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Te encontré

Te encontré
en la cáscara, fanal de una poeta,
en su nombre y su mirada
te hallé viva.
Era tarde de otoño, verso turbado,
timidez en el rostro, apatía.
Miles de flores naciendo
en sus manos
y tanto verano llenando sus ojos
como el horizonte sin nubes
pudiera abarcar.

Quemaba el frío de sus letras,
recuerdo,
soneto en ruinas, poema enfermo
y, al fondo, un candil.
No sin turbarme, seguí leyendo,
campo de intriga, misterio, enigma
revuelto por resolver.

Cuánta tristeza en la tristeza...
Quisiera servirle de foco, de pozo,
de fondo, de torno, de globo, de trono,
de bolso, de lomo, de sorbo,
alivio a su falta de inspiración.
¿Cuánto
vale un par de alas?
¿Cuánto
unos brazos capaces
de abarcar el mar?
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Sueños (mini poema)

Mientras el viento roza mi cara,
la tarde a la noche encontrará
sueños de amor ella traerá
antes que nazca la aurora.

MMM
MaluMora
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2comentarios 96 lecturas versoclasico karma: 69

En la casa de al lado están follando

Hay café, recién hecho,
en la casa de la luna con cristales de la noche.
Están follando en el piso de al lado, te comento,
sentado al borde la cama,
dando vueltas a tu taza mientras te ordenas el cabello,
bostezas,
sonreímos porque no se escucha ningún ruido,
miramos el reloj, como pendientes de un viaje.
Pasados unos minutos,
en la casa de al lado,
alguien comentará que estaremos follando,
porque no escucharán ningún gemido,
ni la cama muriendo feliz.
Hay café recién hecho
de esos que luego se quedan invierno.
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El invierno del amor

Te frotabas las manos,
la vida jugaba como mueren los niños en los juegos;
aprendiendo a sostener la sonrisa
en la primera lluvia,
en la primera mancha de barro,
en la primera herida.
Un día caminando te das cuenta
del viento en la piel,
del contar hasta cien sin que se esconda nadie;
ni el miedo,
ni el mañana,
y te encuentras cruzando una calle,
como los que mueren de frío,
con la sonrisa en la boca
en el invierno del amor.
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Me gustas

Me gustas porque amas mis alas,
y no te atreves a cortarlas,
porque te gustan mis sueños,
y participas en ellos.

Me gustas por que vives mi esencia,
por qué añoras mi presencia,
por qué admiras mis manías,
y disfrutas conmigo mis alegrías.

Me gustas por que sabes acompañar,
por qué mi alma no tratas de empañar,
porque no me quieres engañar,
y por qué sabes mis locuras abordar.

Me gustas porque pintas un día gris,
porque sabes qué palabra decir,
porque me enseñas cómo debo sentir,
y por que nunca me tratas de mentir.

Las letras de mi alma.
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El espejo

Busco en el espejo las palabras,
algo no dicho entre nosotros,
algún idioma nuevo escondido
en la plata
que sirva para encender
las habitaciones
y volver a construir la ciudad
que sueña bajo los despojos.

Quisiera verme a través de tus ojos,
quisiera incendiarme en tus párpados
y hablar para arrancarte este
silencio de los labios

que es el eco de la ausencia.

Pero somos una puerta clausurada.
Somos el océano que brama
su grandeza en las alas de una mariposa.
Somos una línea que sostiene
nuestros días
con el mismo invierno
tejido en la garganta.

Somos el mismo verso
y la misma ceniza,
somos el reflejo de la misma historia.

Somos la luz, el disparo

y la fotografía...
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8comentarios 73 lecturas versolibre karma: 82

Primaverar

Quisiera deshojarme contigo,
otoñar juntos,
agarrándonos desde la raíz de nuestro propio jengibre,
alimentándonos por los ojos,
hablándonos por las manos,
girando en torno al baricentro de masa común que nos une fatales,
rayando las órbitas; descociendo el tejido,
hasta por fin desintegrarnos un día,
bajo el peso de los eones,
deshaciéndonos,
al caer hacía el centro de una espiral de polvo líquido,
esa síntesis que lo concilia todo,
por la anulación de los contrarios.

Para volver a reencontrarnos otra vez intactos a los ojos,
en el cariz de otra circunstancia;
pero sabiéndonos mutuos y de antiguos,
esta vez para "primaverar",
uno al lado del otro,
como dos vástagos de olivo rojo.

¡Anda!, ¿te atreves?


@ChaneGarcia
...
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Los deseos de la Eternidad

A veces uno calla lo que realmente siente,
grita lo que uno quiere,
rompe los avernos para sacrificar su corazón
hasta el evento que los una por siempre.
A veces... A veces no,
constantemente digo lo que te quiero,
estallo en suspiros lo que nunca
había explotado el Big Bang,
esos retazos de existencia
que todavía no ha programado, solo por mar.
A veces lloro, a veces siento,
a veces sonrío
todo lo que te deseo.
A veces enamorado me quedo
observando cómo el sol
se transforma en anillo de oro,
para tus veinte dedos.
Hay ocasiones en las que mi dialecto
termina por ser único, entendible solo por ti,
y así siempre ha sido, es y será,
pues desconozco el motivo de nuestra unión,
solo sé que te amo sin razón.
Amor eterno, algo que no conoce el "morirá".
Sin ti no puedo vivir.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Soneto. Código de acceso

Si vuelves al umbral de mi avenida,
tendré abierto mi código de acceso
y en el alma aguardaré tu regreso
si te quedas para toda la vida.

En la rémora de amor, sin medida,
hay que poner fin al largo receso
que no entiende cuál será este proceso
mientras no halle una vida compartida.

En la cápsula de filosofía,
el AMOR, si lo es, existe de verdad
y es cultura de la filantropía.

Dos almas que eyaculan compañía
son el orgasmo de pura libertad
que alojan a nuestro amor cada día.
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Ser Becario

Estoy en una prisión, con ventanas,
Mi mente ufana atada,
A una silla sin respaldo,
Por un sueldo de saldo,
Lastro en balde mi espalda,
Aquí nadie me habla,
Y me pagan con retraso,
Debería no hacer nada,
Pero trabajo a destajo,
Mi jefa está obsesionada,
Con su base de datos,
Y yo aquí pasando el rato,
Con los dedos entumecidos,
¡Tranquilo! , la montaña ha reducido,
Me dice la compañera,
Mientras ella atiende llamadas,
De clientes que nunca llegan,
Suena el timbre,
¿Cliente? Imposible,
El sonido me miente,
Es el otro compañero,
Llega tarde como siempre,
Me pregunta ¿cómo vas?,
¿Ya has llegado a la dos mil?,
Esboza una sonrisa pueril,
La pasé hace semanas tranquilo,
Hace tiempo que cumplí mi objetivo,
Él se levanta de su sitio,
Va a por otro bocadillo,
Mientras yo… yo sigo con lo mío,
Otro día de horror,
Otro día redentor,
Otro día en mi infierno,
Hasta finales de invierno,
Contaré los días que restan,
Maldigo al calendario,
A ser Becario,
Maldita desdicha,

Bueno dejo de escribir… que me vuelven a meter prisa.
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A tocar fondo

A esperar que el sol nunca saldrá.

A soñar contigo que mi realidad es fantástica
de tus manos, mis instantes se construyen y fortalecen
hemos tocado fondo, y
el abismo;
hemos vuelto sin habernos ido.

Te escribo con el corazón en medio del lápiz.

Las letras reflejan las arterias y
el color rojo es la sangre en mí;
te sigo escuchando en el viento.

Mis manos siguen enteras por dentro.

“El daño y el remedio
Somos tu y yo”
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6comentarios 97 lecturas versolibre karma: 70

Sacrificio

Mediodía. Las doce campanadas resonaron desde la torre del templo cercano. Bajo la alocada huida de los pájaros, por primera vez en siglos, los Puros descubrieron el pecho palpitante de un Maldito.

Rápidamente, la carne fue desgarrada con saña por decenas de dientes afilados. Tibios hilos de sangre oscura se escurrieron con lentitud hacia la tierra.

Concluído el sacrificio, los Puros se dedicaron a ocultar los restos bajo el pedregullo y tras los arbustos.

Trabajaron en silencio. Algunos tenían dudas sobre lo sucedido, pero no se atrevieron a hablar sobre ellas ni a hacer preguntas. Ninguno quería transformarse en Maldito.

Siempre habían existido discusiones sobre si los Malditos, estando vivos, resistían la luz del sol, pues la Primera Carta no hablaba sobre ello. Lo que sí afirmaba el antiguo texto es que, luego del sacrificio, los restos de la víctima se esfumarían al contacto con los rayos solares.

Mas lo cierto era que eso no había sucedido.

Mientras emprendían el retorno, un extraño vértigo los envolvió, pues la inocultable realidad era contraria a lo que siempre habían creído. Evidentemente, vivos o muertos, los Malditos eran inmunes a la luz del sol. Pero no a las dentelladas de los Puros.
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Un Amigo

UN AMIGO

Es ese que siempre esta contigo
en las buenas y en las malas
en la salud y en la enfermedad
son pocos los verdaderos amigos
es difícil encontrar la amistad verdadera
por eso para ese amigo sincero
ese que siempre esta contigo
en las buenas y en las malas
como un hermano o hermana
gracias por siempre estar aquí
por siempre estar allí cuando te necesito
un abrazo fraternal
y para ti estos versos
que brotan del alma mía
escritos de lo más hondo
de mi corazón.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
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Quiero...

Quiero viajar por los paisajes de tu piel. Descubrir tu alma para pintar la mía de un radiante amanecer. Verme cada día reflejado en tu ardiente mirada, saboreando la felicidad en tus cálidos labios. Y en el final de mi existencia, recordar los momentos felices de nuestra vida, para descansar eternamente de tu mano, en la inmensidad del cielo estrellado.
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Son

Son las noches las que se hacen eternas
Son los recuerdos los que se vuelven constantes
Son las cartas las que se aprecian
Son las sonrisas las que dan nostalgia
Son las palabras las que calan profundo
Y son todos los pedazos de mi corazón
que añoran aquel pasado, efímero, para una noche como esta
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Desde que no te conozco

Desde que no te conozco
he escuchado tantas veces
hablar a la luna de ti
cuando la noche
se extiende hasta mis párpados,
que no paro de imaginar
mil maneras posibles
para poder tocarte, sin estar.

Estiro delicadamente los dedos;
alambres torcidos, cansados,
hambrientos de letras,
sedientos de otros dedos
para entrelazar. A veces,
consigo rozar la distancia,
otras, sólo siento levedad.

Llega el alivio, la calma, la lluvia,
el verde del valle, el olivo
y el aroma de azahar
sacudiéndome el pecho...
¿acabas de darme un abrazo?
No te veo, pero siento
que ha sido así.

A lo lejos se escucha
en el cielo de mis ojos,
un canto de gaviotas
como risas cantarinas
que saben versar.
No sé si es travesura,
ternura, osadía o locura...
Pero, qué más da.

Voy caminado hacia la playa
perfilando tu cabello,
tu mirada de horizonte,
tu semblante de duna y de jazmín,
resaltando tus manos
-guardianas de estrellas-
con un lápiz color poesía
para hacerte realidad.

Miro de nuevo a la luna, al faro,
las olas rompiéndose, muriendo...
Y yo aquí, de nuevo viviendo,
volando, escribiendo...
¡Cuánto has tardado en llegar!
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3comentarios 50 lecturas versolibre karma: 86