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Entre la angustia, el castigo y soledad

¡Tic tac! a golpe de segundero la hora se aproximaba,

el tiempo como justicia inexorable, como carcelero en palas

atenea ígneas en derredor, los cuervos picaban

mi enjuta puerta, con inquina, y en el interior la presencia de Penelope…

esta vez el que fruncía era yo.

¡Oye!, escucha mi balada, la gesta de mi pasión

el corazón ya me late a tiempo, las penas son venas

de musicalidad y abrí las alas al ritmo de este compás,

anduve donde los ángeles no se atreven a entrar

entre la angustia, el castigo y soledad.

Abrí las alas para volar y de nuevo renacer

entre cenizas sacudidas en mi resurgir,

abrí las alas antes de partir, y abatir al querubín,

el cielo aguardaba las alas tronchadas de otro ángel;

pero el cielo siempre puede esperar, el final para los cobardes.

El punto final siempre puede esperar, siempre a tiempo de rubricar

no está escrito el final sino el principio en otro curso de mi universidad,

donde se doctoran acordes de mi latir, por el principio de los valientes

allá donde retumban en pecho firme y caletre,

cuando se abandona la partitura de un réquiem, el silencio

por plisar, esa inesperada melodía ausentada

que a cuchillo el romancero se abrió en canal

para destripar al penitente, el que sintió pena, angustia, y soledad.

Abrí las alas al ritmo de este compás,

entre la angustia, el castigo y soledad.

Gracias a ti no hay muerte sino mudanza,

allá donde vivo la vida, la de la esperanza…

Hacer posible lo imposible, es poder con esto y con mucho más;

y confieso que te amo no por amarte

incluso por ti amo como a mÍ mismo debo amarme,

como profundo credo ancorado que se encontraba

en el lacustre fango, de mis penas que tú ahogaste.

Confieso que podría amarte hasta lo inconfesable.

Incluso algún día, el de mañana, cuando ni vocales

ni consonantes rimen, confesaré que te amo, no por amarte.

Confieso que perdí mis memorias del pasado por presenciar

ya soy presente auxiliado, y a dentelladas

muerdo y trabajo en mi remedio de no ausentarme

con el fin de no aburrirme, porque solo se aburre el pasado

el presente ya es posible, el pasado olvidado, y el futuro por rubricar.
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3comentarios 55 lecturas prosapoetica karma: 53
#1   Ángel me llamó con la intención de celebrar su cuarenta cumpleaños y contarme su historia.Una vida casi novelesca, afortunadamente con final feliz. Ángel se vio en la situación más complicada de su vida, ya que estuvo a punto de perderla. Esperando su riñón y pensando en que su final era un hecho, se le complicó más aún su situación al vivir también problemas sentimentales en su matrimonio, menoscabando todavía más su incierto final. Su rayito de luz vino en forma de un nuevo…   » ver todo el comentario
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#2   anduve donde los ángeles no se atreven a entrar
entre la angustia, el castigo y soledad.
Abrí las alas para volar y de nuevo renacer
entre cenizas sacudidas en mi resurgir,

Muy buenas letras, profundas¡
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#3   Gracias, muy amable.
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