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Sanitario de hombre con voz de mujer

Ultrajada en la soledad de un baño,
a plaza abierta y despelotada,
ni si quiera hubo chance para defender la honra,
todo fue tan rápido,
tan hermoso y violento.

Aquel gorila allí hizo lo suyo,
tan sólo era yo un muñeco en sus manos,
me trató como quien agarra a un títere,
puso su voz en mi boca,
y no supe decir que no,
en un grito ahogado,
bajo su jadeo de negro indómito.

El ultraje duró poco, sólo diez minutos,
¡¡Dios!!; pero han sido los más largos de mi vida,
no me imaginaba que se podían hacer tantas cosas,
nunca antes habia probado esas delicias.

Se me abrieron los poros,
no quería que aquello acabara,
y me imaginaba quedar congelados,
en un pasmo de tiempo,
impregnando ese espacio de vaho,
como una inmanencia de almas en pena,
que se repiten cual cita acordada:
Mismo lugar, misma hora,
misma violencia en el momento.

Ahora, llevo en mi cuerpo un olor que sé que no es mío,
anhelo encontrarme otra vez con aquel desastre,
quedé marcada a fuego por la piel del engendro,
la lanza de su sol negro iba calcinando mis chacras.

Nunca más volví a verle;
pero desde entonces...
feligrés de ese templo.-

@ChaneGarcia

etiquetas: poema en prosa, poema erótico, prosa poética
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1comentarios 34 lecturas prosapoetica karma: 35
#1   Qué intensidad erótica en esta prosa, salpicada de salvajismo, hasta se percibe algo de crimen, pero quizás no, es solo lo intenso de la descripción. Te ha quedado genial.
votos: 1    karma: 31