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Amor por computadora (relato romántico)

¡Acéptalo Belinda, si te puedes enamorar por el chat!
- "Pero si no conoces a la persona como te vas a enamorar, yo no creo en esos amores pasajeros y volubles, esperaré hasta que venga a mi vida el hombre indicado"

A sí contestaba Belinda a su amiga Rosy pues no era partidaria de este tipo de relaciones en donde las personas sólo se ven en pantallas.

Ella era una mujer conservadora y un poco tímida, pero tanta fue la insistencia de su amiga, que acabó convenciéndola y decide "probar suerte”.

Es así que una noche, luego de realizar sus actividades cotidianas, coge su laptop, se encierra en su cuarto y se pone a buscar amigos. Luego de varias conversaciones y descartando personas del computador, le impresiona un hombre que tiene buenos modales, aparentemente sincero y lo mejor de todo, vive en su país -"Con tantas cosas que pasan una nunca sabe"
-Es así que conectan, se preguntan sus nombres, edades, gustos y la conversación se hace muy amena. Las horas parecen minutos cuando conversan, los dos se identifican, ríen y congenian muy bien. Se encendía la llama del amor...

Todas las noches, el ordenador eran el lugar perfecto para sus conversaciones y poco a poco sin quererlo, el bichito del amor les fue rondando. Ya se les había hecho costumbre comunicarse por el chat y terminaban su trabajo temprano para contactar.

-"Tenía razón mi amiga, no se puede ver a la persona pero se le puede apreciar por lo que habla, porque allí se ve su personalidad y su corazón y eso, eso me está pasando con Luís ¡Dios mío!, ¿Me estaré enamorando?

Se preguntaba Belinda, pues ese ser que llegó su vida la estaba inquietando y sentía ganas ya de conocerlo, de saber más de él, ¡de abrazarlo! Es así que una noche en el ordenador le insinúa inteligentemente una cita. El accede y conciertan el día y la hora.
- ¡Al fin lo conoceré!, ¿será guapo como la foto?, ¿Será realmente amable como parece?...

-Ya pasó media hora y Luis no viene,
Estaba murmurando esto cuando se le acerca un hombre muy apuesto y bien vestido que le dice: ¿Eres Belinda?
- Ella muy nerviosa le dice que sí y el la saluda con un tierno beso en la mejilla y luego un poco nervioso pero alegre y vivaz, le dice -Eres como me lo había imaginado - Era lo quería escuchar y él se lo había dicho, su corazón comenzó a latir fuertemente y se ruborizó y Juan le dijo “No tienes por qué avergonzarte eres muy bonita y dulce, vamos te invito un café en lugar lindo que conozco allí conversaremos más a gusto.

Belinda no lo podía creer era el tipo de persona que había esperado toda su vida, (Tenía ya treinta y ocho años sola, porque no hallaba "un hombre interesante" y había perdido esperanza de encontrarlo) Y ahora el destino se lo ponía al frente. Ella que era tan racional, tan conservadora, sintió el impulso de dejarse llevar por primera vez por este bello momento.

Ya en el café las dos almas se hacen cada vez una, y el corazón de Belinda se siente muy pleno. Late cada vez más, ¡Había encontrado su alma gemela y él le correspondía!

Terminada la conversación disfrutan juntos de un romántico paseo por la ciudad, se sientan en una banca, intercalan afectuosos diálogos a luz del clima fresco al llegar la despedida Luis estampa un tierno beso en la frente de Belinda, ella enternece de amor, quisiera besarlo, abrazarlo. Pero hay que guardar compostura-Hay tiempo para entregarle todo mi amor-Por ahora se contenta con mirarlo tiernamente, sin palabras. El responde con una mirada dulce de complicidad.
Prometen volver a verse.
En el corazón de ambos llameaba fulgurante, la llama viva del amor.

Ya en su, casa, Belinda tiene que replantear conceptos-
"Ahora me doy cuenta que si es posible enamorarse a través del ordenador, yo buscaba un hombre especial toda mi vida y quien diría que en mi laptop lo iba encontrar, ahora sólo quiero ser feliz y disfrutar este bello momento que ojalá se prolongue con el tiempo y podamos llegar a madurar esta bella relación.

Belinda entendió entonces que el amor llega en cualquier lugar y momento y cuando toca la puerta hay que dejarlo entrar, quizás haya llegado el amor indicado.

Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados de autor/copyright ©
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