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la carta con serpientes que ella nunca abrió

...lo extrañaba, nos lo dijo y era verdad, y le creímos también, porque ella siempre fue una catástrofe para decir mentiras, se le salía la culpa por los ojos y terminaba por soltarlo todo, así que, decía siempre la verdad, o mejor dicho no le quedó más remedio que decirla, porque simplemente no podía mentir, ni si quiera un poco.
lo extrañaba a él y a sus cartas mal escritas, extrañaba su pésima ortografía, también extrañaba sus párrafos que parecían, más bien, serpientes en un mar blanco de treinta por treinta. ¡Por Dios que lo quería!, lo quería tanto. fue cierto que una vez se lanzó desde un tercer piso y se rompió todos los huesos sólo porque a él se le ocurrió que ya no la quería más; y se lo dijo, tan tranquilamente que hubiese parecido una broma. Ella lloró por un mes o dos, tal vez tres, con certeza no lo sé, dejé de verla el tiempo que salió del hospital y regresó a la escuela con muletas.
Sufrió mucho la pobre, sobre todo porque él ya no estaba, se había ido quién sabe a dónde, quién sabe cuándo y quién sabe con quién, lloró aún más de lo que lloró antes, me dijeron que se trató de cortar las venas, y era cierto porque le vi las marcas, además de que ella me lo confesó, aunque tampoco es que haya sido un secreto, todos lo supieron, pero nunca se atrevieron a decirle ni una sola palabra, aún yo también, y cuando me lo dijo, lo soltó como si hubiera hablado de cualquier otra cosa, como si solo se hubiera tropezado con una piedra en cualquier camino, o como si se hubiera cortado el dedo tratando de abrir una lata de atún. Le restó toda importancia posible, lo quería, era cierto, pero después de tanto, ella misma se convenció de que algún día terminaría igual o peor, por eso lo aceptó en algunos cuantos meses, y también, en el tiempo que duró el que lo aceptara cambió mucho, tanto que hubiese podido llegar a ser otra persona y que hasta yo la hubiese podido confundir con alguien que ni siquiera existiese, a no ser por su nariz y esas orejas sin lóbulos. Aunque, aún era pésima para mentir. Lo quería, pues ni modo.
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#1   " ...párrafos que parecían, más bien, serpientes en un mar blanco de treinta por treinta..." no sabes como me he reído con esto, muchas gracias en serio
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