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El cuento de la vida

Apenas tienen cinco años cuando se conocen. Es el primer día de colegio y sus madres los dejan en una clase llena de otros niños llamativos, pero menos. Menos niños no, menos llamativos los unos para los otros que como se atraían ellos entre sí.

Su historia empieza en una mesa verde llena de bolas de arcilla que, a diferencia de la plastilina, al quedarse seca se endurece, como la vida. Él moldea un unicornio, ella no sabe qué es. Él le explica que es un caballo mágico y ambos ríen ante aquella ocurrencia. Después da forma a un barco y le asegura que, cuando esté acabado, navegarán a bordo de él por el patio de recreo en los días de lluvia, y vivirán aventuras increíbles surcando lagos malditos, mares lejanos, el mundo entero. Ella sonríe con los ojos brillantes de ilusión.

Pasan los recreos siempre juntos, contándose historias imaginadas, cuentos recién inventados, fábulas en primera persona. Los demás niños los miran con recelo, observándolos a una distancia prudente, como si fuesen bichos raros que no conocieran. Aprenden a escribir juntos, a leer de la mano, a sumar y restar cantando... y cogen la costumbre de contarse el argumento de los libros en primera persona. Se disfrazan de los héroes de sus sueños, crecen dentro de sus mentiras, se abrazan de mentira, y se besan de mentira, como los novios de mentira.

Llega el último verano de colegio y ya no les quedan más septiembres. Se mienten, esta vez sin saberlo. Poco a poco, como planetas en distintas órbitas, se van distanciando irremediablemente. Siguen viéndose de manera casual por el barrio, pero cada vez conversan menos, se miran menos, se sonríen menos... hasta que el saludo se convierte casi en obligación.

Pasan los años de mentira y van conociendo a otros ellos. Llenan sus nuevas vidas de otras mentiras, aunque mucho menos cómplices, más mundanas, menos divertidas. Un día ella entra en una discoteca, ya decepcionada de esa nueva vida, y se lo encuentra. Entre tragos de alcohol recapacita: “de todos los que me han mentido, nadie me ha mentido como él”. Se acerca y le saluda. Al oído le confiesa que está en la discoteca porque el descapotable se le ha averiado, iba de camino a una cena con músicos, actores y gente del mundo de la moda. Él se ríe, se separa con los ojos brillantes, hace una pausa para mirarla. Se acerca a su oído y le miente. Así que ambos, mentidos de arriba abajo, salen a buscar al unicornio de arcilla, que con el tiempo ya está amaestrado, para que los lleve a la fiesta. Se besan y hacen el amor en un portal.

Siguen viéndose de vez en cuando para mentirse. Se mienten incluso sobre sus actuales parejas. Se van contando sus bodas programadas, los hijos que tendrán, sus viajes, sus mascotas... Poco a poco van dejándolo todo para mentirse con más frecuencia, hasta que ya casi se mienten en exclusiva. Y un día deciden irse a vivir juntos, para mentirse ya del todo. Es entonces cuando cada uno descubre todas las verdades del otro.

Salen por la mañana a trabajar a la ciudad, y vuelven corriendo por la tarde a mentirse en su reino recién conquistado, a lomos de su caballo mágico. Pero una noche ella se pone enferma, y acuden a un hospital muy falto de fantasía. Un doctor le diagnostica una enfermedad incurable, y le cuenta que apenas le quedan unas semanas de vida. Ella llora y maldice todas las verdades del mundo.

Él se quita los zapatos y se acurruca en la cama junto a ella, abrazándola con fuerza. Le aparta el pelo de la oreja para alimentarla de una última mentira. Le explica que ellos no existen, que son parte de un cuento, un relato nacido de la fantasía de un pensamiento. Le cuenta que son tan reales como los unicornios, y que al final del cuento no se muere, porque los cuentos no tienen final. Y le promete, sin más mentiras, esta vez ya de verdad, que puede estar segura de que vivirá para siempre en su recuerdo y su corazón.

Juanma
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10comentarios 205 lecturas relato karma: 59
#1   Es de los relatos más bellos que he leído hasta el día de hoy. Y te lo podrían confirmar mis lágrimas si llegase ese unicornio hasta acá.
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#2   #1 ¡Ohhh... y el tuyo uno de los comentarios más bonitos que me han llegado! ¡Muchas gracias! :-) Me alegro de que te haya gustado y emocionado. Nos leemos por aquí. ;) Saludos.
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#3   wow... me he quedado sin palabras... cuanta belleza en tu relato. Me ha conmovido. Muchas gracias.
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#4   #3 ¡Muchas gracias compañera! :-) Me alegro de que te haya emocionado. Gracias a ti por leerlo y comentar. Saludos.
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#5   Me ha encantado tu relato. Saludos
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#6   #5 ¡Muchas gracias compañera! :-) Me alegro mucho. Saludos.
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#7   Dios !! Letras que emocionan. Una maravilla

Segundo el viaje que me dan hoy tus letras Juanma

Muchos aplausos !!
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#8   #7 ¡Vaya Rebeca, hoy me vas a sacar los colores! {0x1f60a} ¡Muchísimas gracias, de verdad! Era un relato que pretendía emocionar, y ya me habéis dicho más de una persona que lo ha conseguido. Así que ya me doy más que por satisfecho. Gracias de verdad, por tu visita, tu tiempo en leerlo, tus comentarios siempre tan lindos... Abrazos! :-)
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#9   Es cierto, ese emotivo y emociona, pero a mí lo que más me ha gustado y me ha llamado la atención es ese 'juego' de verdades y mentiras... Es una pena que cerrar os ojos e inventar otra historia no hace que la realidad no exista. Me ha gustado! :hug:
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#10   #9 Perdona que no te haya contestado antes Gemma, acabo de ver esto y otros cuantos comentarios que tenía por aquí perdidos sin contestar. :-( Es que llevo unas semanas un poco ausente de aquí y las redes sociales. Como siempre, un placer tu visita y comentario. :-) Me alegro de que te haya gustado. A ver si tengo más tiempo de pasarme por aquí a leeros. ¡Abrazos! ;)
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