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El diván

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

EL DIVÁN


Entré en la sala y me recosté en el diván mientras esperaba al psicólogo.
El ingreso y me saludo muy amablemente.
Dijo: “En cuanto estés listo podemos comenzar.”
Me mantuve en silencio varios minutos, no quería forzarme a contar todo a un desconocido, no me sentía muy a gusto con esta idea.
Quería que todo se vaya dando de manera fluida, que sea algo ameno.
No sabía cómo comenzar.
El psicólogo era un poco intimidante; un anciano de unos 45 años, canoso, de piel blanca y una miraba un tanto fría que se escondía detrás de sus lentes.
Comenzó a hacerme preguntas. Pregunto de mi vida, mis inquietudes, lo que me hacía feliz y lo que me generaba rabia.
Cada pregunta era muy exacta, daba en el clavo con cada palabra. Todo aquello que preguntaba era justo lo que mi mente pensaba en ese instante, como si me conociera desde siempre, como si supiese de mí, incluso más que yo.
El dialogo entre nosotros comenzaba a ser más fluido, me sentía a gusto hablando de mi vida con él, me sentía bien hablando con alguien a quien acababa de conocer.
El tiempo de la sesión transcurría rápidamente, los minutos se escapaban como arena entre dedos.
El anciano me ofrecía perfectas soluciones a todo lo que me inquietaba.
No podía creerlo, cada frase era la perfecta respuesta a la pregunta que generaba.
Me sentí un tanto extraño. En verdad soy tan predecible? – Pensé-
Noté una rareza en los gesto de este hombre, en sus ojos, su rostro. Todo era muy familiar.
Minutos previos al cierre de la sesión él me comento de algo que yo aún no le había hablado, me ofreció la solución a ese problema.
Antes de irme pude notar un gesto, conocía ese gesto, juro que lo había visto antes.
Dónde? –En mi propio espejo, justo ahí.-
No podía creer lo que estaba sucediendo. El anciano sonriendo me dijo: “Creo que ya lo has notado. Hoy entiendes que nadie más que tú mismo podrá darte mejores soluciones.”
Termino la sesión, me indico la salida, escuche cerrarse la puerta detrás de mí.
Estaba en shock, al voltear para ver si esto era real, desperté; estaba recostado en el diván, la sesión aún no había comenzado.



-JOEL B. LEZAMA.

etiquetas: diván, psicólogo, raro, espejo, shock, sesión
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4comentarios 51 lecturas relato karma: 53
#1   Muy bueno Joel, definitivamente... Lo que no me agradó fue eso de anciano de 45 años :-S yo tengo 50 y no soy anciana ( jajaja)
Un abrazo fuerte entonces bebé...
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#2   #1 Muchas gracias.
Pd: perdón, no fue agrede para nadie. jaja
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#3   Impresionante, y efectivamente... nosotros somos los únicos que en verdad podemos ayudarnos. Tienes un nuevo seguidor.
votos: 0    karma: 6
#4   #3 Muchas gracias, Don. Ya me encuentro siguiéndote, espero leer más de vos.
Pd.: me gusto mucho *Diario de un Soñador Iluso.
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