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El silencio de Maria

Oh! María
Madre del Silencio.
Madre del Misticismo.
Bendita seas entre todas las mujeres.

Te comunicas a través del silencio,
Sin necesidad de gestos, ni palabras,
Solo tu silencio es digno de abrazarnos,
en el más inconfundible de los sentimientos: El amor

Estas allí,
Como una esclava,
Mientras retienes a tu hijo entre tus brazos.
Tu mirada se pierde en la inconfundible piedad
Tu silencio nos conmueve.
Arrastras tu dignidad; entre el dolor y la sumisión de ver a tu hijo cadáver.
Con tus lágrimas enjuagas sus heridas,
Con tu cabello acaricias el rostro de tu niño.

Lloras a tu hijo,
Lo lloras en el profundo silencio de tu ser.
Acurrucas su cuerpo contra tu pecho;
Y sientes al niño reír dentro de ti,
Eres madre:
Eres mujer.

Tus lágrimas se desbordan aun más.
Cuando lo ves destrozado.
Injustamente lo ves caer una y otra vez; entre la furiosa
Impotencia del hombre; entre látigos y dolor

Lo vistes correr desde niño,
Lo vistes reír y jugar.
Y ahora lo ves tan cerca de ti, desgarrado, mutilado, ensangrentado,
Sin aliento,
Sin latidos en su propia muerte


Oh! María,
El dolor te hace fuerte.
El silencio cubre tu sufrimiento.
Removieron su piel entre vísceras y sangre.
Escupieron su rostro.
Y se burlaron de su dignidad.

Y tu allí,
En silencio.
Escuchando su última palabra.
El dolor al exhalar cubrió tu vientre de dolencia
Y conocisteis el dolor de parir la concepción de la vida.

El Cielo cubre tu silencio.
El viento trastorna tu cabello.
El silencio sepulcral se adhiere a tu corazón.

Una vez más atesoras su cuerpo contra tu pecho.
Y lloras junto a su padre.

Oh! María,
Ya todos se fueron.
Los asesinos, los blasfemos
Adoradores del placer del dolor,
Se burlaron de su cuerpo al dejarlo desnudo frente a tus ojos

Oh! María,
Tu alma inmóvil evoca la impotencia de mirar hacia lo lejos,
Tu silencio conmueve.
Tu silencio grita en tu alma
Tu silencio no es ausencia, sino aceptación.
En tu silencio escuchas la voz de tu hijo.
Sed de Justicia.
Sed de Ti



Oh! María,
Tus ojos Misericordiosos enjuagados en lagrimas visualizan las migajas de tu hijo
Aguantas el dolor, la ira, la impotencia.

La verdad rasgada por la indiferencia del hombre ante tanta maldad.



Oh María!
Me entrego a tu profundo silencio.
Mi cuerpo está cansado de tanta inmundicia,
Se acoge a tu voluntad.
Todo a nuestro alrededor se deshumaniza,
lo que creíamos tener ya no está,
lo que acogimos con amor nos traiciona, nos decepciona.

Dulce María,
Me entrego a tu silencio.
Te entrego mi cuerpo; el cual esta desecho.
Concédeme dormir en tu pecho.
Enjuaga mi rostro con tus lágrimas.
Madre del dolor.
Madre admirable
Mujer.
Tu silencio Brillara para siempre.
Yo te saludo María.
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2comentarios 45 lecturas relato karma: 46
#1   amén
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#2   y en el nombre del padre e hijo y espirito santo
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