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Había una vez… “4” Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor…

Había una vez… “4” Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor…

Y Como escribir a quien no te lee, pero te espía despierto, y te envía a sus sueños con ronquidos entreabiertos…? Como escribir esos sueños que se escurren desde el alma y te olvidas despierto…? Yo escribo, aquí empiezo, porque sin cuento no hay sueños y si no te sueño hasta el desvelo se me escapa entre los dedos, si no le digo que te quiero…

Él la extraña, sí, eso dice, pero nunca aclara a quien de cual, y mientras aclara siempre oscurece, y cuando oscurece ya no ve y se van sin decir, a quien, a quien extraña, él…

A veces cuentan que pasea por la nubes, esas sin lluvia, donde sueña y escribe, donde llega volando a cualquier planeta, donde a veces se queda contándole a un gato dibujado en garabato, porque sólo él lo escucha cuando sólo se escapa por los tejados para llegar a esa nube de algodones, y como polizón el gato mudo se esconde…

Quiere escribir a mi altura, porque está tan arriba que me ve pequeña y yo gigante, pero lo grave entre en Norte y el Sur, y entre mirar desde arriba para abajo y al revés, es que él quiere escribir a mi altura y yo le pongo tacos, y sigo quedando abajo…

Yo quiero soñar, pero cierro los ojos y hay espinas y no ovejas, y pinchan y pinchan entre las piernas, aunque pienso en el corral, y
sueño con una escuela, y son fideos en el colador con ganas de manteca porque la salsa salpica los sueños y los mancha, y ya con hambre y picones, rechinan las tripas, y las ovejas nunca llegan, y me doy por vencida entonces me duermo…

Pero volviendo a los sueños, esos que quieren cuento y hacen puchero que no se come, porque es de trompa con labios, porque tiene el libro abierto en la historia favorita, esa que yo le leo y le cambio siempre los nombres y a veces el final, donde la rana no es princesa y el príncipe con el beso se vuelve sapo y se van croando bajo, porque no saben silbar…


Y un día llega en el verano y descalzos por la arena uno deja la huella y la ella muy coqueta pierde en un paso una chancleta, queda saltando en un pie y perdiendo el equilibrio vuelan sombrilla y anteojos, aterriza en la orilla pero aún conserva desencajada la otra preciosa chancleta…

Y siguiendo con los sueños, con los sueños de verano, de el verano del norte, yo me abrazo a mi oso, ese grande de peluche, y nos contamos un cuento, mientras nos vamos durmiendo, y aunque alguno no me crea, a veces lo sacudo un poco, para que me deje dormir, para que no arronque más soñando con su coche…
Y hablando de sueños, de noches, sapos y fideos…

Esta noche te cubriré de libros, hasta libros de recetas, de historias incompletas y algunos muy viejos, con hojas tristes arrancadas, con las que se secaron lágrimas que borraron el final, y con la sal de las lágrimas con que cocinaron un pollo, pero sin papas, porque ellos estaban en su cama durmiendo para trabajar mañana. Y yo solo llevaré los libros para encontrar juntos la fórmula de cocinar un Cuentohistoria con perdices felices, porque no se las comieron y en el bosque hicieron su casita para acabar sus días juntos hasta que las llamen en otra vida para nuevos cuentos.

A veces, se para a la orilla de la noche, ahí justo donde se mojan hasta los pies los sueños, de la emoción mientras la espera, del frío del rocío, de esperar y esperar tanto, y dormido no vio ningún cartel que dijera por aquí el Toilette o por allí el cuarto de baño…


El verano y el invierno los había vestido y desnudado tantas veces que marcaron a la ropa y usan bikini y malla en invierno, y en verano pasean sus mejores Sweaters, y no se enferman, y no transpiran, porque viven de los sueños que roban por las noches y amanecen con el clima en otro cuerpo…

Y siempre lo mismo y nunca cambia, que corre para un lado, que sigue la pelota para el otro, y el tiempo se le escapa a veces sin sueños, cuando afloja los dedos y se le caen los minutos robados, uno x uno al suelo…

Pero los levanta cada día mientras corre de ida y marcha de vuelta, y va dejando rastros sueltos para atar nuevos cuentos… con un The pero sin End (porque aún busca en google que quiere traducir)… Shhhhh

soundcloud.com/lola-bracco/habia-una-vez-cuentitos-4


etiquetas: microcuentos, sueña, extraña, ovejas, corre, orilla, norte, sur, arriba, abajo
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6comentarios 100 lecturas relato karma: 72
#1   Cuentasueños,uno que otro para abrigar "oseznamente" y yo de sapo.

saludos

Martín Renán
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#2   #1 Disculpa... no sé si son críticas o halagos. Muchas gracias.
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#3   Saludos cordiales. Un gusto es leer su arte. Interesante tanto el tema como la forma de expresión. Gracias por compartir. Reciba usted mi amistad y respeto.
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#4   #3 Muchas gracias Joel. Bienvenido a este mudo multifacético de letras. Saludos
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#5   Bello poema
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#6   #5 Gracias Edith, unos cuentitos... Besos
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