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Inmenso

Las noches de insomnio se hacían cada vez mas importunadas para el joven. Le era imposible conciliar el sueño después de haber tenido un día tan agitado; lleno de incertidumbres y dudas que excedían sus orígenes.
La fluctuación de saber quién era y hacia donde iba lo colocaba en la disyuntiva de renegar de su propia esencia. Espiritualidad. Conciencia.

El vacío que cubría su vida; se refleja en sueños profundos de inicialización de acontecimientos que marcarían el rumbo de su existencia.

Sueños encubridores.
Sueños surrealistas de paisajes oníricos; caminantes, delictivos ante el delirio del arte del placer oculto. Muy en el inconsciente. Personas que van y vienen. Palabras que recuerdan acontecimientos. Situaciones de sobresalen ante los ojos bien cerrados.

Un anciano se sumerge en lo profundo de su inconsciencia. En sus sueños
Humilde. Con voz suave y reconfortante a la vez, le pregunta al joven.

- ¿Quieres conocer el sentido de la vida? -

- Si, contesto el joven con entusiasmo - Mientras suspiraba el alivio de tanta inquietud existencial y de elocuentes sueños.

- Dentro de poco va a acontecer uno de los sucesos más grandes de toda la historia de la humanidad - Le dice el anciano

El joven asombrado no dudo en preguntar ante tal inquietud.

El anciano inmediatamente accedió a su respuesta.

- Un eclipse solar. Sera visto por todo ojo que lo vea – le dice el anciano

- Coloca sobre el patio de tu casa una vasija grande. La llenaras de agua y observaras lo que se refleje dentro de ella – fueron las instrucciones dadas por el anciano



Al día siguiente allí estaba el joven.

Dispuesto a enfrentar la verdad de su inexplicable vacío. Espero por largo rato el eclipse. Su mirada se centraba en las aguas intranquilas que llenaban la vasija. Mirada centrada, enigmática, a la expectativa de lo que podría suceder

El asombro fue increíble. Allí en aquellas aguas sosegadas se reflejaba un sol oscurecido con ramificaciones amarillentas que adornaban toda la circunferencia. Aun lado se reflejaba en línea recta. El desfile de todos los planetas que componen el sistema solar, no se podía distinguir el número exacto de ellos.

Esa misma noche el anciano se apareció de nuevo en sus sueños. Esta vez con una sola verdad.

Preguntó al joven sobre su experiencia.

- ¿Sabes lo que viste? - pregunto el anciano.

El joven explico detalladamente todo lo que había observado.

- ¿Sabes lo que significa? - Pregunto de nuevo el anciano.

El joven con un gesto negó su inquietud.

Esa línea recta que refleja varios planetas en fila. No son planetas. Ese es el Iris de mis ojos. Ahora imagina donde está el resto de mi cuerpo.
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2comentarios 36 lecturas relato karma: 49
#1   imaginate...
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#2   felicidades, por el relato me encanto...
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