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Pequeña devoradora

Yo siempre pensé que me alimentaba de corazones. Nunca me agrado saberlo, pero aun así lo hacia. Nunca lo admitía tampoco, pero lo pensaba y lo tenía claro.
Esa es cosa perversa, el nutrirte del enamoramiento, de esos momentos aromados, de la fascinación. Siempre dura poco, muy poco. Pero es intensa y tremendamente placentera. Llena de risas, sexo, llamadas a toda hora.

Y luego acaba

Pero después de todo, no soy el rufián que están pensado. Trato a de continuar esa ensoñación. De perdurar los sentimientos. De convertirlos en amor. Y casi siempre fallo.

Después lo que sigue. Soy un villano. Un maligno.
Pero yo sigo en lo mismo. Soy un devorador. Pero juro por dios que no quiero que así sea. Deseo aniquilar esta parte de mi y regresar a la normalidad que aparentemente todos gozan.

Pero ahora me toco. Ahora suplico, pues conocí a una pequeña devoradora. Podría casi asegurar que ella no tiene los remordimientos que a mi me supuran.

Llego a mi por su propio pie, ella me busco. Yo no quise hacer nada, pues si lo notaron en lo que mencionaba anteriormente, trato de reformarme.
Pequeña bonita e indefensa. Inteligente y sensible que daba miedo. Sonrisas de esas que te dejan Congelado. Una niñita asustada. Mi deber era protegerla, cuidarla. -Yo no soy un barbajan, y parece que se esta enamorando-

Realmente la "mocosa" no se enamoro. Realmente a ella no le asusta nada. Yo fui el que termino aterrado, insomne y pidiendo paz.

Ella es como si fuera una profesional en esto de pulverizar hombres. Y es tremendamente joven. Increíble talento natural. Nos ha volado la cabeza a varios. Lo sabe, y creo que ni siquiera lo disfruta. Es decir, después de ensartar sus picotazos emocionales, lo que le viene de la víctima, es indiferencia. Pero constato que si no esta acabado el infeliz en turno, regresa. Fría y calculando donde clavar de nuevo. No se compadece del herido, así como me pasa a mi. Al contrario. Necesita verlo totalmente inerte para pasar a lo siguiente.

Había reconocido a varias mujeres de estos tipos, ni les rehuía. Simplemente estaban fuera de mi sistema. En mi ingenuidad y soberbia según yo estaba lo suficientemente andado para rechazar cualquier contacto con ese tipo de damitas.

Pero ella fue inédita en mi vida en muchísimos aspectos, y desdichadamente también terrible.

Sin embargo, ante mi pasado finalmente espero a que ella sea nada.


Y luego acaba

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