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Danzando sobre las aguas

En un duermevela provocado por los tranquilizantes y analgésicos que le habían suministrado, su pensamiento iba y venía envuelto en una nebulosa extraña.
Entre imágenes inconexas, se recordaba jugando a los trabalenguas con una niña de hermosos ojos azules, que en una especie de danza flotante, daba saltos sobre un suelo escondido unos centímetros por debajo del agua.
De repente, la niña se paró frente a ella y mirándole con ternura le dijo: "Sólo bailo por ti."
Una lágrima resbaló por su mejilla, mientras intentaba grabar en su memoria la imagen de esa niña interior, que soñó tocar el cielo con su danza, y que hoy, tendida en una cama de hospital, luchaba por volver a caminar.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/11/19/escribe-tu-relato-de-noviembre-iv-margari
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Un Verano Perfecto

María, de escasos siete años, de piel muy blanca de ojos grandes castaños,
su cabello hasta los hombros como el color de la miel, volaba en libertad con el suave viento,
mientras corría al encuentro con los niños del poblado morenos por los rayos del sol
que contrastaban con la blancura de su piel.

Emocionada y con la alegría reflejada en su carita lo primero que hacía al llegar y antes que se lo impidieran ,
era quitarse los zapatos, despojarse de sus calcetitas y sentir con sus pies la tierra caliente que le hacía cosquillas.
Los restregaba como bailando twist para sentir más cosquillas sobre esa tierra seca con grietas como boas pidiendo al cielo el agua tan preciada.

Su llegada al rancho de sus abuelos coincidían con la época de verano, así que disfrutaba del sol, y el calor.
También algunas veces de la lluvia a torrenciales que algunas veces caía.

No podía salir y atrapada dentro de la casa observaba por la ventana como el agua hacía caminos
por la tierra del jardín hasta llegar a formar charcos.
Allí pegada a la ventana aguardaba a que la lluvia pasara, había escasas ocasiones que su abuelo le permitía salir a jugar
y correr bajo la lluvia como una yegua en libertad.

Disfrutaba beber y saborear tan exquisita agua, el olor a la tierra mojada, ver como se llenaban los aljibes
y brincar en los charcos cual si fuera una rana.

Que alegre era María, no había niña sobre la faz de la tierra más libre y feliz.
De pronto la lluvia así como llegaba se marchaba las nubes negras se disipaban y el cielo se aclaraba
dejando ver nuevamente el sol, las buenas lluvias refrescaban la región.

Estas precipitaciones era muy esperadas, cosechas abundantes, agua almacenada,
limpieza de patios, y techos de tejas como nuevos brillaban, contrastando con el verde de los árboles.

Era un espectáculo ver caer las gotas de agua contenidas en las hojas de los árboles,
como pequeños arco iris cayendo al suelo, una a una, como si fueran lágrimas como prismas
reflejando colores agradeciendo al cielo su abundancia.

Y ay! de aquel niño que se acercara bajo un árbol en seguida aparecía él niño l travieso
que con fuerza sacudía el tronco del árbol y como lluvia fuerte las gotas prendidas a las hojas
que como lluvia caían mojando a los niños que reían.

Con las lluvias el río aumentaba su nivel y eso era motivo de sonrisas, la alegría llegaba con las lluvias,
porqué en compañía de otros niños nadaría y saltaría en sus aguas.
Entonces podría disfrutar de un verano perfecto, llenando de historias nuevas para contar.
Vacaciones cada año esperadas, antes de regresar a la monotonía de la ciudad y del colegio.

MMM
Malu Mora
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