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Sorpresa en San Valentín

María aparcaba el coche en frente del portal donde vivía con Juan, su marido. Por fin llegaba a casa después de ocho horas de duro trabajo. Subía en el ascensor y, al entrar en su hogar, se encontró con Juan en la cocina preparando la comida: unos canelones gratinados con queso, bacalao a la vizcaína y, de postre, una mousse de chocolate con fresas. Al verlo en la cocina, María se quedó con la boca abierta:

- Juan, ¿qué es esto? ¿tú cocinando? ¿quién te ha visto y quién te ve?
- Cariño, estoy haciendo la comida, ¿no lo ves? Te quería dar una sorpresa.-respondió Juan…
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La ciudad es ella

La ciudad es ella.
Me hacía perder el habla, a su lado era torpe y balbuceaba. En ocasiones me dejaba caminar junto a ella, mientras intercambiábamos un par de miradas y una que otra sonrisa, sin embargo cada sonrisa y miradas suyas eran, de alguna manera, formas sutiles de rechazarme, que dejaban, sin embargo, un poco de esperanza para volver a hablarle, a pesar de mi extrema timidez.
La conocí en una tarde calurosa y lluviosa de finales de julio, el olor a tierra mojada inundaba toda la alameda. Yo caminaba a pesar de la intensidad del agua y ella estaba ahí parada en un quiosco, sin…
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Impetu I

La Barceloneta y sus luces.
El mar y las olas, tu mano en mi cadera.
El cielo achicando las gotas,
yo sonriente,
por qué soy de las que aman mojarse.
Tus labios y mis corneas,
entornándose, imaginándose.
Una cerveza, dos, tres, cuatro, cinco.
Caminar sin parar, sin destino, sin objetivo, como nosotros.
Hablar, sin fin,
sin un punto en concreto al que llegar.
Pararse a observar, respirar y quejarnos un poco del mundo, y acto seguido creer que lo podemos arreglar.
Ser superfluos, inconstantes e inconscientes.
Más que nada, porque siempre llega un punto en el que el beso es la…
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Llámalo Antonio

La lejanía del campanario, es suya.
El dolor por aquél amor también.
Cerraba los ojos, y podía sentirla todavía
como si presente estuviera.
Noches de gozo, mañanas de paz a su lado. Siempre las recordará así, aunque hubiese tenido que aguantar algún berrinche de su amada, porque ella era toda la paz que necesitaba.
Se toca la frente, ya casi sin pelo y piensa en que diría ella si aún estuviera a su lado, si haría alguna broma. Mantenía mentalmente conversaciones con ella, le gustaba hacerlo. Y daba las respuestas que hubiese gustado escuchar.
Ella todavía era su vida. E…
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Más lejano, más lejano

La noche fermentaba visiones y pesadillas cuando algo, no sabes qué, te despertó.
La Luna parecían entre las nubes como un felino agazapado y acechante.
Tuviste frío pero no un frío material, un frío psicológico. Una cuchillada de hielo penetraba entre los recovecos de tus células.
En seguida intuiste que latía junto a ti una inmensa fuerza, ausente y presente, sutil y descomunal, fuerza secreta que no podían captar tus torpes sentidos pero que impresionaba los sensores más sensibles del presentimiento y la intuición.
Sospechaste, entonces, que algo iba a cambiar para siempre tu…
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Para comerte mejor

Hola, soy el lobo feroz. Seguro que muchos de vosotros ya me conocéis, aquel con mucho pelo por el cuerpo, unos ojos grandes para verte mejor, unas orejas grandes para escucharte mejor y una boca grande para comerte mejor. El otro día había quedado con una chica, íbamos a comer en la casa de su abuelita. Se llama Caperucita roja. Yo llegue un poco antes que ella así que me pude cómodo y estuve esperando a que llegara para comer con ella, mirarle a los ojos y poder escuchar todo lo que me dijera. Cuando llego lo hizo acto seguido un cazador el cual me disparo sin previo aviso,…
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No supe que había partido

... y camine en la noche, era tarde y estaba ya cansado cuando apenas había partido, había sido mucho estrés y no sabía nada debido a la incertidumbre, no podía con mi carga pues era muy pesada, pensaba en llegar en un cerrar de ojos cuando en realidad llegaría al día siguiente luego de dormir entre curvas y asientos, luego de esperar el expreso de medianoche, luego de tomar autobuses estresantes que me llevarían hasta la estación y pasar por un trayecto oscuro, solo e inseguro, luego de sentir que en cualquier momento se marcaría un antes y un después esperando no despertar en un…
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De veredas, nubes de algodón y de poblados en donde el riesgo es que te quieras quedar

Estoy en la habitación que me ha visto crecer durante más de veinte años ya, increible. hace poco estaba en el transporte publico
escuchando una cancion que decia algo asi, como la nube de los años pasa rápido, suponiendo que mi memoria no me haga una jugarreta en estos instantes, y pensé, ¿Ya tan rapido?
me encontré en clase, creo que de anatomia con una imagen en texto, que me produjo cierta melancolía de cuando era pequeño, antes soñaba con pintar en cartón sobre las nubes blancas de algodón, ahora sueño con pintar una sonrisa en cada corazón frío que dejó una cruel…
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Acto I

Solía tener cuentos y entre cuentos historias y entre historias la inmediata soledad, supe que tenía que cambiar de raíz mis propias raizes un poco desequilibradas por el tiempo que fueron 26 años multiplicados.

Compartir mates con mi madre, una cena con mi hermana, algunos tragos con mis amigos o un paseo por el centro junto a mi sobrina no cambiarían mi pasado ni mi porvenir. Tenía que hacer del tiempo el momento indicado para actuar y dar mi última escena en esta obra de mi vida.

El telón se fue abriendo de a poco y no tenía que hacer o que decir, había olvidado por completo mis líneas. Finalmente las luces me alumbraron y ahí estaba yo en escena.
improvisando otra vez.
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La Ventana

Cuando la tarde caía, Guíller se asomaba a la ventana y contemplaba los chicos como reían, jugaban y daban saltos de alegría, saltos que a él le hacían estremecerse cada vez más, y no era de alegría, sino de tristeza, ¿ por qué? se preguntaba él, cuando los veía jugar y reír como los seres más felices de la tierra, ¿yo no podía hacer esas cosas que tanto deben divertir, y de hecho es lo que me ayuda cada atardecer a asomarme a la ventana?, ¿quizá yo era malo?.
No, yo jugaba con mi inocencia desde que yo recuerde, y me veía como un ser extraño a mí..., ¡que cosa más…
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Desastre

#1


Barcelona, Venezuela

8:45 pm.



Yo: A veces pienso que hay algo mal en mi...

Ella: ¿Por qué?



Yo: No lo se, pero creo que estoy perdiendo facultades para querer. Me cuesta ser cariñoso. Mejor dicho, me cuesta ser realmente cariñoso con alguien sin sentirme comprometido.



Ella: ... Hmm

Yo: Siento que últimamente nada me conmueve o me emociona demasiado. Es como si inconscientemente me he puesto un tope a la hora de dar afecto. Como si yo mismo me saboteára la capacidad de querer a alguien despreocupadamente. Es una mierda, pero extrañamente me siento tranquilo ante eso.…
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Hoy

no somos dueños de nada,


todo cuanto poseemos son logros y vanas ilusiones,
todo puede terminar hoy, mañana.

solo es mío este instante en el que escribo
y pienso en todo y nada.

este instante es mìo porque puedo pensar, disfrutar que sigo vivo

y que mis logros aún no se apagan, siguen vivos

y creceràn o no

pero este instante, en el cual escribo

mis logros brillan con luz encendida,
iluminados por el fuego de mi pasión.
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El uniforme de Isabel

Estaba en la cocina cuando mi hija entró, saludo apenas al pasar apresurada por el corredor y se encerró en su habitación. Unos minutos después golpearon en la puerta y le abrí a la señora que venía con la niña de apenas unos cuatro años, tomada de la mano que no paraba de llorar.
--Señora, es que su hija le acaba de pegar a la mía en la salida del colegio, mire como la dejó—y me di cuenta que había botado sangre por la boca y la nariz, tuve la impresión.
--Isabel—la llamé y acudió más rápido de lo que me imaginé— ¿le pegaste a esta niña? ¿Sí o no fuiste?
--No,…
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Un precio para todo

A día de hoy, apreciamos más un simple papel valor que la vida de nuestros hermanos y hermanas, destruidas por las guerras y las miserias que inundan el mundo. Guerras y carestías provocadas por los intereses de unas élites burguesas que se disfrazan con el absurdo patriotismo del capitalismo.
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Pensamiento Constante

Rugir como bestia encontrada en su cueva, rugir y no percatarse de lo apacible que transita el presente frente a nuestras vidas, rugir y convertir el cerebro en un vil enemigo, aquél que toda tu historia has temido, he convertido mi mente en un moustruo sin definición alguna, no le basta el tiempo ni mis cariños, ni los concensos que le planteo, ni los árboles a mi alrededor enviando energías puras, no le basta el placer , ni el sueño profundo, ni un montón de carcajadas genuinas, es un pérfido niño malcriado, que se asusta con el más mínimo estimulo, se entorpece y se vuelve sin…
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Mi hermano y yo

Me levanté para freírle unos calzoncillos a mi hermano, quien no quiso comérselos porque le faltaba ese gustillo a calcetines que tanto le gustaba, por ello tuve que tirar los calzones fritos, todavía humeantes, rebosantes de suavizante y empanados con polvo de lavar, quitarme los míos, quedándome con la cuca al aire, freírle los calzones con una rodaja de calcetín, dos cucharadas de suavizante y polvo de lavar, cortárselos con forma de corazón y metérselos en la boca, trocito a trocito, porque él estaba muy ocupado afeitando un cactus.
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Volver

Encontré las mesas y la silla, exacto como las dejé, un radio Philips, heredado de la tradición familiar, seguía sobre el estante, un enorme retrato en la pared, el geranio del patio, el tictac imparable del reloj de la habitación. Todo me pareció igual que cuando me fui. Hasta el aire conservaba la frescura de esa mañana a las once. Incluso la olleta del café podía empezar a hervir. Pero no podía ser, pensé. Habían pasado cuarenta años y volver a estar en este lugar se me había permitido solo unos minutos.


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Espera en el café

He venido a esperarla en el rincón de este café. No sólo esta tarde. Ya son tantas como para perder la cuenta y desesperar de incertidumbre del que se le va hasta la fe. Pero he venido a esperarla puntual como de costumbre. Y aún no llega. No ha venido en tantos días de espera. Las tardes de asfalto mojado me revelan una certidumbre. Va a venir. Llegará antes de levantarme de esta mesa, como creí el primer día, estará en la entrada de este café mirando hacia donde me encuentro mientras se percata que el tiempo ya ha hecho sus estragos.
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Sorpresas te da la vida

Estaban haciendo la representación de Pedro Navajas en la tarima de la plaza principal. La mujer, vestida de rojo que representa bien su papel hace que camina por la calle llamando la atención de algún hombre. El que hace de Pedro no sabe fingirse el papel y se ve ridículo con su gabán y el pecho estirado como un pisco. En la escena en que Pedro intenta atacar a la mujer, ella se enreda al tratar de sacar la pistola. Se angustia al no encontrarla mientras el público que llena la plaza empieza a molestarse. Dura muchos segundos que se vuelven eternos. Cuando saca la pistola ya no tiene…
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Entre amigos

Una tarde vi saliendo a la esposa de mi mejor amigo de un motel con el mejor amigo de ella. Los dos se veían radiantes de un júbilo extraño hasta el instante en que me vio y no pudo ocultar su sobresalto.
No me doblegué a sus ruegos posteriores, ni me dejé tentar a sus ofrecimientos económicos a cambio de mi silencio. Pero si acabé cayendo varias tardes en la red de sus encantos seductores.
No lo pude evitar tampoco que me dijera con su burlona sensualidad ahora ya no podrás decir nada y así, me vi una tarde junto a ella, en la salida de otro motel mientras me señalaba la mirada acusadora de otro de mis amigos.
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No te vallas abuela...

Mirandome fijamente me sonríes abuela.
Mientras la maquina hace su trabajo en mantenerte con vida.
Y yo por dentro dándole la bienvenida a tu partida.
Aguantandome las ganas de llorar con las muelas.

Recuerdo en cómo me complacias con mis antojos de niñes.
Y perfectamente en como me quisistes y me amastes.
Como me defendías de los regaños de mi madre.
Y curando mis heridas yo te decía, gracias abuela, me sanastes.

Tu amor con cada uno de nosotros era inexplicable.
Pero dentro de mí sabía que yo era el preferido tuyo.
Tu forma de abrazarme era mas caluroso que los demas.
Y yo en tus…
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Las palizas a mi madre

Oí un estruendoso portazo en el pasillo. Era la puerta de entrada que se había cerrado con toda la fuerza del mundo. Todo mi cuerpo se puso en alerta y mi corazón comenzó a bombear sangre como para mantener a un elefante vivo. Las 3 de la madrugada, el despertador iluminaba los tres números rojos formados por diodos electroluminiscentes, 3:17. Me desperté de un sobresalto. No era la primera vez que mi padre hacia su entrada en casa de esta manera. El miedo se apoderó de mí en un microsegundo. Mis oídos abrieron sus compuertas de par en par intentando captar cada sonido. Percibí el…
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La Venganza De Los Relegados

En el último año le surgieron varias propuestas para incoporarse a algunos proyectos. Estaba ilusionado, a la par que sorprendido,
porque los que manejaban los hilos acostumbraban a mirar su expediente con arrogante desdén.

Las posibilidades de integrarse en una organización siempre habían sido incomprensiblemente escasas, pero el simple hecho de estar
presente y participar en procesos de selección lo interpretaba como un modo de crecer, una señal de que algo podría estar cambiando y, de alguna manera, tentar a la diosa fortuna.

Sin embargo, las opciones de ver materializadas sus…
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Una guerra como las de antes

(Si vis pacem, para bellum)

El viento transportaba en sus invisibles brazos el aciago y fétido hedor de la muerte, mientras la presencia de la Parca se hacía horrorosamente visible por todo el campo de batalla.

- ¡Aulo! ¡Fabio! ¡Mirad!- gritaba uno de los soldados mientras señalaba a los jinetes que se acercaban cabalgando a todo trapo en dirección al dantesco lugar.

Era la caballería aliada, que se ensañaba con los enemigos que intentaban escapar de la cruenta lucha, produciéndose una auténtica carnicería acompañada de una lúgubre melodía de gritos, lágrimas y súplicas inútiles que nunca daban resultado. Muchos de los aguerridos soldados enemigos que minutos antes combatían con la furia de los dioses bárbaros, ahora yacían en el barro con las ropas manchadas de sangre y su propia orina.
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Pregúntale al horizonte

Llevaba varios días observando a ese extraño muchacho desde la ventana de mi habitación. Se le veía triste, con la mirada perdida en el horizonte. El chico se mantenía inmóvil, erguido, desafiando al abismo que separaba el suelo de esa azotea que se vislumbraba desde cualquier ventanal de mi edificio. El viento acariciaba su níveo rostro mientras jugaba revoloteando su moreno pelo, pero el joven seguía impasible, observando a la lejanía. Cada día emergía sobre esa azotea a la misma hora, se mantenía atento, petrificado, con los ojos clavados en el horizonte durante largo rato,…
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La fuerza más poderosa del mundo

La primera vez que Heimdal contempló a Saskia, se quedó sin palabras, aturdido, perdido en un aroma de sensaciones que jamás había conocido. Él, el guerrero más fuerte del poblado, se convirtió de repente en un ser débil, acongojado ante tanta belleza. No sabía que le pasaba. Las piernas le temblaban, el corazón le latía con tanta fuerza y a tal velocidad que parecía que se le iba a salir del pecho, no podía articular palabra, y sus ojos morían cada vez que ella se apartaba de su vista. La chica, una simple campesina, con una vida ardua y complicada, también sentía lo mismo…
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Romeos sin Julietas y Julietas sin Romeos

La primera vez que la vi, sentí algo que jamás había experimentado. Una sensación ajena a mí; era como si no pudiera controlar mi propio pensamiento. Pasó por mi lado levantando una suave brisa perfumada del más dulce aroma. Se sentó justó detrás de mi pupitre, al lado de Ester. Parecía un ángel, y desde ese mismo instante no pude quitármela de la cabeza. En clase estábamos empezando a leer a Shakespeare, y más concretamente a Romeo y Julieta, y la atmosfera embriagadora de la obra comenzaba a proyectarse en mi cabeza. ¡Oh Julieta! ¡Mi Julieta! Pensaba torciendo…
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Un Infierno Para El Hombre Bueno

Ya han pasado varios años y sigo en este lugar
Y todavia mi mente idiota piensa en ti
Diciendome que para las lagrimas use paños
Y se rie a carcajadas cuando digo que me arrepentí.

Yo le había entregado todo el amor de mi ser
A esa imbécil que no supo aprovechar un hombre bueno
Cuando me decía "eres especial" por dentro sentía veneno
Y yo imaginandome eso creia que con ella iba a envejecer.

Muchas mujeres se quejan que los hombres son iguales
Pero cuando conocen a uno exelente,le llaman mejor amigo
No importando lo que sienta ese ser en peligro de extincion
Lo ignoran…
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Honor, sangre y acero

Avanzamos inexorablemente hacia la batalla. Majestuosos, como un solo ser; un fiero dragón de miles de cabezas, de flameantes escamas relucientes al sol, y de amenazantes lanzas protegiéndole todo el cuerpo. Nuestro avance resonaba en la tierra estéril al son del crujir metálico de nuestro equipo de combate. A una distancia prudente del enemigo nos detuvimos, y como si nadie ni nada amenazara nuestras vidas, comenzamos a cantar el sagrado Pean en honor al dios Apolo. Una vez finalizada la plegaria, nuestro general nos alentó para el combate, y tras estallar todos los hombres en un éxtasis guerrero, nos lanzamos contra el enemigo, con la furiosa ira de los valerosos soldados griegos que luchan por la libertad.
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Ira: sobre los pecados capitales

Víctor, trabajaba desde hacía un par de años en la conserjería del gran hotel Imperial, situado en la avenida Lexford. El chico era muy querido por todos los trabajadores, y muy bien visto por sus jefes, ya que su trato era siempre amable y cordial. Desde hacía meses, se alojaba en el hotel Elena Liudnyeva, una desconocida, pero prometedora modelo rusa que había venido a la ciudad por motivos de trabajo. Víctor se enamoró nada más verla, aunque en su interior sabía que su mundo y el suyo eran incompatibles; aun así, el chico no desistió. Cada día, procuraba ser amable cuando se…
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Una guerra igual a todas

La noche daba inicio a una tregua, obsequiando a los exhaustos soldados con un descanso insuficiente que no repararía sus afligidas almas. Llevaban meses siendo testigos del más cruel horror, enmascarado por la más radical de las doctrinas y las luchas de pérfidos políticos que codiciaban su porción del pastel en el que se había convertido la vieja Europa. Todos esperaban la oportunidad de dar el golpe mortal, mientras padres, hijos, maridos, amantes, amigos de la infancia, o simplemente un desconocido, caen en el barro del campo de batalla, dejando allí su cuerpo inerte, carente de vida, vacio de toda esperanza.
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Para Nuria

Cuando llegó la noche, la melena atezada de la joven se confundió con la oscura atmósfera de la calle que llevaba a su casa. Caminaba hacia su hogar cabizbaja, con los ojos humedecidos por las lágrimas que había vertido. Había tenido un mal día. Nada más despertar, un mensaje de su novio la citaba después del trabajo con el pretexto de que tenían que hablar. Un desayuno rápido y al tajo. Allí, un fallo en su departamento desencadenó un gran contratiempo, llevándose ella la mayor bronca como responsable de sección. El día comenzaba fatal, y todavía quedaba lo peor. Después de…
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Morir...

Tu mirada me quema cuando leo en ti esas intenciones. Tu rictus te delata y habla a gritos callados esas ganas de hacerme tuya como si no hubiera mañana. Cada parpadeo de tus ojos es como una caricia que me hipnotiza… y atrapa. Cada respiración ronca, casi bronca, declara un suspiro en mi boca mientras mi piel tremola y mi mirada, clavada en ti, ondea provocándote.

Te siento, así, tan cerca de mí que las sábanas duelen, y el sendero entre mis piernas te invita a pasear. Tu boca se quema de besos con sabor a café y la taza humea en tanto mi cuerpo se vuelve serpiente desnuda.…

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