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Repta

Repta por las paredes a media noche, su hambre voraz todo lo destruye, fija su objetivo con precisión, no hay marcha atrás, no hay marcha atrás, soy quien retuerce lo íntegro, y sobre tu cabeza pone velo grisaceo.
Lo que se creó, ya no puede ser moldeado, ni los preciosos adornos que la mente adquiere, ni los lazos grises que a través del espacio permanecen, pues predestinado en tu nacimiento él estaba, rodeando tu cuna, rondando cada lugar en el cual estabas, con esa perversa sonrisa que expresaba cuando le veías, un vagabundo pérfido que transforma el orgullo en vergüenza tediosa.
La existencia compleja , levanta voces de condena, levanta bandera de guerra despediada, por más que corramos y en lejanía me encuentre, él está, él posee artillería de grueso calibre, con su lengua viperina envuelve mi cuerpo, asqueada me sostiene, odiando mi no esperada existencia, rogando por la no aparición. Como tentáculos ha cegado la objetividad, inyectado y disipando enfermedad hasta aquél pequeño tesoro llamado fuego dorado.
Cállale, cierra su espantosa boca, golpea su patético propósito de ser un lastre en mis hombros, ruido ruido ruido mientras en silencio camino, ruido ruido y carcajada tras mis oídos, sueños afiebradamente bellos siendo teñidos por sus pasos. Soy quien tropieza contigo, y sacude tu paz, repto repto repto para carcomer lentamente tu menoscabado tesoro, entrégate a los cuartos obscuros, donde yo te desafiaré, donde en el suelo escupiré.
Alarmante alarmante, quitadme la razón, quitadme su voz retumbando en mi cabeza, son sus planeadas palabras las que me estan absteniendo de la cordura, de la estable tierra, ¡ahhhhhh! Por favor diles que cierren sus putefractas voces, que sosieguen la persecución, que se detengan, dejadlos morir.
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