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Rodeado de gente

Cerdos y zorras por todos lados, excepto uno mismo. Pobre diablo vendiendo lagartijas muertas. Miles de nombres en la cabeza, fuego en el cielo, el infinito tras el ocaso.

Camino a la gloria; leyendas y mitos alrededor, compartiendo sus trágicas muertes, llenas de vida. Vagando a ningún lado, cayendo, viajando al infierno. Frío sudor ardiendo en un cuerpo surgido de dos cuerpos anteriores. Renacer de las cenizas. La sombra del individuo es su amigo más fiel.

Solo de guitarra descuartizando una canción, tratando de abandonarla, esquivando a los asesinos de sueños en la carretera. Hay ángeles luchando, llorando, bailando y muriendo. Y olor a incienso. Y paranoia.

Mujer indefinible, deseo inalcanzable, búsqueda incesante, pesadilla inacabable, paz imposible, camino indefinido, a la espera de nada, aguardando todo, triste, en soledad. Diosa maldita: Blasfemia.

El mar, dulce oleaje, rumores de amistad. Deseo, amor, sentimiento profundo que destroza el alma y quema la mente, como afluente seco esperando al sol tras el último concierto.

La mujer amada vive en la puerta de al lado; un simple «hola», y clavará esa mirada de ojos claros a traición, sin avisar. Es como una droga, uno precisa un poco de ella cada día, y aumentar la dosis de su presencia algo más cada vez que marcha. Pero un muro invisible de vergüenza separa esos caminos. Uno tiene la certeza de que nunca será suya, y anhela una sobredosis de pupilas.

Luego uno quiere morir, muere por dentro, y es aún peor, y termina buscando apoyo en cualquiera, pues merece la pena. ¿Merece la pena? Inútil intento de reaccionar, pues se ha ido para siempre.

Uno se sumerge en sí mismo, y se producen lloros. Luchar, perder y llorar, el resumen de una vida. Y así será hasta que llegue la hora, esa hora que vendrá con el fin de la esperanza, con el fin de la existencia, con, en fin, su fin.
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4comentarios 68 lecturas relato karma: 65
#1   Luego uno quiere morir, muere por dentro, y es aún peor

Uno se sumerge en sí mismo, y se producen lloros. Luchar, perder y llorar, el resumen de una vida

La mujer amada vive en la puerta de al lado...
Uno tiene la certeza de que nunca será suya, y anhela una sobredosis de pupilas.



y eso es lo peor, cuando uno tiene la certeza, de que nunca será (volvera a ser) suya


Muy bueno todo !! Un soliloquio fantástico !!
votos: 2    karma: 45
#3   #1 ¡Muchísimas gracias!
votos: 1    karma: 33
#2   Excelente, muy bueno, me ha encantado¡¡
votos: 2    karma: 53
#4   #2 ¡Muchísimas gracias!
votos: 1    karma: 33