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El sol sale para todos

El sol sale para todos. I

En aquellos años él estaba desierto, se sentía niño franquista y explotado, era la época del desespero la agonía y los desengaños, siempre cogía con sus manos, las herramientas de trabajo, aunque muy joven tan solo 9 años ya sabía del dolor y la pena, sus angustias y su soledad le acompañaba, estando junto a sus padres y hermanos, pero triste y recogido en sus pensamientos.

Un ser delicado y bello tierno y deseado, asustado, por su sentir desde hace 3 años, el tiempo cuando su mente empezó a sentir sus primeras emociones y felicidades furtivas, escondiéndose, sintiéndose culpable cada día, tan extraño y extranjero se sentía, que sus delirios e imaginación le transportaba, a un paraíso falso y sin ley.

Allá en los campos extremeños donde vivió de niño, el experimentó la sensaciones más bellas, juegos con sus amigos, ese paisaje lleno de olores salvajes, y ese olor a tierra mojada cuando pasaban las tormentas de verano, el tacto de los cuerpos nocturnos, las primeras caricias furtivas los besos, con los primeros escarceo y primarios del sexo.

Su educación fue mermando pues, no tenía tiempo, y el poco tiempo que fue a las clases, fue maltratado por sus profesores y tutores, tenía pánico ir a la escuela, por ese motivo no aprendió nada en las aulas, estaba el verdugo, con su palmeta y frustraciones, para desahogarse con los más débiles e indefensos. La faena le ocupaba la mayoría de las horas del día, su jefe le daba de comer casi a diario en su casa, era su salario y unas cuantas monedas que llevar, como ayuda a la casa de sus pobres padres.

A los 14 años, cuando aprendió a escribir y leer, se leía todo lo que le caía en sus manos, cuentos, libros, periódicos y revistas, aturdido y sin salida, dormía poco y su diversiones nulas, le gustaba la música, el baile, el arte, la poesía, sintiendo gran dolor por todo los que sufrían a su alrededor. Nunca entendió porqué le pasaba eso, era joven y los de su edad se burlaban de él, jamás le animaron los mayores, al revés se oponían a sus sentimientos más profundos y cotidianos, lo ridiculizaban y marginaban, no era como ellos, amaba a los vecinos, los amigos, hombres y mujeres, animales, la naturaleza y sus paisajes.
Como carne apaleada, muchas preguntas sin respuestas, andaba solitario por las calles de su ciudad, volaba con su imaginación a lugares remotos, lleno de luz con su verdad.

Sentía un amor prohibido sin fronteras ni vallas, ni alambradas, sin barrotes de hierros, que le frenara, él es feliz por dentro en secreto, no puede exteriorizar sus sen tires, está desbordado de amor, bellista por fuera y por dentro, entiende ahora esas miradas furtivas, que esos mayores le dedicaban a su paso, comprende todo lo que sucede a su alrededor, pero sigue su tristeza en soledad, se siente único, cree que no hay nadie, nada mas que él, en esta tierra inhóspita que le ha tocado vivir, con guerras, odios y hambrunas.
Sus herramientas sus manos.
Continuará…
El sol sale para todos.

etiquetas: sol, manos, hambrunas, amor, vivir, tristezas
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3comentarios 77 lecturas relato karma: 45
#1   Quiero saber donde más publicarás esta historia. Buen día.
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#2   #1 De momento en ningún sitio, todos mis historias están guardadas en el baúl, desde mi infancia. Un abrazo
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#3   Niorv, ya tienes publicado el relato aquí, gracias
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