Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

El sol sale para todos

El sol sale para todos. II

Sus herramientas sus manos. 2 ª parte.

Esas manos que trabajaron los campos, recoger algodón, como aquellos esclavos en América, aceitunas, como los andaluces de Jaén, como dijo el poeta, y los famosos tomates, extremeños, y la vendimia.

Manos que tocaron vísceras de animales en matadero, lavarlas, despiezarlas y esa sangre, que le recordaba las matanzas de las guerras y los asesinatos, faenas que ningún niño debería hacer, y se hacia sin pudor alguno.

Fue allí en el vertedero, donde todos los adolescentes semi-esclavos llevaban los residuos y la porquería de las casquerías. Un intento de violación, la violencia del mayor sobre el menor, las vejaciones y tocamientos.

Desprotegidos en esa maldita época de la impunidad y la barbarie, otro ataque a la vida incipiente y debilidad del niño-adolescente.

Por un momento recordó cuando se cayó en el silo de trigo vació en el campo, mientras jugaba al fútbol con sus amigos recordaba su caída desde 4 m, entró de cabeza dio la vuelta campana y se sentó en el suelo, después de pasar un circulo de 60 cm y superar un altura de pared, que le dobló las piernas hacia tras y entró por el agujero oscuro, donde los niños, tiraban, palos, piedras, latas vacías, maderas, y el liquido orines de ellos mismo. Al caer pedía auxilio, auxilio, a la vez consolaba a los de arriba, diciéndoles que se encontraba bien, que no le había ocurrido nada, quedó sentado de culo, ¨un milagro¨

Volvió a nacer, y eso le animaba, por todas las cosas que actualmente le ocurrían, le aliviaba algo su pasado, su presente es frustran-te y doloroso, sin salida, atrapado en un túnel eterno y sin solución.

Le consuela sus noches, esa noches donde por las calles, salía a mendigar con su amor imposible, algún beso o caricia de su amado, era su compañero ese que se dejó querer sin más, le partió el corazón a pedazos y su alma quedaba triturada con sus miradas, nunca pudo ser feliz, se lo impedía las leyes establecidas en esos momentos de locura y rabia.
Sus lágrimas las limpiaba en el oratorio de su iglesia, allí donde sabia que todo estaba prohibido y penado, siempre se sintió en pecado mortal, tan solo le consolaba, sus masturbaciones diarias, a pesar de saber que los curas, y esa maldita religión, le coartaba ser feliz cada día.
Conoció a santos, a falsos creyentes, y algunos de ellos lo adoraron y se enamoraron de él, no entendía nada estaba sin rumbo, las contradicciones en su diario vivir, lo volvían loco.
A todos los rechazó, pues él solo vivía para José, su libertad y su vida, aunque no se dejara tocar ni un pelo, ni una caricia, se conformaba con verle, olerle, rozarle, mirarlo, sonreír le, y hablar con el de sus inquietudes, era feliz dedicándole escritos llenos de poesía con dolor y rabia. Aunque irremediablemente José, solo se dejaba amar, en la mayoría de las veces, y en las distancias.

Sus manos sus herramientas.
Continuará…

etiquetas: locura, rabia, palos, ramas, feliz, rechazó, hablar
2
sin comentarios 40 lecturas relato karma: 23