Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

Tú eres

Sara tenía un hermoso plumaje blanco, ojos negros, su pico era muy rosado tanto como sus pequeñas patitas que solían dejar huellas en las plazas. Era una paloma muy hermosa y aunque solía enmugrarse mucho era digna de admirar.
Su color favorito era el azul y por esta razón quería convertirse en un hermoso azulejo como los que solía ver cada mañana en los árboles de los parques. Cada vez que los oía cantar ella también lo hacía, sus compañeras de vuelo solían burlarse de ella, otros intentaban que entrara en razón y le pedían que se amase a sí misma y aceptara el cuerpo en el que había nacido, pero Sara comenzó a creer que todos estaban en su contra porque no apoyaban su sueño y llena de ira se marchó al otro lado de la ciudad. Mientras volaba pudo notar a aquellas hermosas aves que ella tanto envidiaba, se detuvo en un lago y se miró en el reflejo que éste destilaba. Notó que su cuerpo era mucho más grande que el de ellos, su pico no era el mismo, sus ojos tampoco lo era y se odió mucho por no ser igual a ellos; De momento, a su mente se le vino un plan que cambiaría su vida y sin dudarlo ni un segundo, voló rumbo a la ciudad y se lanzó contra un pote de pintura azul que vio en la mano de un hombre y al instante todo su color blanco fue cubierto; Llena de alegría volvió a casa porque según su pensar era un azulejo sólo por portar tal color. Al verla, algunos se burlaron, otros, se llenaron de tristeza, otros, la apoyaron. Las palomas comenzaron a preocuparse y a pensar sobre qué hacer con este pequeño problema hasta que decidieron que lo mejor sería quitarle la pintura, pero fueron pocas quienes se oponían a la decisión que su amiga había tomado, por esa razón Sara comenzó a creer que era un hermoso azulejo hasta que llegó a olvidar su verdadero origen; ya no hacía cosas que las demás sí porque la pintura estaba dañando su plumaje, ya no volaba como solía hacerlo, dejó de cantar y de comer las semillas que los ancianos le lanzaban. Se sentía hermosa siendo azul como el cielo y aún más segura cuando las demás aves la defendían de quienes no estaban de acuerdo, para ella todo estaba bien y quienes debían cambiar de mentalidad eran quienes no aceptaban lo que Sara sentía que era.
Un día, mientras caminaba en el bosque, un viejo anciano que ya no podía ver muy bien la tomó pensando que era un azulejo y la llevó a su casa donde muchos de ellos vivían encerrados. Al llegar intentó meterla dentro de la jaula pero ésta era muy pequeña para ella, al anciano le pareció un poco extraño, tomó algunos alambres y le hizo una jaula un poco más grande donde la mantuvo muchos días. Todos la miraban asombrados y otros con temor pero ella se sentía muy feliz de que alguien por fin reconociera que era un azulejo porque ella lo sentía dentro de sí. Llegó la tarde con sus bellos colores, la noche con sus bellas estrellas y la mañana con su sol de verano en donde todas las aves cantaban menos Sara.
Al pasar los meses el anciano comenzó a notar que este gran azulejo no hacía lo mismo que las demás, la tomó y la observó un poco más. Sara ya casi no tenía plumaje, la delgadez que poseía espantaba, sus patas se habían vuelto gruesas y llena de heridas, la pintura se había escurrido casi en su totalidad al igual que su bello color blanco. El anciano tomó agua y la bañó haciendo que la el resto de pintura se escurriera de lo poco que quedaba de su plumaje.
Sara, llena de temor se defendía como podía e imploraba que no le quitaran su color, que ella era un azulejo, uno especial y de la desesperación lloró mucho, tanto que poco a poco dejó de luchar. Cuando por fin la tortura se había acabado, el anciano la secó con una pequeña toalla y la puso frente a un espejo diciendo:
“Que tonta paloma ¿Por qué te empeñas tanto en ser alguien que no eres?. No naciste en la especie equivocada, deja de intentar cambiarte. Los sentimientos tienden a engañarnos. ¿No sabes que la belleza de estas aves azules los lleva a una prisión? Tu color blanco es para resaltar el cielo, tu canto grueso anuncia la llegada del verano como el inicio de la nota más grave en las instrumentales de Beethoven y tus patitas rosa nacieron para caminar en las plazas. Puede que no sea la vida que sueñas pero, todos nacimos para cumplir una función especial y si tú no cumples esa función dime entonces a quién le darán de comer los ancianos que se sientan en los parques.”
Aquella paloma se miró al espejo y por fin pudo ver el daño que se había causado y comenzó a pensar en las palabras que este anciano le había dicho. Esperó hasta que sus plumas volvieran a salir y luego se marchó; por fin se hallaba de nuevo en las alturas, ella era Sara, una paloma blanca como las nubes del cielo y hermosa como la sonrisa de los ancianos, niños y jóvenes que la alimentaban.
Voló hacia un lago y se miró en el agua por mucho tiempo y aunque aún amaba el azul del cielo se dijo a sí misma:
“Tú eres lo que ves: eres hermosa tal y como ahora estás. No necesitas ser otra cosa”
leer más   
11
4comentarios 54 lecturas relato karma: 52

Inmensurable

Desde lo más profundo del ser.
En el inicio de lo inmensurable.
Se abren los cielos majestuosos en la deliciosa melodía de la creación del todo.

En los esplendorosos e intrépidos vientos y en la poderosa fuerza de la tormenta.
Allí estas tu.

En las cimas destellantes de esplendidos paisajes,
Impetuosos,
Reverdecidos de esperanza,
Allí estas tu.

En el ímpetu salvaje de las olas colisionando contra los peñascos.
En el cielo estrellado de una noche serena,
de incansable conteo de estrellas fugaces.
Allí estas tu.

Allí,
Donde comienza el cielo y se cimienta la tierra,
En toda su creación,
Extensión y plenitud.
Allí estas tu.

En la poesía que ilusiona
En esa dadiva que resurge en el grito de justicia.

Tierra
Raza.
Tiempo.
Magnificencia.
Majestuosidad.

Allí estas tu.
Mi Dios.
leer más   
4
1comentarios 19 lecturas relato karma: 46

Piloto

No sabía cómo pero el tiempo se le pasaba volando.
leer más   
4
sin comentarios 12 lecturas relato karma: 58

Hoy no me salen las palabras

Hoy no me salen las palabras.
Se ha quedado mudo el corazón.
leer más   
6
sin comentarios 11 lecturas relato karma: 75

Infinito

Nuestro pedacito de alma común será infinito...aunque sólo tardé 9 meses en crearlo.
5
1comentarios 6 lecturas relato karma: 57
« anterior1234