hábitos

le habité por hambre
de todos los almendros
nutridos en su sangre

le habité...
por fragmentarle solo
el brazo de la araña
apresada en su odio

le habité desde mi soledad
hasta ese delirio de latigar pleno
toda la sombra
desordenada de su cuerpo

y solo por el hábito... constante
de un deseo grande,
fue sencillo erosionar...
morder este acero
postergado en carne

etiquetas: poema, vida, experiencia
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4comentarios 32 lecturas versolibre karma: 57
#1   Explendido y magnetico poema. Engancha hasta releerlo una y otra vez. Graciasss
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#2   #1 Coincido. ¡Excelente!
votos: 1    karma: 16
#3   Gracias por leerme compañeros, y que la poesia nos una
votos: 1    karma: 20
#4   Yo también coincido
votos: 1    karma: 22