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La taza que me dejaste... (la he perdido)

/cómo se manchan los peces de óleo/
Me inquietan tierras radioactivas en el oeste
Subrayan su pregunta con una tortura
(Escombros bajo la carne).
Llevan los órganos por fuera
Esos exhibicionistas, no saben olvidar su pregunta
Y yo me he dejado mi respuesta
En mi sombrero de copa.

Qué poco soy sin mi truco de magia...
Una sombra china que puede ser borrada
Con una sutil transformación de la mano.

Mojado, estoy tan mojado.
Me desplomo de cansancio en el sueño de malvavisco,
se me pega a las encías, creo que es una electrocución
y que esto es muerte nadando entre mis dientes,
del tipo que se compra y se vende cuando estás loco,
irremediablemente loco.

Ahora…
¿estoy bajando al sótano?
Me lo han pedido expresamente,
me lo han rogado cándidamente,
¿cómo no iba a bajar?
Tengo que aguantar la respiración,
tengo que atarme la corbata,
tengo que cortarme con el tiempo
que aquí es tan puro y tan afilado…
Todo es tan imposible
todo es tan extraño
debe ser cierto.

A trozos, como metralla,
liendres saltan de cerebros picoteados,
¡No tengo nada!- miento
y nos fríen (en la sartén, claro).
Esto es el infierno, el infierno, me oyes?
El cuarto rojo en la casa de las uñas,
han tomado mis ojos y los van a...y...y

Las teclas de un mundo de gemidos
el gatillo al otro mundo en mi seso…
Hallo (desentrañando mis párpados) bajo la luz despiadada,
mi desnudez, zurcida de legañas:
Hola abismo, qué dientes más bonitos.

etiquetas: surrealismo, verso libre, existencialismo
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