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No quiero...

No quiero pasear solo por los fríos pasillos del d'Orsay
mientras en La Cama de Lautrec se mira una pareja.
Me niego.
No quiero beber esa pócima pestilente que promete el espanto de la inmortalidad.
He conocido a Oscar Wilde y antes a Gustave Flaubert,
a tantos otros que no puedo acordarme sin hacerme daño.
He conocido otros otoños primaverales en los que un tren se presentaba
en su estación cubierto en vapor y los hombres besaban a sus mujeres empañados en lágrimas.
Entiéndelo, amor: no quiero caminar solo por el mundo mientras vagas por calles desconocidas.
Eso acabaría conmigo, aunque no moriría del todo.

¿Puedes imaginarlo?
Por eso quiero anunciar que desde hoy
no quiero pasear solo por el venenoso mundo sin ti.
Jamás.

Canet
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Locura nipona... a ratos

Tres versos tienen la culpa,
no salen y no hay disculpa.

Poesía japonesa...
Una ensalada en la mesa.

Que si el kigo no es directo
y el Kireji no es correcto.

Que ahora rima y no toca.
Ya me estoy volviendo loca

No hay metáforas que valgan
que en el Haiku sobresalgan

En el Hokku si que puedes;
me subo por las paredes.

Contando olvido la rima
y de nuevo hago la prima.

¡Esdrújulas tienen trampa!
Amante...¡Cagüen mi estampa!

¿Y si vamos a Japón
a mejorar lo nipón?

Vale, se me ha ido la pinza.
Ya sólo rimo con... binza.
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Pizarnik: Máscara, lila, sombra

Sombra,
Lila,
Máscara.

Tres palabras reiterativas
En la poesía de Pizarnik
¿Qué pretendías?
Surgen las hipótesis:
¿Declaración arcana,
Simple casualidad,
Obsesión semántica?

Máscara,
Sombra,
Lila.

¿Qué me quieres decir, Alejandra?
Tu poesía lacónica y jeremíaca,
Asidua al Esplín,
Repite obstinada
Esas tres palabras,
Como un mensaje silente
Suplicando "¡Descubreme, imbécil!"

Lila,
Máscara,
Sombra.

Un inescrutable criptograma,
Un pandemónium,
Un dédalo infinito,
Una obsesión cáustica
Para mi sempiterna manía
De querer llorarlo todo,
De querer saberlo todo,
Con una pulsión freudiana.

Las escribo en mi libreta,
Desnortado,
Colérico,
Lila.
Buscando conexiones poéticas,
Gramaticales,
Matemáticas
¡POR DIOS!
Lo que sea.

Esto acabará conmigo.
Terminaré con una soga al cuello,
Ajustada como una
máscara,
Y la asfixia me pintará de
lila
Mientras mi
sombra
se despega de mis talones,
Para huir,
Si.
De la muerte,
De mi.

Máscara,
Lila,
Sombra.
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Virtualidad

Amanece un nuevo día, y como cosa extraña, no siento dolor en ningún hueso, a mi edad, es raro. Ni siquiera me duele la espalda. La mañana es tan perfecta como puede ser una de otoño. Mientras viajo en el tren al trabajo tengo que escribir un tuit sobre eso. A ver: "Ya no me siento tan solo, me abriga la compañía de la ocre soledad de estos árboles que me quieren abrazar con sus ramas y acariciar con sus hojas que están más muertas que mi alma". ¡Caray! Tengo cuarenta caracteres de más. ¿Qué le quito? Ya deberían extender esto. Ciento cuarenta caracteres no alcanzan para contar la vida. A ver, borro aquí, cambio allá: "No me siento solo, me abriga la compañía de la ocre soledad de estos árboles que me acarician con sus hojas, más muertas que mi alma". ¡Bien! Ocho caracteres me sobraron. ¡Publicado! Tiene el justo dramatismo que el melancólico otoño merece. Seguro me dan varios "likes" y #RT. Ahora a ver las noticias en línea, como siempre, algunos muertos por aquí, manifestaciones en algún país asiático que está harto de ser comunista. Otras en un país sudamericano que está harto del irrespeto a sus derechos constitucionales. Otra gran potencia se va a la banca rota. Otra que sigue ganando fuerza. Las colonias en Marte siguen su expansión, ¡doce mil habitantes ya! La tasa de natalidad de los terra-marcianos es controlada y sostenida. ¡Lo mismo de siempre!

No sé a que hora he llegado a la oficina. No lo he notado. Será mejor que me ponga a trabajar. Definitivo, esto de trabajar a través de internet me sienta de maravilla. A ver, que quejas de clientes hay. ¡Caray! Otra vez tienen problemas en sus entregas en Chicago. Un par de audio llamadas de Skype y lo soluciono. Se han ido tres horas ya, ni tiempo de desayunar. Es raro no sentir hambre; pero, todas las quejas han sido atendidas. Tomaré un receso de quince minutos. A leer unos cuantos poemas en Poémame.com, dejar comentarios a los que me gustan. Estos chicos y chicas cada día escriben mejor. !Qué poesía espléndida! Volteo a ver el monitor de mi ordenador y sorpresa, se ha llenado la bandeja de quejas nuevamente. !Uf! Tengo trabajo para otras dos o tres horas. Manos a la obra. La mañana se fue en un abrir y cerrar de ojos. No tengo apetito y ya es tarde. Usaré mi hora de almuerzo para ir el parque que está a unas cuadras del edificio. En esta época es relajante caminar entre los árboles de colores azafranados. Ese crujir de hojas que piso, no sé, me relaja. El viento que no es frío ni cálido. Unos pájaros trinan, no parecen alegres, noto nostalgia, seguro extrañan la primavera; pero trinan, eso es bueno. Es maravillosa la naturaleza, y sin embargo, no puedo evitar usar mi móvil para escribir un tuit inspirador sobre mi caminata. Aprovecho para enviar un par de WhatsApp a esos dos grupos de amigos, principalmente al grupo de lectura. Tengo que decirles como me va leyendo "La lentitud" de Kundera. Doy un vistazo al instagram de unas amigas, de vacaciones en Europa. !Qué envidia! Se acabó la hora de almuerzo en un parpadeo.

La tarde perfila no muy diferente de la mañana. Más quejas, llamadas a proveedores, persecución a compañías de entrega. Un respiro de cuando en cuando, breves minutos cada hora y media. Un vistazo a Poémame. Una ojeada a mi e-book de Kundera, comerme a grandes bocados unas pocas páginas de lectura. Música de fondo todo el día, en mis audífonos. Principalmente mis listas maravillosas de Spotify, y algunos videos en Youtube. Antes de fijarme, estoy en el tren de vuelta a mi apartamento. Por un instante pienso en la cena, la fuerza de la costumbre, pero no sé, no hay apetito. Me voy a la cama, voy a leer un par de capítulos de mi e-book y a dormir. ¿Dormir? Parece que ni sueño tengo, pero hay algo por dentro, que me dice, que debo dormir. Es lo normal, lo usual. A ver, unos diez minutos para publicar un poema corto en Poémame no serán problema. Ese poemita que me ha rondado la cabeza todo el día. Ya está. !Quedó bonito! Con suerte tendré unos likes y comentarios para mañana. Me duermo.

La mañana arranca otra vez, y no sé por qué, pero me siento como programa de ordenador en un bucle diario. Todo parece lo mismo otra vez. El tuit de buenos días. El tren hacia el trabajo. Noticias mundiales y marcianas. Quejas de los clientes. Sigo sin dolores de cuerpo. Es lo que más me extraña. Sin apetito. También raro. Debo ir al doctor. Algo no anda bien. Me siento mejor que nunca, y sin comer. Voy a usar ese nuevo servicio de doctor en línea que nos informaron este año. Aquí está la aplicación en mi ordenador. Un click y listo. El doctor me hace un sinfín de preguntas. Usa la cámara de mi ordenador ─y su capacidad de rayos X─ para hacer un chequeo general. Pongo mi índice en el sensor de huella digital que mide mi temperatura y hasta procesa microscópicos fluidos que hay en él. El chequeo es tan completo como puede ser para un pre-diagnóstico. ─Todo está bien con usted ─me dice el doctor en línea ─que por cierto es una entidad de inteligencia artificial IA─. No veo necesidad de hacerle una cita física con un doctor humano. ─Duerma al menos siete horas diarias, haga algo de ejercicio ─continúa el doctor─ Coma algo saludable tres veces al día, aunque sea por protocolo, y le vuelvo a ver a fin de mes ─concluye.

Llega el fin de semana y me siento aventurero. Como el lunes es feriado, me compro un boleto a Roatán. Convenzo a Paul y a Lois que me acompañen. Allá vamos los tres amigos. Qué fin de semana. Atardeceres de ensueño, el sol se hunde profundamente en el lejano borde del mar. Charlas interminables sentados bajo una palmera o acostados en la blanca arena. Bailamos en la playa a ritmo de bossa nova y de soul. Lois se pone un poco atrevida y me obsequia algunos besos inesperados, la beso de vuelta, siempre me ha gustado, es tan bella, pero es más una buena amiga que otra cosa. Y para mi sorpresa, a Paul también le obsequia sendos besos. Bueno, las cosas no pasan de allí, Lois tiene buen freno de mano, ni hablar. Mejor así, sino el lunes, de vuelta a la realidad, la incomodidad será abismal.

Es martes, estoy de vuelta en la oficina. Ese viaje a Roatán ya parece más un sueño muy vívido que otra cosa. La rutina inexorable sigue su curso. Inmerso en la virtualidad de mi existencia. Twitter, WhatsApp. Aligerando mi alma en Poémame. Facebook, Instagram. El portal de quejas. Video-conferencias y Skype. Música en línea. Noches de zambullirme en el e-book de Kundera y el de "Vivir para contarla" del Gabo. La falta de apetito. La falta de cansancio. Dormir por protocolo.

Mi cita con el doctor (el de IA) es este viernes. A ver, hoy es miércoles. Me siento igual. Preocupa no sentirme tan humano. Este letargo de mi vida. Esta tarde de miércoles pasa algo inusual. Hay mucho movimiento en la inmensa sala de servidores de la nube. Donde ocurre todo el Cloud computing de mi empresa ─es de sus principales servicios─ . Entran y salen técnicos de mantenimiento. Cables por aquí, cables por allá. Paneles de redes van y vienen. Cajas de servidores se mueven de aquí para allá. Me asomo a dar un vistazo. Moriré por la curiosidad del gato. Desconectan un grueso grupo de cables de un larguísimo rack de servidores y no sé por qué, me da un mareo intenso como cuando se cae en un abismo sin previo aviso. Apagan varios interruptores en el panel de control de ese rack y siento una punzada intensa en el pecho, como cuando te clavan un puñal afiladísimo con una saña psicótica. ─Pero si el doctor me dijo que todo estaba normal ─pienso─ He hecho ejercicio, he comido suficiente, he dormido hasta ocho horas diarias─continúo cavilando. Antes de darme cuenta estoy tirando en el suelo. Tal vez me ha dado un ataque cardiaco y ni tiempo de notarlo he tenido. Los técnicos de computación pasan cerca de mí y ni siquiera voltean a verme. Siguen en su proceso de desactivar esos servidores de la nube, y coincidentemente, conforme avanzan en desconectarlo por completo, yo me siento más grave. Estoy muriendo y nadie me auxilia. Como si fuera invisible, como si no existiera.

Es lunes otra vez. Por la ventana veo una mañana primaveral. ¿Cuándo se terminó el otoño? Y ni me acuerdo que pasó en este invierno. Qué intenso dolor de cabeza. Estaba teniendo una pesadilla. A ver: ¿qué era? Me estaba muriendo. Me estaban desconectando. ¿Cómo me van a desconectar? De qué carajos estoy hablando. ¿Qué es este video que me ha llegado a mi WhatsApp?

Buenos días Fernando. Bienvenido a su vida virtual número noventa y siete. Por petición suya, le enviamos este video informativo al inicio de cada una de estas vidas. Hemos realizado con éxito el upgrade de su vida virtual. Encontrará que esta versión es más realista. Especialmente, la comida sabe mucho mejor, casi como la recuerda en su vida orgánica hace mil setecientos años. La nube a la que lo hemos instalado usa tecnología de punta, the state of the art del siglo cuarenta. El siglo virtual en el que usted ha elegido vivir esta vida es el siglo veintitres. Su edad virtual será de treinta y cinco años. Esperamos se sienta con mucho más energía que en su vida anterior,en la que había elegido tener cincuenta y tres años y vivirla a finales del siglo veintiuno. Estamos seguros que esta experiencia será totalmente placentera. Disfrútela y nos vemos de nuevo en su siguiente vida. Por cierto, este video se autoeliminará de su móvil al concluir y toda esta información será eliminada de su memoria ─no la memoría del móvil, la de su cerebro─; continuará con su vida como si esto nunca hubiera ocurrido... ¿Qué iba a ver en el móvil? Se me olvidó. Debe ser este dolor de cabeza. Aunque ya casi no me duele. De hecho no me duele para nada ya. ¡Cielos! Me siento tan lleno de energía y vitalidad. Qué mañana tan hermosa. ¡Qué alegría estar vivo en un día como hoy! ¡Ojalá esta vida fuera eterna!


@SolitarioAmnte / vi-2017
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Senryu (caracol)

Un caracol
la besa con dulzura.
Amor florece.


@SolitarioAmnte / vi-2017
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Viento

A donde vas de donde vienes ?
Viento que llegas alocado.

Que lejanas tierras has tocado ?
Llevando en tu silbante vuelo frío,
nostalgia, temor y hastío!

Viento del norte insurrecto
llegas con brío imponente,
atravesando medio continente.

Arrancando de tajo el yerbajo,
deshechos , despojos , imperfectos
luego bailas girando cual tornado .

Armas tremenda tremolina ,
quitando con tu ventolina, tierra de encima
a quién por yerro o traición ha caído.

Tú! Ráfaga de viento les quitas esa carga que lastima,
con fuerza los levanta, endereza y los pone erguidos
y al ruin traidor sepultas con tierra de olvido.

Las hojas otoñales elevas suavemente
para hacer con dignidad su último vuelo
agradecidas que dormirán en paz eternamente.

Silente, calmado te vas desapercibido,
con una sonrisa de niño divertido
dejando a tu paso alegrías o amarguras
de quién sabe hizo un cúmulo de travesuras.

Consciente eres de tu gran fuerza
de tu envolvente poder y de tu altura
partes Señorón con garbo y galanura
dejando evidencia de tu grandeza.


MMM
Malu Mora
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Cara de muerta

El postigo abierto a medias,
Celosía de mi ansiedad
colorín que antes cantaban,
cuando triste estaba…
Los cerezos se han secado.
¡Alma cántaro!
no ves, que las nubes
se las lleva, el viento
Y que el viento,
no te quiere tocar.
Y sí, te digo que,
Tienes, cara de muerta
y sí, te digo que no,
Que manía es la agonía.
Que ahora lo entiendo;
Es una solea.
No es, un sí, o un no, ¿un ojalá?
¡Alma de cántaro!
si viajas al pasado no hay ná
Que ahora ¿quieres estar?
¡Me rio! No hagas trampas,
Después lloras. Cara de muerta, alma cántaro.
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Versos en Peñamellera

Ella decía que allí estaba su infancia,
veranos exiguos rodeada de amigos
disfrutando en un paisaje pastoril.
No creas que es muy grande,
en realidad, es pequeño.
No vas a encontrar tiendas,
tampoco verás bares.
Te encantará mi pueblo.

Carreteras de culebra,
de humedad marrón y verde,
de sorpresa manantiales
cuando menos te lo esperes.
Una curva, otra curva,
otra más y la que sigue.
No me creo que te duermas.
¡Ya se ve desde aquí Ruenes!

Tardé lo que tarda un instante
en confirmar sus palabras,
la belleza y la magia
que encarnaban las montañas.

Además, no cabe duda:
la Sierra del Cuera sonríe
cada vez que llega agosto.
De ruido se inunda Ruenes,
las gaitas suenan muy pronto.
Voladores, banderines,
abrazos y más abrazos
de los amigos que vuelven
a reunirse año tras año
sin que importen los acentos
compartiendo el entusiasmo
y los bailes en la bolera,
y las estrellas en Somano,
y las risas, y la sidra,
y todos juntos cantando:
¡Asturias, patria querida!
¡La fiesta se va acercando!
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Nunca dejes de intentarlo de nuevo

Se vale abandonar las naves
en un solo olvido
Se puede enloquecer,
pero no quebrarse

Se vale ser feliz con el dolor,
pero nunca abandonar la belleza
que nace con la vida

Se vale vivir en una soledad perfecta,
en un mal recuerdo de domingo

Pero nunca se vale
dejar de intentarlo de nuevo.

Siempre valdrá la pena
persistir nuevamente
en ese bendito anhelo.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
22/06/2017
.
poesiasmigueladame.blogspot.com/2017/06/nunca-dejar-de-intentarlo-de-n
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Cementerio General del Sur

El cementerio es la diaria cita
de los muertos en vida
con los vivos en la muerte.
O tal vez sea
un sitio para el reposo de las almas
de los que mueren
y el comienzo de las memorias
de los que siguen viviendo…

Sepultura de corazones
de difuntos y dolientes,
poblados en los que entramos a despedir un pariente
y salimos despidiéndonos
de aquello que un día fuimos.

La única certeza al pisar un camposanto
es que lo abandonamos siendo completamente distintos.
Entre el dolor y el llanto
ya no seremos los mismos.


Heclist Blanco
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Me hubiese gustado ser lo mejor que nunca nos ocurrió.

Me hubiese gustado ser
los mensajes
que nunca borraste
y los recuerdos
que no llegamos a crear.

Ser víctima de tu alegría
y la culpable de tus sonrisas
esas
que nunca me mostraste.

Ser la compañía de tus manos
y tener un idilio con tu soledad.

Me hubiese gustado
poder tropezar con tu mirada
y que tus ojos me hablaran
lo que tus labios
no se atrevían a contar.

Me hubiese gustado ser
la propietaria de tu cama
y la dueña de todas tus caricias
esas
que nunca me diste.

Ser tu primer poema
los versos y los besos
que nunca nos dimos.

Y aunque sé
que todo se perderá
que todo pasará
Me hubiese gustado
que sucedieras
y ser lo mejor
que nunca nos ocurrió.
Me hubiese gustado
que nos hubiésemos
atrevido a intentarnos.
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El bien triunfará sobre el mal

El miedo vence con el odio
es rabioso su dolor
degusta asesinando como una fiera

Siendo dueño del día sobre la noche
aplasta con su dura sombra de soledad

El mal tiene un olor a muerto
Se revela contra lo que desconoce
sin dejar duda de su verdad

Estoy seguro que alguna vez
el bien se impondrá sobre el mal
es absurda su lucha
porque perderá

Nunca serán breves sus pinceladas
para poder tenerme
eso lo tengo muy seguro ya

pero no podrá derrotarme
porque el bien acaricia a la misma dicha
y es una bendición poderlo lograr

El bien satisface mi vida plenamente
nunca a mí nada me quita
el bien triunfará sobre el mal.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
23/06/2017
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The last waltz

Y rompo
Mi carnet
De baile
Si no puedo
Bailar contigo
No bailo
Con nadie
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Sin Compañía

Para qué fingir agradarle a ninguno
Sólo quiero ser yo
y salir de ustedes
salvaje e inútil jauría de la sociedad.



Heclist Blanco
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Romancillo a una gitanilla

Parece engreída
Desde la distancia;
Viviendo el pasado
Con bloqueo y ansia.
En todo primero
Se le maldecía:
Débil mentecata
Que no calla y chilla.
Infantil e inculta;
No divina y diva;
Adivinar cree
Con su mala escucha.
Pasaron los meses,
La niña se acerca.
Conversa con todos
Y hay arte en sus venas.
Cultura a raudales
Recorre su alma;
Pasión y sudor
La hacen más humana.
Y es que es tan cercana,
Tiene esa potencia,
Ese gran poder
Y algo de inocencia.
Poca estupidez
En su cerebro.
Lorca ocupa toda
Su mente y su cuerpo.
Y su escucha pésima
Se transforma en aire.
El viento transporta
Estados del arte.
Eso es ella: viento.
Fuego de ilusión
Al son del Teatro.
Genio y más de un don.
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