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Amanece

Amanece...
y el sol aún no lo nota,
el árbol abre sus ojos de hojas
y despereza sus ramas;
y sus manos de pájaros
cantan alabanzas
al milagro del alba;
con tanto movimiento
y tanto ruido
el sol despierta,
y con sus dedos desgreña
su rubia melena de larguísimos cabellos
y la extiende en el interminable
horizonte de la alborada;
y es ahí y solo ahí, que en verdad
A M A N E C E.


@SolitarioAmnte - viii/17
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6comentarios 62 lecturas versolibre karma: 102

Otro ego oculto en mis uñas

Otro ego
se oculta en mis uñas,
loco por descubrir mundos
que no me interesan.
Vibra ante la electrónica,
navega más rápido
que cualquier delfín,
sabedor de esas redes
y sitios.

Encomiendo a ese ser
todo lo que no me atrevo
a realizar desde este buque,
desde este cofre que preserva
corbatas y muecas.
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Vuelo

Hoy recordé
que ya no te recordaba
y una sonrisa
se dibujó en mi cara
y sentí que volaba
y como si mi pecho estallara
de tanto aire
como le entraba
y bailaba ,
como una loca danzaba
sin que nadie me parara
sentía la música que entraba
a través de mi ventana,
cada nota que sonaba
un pensamiento llevaba;
vi el vacío con su nada
me sentía acelerada,
creo que el miedo me hablaba
al sentir como temblaba,
pero fue un breve momentoi
un corto espacio en el tiempo;
recuperaba mi aliento;
un pálpito suspiraba
un sentimiento emanaba
y ahí,
comenzaba mi vuelo;
en otro cielo
con otro viento
sobre un mundo paralelo...
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4comentarios 44 lecturas versolibre karma: 89

Corazón de piedra

Me duelen
Los pies
De tanto andar
Sobre las piedras
De tu corazón...
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6comentarios 94 lecturas versolibre karma: 95

Razón

"Si yo tuviera la razón,
probablemente la habría perdido
o alguien, con toda razón,
me la habría quitado."
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5comentarios 102 lecturas prosapoetica karma: 87

Despídeme

Despídeme,
del viento y de su vuelo,
del roto perfil de la montaña.
Despídeme del canto y su cortejo,
de pájaros bordado en la mañana.
Despídeme del sol
y de su fuego,
que acaricia mi alma y que me abraza.
Despídeme madre si no puedo,
si en la noche voraz
mi voz apagan.


A Federico García Lorca
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1comentarios 48 lecturas versolibre karma: 92

Shhhhhhhh

Un silencio fuerte y silencioso,
es lo único que te pido,
para poder amarte francamente.
Haz silencio para poder desearte con mis ojos,
y calla para que mi mirada te desnude una vez más.
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He creído verte

Hoy he creído verte
paseando por las calles
-vacías, inmensas-
que ya se han olvidado
de nuestros pasos.

Vislumbré
la sombra de aquello
que nunca fuimos
y lo describí como una simple ilusión.

Pero.

Contigo, siempre
pero.

Volví a encontrarte donde no estabas
si es que alguna vez
estuviste del todo.

Y te veía:
en cada una y cualquiera de las manos
entrelazadas,
en cada sonrisa cómplice,
en cada discusión y beso
y mordida
y movimiento intrascente
cercano.

No eras tú.
Pero, aún así, tampoco tengo muy claro quién era en realidad
aquel que yo creía conocer.
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9comentarios 59 lecturas versolibre karma: 87

Moneda

Busco una moneda
para tirarla al aire
y que salga cara o cruz,
o, en el momento en el que esté por caer
yo ya sepa qué lado quiero
que quede hacia arriba.

Para decidirme,
para saber qué es lo que dice
qué siente
qué quiere
realmente
este confuso corazón cuando te miro.

Busco una moneda,
y no la encuentro, porque
he llegado a la conclusión después
de buscar y buscar
y no tener
y no saber
y seguir, persistir e insistir
de que una moneda no puede decidir por mí
que aquí,
la única que elije si echarle cara
soy yo.
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3comentarios 60 lecturas versolibre karma: 89

Vivo en el vaivén

Vivo en el vaivén,
en las alas del Colibrí
suspendidas en el jardín,
en la flor del otoño
que se nombra
en la luz apagada.

Jonathan Alexander España Eraso
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Dicotomías

Dicotomías entre tú y yo
Hologramas de vida en vaiven
adacadabras que nos marca
quizá algún estraño diapasón.

Tic: para hoy solo nos toca amor
Tac: pero ahora los odios a tutiplén
Tic: ternuras que calman el alma
Tac: arañazos que sangran el corazón

Un día la enredadera de la pasión
luego sin más, hastío sin ninguna miel
Tic: brillante aurora en tu mirada
Tac: se nos ha quedado helado el sol

Llega el momento picante de quemazón
después azucena inocente sin doblez.
Una de buena cal bien blanqueada
otra de rugosa arena en turbión.

Con chubasquero pasando calor
porque sin aviso puede llover.
En pleno verano puede haber nevada
y en la noche más negra un gran fulgor.

Te quiero. No se que haría, sin ti, yo.
Vengan pues dicotomías y cambios también
Aunque nunca tenga la vida clara,
son exóticos sabores de mi bombón.
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Delirio Nro. 6

Luces celestes brillan en medio del cielo,
la noche presagia el encuentro de dos mundos
y a ultranza todo tiene un tiempo;
por fin has llegado,
la anchura de mis costas aguarda,
con la brisa acaricio tus pies que han caminado tanto
y te beso,
te besa mi humedad,
te besa este delirio,
te besa mi alma y te beso yo,
el mismo que se aferra a tu lírica silueta
y en una red de espuma,
se desvanece al compás del viento,

Por fin estás aquí, gracias a Dios has llegado.
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Arista

Vivo en una arista. Mi camino es estrecho como dos líneas continuas en autopista, peligrosas en sí mismas…
Siempre transito el mismo sendero, es una línea blanca infinita; es una arista. Separa mundos; mundos antagonistas: los sueños y el tedio.
No hay vértices entre ellos; son insurrectos al consenso.
Debo transitar, sin dejarme apresar, ambos quieren atraparme sin piedad.
Los sueños drenan el aire de un delirante misterio que dirigen mis pasos hacia ellos. Cálidos y bellos deseos: aquella casa que tanto anhelo rodeada de árboles frutales donde el aire almibarado me besa a su paso. Buganvilla lila cayendo en cascada sobre mi pérgola amada. Mientras contemplo mi estanque enamorada; flores de loto moteando el verde ramaje pretencioso que emerge del fondo.
¡Ay! ¡Qué feliz me siento allí! Y más al verlo venir a lomos de su corcel gris…
El tedio me embota la mente, advierte que aquello no será para siempre, mostrando un rictus de muerte si acato y voy con el oponente.
Resuenan sus villanerías, creen que mis sueños son meras bufonerías. Sus risotadas sabotean mi paz, giro sobre mis talones y una protuberante faz me asesta el fétido aliento de la orfandad.
Estoy agotada, caeré postrada en una morada. La arista se estrecha, el horizonte se niebla. Palpo la densidad brumosa en mis manos temblorosas… Aullidos silbantes y voces cavernosas inyectando miedo en mi ser pusilánime y tambaleante.
Miro al suelo, pero no veo nada, quiero volver a mi arista; allí en indiferencia era artista.
Ahora el suelo es cenagoso, hay lucha y alboroto; ya no crecen flores de loto.
¿Me hallo en el tedio? ¡Los sueños no pueden ser tan horrendos! En el tedio estaban inertes, no reinaba esta desazón permanente.
Creo que mi ser inconsciente se fue a la pérgola, y ahora llora su pérdida.
Oigo un lisonjero gorjeo, atiendo, pero no lo entiendo. Avanzo y yerro en mis pasos.
Postrada ante una losa aguzo la vista para ver la inscripción borrosa. La bruma se condensa en relojes de arena y pierdo la pisa.
Extiendo la mano, puedo palpar los trazos… Y en ese momento un ser afelpado se apoya en mi hombro, y en tono armonioso susurra: <<Fueron los ecos del tedio que en lodo hundieron tus propios sueños. ¡Despierta!>>


Marisa Béjar,
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2comentarios 42 lecturas prosapoetica karma: 89