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Al lector II

En estos días, se nos permite soñar, desear, amar y odiar, siempre y cuando esos ímpetus no trasciendan el silencio.

Guardar para sí mismo anhelos, que estos crezcan, afloren y den semillas, siempre y cuando no se arrojen al desierto de nuestros días.

Idear caricias prohibidas, anhelar en el mutismo y en la soledad ser tan irremediablemente sinceros.

Ahora, una mirada se hace molesta, una palabra puede irrumpir en la órbita personal y un saludo puede ser tomado con connotaciones totalmente erradas.

Por eso en nuestros días, callar, no marcar el remite, no mirar a los ojos es casi tan natural como cerrar con candado nuestras puertas aun cuando estemos adentro.

Me propongo una tregua todos los días, una pausa para retomar las viejas usanzas, y por temor a ser mal interpretado, mejor escribo y que mis letras se hagan las palabras de quienes reprimen sus sentires, de quienes callan.

Al lector.

David Felipe Morales
20 de noviembre de 2015
3
2comentarios 33 lecturas versolibre karma: 49

Sin despedirme

Ya no me sorprende, ni es milagro para mí su existencia, ya no ilumina mis noches, ni calienta mis pensamientos el reflejo de esa sonrisa que fuera fulgor de mis tinieblas.

Ya entre sus labios grana y de buena fuente lo sé, no aguarda para mí un elixir que me de vida, ya no sé cómo desmembrar escritos inconclusos en su nombre, ya no.

Cuesta un poco hacerse con la realidad, amputar las alas de lo que se tenía por ángel, quitar la valía a lo idealizado y ver cómo sus pies también han de hundirse en el lodo de estas calles.

Difícil de vez en cuando despertarse en la mañana, máxime un lunes cuando hay frío, esencialmente cuando la llovizna está presente pero se hace obligatorio porque la vida sigue.

Abruma haber rociado incesantemente un rosal y que éste jamás floreciera, haber estado presente en sus alegrías y sus fracasos, siendo fortaleza cuando la vida le doblegaba las piernas, siendo recolector de sus lágrimas y cazador de sus sonrisas.

No hay lugar para antipatías, para un rencor que nunca será confesado, y que por el contrario ha de alojarse en el alma pudriendo todo a su alrededor, para qué hacerla perpetua en ese sentimiento nefasto que no sabe olvidar.

Palabras inconfesas quedarán sin que con ello estén pendientes, como los sentires que calentaron el alma, pero que fueron quizás cifrados en letras desconocidas para ella.

Simplemente mis pasos no estarán a su vera más, simplemente el corazón ya no le alojará con su imagen envuelta entre sonrisas tiernas, lejanía de ese su corazón que yo pinté y que más reflejaba el mío.

Lejanía y madrugada para este sueño que terminó siendo pesadilla, sin despedirme iré en sentido contrario a sus pasos, y un adiós que no tiene lugar donde jamás hubo un saludo.

David Felipe Morales
7 de noviembre de 2015
11
5comentarios 89 lecturas versolibre karma: 97

A la espera

Me envuelve un gusto mórbido por adentrarme en tu mundo, en el universo paralelo en el que habitas, donde de repente el día es noche y la noche es día, la risa es llanto y el llanto se hace agonía.

Con tus ires y venires de sabor cambiante, entre destellos de deseo que se pintan para mí, sobre ese repentino astío y desinterés que forman un lienzo, que suele siempre trascender y donde las pinturas de anhelos suelen desvanecerse en mi cercanía.

Quiero y anhelo poner un poco de esa intranquilidad de no saber a ciencia cierta que quieres en mi vida, romper mi rutina, mi paz y finalizar cuando ya piense en el olvido, con una sonrisa que se clave en mi pie y me detenga cuando pienso ir en contravía de ti.

No sé por qué me es imposible no sentirme atraído en el misterio de ese fluctuante pensamiento, magnética cuando el sol surca cálido tu cielo y famélica de atención cuando te llega la noche.

El espíritu inquisitivo que mi alma alberga, la curiosidad infame o el recuerdo imborrable de la primera mirada, de esa ojeada que me permitiste.

Esperaré a encontrarte otra vez en días de paz y calma cuando las aguas de tus afluentes encuentren la paz del mar, pero no sabré jamás si quedarme pues los océanos también suelen encresparse.

David Felipe Morales
14 de noviembre de 2015
4
sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 42

Confesión que nunca será

CONFESIÓN QUE NUNCA SERÁ.

Si tan solo supieras el anhelo que me alberga, la ilusión más tenue que me inunda y me deviene como rocío de alborada, necesidad de poder verte una vez más y poder sentir tu mirada sobre mí.

¡Ay! si supieras del deseo, de la avidez pujante, del anhelo de que fuese perpetuo y jamás termine ese sutil roce entre tu mano y la mía, durante un corto saludo que sin pretexto te sustraigo.

Si tan solo supieras que como excusa limpio de tu rostro imaginarias gotas de una lluvia inexistente, sin otra intención que sentir tu piel tersa en ese corto instante, cuando tu piel y la mía tímidamente se funden.

Si supieras que se anega el tacto de esa savia necesaria para este moribundo vehemente de ti, en un corto instante, en un destello de estrella fugaz.

Sed inagotable, que amenaza con fenecer estos labios, sed insaciable de tu olor y tu voz, sed que si supieras de su existencia, mórbidamente la mantendrías intacta para tenerme famélico tras tus pasos, sed que siempre me acompañará mientras a mi vera dejas migas, trozos suficientes para tenerme con vida, sed de ti, inalcanzable, imposible.

David Felipe Morales
2 de Noviembre de 2015
12
8comentarios 97 lecturas versolibre karma: 88

Mis Días

Entre pensarte, extrañarte, idealizarte e imaginarte me transcurren los días; transitan las noches taciturnas y llegan a mí famélicas madrugadas.

Siempre con este fiel apego e infinita esperanza, persistentemente surcando los cielos del edén, cancerbero de la entrada a esa utopía que construí en mi mente, para acortar de ti tanta distancia.

Sosegado, aguardando como centinela pasan mis días mientras termina esta espera, expectante al instante en que las aguas en las que navegas tomen su cauce y a mí te traigan.

Permaneciendo en este invierno con su gélido abrazo, sabiendo que la primavera me acariciará con su tórrido roce y vendrás entre flores y mariposas que despiertan de su letargo a la espera de lo que ha de ser; añorando que coincidas con mi anhelo y total querer, y que los astros se enfilen a mi favor, y dejen de ser mis días tan colmados de tu ausencia, tan rebosados de esta necesidad de ti.

Y así van mis días.

David Felipe Morales
28 de Octubre de 2015
5
6comentarios 48 lecturas versolibre karma: 76

El Día que me faltes

El día que me faltes, que tu corazón se enfríe, una parte mínima de cordura en mí perdurará, y mientras mi vida tras de ti se me escapa y mis ojos se evaporan como lágrimas en el desierto, me dedicaré a regocijarme en tu cuerpo yerto.

Poco a poco quitaré la piel de tus carnes inertes con la idea latente de estar aun colmándote de caricias, con el mismo cuidado con el que suelo perder la mirada cuando estas desnuda, y una vez separada de tu humanidad, en ese lienzo escribiré mi último poema y daré mi último beso.

Entonaré plegarias a cupido si la parca de mí se olvida, para que borre de su lista mi nombre; ya una vez conocido el amor en ti, el sentimiento que trasciende, las palabras y las carnes, el motivo de la vida se extinguirá y se fundirá con el frágil hilo que forme tu sangre mientras se escapa por mis manos.

Que tu cabello se extienda en el techo de mi cuarto para que mi noche sea perpetua, sin luna, sin estrellas; porque el brillo de tus ojos y de las perlas que tras tus labios asoman jamás tendrá igual.

Con tus huesos construiré un móvil, de esos que con el pasar de la brisa irrumpen el silencio arrullándome a su ritmo, porque en él capturaré tu voz con la mezcla de los vestigios de tu risa.

Pondré tu corazón aún tibio en un plato, pedacito a pedacito lo comería, sintiendo el sabor de ti en mi garganta, mientras me vienen imágenes de tu sonrisa, de tus besos, y en ese momento entendería por fin como es amarte.

El día que me faltes quizás no es que no pueda vivir sin ti, premisa falaz jamás dicha, pero simplemente es que no me interesa la existencia en esta tierra, después de caminar de tu mano por el Edén.

David Felipe Morales
12 de noviembre de 2015
3
2comentarios 37 lecturas versolibre karma: 46

Vislumbrandote

VISLUMBRÁNDOTE.

Sabes bien que entre mis líneas tus cabellos se han enredado, en esas noches cuando el sosiego me ha desamparado, sabes que de ti he robado un poco y lo he mimetizado entre letras, entre sensaciones que siempre han quedado cortas para expresar las explosiones que en mi cerebro se fraguan.

Sabes que entre estados de ánimo que fluctúan en los límites de lo lícito, en esa delgada línea que asoma cuando la locura está latente, has caminado desnuda.

Para ti de mí, amor puro, sentimiento que dentro de la gruta más recóndita de mi alma emana a gotas y que al emerger a la superficie de la rutina se vicia y se vuelve vino; amor de ese que termina siendo absurdo, de ese del que no se habla, pero en el que tanto se piensa.

Para ti la pasión más vehemente, brío de ese que no se delimita a las carnes, al sudor y a las caricias colmadas de pecado; pasión que quema lentamente el alma, que va más allá del éxtasis, efusión en la piel, de esa que logra erigir vías lácteas, que forja universos nuevos y que enloquece la poesía.

En ti recae esta fuerte fijación de lo desconocido, de tu aliento, del beso jamás dado, de tus labios irrepetibles e incomparables, esa fascinación sobre tus pensamientos que apenas evidencian poco y que si logras ahondar son solo la punta de un iceberg que hasta la enormidad de tu espíritu llega.

Sabes bien que quisiera amarte, sin mesura, de antigua escuela, de esas historias tórridas que ahora reposan enmohecidas en bibliotecas, sabes que contigo no hay lugar para débiles arroyos, sino mares y océanos, sabes tanto de mi interior, de lo que se cueceen mi alma, pero a la vez no dimensionas nada, de esta realidad que solo nos prenda lejanía.

David Felipe Morales
20 de Septiembre de 2015
8
9comentarios 99 lecturas versolibre karma: 89

Fragmento

Estoy colmado
de llamadas pendientes
y de mensajes
que sólo carecen del

"enviar"...
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sin comentarios 35 lecturas versolibre karma: 31

Apenas te fuiste

Te fuiste y aún hay un poco de tus labios impregnados en esa taza, palabras ya dichas rodean el contorno del recipiente, se esparcen por todo el escritorio y refulgentes están tus sonrisas en la memoria.

Una hoja que soporta ese lápiz mil veces empuñado sin consecuencia alguna, tu imagen rondando como luciérnagas incautas en mi pensamiento y pétalos que asemejan tu piel esparcidos en el piso.

Se cuela un rayo de luz y tus besos aún palpitan en mis labios, tus caricias dejaron rastro y se sienten como corceles indomables en estampida cruzando mi humanidad.

Aún tu perfume se siente en el ambiente y me viene una sonrisa, esa sonrisa cómplice tan nuestra, envuelta en este café que quedó en ascuas.

Escudriño en el cenicero entre despojos de colillas, alguna que conserve el color de tu pintalabios... busco un poco, una prueba que corrobore si fueron reales los momentos o solo un producto de mi fantasioso pensamiento.

No hay vestigio fehaciente de ti, como si tus huellas hubiesen quedado en la playa marcadas, la estela de tu existencia es frágil y solo queda un recuerdo incrustado y celosamente vigilado por mis anhelos.

Temo haber concebido una alucinación con tu rostro, pareciera que todo fuese fruto de mis penurias, me viene un desazón en esta ausencia y una amenaza de tornarse en olvido cada momento vivido contigo.

Vuelve a sonar el timbre, eres tú y apenas te fuiste, pero para mí casi una vida perdida mientras vuelves y dejas tan poco palpable pero tanto adentro.

David Felipe Morales
10 de Noviembre de 2015
2
2comentarios 38 lecturas versolibre karma: 29

Fragmento

Fragmento

"Ven acércate, acurrúcate a mi lado, cerremos los ojos y escuchemos caer la lluvia, que ya cuando escampe podrás decir adiós ..."

#PropiaAutoria

David Felipe Morales
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1comentarios 41 lecturas versoclasico karma: 50

Para ti

Que mis obsequios mitiguen la angustia que por momentos te provee la rutina, sonrisas que te arranco premeditadamente y a mi placer, caricias a tu corazón aspiro.

Que mis escritos sean siempre un bálsamo para tu alma, herramienta finamente forjada en mi espíritu para ese momento que vivir te dé hastío.

Entre renglones pretendo cautivarte el alma, entre líneas mi procura es hacerte soñar despierta.

Me basta con que se haga intermitente el brillo de tu mirada, que tu sonrisa no aflore en eterna primavera.

Me sobran fechas y ocasión preestablecida para llegar hasta el porche de tu casa e intentar hurtar de tu rostro una sonrisa.

Creo y acudo a mis triviales premisas para hacer tu risa emerger; es mi felicidad un regocijo para mi pensamiento y un paraíso para la inspiración llevarte inmersa en un abrazo; y es mi intención siempre que tu corazón este cálido y refulgente por hosca que sea la noche, por difícil que se hagan tus pasos.

Y entonces me sobrarán siempre las ocasiones y calendarios marcados, me bastará tu existencia para poner en evidencia y materializar para ti un sentimiento.

David Felipe Morales
10 de noviembre de 2015
2
2comentarios 35 lecturas versolibre karma: 30

Apaciguando

No evites mis palabras, ni escapes de mis abrazos, no impidas que mis besos se posen en tu mejilla, no me despiertes aún y déjame seguir soñado.

Entre la luna y el sol, entre el agua y las dunas, mis pasos se hacen indelebles y soy esa frágil línea que en el horizonte de un atardecer lleno de arreboles divide el mar y el cielo.

Vienes y vas como la marea que borra las huellas dejadas en la playa, vienes y vas como calor que seca las lágrimas que emergen desde el alma.

Parpadeas y haces que todo parezca castillos de arena y al final es esa inconstancia, esa falta de seguridad, esa promesa nunca dicha que no amarra, la que me roba la calma y logra incrustarte en mi corazón.

Y al final, cuando el despertador irrumpe, vuelvo a apaciguarme, aun cuando el mar, ese, mi paraíso personal, está tan lejos y siento calma al verte parpadear a mi lado.

David Felipe Morales
16 de Septiembre de 2015
11
6comentarios 68 lecturas versolibre karma: 104

Cuando no estás

Cuando no estás, suele quedarme la idea latente y ajustada entre palabras que no dije, con la premisa en la punta de la lengua, con el pensamiento en líos.

Cuando te vas, me dejas con la mano inquieta y atestada de caricias, con los labios en flama, sonrosados, conteniendo la furia de un volcán de besos pendientes, con la piel dispuesta y a la final desértica de tus manos.

Me queda tu espalda colmando el horizonte, un manojo de deseos enfurecidos golpeándome la mente, y un reloj que merma su velocidad cuando ya no estás.

Angustia, sinsabor y congoja suelen mezclarse con la carestía de esos labios, con la avidez de rozar esa piel, con el rastro tenue que siempre me queda de tu perfume.

La lejanía toma como forma tu rostro, ese mismo rostro donde se enclavan tus ojos, que son la entrada al paraíso.

Y en ese instante, cuando no estás, confluyen las sensaciones y emana esa elipsis que me mantiene ahí, incrustado como bolla en el mar de tu ausencia y en silencio disfruto de manera mórbida, pensar que volverás.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
9
6comentarios 79 lecturas versolibre karma: 89

Pureza de corazón

Aprendí a amarte sin estrategias, desenfrenadamente, como ángeles en el edén, como poetas perdidos en un viñedo, sin miedo, sin días y sin noches, sin ver más allá del sentimiento, sin promesas forzadas, sin quizás, sin después.

Amarte como niño, con la inocencia de la mirada pueril que no trasciende en el pecado, con total romanticismo, con todo lo que era, con todo lo guardado celosamente durante estos años, con todo lo que aspiré a ser.

Amarte y al hacerlo hacerme solo tuyo y tú la primera que irrumpiera en mi miedo, que tu nombre estuviera en mi estandarte para mis luchas internas, tu mirada en el cielo de mis oscuras noches y tu sonrisa saliendo al amanecer entre trigales dorados.

Así se hizo amarte, porque en mi mente no había lugar a una forma distinta, porque así lo soñé, así lo ideé y así lo concebí y en mis escritos una idea distinta jamás se perfiló.

Hoy te amo sin titubear al nombrar esa palabra que parte el mundo en dos y que aturde el tiempo, aprendí a amarte sin tocarte, sin besarte y sin decirlo a cada instante, aprendí a amarte de lejos, comprendí la existencia de ese amor intangible, alimentado con el simple milagro de tu existencia.

Para darme cuenta de lo errado que siempre viví, vanagloriándome inmerso en la ignorancia de quien grita sin sentir, besa sin intentar llegar alma, ama sin idolatrar el espíritu, y yo ahora simplemente te amo con la libertad y la pureza del corazón.

David Felipe Morales
6 de noviembre de 2015
6
sin comentarios 56 lecturas versolibre karma: 74

Me enamoré

En mis noches pensaba cómo serían mis días acompañado de su plena ausencia, de cómo nos llevaríamos ella y yo, si sería indiferente o por el contrario trataría de hablarme.

Si de su mano conocería algo más de lo que se alberga en mi interior...quizás, alguna herramienta que me ayudara a caminar por los senderos de esta azarosa vida, quizás algún nuevo miedo o quizás algo que variara mis perspectivas.

Pensaba que al poseerla en cuerpo y alma, y al asirla a mi cotidiano, sería lo suficientemente cortés para escucharme y aconsejarme cuando a ella acudiera.

Esas noches ya pasaron, y resulta que a su vera los días se hicieron más tranquilos y los pasos más firmes, tanto que no quiero que mis mañanas cambien, ni mis tardes se tiñan de un cielo distinto al que en su compañía se disponen para mí.

Me he enamorado de ella y ha colmado mis pensamientos, tanto como le imaginaba, tanto que pensar en caminar sin estar prendado de su mano sería nefasto... y ahora no concibo vivir sin la presencia de mi amada, de mi nueva musa, la soledad.

David Felipe Morales
29 de Octubre de 2015
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4
4comentarios 58 lecturas versolibre karma: 56

Frías Mañanas

Mañanas frías, con su cobija helada, el sol tímido, el alma rebusca como calentarse y se van colmadas de tantos recuerdos, ambiente que del cielo cae un poco y se hace neblina.

Mañanas frías, con un poco de rocío que se cuela en los olores hasta los huesos y hacen odiar la rutina, esa que delinea tu espalda mientras te vas.

Las luces se hacen más brillantes, los vidrios se empañan y entre el sonido de gotas estrellándose en el tejado, me queda un sabor a resignación endulzando un café menos amargo.

Mañanas frías como esta, hacen más largas las horas...me obligan a atesorar un poco más el perfume y el calor que dejaste en mi almohada.

Mañana frías…

David Felipe Morales
4 de Noviembre de 2015
4
sin comentarios 31 lecturas versolibre karma: 44

Ojalá y se de otra vez

OJALÁ Y SE DÉ OTRA VEZ.

Ojalá y se dé otra vez el sublime encuentro, que sin mediar palabras nos convocó en ese instante cuando la razón falló y el instinto venció.

No dije nada en el momento, para no romper la promesa del silencio, pero después no sostuve la mirada, ni intenté rozar su mano con disimulo de una segunda intención, como hasta ahora lo había hecho.

Se hicieron necesarios los días para que el ardor en las venas se decantara, y con ello vinieran a mí las sensaciones menos impregnadas de pasión y de pecado.

Fugaz instante, colapso de dos universos y yo recuerdo tan solo sus besos...efímero instante que se quedó en mis manos, en esas caricias que tórridas y que como jauría recorrieron su sexo, su intimidad.

Mala pasada de mi memoria que no alberga recuerdo, buena retentiva de mis labios que aún sienten el calor de los suyos y en mis manos aún palpita su interior.

Ya han pasado los días, la pena ya ha menguado, pero mi inconsciente alimenta una ilusión, un anhelo urgente de una nueva incursión, de un nuevo encuentro y ojalá se diera otra vez.

David Felipe Morales
3 de Noviembre de 2015
4
sin comentarios 29 lecturas versolibre karma: 44

Sabor ya conocido

Me creí fuerte, me profesé firme y decidido al intentar dejarte en el valioso baúl que resguarda mi pasado, hasta sentí tener el placebo de libertad que da el olvido entre mis manos.

Te imaginé ahí, guardada y custodiada por miedos e ilusiones que como cancerberos evitaran tu escapatoria, tu libertad, tu regreso a mi mente, corazón e ilusiones.

Toda esa fortaleza concebida tras la ilusión de haberte extirpado del cotidiano, cimentando esa mentira verosímil de un olvido que en realidad no se daba.

Pero son frágiles y quebrantables la mente y el alma cuando de designios del corazón se trata, la noche y la soledad arremeten contra quien ya ha gozado de la vida en tierno abrazo; y el recuerdo... aunque se esconda en los anales y confines, simplemente brota como flor que desprevenida entre la nieve del invierno proclama primavera.

La vida y su azaroso ir y venir, de a pocos te da enseñanza, y cuando el espíritu se hace famélico, un recuerdo se dispone como manjar, como vino, como ángel al desfallecido.

Y ahí estabas tú, mi prisionera más vigilada, logrando salir lentamente día por día, con cada saludo, con cada mirada, con un simple gesto; logrando burlar a mi razón.

Un shot de vida, a este loco paradójico que necesita sentir el dolor para así creer estar vivo, que no concibe ni el vino dulce, ni el amor sin llanto.

Y ahí estabas, libre otra vez aleteando y dejando tu estela de encanto, ese sabor ya conocido.

David Felipe Morales
1º de Noviembre de 2015
5
1comentarios 47 lecturas versolibre karma: 64

Anónimo

Necesito escribir, violentar el albo de una hoja abandonada, que un poco del alma de mi pluma preferida se plasme con ideas en el silencio de mi escritorio.

Necesito escribir y sentir así que estás embrollada entre mis letras, inmersa entre frases sin sentido, entre premisas en anarquía, entre ideas que caminan al borde de la cordura.

Necesito sentir que te apreso entre renglones, para ir creando en mi mente un puente que me acerque a tus pensamientos, a la imagen de ese corsé desapuntado que resguarda la lozanía de tus ideas.

Necesito esbozarte con mi pluma, para darle un nombre y concebir un rostro a los fantasmas que interrumpen mi sueño, para sentirme un poco útil y un poco más cerca de tú sombra.

Necesito escribir para ti y de ti, y sentir que acaricio tu mente, y así concebir que me poso de manera abstracta en tu mirada, porque en cada renglón una parte del alma se dispersa como semillas en tierra negra, como palomas libres que tras de ti van.

Necesito intentar no violentar el silencio, pues las palabras dichas acarician los oídos y se quedan en el viento, incluso el canto de un ruiseñor puede borrarles.

Necesito no bautizar en adelante mis escritos, tan colmados de ti y simplemente dejar que las palabras caigan como lluvia sobre la hoja, para que se fundan y formen ese riachuelo en el que viajan mis anhelos hasta el mar de nuestros imaginarios encuentros.

David Felipe Morales
31 de Octubre de 2015
3
sin comentarios 18 lecturas versolibre karma: 47

Un ramillete de flores

EN RAMILLETE DE FLORES.

Dame tus sueños en ramilletes coloridos de flores recién cortadas para asirlos a los míos que son ya marchitos, y así sentir tu compañía en esta loca cacería de estrellas fugaces que me roba las noches.

Deja que beba de ese perfume de tu cuello hasta atestarme regocijándome en el hastío, para que merme este letargo de sinsabores y se torne en vergel este desierto en el que transcurren mis días.

Permite que bese tus manos y déjate caer entre mis brazos, para que en un abrazo sienta tus latidos y que tú sientas los míos, y así comprendas que este clamor trasciende las carnes, y que la primavera del elixir de tus palabras me embelesen los días venideros, y que han de ser en el néctar en el que se convierte para mí, y en tus labios yo encuentre el fin de mi sed.

La loca quimera y el espejismo del edén prometido sobre ti confluyen en un sueño colmado de anhelos que se esfuman, fantasmas que ante la luz desaparecen y lejanía que de ti siempre suele quedarme.

Toma los restos que de mi queden cuando por fin comprendas que el tiempo para los dos podría haber sido insuficiente, toma los restos y que las lágrimas no broten de tus ojos, y en ese instante pon tus sueños en ramilletes coloridos de flores recién cortadas para asirlos a los míos, y sobre la tumba que resguarde mi última promesa de amor encuentren libertad, cuando ya nada me quede de ti.

David Felipe Morales
31 de Octubre de 2015
4
sin comentarios 48 lecturas versolibre karma: 50
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