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Aire

Aire...

crepúsculo soñado en las tierras más lejanas
de grandes llanuras abiertas
y suaves flores moradas.

Aire...

solamente aire...

perfumado con mil luces
que me muestran mil silencios...
que resbalan por mis dedos
y aniquilan mis tormentos.

Aire...

y un deseo diminuto
transparente y poderoso...
el de la pena que me come
abandonando mi rostro...

Melodía perfecta arropando un sentimiento...
y mi vida... impregnándose de cielo.

Aire y esperanza...

traspasándome
arropándome
sin yo creerlo... de nuevo.
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16comentarios 87 lecturas versolibre karma: 111

En mi diario lo anoté a diario

Le amas, pero deseas estar conmigo,
estás con él, pero estás siempre pensando en mí,
estás segura de lo que piensas, lo dices abrazada a mí,
pero deseas estar a salvo y segura y yo en peligro,
te abrigas y me intrigas mientras te espero en mi abrigo,
me iludo y me animo un mínimo y me intrigo,
me desea, me ama, clama cada mañana el lugar donde resido,

¿Me engaña, me ama???
Es éste mi drama a diario.
¿Anotaré esto en mi diario???

Que no la abandoné, me lo ruega,
se sentirá sola sin mí, no tendrá sentido su vivir,
siendo mi existir un no existir con una verdad ciega,
si vivo por ella y es por ella que prefiero morir.

“Me muero de amor, me muero de dolor.”
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1comentarios 47 lecturas versoclasico karma: 106

Amor

Amor
hagámonos
brisa
convirtámonos
en estrellas
surquemos
el viento.
Amor
abandonemos
este mundo
y volemos
hasta encontrar
nuestro lugar
nuestro propio
mundo.
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Al único amor de mi vida

Tan cansado de tan escasa ternura,
derrotado en vida por mi fortuna,
olvidando el tiempo transcurrido,
ya se me acerca la muerte sin ruido.

Ahora quisiera verme derrotado,
en el campo baldío abandonado,
para sembrar mi fértil palabra
en tierras áridas que nadie labra.

Perdida la fe en un Dios intangible,
mis fuerzas me abandonan cobardes,
entre delirios de hogueras invisibles.

Llegó la hora de tumbar sin alardes,
mi cuerpo desnudo, entre espectrales
montes de grandes losas comunales.

¡Oh, madre mía, desgarrador desconsuelo!
¡ya es mi hora, malditos activos,
dejad mis huesos en el suelo!

Dejadlos enterrados en ataúd férreo,
bajo la negra tierra de gusanos infectos,
junto a pétreos caminos de paisajes etéreos.

¡Ah, mi Dios, ya os veo, estás aquí!
Tú, omnisciente, en tu trono carmesí
sabrás que busco desesperado
entre mis pecados y heridas
los iluminados brazos de mi querida.

¡No, amor, ya estoy, no tiembles!
porque fundidos en abrazo omnímodo
en el cielo estrellado de azules,
no seremos nada, y al final lo seremos todo.




@Inmalitia, Andrés García. ©
Imagen de cielo estrellado.
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Sabiéndonos presentes

Se hincan de rodillas las nubes
ante el fragor sereno de tu transparencia,
se postran con el diálogo permanente
del vuelo de tus flores aladas.

Soy tuyo
cuando con la amanecida
se transforman tu Luna y mi Fuego
en patria de eclipses creadores
de un mismo caudal casual de voluntad,
eres mía
en la búsqueda con tus pensamientos
de cualquiera avalancha cálida y vibrante
entre tus labios,
somos nuestros
con la charla plácida donde cerramos,
abandonadas,
las ventanas maleducadas del ayer,
somos nosotros
al hacernos barrenderos de las hojas secas
y en la confesión de las aceras.

Es entonces nuestra la lumbre,
tú las pavesas,
y yo la ventolera
que las eleva hasta donde cruje
nuestra madera sagrada,
eres entonces perfume indomable de acacias,
perímetro constante a conquistar
en mis tardes y en mis noches
congestionadas ante el poder de tu pasión,
es para entonces nuestro también el azar
cuando se afina con el anochecer
en nuestro lecho de distancias.
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6comentarios 61 lecturas versolibre karma: 113

Como Adán

Con el frío en sus rodillas el constructor de rutas
crece hundiendo su calzado,
esparto de sus alpargatas viejas
en el viejo barro.

Oculto en la humedad de su mirada prófuga,
humano fugitivo,
con la sorpresa y el asombro de sentir
el fuego en sus pulmones,
el arte de vivir respirando a puñaladas
la conciencia de pertenecer al aire,
inicia desde el rincón de su desidia
la marcha hacia las nuevas coordenadas
que aún no reconoce.

Avanza al pairo,
sin su brújula,
abandonando entre la noche que se nutre de cigarras
las huellas atrasadas,
despojando de los matorrales de sorderas
las veredas,
las nuevas advertencias de las Lunas,
desoyendo en las estrellas las palabras,
olvidando.

Va sin rumbo.
Eso piensan los que observan sus harapos.

Cuando lo llama la distancia
desaloja los alfanjes y las dagas,
las aleja,
y frecuenta la frecuencia de su lecho,
concierto inocente
de rastrojos arrojados por corrientes
ante las puertas del atardecer del tiempo,
inocuo aspersor inerte de vericuetos sordos,
aspereza del poeta oculto
en la residencia humilde de su pecho.

Haciendo lagos
con las huellas que sus pasos han dejado
hurga en el desenlace de los puentes
y la presencia entre las mantas
de las banderas acalladas,
intuyendo los diluvios enmendados,
confirmando,
desde unos pies escritos,
la sequía abandonada
en el rincón donde hablan los incendios.

Con un pedernal enciende yesca
para iluminar ante el calor de la mañana
el canal donde moran
los secretos y el olvido,
y sin saberlo recauda un manantial de lágrimas,
y esquiva los alfanjes y las dagas;
se las regala al tiempo.
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13comentarios 122 lecturas versolibre karma: 114

Ojos de un niño de mar

Guarda,
envuelta en el pañuelo,
una peseta como paga de domingo,
ve a adquirir las pipas
en la tienda vieja de la anciana
a la que sisarás galletas despìstadas.

Regresa a la lectura
de los libros de aventuras de Tom Sawyer
y de Huckleberry Finn,
al puzzle inacabado
a resguardo bajo la cama de tus padres,
y al chispazo en una hoguera
sin vanidad y sin prisas.

Recuerda la cruz de ceniza
cuando se manche tu frente de miércoles,
el vestido de almirante
con el que disfrazaste tu primera comunión,
el picor estrenado en el Domingo de Ramos
con un pantalón de felpa,
las mangas dobladas de tu camisa.

No abandones nunca,
entre las cajas destempladas del olvido,
las tardes lluviosas de abril,
ni tampoco los agostos tórridos
hinchados con polvo y con pólvora festiva,
no olvides jamás,
dentro de tu desván de renuncias,
el vapor de las mañanas nubladas de sábado
o el zumbido de la lonja
en la subasta de un noviembre cualquiera.
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6comentarios 69 lecturas versolibre karma: 92

Verano dieciocho

Allá por San Juan
se juntaron las guitarras,
la brisa y las brasas.

Tu nombre inaprendido
mojaba la arena
blanca de luna vestida.

La noche cerró la puerta
a solas contigo,
los dos en un solo iris.

No hubo palabra alguna
ni gesto que no quisiera
amarnos por dentro.

Éramos lucientes estrellas
al azar abandonadas,
varadas en seco
con el alma empapada
de mar embravecido.

Con la piel viva
nos venía la muerte, a cada instante
renacidos. Las manos
sobre todo, todo sobre nosotros
y el mundo. Sin respiro.

Tuvimos por horizonte
tu boca y la mía
rebosantes de voces perdidas.
Solo el latir de los labios
mostraba caminos a seguir.

Solo los besos
entrecortan el ansiado silencio
de loves sueltos bañado,
esparcidos, llenos
de dichoso destino.

Quisimos volar,
alcanzar la cima de las nubes,
porque no habría más,
supimos que nunca volvería, jamás
sería otra vez eterna.

No supimos que hablar, ni entendernos
siquiera. Éramos uno: un árbol,
un torrente de verdad cristalina;
éramos un hechizo de amapolas.

Cuando al alba las alas se plegaron
te llevaste tu cuerpo entero, tu luna,
te llevaste mis años, mi adolescencia
bruñida y cincelada con tu recuerdo.

Anhelo volver a visitar tu alma
acaso sin luna, mar, sin arena,
sin ti y sin mí, la memoria sola

Tejiendo sábanas de blanca seda
donde etéreos los cuerpos culminen
sin dolor, sin miedo, tantas ternuras.
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sin comentarios 17 lecturas versolibre karma: 48

Dime silencio parte 2...

Dime silencio...
Háblame de tu soledad
y cuéntame un cuento
de estrellas perdidas
de pájaros hambrientos
de luceros sin lumbre
de sueños puestos
en el mástil de los aguavientos.
Dime silencio…
Qué haces con el viento del sur
que teje la mariposa en pleno invierno
relátame la historia de la oda
cazadora de sueños
que recorre el plano terrestre
con su fusil ávido de truenos
y atraviesa el eje ecuatorial
con su lámpara de acero.
Dime silencio...
Por qué te acuestas con la lluvia...?
titilante
abandonada
desbordada
mirada sórdida
mar andariego
que inunda la fonda de los deseos
sofá de antigüedades
de gigantes galaxias,
pálidas estrellas
amantes solitarios,
caminando sobre la descalza luna.
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9comentarios 78 lecturas versolibre karma: 107

Lluvia Tatuada ( @rebktd @AljndroPoetry & @Transmisor_d_Sinestesias)

Tatué tu letra
Y me llovió la tinta ...
~Faltaron sílabas


Las noches por ti lloraban
embriagadas en dolores
amargos los sinsabores
en que tristes navegaban.
Sobre la piel soportaban
esta ausencia que penetra
en la sangre se perpetra
esos 'jamás', que florecen
y tantos suspiros crecen
que al pecho tatué tu letra.

Tempestades en colores
mis anhelos anegaban
y mis sueños naufragaban
en pesadilla de horrores.
De tan dulces tus sabores
mi paladar se destinta
y tu prosa tan suscinta
en mi corazón latido
es que por ti ya he sufrido
tanto... y me llovió la tinta.

Inundado el sentimiento
me deshice de equipaje
Y aterrice de este viaje
que nunca creo el cimiento.
Abandoné el pensamiento
de tus letras monosílabas
Palpitándome en bisílabas...
Y me desperté en tu olvido
en un te quiero vencido
Si mi amor, faltaron sílabas .

***************************************
Lluvia Tatuada
(Senryu y Décimas espinelas a Pie forzado)
Mesa compartida
Rebktd©
Aljndro Poetry© &
Transmisor d Sinestesias©
Fotografía: Ane Artworks
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35comentarios 227 lecturas colaboracion karma: 94

Para cuando regreses

Recordarás el día
en el que conociste en las anclas
la mixtura de la sal
con la corteza de las ostras,
(la mar colmada de tu alimento añil),
el día en el que un pueblo de redes
se convirtió en tus adentros
en habitación bárbara de llagas,
navegación pérfida de fachadas solemnes
y podredumbre sobre su mármol.

Harás memoria de aquella tarde
en la que la voz del matorral
pronunció por vez primera tu nombre,
cuando asentiste a su llamada
con la voluntad enjuta,
abandonaste sin una lágrima la costa,
y ligera,
sembrando de camelias cada paso,
partiste hacia las selvas
apurando tu andar converso.

Tejiste entonces un cesto
con mimbres olvidados por almas funestas,
lo rellenaste de tejidos de ilusiones,
te hiciste costurera,
maestra de lanas y de hilos.

Ahora extiendes en los prados
una enorme sábana blanca
redactada con millares de nombres muertos
para que jamás
nadie les vuelva a prohibir la vida,
elevas con tu aguja el compromiso
de saborear una sonrisa,
derribas la esclavitud de las mordazas
en el amanecer sin fin de tus laderas,
das las gracias por el aire que respiras,
cubres con colores vivos
nuestros muros,
tus espejos.

Cuando regreses a los puertos
susurrarás de nuevo tu nombre;
lo harás al oído
de aquéllos que en su ignorancia
te insultaron,
resquebrajarás sus encuestas falsas
haciéndote presencia
dentro de sus cráneos huecos,
y mirarás al frente,
sonriente,
sin esconder tu rostro.
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4comentarios 77 lecturas versolibre karma: 118

Propia rutina

Inútil, el tiempo se avergüenza

murmurando palabras rotas.

Lento y desdeñoso en el tic tac,

que derrumba toda otra compañía,

en la rutina repite su estribillo

misterioso de horas, años y enigmas.

Señor de desmesuras, abandona

toda ausencia e infortunio

en una pura ansiedad vencida.

Inmóvil no brinda otra cosa más que silencio,

un silencio insomne en su propia ruina.
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1comentarios 27 lecturas prosapoetica karma: 75

El último tren

He olvidado el dulce sabor de tus besos,
se me borran los aromas de tu piel,
no recuerdo la fragancia de tu cuerpo
y en mis labios, el regusto ahora es a hiel.

Y no quisiera, en mi mente, la memoria,
del mal recuerdo viciado de desdén,
ni sentir que lo nuestro pasó a la historia,
o pensar que nunca más te besaré.

Rememora lo que pasó en aquel bar,
pregúntate si no fui tu amante fiel,
y si esta etapa estás dispuesta a cerrar,
si no sientes que tu abandono hoy es cruel.

Tus silencios acrecientan mi vacío,
dime y no mientas, que te volveré a ver,
yo solo pretendo despertar contigo,
sentir tu cuerpo, amarte, una última vez.

Aunque demuestras que ya no eres la misma,
yo, siempre niña, te espero en el andén,
anhelando, ya lo sabes, que algún día,
quieras de nuevo, subir conmigo al tren.
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5comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 91

Mujer

Soy luna nueva
en la noche clara
soy agua de río
que corre apurada
soy lluvia de otoño
que besa tu cara
soy cálido sol
si suave me abrazas
soy madre del viento
soy hija del tiempo
soy amor perdido
soy dolor y olvido
soy frágil acero
soy ciego sendero
soy miedo en tus dedos
soy golpe certero
soy llanto que asoma
soy celos que ahogan
soy carne que pasa
al ojo que caza
soy culpa,
soy muerte,
soy vida
en mi vientre,
soy voz silenciada
soy niña ultrajada
soy vejez abandonada
soy mujer de madrugadas,
soy todas en una
soy risa, soy lucha
soy yo sin ti
soy libre sin dudas!
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8comentarios 79 lecturas versolibre karma: 102

Un poema en la calle

Hoy redacto este mensaje
camuflado con la horma de unos versos
para contarte de toda la tortura
que en días grises amontoné en mis fauces,
de mis disculpas y culpas
trasladados en vida al refugio sombrío
de una choza de secas cañas.

Hoy desde la libertad te hablo
de aquellas veces que quemé las lanchas
con las que abordé islas negras
envuelto en el misterio de aprender,
convencido de que en la soberbia
se escondía la verdad,
de la travesía y escozor perdidos
en la existencia salvaje
que por instantes pensé sentir
sobre mis lagos angustiosos.

Ahora sé que he de informarte
de la escuela que es mi habitación,
del saber de sentirme un ermitaño,
de ese momento en que sorbo frases
y remuevo mi árbol fértil
para ver que sus frutos se desprenden,
tras dejar en el correr del tiempo
todos los murmullos esclavos
que fueron mi difusa propiedad.

Termino esta misiva
confirmado en el saber que nada tengo,
que no le exijo a los demás su coherencia,
y que todos poseemos un archivo
donde ocultar contradicciones,
tal y como disperso de mi despensa
la memoria de la asfixia y del veneno
perdidos en el siroco desplazado
a la frontera y abandono de la nada,
exhalada en las ascuas del pasado,
respirada en el rocío del presente.
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4comentarios 86 lecturas versolibre karma: 96

Pesadilla

Es un sueño recurrente
del que nunca salgo airoso,
que me despierta furioso
porque es del todo evidente
que, en mi vida, estás ausente.

Soñarte no es suficiente,
no es real, es engañoso,
tu cuerpo torna borroso
si te acometo impaciente,
de noche, aún inconsciente.

Con todo el cielo silente,
las estrellas en reposo,
mi corazón amoroso
se está volviendo demente,
por tu abandono creciente.

Al salir el sol naciente,
llega el trance doloroso,
y hasta del sol soy celoso
por encontrarme carente
de tu mirada sonriente.

Como si fuera un torrente,
las perlas del ojo acuoso,
emergen en lid lloroso,
y son manantial y fuente
de este dolor insistente.

Por la noche, nuevamente,
en la mente sigiloso,
el sueño se cuela ansioso,
y es la quimera doliente
que acomete a este durmiente.

Y lo que era sugerente,
el deseo más morboso,
el anhelo más hermoso,
se convierte en deprimente
porque no te tengo enfrente.
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2comentarios 62 lecturas versoclasico karma: 110

Paraíso en la rivera

Crucé el límite sin darme cuenta y me voy andentrando lentamente hacia el bosque.Bajo por un sendero rodeado de árboles de una especie no antes vista.El día se convirtió de a poco en noche y veo el final del sendero.Hay un hermoso rio,en el hay un puente que une las orillas permitiendo seguir así mi camino.La luna reflejada en el agua le da vida a la noche.A la lejanía veo atentamente mientras cruzo el puente un hombre en canoa iluminado por una increíble luz.las aves nocturnas aparecen y cantan una melodía encantadora que me permite llegar al final de puente.
Encontré algo inesperado,hay hermoso castillo, solitario,viejo y abandonado.
Llegó la hora de adentrarme en el y ver qué sucede.es un castillo lleno de vida, es como si estuviera en otro mundo. Dentro del castillo hay un hermoso paisaje con montañas, ríos, cascadas y cosas raras.
Pareciera que me ubiese trasladado a millones de años antes.si me pongo a pensar creo que es un mundo después de la humanidad, por el hecho de que hay construcciones de la actualidad siendo abatidas por la naturaleza.
Escribi esto porque quiero que alguien se adentre en la rivera y llegué al paraíso,es un mensaje para los habitantes de la tierra.
Solo quiero que sepan que esto es el futuro del mundo.
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Alma

Simplemente, desgarrar con caricias el alma
hasta que nos grite al escapar de nosotros
que no somos, quienes fuimos, y si este el camino
por el cual ella debe seguirnos…

No eres nadie, ni yo, no somos
siquiera la sombra de otro
si no podemos simplemente
y sin falsas expectativas, ser
el alma en nosotros…

Y no hay nadie que sepa
más que nuestra alma
esa que ignoramos
y nos implanta
de otras vidas
su pasado
para continuarlo
para ser mejores
para acabar
su eterno calvario
de buscar…

Y es la cruz de las almas que regresan
nos besan la frente junto con la vida
llora con nosotros al primer respiro
y ríe, y ama, y sufre cuando desviamos
su búsqueda en otros labios
que no fueron su pasado
que no son los buscados…

Y si, y no, quién soy?
entre tantas reencarnaciones
y tantos perdidos amores
a veces siento
que este cuerpo no me pertenece
hasta que me encuentro y abandono
en desconocidos con amados ojos
y es, y soy, entonces de las vidas un todo
donde mi alma se abraza…

Simplemente ser
y amar con cuerpo y alma
porque ese es nuestro karma
porque sin amor, no hay nada que subsista
y la tristeza será reina, esclavizando a la risa…

Yo soy alma, reciclada
y a veces no me escucho
y me escapo, pero siempre vuelvo
porque necesito también de esta vida
para encontrarnos amor
para ser y eternamente acompañarnos… (Lola)
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Para la soledad

Me recogeré en esta soledad voluntariosa,
vecina de gaviotas y de ánades,
dentro de una atmósfera volátil
engendrada entre algodones de lluvia,
-eterna y ritual vereda de mitos y leyendas-,
caída sobre la caridad de mi cuerpo
cuando se incrusten las hojas,
hijas de nuestro Otoño,
en mis pestañas.

Tiempo ha de ser para callar
sin mancilla ni deshonra,
de abandonar en la otra orilla
el prado de la terquedad y del desaliento,
y darle vida a la vida desde el abandono,
horas paridas por la lentitud de las mañanas
en las que jugar al escondite
con un perro vagabundo,
tardes en las que desgastar piedras viejas
sobre las callejuelas pardas
para abrigo de inquietudes,
-ellas, la piedras, nunca me traicionarán-,
noches de lumbre en la mirada,
-por momentos me llamará
la llamarada de mi fuego-,
templanza en mis pies templados
y argamasa de la libertad honrosa
dentro de mis puños.

¡Cuantos golpes en mis rodillas,
cuantos cardenales registrados en el alma
se diluirán en el caos de mis carreras!.

Me quedaré en el camino
sin preguntarle siquiera a dónde se dirige,
sin interrogar itinerarios,
-a veces saldré sin rumbo
ni deseo de alcanzar algún destino-,
me transmutaré en escribiente plácido
de la ruta de los álamos de un río,
-quizá del Duero,
tal vez del Sar-,
en redactor de la vida descansada
tras los arbustos desangrados
de los que huyen del ruido del Mundo,
mudando por incontables veces de piel
para seguir creciendo,
mudando de moradas mi mirada.

Bendeciré el rastro
que mis huellas han de sembrar
allí donde el manantial se vuelva reflexivo,
hasta hacerse tarantella
con su roce sanador entre mis uñas
-el agua avanzará,
siempre canturreará su regocijo-,
allí donde me convertiré en vacío
para ser simple,
ser el absoluto de la nada
donde ondearé como bandera del destino,
-la soledad siempre me ha protegido
entre sus telas-,
contento con el viento en los oídos,
-cuando despierte me respirará el aire-.
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Los valores perdidos

Sentado y meditabundo
en el quicio de un portal,
Me pregunto ¿que está mal
con las cosas de este mundo?.
Parecido a Segismundo
yo pienso que estoy soñando,
pues no puede estar pasando
lo que a diario todos vemos,
solo animales seremos
si nos seguimos matando.

Perece la humanidad
sumida en todos los vicios,
todos buscan beneficios,
carentes de identidad.
Abunda la liviandad
en todos los estamentos,
no existen entendimientos
entre los seres humanos,
y actuamos como profanos
ante nobles sentimientos.

Cuál la caja de pandora
que encierra todos los males,
con acciones inmorales
la maldad domina ahora.
Ya no tenemos aurora
en las tinieblas del alma,
nos abandona la calma
en medio de esta tormenta,
que la indiferencia aumenta
y a las personas desalma.

Es tiempo de comprobar
lo que en verdad deseamos,
¿nos rendimos o luchamos
para las cosas cambiar?.
Todo puede mejorar
en las lides de la vida,
mantener la frente erguida
es la actitud primordial,
para poder ser leal
a la batalla emprendida.

LOS VALORES PERDIDOS - CC by-nc-nd 4.0 - ESPECTRO
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