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Busco mi templo

Escalinata
que no tiene fin,
donde descansa
la catedral de mi alma,
llena de caminatas
sin nombre,
puentes que se levantan
en silencio
retrasando
aeropuertos sin salida.

Contemplación
que busca
conversaciones eruditas,
bártulos encarnados
de sol poniente,
se desgranan
los contornos agitados
de insólitas formas,
sonidos perturbados
llenos de tortícolis,
y llanuras
de amplias extensiones
dibujan paisajes
nacidos de la nada,
derrochan sarcasmo
en mis ojos
y saliva de marrullerias
de índole incontable.

Se agotan mis sentidos
y me dejo esculpir
de sol y viento,
ondulando jardines
de frentes anchas
pobladas de imagenes,
de arcos
buscando sus jinetes,
galopan por vertientes
de encendidos lagos
tras estrellas pálidas.

Ahí estoy yo.

Junto a mi templo,
donde guardo mis cipos
en mosaico,
junto a mis múltiples garabatos,
entre azules y rosados.

Ahí estoy yo.

Extasiada mi alma
corre calle abajo
por calles mágicas
de luces y sombras,
cruzan mis ojos
bóvedas de crucería
vetadas de pan de oro,
cubierta de cielos
que pisan prados al alba.

Ahí estoy yo

Agitada por los versos,
buscando mi estrofa
entre papiros
que nacen
en mi memoria.

Angeles Torres
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Caída del Cenit

Vagamente me adentro a un espacio que no es mío; ¿por qué me sorprendo? Si al salir del abismo que se encierra mi mente lo único que encuentro son destinos sombríos. Como ver una tortuga sin caparazón, como ver un ave sin alas, como encontrarme en altamar naufragando en la nada. -Es más profundo que eso pienso…-

Al perecer mi voluntad me ahondo cimbreante por escombros masas que tal parecen dóciles a su regocijo ¿Regocijo? ¡Desgraciados! Pero ¿a dónde se fue el deleite de encontrarse a uno mismo? Ese que los rebaños no han encontrado por su nefasta fidelidad al amo y su pedante mocedad ante la realidad que nos mora.

Deserté de mi rebaño… Al menos eso pensaba, pues no más al caminar me encontraba heces varadas en el camino, solitarias en el ominoso yugo del destierro. Quijotesca mi alma se prestó a mutilar todo pensamiento de hielo y continuó su marcha hacia la cresta del cenit. Un camino solitario horado de quimeras que tanto salmodian las gentes. Un sendero amaestrado que busca encontrar tu catarsis recóndita y tu designio más osado.

Ya en la cumbre y su gloria, las derrotas sabían a victorias pues solo me lanzaba al destierro de mi nube contigua. Al perecer volvía con más dinamismo al venidero pues en cada nube remota conseguía un raudal húmedo que hacía llover toda gota del saber, creando en mi alma un ameno océano del incólume cenit.

¡Ay María! Diosa de la tempestad ¿qué has hecho? Convertiste cada nube en un céfiro de tu maldad y dejaste abatirme más allá del océano donde lo níveo no reina. Denotaste toda la furia del océano en un bramar de nubes súbitas, obligándome a caer directo al fondo del cántaro penitenciario. Ya en la escoria creí ver rostros conocidos ¿será el rebaño del cual intenté escapar?
Lugar muy abundante donde vertiginosamente la amabilidad te embala. Atado ahí, los rostros se ofrecían a quitarme el caparazón y teñir mis alas como si hubiera llegado a su hogar, como su hubieran aburado su alma. Rostros expertos en remover alas inéditas; lo podía apreciar por sus lujosas tijeras. Rostros egregios en tatuarte alas ilusorias prometiendo ser más grandes y caparazones sintéticos prometiendo ser más fuertes. ¿A qué creer? La caída de los cielos es como el choque de las olas con los puertos; una parte coagula erráticamente en el muelle y la otra venturosa se enraíza en la cubre del subsuelo de la arena. Allí en la arena me encontraba, sin caparazón para flotar y sin alas para nadar ¡Qué suerte la mía!

Sería indigno negar que mi agraz vertiginosidad ante la caía no está cubierta de confusión. Hasta el más ilustrado cae en la astenia de volar con el raudal infame de la ignorancia. Hasta el más quijotesco alguna vez se ve arrastrado como tortuga por los mares evanescentes del suplicio ameno de la derrota. ¡Allí me encuentro! Junto al oropel halagüeño de sus encantos y tras rubias amargas de dulzura, encontré un ser que no conocía. Un ser mórbido y ahormado por lascivias coloreadas por las masas funambulescas. Un ser que traicionó toda su honra por complacer cervalmente la plebe, merecedor de cualquier aflicción y amargura tras ajar las afroditas de los cabarés, envilecer a las náyades de su más solemne vergel y peor aún, abandonar sus miríficas costumbres que tantos lauros le habían servido de talante para su odisea. Después del desvarío nefasto solo resta la delación de los seres cándidos de mi devoción y verter en mis hombros todas las atribuciones que el perecer el ocaso y romper el alba son el perenne arrepentimiento de mi lozanía.
Después de un raciocinio diáfano en mis días sobrios no me explico cómo al llegar el final de la hebdómada rindo vasallaje nuevamente a mi pueril arrepentimiento. Se repiten los rostros y la cogorza me enyuga a la más tumultuosa situación. Ya embalado de tantos placeres y lograr fugarme de mi alma en busca de esos efímeros momentos donde creía ser bienaventurado se superpone en medio de la tertulia un santiamén de conciencia.

En mis intentos de entreabrir la mirada para apreciar mi luctuosa realidad veía las mismas sombras tortugas sin caparazón y las mismas aves sin alas, como si apreciara el reflejo de mi espectro. Una se acerca y me dice: tu rostro me es conocido, pero creo que en un sitio muy lejano donde las nubes reinan y la utopía nunca acaba de maravillar la cúspide del cenit. Turbia mi mirada como si me hubieran tatuado las pupilas, pude ver la silueta de este ser análogo en caparazón y en alas a las que tenía. Espantado ante lo visto, siento la gravedad azorada a mis pies y vertiendo en mi mente recuerdos osados del alma aquella que por céfiros turgentes había perdido, siento cuando el aupar de mi alma grácil se transforma en lúcida y tiñe el raciocinio cambiante de mi ser.

Al manifestarse el alba resulta mi despertar en el puerto, siento la pereza de mi voluntad reflejarse en mi testa cansada de impetrar, suspiro entre la salazón y observo hacia la cumbre apacible del cielo. Veo nubes distantes, pero más cerca que el abismo insulso de la ignorancia en el que me encontraba y comienza mi alma a soslayar mis penas y enigmas y apoderándose del raciocinio grita: ¡eres más profundo que esto! …limpio mi cara y emprendo nuevamente mi odisea hacia el cenit.
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2comentarios 64 lecturas relato karma: 92

Onírico

Quizá no hay nada más,
solo espacio onírico y árido.
O quizá se olvidó aquél sonido,
que producen los labios al decir "jamás".

Yo observo el amanecer,
una y otra y otra vez;
no es el mismo color, lo sé,
porque dibuja lineas en mi piel.

Pero esta noche buscaré calor en mis pies,
buscaré fuego a mi mente inflamable.
¿Por qué depender de los labios
para acompañar este ocaso?

Quizá no aprendí a conjugar,
cuando del estar sin estar
simplemente no se halla,
y completamente se falla.

Quizá no queda nada más,
y no hay un objeto por intentar;
un reflejo naranja traspasando la ventana,
y la soledad acechando la puerta.

Al ocaso las letras son mi epitafio,
para al alba no renacer en vano.

Niorv Ogrin
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Oración al alba

Rutilante tierra de frondas
sedosas, abruptas,
me alcanza el destello
de tu lamento de estrella.
Mi cielo se parte
en mi mirada perdida
bailo en tu torbellino,
muere mi torpe cuerpo.

Mar que me hablas,
en rugido perenne,
acoge mis lágrimas
que mis pies vuelen,
fundirme en la niebla
nacer es mi destino.

Bailemos las notas
de nocturna liturgia,
desangremos el día
que hiere nuestros sueños,
vibremos los labios
al regocijo de nuestras venas,
mi cuerpo herido ya no es mío
tus manos heridas son mi latido.

LOUE
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8comentarios 101 lecturas versolibre karma: 96

Lejos del rayo marfil...

Lejos del rayo marfil y estando en la hora aciaga
atrapado en un túnel sin salida por seguir tus pasos
.

Pasos que me conducen
Por caminos equivocados
Por senderos pedregosos
La inquieta luna me acusa
Y al verme tan trémulo
Lanza sus dardos furiosos
Y salen carrozas de hadas,
Silfos, ninfas y tronos
Atravesando el sendero de piedra
Estoy a la deriva
Casi sin pulsaciones
El alba al fin se asoma
Lejos del rayo marfil.

En la roca fúnebre y sutil
Se me concede un tiempo
Un corto tiempo para pensar
De qué tamaño y quijotesco
Es el pensamiento senil
Que rueda en círculos de acero
Las neuronas se descontrolan,
He dejado todo…
Atrás se queda la paradoja y la antítesis del verso
¿Por qué es tan difícil descifrar las señales?
¿Por qué todo se deja para el último momento?
Sin pensar que el tiempo viaja en colgaduras de aire
Mientas el ser físico se mueve a paso lento.
Que su carrera no es contra los sueños
Sino contra el indescifrable tiempo;
Tiempo barnizado por sonrisas de egos
Fatal juicio nos hacemos creemos ser
La última bebida del desierto y somos tan pequeños
Como hojas al viento colgadas en un madero.

En el deshielo un átomo perfora un agujero.
Y el rayo marfil inunda al céfiro atardecer.
Y se abre el túnel disipando la pesada culpa .
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sin comentarios 52 lecturas prosapoetica karma: 56

Amanecer

Amanecer
fuerte suenan cornetas
poniendo en pié.

Cada mañana
hurras al triunfador
brinda la vida.

Dulce soñar
en tus senos, amada,
como una espiga.

Amaneciendo
con amores al alba
de bienvenida.
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10comentarios 118 lecturas japonesa karma: 109

A ti, en ti, por ti (jotabém con estrambote)

En tu luz, tu voz, calor
en tus gestos, en tu amor.

Con el alba quiero amarte,
con el día acompañarte,
con la tarde descifrarte,
con la noche desearte.

Ser perfume de tu piel
y en tu boca dulce miel

Amar, no sentir dolor.
Empaparme en ti, llevarte,
y dejar de sentir hiel.

Amor fiel,
que te acompaña en la vida
y ayudará en la caída.





Hortensia Márquez



Imagen de la película "La princesa prometida"
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28comentarios 205 lecturas versoclasico karma: 103

Tormenta y calma

Suave mar en calma
Olas que con furia se estrellan
contra mi faro en noches oscuras
agitando a mi cansado corazón
que con vehemencia palpita todavía
porque sabe que aún en noches de tormenta
existen mares apacibles como suave melodía

Luego al nacer el alba
hermoso es mirar a los pies
la inmensidad del mar por la mañana
desde lo alto del faro por la ventana,
y oír la suave música del vaivén
de sus olas tejiendo espuma cual guipur,
anoche como fuerte tañido de campanas
hoy paz, voz del alma, suave mar en calma.
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19comentarios 135 lecturas versolibre karma: 98

Al alma

Te escucha
desde el silencio inmenso
esta:
¡Mi alma!

Desde la eterna y cálida
añoranza
donde espera el adviento
de su alba.

Intemporales aguas
que fluyendo
de la montaña en causes
y arroyuelos
van a reunirse al fin,
tras larga herranza,
en el cálido mar...

¡De la confianza!

Clamor escucho en voces
de universo,
entrelazan los seres
y los astros,
que las estrellas saben
y comprenden:

¡Inmateriales hablan!

Las animas se entienden
sin palabras
en volutas de vientos
y en caudales:
van diciendo de tierras
y de mares

No son mudas las almas
¡Voces tienen!

¡Y la tuya... canta!

Vibra tu lluvia en gotas
como claves
de sonrisas, de juegos
y de aves
cuando tus aguas juegan
con mi suelo...

De inmensidades hablas
¡Y de cielo!

Entre tantos azares
y leyendas,
conjugando los signos
y los tiempos,
de la cima al abismo
¡Te presiento!

¡Alma!

Entre tantos espacios
ignorados,
voces distintas y mundos
alejados,
por sobre seres diversos
y ocupados
mi silencio te aguarda
y a lo lejos
hacia ti me vuelvo
y callo:

¡Quisiera decir poco
Y sentir mucho!

¡Tus palabras me llegan!

¡Yo Te escucho!


( Al poema "Un alma" de "Luna de Roma",
mi querida amiga R. )
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3comentarios 67 lecturas versolibre karma: 109

Si la musa...

Si la musa se queda dormida,
deberemos, quizás despertarla,
intentando que el sueño profundo
equilibre la paz de su estancia,
cubriremos de sedas y armiños
ese cuerpo, durmiente, que calla,
esperando que se abran sus ojos
y que miren y atiendan al alba,
y es que un día comienza de nuevo
y con él se despliegan las alas,
de los niños que van al colegio
y que sueñan con elfos y hadas,
así bien amanecen los hombres,
acudiendo, sin prisa, a las barcas
para ver si es posible la pesca
en el mar, hoy tranquilo y en calma...

Si la musa se marcha de viaje
y abandona tu pluma y su casa,
deberás perseguirla sin freno,
acudiendo a tus dotes de magia,
tú sabrás como puedes lograrlo,
seducirla con tiernas palabras,
atraer la atención de sus ojos
escuchando su voz y palabras,
porque tú necesitas respuestas
de manera sincera y muy clara,
sin palmadas de manos amigas
y mentiras que ocultan y tapan,
y es que el verso que nace torcido
de la musa precisa su gracia
para luego plasmar el poema
que refleje el mensaje del alma...

"...Si la musa se queda dormida
deberás acudir y taparla,
procurar que descanse unas horas
y cuidarla de forma muy sabia..."

Rafael Sánchez Ortega ©
04/07/18
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6comentarios 58 lecturas versoclasico karma: 102

Olas de estrellas

Olas de estrellas viajan sin tocarse.

Cuando el alba despunta
en ese punto miro el firmamento
las estrellas se mueven al unisonó
como olas marinas sin hastiarse
su vaivén es suave y acompasado.
Cuando rio ellas reaccionan
serpenteando su luz y se propagan
hasta el infinito universo.
Las escalas, triángulos e isósceles y
toda la matemática junta
esta contenida en las cavidades huecas de
estos maravillosos cuerpos.
Cuando expreso amor las estrellas se
Convierten en luceros y navegan
con paso lento y gotas
de roció dejan caer
su tintura de plata sobre
las hebras negras del frondoso ciprés.
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1comentarios 72 lecturas versolibre karma: 109

- . / / .--. .. . .-. -.. --- .-.-.

Te he esperado
con la habitación desordenada
Y la piel encima de la cama

He vaciado el armario
Y me he vestido de ganas

He trazado la línea
que une tu noche y mi alba

Y sobre ella ,
he estirado al máximo cada uno de tus palabras

Pero sigue sin llegar ...

Sigue faltándome el verso

que me haga sentir
el poema .


@rebktd
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49comentarios 256 lecturas versolibre karma: 111

Avanza la noche...

Avanza la noche,
se acurruca la luz en los rincones
mientras danzan los sueños
disfrazados de sombras.
Aquí solo hay tinieblas...
El silencio toma la palabra
y me canta al oído,
como un ritual sincronizado
con el tenue tic tac de los relojes.
Me voy difuminando,
igual que se difumina el horizonte,
se detiene la vida ante mis ojos
y los cierro intentando
atrapar el mundo en mi cabeza.
La calma se cuelga de mi pulso
y posada en mi frente
me invita a esperar a que despunte el alba.

Aurora Zarco.
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11comentarios 86 lecturas versolibre karma: 97

Del frío al calor...

Como un capullo bañado en rocío en la oscuridad de una noche fría,
esperando el tenue calor del alba para abrir su alma,
así al calor del corazón te muestras,
iluminando con tu ser mi día
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2comentarios 65 lecturas versolibre karma: 97

Cuentos

¡Ah, eso sí que me gusta!
que me cuenten
cuentos.
Me da igual
cortos que largos,
de Eva,Adán,
o del casero
con el que se pelearon.

Un cuento ,
que no venga a cuento ,
puede hacer de un lunes ,
viernes jubiloso.

La noche y el alba
la edad del cometa
el traje del tiempo

Cuentos y más cuentos
menos tu mirada;
esa vida mía,
esa bien lo sé,
esa no se cuenta.
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3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 104

Monocorde

Gritó desafinada y sin emoción,
con las pupilas clausuradas,
las uñas sin hincarlas,
en su vientre otra demostración.

Encendió el alba con las bragas guardadas,
las manchas de la sabana para enmarcarlas,
el humo de su cigarro perenne,
monocorde a sus escenas recicladas.

Las ganas tendré que identificarlas,
en mi cabeza se rebosan a falta de higiene,
silencios inconclusos a falta de moción,
flácido ante las horas para penetrarlas.

Perderé aunque mucho la desmelene,
no es más mi falta de atención,
la manzana por siempre pintada,
tan solo porque no se viene.

Sumergidos en los ecos con batuta,
dudando mientras otros lo disfrutan.

Niorv Ogrin
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5comentarios 97 lecturas versolibre karma: 102

Imperativo estéril

Vete
Déjame
Sotierra las huellas
Borra el camino
Apaga las luces

Las del alba
Las del día encarnado
Las del ocaso de lámparas


Vuela lejos
Evita mirarme
No me sientas
Ni me recuerdes

En sueños
En las líneas de tus manos
En tu ritmo cardíaco


No me bebas
No me lamas
No me huelas
No me muerdas

Entre velas
En frambuesas
Entre inciensos
En cacao


Todo imperativo se vuelve estéril cuando reina el infinitivo líquido...

¡Sentir!

Llega empapado

En sudor
En lágrimas
En saliva
En lluvia


Y nos volvemos agua, nos diluimos y acabamos salpicándonos irremediablemente.


Incesantemente


Somos tormenta de anhelos, diluvio de recuerdos.
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19comentarios 139 lecturas versolibre karma: 107

Azucar

Un poco de azúcar bajo las estrellas,
y las fresas del alba en sus mejillas,
son el recuerdo de sabores afrodisíacos,
que se desnudan en la oscuridad.

La palabra en mi lengua,
que se conjuga explosivamente tímida,
determina la hora de mis ojos,
la fecha exacta en mis muñecas.

Y no huyo del enredo de sus piernas,
ni del incandescente aroma de su vientre,
por disfrutar una vez más,
la aurora boreal de sus gemidos.

Mi nombre yace fundido en su pecho,
indeleble destino de amaneceres añorados;
mi lengua conjuga el azúcar que corre por su piel,
de rodillas despierto en que aún no he muerto.

El dorado traspasa la glucosa de sus labios,
un arco iris dibuja sobre mi resabio.

Niorv Ogrin
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4comentarios 86 lecturas versolibre karma: 92

Gris cielo

Un golpe en el aire
un puñetazo al alba,
el cielo fue gris
por un instante,
la mirada roja
y el latido trepidante,
se helaron las horas
el crepúsculo lloró
un último rayo de sol.
Eres la limosna de Dios
arrojada frente al ego
del hombre.
El alma magullada
ya no duele,
entristece haber perdido
ese anochecer en rencillas,
Abandono mis alas
a tus pies,
todo mi amor
lo arrojé por las alcantarillas.
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Palmeo y baile nocturno

Palmeo a la noche,
nanas con son y aire.


Brujitas caminan entre los almendros
y los rayitos lunares que juegan en el río.
El duende canta jondo
y la brisa con olor a manantial,
danza con su traje de faralaes.

Nocturno baile de música y estrellas.
Ojos negro azabache.
Piel canela y sabor a lumbre.

¡Déjame una ratito más en este hermoso sueño,
déjame que baile y cante hasta el alba¡



Hortensia Márquez




Imagen de la película "Amor brujo"
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