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CUENTAN LOS ESTUDIADORES... (En Castellano Medieval).

CUENTAN LOS ESTUDIADORES
(Experimental en Castellano Medieval).


Vosotros, criados, que tanto mostrais
si puede librarvos del mal que esperais.
E libro del mundo e de su pasion
si fue que por todos pasaste la muerte
las glorias del mundo son muy abreviadas
e todas caducas al fin como sueño
sabed que son dones del mundo quitados.

Caer recelan los muy poderosos
e temen los ricos sus bienes perder.
Los sabios han miedo de su peligrar
sus muchas virtudes por todos loadas.

Por tu cauto modo avrán gran renombre
muriera la fama de sus subcesores
Tan grandes séyendo los cuales
su nonbre se viera sienpre callado.

Asi como cuando la nuve se para
que da tenebrura, delante del sol.
Y en son de tristura, queda la tierra
despues de mirada la triste vision.
De ser muy lloradas son cosas por cierto
que más bien quisiera absente de aquello.

Non paresce ser bien fecho
grant secreto equí yase.
Nescedades de otros usan
al que dice las verdades
que le quiebran la cabeca.
Nunca yo seré covarde
et por onrra e por provecho
a buen fin e sin mestura
como en ella es contenido.

Tajen plumas escrivanos
et sotiles alquimistas
coxos, mancos, mudos, ciegos.
Cada punto con su raya
noten bien si ay falacia.
Ca sin falta nin sagacia
do aprendí faser borrones.

De sciencias espantantes
como quiera que mi pluma
de escrevir se va enojando.
De tan acidente grande
que la llama que mas arde,
tal error et tanto mal
non lo vieron los nascidos.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Palabras que se olvidaron de amar

Todo es cuestión de tiempo
cada quién olvidará lo de los otros,
irá acomodándose a un estado invulnerable
sin la incertidumbre de actuar normal.

Después de todo
el alba es joven cuando se oculta de la faz
de un raciocinio que vive sin vergüenza,
sin secretos.

Como un alquimista enardecido
que enfurece en el olvido
es lo mejor que sabemos hacer,
olvidar.

Olvidamos a los otros
a sus sonrisas verdaderas,
no nos inmutamos
preferimos sonreír falsamente.

Con la hipocresía actuando
como si fuéramos realmente felices,
como si no necesitarán sus pastillas
para sentir un poco de felicidad.

Hablar para no huir más
sin amargura y soledad,
vendiendo ilusiones que nos dicen
qué es ser buena persona.

¿qué es ser buena persona?
¿acaso será lo mismo que ser una limosna?
tú porvenir se convierte es un olvido desleal,
como una ráfaga triste de palabras celosas.

Palabras nulas
que solo buscan el ego del éxito,
ese que tán rápido llega
pero que se olvida de amar.

El mute
13/09/2018.
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Magia

Hazme un truco con tus manos,
que me hechice tu mirada,
cautívame con embrujos,
con sortilegios de cama.

Sedúceme con suspiros,
aliento de nigromancia,
alquimista de mis sueños,
la Reina de mi baraja.

Mi piedra filosofal,
mi sibila, bruja, mi hada,
el ritual de mi pasión,
del amor, conjuro y ánima.

Embrújame con tu cuerpo,
y que éste sea la cábala
que revele los deseos
y te desnude hasta el alma.

Anhelo un encantamiento,
hazme hipnosis con palabras,
fermentadas en tus labios,
que en tus besos brote magia.
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Para Marta (un comentario al hermoso poema "De rojo y mar" de garros_b )

¿Como habrás de volverte invierno...alquímica primaveral candileja,
mensajera multiforme portando cual magica alada hada tu augurio secreto,
mas allá de las tejidas aguas que sutilmente te visten?
Ya eres tamborica latente sangre,
palpitando furtivamente en las desgastadas venas de una pasada memoria...
y no habrá gélido soplo que navegue suicida,
tratando de sortear impávido la torrencial marea de tu llameante encendido océano...
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Viejas tierras

He vivido y voy viviendo
siendo el cofrade humilde
de la vieja hermandad de los viejos peregrinos,
abriendo rutas silenciosas en esta esfera de agua y tierra
que gira inclinada en su eje de perfección desbaratada.

Me he ido en muchos viajes,
he regresado en tantos otros
entregándole a mis ojos la mirada entre las dunas,
el salvaje furor de los ríos de locura,
he habitado en las cuevas y en las nieves.

Y un día de Diciembre me concedió el destino
renacer en un lugar de estrellas y de piedra,
un rincón inundado por las lluvias
y por un Sol de Otoño inflado de paz y de oraciones.

Solicité en el retorno que mis venas
se anegasen de un compás de seis por ocho,
pedí balbucear la niñez con el acento que es poema
de la mar en su amor para los bosques,
imploré la tristeza y la alegría de alojarme
en este lugar que roza el fin del Mundo.

Y en este pequeño país de azul y verde
descorro los edemas surgidos por los golpes
y las miasmas que sentí
en el rondo de mis templos decaídos,
dejo irse los placebos sugeridos en la grandeza enana
de los sentimientos remendados,
sostengo el equilibrio de bípedo ignorante,
observador del tiempo y alquimista de vivir.

Y en esta tierra verde tengo el temple
de saber describir con el silencio
el ágape de las aves sobre el limo ,
la carencia como sustento de abundancia,
la caverna del invierno hecha espíritu de luz,
la inocencia por linterna entre hogueras por San Juan,
este cielo alternativo de nubes,
de grises y de brillos,
es el germen aceptado de valores y de miedos
entregados en mis manos al nacer,
esta tierra de milenios
es semilla fecundada por la historia
bajo mi pellejo de roble de rebelión callada.

Ahora soy el que se busca agradecido
en las esquinas de estas olas y estos árboles,
con la consciencia de sentir las bendiciones
del regalo de escuchar cada sonido antiguo
como canción nueva que amanece,
ahora sé que éste es regazo final de mis etapas.

Y aquí me quedo,
vestido de algodón, lino y helechos,
lavando los recuerdos con sonidos ancestrales,
convertido por azares del destino
en beduino extendido sobre alfombras verdes
hasta hacerse mi aposento de fortunas.

Y ato en el embarcadero de mil instantes serenos
la luz de las tardes blancas,
echo cuentas con mis uñas recias,
y por veces me desnudo y me descalzo
o remuevo con mis viejos zuecos
la soñada tierra arada de mi juventud,
escurrida entre los dedos cuando embadurnó con su saber
mis plantas de nómada aturdido.

Búscame si así lo quieres aquí,
donde me quedo,
en esta mi morada de parsimonia sustancial,
aceptadas las rutinas de los días nublados o brillantes,
aquí donde son miles los ríos,
millares las montañas,
millones los árboles,
donde las estrellas quieren reflejarse en la mar,
aquí donde he olvidado
la añoranza primitiva del desierto.
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13comentarios 85 lecturas versolibre karma: 101

Arquitecta de rarezas.Te amo!

Amo cuando te trenzas en mi cuerpo.Tú hacés que el claro de miedos se convierta en bosque. Con aroma a delfos,mieles,finas hiervas,arrébol y oscuras noches... Surcas mi vientre y te alojas intrusa,en los mas inexplorados rincones...Escultora de mis fantasías,diluyes crudas realidades,con tus exquisitos labios las masticas.Eres alquimista exquisita de mi dolor,gama infinita de inconmensurable amor.Escultora de bellezas.Fotógrafa de rarezas...Lucero que arde y transmuta.Cosmonauta de mis rutas.Amo que te trenzes en mi cuerpo y te nombraré con mayúsculas pues para mi eres alguien mas que mi imagen.Te amo...Poesía impoluta!
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Hiroshima…

El príncipe camina por los jardines del claustro imperial,
se congracia con el zorro rojo que merodea en el césped
de la ciudad antigua. Las aves del sur pasan rumbo al mar
.......................de agrestes y cierzos acantilados.

Nada parecía presagiar que esta tierra insular seria devastada.
El origen del sol milenario y los samuráis en la vendimia del
Holocausto estaba extenuado por el olor a fresa primaveral.
Ese día la sensatez quedo olvidada en el suelo de los desafueros,
fue prisionera en lo alto de la torre, la decisión fue tomada
sin privarse de una última reflexión... nada hizo cambiar.

El presidente Truman comenzó el conteo final y la orden
corrió a extrema velocidad cual eco sonoro y en el punto
indicado por el radal...la ciudad de Hiroshima sintió
una explosión colosal formando un dantesco hongo de fuego
desencadenado por la bestia que atravesó el mar en la hora
nocturnal, y las nubes de negro cenizal ahogaron los cuerpos
de cientos y miles, los alquimistas del renacimiento lo llamaban
...........................................................el carrusel infernal.

Todo quedo devastado, los bosques llenos de sauces y pinos
quedaron derruidos y las voces de miles quedaron
gravadas en las montañas Alpinas en un albur sepulcral.
El demonio fue liberado y tomo a Hiroshima como esposa,
para fermentar la orgía más espantosa e inhumana.
El mundo cambió pero al hombre la maldad no lo satisfizo.


El ordenante a la hora de su muerte fue expiado por la sin razón.
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EL DESPERTAR ( el expositor de teorías)

Hubo civilizaciones anteriores,
fueron seres humildes y con habilidades,
no nos creamos los mejores,
pues estamos a años luz de sus invenciones.

Creo que en realidad hubo dioses,
que protegían el mundo de los hombres,
no se con certeza si hubo una guerra,
que dio inicio a nuestra nueva era.

Mi más respeto para los sumerios,
quizá no fueron guerreros,
pero si mucho más sabios,
y nunca seremos como ellos.

Mención especial a Atlántida,
esa ciudad que ahora está sumergida,
llegó el diluvio universal,
y acabó con su prosperidad.

Está escrito en las tablillas de arcilla,
que los egipcios inventaron la bombilla,
quiero creer que existieron los alquimistas,
los constructores de las pirámides de Gizah.

La biblia hace saber los diez mandamientos,
pero fueron extraídos del libro egipcio de los muertos,
algunos me llaman ateo, cuando yo si creo,
la diferencia es que lo hago en la verdad y no en cuentos.

No sé si son mitos o leyendas,
siempre habrá una pizca de verdad,
por eso me deshice de las vendas,
y comenzó mi gran despertar.

Un libro prohibido, los arcanos de Thoth,
El ser uno, mucho más fiable que el tarot,
seguiré dejando huella y despertando conciencias,
ya que la ciencia no tiene aún todas las respuestas.

Soy un embajador en la escuela de misterios,
sabemos que el mundo moderno no tiene remedio,
tal vez todo haya sido planeado,
solo de pensarlo me quedo paralizado.

Por los motores y el rugido de las llamas,
dicen que conocimos el infierno por los mayas,
eran hábiles en sus predicciones,
y temidos por la humanidad por sus actuaciones.

Dice la leyenda que existió Enki,
protector de la tierra y del débil,
pero dejó su legado y nos dijo adiós,
y eso le convirtió en mi dios.

No estoy cuerdo pero tampoco loco,
como yo algunos se sentirán solos,
el despertar es lo que tiene,
que siga durmiendo aquel que no me entiende.

Hay teorías inexplicables,
que dicen que venimos de las estrellas,
es bonito e inimaginable,
que vengamos de un hogar de tanta belleza.

En resumen, hay que buscar una interpretación,
en las antiguas religiones se halla la respuesta,
tu sigue los pasos de la razón,
y comprenderás los misterios que te presta el planeta.

Algunos lo llamarán mitología,
otros historia a este escrito de poesía,
pero no soy ni excéntrico ni esotérico,
hacerte pensar en todo es mi propósito.
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5comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 103

El Refugio del Poeta

Va agonizando el poeta
y con sangre en el tintero
fundió el alma con sus letras
en sus pergaminos viejos.

Cada palabra libera,
cual puñalada certera,
a su alma prisionera
con grilletes y cadenas.

Por cada vez traicionado
una gota carmesí,
incontables van pasando,
no parecen tener fin.

Olvidando la razón
y por mente el corazón,
va gritándole al papel
todo aquello que guardó.

Maldiciones reprimidas,
emociones refrenadas,
confesiones nunca dichas,
pasiones encarceladas.

Deja que sangren tus poros
y escribe cual alquimista
transmuta el dolor en oro
redactando tu poesía.
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8comentarios 128 lecturas versoclasico karma: 91

El silencio habita en las ciegas mentiras

Quise tocar las ausencias de la luz en el rostro
pero eran transparencias silenciosas
que se convirtieron en letras furiosas
de un vocablo alquimista
que no pudo soñar con ser escritura sencilla.

Quise rodearme de amigos
imaginar todos los momentos que perdonan
a una noche desnuda por tantos lamentos,
solo salté muy valiente al vacío
fue un momento frío por la ausencia del tiempo.

Mi secreto siempre fue un deseo oculto
hasta de mis propios pensamientos,
cerré a mis labios para siempre
clausurando el origen de una promesa
que naufragó en el inútil intento.

Exilie a todas las páginas de mi vida
quise doblegar el dolor de las mentiras
como si fueran pétalos de rosas
que huyeron de un manantial sediento
de esperanzas perdidas.

Fuimos incapaces de huir con heridas
de un edén de los sueños ingratos,
de nada sirvió la tregua en la que reposó mi agonía
con esa quietud del asombro
supuse ser más que una enferma letanía.

El silencio habita en las ciegas mentiras.

El mute
26/04/2018
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A N****

Como el susurro del agua
que moldea piedras
y a su vez arrastra escombros
con una fuerza irreductible.
Como un salvavidas que se cierne
rompiendo el silencio que solloza,
la piel que se aja, el alma que se encona,
regalando vida cuando no hay dónde ir.

Estrellas que dicen en voz alta
que todo puede suceder
a pesar de no suceder nada.
Y traen el aroma del mar,
un humo que esconde la mirada,
un poema en los labios,
y una estela de justicia musical.

Los sueños protegidos
tras barreras de palabras,
flotando en el espíritu la magia
de ese instante mínimo de paz.
Y se acicala la mirada
para vivir puño en alto
-de tu mano y de tu arte-
una noche más.

Prendida en seis cuerdas,
me resuena tu voz en la contienda
de la melancolía y los días,
del vivir y el morir.

Alquimista del dolor en las entrañas,
me amaneces en el alma
cuando el corazón canta contigo al latir.
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22comentarios 156 lecturas versolibre karma: 122

Sicomoros egipcios y cafés pendientes

En esta mirada mía, viajan:


Alquimistas de sueños

Globos aerostáticos

Bombas de vida

Cantos de cisne

Telescopios dorados

Sicomoros egipcios

Nenúfares aéreos

Tréboles azarosos

Besos helicoidales

Saltos mortales

Cafés pendientes

Ese café. El que nos prometimos con el roce de los dedos. El que quema los labios, callados. El que me amarga y me endulza los escalofríos. El que me eriza la memoria, pensando que vuelves.
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Palingenesia

PALINGENESIA
- Por D. A. Vasquez Rivero.


PARTE PRIMERA

"Sobre el castigo infligido a unos amantes peculiares."

Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales
y atrae mil esencias naturales
su hocico (catavientos infalible).
Va en busca del motín apetecible,
de aquella que abrevando en una alberca
presiente esa ansiedad del alma terca
e izando su mirada hacia la oscura
maleza ve en seguida la osatura
del perro que acechando se le acerca.

Ostenta él estigmas en la testa
(terribles cicatrices como ganchos)
y ella, de cortarse con garranchos,
dos marcas en la pata delantera.
Él viste pelo verde, ella entera
es parda con manchones nacarados
y mientras él aguarda camuflado
se cuida ella de mostrarse atenta.
¿No entiende él, ignora a quién se enfrenta?
¿Desdeña o desconoce su pasado?

La presa no es cualquiera, no, mi amado
lector de legendarias moralejas.
Se trata de Teumesia, cuya oreja
distingue la presencia amenazante
del hábil predador milenios antes
que logre darle pábulo a su antojo.
No bien escucha el quiebre de un abrojo
o el mínimo gemir de alguna rama...
¡Se escapa chamuscando tierra y grama
tan lejos que no alcanza a ver el ojo!

Cautivos de emoción persecutoria
comienzan a latir dos corazones.
Pasión y adrenalina a borbotones
exudan al correr los animales,
abriéndose camino por trigales,
subiendo al frío inhóspito de heleros,
cruzando lodazales y veneros
y en vano fatigando los desiertos
que mueren como páramos inciertos,
ocultos a la luz del mundo entero.

Testigo de este juego interminable
el mismo dios del trueno se impacienta.
Apoltronado en cómodas tormentas
que alumbran hasta el lecho de los mares
cavila (realizando malabares
con nueve o diez gaviotas) la manera
de darle fin a tan horrenda espera
y tras considerarlo, por su boca,
dispara un maleficio y vuelve rocas
a aquellos dos amantes en carrera.

No obstante, cierta pena traicionera
rubrica duramente su semblante
(sutil remordimiento penetrante
golpea y debilita su cordura).
¿Acaso una recóndita amargura
nacida de anteriores conversiones
provoca que su vista se emocione
y llegue a esmerilarse con el manto
sagrado, melancólico del llanto
que cae devorando a las naciones?

Pues quedan bajo el agua del diluvio:
el corro de una tribu milenaria,
la sangre de su guerra innecesaria,
el puño sin piedad del gobernante,
la errónea predicción del quiromante,
el premio de la pútrida avaricia,
la falsa lealtad y su caricia,
lo fútil del honor y el apellido
y todos los pecados conocidos
ahogados en acuática justicia.



PARTE SEGUNDA
"Sobre cómo un hombre se vuelve símbolo de esperanza ante semejante tragedia."


Al tiempo que remiten las mareas,
saciadas con humanos por tributo;
teñido el velamén de negro luto
navega a toda marcha una galera.
De Prometeo el hijo la lidera
virando gobernalle al noroeste.
(Bien sabe que en la bóveda celeste
logró quedar en pie esa noble tierra
famosa por su oráculo que encierra
lo ignoto de las dádivas y pestes).

Despuntan las calendas de noviembre
y no sin privaciones acuciantes
fondea Deucalión a su gigante
navío sobre mustia costanera.
Tritones que descansan a la vera
del mar en vigilancia permanente
le ruegan: ¡Continúa hasta la fuente
rodeada por olivos y laureles.
Consigue que la pitia te revele
la forma y resucita nuestra gente!

Deseando concretar tamaña empresa,
surtido con lo justo y necesario,
prosigue el héroe rumbo al legendario
Parnaso (que descolla en horizonte).
Y así, como un audaz Belerofonte,
cabalga sobre vértigos crecientes,
pasando de prehistóricas pendientes
a escarpas, a mortales precipicios
y de éstos a un camino más propicio
del monte para entrar a sus vertientes.

Más tarde, sin embargo, se detiene
delante de una cueva arboriforme
a cuya fauce cuidan trece enormes
antorchas que iluminan sus entrañas.
Adentro, la figura más extraña
procura aproximarse presurosa
(en parte criatura, parte diosa)
preséntase Pitón, brutal serpiente,
jactándose del don clarividente
y al punto revelándole estas cosas:



PARTE TERCERA
"Sobre una decisión.”


- Escucha, fiel heraldo de tu raza.
¡Yo soy la verdadera Pitonisa!
Mi ofensa perdonaron Artemisa
y Apolo (desdeñando su venganza).
Ahora, con motivo de alabanza
y eterna gratitud, he decidido
sumirme en esta gruta del olvido
dejando que confluyan a mi mente
olímpicos mensajes que la gente
reclama tras haberme conocido.

Por eso te pregunto: ¿Qué secreto
anhelas al pasar por mi guarida?
Acércate, busquemos en seguida
propósito a mi historia y a la tuya.
- Quisiera que un encanto restituya
el cuerpo y el espíritu presente
en todas las personas inocentes
llevadas sin aviso al inframundo
- responde Deucalión con un profundo
fervor y le replican lo siguiente:

- ¿Qué vientre maternal te dio la vida?
¿Qué célico soplido, el intelecto?
¿Será que los humanos, por tu afecto,
merecen elevarse desde el Hades?
Después del muladar de iniquidades
merced al cual se vieron condenados,
difícil es que sean perdonados
sin antes arrancar de sus gargantas
el mismo sufrimiento que hoy espanta
mis ojos con un mundo despoblado.

- No creas, Pitonisa, que pretendo
salvar de los ignívomos abismos
a aquellos cuyo fiero despotismo
sembró lujuria, vicio, sed y muerte.
¡No corran ni los buitres con la suerte
de disputar su fétida carroña!
Sugiero ver la cura en la ponzoña
y darle nuevo aliento a quienes fueron
amantes hasta el fin y no vivieron,
(probando así que el bien siempre retoña).

- Tu sabia sugerencia me conmueve,
tu juicio me parece muy sensato…
¡Hagamos el milagro de inmediato!
Comienza por tomar aquella piedra.
- ¿Cuál? ¿Ésta? – Esa, quítale la hiedra,
preciso es que su forma limpia quede.
- ¿Así está bien? – ¡Perfecto! Ve si puedes
cegarte con el paño del turbante
que llevas pues, de ahora en adelante,
tan solo escucharás lo que sucede.




PARTE CUARTA
“Sobre los caprichos alquímicos de la naturaleza.”

Entonces Deucalión accede a hacerlo,
se cubre el rostro mientras la serpiente
reptando se desplaza lentamente
al fondo del palacio de calcitas.
Y allí do banderolas y helictitas
decoran un recinto preparado,
Apolo finalmente es invocado
mediante luz votiva y oblaciones,
dictando por Pitón revelaciones
que escucha nuestro héroe engatusado.

- ¡El polvo es la materia primigenia
del hombre, de la bestia, del cultivo;
por tanto, ¿puede haber algún motivo
que impida al mismo SER cuanto le plazca?!
Si dices: "Piedra, de tu polvo nazca
robusto corazón, labio discreto,
cerebro dócil, venas, esqueleto,
vital aliento o rítmico latido."
¿No hará a tu voluntad lo requerido
mutándose en orgánico sujeto?

Parece inverosímil, mas no tuerzo
mi lengua en artificios ni teorías,
si sigues mis palabras este día
naciones brotarán de los escombros.
- ¿Qué debo hacer? – Arroja sobre el hombro
tu limpio pedernal, hueso de Gea,
y tras de ti hallarás lo que deseas:
varón, mujer o grácil criatura,
dejando su asfixiante sepultura
en pos del aire gris que nos rodea.

“¡Así lo haré!”- Retumba, trona un grito
y su eco resquebraja las paredes
del dombo natural donde sucede
aquel prodigio previo pregonado:
El duro pedernal es arrojado,
cayendo y rebotando varias veces;
se encoge, se alabea, se estremece,
se para, salta, cae, se fragmenta
y sorpresivamente experimenta
una transformación que lo enternece.

¡Un hombre! ¡Ya respira! ¡Ya se mueve!
Un ser antropomórfico dispuesto
a irse de la cueva, lleva abiertos
los párpados plagados de lagañas.
Y sobre sus larguísimas pestañas,
encima de las cejas, claramente,
enseña siete estigmas en la frente
idénticos a aquellos que llevara
el perro cuya caza se frustrara
por no medir la astucia en su oponente…



PARTE FINAL
“Sobre el inesperado modo en que concluye esta historia.”


¡Es Lélape! No busca la salida,
sino al lapídeo amor, la que antes fuera
su más preciada presa en las praderas,
los montes, los heleros y desiertos.
- ¿En dónde está? - pregunta el “antes-muerto”
a la serpiente y ésta le contesta:
- Si buscas a Teumesia solo presta
tu olfato al acre olor de mi caverna,
pues aunque afuera es piedra adentro es tierna
y emana aroma su alma, a VIDA apesta.

El perro vuelto un hombre se prosterna,
arrima rostro a tierra con recelo,
acerca su nariz a ras del suelo
y olisca musgo, barro, sal, incienso;
percibe el rastro débil, luego intenso
del delicioso cuero transpirado
bañado por esencias, perfumado
con jara, nerolí, carbón y albahaca.
¡No hay dudas que entre todas se destaca
la piedra de manchones nacarados!

- Es ésta - ¿Convencido? – Por supuesto.
- Tu turno, Deucalión, obra el milagro…
- ¡Despierta noble zorra, yo consagro
el cascarón a Gea, quedas libre!
¡Desúncete del yugo y haz que vibre
tu espíritu animal en sangre humana!
La piedra se cuartea, se desgrana,
se quiebra cual crisálida al instante
y surge de su seno la infartante
mujer, envuelto el sexo en finas lianas.

Ya presa y predador se reconocen,
contemplan asombrados sus figuras:
¿Cabello? ¿Piel lampiña? ¿La soltura
de un bípedo al andar y comportarse?
¡Añoran estar juntos! ¡Corretearse!
Y puesto que sus ganas son bestiales
se escapan a los valles ancestrales,
su idilio repitiendo por centurias:
“Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales…”
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Aunque haga frío

Aunque el frío arrecie
vives y deshaces el hielo,
mientras el cálido aliento
mueva la sangre
que por tus venas corre.

Sin perder el objetivo;
sin enredarte en el laberinto
y sin salirte del camino.

Queriendo ser inventor y alquimista
de ese cálido elixir que precisas,
danzas al ritmo y la fuerza
que en tu corazón se acompasa.

Sintiendo en el pecho,
cada latido al despertar.
Palpitación consciente
lúcida y presente
que da color a tus mejillas.

Igual que al amanecer su aurora
le aclara el cielo,
así se ilumina el Alma
que la contempla.

Vivir...
aunque en el corazón,
el frío arrecie.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/10/22/escribe-tus-relatos-de-octubre-iv-con-una
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Dama de rostro marmóreo

Vive acristalada
en amor vetada.
Deambula entre espíritus
deslucidos en sentidos.
Porosa decrepitud fosfórica
de seres envilecidos
que atrapan su alma.

Dama de rostro marmóreo
de luz embaucada.
Luctuosa imagen grácil
al olvido encomendada.

En el pináculo sus sueños vagan.
Ojos añejos en miedo
agnósticos al cambio
mendigan clemencia.
Respuesta: ausencia.

¡El alquimista no puede ayudarla!
Ella debe trazar el bosquejo
que le exima del perverso lienzo.


Marisa Béjar.
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6comentarios 131 lecturas versolibre karma: 84

El alquimista

De noche,
el alquimista,
mago con caminar de funambulero,
prepara su parafernalia de prestidigitador y titiritero;
y vuela.
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Vuelve a tu hogar, chico

La pieza que salió para engordar
volvió para no encajar.
Cuántas veces te lo habré dicho...
Vuelve a tu hogar, chico.

El lugar al que sin dolor perteneces,
donde encuentras calor y te creces.
Allí donde te esperan brazos amables
y depende de ti si te enrollas con los cables.

Huye de la hoguera y de su humo,
no sigas la estela del garrulo.
Camina seguro por el sendero de migas,
bordea el muro para llegar a la salida.

Sé que no es de tu gusto, amigo,
porque conozco tu mundo herido.
Pero mereces que el hilo resista
y no saber si sigo al alquimista.

No encajas en esa masa de roles,
no acatas ni catas aquello que te imponen.
Por eso te pones nervioso al mirar alrededor
y observar que los bombones se derriten con su hedor.

La pieza que salió para engordar
volvió para no encajar.
Cuántas veces te lo habré dicho...
Vuelve a tu hogar, chico.
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rescoldo primaveral

rosal alquímico de espadas como espinas
que ni parpadea al sentir la llama de la consciencia
reliquia de tu mirada interna
que eleva escombros de luz sin asimilar
libres de interpretación

prostituta de ojos de avispa que tan pronto
me siega la desnudez de tu olor primario
como angula los silencios del verso
para revertir el destino en un pulso dilatado y vibratorio

a la rosa de hierro y sin oxígeno de mi mirada fiel
que espera a la medianoche para medrar entre salivas metálicas
a la rosa centenaria meticulosa y laberíntica
esclarecida del mediodía silbante por su luminosidad

pellizco del agua de ceremoniosa acústica
como huestes que atraviesan el lago celestial
al este del edén
donde los veteranos arcángeles desfallecen
entre alambradas de sombras
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Alquimia Mi Niña

Con una imprecisión angustiosa, con la terrible incertidumbre de las cosas anómalas
procurando que siempre sea divertido,
me atrevo a abrirte
a sacarte las flores para que seas abstracta
y dulce néctar del ser salga por cada uno de tus poros sutiles
tus campos fértiles se avivan y hay una cierta caución entre las bocas,
ya abierta con el corazón disperso, apareció la diosa.

En el intento artístico de darle concepto a tu alma,
la logarítmica esencia de las palabras y emociones exponencialmente crecían
y no había cosa o palabra que se llenara con tu ser.

Las fuertes meditaciones llegan al punto de partida,
al primer puente que construyó el camino sin retorno a la metáfora eterna de nuestra unión.

El amor es sutilizar, es llevarnos hasta los sueños,
es transformar, alquimia mi niña.

El secreto a voces, las palabras concretas,
el mundo lo sabe,
porque con las miradas sin vuelta no se juega
porque con los puentes mágicos entre humanos se aprende de todo,
el mundo lo sabe
se aprende a desvestir el cuerpo, a ver el alma, a sentir el juego
a no vacilar más cuando solo piensas en alguien.

Te miro como los alquimistas miran el alma.

-César Flota-
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