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Que cosas dejaste atras en el apuro de la vida..?

Mientras iba creciendo llevaba de la mano al niño que fui, luego apresuré los pasos y un día no estaba más, a veces lo extraño tanto que se me hace un nudo en la garganta cuando lo recuerdo, últimamente a veces lo sorprendo riendo a mi lado por tal o cual situación (casi siempre riéndose de mi), y realmente me encanta, cuando estoy a punto de pedirle perdón por haberlo descuidado ya no está... es posible que lo sepa, es posible que últimamente esté apareciendo más seguido simplemente por haberme perdonado... espero !

¡ Tal vez algún día me de la oportunidad de abrazarlo fuerte y decirle que aún lo amo !
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Quiero

Quiero que todo lo malo se lo lleve el viento
Quiero poder mirarte a los ojos y decirte lo que siento
Decirte que siempre estas en mis pensamientos
Y hacerte pasar por los mejores momentos.

Te considero un tesoro,más preciado que el oro
Sabes lo mucho que te quiero y cuanto te valoro,
No logro sacar de mi cabeza
Tu bello rostro y esa angelical belleza.

Quedarme contigo es lo que anhelo
Acariciarte y tocar tu cabello,
Aprender juntos a vivir la vida,
Demostrarte que te amo por el resto de mis días.
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La piel de amar

Y esta noche
te pondrás la piel de amar,
lo sé muy bien...

desnudarás
cada centímetro del alma
el escote de tu esencia
la minifalda de tus ganas
el corazón a mil

le amarás
con las uñas de la nostalgia,
derramarás la miel
de cada instante que le has añorado.

Él te despojará
con los dientes de la vehemencia
cada pieza de lencería
con la que vestiste
ese tu corazón de ser feliz...

Serás feliz
por un instante serás muy feliz,
le entregarás todo
lo que desde siempre ha sido suyo,
cada rincón, cada recoveco,
cada esquina íntima
de lo profundo de tu ser
será de él,
como siempre lo fue
como siempre has anhelado que lo sea
otra vez.

Y yo,
yo
me quedaré aquí,
con mi cara lavada
en mi universo chiquito
en el fondo del lago de cristal,
con el nudo en la garganta,
sosteniendo el cielo que se cae;
clavando la daga
un poquito más
a cada momento que te pienso;
aquí
en la habitación de mi alma
soñando contigo;
soñando un poquito, con ser él,
soñando un poquito
con la mujer que alguna vez fuiste,
la que fue mía, tan mía,
tan incondicionalmente mía...

La que alguna vez
y hoy otra vez,
me escupió a la cara
su estridente verdad
"ahora lo amo a él"...

    Hoy... la piel de amar...




~~~~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
 2018-jul-20



(que seas feliz mi amor
que seas muy feliz)
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Sin título...

Se encontraron
en el mismo
barrio.
Después
de haber
pasado
varios años...

Sus miradas
se cruzaron,
por tres escasos
segundos,.
Y a la vez,
sus manos
rozaron

¿Pero?...

No se
dijeron
nada.

Aunque las
miradas de
ambos,
hablaban
por si solas...

(y ellas decían)...

< Aún
te amo
y de ti
no me he
olvidado>...


© Derechos de autor
Isa García
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Caída del Cenit

Vagamente me adentro a un espacio que no es mío; ¿por qué me sorprendo? Si al salir del abismo que se encierra mi mente lo único que encuentro son destinos sombríos. Como ver una tortuga sin caparazón, como ver un ave sin alas, como encontrarme en altamar naufragando en la nada. -Es más profundo que eso pienso…-

Al perecer mi voluntad me ahondo cimbreante por escombros masas que tal parecen dóciles a su regocijo ¿Regocijo? ¡Desgraciados! Pero ¿a dónde se fue el deleite de encontrarse a uno mismo? Ese que los rebaños no han encontrado por su nefasta fidelidad al amo y su pedante mocedad ante la realidad que nos mora.

Deserté de mi rebaño… Al menos eso pensaba, pues no más al caminar me encontraba heces varadas en el camino, solitarias en el ominoso yugo del destierro. Quijotesca mi alma se prestó a mutilar todo pensamiento de hielo y continuó su marcha hacia la cresta del cenit. Un camino solitario horado de quimeras que tanto salmodian las gentes. Un sendero amaestrado que busca encontrar tu catarsis recóndita y tu designio más osado.

Ya en la cumbre y su gloria, las derrotas sabían a victorias pues solo me lanzaba al destierro de mi nube contigua. Al perecer volvía con más dinamismo al venidero pues en cada nube remota conseguía un raudal húmedo que hacía llover toda gota del saber, creando en mi alma un ameno océano del incólume cenit.

¡Ay María! Diosa de la tempestad ¿qué has hecho? Convertiste cada nube en un céfiro de tu maldad y dejaste abatirme más allá del océano donde lo níveo no reina. Denotaste toda la furia del océano en un bramar de nubes súbitas, obligándome a caer directo al fondo del cántaro penitenciario. Ya en la escoria creí ver rostros conocidos ¿será el rebaño del cual intenté escapar?
Lugar muy abundante donde vertiginosamente la amabilidad te embala. Atado ahí, los rostros se ofrecían a quitarme el caparazón y teñir mis alas como si hubiera llegado a su hogar, como su hubieran aburado su alma. Rostros expertos en remover alas inéditas; lo podía apreciar por sus lujosas tijeras. Rostros egregios en tatuarte alas ilusorias prometiendo ser más grandes y caparazones sintéticos prometiendo ser más fuertes. ¿A qué creer? La caída de los cielos es como el choque de las olas con los puertos; una parte coagula erráticamente en el muelle y la otra venturosa se enraíza en la cubre del subsuelo de la arena. Allí en la arena me encontraba, sin caparazón para flotar y sin alas para nadar ¡Qué suerte la mía!

Sería indigno negar que mi agraz vertiginosidad ante la caía no está cubierta de confusión. Hasta el más ilustrado cae en la astenia de volar con el raudal infame de la ignorancia. Hasta el más quijotesco alguna vez se ve arrastrado como tortuga por los mares evanescentes del suplicio ameno de la derrota. ¡Allí me encuentro! Junto al oropel halagüeño de sus encantos y tras rubias amargas de dulzura, encontré un ser que no conocía. Un ser mórbido y ahormado por lascivias coloreadas por las masas funambulescas. Un ser que traicionó toda su honra por complacer cervalmente la plebe, merecedor de cualquier aflicción y amargura tras ajar las afroditas de los cabarés, envilecer a las náyades de su más solemne vergel y peor aún, abandonar sus miríficas costumbres que tantos lauros le habían servido de talante para su odisea. Después del desvarío nefasto solo resta la delación de los seres cándidos de mi devoción y verter en mis hombros todas las atribuciones que el perecer el ocaso y romper el alba son el perenne arrepentimiento de mi lozanía.
Después de un raciocinio diáfano en mis días sobrios no me explico cómo al llegar el final de la hebdómada rindo vasallaje nuevamente a mi pueril arrepentimiento. Se repiten los rostros y la cogorza me enyuga a la más tumultuosa situación. Ya embalado de tantos placeres y lograr fugarme de mi alma en busca de esos efímeros momentos donde creía ser bienaventurado se superpone en medio de la tertulia un santiamén de conciencia.

En mis intentos de entreabrir la mirada para apreciar mi luctuosa realidad veía las mismas sombras tortugas sin caparazón y las mismas aves sin alas, como si apreciara el reflejo de mi espectro. Una se acerca y me dice: tu rostro me es conocido, pero creo que en un sitio muy lejano donde las nubes reinan y la utopía nunca acaba de maravillar la cúspide del cenit. Turbia mi mirada como si me hubieran tatuado las pupilas, pude ver la silueta de este ser análogo en caparazón y en alas a las que tenía. Espantado ante lo visto, siento la gravedad azorada a mis pies y vertiendo en mi mente recuerdos osados del alma aquella que por céfiros turgentes había perdido, siento cuando el aupar de mi alma grácil se transforma en lúcida y tiñe el raciocinio cambiante de mi ser.

Al manifestarse el alba resulta mi despertar en el puerto, siento la pereza de mi voluntad reflejarse en mi testa cansada de impetrar, suspiro entre la salazón y observo hacia la cumbre apacible del cielo. Veo nubes distantes, pero más cerca que el abismo insulso de la ignorancia en el que me encontraba y comienza mi alma a soslayar mis penas y enigmas y apoderándose del raciocinio grita: ¡eres más profundo que esto! …limpio mi cara y emprendo nuevamente mi odisea hacia el cenit.
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Escapada

En servidumbre,
sin bálsamos ni ensalmos,
conquistando las piezas
una a una,
de ese funesto puzle del rencor.

Enquistado en el odio
que mana del incendio
que provoca
la eterna humillación.

Supo escapar, rompió
la brida, ufana,
tras cocear al amo
sin conmiseración.

Y cabalgó
subiendo la montaña
como feliz Pegaso
si que trampas ni lazos
frenasen su candor.

Y tras partir sus riendas
juró nunca jamás
bajar hacia aquel valle
de pena y opresión.
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Al soplo de tu voz

Te amo, hombre,
sobre todo lo viviente
y lo espiritual...
Te amo, cierto,
sobre cada idea
o vacilación del origen del amor...
Te amo, llama,
a cada minuto
del latido
en el fuego de mi inconsciente
para que sientas
cómo tu sangre, incansable,
grita mi nombre...

Te amo, total,
en las dimensiones
donde la nada,
hace eco
desde nuestros cuerpos
durante todos los segundos
que penetras la razón
y compenetras con la mía.

Te amo, íntegro,
hasta el cansancio
que no agota el remanso
con el que cobijas
la nostalgia de mi frío
cubriéndolo
del tenso lino
de tus dedos
y el licor canela
de tus labios.

Te amo, absorta,
poro a poro.

Te ama
toda la desnudez de mi alma;
el universo que te clama;
ese en el que ardes intransigente
y humedeces
sin lágrimas
permaneciendo
a la guarda
de sus viandas claras.
Te ama fresca,
la aún sequedad
de aquellos besos
que me dormitan
en la dulzura de tu apetito.

Te amo, aquí;
mujer tuya,
ansia líquida.
Te amo, yo,
apasionada
rosa de los vientos
que habita,
que siente
y perfuma mi vientre...

a todo soplo de tu voz.



Yamel Murillo



Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2018
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Te amo tanto...

Te amo tanto que el corazón implora
alcánzame noche…
Las ganas terribles de estar contigo
y reventar los ocres muros que nos separan.
Y que tus ojos negros estrellados
se claven en lo más profundo
de mi ser nostálgico.

Guardo la perturbada noche
en el desván de los recuerdos
como una joya imperecedera
vivo con ansias de amarte
y cargar con tu risa juguetona
teniendo al silencio como testigo.

Te amo y no sé
si soy correspondido
te he idealizado tanto…
pero tanto
que siento pena conmigo
pero en el combate cuerpo a cuerpo
en la lucha sin cuartel
espero no salir herido
te amo tanto
pero estoy abatido.
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Quinientas razones para seguir amando

Quinientas veces he querido gritar la verdad
como gotas de rocío se han evaporado las palabras
como promesas sin rencores
y nostalgia pasajera en un viaje sin el último peldaño.

El tiempo es sometido
vamos creyéndonos inmortales en un mundo pasajero,
en el me he despido del engaño
inundando a mi memoria de verdades
sin mentiras que gozan deteniéndose a cada paso.

Quinientas veces he merecido la calma
sin ser solo una apariencia en los sueños
que creen merecer todo sin deber nada,
huellas secretas de un silencio que habla.

Mis letras me sanan con cada orilla de sus versos
no sé si son sinfonía o solo un montón de idioteces
que juegan a contar la arena en la playa
pero me hacen volver con más ímpetu y amor
por lo que simplemente creo.

Quinientas vanidades sin ninguna locura,
nunca me supo la vida a puras mentiras
me fui metiendo poco a poco a un laberinto eterno,
palabras que hablan lo que la vida se calla.

El silencio nunca fue el último remedio
que teníamos para acallar los sentimientos,
siempre quise amar con todo
a cada uno aún en su miserable recuerdo.

La poesía me dice
lo que trae la nostalgia como un zumbido a dentro
me gusta imaginar que soy tu lector predilecto,
montones de ideas que se las lleva el viento
quinientas poesías se queman muy fácil ardiendo.

Nunca serán un montón de cuadernos
que no se escribieron,
me gustar amar con cada letra del alfabeto,
pasaré mi vida en otros quinientos pensamientos
para decirte todo lo que siento adentro.

Quisiera pasarme centenares de días
descifrando cada momento,
porque amo vestirte y desvestirte
de bellos sentimientos,
la poesía me hierve como fuego lento.

Miguel Adame Vázquez.
El mute
16/07/2018.

Hoy les robo un minuto para compartir mi dicha.
Quinientos poemas se dice fácil
Pero vivo en cada palabra que he escrito, agradezco infinitamente el Don que el Creador me ha entregado, me esfuerzo a diario por pulirlo hasta poder algún día lograr que sientan orgullo.
Soy un poeta en formación que sueña con un mundo en donde nunca desaparezcan las razones y los pretextos para seguir amando.
Amo escribir lo que siento y lo que pienso.
Viva la poesía en cada una de todas sus manifestaciones.

Viva la poesía de Octavio Paz, de Jaime Sabines, de Alí Chumacero. Y todos y cada uno de los cientos de poetas que en su lectura me he formado.

Gracias a mis amigos más críticos que odian el comentario sencillo y la adulación, que sería sin ninguno de ellos.

Viva la poesía Clásica y la letra libre.

poesiasmigueladame.blogspot.com/2018/07/quinientas-razones-para-seguir

"Quinientas razones para seguir amando", un poema de MiguelAdame via @poemame_poesia poemame.com/story/quinientas-razones-seguir-amando



Miguel Adame Vázquez.
El mute
16/07/2018.
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Amor imposible

Tu mirada encantadora
Tu cabello tan hermoso
Tu eres mi dulce princesa escapada de un cuento
Tus ojos 2 luceros
Me gustaron...

En mis sueños eres mi princesa
En la vida una amiga
La primera mirada que cruzamos
Fue encantadora
Tu eres una princesa y yo un ogro
Y hay que tener un frasquito de realidad
Para sueños imposible
Tu eres mi amor imposible
Y si lo intentara
Fracasaria

Tu erez timida
Y eso me gusta de ti
Te amo en silencio
aunque tengo miedo de decirtelo
Siempre te tendre en mi mente y corazon
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Amor a la orilla del mar

Un día te despertare con una caricia suave,
será como el beso de una ola a las rocas del mar.
Sentirás silbidos, estruendos y gruñidos
de mi boca para tus labios al rozar.

Te tomare con un abrazo de mis olas
y rodeare tu cuerpo como él sol al atardecer.
Sera un baño de sentimientos bajo el océano
y todos nos miraran besarnos al amanecer.

Nos encontraremos en un estuario de pasión
donde se unirán nuestros ríos y mares interiores.
En un solo cuerpo agónico y en una misma
noche de ilusiones seremos muy felices.

Habrán movimientos de olas en nuestros
cuerpos y me ahogare en tus besos eternos.
Una noche estrellada helada la convertiremos
en calor y habrá un delirio en nuestros interior.

Entre dos botecitos nos dormimos y de telón
de fondo pequeñas nubecitas nos verán al pasar.
Las estrellas nos miraran a lo lejos y nuestra cama
de arena será nuestro refugio a la orilla del mar. 

Con tu cuerpo hare un castillo de arena
para que todos lo contemplen. En el centro
pondré un corazón de perlas cultivadas
con tu nombre, mi nombre y un “te amo”.

Así será nuestro viaje al atardecer, con tu
cuerpo formado de olas, ondulado, suave
y a veces tormentosa; como es usted, como tú,
como te veo…… hermosa a la orilla del mar.
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Mi triste amor

Aun cuando mi mundo se vuelve oscura pienso en el amor que nos unía siento como si tu mirada me atrapara una vez más quisiera contenerme al llorar al tener que admitir que no te amo que todo fue una infame por más que trate y te aleje de este sentimiento nunca te dejare de amar.

Muchas veces me escondí de ti al saber que era una realidad la que mi corazón sufría que cada vez que nuestros ojos se encontraban estabas en mis pensamientos hacías que mi corazón se llenara de lágrimas sentía un gran vacío al no tenerte a mi lado mi alma se oprimía al no ver tu sonrisa.

Otra vez mi triste pasado me sigue y me atormenta como hago para sacarte de mi mente como remplazo tu mirada, como olvido el rose de tu labios con los míos será que tendremos que vivir otra vida para que volvamos a encontrarnos y para que te siga amando.

Que hare ahora que te aleje amor mío seré el culpable de mi propia melancolía.

Llorare recordando que cuando estaba a tu lado podía sonreír ahora mis días serán oscuros por tu amor dime como volverte amar aun llevo esta tristeza clavada dentro de mi pecho que me ata a este destino trato de ignorar este sentimiento pero cuando me encuentro solo vuelves a mí y vuelvo a sentir esa opresión que duele y que no logro olvidar.


Ahora diré adiós y dejare que este dolor me consuma ya no resisto al no tocar tu cara, al ser yo el que tu vuelva a besar ,el que te hacia sonreír el que te abrazaba y te tomaba de la cintura ,el que agarraba tu mano cuando estabas distraída el que te miraba con ojos consoladores ,.aun cuando llorabas secaba tus lágrimas y sentía tu dolor mi mudo se volverá oscuro hasta mi último día
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2comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 77

Cada encuentro

Mi amor tiene que escalar los mismos muros en cada encuentro para llegar a tu corazón ,porque no confías en la poesía de mis besos ,cada caricia tiene ser repetida ,cada mirada se queda a la mitad ,cada día tengo que levantar pedazos de mi que se rompen en cada te amo sin respuesta ,en cada cita expongo mi alma al desamparo y le pido a mis latidos que tarareen tu canción favorita más luego me voy robandote el mismo beso desprovisto de te quieros de cada despedida
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2comentarios 60 lecturas versolibre karma: 113

Similitud (a Paola)

Busco en sus ojos los tuyos
y en sus brazos tu cariño,
en el néctar de sus labios
tus besos apasionados,
si en verdad los hubo...

En su lecho mi orgullo
sabe ahogar el llanto;
cuando la amo te siento
a mi lado, disfrutando.

No importa que no estés
pues algo tuyo quedó,
lo nuestro fue infinito
aunque tu amor se marchitó.

Cuando sonríe, ardiente,
su boca es la simiente
de recuerdos latentes,
que no se borran de mi mente.

¿Qué error cometí para perderte,
si lo nuestro cual acero
nos cobijaba del aguacero
y enloquecía cual aguardiente?

Sus mejillas a mi tacto
rememoran nuestros lazos
y hoy, cabizbajo,
pacto por lo bajo,
correr de nuevo a tus brazos
si volvieras a mi lado...
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4comentarios 55 lecturas versolibre karma: 114

Lesbianas

Allí estaban ellas.
Entretejiendo sus miradas.
Sobrevolando en planos horizontales.
Deslizándose en pieles sudorosas.
Buscando salidas entre labios.
Imaginando ser amo y esclava.
Acometiendo contra el pudor de la verdad.
Narcisas del acto lujurioso del amor.
Amantes del abrigo de sus pieles.
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Recuerdo el tren aquel...

Recuerdo el tren aquel, en que llegaste,
al filo de una tarde de verano,
sonaron campanillas en las almas
de muchos compañeros que temblaron,
quedaron cautivados, sin remedio,
los ojos de los niños solitarios,
siguiendo, sin descanso, la figura,
del hada y la princesa de aquel cuadro;
ajena caminabas por la plaza
buscando la pensión, y en ella, el cuarto,
que había contratado tu familia
para ir a conseguir un buen descanso,
traías la maleta de los sueños
repleta de ilusiones, sin candados,
querías compartir lo que tenías
y luego despertar de tu letargo...

Recuerdo el tren aquel, y no le olvido,
llegaba a la estación y, sin retraso,
nos trajo un aire nuevo y diferente,
un verso sin pulir para las manos,
nacieron golondrinas y violetas,
volaron mariposas con abrazos
y luego renacieron las caricias
del fuego juvenil y tan dorado,
entonces comenzaron los suspiros,
se oyeron los susurros de los barcos
y puede que las olas murmuraran
extrañas a beodos y borrachos,
porque esta borrachera intermitente,
nacía de los pechos embrujados,
seguía por los cuerpos tan sensibles
queriendo compartir ese regalo...

"...Recuerdo el tren aquel, y tu sonrisa,
llegaste a renovar nuestro cansancio,
y fueron unos meses deliciosos
que nunca olvidaré, porque te amo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
06/07/18
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Ando tomando

Te amo como nadie te ha odiado.
Te odio como nadie te ha amado .
Té, odio; té, amo
y así vamos: tomando té.
Tomándote la dote.
Tomando las cosas a pecho.

Te mando té ¡Toma!
Té hecho de menos.
Te echo de más y multiplicable.
T de tetero.
Té acentuado con azúcar.
Té de matas y que
mataría si tomaras mi té.

Por eso, té odio y té amo
Te amo y te odio, como al té negro y el té verde,
como las ganas de querer ver té
y tomar té y sedarte por siempre.
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тяєѕ нιєяяσѕ (.... αмσ)

Misteriosas conexiones
que hace que el universo se encoja,
se instale en el pecho
sellar los labios, los latidos,
contener las emociones para verterlas en versos
sin querer alargar una coma de más,
temor a que las emociones desbocadas
ahuyenten los pétalos de su sombra.

Muero en tres letras,
tres clavos que tras un te...
arroja todo el futuro al abismo.

Flagelar mi pluma
como escarnio de los sentidos,
convertirme en ermitaño de silencios,
coser mis heridas con espinas,
sangrar hasta que su nombre
conforme auroras boreales,
no respirar ni latir cuál estatua salitre
de pasado que no llega.

Correr entre distancias y olvidos,
con la túnica sagrada de desalientos
tallados en la espalda de las palabras,
heroínas de mi garganta cegada,
marchito en afluente de humo.

Elevarme por encima de las nubes,
dejando lívido el arco iris
al comparar sus colores
con el iris de mis emociones.

Hacer ovillos con mis tempestades,
guardarlos en botellas,
lanzarla a horizontes donde no habite,
hasta se confundan
como ecos tintineando en mis tres clavos,
hacer con mis corduras un ventanal,
con sus hebras tejeré espejos
donde morar hasta envejecer de olvido.

амéи
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A través de la rendija

Te veo por mis ojos
no te puedes ocultar de la mirada
te observo con la mente puesta
en los sentidos sin ninguna última palabra.

Mis ojos desde pequeños
conocieron el color de la tierra
a la noche desnuda con todo y estrellas,
no supe nunca el nombre de todas ellas.

Llegue hasta donde la falsedad me dejó llegar
hasta donde quiso la verdad,
entre los silencios de los años pasados
por el camino entre grietas y sueños que se esconden en cada pedazo de concreto que inunda la ciudad.

Solo el bosque me salva de tanta oscuridad,
solo el ruido de la lluvia en mi ventana
me salva de tanto entierro
sin ese barro campesino y fresco de la humildad.

Te veo con mis ojos evasivos
ojos con frío del abandono indiferente
me dejan incoherente
como si solo pudiera vivir entre tantos poemas.

Letras escurridizas que suenan más fuerte
que las campanas de la autoestima
esa que es tan exigente,
que vive en los suelos inundados
por tantas confusiones sin ninguna respuesta.

Mis ojos me dicen que si me miras tantito me quedo,
aunque no te lo diré
cuán enloquecido me siento,
el poeta muere de sed en la derrota
aunque sabemos que siempre gana.

Mis ojos te dicen que te robaron todo
menos la dignidad que se regala con un abrazo,
te dejaron desnudo
con la piel y su vergüenza.

Nunca podrán robarte mi reconocimiento
ese lo tienes tatuado en los mismísimos huesos,
tan profundo
que hasta la herrumbrosa vida huye despavorida.

La última mirada de mis ojos
te ven por la rendija abierta de mi corazón
solo te piden un poco de cariño
para seguir escribiendo cuanto te amo.

Entre gigantes paredes grises de concreto ciego
ahí se escapa el canto del jilguero,
no lo escucho, lo imagino completo
entre el bambú que verde crece en mi ventana.

El mute
12/07/2018.
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Ojos color sol

La mujer que amo y amé refleja en sus ojos al sol,
no sabría describirle, sus ojos queman,
tanto así que hizo un incendio dentro de mí
el cual nunca se apaga,
no me deja,
arde en mí.

La perdí un domingo,
no regresó y la busqué,
cruzar con su mirada era el infierno para mí,
supongo que la dañé, no lo sé,
hasta Satanás tiene celos de mí,
¿Como no hacerlo? Sigo ardiendo de amor por ella, ella lo sabe y yo lo sé.
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