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De alambres y mimbres (Colaboración @JanaRivera & @sarrd8r)

Rasurando los años en minutos,
el niño que aún nace en cada primavera,
en cada flor inocente de marchitarse,
pasea de puntillas entre laberintos
de despedidas y tragos de olvido,
sin esperar boreales ni enredaderas.

Se acicala el cabello, como el que doma una fiera. Pero entra y sale de tantas casas con las puertas abiertas, que acaba rondando, despeinado de nuevo, por tristes aceras.

De adoquines sin alas,
de portales con barrotes,
de vidas ciegas para su llanto;
su primavera se lavó las manos
en manantiales de realidad,
destiñendo toda inocencia
en corbatas de alambre
cual grilletes de suspiros.

Estalla en pedacitos el cálido pecho. Bofetadas amargas envueltas en papel de lija. Regalos de experiencia, postres secos que raspan gargantas.

Puso un anuncio en su partida de nacimiento,
"canjeo años sin gastar, por recuerdos viejos".
Apretó los ojos , abriendo los puños,
con la piel en los universos,
jurándose no secar más sus pozos
plantó futuros,anhelando florecer en mañanas.

Y llegaron las noches en vela con cientos de cuentos (rápidos, curvos, lentos). Los juegos de mimbre (ligeros, mágicos, libres). Las tazas de chocolate (dulce, compartido, caliente). Los primeros amores (verdaderos, veloces, valientes). Desenvolvió el mundo; desplegó sus alas
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5comentarios 19 lecturas colaboracion karma: 72

Trastero

El amor llega a ser como un viejo trastero,
lleno de lo que hubo,
pero no abras su puerta
porque puede que esté nuestra dicha
hablando con la soledad
y una de las dos siempre sale y se queda.
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Angelicais quadras

Delicadas plumas que te envolvem
São camurça para me aconchegar
No mínimo contato desenvolvem
Positivas energias passam circular

Mundanas desventuras se dissolvem
Na certeza tua companhia desfrutar
Problemas e questões logo resolvem
És a fórmula todos eles solucionar

Encantos estes eternamente comovem
Quem semblante seu ousar comtemplar
Teu DNA permanece aqui e não removem
Angelicais quadras amor tentei declarar

Jonnata Henrique
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Equilibrista

Tierra,
nadie mira, saltas,
un segundo en el aire, distancia,
caes,
se desvanece la nada,
astillas de musgo sobre una rama,
el silencio alado de la última ave,
el gris del viento, evaporado, sobre un charco,
la presencia desnuda de una pregunta,
es un segundo la respuesta,
al caer,
tierra,
tierra abierta, rota,
equilibrista entre sombras chinescas
hilado en el tiempo,
posándose
en un sepulcro de palabras.
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Te recuerdo María

Te recuerdo María,
con lágrimas de fogón,
manos de manteca
y boca refunfuñona,
peleando con las brasas, el molcajete
y el comal caliente, de tortillas lleno,
anunciando un viaje hasta los dientes.
Te recuerdo María,
entre el humo condenado,
de ese jarro de frijoles
y mi sabor predilecto:
del cántaro de agua fresca
y un taco de guacamole.
Te recuerdo María,
con el delantal mojado,
de lavar al mediodía,
regazo de buen sosiego,
con aroma de jabón,
de ternura y de lejía.
Te recuerdo María,
con pañoleta en la frente,
en gran charla con las flores,
esperando con paciencia,
la novela de la radio,
una Oyuki con pecado,
o bordando aquel mantel,
que a suspirar te ponía,
destrenzándote las penas,
de una flaca economía.
Te recuerdo María,
cuando corrías al umbral,
a por tu príncipe azul,
y todo el trajín de casa,
lo compensaban sus mimos,
su silbar en tus oídos
y el pecho lleno de amor.
Eras tan linda María,
preparándole el café,
con la pizca de canela,
y al asomar de la luna,
recostada entre su abrazo,
contabas cien mil estrellas.
Y te recuerdo María,
soñadora, cantarina,
una mujer del ayer,
alcanzada por el siglo,
valiente a más no poder.
Sigues contando luceros,
sin las manos de su abrigo,
sonriendo aun al silbido,
que trae el viento consigo,
acariciando tu tez.

©2018 Te recuerdo María | EPadrón
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Detente aquí

Detente aquí,
aquí donde casi no duele
o duele menos que ayer.

Detente despacio,
para que al romperse el corazón
no duela tanto
y las lágrimas no sean un mar
de tristeza.

Detente para que no te sigas haciendo daño,
luchando por un amor
que al final del día,
solo te dará un maldito dolor de cabeza
y que lo calmaras
con una botella de vino.

Deten el tiempo,
los besos,
los abrazos falsos
y sonríe.

Detente,
es tiempo de que el corazón descanse;
que seas feliz
y que tu amor, sea solo tuyo.
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Dalia Negra, Blanco Beso (De la mano de @ARheinn)

Lágrimas
recorrían mi rostro
en un infierno iluminado
por la luz de la Luna;
ardorosas
me condujeron
al caudal
de tu rivera traslúcida...

El beso
de una Dalia Negra;
el amor
de la belleza pura;
las pinceladas
sobre un negro cielo,
en los trazos
de una Luna Oscura.

La conjunción
de dos celestes cuerpos
en su desvarío
intermitente,
descendieron
supremos
al ras de la superficie
de la sabana estrellada.

El beso
de labios de marfil
sobre un frío pecho de mármol;
un infierno helado
que me hizo amar
la pureza del blanco.

Suelo gélido
que te mira impávido
a tu tocar
de su cráter brillante.

Su blanco,
inerte destino;
su misterio
indescifrable,
ahora tuyo es
en su inevitable alunizaje...



@ARheinn & @moonlighting85
(Colaboración)
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El amor no se bebe hirviendo

Tal vez no se trata de amar hasta que te hierva la sangre a 100 grados celsius,
quizás sólo son necesarios 85 grados para querer,
amando caliente pero no hirviendo,
dejando espacio para soplar las heridas del pasado,
pero no esperando a que se enfríen por completo,
quizás solo necesitamos bebernos el amor como bebemos el café,
dejándolo reposar mientras hacemos las tostadas,
no apurarlo,
solo esperarlo mientras estamos ocupados haciendo otra cosa,
tal vez el amor se bebe a 85 grados,
suficiente para que te caliente el cuerpo,
pero sin quemarte la lengua,
porque si te la quema después los amores que vengan no podrás saborearlos igual.
Quizás solo se trata de encontrar a ese italiano,
fuerte y oscuro que tantos nos gusta y dejar que nos deleite el paladar.
El amor no se bebe hirviendo, sino se quema,
te deja un sabor amargo
y te hiere,
así como ella se derramó en mi
así como ella me quemó la piel.
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4comentarios 45 lecturas versolibre karma: 106

Llegada a Puerto

A mis manos, solo di que lo siento.
A este pecho, cerrado canto a canto.
Cantando esperaré yo la marea,
que me regrese al lugar del que vengo.

Virando sobre arena, haciendo surcos,
asediando la horrible maquinaria,
anclará la nave en la noche eterna;
aullarán jarcias, y quebrarán juncos.

Traspasando las brechas de la nada,
naufragarán los siete mares, juntos.
Así aquellos ojos, así estas manos

del mismo tejido, finito, roto,
arribarán la costa, todo arena,
todo brisa, todo espuma; amor, todo.
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6comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 90

Envíos de primavera

Dejé, el viento me arropara en su susurro, me otorgó en rima tiritante el canto del cedro, olmo y pino; me dieron para ti, sabiduría del tiempo y del silencio sus secretos. Tambien, cada uno te deja su sapiencia. En mis ojos, del jardín de la vida, te traigo el color de las flores, el azul de la esperanza, del sol su fulgente, y el carmín de la rosa. Al vértice de montaña llevé mi paso, de allí tomé un poco de hielo, que mi labio fresco ahora te deja. A la mar y su orilla sumergí mis pies, de ellos recibe un poco de arena, de mis dedos toma sus espumas, el mar te envía una caracola, dijo, que al cerrar tus ojos nena mía, te llegará un canto melodioso de sirenas. Al río, en la Alameda llevé mi cuerpo, de sus aguas cristalinas recibe su pureza. Al saber, que en mis brazos estarías, canarios, jilgeros y ruiseñores a través de mi oído te dan sus trinos, ¡que se eleve tu alma al escucharlos!
Una paloma blanca de su pico da un olivo, y te desea quietud para los tiempos. Del exterior, he reunido sus aromas; de la gardenia, el jazmín y madreselva, toma su perfume. Amor mío, que la sabana de algodón, sean las nubes, tus sueños bóvedas celestes, tus mañanas primavera, que todo dolor de tu cuerpo desvanezca.
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10comentarios 51 lecturas prosapoetica karma: 91

Perdón vs Amor

Yo creo que hablamos mucho sobre el perdón, y no tenemos la capacidad de reconciliarnos, de saber aceptarnos, de que cada uno opina y es distinto al otro, y esto no significa que seamos enemigos, solo significa eso, que somos distintos, que pensamos y actuamos ante un hecho de maneras distintas, Podemos coincidir en muchas ideas, en muchos pensamientos, pero no somos iguales, cada uno es un ser diferente, con maneras de sentir y de hacer, con proyectos o trabajos diferentes y esto es sólo eso, aceptarnos así, respetarnos así, querernos así, como seres humanos que somos, imperfectos en su totalidad, buscando quizás la perfección, pero imperfectos.
Actuamos muchas veces de jueces, de abogados, y sin querer herimos, sin saber difamamos, aprobamos o rechazamos a los demás,
por qué?, porque tenemos ese pensamiento tosco de que si no piensa o hace o dice lo que decimos, es nuestro enemigo, y no merece nuestro afecto, nuestra amistad, nuestro amor.
Primero debemos reconciliarnos con nosotros mismos, luego con los demás, perdonarnos y perdonar, y después en todo caso hablar de Amor.
Porque solo se puede hablar de Amor, cuando se ha sabido perdonar.
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Hogar

Me he peinado al alba
con rayos de tu fuego...

Bajas sobre mi cuerpo
y derramas tus dulces almendras.
Cercas mis senos
pese a las súplicas,
advirtiendo al sol tu acercamiento.

El espejo breve nos imita.
Amanece la luz naranja y firme
de tu viril belleza
y tu boca yace
a punto de ser mi noche.
Versas de obsidiana
moldeando el cristal
y sus coyunturas...

Beberás de mi cerviz
con el fulgor de tu ingravidez,
cuando me prolongue
hasta ungirme
en tus húmedos óleos
y dibujar en los secretos lienzos...

Rebelde inconexo
del que hago propiedad
por abandonarse...
Mío.
Abductor impaciente
del remolino
de mis placeres:
¡no ignores
el amor
que escribo
sobre tu pañuelo apasionado!

Heme aquí
con toda mi blancura...
que eres mi palabra;
que me perteneces.

Acaríciame la sangre;
enloquece el silencio
para que huya extraviado.
Reconócete
en el murmurar ensordecedor
y el súbito pulso
que me invade
de tu cuerpo,

al mirarte así...
dentro de mi cuerpo.




Yamel Murillo



Confesionario II
Lunas de mayo©
D.R. 2017
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Sentimientos Encontrados

También era lluvia, lluvia que salía por sus tristes ojos,
la gente pasa a su lado, nadie voltea, no la miran, mariposas en el estómago
revolotean en ésta tarde de lluvia que a veces hacen estragos,
sentimientos encontrados que a su edad las niñas padecen.
Mariposas tiernas de color azul, nostálgicas vuelan también en el pecho causando dolor,
se entristecen y bajan el ritmo del corazón, se marchitan, se adolecen, agonizan lentamente,
desangrándose, resignadas con lasitud y esperando la muerte, pero guardando la esperanza,
dolorosa dulce espera, de un soplo de amor que de pronto viniera a darles vida.

Entre las oscuras húmedas callejas, cabizbaja camina, nadie la mira, se pierde entre la gente,
nadie ve su llanto, confundido con la lluvia, nadie escucha sus suspiros y quejas,
confundidos con el ruido del tráfico, dulce niña con amor tan puro y tierno, espero que el dolor
y desamor con el tiempo no lo endurezca.
De pronto un repentino relámpago ilumina la calleja,
entre la lluvia ve una cara conocida, unos brazos extendidos,
un vuelco al corazón le vuelve la vida, sus lágrimas ahora de alegría con la fina lluvia se confunden.
El amor salió a su encuentro se besan y como magia, mariposas antes moribundas,
han vuelto a tomar vida, revolotean llenando su pecho de amor y dando resplandor a su sonrisa.

Hacía minutos las mariposas se moría y ahora su corazón late entonando notas musicales,
y mariposas en su estómago revolotean de alegría al ritmo que el corazón les toca.
El primer amor, sentimientos encontrados.

MMM
Malu Mora
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14comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 105

En el bosque de las cenizas (con @MiguelAdame)

Adorna su cabellera de orquídeas
mentiras coloridas,
hablan las aves, interrogan,
hacen su nido en mi boca,
la jungla está en los ojos del cielo,
la serpiente fluye
por aguas marrones,
la vida se encuentra
se intentará de nuevo sin hombres.

El bosque está destrozado
ilusión de palabras que ruegan
selva umbría, sed doliente
por la moribunda laguna
que muere sin los céfiros suaves
de la paz y el canto de las aves.

Camino acariciando plumas,
croando a la mística planta,
única e inmensa en su flor
que abraza todos los giros del sol
desde que el astro brotó en la noche del espacio,
levanta verde, tiende lianas, exhala vida
sin sentido, sin pensarse,
son cientos los pájaros grandes
que me deslizan por sus sueños
de salvaje e inocente alegría.

Selva de mis ojos y mi vida
pétalos rojos que nacen con ilusión
de un verde bosque de mi amor,
aves con su canto celestial
que respiran la tierra mojada
sobre esos caudales de un río en el que voy.

En las manchas del jaguar,
sigilosas, entre claros y oscuros
de helechos y nenúfares
salto, huelo y percibo un mundo,
uno que renace continuamente,
sin filosofía, en ti sólo soy sentidos,
por eso te amo, porque no sabes,
ni piensas, sientes sin saber,
igual que te amo
sin siquiera saber lo que es amar,
me vale la inocencia
me sobra el saber.

La selva es sabia
en sus contemplaciones ineditas,
en su néctar húmedo de memorias pasadas
que saben vivir sobreviviendo
la marca del hombre y su desobediencia,
en el bosque de las cenizas
nacerá un brote nuevo de alegría
ahí viviremos con él de nuevo
entre flores silvestres y aves en vuelo
el bosque vivirá sin nuestro amor
que destruye todo a su paso
como un tifón en celo.

><>-<>< ><>-<>< >-<>-<>-< ><>-<>< ><>-
Composición de
Miguel Adame & Alex Richter-Boix
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31comentarios 128 lecturas colaboracion karma: 107

Sorbos de pequeñas cosas (Colaboración @_Sejmet & @sarrd8r)

Gotas de café se zambullen en la taza
besando mi nariz con un aroma delicioso,
veo cómo entra el sol por la ventana
con sus dedos de luz
acariciándome los hombros.

Haces de calor, evocaciones
que suspenden la imaginación,
abstraída por éste incienso,
cuál atajo a otras vidas, otros destinos,
desvistiendo el presente de proposiciones.

Suave brisa que eleva el vuelo
de palomas de sudor
instaladas en mi frente.
Su voz pronunciando mi nombre,
oyéndose, de pronto, entre la multitud.

Laudo que me aísla de toda verdad,
hálitos desleídos que maquillan mi memoria,
cuando éramos una sola mano de veinte dedos,
asidos a sonrisas, acuarelas de lo natural,
miradas que cuentan los segundos
sembrando resuellos entre los embozos.

Melodía inherente a nuestra historia
es zumbido que decora la afonía
de los días aciagos.
Alborozo que se mide en sorbos,
entusiasmo contenido en los trazos
dibujados por las horas a diario.

Besado por el aromático testigo,
me devuelve mechones de felicidad,
como plumas de cisne monógamas del sol,
que al entrar por el ventanal recrea,
como diminutos cristales,
el amor de poliedros en las pequeñas cosas.
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21comentarios 120 lecturas colaboracion karma: 92

Tedio

Tedio,
Aburrimiento,
Miradas de soslayo,
A una ventana ficticia,
La huida utópica,
De lo terrenal,
La erótica,
De escapar,
De las cadenas,
Que tu mismo te anudaste,
Aquí estoy atado a la nada,
Intentando volar,
Ventanas tapiadas,
Cortadas las alas,
Necesito oxigenar,
Y no mi mente,
Demasiado oxigenada,
Pero tan solo,
Entre tanta gente,
Ata,
A una soledad adscrita,
Por una decisión,
Dictada por el progreso...
Quiero...
Un regreso a lo animal,
Al amor carnal,
Caer ante el deseo,
Dejar de ser reo,
De una sociedad,
Donde la inutilidad,
Suele ser premio...
Me puede el tedio,
Y ni puedo,
Ni quiero escapar,
Ponme otra copa camarero,
Coma etílico intelectual,
Rodeado de borregos,
Solamente ruego,
Que este falso progreso,
Les haga dilucidar,
Que a veces lo bueno,
Es lo que escapa de la realidad,
Ilustrado de lo banal,
Maestro de la nada,
Intentando filosofar,
Sobre lo que no entiendo...
Quizás soy un borrego más,
Quizás un genio...
O quizás todo esto es culpa del tedio...
Este aburrimiento me va a acabar de matar,
O de volver necio.
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Buscaba tus dedos

Allí, después de hacer volar las sábanas,
en aquel cuarto de paredes blancas,
donde se podía entrever algunas viejas fotografías,
unos pocos vestidos y tantas hojas
como golindrinas en la playa.
Allí reímos y amamos, y descubrimos
cuerpos nuevos,yo el tuyo y tú el mío.
Allí donde por instantes sentía que no solo te amaba a ti,
si no que amaba a cualquier mujer, a cualquier hombre,
a cualquier parte del universo.
Allí donde el orgasmo se prolongó,
cuatro segundos como cuatro vidas mientras sentía que bautizaba al mundo,
que conectaba con Madre Tierra.
Allí mismo, mis dedos te acariciaron.
Y sentiste mi desesperación en cada tímida caricia,
el aliento de unos dedos que buscaban anhelantes,
suplicantes de otra piel, de otro roce con cariño,
de una vida atrapada en apenas un suspiro.
Una lágrima se deslizaba entre tu frente y la vida,
una lágrima triste, de las que duelen en las mejillas.
Aquella forma que tenía de acariciarte
solo podía causar ternura.
Una compasión tan fuerte que se reflejaba
de tus ojos a los míos.
Incluso cuando acariciaba los pechos
era como los de un niño que busca con sus manos
los pechos de su madre,
los pechos que significan vida.
Sólo había una necesidad tan grande de sentir amor,
que la sexualidad yacía rota.
Todo lo que yo necesitaba después de tanto tiempo,
era simplemente cerrar los ojos,
apretar las lágrimas de rabia,
intentar no huir de esa cama,
agarrarme a la persona que estaba al lado
y acariciar su cabello como el que acaricia el trigo crecido en verano.
Pasado en otros lugares,
demasiados cuerpos distintos y sin embargo
el recuerdo de siempre el mismo.
El recuerdo que se clava en la espalda,
que como un alfiler penetra
y llega por la sangre hasta el pecho,
que revienta la carne y,
atraviesa como las navajas del novio y de Leonardo,
que alcanza el punto más lejano como la flecha de Zenón
que sin embargo también sirve para descubrir que el mundo no es plano,
ese recuerdo del mismo cuerpo,
el cuerpo repetido en cada momento,
necesario no obstante para seguir viviendo,
para seguir cayendo en esa espiral que cada cierto tiempo,
me visita para hundirme en el fango,
para mirarme desde lo alto,
pero sin querer echarme un cabo.
Era la desesperación la que llenaba el aire de aquel cuarto,
mi aliento encerrado en mis pulmones
y la soledad tan palpable que si alguien en aquel momento
hubiese abierto tal habría sido el contrate
que la insoportabilidad de tanto dolor
le hubiese llevado a morir en aquel instante.
Mis manos temblaban,
por eso buscaban a aquellas que también vivían en soledad,
lejos de sus padres o cuerpos demasiado extraños
para los cánones del momento.

Solo buscaba sus dedos, como el perro que lame los dedos de su dueño, el que le acaba de lanzar cuatro huesos, y sin embargo, lame los dedos, los lame. Como el perro que lame los dedos de su dueño.
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Lucha

De qué paz vienes, tan armada,
a esta tierra de hombres conquistados,
con la cruz preparada para enterrar la vida,
sementera de luz, hastío, tiéndete aquí,
en este ahora con aire de silencio y vacía
tus palabras en la yerba donde reposa la impaciencia
y luego mata, pero hay tiempo aún para desnudar mentiras,
para saber quiénes no somos antes del combate,
guerreros de lluvia, amantes de soles apagados
dime de qué paz vienes con tantas soledades en las manos,
escucha brotar la raíz de cada pétalo en las flores de la rabia,
escucha, sin escucharme a mí, tan sólo habla si puedes
mientras las sombras afilan el hacha y el verdugo reza,
de qué paz vienes tan armada, de qué paz.
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Llega la primavera...

Tendida en la pradera,
en la tarde de mayo, luminosa,
se mece tu cadera,
vibrante y armoniosa
al son de aleteo de mariposa.

Es época embustera,
esa tarde de sol torna en lluviosa,
llenando las riberas,
con agua melodiosa,
y el campo de fragancias olorosas.

Te vistes altanera,
colmada de color y tan hermosa,
con punto de fruslera,
a veces caprichosa,
llenándote de flores vanidosas.

Del verano agorera,
tras el sombrío invierno, bulliciosa,
llega la primavera,
con un ramo de rosas,
dibujando sonrisas amorosas.
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Vivir sin ti

Si te vas lejos mi alma llora
a partir de ahora las noches
serán eternas y los días infinitos
aunque todo florezca y las aves
canten, todo será sombrío y triste para mí.

Las alegrías y diversiones serán
de ahora en adelante sustituidas,
por los paseos en el cementerio;
y el llanto para los difuntos,
caminaré con la cabeza cabizbaja
triste, solo y sin tí...

¡Todo acabó!¿qué te hice?
¿Por qué me abandonaste?
estoy como un náufrago
en medio de una tempestad
asido a una tabla, la cual es su última esperanza
esa tabla representa tu amor, casi perdido.

Estoy lleno de angustia, mi alma
está envuelta en una mortaja
mi cuerpo, desafallece cual cadáver
y mi esperanza se enrrumba hacia la fosa.

Sin tu amor, soy como el hombre
que va rumbo al patíbulo o a la guillotina
esperando la funesta señal
del trágico desenlace.

La vida, ya no es vida, porque tú
eres la vida...
Angel de la muerte ven y mátame
que ya no siga en este sufrimiento
tal halle descanso en la muerte...

PD: Este poema está dedicado a todas aquellas mujeres,
que lo crean cierto...
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