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Haiku 3

Menuda joya
de cuero azabache.
Su voz: un filo.-


@ChaneGarcia
...
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sin comentarios 16 lecturas japonesa karma: 66

Profético y real

Si envidias mis cielos

es por que jamás

estuvistes en mis infiernos...

Y!!

Llegará el día,
en que mi conciencia pese menos
que una hoja seca.

Y ese día llegó.
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4comentarios 104 lecturas versolibre karma: 103

Tan miserablemente humana

Soy tan extrema; como un puente construido en la cima de una montaña
que lleva a otro lugar.
infinito...

No quiero ya nada!

Solo..volverte a abrazar.

_ y si a ti ya no te tengo( todo es vanidad)

Tan efímero todo
Tan corto el respirar.

Me he vuelto más humana,
TAN MISERABLEMENTE HUMANA!
Que ahora sé, que soy mortal.

El aire puede matarme
El agua, me puede ahogar
Hasta tús dulces palabras... me pueden lastimar.

A mi no me des ya nada, nada material.
Ni te atrevas a mirarme
No me verás!

O me la devuelves a esta vida, o me dejas vivir en paz!
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2comentarios 72 lecturas versolibre karma: 104

El libro de Ana...

La lluvia sonaba estrepitosa contra las ventanas, y la noche parecía estar en su apogeo. Fue entonces que sonó el timbre, entre sueños le pareció escuchar el típico sonido del llamado a su puerta, abrió los ojos lentamente y fijó su atención en sus oídos, de nuevo la campana, giró hacia la derecha y parpadeando varias veces tomó su reloj; las tres de la mañana, frunció el ceño tratando de imaginar quién podría ser a esta hora y con este clima.

Se levantó, se puso la bata y las sandalias, se frotó el rostro tratando de despertarse por completo, prendió la lámpara del buró y la tenue luz de noche alumbraba sólo lo suficiente para poder observar la salida de la habitación.
Caminó lentamente hacia el interfono, "¿Quién?”, preguntó con su voz algo ronca y le sonó extraña a sí mismo, "Soy yo, Ana", en ese instante sintió el corazón palpitar con la fuerza de mil caballos, si miraba con atención podía notar el movimiento en su pecho, el sudor frío que le recorría la frente, las manos temblorosas y el nudo en el estómago, no había duda, era Ana, pues sólo ella podía provocar esas reacciones con el simple sonido de su voz.

De todo el mundo de respuestas pensadas y ensayadas para ese momento sólo pudo responder "Pasa" , el tiempo que le tomó subir los escalones fue de muerte y resurrección por la incertidumbre, ¿A qué venía?, ¿Por qué?, ella había decidido marcharse hacía algo de tiempo, alegando que había alguien más en su vida, no precisamente mejor, pero sí era lo que quería por el momento, y no era la primera vez que sucedía, "Soy un tonto, no debo recibirla, no debo hablarle ni ayudarla, cree que siempre estaré para ella y que mi mundo gira en torno a su mundo, sabe bien que es mi sol y yo sé bien que no soy nada, tal vez me quiera o no, tal vez simplemente no tiene a donde ir esta noche y yo como siempre soy su última opción, sin embargo la opción de siempre, el de nunca y el de siempre, el que la ama y al que abandona como un libro que de tantas veces de ser leído pierde el interés hasta que lo encuentras un día de la nada en la repisa, entonces es de nuevo el interés aunque ya sepas lo que dirá, siempre causa expectativa el recordar esos detalles que ya no se tienen tan claros, ese final tan esperado que aún te sigue sorprendiendo, lo amarás, lo disfrutaras, lo sentirás y finalmente lo volverás a poner en el estante, al lado de los otros, y lo dejarás esperando el día en que vuelva a ser leído".
La puerta sonó con un tímido golpeteo, puso la mano en la perilla, sin el valor de abrirla, a sólo tres centímetros se encontraba Ana, ...ella..., respiró profundamente y abrió la puerta.

Ahí estaba, con una pequeña maleta, toda empapada, su cabello negro le caía sobre los hombros escurriendo gotas de agua, la cara también empapada y los ojos lloviendo por dentro; se quedaron mirando por un instante. La última vez que se habían observado de esa manera, ella se dirigía en la dirección opuesta. "¿Puedo pasar?" le dijo con la voz entre cortada por el frío y los nervios, se le notaba en como sostenía la maleta moviendo los dedos, siempre tenía que mover las manos cuando estaba nerviosa. Él no dijo nada y sólo se movió de lado para permitirle la entrada, ella entro y se quedó parada junto al sillón azul, el que habían comprado juntos, a él no le gustaba tanto, pero a ella le fascinaba, y cómo decirle que no cuando te pedía algo con esa mirada. "Traeré una toalla" dijo mientras caminaba al baño, al sacar la toalla del gabinete, sintió como sus manos temblaban aún más, se miró al espejo, y por un instante notó que una sonrisa se asomaba en sus labios, ¿por qué le hacía tan feliz verla si ella era la causa de toda su infelicidad?, salió y le dio la toalla.

Se sentó a su lado después de preparar café, ella lo observaba sin decir nada, justo cuando se disponía a hablar él la detuvo, "No necesito explicaciones, lo que importa es que estás aquí", ella lo miró y se notaba que contenía las lágrimas sólo por el orgullo de no mostrar sus equivocaciones, ella lo sabía bien, él era todo lo que siempre había buscado y cuando lo encontró ya no supo que hacer más que romperle el corazón, con ella era algo inevitable.

"¿Por qué sigues estando ahí para mí a pesar de todo?", le dijo con la mirada perdida en la ventana viendo como las gotas escurrían y hacían figuras con la luz del faro de la calle, "Por la misma razón por la que tú me sigues buscando, a pesar de todo", parecía que la respuesta le caló en lo más profundo, ella sabía que era verdad, sin embargo también tenía presente que volvería a destruirlo al quedarse con él. “¿Y tú por qué crees que regresé?" soltó a manera de no sentir que le ganaban la batalla, ese orgullo, el de siempre, es el que hablaba; él la observo mientras sostenía la tasa de café humeante, "Porque tú mi querida Ana, eres una ávida lectora y yo... yo soy tu libro favorito que colocaste en este estante para que al recordar que amas esta historia pudieras venir a leerlo de nuevo", Ana se quedó sin palabras, "ahora ve a la recamara, conoces todo lo que hay, descansa que mañana volverás a ser la misma", ella tomó su maleta y se dirigió al cuarto, "Tienes razón" le dijo antes de entrar, se detuvo un momento "Gracias", y cerró la puerta, "Gracias a ti, mi querida Ana, por abrir de nuevo esta historia" pensó él, y por fin sus manos dejaron de temblar.
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5comentarios 58 lecturas relato karma: 69

Hipersensible

A veces...

Me explicaba el proceso de
larva a mariposa.

Hasta ; (un lepidóptero perfecto).

Otras...

Que la hierba, era el vello de Dios.
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4comentarios 80 lecturas versolibre karma: 68

Y TÚ

Tú, mi amor...

Que no eres consciente,
ni sabes de mi promesa.
Y sola, en la oscuridad rezo.

Quiero morir antes que tú!

Por que te amo.

Y.
Amo tú alma buena.

Eres.

Un ser perfecto.
Hasta donde la imperfección puede alcanzar.
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Adviento

A aquellos pájaros que les dabas pan.
No regreséis; no volverá!!

No piéis en su balcón
no se abrirá jamás!

Como un calendario de adviento
voy arrancadome las hojas,
el día en que yo me vaya
olvidaré estas tristes cosas.

No regreséis; no volverá!
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sin comentarios 32 lecturas versolibre karma: 49

Una isla y un amor

Cuando ya no me quieras,
tus pasos serán el preludio
de la muerte en vida.

Te apretará el pecho
la Playa de Las Canteras,
te dolerá la noche
en Vegueta,
y nunca habrás besado
en Maspalomas.

Si te marchas,
nuestros nombres
en la arena
de Playa del Inglés
serán mentira.

Evitarás el atardecer
en el Puerto,
y Triana siempre sonará
a un perfume de nostalgia.

Te olvidará Tejeda,
y en Agüimes una lágrima
se adueñará de ti
como quien se va
pero se queda para siempre.

Si dejas de quererme,
las plazas de Santo Domingo
y Santa Ana te arrugarán
la voz,
y en Mogán
una lluvia de tristeza
te enredará la garganta.

Yo partiré de mí
a la nada
de los días sin memoria
y las noches impares,
me arrepentiré
de haber nacido
y echaré de menos
mi futuro (contigo).



©Alejandro P. Morales.

Imagen: Playa de Las Canteras (Gran Canaria; Islas Canarias, España)
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2comentarios 75 lecturas versolibre karma: 97

Hoy

Hoy opté por ponerme;
El vestido de la esperanza.
Enfundarme las medias de la alegría y los zapatos de la pasión.
Hoy opté por pintarme como una cavaretisa y tener aptitud de diva ( sin olvidar mis gafas de sol).
Que nadie mida mi tristeza.
Ni entrevea mi dolor...
Me atomizaré un perfume, con notas altas de ámbar y rosas de Japón.
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4comentarios 99 lecturas versolibre karma: 78

Doña Ana... El Amor Esta En El Infierno

Recordó esas manos pasando por su mejilla y el recuerdo le atravesó el corazón. Había algo que se parecía a la alegría, también algo con todas las características del dolor. Pues esas manos no solo eran creadoras de caricias, a veces eran bruscas, a veces de seda.
Recordó esa voz y le dolio el silencio que se apoderó de la casa desde su partida. Esa voz que apenas susurró palabras de amor, pero dolía mas el silencio y la soledad que el recuerdo de sus gritos hirientes.
Recordó esa mirada que nunca pudo leer y le dolio las veces que le mendigo atención. Se vestía para esos ojos, coqueteaba para esos ojos, esperaba por esos ojos, esperaba por los menos que se enteraran de su presencia esos ojos. A veces hubo migajas de parte de esos ojos. Era poco, pero le llenaba el alma.
Recordó su olor, el olor perenne que dejó en la cama, su olor al llegar del trabajo. Sobre todo, recordó el olor de ese perfume que le torturaba la dignidad, ese olor que traía cuando no amanecía en casa.
Lo recordó como de costumbre, recordó a ese viejo muerto. Lo maldijo por la vida que le dio y se maldijo por extrañar todo de él, hasta el tormento.
Y sintió que tal amor no pudo haber venido del cielo, pues después de muerto tuvo que haber vuelto al infierno. Y suplicó por el fin de su vida para ir detrás de él, para ofrecerle cafe, para quemarse con el, para verlo.

A veces el amor es eso,
es... eso.
Simplemente eso.
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Llovizn(ana).

Contacto de pupilas y mi apocalipsis
se congela.
Las agujas del reloj se atrancan,
mi invierno se para
y me plantas primavera en la tierra de mis lunares.
Floreces de antemano en mis semillas
más estériles y muertas;
previenes mi sequía.

Pintas paisajes sobre mis hojas de otoño
apunto de resquebrajarse
y así das color a una estación que creía perpetua.
Mientras tanto nuestras raíces se entrelazan,
una arrebolada nos abraza
y me siento inefable.

Yo intento compensar tus chubascos
llevándote unos cuantos sobre mis hombros
—como tú con los míos—,
ya que el fuego compartido causa menos incendio.
Te escribo poesía desde los tallos
hasta los pétalos;
lluvia de ósculos,
poco a poco,
aún con ese reloj estático,
dejando que la tormenta truene lo que quiera
porque ahora mandan más nuestras fuerzas.

Amor, gracias por ser llovizna en plena ola de calor.
Juro que siempre seré rocío en cualquiera
de tus desiertos.
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6comentarios 135 lecturas versolibre karma: 79

Amor de Juventud

Y si lloviera?...
Ay! Si lloviera...
Nos bañaremos como pardillos en la corola de una flor.
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1comentarios 90 lecturas versolibre karma: 90

El coraje de la vida

Ni un vestigio de vida.
Ni un leve recuerdo.
Ni una mirada suspendida en otra mirada.
Nada...pero existo; despúes muero.
Menos que un soplo.
Un grito.
Una milesíma de segundo, sin haber odiado ni querido.
Una vida sin sentido.

PREFIERO!

Arrastrarme por dunas desierto.
Arañar el arcoiris.
Volar en contra del viento.
Vaciar mares a sorbos.
Que digan, lo que digan.
Viviré con intensidad mi vida!
Despúes muero.
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3comentarios 96 lecturas versolibre karma: 84

La madre que no emigró

Hija que te me fuiste...
Allá donde estás; quisiera llenarte tus ojitos con mi sonrisa y mis canas,
con los colores de mis palabras que se han convertido en tapetes tejidos.
Me dicen que doña Ana se ha enfermado. Quisiera ir a visitarla, pero no puedo salir de casa porque las piernas ya no me dan.
Mi último pastel no ha quedado tan bueno, pero estoy segura que si estuvieras aquí, te lo comerías todito.
Voy a levantar a Tío Tigre, si le digo que los mimos son de tu parte enseguida se pone a ronronear.
Quisiera darte muchos besos y mirarte a los ojos
para que sientas mis afectos y añoranzas y toda la fuerza de ese cariño que nos sustenta a las dos.
Y que, aún estando en el estrecho de Magallanes,
puedas sentirte como en casa.
Mi chiquita linda; sólo nos bastaría un aparato de esos, con pantalla y con audífonos
para volver a llenarnos las retinas de amor
y los oídos con esperanzas.
Que Dios te bendiga.
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2comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 47

Soldado de polvo

De polvo está hecho;
Y todo puede, y todo vence..

Y no hay soldado más armado,
ni más fuerte!

Y ni rastros, ni recuerdos deja.

Algún día todos nos rendiremos ante él.

Y no hay armadura que se le resista,
ni protección ante él!

Pues el soldado más fuerte de la tierra
DE POLVO ES...
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sin comentarios 38 lecturas versolibre karma: 62

Enredado en la almadraba

Desde el fondo de tus mares
y enredado en la almadraba
has perdido el referente;
desengaño de tus días.

Y te muestras impaciente,
observando en la distancia
a través de un periscopio;
no asomando la cabeza
a este mundo que no entiendes.

En tu cántaro vacío
de ilusiones y esperanzas,
han metido todo el odio
que rezuma en la plazuela
de una fuente endemoniada.

Y es que, eres raro, ¡eso dicen!
cuando gritas desde el fondo:
“¡Ya no vuelvo a pisar tierra!
que no quiero yo vestirme
de mentiras y rencores”.

En el fondo de tus mares
y enredado en la almadraba…




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2018/03/18/escribe-tu-relato-de-marzo-iii-directora-
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Tu cuerpo es mi poema

TU CUERPO ES MI POEMA
Por Ana Lucero




Tu cuerpo es mi poema
Que escriben mis ojos,
Dibuja en tu contorno
Tinta de la mira

Tu cuerpo en mi pensamiento
Se transforma en poema.

Empezare a escribirte
Deleitare a mi pluma.

Tu cuerpo se mece
Como se mecen mis letras,
Al viento que sopla
Y mueve tus cabellos de plata.

Tu cuerpo me sana
Me envuelve
Me lleva a cualquier lugar
Todo me embelesa.

Te siento tan cerca
Tu aroma me pierde
Es la esencia de mis sueños
Es la esencia de mi esencia

Tu cuerpo baila en mis brazos
Al ritmo de mis versos
Como bailan mis besos
En tus caderas.

Al son de amaneceres cansinos
De noches llenas de delirios
Por tu amor de torrente y savia.

Tu cuerpo es un poema
Que esculpe mis pupilas
Con los colores tornasol
Del amor de una mirada.
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2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 81

Y nos quisimos

Aun los dos
levantaremos
oasis de pasión
donde la noche
espera,




entre horizontes
de mar
sobre la piel
tremula
de tu corazon
que orgánico
cimbrea.



Aún en manos
imperfectas
desnudaremos
inviernos vacíos
al frío
de una hoguera,




penetraremos
si nos dejan
nuevo Universo
de promesas,
como semen
de la vida
que nos preña.




Aún es previsible
izar dos cuerpos
ajenos a la tierra
surcando
en nuestras risas
umbrales
de riqueza




porque el amor
es la unica raíz
que nos tatua
en las arterias
una libertad
parida
de grandeza.




Aún nada
esta escrito
sobre dos almas
donde el aire
peina remolinos,




la unica verdad
que sostienen
los siglos,
fue que siempre
aun sin nacer
nos quisimos.

Ana@ocaña
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7comentarios 95 lecturas versolibre karma: 109

Poesía en rostros

Poesía en rostros,
En sonrisas y sueños,
Poesía infinita,
Poesía porvenir,
Poesía.

Poesía de campo de montaña y de ciudad,
Poesía de lo que somos,
De dónde venimos,
Poesía viento,
Poesía cielo,
Poesía negritud,
Poesía ancestral poesía.

Poesía montaña,
Poesía riachuelo cristalino,
Espesura poesía,
Vida poesía vida,
Poesía.

Somos poesía campesina,
Rostros humildes poesía,
Labrando la poesía tierra,
poesía incansable al salir el sol,
Labra poesía labra,
Sueña poesía sueña,
Sonríe poeta sonríe,
Poesía.

A nuestra ciudad poesía,
Con su trajín poesía,
Historia poesía,
Petroglifos poesía,
Cultura ancestral poesía,
Poesía Venezuela poesía,
Mi tierra carajo mi tierra poesía,
Latiendo en cada corazón de poesía.

Somos poesía somos,
Somos patria poesía,
Somos rebeldes poesía,
Arcos y lanzas poesía,
Somos grito de resistencia poesía,
Somos hijos de esta tierra de poesía,
Poesía somos,
Poesía…

Poesía resistencia indígena,
Tierra de gracia somos poesía,
dignidad hecha pueblo poesía,
somos guerreros incansables poesía,
Por los cuatro puntos cardinales poesía,
Dedicada poesía a mis hermanos poesía,
A Bolívar el libertador poesía,
A Guaicaipuro el cacique poesía,
A ustedes padres,
Poesía,
Poesía,
Poesía…

Así somos poesía,
Llevando libertad andamos poesía,
Nunca seremos colonia de nadie,
Nunca,
Aquí hay amor a lo construido en esta patria,
Somos Venezuela poesía,
Somos indios y somos muchos poesía,
Morderán el polvo los invasores poesía,
Ana Karina Rote Aunicon Paparoto Mantoro Itoto Manto poesía,
Somos rostros invencibles poesía,
Somos invencibles los de esta tierra,
Invencibles,
Desde el inicio,
Y hasta el final de nuestros tiempos,
Poesía.

Carlitos Hurtado
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4comentarios 591 lecturas versolibre karma: 91

Finales de Septiembre (relato corto)

Amanecía, y la luz de la mañana se filtraba por la cortina, haciendo que la habitación estuviese iluminada, con esa tenue luz que te permite verlo todo sin que moleste. Adoraba aquellas mañanas perezosas de sábado, de finales de septiembre. Cuando ya los días van a menos (como decía su madre). Le gustaba despertarse así, de a poco, comprobando cada rincón de aquel espacio que tan bien conocía. Haciendo memoria de cosas banales del día anterior. Poniendo una pequeña lista de planes para el día.: leer, pasear, quizá un café con Ana, o podía quedar para ir a ver alguna película.
Se levantó y avanzó hasta la ventana para correr las cortinas y abrir. El aire fresco de la mañana inundó la sala y sus pulmones. Dejó que acariciara su piel hasta erizar el bello. No era nada ni nadie, antes del café. Puso una canción y se sirvió un café con leche y una cucharada de azúcar moreno, una tostada con aceite de oliva y dejó que el café y la música la posicionaran de nuevo en el mundo de los vivos.
Mientras desayunaba, hizo un repaso mental de la conversación que había tenido con Jorge unos días atrás, seguía sin entender el porqué de su nueva postura, había pasado de ser un proyecto de relación a amigos distantes. Creía que había buena química entre ellos, es mas sabía que la había, por eso no entendía que había pasado. No quería comerse la cabeza con aquello, hacía tiempo que las relaciones habían pasado a un segundo plano en su vida.
– Mejor sola que acompañada de seres que proyectan mala sombra- como decía Ana.

Tomó la taza y se aproximó a la ventana, corría una brisa que hacía que las ramas del chopo que tenía frente a la ventana se movieran, parecía una danza un tanto alocada con una extraña coordinación descoordinada. Las hojas se movían como bailarinas de una cajita de música. Dio un sorbo al café y dejó que aquel bonito espectáculo de ramas y hojas bailando al compás de la música que salía de su equipo, inundase la cocina. (Dulce mañana de sábado, me conformó con poco – se dijo).

Dejó la taza y la cuchara en el lavavajillas y de dispuso a leer un rato. Se dejó caer en la cama, acomodó la almohada a la espalda, se puso las gafas y dejó que la lectura la envolviera en ese mágico mundo que sólo un buen libro sabe crear. Por espacio de aproximadamente una hora ya no era ella, era el personaje central y sus circunstancias.
Miró el reloj, y pensó que quizá ya era hora de dejarlo, pero un capitulo a medias, ni pensarlo (manías de lector-se dijo).
Puso el marca-páginas y se levantó, de verdad que no sabía qué hacer, estaba tan a gusto así, perezosa y relajada.

En el cine de la esquina estaban reponiendo grandes clásicos. Ese podía ser un buen plan para la tarde. Un paseo matutino y de paso mirar la cartela para hoy.
-Si algún título me interesa llamo a Ana por si la apetece – pensó.
Se puso un pantalón cómodo, unas zapatillas y su camiseta preferida, esa que ya iba perdiendo el color por el mucho uso y el tiempo. Le que se compraron en aquel puesto del rastro una mañana de domingo de resaca y risas hace ya un sinfín de años. Tomo el bolso y las llaves y salió a la calle a disfrutar de aquel maravilloso día de finales de septiembre.


Hortensia Márquez - Sep.Oct/2017 (@horten67)
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