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Besos y más besos

Los besos de los desiertos
que antaño fumaron el puro
de la guerra y la victoria,
por Cleopatra y su cuerpo.
Los besos que calmaron
la ira de los dioses,
masajes cálidos por la voz,
convertidos en sagrados textos.
Los besos que lloraba esa mujer
por esperar a su soldado,
de regreso con honor y gloria,
clavado en su espada de caballero.
Los besos que envía el aire
cuando de esos labios fluye
el poema que nunca obtuvo medalla,
sino un anillo en el dedo.
Esos besos que fueron dirigidos
a los profetas, reyes, vivos y fallecidos,
los que en cartas se quedaron,
por el camino en forma de sello.
Besos en vela, quemados, en ceniza,
aquellos que de ancianos
bebieron de la agonía, de la felicidad,
o siempre estuvieron muertos.
Besos de mudos, de sordos,
de ciegos y de libertadores;
un beso dado a la bandera,
un beso por el país entero.
Ese beso que añoro a segundos,
un beso al alma, a la vida,
que cuando lo poseo de ti,
me das todo lo más quiero.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Todas quieren mirarte

En tu curva morena se reúnen
la tarde, la mañana y mi mirada.
entre las luces y el arrojo
las vergüenzas y la sombra.

Las ancianas, las niñas,
todas quieren mirarte
en tus brazos tendidos
que mecen los luceros,
y el olor a tormenta
que anuncian los gorriones

Todas quieren mirarte.
Se anudan al mediodía,
y despegan el aire a borbotones,
Tu nuca es su reclamo.

Con el alma desvaída
de cruzar un largo otoño
Allí me he detenido
en la burbuja del tiempo.
La tarde se hace cóncava
Tu sombra se proyecta en mi silencio.

Todas quieren mirarte
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Viaje astral

Mi alma vuela libre entre astros y cometas,
Visita cada rincón del vasto universo.
Piensa volver a este diminuto planeta,
Donde la poesía solo existe aquí, entre amor y verso,
Digo afortunado soy, por más engaños y tormentas.
Tengo donde refugiarme, amar, crear rodeado de una naturaleza perfecta.

De camino veo un planeta lleno de nada,
Paro y encuentro ancianos eruditos.
Me preguntan de donde soy, cual alma distanciada,
Hablaban lenguas muertas y rellenaban manuscritos.
Yo –“De un planeta azul llamado tierra, rico en vida de la más variada.”

sí, si lo conocemos. Donde solo existe crueldad y vida.
Se refugian en algo a lo que llaman de sobrevivencia, para cometer atrocidades.
Yo –“No, no. Nuestra especie se llama humanos, bípedes y racionales”.
No, los humanos son la vida, los que pertenecen a la tierra, son pura alma insípida.
Que avanza con el reloj de su madre tierra, seres buenos y sentimentales.

Yo –“sí, tenéis razón. Pero existen humanos que aún son vida,
Se preocupan, aman, protegen, comparten, aman y sufren.
Exponen sus más profundos sentimientos, intentan ser felices, aunque mal estén”
Lo cierto es que, si tu alma está aquí, con tal distancia recorrida,
Eres vida, y además se nota en la luz tuya emitida.

El amor se extingue en vuestro planeta, ¿Cómo lo dejáis suceder?
¿Como hacéis para los pocos como tú, continúen bueno y puros?
Yo –“Hay un remedio que se llama poesía, con poderes asombrosos,
es maravilloso para el que la consiga absorber”.



¡Poesía!!! ¿algún tipo de magia, algún tipo de enseñanzas, de vuestros ancestrales?
Yo –“sí, antiguamente la poesía se hablaba en las calles,
Se vivía, respiraba la poesía desde cortes y casa reales.
Pero viene desapareciendo desde siglos, sucumbiendo a todos tipos de males.”

Como brillas, cada vez que hablas de poesía, somos milenarios en existencia.
Y es la primera ves que, sentimos y vemos algo así
Enséñanoslo, ¿cómo se hace poesía? Dame ese remedio a mí.
yo -"Primero es algo que se tiene que gustar, sentir y saldrá sola en cadencia.

Pero yo les invito a venirse conmigo a mí planeta".
Aceptaron entusiasmados, iniciamos el camino de vuelta,
Al llegar, me despierto y al final hablaba con los libros de la biblioteca.





DEDICADO A ESA ALMA SOÑADORA.
BY: yo_ése_él.
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Son secuencias de la vida (Yo las muestro y tú las ves)

Mira a esa chica, sobre la hierba, sentada;
es como tú, pero posee el universo,
probablemente la necesidad de recrearse en el silencio,
la trajo hasta aquí

¿Estuviste en soledad así alguna vez,
mirando a la gente pasar,
dejándote acariciar por las miradas,
esperando que el amor se detuviera a saludarte?

Mira a esos pájaros,
durante el día juegan a volar;
son dueños de los árboles;
y planean en vuelo rasante sobre el agua del río que desemboca en el mar

Cuando sea el día al otro lado del océano,
y aquí la noche desvele a los desheredados de la luz,
dormirán felices los niños en sus nidos,
mientras la cercanía de tus manos sigue electrizando mi vello.

Mira ese viejo autobús que descansa en un almacén de la ciudad desierta,
que a ésta hora parece muerta;
a las cinco del alba su motor expulsará contaminante humo negro,
cuando se dirija hacia su primer viaje de servicio

Mira la somnolienta fila del turno matinal que va a la fábrica,
hombres y mujeres con cara de vómito y bocadillo de tortilla bajo el brazo,
pan de ayer envuelto en aluminio,
o en páginas de periódico atrasado;
piensan que la vida será mejor,
después del tiempo de almuerzo a las nueve.

Mira a ese corrupto policía,
ahora sabe que el noventa y nueve por ciento de los demás son buenos,
el número dos tomará el relevo y vigilará la calle cigarrillo a cigarrillo,
apostado en la esquina,
mientras la anciana del abrigo blanco,
por una mísera propina,
barre los portales del comercio burgués.
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Destinos preunidos

Despido el tiempo con creces,
amanece un nuevo día,
impertérrito, duradero,
se jacta de la noche mil veces.
Estalla el esplendor de las nubes,
rayos de fuego, once lunas,
la que falta llueve en mi corazón
las gotas del ser al que te pareces.
Cantos de agua, joven secreto,
traspasa los gramos del ingenio,
pesa los millones de besos
que gesta a lo que me perteneces.
Vidas de ritmo, atestadas de ancianos,
abierto el techo del mundo,
planeta andado por lo titilante,
sangre y amor, ten de mí lo que desees.
Mata el sol, el mítico dios de dioses,
acuna la sal que la arena destella
en los rostros del mundo;
la felicidad, lo que te doy: lo que te mereces.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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La Flor

La flor… es el beso de la madre naturaleza,
es el sonreír de la mañana,
es aquella expresión que te da fortaleza,
y de la tarde… es la carcajada.

La flor… de un bebe son sus mejillas,
de una mujer es su gracia,
del primer Adán fue su costilla,
y del anciano, la ternura y suspicacia.

La flor… es el espejo de la belleza,
de Dios es la perfección,
de un reino es la princesa,
y de la ortografía… el signo de admiración.

La flor… es la montura de la mariposa,
es el néctar de la abeja,
del firmamento es la Mayor Osa,
y de Sansón era su guedeja.

La flor… es una brizna del paraíso,
es una lagrima de alegría,
es el sorbo oloroso de un delicioso guiso,
y en una mujer… su candorosa coquetería.

La flor… es el clímax de la pasión,
es la tierna mirada del niño,
es un poema nacido del corazón,
y del anciano… una sonrisa brotada con cariño.

La flor… es una maravilla de la naturaleza,
es un suspiro de cariño,
es adorno en la maleza,
y es la risa de cualquier niño.

La flor… es una estrella vespertina,
es el saludo de nuestro Creador,
es el muack del hada madrina,
y es la ofrenda del benefactor.

La flor… es matriz y es vagina,
la copula la abeja, la mariposa y el pajarillo,
es nicho de nueva vida,
y es el alambique de un buen vinillo.

Rafa Puello
Barranquilla – Colombia.
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El Más Hermoso Trabajo (Por el Día de la Madre en Varios Países del Mundo)

EL MÁS HERMOSO TRABAJO

Ella realizó el más hermoso trabajo
el más anhelado por muchas
ser madre, abuela y amiga.

Ahora desde el cielo
vela mi camino
en los senderos de vida
donde me tocó vivir.

Ella se llama: Cecilia
y digo se llama
porqué a quién queremos
jamás muere
siempre nos acompañará
hasta el final de nuestros días.

Abuela querida
gracias por ser mi amiga
por haber realizado
el trabajo más hermoso y difícil del mundo
ser madre, abuela y amiga.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
De Mi Libro: "Hombres y mujeres sabios (la sabiduría de los ancianos)"-Finalista del Premio Literario Reinaldo Arenas Versión Poesía 2017 Creatividad Internacional, Miami Florida USA.
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El diván

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

EL DIVÁN


Entré en la sala y me recosté en el diván mientras esperaba al psicólogo.
El ingreso y me saludo muy amablemente.
Dijo: “En cuanto estés listo podemos comenzar.”
Me mantuve en silencio varios minutos, no quería forzarme a contar todo a un desconocido, no me sentía muy a gusto con esta idea.
Quería que todo se vaya dando de manera fluida, que sea algo ameno.
No sabía cómo comenzar.
El psicólogo era un poco intimidante; un anciano de unos 45 años, canoso, de piel blanca y una miraba un tanto fría que se escondía detrás de sus lentes.
Comenzó a hacerme preguntas. Pregunto de mi vida, mis inquietudes, lo que me hacía feliz y lo que me generaba rabia.
Cada pregunta era muy exacta, daba en el clavo con cada palabra. Todo aquello que preguntaba era justo lo que mi mente pensaba en ese instante, como si me conociera desde siempre, como si supiese de mí, incluso más que yo.
El dialogo entre nosotros comenzaba a ser más fluido, me sentía a gusto hablando de mi vida con él, me sentía bien hablando con alguien a quien acababa de conocer.
El tiempo de la sesión transcurría rápidamente, los minutos se escapaban como arena entre dedos.
El anciano me ofrecía perfectas soluciones a todo lo que me inquietaba.
No podía creerlo, cada frase era la perfecta respuesta a la pregunta que generaba.
Me sentí un tanto extraño. En verdad soy tan predecible? – Pensé-
Noté una rareza en los gesto de este hombre, en sus ojos, su rostro. Todo era muy familiar.
Minutos previos al cierre de la sesión él me comento de algo que yo aún no le había hablado, me ofreció la solución a ese problema.
Antes de irme pude notar un gesto, conocía ese gesto, juro que lo había visto antes.
Dónde? –En mi propio espejo, justo ahí.-
No podía creer lo que estaba sucediendo. El anciano sonriendo me dijo: “Creo que ya lo has notado. Hoy entiendes que nadie más que tú mismo podrá darte mejores soluciones.”
Termino la sesión, me indico la salida, escuche cerrarse la puerta detrás de mí.
Estaba en shock, al voltear para ver si esto era real, desperté; estaba recostado en el diván, la sesión aún no había comenzado.



-JOEL B. LEZAMA.
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La noche llega de prisa...

La noche llega de prisa
y en ella viene el silencio,
por eso tiemblan las sombras
y parpadean los cielos,
pero es la estrella que brilla
una de tantos luceros,
la que me llama y me habla
mientras se peina el cabello,
y yo la miro despacio
y hago vencer a los miedos
ya que la estrella me mira
y me confía sus versos,
unos de dioses ancianos
que se marcharon muy lejos,
y otros de niños sin tierra
que sin fortuna ya han muerto...

La noche llega de prisa
y yo la miro y la veo
cuando se asoma la luna
con su carita de sueño,
es la lunita de plata,
la Dulcinea del cuento,
la que se asoma a los mares
para alumbrar los senderos,
unos de tierras bravías
y otros con aguas y océanos
pero dejando su rastro
de ese farol tan eterno,
en él nos guía y conduce
por pasadizos estrechos,
por temporales sin nombre
a la posada y el puerto...

"...La noche llega de prisa
y yo detengo mis juegos,
busco a la estrella y la luna
y entre sus brazos me duermo..."

Rafael Sánchez Ortega ©
09/05/18
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En una mirada...

En una mirada te mando mis besos
y van sin palabras, tal vez con el viento,
quizás impulsados por múltiples sueños
que nacen de noche buscando lo eterno.

Las verdes campiñas, los campos extensos,
los bosques de robles, las hayas y acebos...
...Pero es que los ojos son algo muy bello
y sacan latidos que brotan muy dentro.

Nos dejan canciones de gnomos pequeños
de ciervos que corren rompiendo el silencio,
y todo es locura, pasión y embeleso,
los niños sonríen soñando con elfos.

¡Qué corta es la infancia, ¡qué largo el invierno!
(repican las voces de ancianos recuerdos),
y así día a día se cumplen los tiempos,
las horas, los meses, los años aquellos.

Atrás se han quedado los dulces momentos
de ver a las rosas, los ojos del ciego,
de amar sin palabras sintiendo el deseo,
de estar a tu lado, decirte "te quiero"...

...Y ahora la noche me cubre en su velo,
me atrapa y se ensaña, quizás con los miedos,
que afloran al alma queriendo tu encuentro,
tu risa sincera, tus manos y dedos...

"...Por una mirada daré lo que tengo,
la sangre, la vida, también el aliento,
yo solo te pido tus labios sinceros
y el beso sagrado que llevas muy dentro..."

Rafael Sánchez Ortega ©
30/04/18
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Dreamerpoetry

Quién es ese galante señor?
de porte fino, de buena estampa
que por el tren de la vida
le ha tocado viajar en primera y
en tercera clase, como sea,
pasillo, ventanilla, de noche de día,,,
Él es elegante y se sabe adaptable, lo mismo
usa esmoquin, que unas coloridas bermudas.
Le da lo mismo, conversar con un anciano,
un joven inadaptable a la sociedad, o
un niño.
Le gusta dialogar con un Erudito o un soñador
Disfruta de los momentos de la vida:
igual un vino Francés de Burdeos, que
un vaso de limonada fresca... Que ama
con pasión su profesión, que ha sabido
levantarse con dignidad cuando en su camino
le ha tocado caer...
Que ha amado sin reservas a la mujer
que eligió para compañera de la vida,
pero que la soledad le ha tocado conocer
en persona, que no le agrada porque no la
define como libertad y no obstante con agallas
se levanta todas las mañanas, esperando
un mejor amanecer...
Quién ese señor? su nombre es un misterio
pero significa Guardián de la Riqueza,,,
de la cual su mayor, es la de la hermosa
poesía e ilustradas letras...
A él le gusta ser llamado Dreamerpoetry


Letizia Salceda,,,
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El pasado vuelve

El pasado pareciera que nunca pierde su mirada

nos atrapa, nos arrincona nos mantiene cautivos en su maraña de hechos.

Somos presa fácil entre sus poderosas garras.

Sin darnos cuenta, en un solo segundo, con sus garras nos presiona la yugular deteniendo los latidos fulgurantes de nuestros corazones.

Sigiloso camina, cauteloso nos vigila.

El pasado vuelve, se escurre por las ventanillas del presente dejando a su paso el recuerdo vivo de un pasado amargo.

El pasado vuelve con su cara de anciano mal encarado.

El pasado vuelve envuelto en sábanas de púas y pirañas.

Sus movimientos son precisos y certeros cuando acecha.

El pasado vuelve cargado con dardos envenenados que lanza sin remordimiento, hiriendo nuestro consuelo que creíamos firme.

El pasado vuelve vistiendo sombrero de paja y farfolla.

El pasado vuelve vacilante cargando escondido entre sus manos las cicatrices de sus males.



El pasado vuelve perturbado y temible.

Sus pisadas son zancos indetenibles.

Camina acortando con facilidad cualquier distancia.

El pasado vuelve envuelto en años que el mismo escribió con tinta de sufrimiento.

El pasado vuelve envuelto en penumbras.

Vuelve con la perversidad bajo su brazo.

Vuelve vistiendo una coraza de impenetrabilidad.

Vuelve vendiendo ingenuamente algunas buenas razones.

El pasado vuelve.

Su rostro perdido, desfigurado en la claridad del presente por los duros golpes recibidos no desaparecen ni se ocultan en los días más oscuros a los ojos humanos.



Cuando piensas había acabado, no es así,

él viene por más.

Hoy

lo he visto,

he visto su calva y su sombrero, ¡es él!

El pasado vuelve.

Me he sentado junto a él y hemos hablado.

Su rostro esconde marañas y desprecio, su voz quebrantada

lo sigue acusando de despiadado e insensible.

El precio que hay q pagar es alto, él hasta gratis regala su mal.



El pasado vuelve.

Sus fuerzas son descomunales, no hay escondite seguro.

Su cara desfigurada es un síntoma de grandeza.

El pasado vuelve viene a cobrar su deuda.

Lo he visto, he visto su calva y su arrogancia ¡es él!

El odia hablarle al por hacer y el odio se alimenta con facilidad

de la ira y de los rencores guardados al amanecer.

El pasado vuelve, y yo le niego la entrada .



El pasado vuelve.

Está justo aquí en mi mesa, en mi comedor.

Pareciera que los días están contados, no sé si para él o para mí.

Que mal huele…

¡El pasado vuelve!



JOSE LARA FUENTES
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Biografía

Suelo desprender mi alma de la cruel soledad que daña
suelo caminar sin miedo cuando todo está mal
suelo sonreír, aunque llore por dentro
aunque la tristeza quiera con mi vida acabar.

Soy fuerte y débil cuando es necesario,
soy ternura, fuego, a la hora de amar,
soy libre, de cadenas de hierro
que quieren atraparme en cárcel de maldad.

soy canción que se escucha cuando el alba empieza
soy paloma que vuela a encontrar libertad
pero de tu presencia siempre soy prisionera
y así quiero quedarme por la eternidad.

Soy amiga del viento, de la lluvia que llega
para regar el suelo donde el trigo se da,
soy amiga del cielo, el lucero y la estrella
del bosque donde el ave se esconde a trinar.

Amo las azucenas, las rosas y los versos
al anciano que historias no deja de contar
amo al niño que juega con su carrito viejo
y a la niña que llora cuando mamí no está.

Así soy yo, tengo mis sentimientos
intento dar a todos mi sincera amistad,
y quiero dar lo bueno que tengo en mi pecho
y quiero ver el mundo abrazando la paz.

He aprendido a perder cuando llega el momento
he formado un riachuelo con lágrimas de sal
he reído al saber que tengo privilegios
y en otras ocasiones he sabido ganar.
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Un Grito de Auxilio

UN GRITO DE AUXILIO


El corazón de la Tierra
tiene hombres que le desgarran.
(Del Poema: El corazón de la tierra,
Gloria Fuertes).


La tierra te esta gritando

Te está pidiendo auxilio.



No sigas destruyéndola


Te lo implora esté poeta.



Un grito desgarrador


Se oye como un eco


Es la tierra que clama


Por justicia y por auxilio.



La tierra ya es anciana


Ya no puede consigo misma


Y si nosotros no la ayudamos


¿Quién podrá entonces?



Es un grito de auxilio


Que clama nuestro planeta


Un grito desgarrador


Que no marca la vida para siempre.

Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
2011.
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Era una barca sin remos...

Era una barca sin remos
y un marinero sin mar,
eran dos hombres distintos
con una meta final,
el de buscar una estrella
de día y con claridad,
para encontrar el mensaje
de un poema singular,
en él se dicen mil cosas,
para bien y para mal,
y hasta se dan los consejos
que no se debieran dar,
porque la vida es un tango,
un baile en la soledad,
un caminar solitario
por la senda de cristal,
y aunque la vida vivimos
nos tenemos que marchar,
algún día, cuando sea,
desde un andén especial.

Era un niño al que, la luna
contemplaba sin cesar,
bien de día, bien de noche,
con su rostro angelical,
y los ojos temblorosos
de este arcángel singular,
se movían y buscaban
las estrellas del desván,
unas piezas de mecano,
una caña sin sedal,
una bici, sin las ruedas,
ni tampoco manillar,
pero el niño proseguía
la vigilia por la paz,
rebuscando en los baúles
las princesas de Astracán,
pero el libro de los cuentos
se ha perdido y ya no están,
sentimientos en el alma
y recuerdos que alcanzar.

"...Era un anciano y un niño
que contemplaban el mar,
el uno piensa en los remos,
el otro en la eternidad..."

Rafael Sánchez Ortega ©
17/04/18
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Children's Day

Tómate tu tiempo querida Infancia.
No te apresuraré para las cosas hacer,,,
Enséñame querida Infancia que todo
en esta vida se puede,,, sin necesidad de prisa tener...

Si quieres detenerte a mirar una flor Hazlo
Si quieres con un anciano platicar Hazlo
Si quieres inventar tu forma de jugar Hazlo
Si quieres con la tierra húmeda jugar Hazlo
Si quieres con burbujas de jabón soñar Hazlo
Si quieres observar al escarabajo Hazlo
Si quieres que la lluvia acaricie tus mejillas Hazlo

Hijito mío, te dejaré hacer lo que yo vea en ti la alegría de vivir,,,
Oh Divina Infancia, hazme recordar que también un
niño fui y que fui feliz en ese mundo fantástico, que
de adultos a veces dejamos de creer...
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Dilaciones espontaneas

bautizo de pupila núbil
con avidez se dilata el maná del agua chica
para cuando una alfombra paralela de equinoccios
péndulo
pálpito
púlpito
pétalo del juicio final
al norte
lebreles alcanzan mi ser
en trenes de la edad del cobre
suscito un hervor
al identificar las neuronas del estómago
anciana mordedura
de holgura acuática
lazo púrpura
crisálida sacra
hecha carne cruz
zigzagueo
del tormento cautivo
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El Cementerio de Jaca

Hola, me llamo Ruth. Os voy a contar una historia que me ocurrió cuando tenía quince años y que jamás olvidaré.
Estaba veraneando con mi familia en Jaca, un precioso pueblo de Huesca. Me costó una semana convencer a mis padres para que me dejaran ir a la discoteca con mis nuevas amigas, Silvia y Miriam. Las conocí el primer día en la piscina de los apartamentos. Me vieron jugando con mi hermano pequeño y enseguida se acercaron para conversar conmigo. Silvia era un par de meses mayor que yo, y Miriam tenía diecisiete años.
Sin medio de transporte, sólo podíamos optar a la discoteca del camping. Pero el acceso estaba controlado. En la entrada del recinto los vigilantes comprobaban la identidad del personal que deseaba franquear la puerta. Nosotras no disponíamos de credenciales, ni de un aliado que desde el interior pudiera ayudarnos.
—Hay una solución —dijo Miriam con solemnidad.
—¿Cuál? —pregunté expectante.
—Nosotras hemos entrado dos veces saltando la valla de atrás —comentó Miriam —. Pero no sé si te dará miedo —hizo una pausa misteriosa y continuó —: Hay que atravesar el cementerio. Si vas corriendo y con los ojos medio cerrados no ves nada.
—¿Sólo tenemos que saltar un muro?, ¿no hay una puerta principal? —interpelé dubitativa
—Hay un portón de hierro, pero siempre está abierto —respondió Miriam guiñándome un ojo.
—Parece fácil —contesté sonriendo mientras recreaba mentalmente la escena.
—Pero no le has dicho nada de la vieja loca que vive por allí —añadió Silvia.
Entonces entre las dos me contaron que al lado del cementerio vivía una anciana que se llamaba Teodora, famosa en el pueblo por sus excentricidades.
La describieron como una vieja desgreñada, con ojos desorbitados y uniformada con un atuendo de hechicera malograda. Me explicaron que la anciana emergía de su caótico habitáculo esgrimiendo un sinfín de maldiciones a quienes atravesaran el cementerio en plena noche. Era su cometido y lo llevaba a cabo sin distinción.
Después de cenar esperaba impaciente que vinieran. Cuando llamaron a la puerta salí emocionada. Íbamos las tres riendo y botando por la calle. Nuestras melenas danzaban coquetas en el aire, el mismo que enamoramos con aquellas risas frenéticas: la hilaridad de la juventud.
Intentamos cruzar la entrada del camping, pero el vigilante nos paró y tuvimos que tomar el camino del cementerio.
Antes de llegar al camposanto atisbé el hogar de Teodora. Era una casa lóbrega; con un jardín repleto de objetos decorativos fantasmagóricos, y abundante vegetación marchita. El estado de la fachada era deplorable, con ostensibles grietas y desconchones.
El mensaje estaba claro: había que correr y saltar la tapia en tiempo récord.
Y lo hicimos. Aun así Teodora advirtió muestra presencia y salió de su morada blandiendo una escoba mientras lanzaba maldiciones a voz alzada. Por suerte estábamos a dos metros de saltar la tapia y no puedo darnos caza. Pero su imagen espasmódica y espectral se quedó impregnada en mi mente.

Al llegar a la discoteca dos chicos fueron directos a por mis amigas, y yo me quedé sola. A los pocos minutos las perdí de vista, lo único que deseaba era volver al apartamento con mi familia. Al llegar a la salida del camping vi al mismo vigilante que nos prohibió la entrada. Seguramente no me hubiera reconocido, pero no me atreví a cruzar el acceso. Creía que tomaría represalias avisando a mis padres o alguna contrariedad parecida. De modo que volví al muro del cementerio.
Mientras franqueaba el camposanto vi caer unos guijarros cerca de una lápida, pensé que detrás me aguardaba la anciana agazapada para asustarme. Paré y me acerqué temerosa, pero no vi nada. Y justo al enderezar mis pasos atisbé el espectro de un chico reclinado sobre el portón enrejado, me miraba y me extendía la mano. Avancé sin miedo hacia él y le ofrecí la mano. Enlacé los dedos corpóreos con los suyos traslúcidos, y sentí la embriagadora calidez de su energía.
Caminamos unidos por el bosque, mirándonos y sonriendo continuamente. Tenía el pelo castaño claro y divinos ojos verdes soñadores. No sé cuándo murió, pero su indumentaria indicaba que éramos coetáneos.
Me llevó junto al arroyo, la luna llena reflectaba en el agua abrigando el lugar con luces irisadas.
No hablaba, sólo transmitía un infinito estado de paz. Sentí cómo me abrazaba y su mano etérea acariciaba con dulzura mis bucles pelirrojos.
En ese momento clavé mi mirada color café sobre sus evanescentes ojos verdosos y me dormí acunada en su aura placentera.
Al cabo de tres horas una susurrante voz me dijo:
—Ruth, despierta.
Me alcé como un resorte. Pero el espíritu ya no estaba. Desande el camino corriendo. Las ramas de los árboles se agitaban con virulencia creando sombras amenazantes, mientras el viento silbante contribuía en el plano acústico acrecentando la tenebrosidad del paraje.
Llegué al cementerio y lo busqué, pero no lo hallé. Pasé sigilosamente por delante de la casa tétrica de Teodora, y al final llegué a mi apartamento.




Me desperté pasado el mediodía y bajé a la piscina. Allí Silvia y Miriam me aguardaban para disculparse de lo ocurrido. Les dije que lo entendía y no estaba enfada con ellas. Un mohín de perplejidad cruzó sus rostros, no comprendían mi firme indulgencia.
Cuando les participé por dónde salí, las dos exhalaron sendos suspiros ahondados del alma.
—¿Por el cementerio tu sola? —interpeló Miriam con estupor abriendo exageradamente las cuencas de los ojos —. Pensábamos que saldrías por la puerta.
—Sí. No tuve ningún problema, llegué rápido a casa —respondí soslayando los hechos.
—Esta noche volveremos. Vendrán con un amigo que casualmente ayer no fue. Le hablamos de ti y te está esperando —argumentó Silvia complaciente.
—¿Si? Perfecto —contesté sin celebrarlo.
—Cuando te lo presente vas a flipar —comentó Silvia risueña —. ¡Está buenísimo!
Aquella noche me arreglé más que nunca. Recuerdo que llevaba una minifalda tejana ribeteada con unas piedrecitas de colores y una blusa de tirantes negra. Le pedí a mi madre que me pintara la raya superior del párpado para que me quedara perfecta.
Mis amigas me rindieron un sinfín de alardes y por la calle varios chicos me lanzaron piropos en exclusividad.
Oteamos al mismo vigilante que la noche anterior. Ni lo intentamos.
Atravesamos el cementerio cautelosas para no alertar a Teodora. Ellas saltaron la tapia y yo no. Mi rostro reflejaba la férrea determinación de permanecer en aquel lugar de modo inequívoco.
—Ruth, ¿por qué no saltas? —preguntó Miriam desde el otro lado.
—Mi cita está en el cementerio —afirmé categórica.

Marisa Béjar, 31/05/2017.
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Ángel caído al que le duelen los sueños

Estas palabras son mías;
las falsas
las crudas
las dudas
el desorden es mío.
El silbido del viento
las lluvias pendientes
la inconstante constancia
el fracaso
la decepción
las hileras de nubes
las mariposas traicioneras.
Por cierto;
El otro día me dijeron:
"Cada día me decepcionas más"
es algo que yo no le dijera a nadie
no espero que me digan lo contrario.
Así también;
El otro día me dijeron:
"Nunca haces lo que te dicen
algún día vas a aparecer muerto".
A lo que respondí:
¡Justamente por no hacer lo que me dicen
es que sigo vivo!
Las palabras que se usan en la conversación
entre dos hermanas sobre sus novios
jamás caerán en mi folio.
La huida de la soledad
el polvo perfumado del mundo
el rincón de lo prohibido
lo ilegal es mío.
El pensamiento sobre ti que pierde claridad
el canto de los grillos
el murmullo de la noche no son míos.
Van viajando y me cuesta andar entre barro y piedras
tan solo otro silencio
otro regalo sin caja
otra legión ambulante
el poeta farsante.
El mañana sin derechos que nos espera
lo perfecto como un beso de una madre que no vemos
son otro tipo de cosas que tocamos con los ojos
que sentimos con los órganos sexuales
¿Qué estamos sintiendo?
La revancha del olvidado
la furia del discapacitado
las cadenas del enamorado
las ganas de llorar
y luego llorar con ganas
algunas de estas cosas han sido mías.
Los planes
el currículo
las loas
las odas
las olas
las modas
el anillo en el dedo
el dinero debajo del colchón
las cuentas corrientes
los despidos sin liquidación
el despertador a las 6
son ajenos a mí.
¡Que lo benigno acompañe nuestro viaje!
le dijo un anciano a su amada antes de vivir.
¡Que la mierda nunca te deje!
me dijo llena de revoluciones.
Estas palabras son mías;
las esenciales
las triviales.
"Eres un fracasado lleno de mentiras"
me dicen.
"Solo un ángel caído al que le duelen los sueños"
les digo.
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He matado

He matado
Ayer mate el dolor, mate la tristeza, la angustia,
la nostalgia invencible de tu presencia,
he matado el llanto, el rencor y la desilusión
les clave el puñal de la indiferencia,
están tendidos en el laberinto interminable
de la conciencia, allí yacen desangrándose, ya no tienen fuerza
los enterraré en el bosque de mis sueños olvidados.
No quiero volver a verlos, el arma que utilicé es tan pequeña
pero aguda y mortal, es tan poderosa que
estos sentimientos que parecían invencibles
desfallecieron tan solo con una sonrisa y una palabra. Viviré,
viviré para ser feliz, para plantar una rosa en mi corazón,
para cantar en la mañana cuando el sol regale su calor.
viviré sembrando abrazos a la luna, al niño y al anciano
nada vale la pena, nadie que hace sufrir merece una lágrima
o un desvelo, pero si vale la pena soñar que el mañana brillará
trayendo con el viento la eterna felicidad.
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