Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 34, tiempo total: 0.011 segundos rss2

Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
17
2comentarios 83 lecturas versoclasico karma: 85

Qué quiero

Yo quiero enamorar a una muchacha
de labios como pétalos naciendo,
yo quiero una muchacha enamorada
con ansias de aguas claras en su cuerpo.

Yo quiero un corazón de alba rosada
henchido de pasión en sus dos pechos,
yo quiero despertar una mañana
eterna de caricias y de besos.

Yo quiero ver llegar del mar su barca
y a sus muslos las olas envolviendo.
Yo la quiero desnuda en una playa
con su ropa esparcida por el viento.

Yo la quiero crear con desearla,
con el fervor ardiente del deseo.
Y no está, no te creas, tan lejana:
soy quien quieres, sabiendo lo que quiero.


Imagen: Mónica Bellucci, en Pinterest.
17
6comentarios 143 lecturas versoclasico karma: 80

Se apaga el amor

Se apaga la llama, lentamente,
como de árbol seco cae la hoja,
como torpe llega otro noviembre,
y a la arena a morir llega una ola.

Lenta, como el sol cuando amanece,
que cambia la noche por aurora,
y es la luna, ahora, la que duerme
en el cielo inmenso que es su alcoba.

Como por el cristal transparente
la lluvia desliza finas gotas,
o como aquellos copos de nieve
que en manto blanco ahora reposan.

Despacio, como el rito solemne
de las campanas que 'a muerto' tocan,
en ese tañer triste y doliente
del acero que tiembla y que llora.

Así huye el amor todas las veces,
cuando ya no hay besos en su boca,
o se va borrando de la mente
su imagen antaño cegadora.

Y siempre es así como sucede,
se esfuma el sonido de las notas,
al ritmo de los suspiros breves
o al de las miradas melancólicas.

Se acabaron las ganas de verte,
por fin enterradas en la fosa
del recuerdo dañino que muere
y queda olvidado entre las sombras.

La herida mortal es solo leve,
y queda el dolor conmigo a solas
porque no lo llevan como a Bécquer,
entre la espuma envuelto, las olas.
15
sin comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 98

Besos furtivos

Se enciende la noche
de lunas y estrellas,
y brillan sus ojos
como bellas perlas.

Miradas sutiles,
quizás indiscretas,
que turban su cara,
azoran e inquietan.

Se ignoran discretos,
venciendo sospechas,
porque por sus mentes
ya fluye una idea.

Y al salir del bar,
siguiendo sus huellas,
tras volver la esquina
percibe su estela.

Persigue un impulso,
la pasión secreta,
que abrasa su espíritu
al tenerla cerca.

Encuentro furtivo
que enciende la hoguera,
del feroz deseo
de bocas sedientas.

El tacto de labios,
la lucha de lenguas,
que húmedas se incendian
con suma cadencia.

Por los callejones,
entre finas nieblas,
se ocultan las sombras
de un par de siluetas.

Y en el tiempo oscuro,
en la noche negra,
dos cuerpos unidos
juntos se calientan.

El instante mágico,
letra de un poema,
cuando dos amantes
se besan y besan.
15
3comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 79

En la iglesia...

Soledad oscura,
clemente silencio,
lo que necesitan,
mi mente y mi cuerpo.

En la fría iglesia,
el solemne templo,
entre sus paredes
resuenan los rezos.

Los rezos de monjas
ocultas tras velos,
que elevan sus voces
clamándole al cielo.

Y por las vidrieras,
que son sus luceros,
los rayos del sol
dibujan senderos.

Senderos que llevan
a mis pensamientos,
por otros caminos
que encuentren los sueños.

Titilan las llamas
de velas con fuego,
trazando en las sombras
murmullos inquietos.

Las sombras que esconden
profundos lamentos,
de los tristes fieles
que ven todo negro.

Y el cirio se apaga,
susurran los vientos,
el humo se eleva,
perfuma el incienso.

Frente a su retablo,
medieval y austero,
el ara imponente,
vestigio del tiempo,

donde se proyecta
simbólico el cielo,
sobre el duro banco,
al Dios del madero,

contrito y medroso,
faltando el aliento,
a ese Dios anónimo
hincado en el suelo,

con la voz gastada,
apretando el pecho,
al Dios en que creo...
le cuento mis miedos.
15
2comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 74

Ya no escribo de ti

Ya no escribo de ti,
ni de mi,
ni de nada.

Es que así debe ser
cuando a uno
se le vacía el alma,
y se mueren las ganas,
y se marchita la fuente
de agua bendita
que tus rezos y conjuros
hacían fluir
en nuestras noches sin luna.

Fuimos dos fotones
cuanticamente entrelazados,
─aparte de enamorados─
sí, entrelazados.
De esos que se entienden
a distancias luz,
de esos que sienten
lo que el otro siente,
sufren
lo que el otro sufre,
en el mismo instante poético.

Fuiste siempre
mi rima asonante,
sin importar mis tildes,
ni mis agudezas.

Fuiste siempre
la rígida métrica
de metáforas alucinantes
que mantenía
mis aguas en cause;
evitando siempre
que mis universos
se desbordaran
por mis tristes,
melancólicos
y profundos
agujeros negros.

Fuiste
todas las dimensiones
que me hacían falta,
más allá del fugaz
y efímero
espacio tiempo
de esta ridícula
existencia temporal
a la que fui confinado
por los dioses
de todos los universos.

Fuiste
big bang de colores
por un tiempo,
el origen de una vida
que no conocía,
─o que no me atrevía a conocer─.
Pero también fuiste
la extinción de dinasourios
y del oso hormiguero;
y también...
el apocalipsis apoteósico
de todas mis realidades.

Y por eso es que
ya no escribo de ti,
ni de mí,
ni de nada.


@SolitarioAmnte / vi-2017
leer más   
15
14comentarios 170 lecturas versolibre karma: 85

Haya paz...

Cuando la niebla se eleve y se atisbe
la claridad,
y sobre el campo de batalla quede
la soledad,
solo habrá víctimas, ni rastro de
humanidad.

Cuando en la retina quede la imagen
tan abismal,
de la infeliz madre sin consuelo, harta
de sollozar,
con su hijo inerte en su regazo, ¿quién
la ayudará?

¿Quedará el mundo vacío de gente
loca de atar,
por la que los demás no nos tengamos
que avergonzar?
Es mi esperanza, y a la vez mi duda
existencial.

¿Será en esta vida o en la otra, será en
el más allá?
En paraísos que locos prometen…
¿allí quizás?
Solo queremos vivir en un mundo
donde haya paz.
16
3comentarios 93 lecturas versoclasico karma: 80

La noche

En noches de gatos pardos,
noche enjoyada de gemas,
que relucen en el cielo
como si fueran estrellas.

En noches de blanca luna,
cuando la luna está llena,
donde los lobos la aúllan
ocultos tras la arboleda.

Noches de paz y sosiego,
de amor en la Nochebuena,
noches de celebración,
diversión en Nochevieja.

En el invierno más frío,
abrigadas con la niebla,
y en el cálido verano
deseosas de ser frescas.

Noches calladas y tristes,
a unos les vence la pena,
y aquellos más jubilosos
prefieren ir de verbena.

De noche cantan los grillos,
y la lechuza te observa,
la luciérnaga reluce,
y el murciélago planea.

Noche hasta que llega el día,
en la muerte, noche eterna,
mas cuando la vida vive,
noche de feria y de fiesta.

Entre sábanas de raso,
amando bajo la tela,
noches de breves amantes,
clandestinas y secretas.

Amantes más recatados,
tendidos sobre la yerba,
bajo la celeste bóveda,
observan a Casiopea.

Cuando los sueños se quiebran,
noches que pasas en vela,
y en las noches más felices
sueñas con bellas quimeras.

Noches que esconden ladrones,
de esas que ocultan reyertas,
de sombras y de furtivos,
burdeles y calaveras.

Cuando llaman a maitines,
a coro las monjas rezan,
en las noches de vigilia
despierto está el centinela.

Y a la pregunta del niño,
¿cuándo la noche comienza?
tiempo mágico y oscuro,
es noche desde la cena.

Noches que mueren al alba,
cuando el cielo ya clarea,
y al ocaso resucitan,
cuando la tierra se ciega.
11
3comentarios 65 lecturas versoclasico karma: 70

En la noche de los sueños

Sueña mi anhelante boca
con unos labios jugosos,
que la colmen y la sacien
de besos libidinosos.

Y despierta acartonada,
deteriorada y sedienta,
en la noche de los sueños
no hubo beso, solo afrenta.

Sueña el iris de mis ojos
con otros ojos clavados,
con una mirada ardiente
de la pasión inyectados.

Despiertan atormentados,
humectantes las pestañas,
en la noche de los sueños,
¿en mis ojos?…solo lágrimas.

Sueña la piel de mi cuerpo
con las yemas de sus dedos,
sueña mi mano traviesa
con la cumbre de sus senos.

Despierta la dermis fría,
trémula por el desplante,
en la noche de los sueños,
nadie acarició a la amante.

Sueñan encima del vientre
revoltosas mariposas,
coloridas y vivaces,
con otras aún más hermosas.

Despiertan descoloridas,
borrosas, en blanco y negro,
en la noche de los sueños,
extinguiendo su aleteo.

Sueña el delicado oído
con música celestial,
con las notas que desprende
una boca al suspirar.

Despiertan rotos los tímpanos,
por ruidos atronadores,
en la noche de los sueños,
los ecos de desamores.
24
13comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 77

Puesta de sol

Horizonte anaranjado,
difuminado y apuesto,
a ese poniente lejano
el sol le tira los tejos.

Se esconde lánguidamente,
vistiendo de bronce el cielo,
que el oro de su corona
relumbra más bien sereno.

Coquetea con las nubes,
a las que esmalta con fuego,
y el halo que las decora
se erige en insigne yelmo.

Y se enamoran los ojos,
en el precioso momento,
en que se velan sus rayos
por el sendero del tiempo.

Es la esplendorosa estampa,
de un candil amarillento,
cuando se apaga la tierra
y se enciende el universo.

Han quedado dos amantes,
juntos, su mente y sus cuerpos,
observando temblorosos,
ocultarse a un sol tan bello.
21
7comentarios 102 lecturas versoclasico karma: 88

Cuando ardan mis poemas

Cuando el sol luzca en lo alto
y se oiga a las cigarras
elevar su seco llanto,
ahí pondré una guitarra
y un romancero gitano
pa que en su triste sonido
lleve hasta el cielo claro
un suave frescor de lirio.

Cuando se embarque la luna
en aguas de plata fina
y el fulgor de las estrellas
llegue a la noche bruna,
saldrá a pasear mi canto
con un clavel encendido
vistiendo a la gris montaña
de blancos versos de lino.

Cuando tus ojos me lloren
arco iris de cristal
y sus luces me estremezcan
como el filo de un puñal,
me haré amigo del viento
e iremos a pasear
por las llanuras de un tiempo
que no encuentra su verdad.

Entonces me habré vencido,
entregado a la unidad
de un universo flotante
con cierto sabor a sal.

Y vendrán los caballeros
desprovistos de piedad
con sus brillantes espadas
hechas con piedras de mar.

Y en el fuego de su hoguera
mis poemas arderán,
y bajarán a la tierra
en un épico final.
leer más   
10
2comentarios 56 lecturas versoclasico karma: 71

Mar de Letras ( dedicatoria)

Navegamos
entre las letras
Surcando este
Curioso mar

Vamos dejando
En cada puerto
Un pellizquito
De nuestra sal.
leer más   
17
6comentarios 126 lecturas versolibre karma: 91

Versos en almoneda

Voy contra mi interés al confesarlo,
no obstante, amada mía,
pienso cual tú que una oda sólo es buena
de un billete del Banco al dorso escrita.
No faltará algún necio que al oírlo
se haga cruces y diga:
¡Mujer al fin del siglo diez y nueve,
material y prosaica!... ¡Boberías!
¡Voces que hacen correr cuatro poetas
que en invierno se embozan con la lira!
¡Ladridos de los perros a la luna!
Tú sabes y yo sé que en esta vida
con genio es muy contado el que la escribe
y con oro cualquiera hace poesía.

Bécquer, rima XXVI

Cada día que amanezco
tras la noche traicionera,
con la pluma en el tintero
y con ceros en la cuenta.

Son noches de borrachera,
donde discurre el veneno,
de la bebida y la juerga
que amarga como el ajenjo.

Donde espero a ese mecenas
que valore solo el genio,
que me llene de monedas
y no escribir por dinero.

Y subasto cada letra,
por más que las embellezco,
y quedan en almoneda
mis suspiros y mis versos.

¿Cuándo alcanzaré la estrella?
la estrella del firmamento,
según predijo un profeta...
¡por favor, que sea presto!
14
4comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 83

Principio y fin

El trino en la mañana,
fulgor que alumbra el día,
aullidos en la noche,
sombras que la liquidan.

Despiertas con el sol
que sobre el cielo brilla,
y duermes con la luna
que luce si es crecida.

Jardines florecidos,
de gama colorista,
se apagan en otoño,
queda la flor marchita.

La yerba verde y fresca
se mece con la brisa,
y en el invierno cruel,
se consume aterida.

El fuego del amor,
la llama enardecida,
se extingue con la cera
que en humo la disipa.

El gesto de la cara,
que enciende una sonrisa,
se borra con la pena,
y el rictus desanima.

La pluma que en papel
en versos se desliza,
se seca de tristeza
y olvida toda rima.

Aquel rayo de luz
que marca la salida,
de la caverna oscura
sepulcro de la vida,

aquella luminaria,
faro que te ilumina,
se pierde en la negrura,
y oculta toda guía.

Lo que eran al principio
motivos de alegría,
al fin quedan extintos
en muerte y en ceniza.
15
3comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 63

La ciencia y la fe

Misterios de la ciencia,
milagros de la fe,
compleja disyuntiva
que no se qué creer.

Surgir de una costilla,
crecer en un cigoto,
enigmas de la vida,
prodigios del nacer.

Crear en siete días
un mundo en que vivir,
el cielo más la tierra,
y encima descansar.

Fundir a la energía
con toda la materia,
que fluya en la explosión
cosmos universal.

Que curen las heridas
potentes medicinas,
y en la investigación
pongamos la confianza.

O la enfermedad sane
por mor de otros designios,
y solo la oración
de vida a la esperanza.

Herejes que explicaron
las leyes naturales,
más bien nos evitaron
toda superstición.

Profetas que escribieron
el libro prodigioso,
obra de un Dios divino,
divina inspiración.

Abismo incalculable,
dos mundos batallando,
la sima que divide
los hechos del sentir.

¿Razón o presunción?
Hechos, que son palpables.
Mas quiero la certeza
de vida tras morir.
17
9comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 71

Preguntas sin respuestas

A preguntas sin respuestas,
las respuestas sin por qué...
La certeza del mañana
o el enigma del ayer.

La memoria silenciosa
de recuerdos por doquier,
a misterios insondables
responde solo la fe.

Sumido en el mar de dudas
de aventuras del saber,
perdido entre mis desdichas,
desventuras del querer.

Que le pregunten al cielo
por el germen de placer,
cielo que está entre sus piernas,
cielo donde he de volver.

Y entre todas las cuestiones,
solo te confesaré,
que solo hay una respuesta...
y es su cuerpo de mujer.
11
4comentarios 43 lecturas versoclasico karma: 65

Mi pueblo

Paseando por la vera,
sintiendo todo su fresco,
de las aguas del Eresma,
que discurren hasta el Duero.

Caminando en la alameda,
por esa tierra de albero,
donde allende sedujera
entre caricias y besos.

Con mis manos inexpertas,
con unos labios sedientos,
con una mirada ingenua
pero el corazón intenso.

Serpenteando la ribera
que me lleva hasta mi pueblo,
los pinos y las choperas
son escoltas del sendero.

Y los rebaños de ovejas,
forman parte del cortejo
esto es señal que estoy cerca,
esto es señal que ya llego.

Donde las campanas templan
cuando miro hacia el cielo,
repicando las cigüeñas
en la iglesia y los aleros.

Sus rincones, sus callejas,
aquellas donde regreso,
testigos de peripecias,
cómplices de mis secretos.

Evocando las escenas,
del cajón de los recuerdos,
recuerdos en color sepia
tan presentes como añejos.

Todo lo aprendí en su escuela,
que tuve buenos maestros,
y los amigos que juegan,
compartiendo mis recreos.

Han labrado en las canteras,
esforzados pizarreros,
sobre una base de piedra,
la dureza de su sello.

Y sobre esta tierra yerma,
plagada de sentimientos,
quiero mi casa perpetua,
donde habite mi recuerdo.

Y que me den en su iglesia,
el último sacramento,
y que se alegre la pena
porque me quedo en mi pueblo.

Y que cierren la puerta
de la entrada al cementerio,
y que queden cuando muera,
junto a los huesos, mis sueños.

Cantando estoy a mi tierra
temblando porque la quiero,
como si fuera un poeta,
que la ama…como a sus versos.
15
sin comentarios 55 lecturas versoclasico karma: 46

Indigno

Indigno soy, no merezco
nombre, reconocimiento

no por incumplidas rimas
ni por saltarme los tiempos

no por asonantes vanas
ni por ocluidos versos

sino por robar las alas
al mar, al amor y al viento

no merezco, dicho queda
ser poeta en este tiempo
leer más   
10
1comentarios 99 lecturas versolibre karma: 59

A Miguel Hernández

Entre toda esta tiniebla,
en este mundo grosero,
va una vida macilenta,
de la congoja reflejo.

Plagada de mil reyertas
escenario de camelos,
de camelos y verbenas,
sobre todo de tormentos.

Y las noticias apestan,
cuando pongo el noticiero,
la hostilidad y la guerra,
lo normal en nuestro tiempo.

Escurrido entre las yemas,
goteando este universo,
la humanidad no escarmienta
¿acaso somos mostrencos?

¿Por qué toda esta vileza,
por qué nunca aprenderemos,
por qué los hijos heredan,
todo este paisaje bélico?

Por aquellos que en la trena
perdieron todos sus sueños,
y la vida, porque hubiera
más libertad y progreso.

Que alta vaya la cabeza,
el corazón firme y recio,
que no pueda la tristeza
con nosotros ni un momento.

Ya lo dijo aquel poeta,
que iba feliz, ¡sonriendo!
si bien entre pena y pena,
siempre estará en el recuerdo.
16
4comentarios 105 lecturas versoclasico karma: 65
« anterior12