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Tiempo

Somos los hijos y frutos del tiempo
que camina imparable a su destino
para morir y comenzar de nuevo
con otras vidas y otros objetivos

Tiempo para crecer entre juegos
donde brota la espiga del futuro
dejando a su paso muchos recuerdos
que en el alma pentran como surcos

Tiempo para volar libres como aves
disfrutando de todos los placeres
que nos concede la vida en su viaje
picando en cada trayecto el billete

Tiempo para germinar nuevas rosas
alimentadas por nuestros cuidados
que florecen entre espinas y rocas
y se marchitan cediendo sus granos

Tiempo que se consume sin retorno
y se despide tras dejar su herencia
entre olvidos, menciones y sollozos
formando parte de cada existencia
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4comentarios 37 lecturas versoclasico karma: 60

El primer beso

Mis labios indecisos,
tu aliento entrecortado,
tu corazón rendido,
el mío, desbocado.

En mi boca, un suspiro,
en tu lengua, un pecado,
susurros al oído
que hacen temblar los párpados.

Me acerco con sigilo,
mis ojos, ya han besado,
y saltas el abismo
con un roce de labios.
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Enderezando renglones (colaboración con @sarrd8r)

Escribimos desnudos,
a vida y muerte.
En cada verso azulado,
obviando correctas virtudes,
Sólo nos defiende la tinta.

Sin autocorrector
entre cunas de esparto
latidos que dan sentido
al vocablo vida
corazón táctil al amor.

Te encuentro entre palabras,
espaciados y estrellas suspensivas.
En vocales mudas por el llanto,
en cada línea del horizonte.

Eres la excepción a la piedra
compañera de tropiezos,
la virtud de mis silencios,
la brisa que acuna el trigo,
los dedos que mecen mis renglones.

Recitas asonante,
Y es en el eco de tu voz,
donde escucho las mareas
que nos arrastraron a esta orilla,
rebosante de espuma,
de letras antes muertas.

La pluma que bate tañidos
sonrisa crepuscular en la que dormir
la pregunta a todas mis certezas.
Dejaré abiertas mis ventanas
para que descanses en amaneceres.

Si buscamos en la ausencia la disculpa,
las rimas imposibles
serán recuerdo de verdades,
Adormecidos por distantes nebulosas
regresaremos al mismo cielo.

Escribiendo desnudos,
a vida y muerte...
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10comentarios 120 lecturas colaboracion karma: 86

Borracho

Beodo,
por saciarme con tus besos,
si me rozas de ese modo,
si me meces en tu pecho
o me embriagas con tu sexo.

Tan ebrio,
por la ingesta del licor
de la flama de tu infierno,
del deleite del sabor
que condensas en tu flor.

Mamado,
del regusto de tu lengua,
si te postras ante Baco
y se queman en tu hoguera
la pasión junto a la absenta.

Sediento,
por el jugo de tus labios,
de aspirar todo tu aliento,
el jadeo entrecortado,
de ese céfiro mojado.

Borracho,
cuando bebo de tu boca,
al sacar todo el extracto,
de ese néctar que rebosa
tu figura lujuriosa.
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Romance sin título

Cuando te vi en el desierto
te miré sedienta el alma
quise llenarte los cántaros
de nieve acaramelada.
No me contaste tu historia
yo la rimé en tu mirada
hilándola con el trino
del ave que la llevaba
en su pico con primor
al nido en que la enhebraba.

Tanto el verdor de tus ojos
como tu risa lozana
hizo temblar en suspiros
a mis entrañas de lava.
Vi que subía hasta el cielo
y de tu mano tomada,
el agua y miel en la tierra
eso ya no me importaba.

Eras ocaso de versos
nubes doradas, bordadas.
Siguen tus rayos de sol
avivándome la calma
por eso mantengo en pié
esa premisa jurada
de no revelar jamás
cómo esta historia es llamada.





Dee Dee Acosta
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21comentarios 130 lecturas versoclasico karma: 112

No tengo voz

No tengo voz…
Mi canto es un poema, escrito en noche plena
silente es mi tonada que hace llorar la arena.
Mis trazos como acordes nacidos en cadena
resuenan en la aurora con voces de sirena.

No tengo voz…
Y en dulce serenata se van mis voces llenas
de ronda por las tardes en plácidas verbenas.
El ritmo de mis notas está en verbos caídos
que muda es la cadencia de versos sin sonidos.

No tengo voz…
Escapan de mis manos las notas apagadas
que juegan al ocaso traviesas y calladas.
Mi música es adentro de líneas encerrada
que en complice silencio se inscriben en tonada.

No tengo voz…
No se por que milagro me nace en poesía
un coro de palabras en sorda algarabía.
Pero estas mismas notas jugándose dormidas,
resuenan en el alma en claves encendidas.

No tengo voz…
Mi verso es melodía discreta y transparente
que grava en armonia mi verbo trascendente.
Los pasos de mis lettras se elevan como encanto
y arrastran las esencias de amores y de llanto.

No tengo voz…
Escrito en sentimiento mi hechizo asono invoca
la fuerza de lo eterno que hace soñar la roca.
Mi frase va insonora, y adentro va y resuena
que voz no tengo y canto: mi canto …¡Es un poema!
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13comentarios 91 lecturas versoclasico karma: 107

Invitaciones

Bésame los sueños y los labios
Déjame vivir tu inmensidad
Muéstrame el futuro en tus presagios
Viste de infinito nuestro andar
Cúbreme con lirios los espacios
Hazle un agujero a mi pesar.

Traza con tu fuego mi camino
Píntale caricias a mi sed
Arma mis derrumbes con tus mimos
Tiñe de rubí mi atardecer.

Pídeme la llave a mis locuras
Baña en primavera el porvenir
Quítame el abrigo y tantas dudas
Saca mis sentidos del carril
Cuéntale misterios a mis lunas
Marca mi compás en tu latir.

Forja laberintos en mis poros
Duérmete en mi hierba humedecida
Cóseme despacio el aire roto
Une mis retazos a tu vida.




Dee Dee Acosta
Abr.25/2018
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24comentarios 154 lecturas versolibre karma: 114

Desnudez

Deshojas con ternura cada prenda
como si fuesen pétalos de rosas
caricias hambrientas de besos, bocas
que de tu libertad se encuentran presas

Desnudos en el lecho de la luna
que nos llama a la puerta cada noche
para viajar al mundo de los goces
envueltos en suspiros de locura

Sábanas en los talles enredadas
testigo de secretos y gemidos
que danzan asumidas en delirios
pintando de pasiones nuestra cama

Miradas que delatan sentimientos
brotando como fuente de agua clara
donde bebe el lenguaje sin palabras
y se inundan de jugos nuestros cuerpos

Almas que en su cobijo están desnudas
mostrando sus miedos, sueños y llantos
donde el amor anida en su regazo
libre de los cerrojos y ataduras
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4comentarios 37 lecturas versoclasico karma: 52

Poesía

"21 de marzo, Día Internacional de la Poesía"

Refleja un atardecer, o le canta a la luna,
duerme al recién nacido con su canción de cuna.
Con una copa, al piano, de su mente al cantante
le brotan en la noche, las rimas asonantes.
Y una lánguida dama, suspira enamorada
si le regalan dulces versos con la mirada.
Es tan suave y tierna, como pétalos de flor,
son las bellas palabras que anuncian el amor.
Es susurro, es arrullo, fontana que te seda,
rumor que te conforta, murmullo en la arboleda.
Dar ritmo a la palabra, dictarla con cadencia,
las musas que te inspiran, del lirismo, su esencia.
La lágrima, el abrazo, besarte, y la caricia
de la seda de tu piel, sentirla con delicia.
Torrente de sentidos, y mucha sutileza,
es describir la vida, con halo de belleza.
El delirio de un sueño, volar con fantasía,
el arduo sentimiento... dime ¿qué es poesía?
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8comentarios 159 lecturas versoclasico karma: 105

De nuestras bocas

Nos perdimos
en la rima de otros labios
y ahora
solo somos
dos versos asonantes...
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7comentarios 77 lecturas versolibre karma: 105

Versos En Domingo

Hoy los versos
se despertaron libres,
y libres se acicalan
de asonancia desordenada;

No esperes que sigan tu ritmo,
van con el alma despeinada.
...descansan en domingo.
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5comentarios 56 lecturas versolibre karma: 91

Sed

Tu nombre en mi garganta
Un árido goteo
Sequía y gimoteo
Que el alma deshidrata

Desierto en cataratas
Arena en aleteos
Salíferos jadeos
Tus besos cuando faltan

Sedientas las corrientes
Sin néctar, sin tu savia
Que nutra mis torrentes

Rocío de tu magia
El único afluente
Que riega mis nostalgias.
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10comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 101

Te deseo

Como Eva a la manzana,
el náufrago al velero,
Colón la tierra firme,
así yo te deseo.

Como buscó Moisés
junto a su pueblo entero,
la tierra prometida,
sufriendo en el desierto.

Como el niño sustrae,
ladino un caramelo,
o el borracho suplica
que el vaso esté relleno.

Como mayo a la lluvia,
tras un invierno seco,
espera ansiosamente
que sacie los terrenos.

Como el buen astrofísico,
detrás del catalejo,
aguarda a su cometa
surcando el universo.

Como el astuto perro,
jugando con su dueño,
espera muy inquieto
que le arrojen otro hueso.

También el feroz lobo,
cansado y tan hambriento,
atisba agazapado
a un corderito tierno.

Como a la expectativa,
el buitre carroñero,
su presa moribunda,
vislumbra desde el cielo.

Como el brutal colmillo,
del conde sempiterno,
divisa salivante
el delicado cuello.

Como el poeta triste,
se pierde en mil lamentos
romántico y sensible
para que acuda el plectro.

Como ojos inyectados
de la pasión y el fuego,
en el instante mágico
de desnudar tu cuerpo.

Luchando contra el viento,
soñando ese momento,
rayando la locura,
así, yo te deseo.
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3comentarios 83 lecturas versoclasico karma: 106

Tierra de pinares

A esta tierra que regreso,
cercenada de progreso,
vuelvo corto de equipaje,
mi ropaje es el coraje.
Siempre parece que enferma,
por barbechos, porque es yerma,
por esos campos de eriales,
de tomillo y matorrales.
De la gente seria y seca,
de frunce de ceño y mueca,
de pueblos en el olvido,
vacíos y envejecidos.
La tierra se torna de ocre
cuando ya termina el viaje,
tierra de pardos colores,
tierra de áureos trigales.
Arde la piel con el hielo,
la escarcha se graba a fuego,
y entre caminos rurales
se queman los rastrojales.
Sufre el pueblo las traiciones
de soberanos y nobles,
de los señores feudales
y de tantos cardenales.
Eresma, Voltoya, Moros,
apenas agua de lloros,
traen tus pobres caudales,
como estampas otoñales.
Al pastor y su rebaño,
sobre eternos calvijares,
le vigilan los milanos,
huraños y desafiantes.
Y te retratan sin flores
y privada de colores,
y están teñidos de sangre
tus campos y pastizales.
Los prados con amapolas,
de volubles zarzamoras
las cunetas y canales,
por guerras de carcamales.
Y al lado de las riberas,
entre valles y laderas,
lo bosques parecen mares
de pinos y de encinares.
Disfruto tus tradiciones,
tus danzas y tus cantares,
las costumbres y el folclore,
de tus fiestas patronales.
El Abrego se derrama
entre el cardo y la retama,
esparce los abrojales
y mece los enebrales.
Viento que trae fragancia,
a resinas o a lavanda,
a incienso en los funerales,
a muerte en los secarrales.
Pero siempre que te miro,
con el sol en lo más álgido,
tus paisajes son radiantes
con ese aire crepitante.
En las entrañas te llevo,
a tu casta y tu linaje,
los ásperos corazones
de la gente de mi sangre.
Porque no olvido tu escuela,
las niñas con la rayuela,
y a esos amigos leales,
amigos desde chavales.
Porque adoro los calores,
los fríos y los olores,
los perfumes de tus aires,
y el ocaso de tus tardes.
Y por eso siempre vuelvo,
gallardo, gentil, esbelto,
un nómada y trashumante,
como vuelve el emigrante.
Como Machado regreso,
regreso a mis soledades...
La piel y el terreno seco,
a esta tierra… de pinares.
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4comentarios 103 lecturas versoclasico karma: 95

Mar adentro

JUEGAN ABUELO Y SU NIETO
corriendo la playa abajo,
atropella a los morenos
su viejo balón hinchado.

Y "ay, chico, como se giren
por darles un balonazo.
Cuidado con lo que haces,
de sus espaldas un campo."

Y "pobre del que me mire,
pues una ojeada suya
o un reto de sus pupilas
harán desatar mi furia."

El abuelo se asustaba
con la dirección del viento,
lanzaba el niño la bola
adonde esperan los cuervos:

Un vendaval va volando
al ritmo de su patada
y baila con el balón
y tropiezan con el agua.

El viejo, aburrido, mira:
"Pues en casa no tenemos
y ahora que lo has perdido
a saber qué es lo que hacemos."

"Ojalá alguien nos ayude y
podamos ir a buscarlo
y a salvarlo de las algas,
pues es lo único que amo.

¿Y si el mar se pone bravo?
Dime entonces tú qué haremos
si el mar va y se pone bravo.
Dime entonces, dime, abuelo.

¿Y si el mar se queda quieto?
Lo intento pero no aguanto
pensar que se queda quieto
con mi juguete jugando."

...

Se sonríe allí mirando
a las olas cómo juegan
con las puntas de sus dedos
ya grabados en la arena.

Ahora él dice que vienen,
pero basta que le escuchen
para imaginar un reto
y cambiar fieras su empuje.

¡Nunca vio espalda tan ancha
en la que perder el rumbo,
tan oscura, tan oculta
y ante los ojos del mundo!

El chico con ojos niños
sentado a la vera suya
adentro, muy dentro, piensa:
"Ojalá no vuelva nunca."
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El poeta

Murió de un ataque de lirismo, según reza el informe forense. Sufriendo desde su juventud una inclinación enfermiza por los versos de arte mayor, y tras una intensa noche debatiéndose en la locura de unos tercetos encadenados, rompió definitivamente con los endecasílabos para decantarse por los octosílabos asonantes en los pares del romance más tradicional, que siempre, generoso, liberó a los impares. Envuelto en las dudas, caía por momentos en la tentación de las décimas y sus redondillas aconsonantadas, ensayando febrilmente la musicalidad de la espinela con su pausa obligatoria.
Tal vez fue un exceso de belleza, o de tristeza, o de emoción, o de armonía, o de vacío, o de realidad o de agónica verdad hallada en un verso definitivo, absoluto y necesariamente mortal. Pudo ser un alejandrino fracturado en sus rotundos hemistiquios o, por qué no, un humilde heptasílabo fugado de alguna lira.
Sobre su lecho, yacía desversado el poeta: todos los poros de su piel rezumaban ocasos rotos, alguna estampa otoñal, soledades marmóreas, abrazos imposibles, encendidas pasiones, lágrimas sordas, mirlos blancos y hasta alguno de esos amores eternos que te arruinan la vida y te condenan las letras.
Al retirar el cuerpo, sobre la sábana vertidos, un sinfín de versos libres estamparon la más bella e inefable composición jamás imaginada.
Los empleados de la funeraria y los escasos testigos allí presentes fueron convenientemente aleccionados y advertidos del riesgo de contagio. Tomaron las debidas precauciones.
La sábana fue incinerada.

© Yolanda Gracia
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Amor platónico

Pasas delante de mí, me oculto
y no te conozco,
pero deseo estar a tu lado,
¿no resulta irónico?

Me miras, sonríes y saludas,
se enciende mi rostro
del tímido color vergonzoso,
de un pálido rojo.

Y sigues, sin parar, tu camino,
jovial y con gozo,
y yo quedo dolido y lloroso,
hundido en el lodo.

Contrastes del amor imposible,
quizás misterioso,
de ese joven soñador romántico,
por siempre platónico.

No ser correspondido difiere
con querer a fondo,
y un corazón que late fogoso,
con corazón roto.

Como el viento que arranca las notas
en un dulce soplo,
y torna en un quejoso lamento
con su silbo ronco.

Como esas lágrimas transparentes
que vierten los ojos,
y semejan al tibio rocío
llorar tembloroso.

Como lánguidas hojas que caen
en un nuevo otoño,
al manto dorado
que parece de oro.

El contumaz y retumbante eco
que me deja sordo,
pensamientos que angustian la mente
gritándome a coro.

Así fue mi amor idealizado,
sutil, sigiloso,
dañino, cruel, oculto en la sombra,
pero...tan hermoso.
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Una lágrima helada

Bajo un ventilador,
tendido sobre las sábanas blancas,
esperando la noche,
y soñando con que acuda a mi cama.

Que al entregarle mi obra,
los versos en los que desnudo mi alma,
se enamoren sus ojos
en esta noche de fiesta y de gala.

Al llegar al salón,
bajo una difusa luz azulada,
relumbra su silueta,
el sutil contorno de la elegancia,
en el vestido negro
que ciñe sus bellas formas delgadas.

Y al comenzar la música,
donde las notas silencian miradas,
ojos tristes se esconden
tras una máscara, tras la arrogancia.

Deserta la sonrisa
de su boca lánguida y sin palabras,
muda y tan taciturna,
más su rostro dice, lo que ella calla.

Lo que yo vi esa noche,
no fue una dama, más bien un fantasma,
el desalmado espectro
que al amor le daña, o quizás le mata.

Y al llegar la mañana,
solo reposa sobre mi almohada,
una lágrima helada,
la de la tristeza por esa ingrata.
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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3comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 85

Qué quiero

Yo quiero enamorar a una muchacha
de labios como pétalos naciendo,
yo quiero una muchacha enamorada
con ansias de aguas claras en su cuerpo.

Yo quiero un corazón de alba rosada
henchido de pasión en sus dos pechos,
yo quiero despertar una mañana
eterna de caricias y de besos.

Yo quiero ver llegar del mar su barca
y a sus muslos las olas envolviendo.
Yo la quiero desnuda en una playa
con su ropa esparcida por el viento.

Yo la quiero crear con desearla,
con el fervor ardiente del deseo.
Y no está, no te creas, tan lejana:
soy quien quieres, sabiendo lo que quiero.


Imagen: Mónica Bellucci, en Pinterest.
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