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El regreso

Vendrás, sé que vendrás
cuando mi aliento sea sólo un suspiro
perdido en las tinieblas del ocaso,
cuando mi cuerpo fluya a la deriva
por un mar sin sentido
de tanto naufragar tras tu silencio.

Vendrás, sé que vendrás
al filo de una oscura medianoche
mientras la madrugada se hace eterna
y en su terca quietud
se niegue a caminar hacia la aurora
del ansiado y postrero nuevo día.

Vendrás, vendrás y...entonces,
¡cuánto lamentaré no haber vivido
todo el tiempo a la sombra de tu risa
para pintar la nieve de tu rostro
con versos de colores encendidos,
para adornar tus trenzas infantiles
con flores a la vera del camino,
para incendiar la fronda de tu cuerpo
con estas manos mías, como antorchas
en busca de recónditos remansos
donde apagar la sed por tanta espera!

Regresarás, lo sé,
cuando la densa niebla ya me envuelva
con sus brazos de bruja plañidera,
cuando este barco mío ya zozobre
en las sombrías aguas del Estigia
y el tiempo derrochado en no tenerte
me aplaste la conciencia como losa.

Vendrás entonces tierna y afligida
sobre una luna llena exuberante,
ataviada con túnica de seda,
y besarás mi frente tiernamente
con un último beso
en las primeras luces de una aurora
lejana ya, imposible.
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Apoyarme sobre el pecho del mundo

Y dibujar con tiza la sombra
del almendro de tus ojos
y agitar sus ramas.

Y hacer mis días contigo
apoyarme sobre el pecho del mundo
convocando las horas.

Olvidarme de mí
pensándome

Construir cuerpos sin aire
que no tiemble el aliento
de la aurora nacida.

Hablarás, voy conociendo
la voz de la ternura
que sostiene el cielo.

Mi corazón pálido besa
unos senos impalpables
escondido
dormido

Olvidarme de mí
pensándote

“Te encontraría sin buscarte”
tengo la forma de tus manos
nos hemos construido.

Tu mano sobre mí no pesa
cae, juega, es noche que es día
es la mano que da comienzo al tiempo.

Y dibujar con tiza la luz
de las manos del mundo
con un corazón quemado.

Noche fresca sonriendo
saliendo de tus labios
nos comimos el tiempo.

Andar, atravesar el fuego
el espacio incierto para darte luz.

Cuidar el almendro tus ojos
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20comentarios 110 lecturas versolibre karma: 108

La vida

La vida es lucha, es sarcasmo, es sueño enajenado.
Es brincar abismos, es cruzar verdes valles, palpando los senos de montañas viudas con sus blancas calvas y sus redondas barrigas, y ves como se aferran a las plañideras nubes de lontananza.
Es franquear momentos que la mente alcanza.
Es canjear con trueque a doña muerte.
Es vadear caminos angostos en la espesura de lo absurdo,
Es andar caminos escarpados y abruptos de mentes suicidas.
Es vivir en una selva urbana, que yo, no conozco.
Es penetrar en ojos ciegos, fabricando sueños.
Es una caza de brujas, con inquisición venida del medievo.
Es un soporte que abre puertas al poder desmesurado que pisa cabezas.
Es un baúl empolvado, lleno de avariciosas joyas.
Es una canción desesperada que se ahoga en la noche y despierta en la aurora.
Es un grito de sirena, un aullido interminable entre tinieblas.
Es un mundo de fragmentos microscópicos del universo.
Es amor, miedo y locura.
Es suciedad que engaña al desaliento.
Es vergel de pureza cristalina que se baña en mis ojos.
Es un hilo imperceptible, frágil, que quiebra.
Es triturar con los dientes la invasión del alma encarcelada.
Es bostezar día a día ilusiones que emanan sin esperar nada.
Es mirar con ojos de esperanza.
Es un espejo que rompe.
Es el sol de mi mañana.

Angeles Torres
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Poesía matutina

Te busco en el silencio del aurora,
al salir de mis sueños
y arriesgarme a la vida.

Te esbozo,
con unos trazos grises,
con unos versos lentos...
con emociones tibias.

Tu voz es la del eco de un recuerdo,
nacido en el ayer
y en la nostalgia.
Tu rostro es el destello de un anhelo,
que alumbra mi futuro
y mi esperanza.
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4comentarios 94 lecturas versolibre karma: 104

Corazón de barro

Despierto,
en mis oídos oigo la hierba de tu risa
las olas de tus caricias meciéndose
en la aurora de mi piel agostada.

Volando,
unos gorriones acaparan la alegría del mundo,
su lengua contiene los secretos de todas las sonrisas,
cantan a todos los insensatos amores.

Escucho sus apariciones
en el respeto por el vuelo
al que las caricias invitan
con el vértigo de un corazón
lleno de piedras lunares
y otros astros muertos.

Cuelgan en la sombra de una noche
que no es de este mundo
como no lo es tu sonrisa
de hierba mecida sobre el mar
que obstruye de lo azul lo oscuro
que el vaho de otros besos trajeron.

Está tu sonrisa, como tus ojos,
anudada a la risa de los colores del mundo
del que hablan los gorriones
surcando como ondas el aire
desnudando exaltados el vértigo
de mi corazón de barro inmaterial.
Animal exaltado. Eso soy.
Quiero besarte.
Te beso.
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19comentarios 96 lecturas versolibre karma: 106

Campos de Castilla

Estrellas cotillas
que pintan cielos
de lunares blancos,
el sol acaricia
el velo de margaritas,
pisando lluvia de llantos,
y llantos de ríos,
ríos retando musgos,
calados de interjecciones
de dulces gestos.

Senderos habitados
de verdes abanicos
de largas copas,
claros, oscuros,
riendo estrofas,
mirando estrellas
abarrotadas de amapolas.

El cielo se pinta
de azul intenso,
besa tréboles alejandrinos
quebrados por mis pisadas.

Cantos de amor
de pájaros ondulando sus alas,
palpitando en morse
corazones de primavera.
Un escarabajo pelotero,
se pavonea,
cruzando tranquilamente
mi mirada,
y yo, quedo absorta,
mirando como envuelve
sus bolitas redondas.

Cantigas de romances de retamas,
pareados de abejas
zumbando el viento,
epopeyas que burlan epístolas,
recreandose en rapsodas
de hiedras rimadas con geranios,
danza de versos y prosa
en un escenario
de cisnes con tutus
de cuellos entrelazados,
hermosa caminata de azucenas
perfuman el aire,
de campos de amapolas.

Esquemas de mundos,
hechos de ritos y palabras,
que dibujan luces y sombras
sobre charcos de lluvia,
saliendo de sus cuadros,
moldeando las aristas
de sus bellos marcos,
ojos que nacen a la vida,
en esquinas de auroras
escritas por poetas.

Angeles Torres
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Instinto

Ese animal que revienta los burkas mentales
y esquiva las verjas de acero más altas,
ese animal que quebranta las leyes, las normas
y deja que el miedo se aburra a sí mismo...

Ese animal que se lanza del barco en la noche
y grita aun sabiendo que nadie lo escucha,
ese animal que resiste a la lluvia más densa
y aprieta los puños de rabia y coraje...

Ese animal ancestral al que no hay escopeta
ni dardo moral que lo pueda frenar,
ese animal imponente que lucha sin tregua
en mitad de decoros, recato y pudores...

Bestia ambiciosa que ignora confines y formas,
que ruge en la aurora primera del tiempo;
bestia que acecha los prados más verdes y libres,
que escarba en el pecho el camino a la acción...

Fiera indomable y certera que habita lo mismo
las tripas del hombre vulgar y erudito,
que el vientre del necio, el poeta o el monarca;
fiera indomable y certera que habita lo mismo...

Eres el lazo al origen del cielo y la tierra,
la voz que recuerda que somos salvajes,
eres la lengua que quiso cortar el poder
para hacer de nosotros a un perro sumiso.
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12comentarios 84 lecturas versoclasico karma: 109

Dibujante de Sueños

Dibujas tu mundo en mi espalda,
de una forma intensa, abrasadora.

Creas tu arte en mi piel sin demora,
dejas sentir tu alma encantadora.

Pintas sueños, estrellas y auroras,
me envuelves con voz arrulladora.

Vienes y me dices que me adoras,
quieres vivir bajo mi custodia.

Pintas corazones con mil latidos,
me rescatas del inclemente olvido.

Le das forma y color a mis sueños,
con tu dulzura derrites mis miedos.

Con un pincel delineas deseos,
al tiempo que me comes a besos.

Con acuarela recorres mi cuerpo,
convirtiéndolo en un tapiz perfecto.

Dejas mi piel tatuada en misterios,
el mejor pintor de todos los tiempos.
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Mientras camino

Mientras camino a oscuras la vereda,
sus recuerdos consiguen, sin pudores,
adornar las palabras con sabores,
pintar en el desierto una arboleda.

Cuando sale la luna desenreda
la bruma del pistilo de las flores,
a ver si entre la noche y sus colores
reluce como el sol su piel de seda.

Se acerca a pasos lentos, indecisa,
pestañea, sonríe, me enamora:
amanece en mis sueños su sonrisa.

Amiga del amor y la deshora,
rebelde del ahora y de la prisa:
son sus ojos el cenit de la aurora.

Juanma
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5comentarios 148 lecturas versoclasico karma: 90

Islas marcianas

Auroras boreales y verdes caricias. Tumban universos.

Silencio. Sólo se escucha moverse el pulso. Frío. Tanto que la brújula estalló en mil cristales.

Islas desiertas en órbitas marcianas. Rumbos nuevos, caminos complejos.

Empujo mi maleta, cargada de notas. Un biombo, una flor, un libro y cien retales.

¿Qué habrá en ese horizonte? Ramas nuevas en bosques densos, ocasos violetas en frascos de chamanes, piruetas de bocas que corren a encontrarse.
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Lied de despedida

a LH

La hora final en vilo de silencios
Cargando el aire de asfixiantes sombras
Mira también anunciarse el horizonte
De tu próxima aurora
Y me consuela creer que no fue en vano
Perderme en espejismos de tu voz
Del reflejo infinito en tu presencia,
De tu ser que fue todo y que fue nada
Tu rostro, tu piel y tu mirada,
Tu cabello, y el misterio en tu sonrisa
Que me consumió.

Hasta pronto, hasta nunca
Hasta siempre, hasta encontrarte de nuevo
Hasta no verte, y que el recuerdo arrulle
Con tus nombres mis noches
Flor de altiplano, rosa obsidiana
Morena luz, nereida niña
Prohibida, ajena, distante, extraña
Hermosa esfinge de callado enigma
Que al solitario robaste el pensamiento
Y te ofrendó en secreto en penitencia su alma
Para acallar los gritos de un absurdo sueño.

Ya se despiden de ti las grises horas
Fractal multicolor primaveral retoño
El invierno conspiró con tu partida
Para buscar el trópico al que perteneces
Pequeña alondra de vuelo infatigable
Tu canto entre girones esparcido al viento
Calmará unos segundos este vacío en el cielo
Después cargadas nubes de asfixiada lluvia
Dejarán caer mil oraciones de translúcido fuego
Como el regalo de Pentecostés
Entonces, solo entonces, a esa hora
Convencido tal vez de haber sido bendecido
Gritaré tu nombre en un último intento
Y después quizá, solo quizá, me inventaré tu olvido.
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La letanía del vago lamento

Lágrimas rasgan las paredes de mi casa,
y el miedo llama a la puerta, vencido,
y me espera con un puñal, y una flor gris;
una carta bajo la lluvia
y el disfraz de poeta recién casado
que más bien parece un enfermo neurótico.

¿Qué haces aquí, Juan Ramón?
Se calla y me contempla,
y suspira y se acongoja y llora Platero,
y sus ojos azabache estallan de dolor y rabia
y se convierte, de nuevo, en hombre.

Pronto se desvanece el miedo,
ahogado por la lluvia y el rubor de la aurora;
y salen de las flores Lorca y Machado,
y me esperan con la muerte,
unos gitanos grises; un río de agua gris.

Las nubes, escandalizadas, llueven truenos,
y la nieve cae a peso como plomo;
el fuego brota de entre las algas del mar,
y mi corazón, preso de la letanía de un recuerdo,
deja de latir de un momento para otro.

Vago lamento, marchito y confuso,
complejo, hastiado y depresivo.
Abandóname, o mátame, o simplemente hazme.
Pero no conviertas mi último instante de vida
en el más largo antes de la dulce muerte.
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Vienen de las reyertas

Vienen de las reyertas

Se han roto los espejos de la vida. Los gigantes de hiel
despojan a los pueblos de todo lo que es.
Se van del país pobre con la nieve habitando el corazón sombrío.
Abandonan su patria sus canciones su culto su rutina.


Los niños lloran los hombres gritan y las mujeres
madres de alforja cumplen el rito de sólo dar.
Huyen del pánico de la guerra del hambre del abuso
implacable del maldito falsario que avasalla su pan.

Cruzan los puentes cruzan los mares suben la cuesta
zapatos rotos pies destrozados himnos de duelo
son el castigo que les destinan los viles hombres
que desterraron su humanidad.

Cuántos dolores trepan el alma y la perforan como cuchillas
que los bautiza con sangre brava. Los busca el hambre los sigue el frío
la lluvia lame sus ojos pétreos sus rostros férreos
y en las arrugas quedan los charcos pidiendo asilo.

Ya están llegando a una metrópoli que los recibe con despreciable
sabor a No. Cuánto destrato proyecta el hombre a los que sufren
tribulaciones. Llaga la carne el menosprecio. Hay que tragarse la rabia seca.
Estar alerta a los avaros que implantan miedo besando al hombre con un puñal.


Hay tanto verbo que no conjugan. Es extenuante cruzar la línea de las
costumbres de un pueblo nuevo. Vienen del vientre de las reyertas.
Buscan la aurora que los licencie a ser personas de integridad.
Tiene en su huella todo el silencio la joya fina que los protege del malhechor.

Es la familia lo que los une con cintas blancas de amor y calma.
El universo planta en sus manos una semilla de asociación
y ellos perciben que el paso unido es lo que nunca deben perder .
Son los abrazos de mamá buena los que restauran sus energías
y los retorna con su fragancia a la esperanza de ver la paz.
La lucha es larga. Los inmigrantes despertarán una mañana con gusto a sol.

Beatriz Ojeda
Derechos de Autor
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Con las palabras marchitas

Fue como un poema
al que le habían robado las estrofas.
El invierno llegó,
y no solo te llevaste a la aurora
y su luz cálida, mi letargo;
te llevaste mis recuerdos
y los hiciste trizas bajo la sombra de un ciprés.

Y los álamos ríen, claro que ríen,
por el vano sencillo que promulgan sus ramas.
Te llevaste febrero, y me dejaste
la lluvia de abril impregnada en mi mirada.

Te llevaste la poesía,
te llevaste mi aliento y mi fuerza,
te llevaste mis palabras;
que ahora, quedan marchitas.
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Francotirador de Diccionario

Siempre fui un don nadie sin corbata,
un francotirador de diccionario,
un viajero perdido que rescata
el alma de los días del calendario.

Rimando al compás de la marea,
recito a la noche mi poemario;
es la vida del poeta una odisea,
la vida sin poesía es un calvario.

Recuerdo con nostalgia que hubo un día,
envuelto en una aurora dionisiaca,
en que soñé soñar con la utopía;
engañosa pesadilla demoníaca,
adicto al mester de canallería,
bohemio campeón de la resaca.

Juanma
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La paradoja del nudo gordiano

Unidos en un crisol universal,
Silencio álgido disiento pálido
Y gimo.
Precipita sobre mi tu quietud.
La distancia,¡Ay la distancia!
Cómo quema.

Deshumanizarme y desmaterializarme.
(¿No ves qué maravilla?)
Y yo aquí sentado en el gris menester
De quién quiere en vano.

Solo. Remoto. Abrumado.
Aunque cualquier universo
Que habites será mi patria.

Ubicua, sé ubicua.
Cierne tus raíces en mi diadema
Que me siento descalzo,
Con la paz descompuesta
En un desorden azul.

"Aquel, y sólo aquel que corte este nudo,
Este nudo gordiano,
Conquistará ningún lugar"

El adalid de revoluciones marchitas.
Escribirte para sentirte:
Consuelo de alzar y tirar.
Para que tú seas yo dejo de ser.

Llévame en tu pecho lejos de aquí.
¿Por qué, si tus latidos
Responden a los míos,
Por qué deliro sin hálito?
¡Maldito desvarío que habito!

Sentimiento nimio, sentimiento mío.
Amar a la musa, la musa me ignora.
Calamidad critica, vivacidad incolora.
Vaciedad inexpugnable me apodera.

Buscarte en mi alma,
Reclamar la calma.
Inviable, imposible.
Ven y cubre mi cama
(Qué tirito)
Tintinea aurora mullida
Con tu gracia metálica,
Con tu sombra concreta,
Que este asceta ama la penumbra,
Que está bruma engulle al poeta
Y sigue incorpórea la musa.

La musa no me quiere,
¿La musa existe?

Sedoso su vaho en mi nuca.
Fácil llorar para este adusto
Con metástasis de costras.
(La angustia encharca mi cuerpo)

Besos, besos del santiamén.
Analgésico básico.
Los labios se atrofian
Sino se devoran.

La parca alza la viola.
Sinfonía aguda resquebraja
Los tímpanos.

-Cerciorate de cerrar la ventana, amor,
Que esta noche tengo frío.

Tú ufana te afanas otra vez:
-¿Por qué nunca sonríes?
Y se caen mis piezas...
As always.

El melodramático de la lágrima fácil.
Si sonrío se descomponen mis mejillas como un plátano enmohecido.
El dolor sería y yo dejaría de ser.
(Eres dolor y mármol)

En vano esquivo el llanto.
La vida, una llaga intratable.
Mi paz, una utopía irrisoria.

No escatimo en THC,
Es que si me abstengo no vivo.
Evadirme en una nebulosa gris,
El opiáceo me da un Break,
Se acaba el plazo y retorna
La ciénaga... mi abrigo.

Me mataría, te lo juro
Pero del dicho al hecho
Y del hecho al nicho
Escucho la endecha
Y me engancho al lecho.

Quiero abrazarte procurando mi asfixia.
Morir purpúreo y yerto a tu vera.
(Beatus ille)
Te amo y me destruyo.

Pervivir es abstraerse en la insapiencia.
Las preguntas dan coces en mis sienes.
¿Por qué estoy aquí
Y no nutriendo a un manojo de gusanos?
En tus brazos soy menos necros.

Vida enquistada.
Hartazgo innato.
Hastío de tanto frío viscoso.
El esplín, mi cálido hogar.

La paradoja del nudo gordiano,
Ella está inherente y dispersa.
She was born to be loved.
I was born to be Blue.
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14comentarios 153 lecturas versolibre karma: 102

Breve transición rosa

Fin de la noche y ahí
se presiente el limite
en la mañana
el cielo todo de una sola pizarra
gris ionizado en rosa
como una aurora fantasma
su resplandor mortecino
nos envuelve
breve se extingue que sin darnos cuenta
sólo la acuarela gris
permanece
en medio de este arañazo solar
que se levanta con sueño.-


@ChaneGarcia
...
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Palabras

Nubes que se deslizan por mi cuerpo,
creando pequeños recovecos,
a veces, los dedos dormidos
intentan hacer juegos malabares,
sin apenas llegar a levantar
el meñique.

Auroras desdeñadas se amontonan
en mi memoria,
y surgen paradigmas
que recurren a hipótesis
de teorías indiscretas,
y sobreviven, a un misticismo
sacado de pucheros
aliñados de la mano de un poeta.

Lenguajes metafísicos,
de lluvia, luz y tristeza,
adulteran la tinta
que regala mi pluma,
tejiendo nubes verbales
llenas de premisas y conclusiones dispares,
tal vez, sean inconfesables,
tal vez no lo sean.

Ay! Poeta atemporal,
despeinado de elocuencia,
estirando tu mundo
con un paño de demencia,
estrujas palabras
para extraer parte del veneno,
parte de tu esencia,
midiendo desde la esquina
de tu métrica
hasta el ángulo más esquivo,
ahogas entre tus dedos
las teclas de experiencia .

Angeles Torres
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En lo profundo del bosque

En lo profundo del bosque
lejos de las rancias inquietudes
arraigadas por los años
vivien las flores silvestres,
ellas nunca soñaron con adornar a la vida
sus raíces se enraizan con la esperanza
de poder huir de una tierra de peligrosos senderos
en donde el camino nos acecha con el deseo de tenernos.

Bajo el barullo de un riachuelo
se escuchan los ecos rebeldes del agua
están tan contentos como siempre
escurriéndose a caudales
con los inquietos colores azules y verdes
de un brillante turquesa que quiere llegar
a toda prisa a un lejano mar radiante y celeste.

Esta vez el murmullo de las aves pequeñas
se escuchará hasta el cielo imponente
no importará cuanto me oculte
el abandono en un silencio que no podrá verme,
esta vez podré escaparme contento
brillaré de nuevo con mis versos alegres.

Quisiera poder convertirme en un río subterráneo
en donde la luz aurora solo se pierde,
quisiera poder ser un tifón entre un millón
de traviesas desventuras para con fuerza
ser tu primavera tibia y poder envolverte.

No quiero volver a verte tan triste
en un invierno cruel que solo nos congela
con su frío seco e insensible,
te sugiero ver tan radiante
como el colibrí que nunca su vuelo detiene,
te quiero sonriente como la pradera verde
que solo sin esfuerzo florece.

Quisiera poder terminar
con la oscuridad que solo entristece
llenarte con el cristalino manantial del perdón
para lavar con sus aguas el desamor
que el mismo odio hizo crecer
para de ti deshacerse.

En lo profundo del bosque primario
vivien las flores silvestres
solo el sentimiento que es puro
podrá sobrevivir un día más sin ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
16/01/2018.
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A veces

A veces la noche es un hielo en los dientes,
a veces los sueños se caen inmaduros,
a veces parece no haber día siguiente
y a veces parece insalvable aquel muro
que ayer escalaban dos colas de hiedra
sin miedo a cortarse la piel con la piedra.

A veces retuerzo y araño las horas,
buscando tu verbo de ausencia en mi aurora.

A veces la cama es un nicho sin flores,
a veces el aire calcina la boca,
a veces parece que nieven dolores
y a veces parece el aliento una roca
mordiendo la carne y los huesos del alma
que dio por ganada la luz y la calma.

A veces te acecho y te siento constante,
buscando sin suerte tu voz mitigante.

A veces el suelo es arena que engulle,
a veces las sombras habitan la casa,
a veces parece que el pulso no fluye
y a veces parece que el cielo fracasa
y el sol y el azul y la luna y los astros
acaban tomando el color del asfalto.

A veces el mundo es un cero a la izquierda,
entonces regresas y todo concuerda.
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