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Un día de estos

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
de estas
voy a juntarte toda
en una hoja blanca
pálida
y escribiré
de golpe
todo este disparate
de cosas
que no tienen nombre
y te pertenecen
escribiré,
por ejemplo,
este inventario
de nervios
que provocan
tus ojos
tus ojos de luna
huérfana y menguante
que me aquietan,
esta angustia
de lengua mordida,
por amordazarte
con un beso
que nos libere
plenamente
de la censura,
de las ideas locas
que se me ocurren
cuando hablas
con orgullo
de tu elasticidad
mientras yo miro
con malicia
tu cuerpo y
la alfombra,
de la realidad
del calentamiento global
de mi cuerpo
cuando poco a poco
te me acercas,
del recuento
de veces
que me
descubro
a mi mismo
pensandote
más de lo que
tu vida
me lo permite
y de todo
el imposible
que soy para ti
cuando
la realidad
oscura
decrépita
mirándome de reojo
me lo recuerda.

Escribiré de ti
como un ejercicio de caligrafía
hasta que aprenda a escribir
con mi mano izquierda
todos los versos
escondidos
en tu segundo
nombre
en tu lunar
azabache
de azúcar,
hasta que mi mano derecha
quede huérfana
para siempre
de cuerdas vocales,
y llamarte
sea igual
que hablar
una lengua
muerta.

Pero luego
doblaré el folio
en dos mitades
como la maleta
de un exiliado
político
que junta todo
lo que puede
con rabia y remordimiento
y en un sobre pálido
que sellaré
con mi boca
pasaré por la puerta
de tu vida,
y por debajo
de la entrada
sin avisarte
como el cartero que deja
la correspondencia
de una casa
abandonada
dejaré
los recibos
de un cariño
que se ha
olvidado.

No te alarmes
pero
un día
una tarde
una noche
voy a juntarte toda
en una hoja
blanca
pálida
sin retorno
y mi mano derecha
te olvidará
sin rencores
en silencio,
como quien
olvida las llaves
de una casa
que no tiene,
pero esta noche
que te extraño
entero
con todo
mi cuerpo
y tu ausencia
es el muro
de Berlín
de mis días
mis ojos de luna
menguante y ajena
esta noche
querida
no lo será.
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Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
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14comentarios 166 lecturas versolibre karma: 99

No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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11comentarios 152 lecturas versolibre karma: 98

Aquí estoy

Con la sonrisa a medias,
con las palabras cortadas
con mi alma destrozada
y con la pluma en la mano.

Aquí estoy pidiendo a gritos
estando callada por ratos,
dejando salir a la insegura,
para que saque la amargura.

La reprimida que mencionas,
la triste esencia que se abandona,
la curiosa pura sin maldades,
la que ya no se traga falsedades.

Aquí estoy sonriendo a medias,
liberando lágrimas por tragedias,
buscando arcoíris de sueños,
haciendo sus problemas pequeños.

Aquí voy, caminando sin destino,
conduciendo mis pasiones,
viviendo un colapso repentino,
mitigando el dolor en sensaciones.

Aquí estoy por si me buscas,
por si me quieres conocer,
por si te importa mi proceder,
o por si en mi ausencia te ofuscas.

Las letras de mi alma.
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Afuera en la ciudad

Afuera en la ciudad sigue lloviendo y mi ausencia es solo otro suceso de tantos sin explicación en un eterno principio , ahora la noche se derrumba mientras nadie te cubre y hay una palabra que nos marca, un viento que ya no roza, un miedo que nos sepulta y el perfil de ti desnuda en los escaparates del olvido.

Hace frio y afuera en la ciudad sigue lloviendo y el amor es como humo y tras el portal de un bar una chica con un cigarrillo me lo insinua pero ya es tarde para iluciones, los planes siempre se tuercen en dos cuerpos entrelazados.

Afuera en la ciudad sigue lloviendo y no hay verano que deshiele este frio pasajero, quizá el invierno mas largo que el amor a conocido porque ya va dos ausencias de ventaja desde que te marchaste.
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El almendro en la mirada

Tantas noches hechas ojos,
hermosos tan seguros ellos,
tan seguros de sus noches
de sus túneles profundos
donde se pierden las ausencias.

“el amor está en el mundo para olvidar al mundo”

Somos un campo de trigo,
plácido, eterno, recostado
por el que han caminado
pájaros nocturnos.

Nos lavamos en el río espeso,
una serpiente sorprendida da paso
a la ambivalencia del tiempo
el que se abre
el que se cierra
cubierto de escamas.

La naturaleza y su vestuario

Interminable,
eterno

Mecidos somos hierba
clavados a la tierra
acariciados docilmente
avance y retroceso
avance y retroceso
hasta que se descompone el paisaje.
Veo,
miro hasta que no veo
hasta que me pierdo
y me encuentro

Vivo de pie sobre sus párpados

El almendro en la mirada,
la belleza creciéndose,
nunca acabándose,
se escapa de todas partes.
Me impide dormir con su mirada
son dos veranos en el camino
enredado entre los cabellos,
los mios, los suyos,
los nuestros,
fundidos.

“el amor está en el mundo
para olvidar al mundo”
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19comentarios 64 lecturas versolibre karma: 107

El estanque de la vida

Cuando el estanque de la vida
se llene de gotas de ausencias,
romperé en pedazos el cristal
que separa el hoy del ayer.

Permaneceré en ese estado
de irrealidad permanente,
abrazada a cada frío silencio.
Agazapada tras cada añoranza,
intentando convertir
lo intangible en tangible.
Lo soluble en sólido.
Lo perecedero en eterno.

Cuando el estanque de la vida se llene........allí te espero.
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10comentarios 160 lecturas versolibre karma: 98

Noches de ausencia...

Quedarme sentada
esperándote y
pensándote, en este
silencio de la noche,
donde las lágrimas ya son
parte de esta rutina,
invadiendo mi ser.

Y me digo para mi misma..

¿Y ahora qué hago,
como dejo de pensarte,
si no puedo?.

Si cada
cosa o persona
que veo, me recuerda
tanto a ti, todo el
tiempo.

Y cómo te echo de menos...

La luz del atardecer
se apaga, dejando salir
a la luna, triste y solitaria,
al igual que este corazón,
por la falta de tu amor...

y el silencio, de nuevo
me arrebata, siento
que ya es esclavo de
mis sentimientos.

Y en mi mente y corazón,
un laberinto se ha
creado, al irrumpir
en las noches, tu vago
recuerdo.

Solo quiero dejar de
pensarte, y tenerte
a mi vera de nuevo...

Y que el silencio,
de las noches, sean
sonrisas en vez de
lágrimas, inundando
este corazón.

Y quedarnos
sentados, en silencio,
juntos los dos,
contemplando este
cielo estrellado...


© Derechos de autor
Isa García
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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2comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 85

Al fondo del pecho

Me duele una duda
al fondo del pecho.

Me duelen las copas
de vino y de besos
y el hueco en mis manos
que llena tu cuerpo.
Golpea la tarde
cayendo escarlata
por entre las barcas
camino de casa.
Suave molesta
la almohada que besa
tu pelo, tus sienes,
mi sueño de dicha.

Me duele una duda
al fondo del pecho.

Me duele el ahora
y nada parece
valer lo que ayer
valer parecía.
Lastima tu ausencia
y olerte y no verte
y oirte los pasos
sabiéndome solo.
Irritan las horas
de hueso y espinas
que atoran la vida,
la vida sin ti.

Me duele una duda
al fondo del pecho.

Será que nos hiere
el mismo cuchillo
o tal vez me hallo
desnudo, perdido,
parado en tu mano
bebiéndome el aire
que deja tu voz,
en esta distancia
doliente y pesada
que apaga la luz
y forja una duda
al fondo del pecho.
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6comentarios 60 lecturas versoclasico karma: 91

Su mirada vacía

Su mirada vacía
siempre al borde del precipicio
con la necesidad de querer saciar una sed inventada
entre el humo de los sueños
y las banalidades de un mundo perdido.

Voces suspendidas en el silencio
por lo menos es así es en sus pensamientos
aunque la esencia permanezca oportuna
sus pasos son como una cabra montés que salta
entre las piedras huecas y una mirada perpleja en el limbo.

Cementerio de nombres rotos
que nunca tendrán hijos
para contarles esas historias viejas
que brillan entre la sombra de los cipreses
con un aire puro del viento.

Su tiempo es un reloj sin puertas de salida
en una adolescencia marchita,
donde prefieren soñar con relámpagos invisibles
que vibrar con la sonrisa de un niño
en un campo lleno de verdaderos delirios.

Espuma de visiones y éxtasis
con una sonrisa falsa
de un monstruo indeleble,
prisioneros de las carencias
de los afectos que nunca tuvieron.

Hierba verde con la semblanza de un enojo maldito,
tanto escuchar voces mudas en una ausencia pérdida
de la ausencia del propio amor,
solo la muerte que les susurra al oído les será segura
espejismo con la mirada vacía.

Poesía
Miguel adame vázquez.
El Mute
12/02/2018.
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6comentarios 101 lecturas versolibre karma: 109

Abrigo de otoño

Ante la ausencia
de verano, habité
en tu aciago invierno húmedo.

Y fue mi abrigo;
las ocres hojas mustias
de aquel tu infausto otoño.



@AljndroPoetry
2018-feb-12
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16comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 102

Por si no Te Vuelvo a Ver

Por si no te vuelvo a ver
gracias te digo amor,
por dedicarme tu tiempo
cuando tenías cosas por resolver.

Por si no te vuelvo a ver,
porque nos separa la distancia
porque la vida se nos escapa
en mi corazón no hay ausencia
recuerda, doquiera que tú estés.

Si absorta o reñida
no valoré algún instante
que con amor a mi vida
tu corazón me entregaste
debo decirte, también te amé.

Por si no te vuelvo a ver
recuerda esos en días de sol
con sus cielos brillantes
nuestros mejores instantes
se fundieron como en un crisol.

Y no olvides esas trasnochadas
que nos hacían estremecer,
esas caricias ,piel, besos,
esas noches con sus excesos
desde la noche hasta el amanecer .

Por si no te vuelvo a ver
recuerda doquiera que tu estés.
Que siempre te amé,
te amo y te amaré.

MMM
Malu Mora
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8comentarios 95 lecturas versolibre karma: 103

Ocho esquinas y una puerta

El abismo
en la boca
del adiós.

El velo
en la mirada
del basta.

El nudo
en la garganta
del silencio.

La espera
en el aire
de las paredes.

La sonrisa
escondida
en el recuerdo.

La palabra
tragada,
medio dicha,
sin aire.

Ocho esquinas
Cuatro paredes
Dos ventanas
Una puerta
cerrándose
abriéndose
el laberinto
de la ausencia.

Ocaso
de los perdidos
del mundo.

Vivir
de transparencias
recordadas.

Pudrirse
sin anestesia
y nacer
en llantos
en golpes
en miedos
en sueños
en hambre
en gritos temblorosos
y quererte,
siempre quererte,
muchas veces quererte.
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18comentarios 104 lecturas versolibre karma: 112

Quién Sabe

A dónde va la luz, cuando la tapas;
qué mira el sol, tan alto y displicente;
qué sueña en su letargo la montaña;
qué ley ampara para si un casi siempre;
de dónde agarra la muerte cuando besa;
qué ausencia en nada trocar puede todo;
qué mentira hace del mentiroso poeta;
qué delirio hace un soñador de un loco;
qué linde separa lo exánime de su ánima;
qué hostal aguarda al final del largo viaje;
cuánta sal cabe dentro de una lágrima;
cuántas definiciones para el amor caben.

Quién sabe, quién sabe, quién sabe.
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20comentarios 86 lecturas versolibre karma: 95

Recordándote

Se me apagó el universo
desde aquel último día que te fuiste.
El sol me mira raro y la Luna
no deja de llorar por tu ausencia.
Las estrellas ahora vagan por las aceras buscando una explicación y
las fugaces se quedaron atascadas,
como ese reloj de arena
abandonado que se olvida
del tiempo y es que
no quiero estar despierto
arrastrando este dolor que
me hace desvanecer en el cemento.
No quiero más cuestas
ni imaginarme ser otro
para poder subirlas.
No quiero este ahogo solitario,
ni estar buscándote
por el extrarradio
ni ser una sola montaña
para tantos rayos.
No quiero ser río de lágrimas
que no desenboca.
Ni ser sólo un suspiro de tu boca.
No quiero perderme
en tu recuerdo y mucho menos
quedarme preso de tu memoria;
Sólo quiero que sepas
que no quiero ser nada y
a la vez quiero serlo todo.
Que río y lloro,
y me relamo las heridas
siempre del mismo modo.
Aún espero tu llamada
con los clones de esta rutina
que me mata.
Espero tu voz de la misma
manera que un grupo de fans a su
cantante favorito.
Espero tu sonrisa al despertarte,
igual que tu figura desnuda
al acostarte.
No quiero hablar todo el día de tí,
pero la realidad es que
no sales de mi mente y
es evidente.
Nuestro amor se quedó
en aquel candado dentro
de un corazón colgado de un puente.
Donde llegue a protemeterte,
a besarte y a quererte
Y ahora tan sólo soy para tí
un ser inerte..
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8comentarios 106 lecturas prosapoetica karma: 93

Celos de mi ausencia

Celos, celos de tu pintalabios, celos de aquella blusa, de aquellas medias, de tus dedos, del aire que respiras, de la luz que te acuna, de la sábana que te acaricia. De mi ausencia.
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La hiedra que trepa al muro

El vacío es pronunciado
por una lágrima
que humedece
mi pómulo.

La hiedra trepa,
protege al muro.
Aquél que permaneció mudo
y fiel a la casa que se derrumbó.

Sepultado por la intemperie
al que a veces recurro,
cuando escapo de la ciudad
y mi ausencia se hace murmullo.
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Las lenguas eran lagartos

De ramas extendidas como pulpos
noche intensa y vegetal
aroma de interrogantes;

arrimándose tupida y violácea
la Via Láctea en un escenario
de terciopelo negro;

fluida como serpiente
en el agua, me conduce
la noche con la cólera
de un niño ciego;

despierto a medianoche
a la luna llena de nombres
buscados ante tu ausencia;

las lenguas eran lagartos
en mis manos jugaba
tu risa un día no lejano
al que el cuchillo del vivir

[sobrevivir]

ha remitido a la nostalgia
de lo que fue para
con el olvido navegar,
terco,
nuevos laberintos
con rincones de soledad,
esquinas dolorosas,
con el Minotauro del recuerdo
tirando de la correa,
hacia el horizonte andado,
desdibujado, tu imagen está
en el canto de todos los pájaros,
y así debo correr,
correr más deprisa,
espera luna, espera,
guarda tu luz para que
pueda escapar de la sombra
de mis pasos.
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12comentarios 125 lecturas versolibre karma: 102

Aquel escritor receloso del poeta

A plena luz del día,
al escritor
le anocheció
de pronto…
No tomó aliento.
No visitó esa Tierra
de los pasos hacia lo posible
y sintió cansancio al correr del viaje.

No vio el sol.
No escuchó llover.
No rasgó sus manos
con las estrellas o las rosas.
Dentro de su burbuja
dejó a la soledad
venderse a él,
empujarle y cerrar la puerta.

Escribiendo
se repetía en su concupiscencia
con ella,
lo efímero de soñar,
lo ilusorio de querer,
lo irreal de vivir
y se creía esclavo.

Mientras él
y su intrusa melindrosa
se enredaban
en las sábanas
del orgullo,
el poeta
sabiéndose libre
tomó su pasión;
surcó los mares
llegando a la orilla
que le aguarda ansiosa,
que siempre le busca.

Con su ritmo
sin espera
quebró los silencios
de la espuma
de la consciencia,
la colmó de susurros
y un te quiero
sin obligación
ni cuentas.
Le hizo suya
en regalos de nácar;
de caracolas;
de brisa que ardía
en volcanes
de palabras al oído.
Se fundió libre
en los deseos escondidos
y todas las horas
se desvanecieron
para terminarse amor
en el cuerpo de uno…
La duda de aquel
se les perdió
en el rumor del aire,
en la sal de sus pieles
y la miel
de sus labios,
que no vacilaron
el 'te amo'
en la dimensión
del idilio claudicado
bajo la absurda reserva.

El escritor
buscó placer
en saciarse de quimeras.
El poeta
asido de sus ilusiones
se volvió pócima
y placenteramente
las encarnó
en la musa fiel de sus verdades.

El escritor
le llamó 'kilómetros infinitos'
a la distancia boca a boca,
mas el poeta de los océanos
luchaba conmigo
sin pretensión
de banderas blancas
o laureles
y por mis dedos
resbalaban sus cabellos
mientras escribió prosas
sobre mi cuerpo,
de donde
nacen sus versos
y guía los míos.
El escritor
receloso del poeta,
entró airado
a hurtadillas
la noche de los tiempos…
Arribó ufano
hasta la misma alcoba
mirando
la única silueta
tendida en el lecho
de mi recuerdo
y su ausencia;
se vio absorto
en el reflejo de mis ojos
y al descubrirse, calló.

Aquí
en el silencio,
habló el gemir de mi suspiro…

Sí…
sólo me escuchó
pronunciar su nombre.




Yamel Murillo



Postdatas sin remitente
Cuando la Luna se muerde los labios©
D.R. 2015
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10comentarios 77 lecturas versolibre karma: 89
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