Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 207, tiempo total: 0.023 segundos rss2

Ave

Llegas como un ave, cansada,
del cielo de la vida
a este infierno de piel
donde beso, una a una, tus heridas;

donde te quitas las alas
y vuelas.
11
1comentarios 85 lecturas versolibre karma: 99

Se hizo ave

Con dos palmos de narices les dejaste.
Espíritu del aire, ¡vuela!

Quisieron hacerte preso
Y solo los cuerpos permanecen en la carne.
No la necesitas para soñar

Arriba la luz es tan suave,
tan dulce el vagar,
tan grande la costumbre de ser ave.

Los poetas han mentido siempre,
siempre han podido volar.
leer más   
10
sin comentarios 93 lecturas versolibre karma: 78

Ave de Escarcha Negra...

Dibujas tintas en mí...
desde la punta de tu pico.
Eres Ave, letra libre en mi pensamiento,
alondra de mil cielos
y oasis en las entrañas de la vida.

Al abrir la Luz de Tus Alas
me enseñaste las Palabras perfectas,
con lo Verbos sabios
y los tiempos completos.

Y hoy, soy Luna...
La de Tu Eternidad.
La de Tus Sombras.
Ese Universo de escarcha negra
y hálito de Vientos.
Raíces de ancestros,
olas de mares regios
y mariposas de esquejes.

Hoy, Tú, eres Nombre...
Perpetuo.
Infinito.

Libre.
14
10comentarios 114 lecturas versolibre karma: 88

La leyenda del ave fénix

La leyenda del Ave Fenix relata la historia de un ave capaz de renacer de sus propias cenizas. Es un símbolo universal de la muerte generada por el fuego, la resurrección, la inmortalidad y el sol. También representa la delicadeza ya que vive solo del rocío sin lastimar a ninguna criatura viviente.
Sumergida me encontré!
Muy triste e insegura me escondí! De la crítica y la mirada, que me tenía acorralada, ante lo que en mis sentimientos albergaba! Me encontré desesperada! Muy dolida y engañada! Pero jamás derrotada!
Renací de entre las cenizas! Cuál ave Fénix que vuela! Y sin que eso me produjera! más que fuerza en mi tristeza.
Me sentí desamorada y un poco avergonzada! Pero la vida traería, un giro improvisado que me llevaría a seguir, haciendo lo que más amo.
Amo escribir! Aunque no sea una gran escritora y mucho menos poeta! Pero amo lo que saco de mi Alma liberada, de penas , engaños y malos tratos!
Agradezco en el alma! de mis amigos poetas! que jamás me dejaron sola, aunque no les diera razón de mi triste situación. Aprendo de mis errores! Los que me dieron muchas lecciones! y como siempre saldré y como ave fénix renaceré, entre cenizas y más, que no me van a derrotar!
4
sin comentarios 73 lecturas relato karma: 55

Niña ave

Es sencilla esta historia
Acerca de unas gallinas
Que cuidaron a la niña
De la casa de la noria.
Una señora tenía
Todo el pelo alborotado,
Y rebotaba en la niña
Todo cuanto había amado.
La botó y la rebotó
Hasta fuera de su hogar
Para lanzarla al corral
Con sus “gallinas ratón”.

Y cayó
Por una
Catarata
En el buen
Gallinero
De paja.

Los pájaros se encargaron
De criarla y enseñarla,
Hasta que un día llegaron
Autoridades humanas.
Y la alejaron de casa,
Y la llevaron de nuevo
A prisión de noria, luego
De acabar con sus hermanas.
Más tarde llegó la buena
Que la sacó de ese infierno,
“Le enseñaré cuanto pueda
Y le daré un trato bueno”.

La quiero,
Y quiero
Que se sienta
Atenta
Con la suave
Caridad.

Y María, que es la niña,
Aprendió a reconocer
Lo que nunca jamás fue
Su indigna madre, Idalina.
La sencillísima historia
Continúa hoy en día,
La niña gallina mora
Por un centro de Coimbra.
5
4comentarios 87 lecturas versoclasico karma: 52

Se hizo ave

Con dos palmos de narices les dejaste.
Espíritu del aire, ¡vuela!

Quisieron hacerte preso
Y solo los cuerpos permanecen en la carne.
No necesitas la carne para soñar

Arriba la luz es tan suave,
tan dulce el vagar,
tan grande la costumbre de ser ave.

Los poetas han mentido siempre,
siempre han podido volar.


Derechos reservados
leer más   
12
7comentarios 120 lecturas versolibre karma: 76

Soneto. Ave fénix

En este verso, con que te describo,
hay un resurgir de ave fénix nuevo
donde te doy mi acervo y te apruebo
por ser la única fe que hay en mi libro.

En la página en que el capítulo escribo
te duchas en palabras cuando lluevo
dando razón a lo que siempre apruebo
por ser tu amor con el que vivo y vibro.

Leerte es germen de sabiduría.
Compones y descompones relatos
emancipados de la cobardía.

Todo queda escrito con melodía.
Tus palabras son tus gestos innatos
y con ellas me invado de alegría.
5
sin comentarios 141 lecturas versoclasico karma: 63

El ave del viejo Jerusalen

Hace unos días estaba convertido en un animal
El cielo me había parido en un ave herida
Vestido con una manta roja para el ritual
Estaba vertiendo sangre y sembrando vida

Kairós ha muerto por la indecisión
Un alma acurrucada en los nichos del olimpo
Las máscaras son su sagrada bendición
El ave cayó, otra mentira del horóscopo
leer más   
5
sin comentarios 50 lecturas versoclasico karma: 54

Última Vez

El último suspiro que se escapa de los pulmones,
con el dial y las antenas desorbitadas;
las muecas ilegibles,
la última palabra dicha es realmente bella.

Ese color piel que se diluye sometido,
entre los poros de las mejillas;
y el calor que se oculta en las manos,
simplifica aún más la fragilidad.

El último ave María,
de los que están y el duelo que esconden;
con dolor en el pecho que va como tornado,
desde el estomago hacia los huesos.

La última mirada colorida,
con el eterno recuerdo del resplandor en sus ojos;
la ultima fragancia envuelta en rubor,
su último instante es asombroso.

Y el llanto invoca una canción,
despedirnos por última vez es perfección.

Niorv Ogrin
8
8comentarios 78 lecturas versolibre karma: 101

A-Marte (Con @JanaRivera)

Cuando todos miran la Luna, yo te miro a ti, Marte. De bombeo incesante y de rugir atemporal.

Y me miras a mí, con tus ojos rocosos y tu ardiente atmósfera guerrera.

Tus párpados queman siluetas en el firmamento. Cabellos naranjas. Humo de hogueras.

Crepitan tus pupilas y tu amor volcánico me eleva, justo al centro de tu alma excavada; hundida por el fuego líquido que me das de beber.

Sorbos de vida que inundan mis venas, enredadas en cuerpos etéreos de luces y velas. Ardiente tú, fulgente astro en combate. Sedienta yo, ave fénix sin tregua.

Renazco en ti, desde tus cenizas oxidadas, el néctar férreo de tus laberintos; meciéndome en tus ventiscas de las tinieblas, hasta el olimpo.

Cuando todos sueñan con soles, yo te sueño a ti, Marte. De latir sonrojado y de misterio ancestral.





--Aviso Importante--

Si Alguno de ustedes, queridos poemamianos
tiene planeado visitar Marte, este es el momento ideal...
¡Aún huele a Canela!
Porque nuestra querida galletita intergaláctica
ha dejado su esencia impregnada!

DeeDee



@JanaRivera
&
@DeeDee


Agost./2018
leer más   
13
11comentarios 101 lecturas colaboracion karma: 109

Cuando Tú

Cuando tus ojos se cruzan con los míos,
las palabras parecen inconclusas,
tu sonrisa dibuja este poema,
el pecho se contrae y sucumba a tus caricias.

Cuando tu mirada se cruza con la mía,
la respiración se dilata y me elevo,
tan alto como cometa de Agosto,
como ave libre entre frailejones.

Mi sed se expande por todo tu llano,
y tú como rocío final del invierno,
me provocas hasta las raíces,
con eróticas esporas de primavera.

Me envuelvo en tu fragancia,
como oruga al final de sus días,
buscando unas alas hermosamente infinitas,
que nos lleven siempre lejos.

Cuando tus labios tocan los míos,
el tiempo tan solo es un adorno en el momento,
donde los poetas versan calaveras y rosas,
que honran a los amores furtivos bajo tierra.

Y cuando mis manos rozan el borde de tus piernas,
las manzanas no son manzanas,
contigo saben a peras.

Niorv Ogrin
14
4comentarios 79 lecturas versolibre karma: 102

Locura irreverente...

Vengo prendido
........llama ardiente
brote rebelde
locura irreverente.

Vengo prendido
de aromas
....olores que fluyen
en la cosmogonía
planetaria
cáliz envolvente.

Ave agorera y rapaz
..............los cuervos
huyen
del acicalado mueble
de los deseos.
leer más   
14
sin comentarios 73 lecturas versolibre karma: 109

Sublime

Demorando el adiós
me quedé suspendida
entre el abismo y la locura.
Ansiedad del alma que
perece complacida,
enfangada de esperanza
y orgulloso deseo.

Mi ave errante
ha cruzado en hielo
el cielo de mi engaño;
rasgando las nubes
abriendo las aguas
irguiéndose airosa
sobre mi tumba de arena.

Estalla mi mente
en sacudida eléctrica,
debo partir de mi
cómoda cueva,
sentir el aire,
el océano en mis manos,
seguir la contienda
con mis espejos dorados.
.
Beberé de nuevo del
misterio de la vida
y seguiré mi sendero
honrando así tu veloz vuelo.

Y en mi último beso
sellado en dulzura,
guardo bajo llave
esta noche eterna,
que fundimos en agua
y fuego bajo las sublimes
estrellas de tus mágicas
sinfonías, de mis ardientes
lienzos.

LOUE
leer más   
11
sin comentarios 55 lecturas versolibre karma: 93

Epitafio

EPITAFIO....
I
Vuela travez del tiempo..
Ave rapiña de las horas ,
De las cosas que se han perdido
De los besos que nunca se dieron,
de lo que me ha dejado herido...
De los abrazos , de los días , de los atardeceres,
de los secretos,
Que contigo no serán,
y que no hemos conocido...
II
Esas terribles negras horas
Las más obscuras del día
Se ciernen sobre mi cabeza
con asesina alevosía
Y aunque su dulce canto sireno ,
me atrapa,
me hipnotiza
Agujero negro y profundo en el espacio de tu risa...
Quiero volar tan lejos
Aunque estas horas se derritan
Y me consuman ....
Vine....pero ya me fui ...

III
Como un dejo de arena entre mis dedos
Tu martillo se clava en mi inconsciencia
Golpea y golpea tu recuerdo ..
La lluvia, la tormenta y el viento
Revientan mis olas en tu arena
Tan distante......tan cerca ..
Vuelve un beso a la boca?? .. un sabor a la lengua??
Vuelve tu calor a mis dedos..o tu humedad a mi estancia ??
Como arrebato en la cañada tu viento me amortaja
Se me fue la vejez tardía y ahora se me va la infancia ..
Y aún te espero....
Soy la venganza de un desaire tardío
Soy el huevo podrido ..
Eres mis 8 minutos ..
Desde que se apago mi sol...
IV
leer más   
5
2comentarios 23 lecturas prosapoetica karma: 64

EL valiente colibrí...

En una mañana mientras leía el periódico de sucesos
se posó en el arbusto estéril un ingenioso y hermoso colibrí;
quedé absorto por su tenacidad,
sus alas volcánicas no dejaban de sacudir
el pesado estío de aquella mañana.

Su gracejo no se comparaba...
con el encofrado cielo,
abrupto paisaje despuntaba
y amenazaba con sus rayos percutir el estrujo suelo.

El colibrí bordeaba el arbusto
en un incesante ritual,
parecía no importarle el mensaje hostil
que la naturaleza en las alturas elucubraba.
hasta que un serpenteante rayo petrifico el arbusto
enroscado entre la alambrada;
mis ojos perplejos por la efusión descargada
miraron con parsimonia el final triste de
el hermoso colibrí.

Pero la testarudez de aquella ave gorgorea me asombró
y como salida de un vacío interminable,
resurgió... parecía el ave fénix
o un héroe de los comics de Marvel.

Controlando su vuelo estoico
se alejó con elegante figura.
leer más   
7
2comentarios 63 lecturas prosapoetica karma: 103

Soneto a la soberbia

La soberbia es montaña deslumbrada,

en donde el propietario es un gran necio,

y mira a sus hermanos con desprecio,

sin advertir jamás su cruel bajada.


Y caerá a pedazos su morada,

del ególatra, tonto, rudo, recio,

que se hará acreedor del vil desprecio,

su pobreza será ya demostrada.


Quedará solitaria esa ave altiva,

espejsimos sembró en la casa tierra,

no tuvo fundamento su delirio.


Aquel que de soberbia se motiva,

soportará su propia muerte y guerra,

la soledad será su vil martirio.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
leer más   
17
13comentarios 90 lecturas versolibre karma: 103

Rebelión de otoño

Que distinta, ajena, distante se ve la metrópoli en la liturgia autumnal,
en su mañana lánguida.
El paisaje es una devastacion prodigiosa.
La ciudad se transfigura por la metamorfosis fluctuosa
de nubarrones que construyen un telón de araña
cual persiana divisoria entre el nirvana azul-celeste y este precipicio secular.
El ave fénix es ahora ceniza inmóvi.

Y mientras se manifiesta este parpadeo divino,
y el mundo se cierra a una purga de tinieblas y de sombras,
yo me siento vivo, casi renovado.
Finalmente añadido al tumulto de esta dimensión lúgubre.

El silencio se perfuma para recorrer las calles apagadas
Cómplice y bendito eclipse; conjuro que concierne al hechizo
que resuelve desertora la esperanza,
esperanza traidora que me suelta, inerme, contra esta rebelión de los recuerdos.
leer más   
6
1comentarios 52 lecturas prosapoetica karma: 80

Si fuese

Si fuese luz de mañana
te alumbraría camino
si fuese del ave, el trino,
cantaría en tu ventana.
Si fuese lluvia liviana
rociaría tus jardines,
si fuese yo los jazmines
tus noches perfumaría
y quizá te besaría
tu boca aunque me calcines...

Si fuese trova nocturna
susurraría en tu oído,
si fuese tu amor prohibido
sería tu inquietud diurna.
De esa tu alma taciturna
sería el bello consuelo,
sería alas de tu cielo,
sería aguas de tu mar,
manjar de tu paladar,
mas no soy, de ti ese anhelo...

*******************************
Si fuese
Décima Espinela
2018
Transmisor d Sinestesias©
leer más   
19
14comentarios 118 lecturas versoclasico karma: 107

Titán

Aclara tus ojos ordenó,
Así lo hice y cayó la venda.
Como sol ardiente se encendió.
Pude ver los colores nuevos
y atravesar las máscaras.
Pude ser el águila avizor
y ver la caza en la senda.

Miré por fin mi corazón
y nuestra mutua ausencia.
Como angel, el ave subió
para mirar y ver desde arriba
el mundo cruel de dolores
que doloso se originó
sin nuestra mutua presencia.

Forjada la predestinación,
duros brazos de herramientas
en el ojo cruel de avizor
ilvanaron luces de putridez,
ojo vacuo de mal auspicio,
levantando iras de algún señor.
Titán soy con el mundo a cuestas

De nuevo peregrino cansado
que caminará, seguirá la senda.
El corazón de alegrías cerrado,
consciente de todos los ayes
por áspero y largo camino
borrar para todos el pecado.
Será así en ambos gloriosa meta.
leer más   
11
6comentarios 66 lecturas versolibre karma: 105

Caída del Cenit

Vagamente me adentro a un espacio que no es mío; ¿por qué me sorprendo? Si al salir del abismo que se encierra mi mente lo único que encuentro son destinos sombríos. Como ver una tortuga sin caparazón, como ver un ave sin alas, como encontrarme en altamar naufragando en la nada. -Es más profundo que eso pienso…-

Al perecer mi voluntad me ahondo cimbreante por escombros masas que tal parecen dóciles a su regocijo ¿Regocijo? ¡Desgraciados! Pero ¿a dónde se fue el deleite de encontrarse a uno mismo? Ese que los rebaños no han encontrado por su nefasta fidelidad al amo y su pedante mocedad ante la realidad que nos mora.

Deserté de mi rebaño… Al menos eso pensaba, pues no más al caminar me encontraba heces varadas en el camino, solitarias en el ominoso yugo del destierro. Quijotesca mi alma se prestó a mutilar todo pensamiento de hielo y continuó su marcha hacia la cresta del cenit. Un camino solitario horado de quimeras que tanto salmodian las gentes. Un sendero amaestrado que busca encontrar tu catarsis recóndita y tu designio más osado.

Ya en la cumbre y su gloria, las derrotas sabían a victorias pues solo me lanzaba al destierro de mi nube contigua. Al perecer volvía con más dinamismo al venidero pues en cada nube remota conseguía un raudal húmedo que hacía llover toda gota del saber, creando en mi alma un ameno océano del incólume cenit.

¡Ay María! Diosa de la tempestad ¿qué has hecho? Convertiste cada nube en un céfiro de tu maldad y dejaste abatirme más allá del océano donde lo níveo no reina. Denotaste toda la furia del océano en un bramar de nubes súbitas, obligándome a caer directo al fondo del cántaro penitenciario. Ya en la escoria creí ver rostros conocidos ¿será el rebaño del cual intenté escapar?
Lugar muy abundante donde vertiginosamente la amabilidad te embala. Atado ahí, los rostros se ofrecían a quitarme el caparazón y teñir mis alas como si hubiera llegado a su hogar, como su hubieran aburado su alma. Rostros expertos en remover alas inéditas; lo podía apreciar por sus lujosas tijeras. Rostros egregios en tatuarte alas ilusorias prometiendo ser más grandes y caparazones sintéticos prometiendo ser más fuertes. ¿A qué creer? La caída de los cielos es como el choque de las olas con los puertos; una parte coagula erráticamente en el muelle y la otra venturosa se enraíza en la cubre del subsuelo de la arena. Allí en la arena me encontraba, sin caparazón para flotar y sin alas para nadar ¡Qué suerte la mía!

Sería indigno negar que mi agraz vertiginosidad ante la caía no está cubierta de confusión. Hasta el más ilustrado cae en la astenia de volar con el raudal infame de la ignorancia. Hasta el más quijotesco alguna vez se ve arrastrado como tortuga por los mares evanescentes del suplicio ameno de la derrota. ¡Allí me encuentro! Junto al oropel halagüeño de sus encantos y tras rubias amargas de dulzura, encontré un ser que no conocía. Un ser mórbido y ahormado por lascivias coloreadas por las masas funambulescas. Un ser que traicionó toda su honra por complacer cervalmente la plebe, merecedor de cualquier aflicción y amargura tras ajar las afroditas de los cabarés, envilecer a las náyades de su más solemne vergel y peor aún, abandonar sus miríficas costumbres que tantos lauros le habían servido de talante para su odisea. Después del desvarío nefasto solo resta la delación de los seres cándidos de mi devoción y verter en mis hombros todas las atribuciones que el perecer el ocaso y romper el alba son el perenne arrepentimiento de mi lozanía.
Después de un raciocinio diáfano en mis días sobrios no me explico cómo al llegar el final de la hebdómada rindo vasallaje nuevamente a mi pueril arrepentimiento. Se repiten los rostros y la cogorza me enyuga a la más tumultuosa situación. Ya embalado de tantos placeres y lograr fugarme de mi alma en busca de esos efímeros momentos donde creía ser bienaventurado se superpone en medio de la tertulia un santiamén de conciencia.

En mis intentos de entreabrir la mirada para apreciar mi luctuosa realidad veía las mismas sombras tortugas sin caparazón y las mismas aves sin alas, como si apreciara el reflejo de mi espectro. Una se acerca y me dice: tu rostro me es conocido, pero creo que en un sitio muy lejano donde las nubes reinan y la utopía nunca acaba de maravillar la cúspide del cenit. Turbia mi mirada como si me hubieran tatuado las pupilas, pude ver la silueta de este ser análogo en caparazón y en alas a las que tenía. Espantado ante lo visto, siento la gravedad azorada a mis pies y vertiendo en mi mente recuerdos osados del alma aquella que por céfiros turgentes había perdido, siento cuando el aupar de mi alma grácil se transforma en lúcida y tiñe el raciocinio cambiante de mi ser.

Al manifestarse el alba resulta mi despertar en el puerto, siento la pereza de mi voluntad reflejarse en mi testa cansada de impetrar, suspiro entre la salazón y observo hacia la cumbre apacible del cielo. Veo nubes distantes, pero más cerca que el abismo insulso de la ignorancia en el que me encontraba y comienza mi alma a soslayar mis penas y enigmas y apoderándose del raciocinio grita: ¡eres más profundo que esto! …limpio mi cara y emprendo nuevamente mi odisea hacia el cenit.
leer más   
13
2comentarios 76 lecturas relato karma: 92
« anterior1234511