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Pasó la muerte...

Pasó la muerte a su lado
con la guadaña maldita,
disfrazada de sirena
y con preciosa sonrisa;
engatusaba su aspecto,
la figura tan precisa,
acompañada de niebla,
del nordeste y de la brisa,
y le invitó a que saliera
a la mar, en su barquilla
para pescar unos peces
que sirvieran de comida,
y, confiado, aceptó
y se creyó la mentira
que le acercó a la galerna
con su borrasca temida...

...Y, entonces, en la batalla,
cuando remar no podía,
él comprendió los embustes
de la sirena asesina,
ella quería su suerte,
abrazarle con su tinta,
estrellar a su trainera
y correr una cortina,
porque la muerte no acepta
la mirada y la caricia,
ni la pasión y los besos
y el amor y la utopía...
Pero quería luchar,
regresar hasta la villa,
aguantando la galerna
de la manera más digna...

...Pero la muerte, a sus ojos,
llegó con daga muy fina,
arrancándole los sueños,
las ilusiones, la vida,
y se quedó en aquel limbo
de un poema sin esquinas,
y los versos se perdieron
por alguna alcantarilla
y es que a la vida, la muerte,
le profesa gran envidia,
y destruye a quien la vive
de una manera tranquila,
en silencio, sin molestias,
arropado en su familia,
y tragándose las hieles
por el dolor de la herida...

"...Pasó la muerte a su lado
para doblar sus rodillas,
y el hombre dijo que no,
que a la galerna vencía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/07/18
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El céfiro atardecer almacenó mis cavidades rotas...

En la encrucijada de tu boca temblorosa
el céfiro atardecer almacenó mis cavidades rotas
la trastocada conciencia cabalga sin rumbo
y se descarrila en abandono bajo este cielo gris.

Mi corazón se acelera y el pulso tiembla
como lo hace la borrasca cargada de lluvia
cava tu silencio en este ramal de estrellas
que el ocaso se desvanece en esta noche fría.

En la encrucijada de tu ahogo crepuscular
apilé las estrellas, de mil en mil
el silencio fue profanando su vestidura
y la luna sustrajo su brillantez.
La noche quedó totalmente a oscuras
dando paso a la más oscura sensatez.

El camino de asfalto se atesta de hojarasca
y la fontanela de una pequeña oruga
pretendida por el tedioso carrusel invernal
se arremolina en el paso polvoriento,
agradece al vendaval su simplicidad.

La brisa pasajera se agarrota en el pavimento
y se oyen gritos de bestia desolada,
son Almas que golpean las sombras
pintadas por el pueril terroso de la aurora.

Un pasado que no sale a su encuentro,
un futuro incierto que no existe
la lejanía arrincona su bizarría
solo el presente nos acompaña.

No pudimos conjurar una noche estrellada
ni alcanzar la columna delgada del pensamiento
la vida es un preludio de eventos
cortos y largos, círculo eterno.
Sin aliento y suspiro
la mente no se detiene
la alacena de caoba y hierro
aun almacena los secretos.
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2comentarios 28 lecturas prosapoetica karma: 81

Hay días...

Hay días en que veo en el espejo
una cara que no es la mía,
una imagen, que es extraña,
y sin embargo me saluda,
como si me conociera de siempre,
unos ojos que interrogan el cristal
intentando darle forma y contenido,
y unos labios que se estiran y se encogen
deseando balbucear unas palabras.

Pero yo, plantado ante el espejo,
no sé qué responder ni que decirle,
así que me enjuago la boca,
tomo el cepillo de dientes,
abro la pasta
y doy comienzo a ese proceso
de limpieza.
Luego vuelvo a buscar el espejo
y, poco a poco, parece que la cara
toma forma,
y en ese rostro que ya me es un poco familiar,
puedo adivinar una peca
que se esconde en su mejilla,
aunque si miro fijamente
seguro que no la veo.
Pero es igual.
Puede ser la miopía de mis ojos
que, sin gafas,
se desplazan, vagabundos,
por el mundo de los sueños, todavía.

Es inútil intentar que la razón
me devuelva al nuevo día,
que salude al personaje imaginario
que se esconde en el espejo
y que salga del sopor
y las legañas de la noche.

Como un ciego, sin bastón,
voy andando hasta la ropa,
que me pongo,
para andar en la mañana,
y lo hago de una forma controlada
e instintiva.

Tras calzar mis zapatillas deportivas
salgo afuera de la casa
y recibo la caricia de la vida,
con los cantos de las aves
y la brisa que acaricia mis mejillas.

Hay un "hola" que se escapa
de mis labios,
respondiendo a tanto halago,
y esa misma sensación acelera
los latidos de mi pecho.

Doy mil gracias a la vida
y también a cada instante
que me deja,
y es entonces que recuerdo
a la persona del espejo,
a ese rostro, en apariencia,
tan extraño,
y sonrío al recordarlo.

Es la sombra de ese ángel de la guarda
que camina a nuestro lado
y no lo vemos,
que despierta con nosotros,
que se mira en el espejo,
que bosteza y que sonríe
y hasta da "los buenos días",
en un gesto sin palabras...

Rafael Sánchez Ortega ©
13/07/18
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4comentarios 65 lecturas prosapoetica karma: 99

Hay días en que nadie sabe nada, más que solo callar

Solo un pedazo de soledad
como un soplo de sueños con fe
de esos que se tejen en la noche
al pie de un vacío que se desmorona
brincando a la muerte.

El último favor que te pedí
fue que me dejaras un poco de tu amor
antes que la vida me pida el traje
y la vieja mirada se olvide de ver.

Como aquella vista que se interrumpe en la noche
cuando el párpado cerrado de la conciencia
vaga entre las lágrimas oscuras de la otra dimensión,
no me equivoco al pensar que todavía me quieres.

Aunque es incierta la desazón de un olvido
es injusto no tener un poco de vergüenza
es preferible vivir en el exilio
que verse en el espejo de la fútil vanidad.

Últimamente me he podido dormir en todas partes
con cada ronquido ahuyento a las horas
que en su rebeldía me roban la poca inocencia
de mi respiración agitada por el exceso de peso.

Tu amor era para mi la perfecta ancla
en un mar sin brisa
el mejor pretexto para olvidarme
de las hojas grises de un otoño.

Se acerca a toda prisa a esa infancia que se olvida
cada vez que la belleza de la vida se esfuma
en cada parpadear.

Te olvidaste de cerrar la puerta en tu partida
como un esposo me quede en la luna
esperando a una nube para poder retornar,
hay días en que nadie sabe nada, más que solo callar.

El Mute

20/07/2018.

Con Cariño para mi amiga Maulita.
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4comentarios 236 lecturas versolibre karma: 112

Haremos del desierto un lienzo

Mis manos vuelan corto,
pintan trayectos medrosos,
los de unos ojos con la fatiga de la plata
Una vez olvidada en un cajón,
porque, amigos,
el mundo sí está hecho,
el tiempo se estrecha
en Medinas sombreadas,
sigue su órbita, inmutable,
en un espacio infinito,
ajeno a nuestra suerte,
por eso ahí voy yo,
empujado por una brisa amansada,
guiado por un rumor hospitalario,
mirando de desgobernar el tiempo
que gira incesante.
Vuelan mis manos hacia las tuyas
naufragando con el sol,
haremos del desierto nuestro lienzo,
ahí nos pintaremos.


º
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6comentarios 58 lecturas versolibre karma: 103

Ruegos blancos

Le ruego a la espuma por esas veces
en que un rumor cristalino me quiebra
y soy mil gotas, jugando al arcoíris
dentro de una copa repleta
de rayos mudos y nieblas ciegas
que desaparecen entre las alas del sosiego.

No soy más que las ondas oxidadas
que mueren de asfixia en la superficie
si ya en tus brazos no se sumergen,
porque el mundo
se cubre de plumas negras
y es ave rapaz
que se posa sobre mis hombros
(…no puedo escapar…)
cierro los ojos, y a veces,
extraño respirar.

Por eso ruego
por brisas blancas
de tu rocío de melodías;
que lo más áspero de la vida,
se lustra en tu voz.



Dee Dee Acosta
Jul.19/2018
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23comentarios 107 lecturas versolibre karma: 95

Me gustas, verano

Medianoche. Julio. Carretera en La Mancha entre rincones de siembras de maíz.

Cuando el sol se va a dormir, surge la hora mágica de aspersores traviesos.

Gotitas de agua juguetona que a las mazorcas les roban besos.

Huele a naturaleza despierta. Las hojas del cultivo son siluetas recortadas entre las estrellas y la luna, lunera.

Las espigas mojadas son bigotes de gatos curiosos que acechan la parábola de agua lanzada en la oscuridad.

Campos sedientos que beben sin cesar y devuelven olor a tierra mojada, satisfecha como el que calma su ansia en un oasis, como lucernas repletas de aceite que alumbraban en la antigüedad.

Grillos saludan al cielo. Es su pantalla de cine: "Orión" en cartelera.

Camino en recta infinita, el amarillo y el verde están arropados por una sábana oscura, juguete perfecto de polillas y luciérnagas.

Me gustas, verano.

Me gustan tus noches. Tus paseos. Tus viajes.

Me gusta tu gesto al reír, porque suenas a noches vivas y largas. A geranios regados. A jazmines y césped caliente.

Me gustan tus dedos en mi pelo.

Tus helados a deshoras.

Tus ventanas abiertas cuando caen las estrellas y tu brisa en los pies descalzos.

Suenas a cabello alborotado, a sillitas a la puerta de la calle. A vecinos cómplices. A encuentros inesperados.

Me suenas a conocer caras nuevas y ciudades viejas, pero a estrenar en el alma.

Al volante hay kilómetros de olores.

Sigo entre el asfalto y el maíz. Los aspersores han mojado las cunetas, han salido de su zona de confort.

Me gustas, verano. Porque contigo, soy yo.
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12comentarios 85 lecturas versolibre karma: 97

Huerta

Una noche de verano en la huerta es para dejarse llevar. Una mínima brisa muy húmeda balancea tres farolillos de papel con una luz tenue que no da para leer pero sí para ver los mosquitillos revolotear. El transcurrir del maltrecho río, unos metros más allá, da vida al terrenico de cada vecino que tan celosamente cuida y custodia de manos ajenas.

Las acequias1 árabes se dan un festín cuando borbotean con el agua de riego y los árboles parecen saber que van a beber. El azahar perfuma la tranquilidad de la noche y alguna chicharra se atreve a interrumpirla frotando su tímbalo2 insistentemente. Quizás sea el celo o el calor. Algún perro se une al ruido comenzando a ladrar tímidamente.

La perfección es la facilidad de coger una fruta de temporada con sabor y color penetrantes, regalo espiritual de la naturaleza. Y mientras lo hago veo en lo alto a esas hermanas nuestras, las estrellas, compuestas de oxígeno, hierro o carbono. Me cuestiono entonces la existencia cuando recuerdo un párrafo de Ernesto Cardenal3:

“¿Qué hay en una estrella? Nosotros mismos.
Todos los elementos de nuestro cuerpo y del planeta
estuvieron en las entrañas de una estrella.
Somos polvo de estrellas.”


Me maravillan dichas palabras, de tamaña simple realidad en este trozo de tierra. Es un éxtasis pasar inadvertido y activo, sabiéndome parte de un todo.

Y así es la huerta, un contraste de sonidos, inmensidad, paz y dones.

________________
1Del ár. hisp. assáqya
2Órgano estridulador que los machos frotan, con un ensordecedor sonido, rechinante o chirriante, para atraer a las hembras.
3Poeta, sacerdote, teólogo, escritor, traductor, escultor y político nicaragüense.
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Castillos de arena y torres de papel

Castillos de arena, torres de papel… Nada de piedra o cemento, nada que sea resistente.

Y, es que un día te levantas sonriendo por el castillo y un segundo después llueve y se derrumba.

Y, es que una noche, poco antes de dormir, recuerdas esa torre, recuerdas ese momento en el que dejó de ser de cemento pues con una brisa de aire se voló completamente. No sólo era de papel, sino que resultó ser de naipes de picas, negros. Negra descubriste que era, de papel y negra.

Y, es que te miras al espejo y ves arena, pero evitas llorar para que no se desvanezca todo lo que eres, o parte de lo que eres, esa parte de arena que se puede perder en cualquier momento pero que construyes y reconstruyes.

Y, es que lo miras a los ojos y sólo ves naipes negros en sus pupilas. Quizá fue el viento, quizá fue que tú soplaste…, es irrelevante, simplemente se derrumbó y ahora sólo puedes ver las picas que ya no forman nada, que ya no son torre.

Y, es que hay arena y papel a nuestro alrededor, sólo que a veces, el agua o el aire tardan más en llegar para descubrirnos la verdad, verdad que nadie quiere, aunque diga lo contrario, conocer.

No hay roca o cemento, y no intentes comprobarlo pues aire o agua harán su trabajo.
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¿Qué se siente?

¿Qué se siente?
Cuando la mirada se extingue,
la sonrisa se pierde y el sudor de la cama
perfora la alambrada
y oxida los tejidos de hierro.
¿Qué se siente?
Cuando lo efímero esta
en los desolados cuadros
y la música ya no es
el canal de matar la nostalgia.
¿Qué se siente?
Cuando el sol no pasa y la brisa
no esta en la mesita de noche
¿Qué se siente?
cuando se ausenta el perfume de rosas
y el olor a jazmín abandona el éxtasis.
................................¿Qué se siente?

¡UNA RABIA NO CONTENIDA!.
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Mi Senda ( Jotabé)

He cantado todas mis alegrías
entrelazando suaves melodías.

He caído bajo desilusiones,
navego con furia entre tifones
que no saben de discriminaciones,
acelera mar todas mis tentaciones.

He cantado mis liras a la brisa,
he bebido de tus labios sonrisas.

He plasmado huellas de mediodía,
viven de los segundos mis ilusiones,
amando, besando, mi dulce prisa.

Angeles Torres
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Entre marismas y jardines

Entre marismas y jardines.


Existen jardines óptimos para el descanso,
donde se permite tender la sombra sobre el césped
-depilado o no- pero exento de bichos.
Jardines, donde poder sentarse a leer y a pensar en usted;
justo al lado de la niebla, mientras el sentimiento
juegue pelota por entre la hierba mojada.
Jardines, donde los ya cansados,
nunca reposan sobre un banco de madera oxidado.
Un lugar para recrear los versos inexpresados,
bajo la luz de una vela llena de esperma;
las que por el efecto del alcohol se prende una vez al mes.
Santuarios, carentes de hombres lobos
ni monstruos ni aullidos ensordecedores.

Hay jardines calificados, donde se permite escuchar conciertos
lúgrubes de flores silvestres y de los llantos de los grilletes,
como en cualquier floristería agreste.
Jardines, para dilucidar acerca de la dirección que tomará la brisa estival,
durante el mes de septiembre otoñal.
Jardines, donde se prohiba la entrada al aire artificial.
Jardines, donde la llovizna inyecte con sus agujetas blandas,
el alma del alma y se disfrute de unas gotas de algodón de azúcar,
menos saladas, como aquellas que te ofrecen
en el parque de diversiones.
Jardines provistos de estanques agridulces;
entre lo cáustico y lo avinagrado.
Jardines seguros, donde no puedan hurtarse los anillos
que presumen las calas en sus dedos largos,
aquellos que valen menos que el rocío.

Jardines, cuyas flores denominadas "pensamientos"
pierden su memoria, y solo priva el recuerdo bonito,
donde no se despetalicen los te quieros
y acierten en sus reflexiones.
Jardines, donde las cascadas son una aleación
de agua, menta y hierbabuena.
Existe un espacio en el cual se altera todo;
porque es notorio que de vez en cuando
el pulso del jardinero tiembla y dada esa circunstancia
va podando fiscus y pinos de forma abstracta,
según los diseños que le dicta el alma.

Es evidente que los sauces tristes ya no lloran al trocear cebollas;
sino que gozan de las cosquillas que les profieren las hormigas cabezonas.
Es bien sabido, que los árboles de peras,
ya no ofrecen sus mejores óperas en diciembre.
Todo se transmuta. Hasta los bonsáis crecen de más
y adoptan su tamaño natural.
Las raíces de la hiedra amarga, alcanzan a las estrellas
de mar doradas y envenenan hasta las algas.
Las constelaciones de lotos no miden distancias,
se enredan y pierden el hilo de la fragancia que los ensarta.
Lo verde se torna cenizo, esmeralda y mohoso;
extremadamente, raro, fosforescente, frondoso y hermoso.

Hay Jardines dispuestos por toda la ciudad,
a los cuales se accede en metro, a pie, en tranvía...
y se encuentran a unos cuantos kilómetros subterráneos
y aéreos, cerca de la vía.
Nadie pide el carnet de identidad para el ingreso a la paz;
la entrada es libre, como lo impalpable.
Allí puedes transitar sobre los puentes de los cristales de aloe vera.
Pero hoy...y hoy techo de menos y hoy he hecho té de más,
porque el viento me regala hojas frescas de amapolas
para preparar infusiones escarlatas
y los jazmines blancos, no aromatizan a otros predios.

Se extraña aquel triste sonido del violín sobre las nubes.
Ya ni el ventarrón destribuye los sombreros de las setas por entre los plebeyos.
Las voces de las haches que no se pronuncian
se tornan cada vez más mudas y se mudan lejos.
Sí, se conocen de jardines en los cuales te van plantado
eternamente en vida; porque el destino te va diseñando varios oasis;
pero nos mantenemos parados frente a los alevosos espejismos
de una marisma sobre el concreto: desinteresados.
Jardines donde el silencio de la noche suele ahorcarse
por entre los helechos colgantes.
Sí...abundan vergeles para dormir bajo pretextos,
al lado de unas cuantas semillas de afrechos,
alejados de las malvas que intoxican el lecho.

17 de julio de 2017
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Le pregunté a la luna...

Esta noche le pregunté a la luna

¿Por qué mi corazón no es correspondido?
Y contestando. Me dijo:

No te preocupes…ya viene en camino.
“Todo en la vida tiene su tiempo y
Todo lo que quiere debajo del cielo tiene su hora”
Eclesiastés 3:1-8 Reina-Valera 1960

No te sobresaltes, cuando el corazón tiembla
Es porque la brisa le sopla al oído.

Ya tuviste tu señal, pero como mortal
No sabes distinguir los avisos.
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10comentarios 135 lecturas versolibre karma: 118

Tu aroma

¿Disipará
hoy la brisa el aroma
de tu morena piel?

Quiero sentir
flores primaverales
que emanan de tu cuerpo

(Sedoka en pregunta y respuesta)
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2comentarios 58 lecturas japonesa karma: 115

El andén sin arcén

Hay una torva mirada en el holograma.
Exasperante drama:
¡Sueños que en pavesas graznan!

¡La tierra es oblonga!,
y la alondra resuella querella.

Asisto a la diáspora de mis días.
Bajo en un andén sin arcén.
Los nenúfares sigilosos emergen del lago lodoso.
Claman razones desleídas a mi estima.
Todos son lilas.
¿Por qué desandar el camino sin él?

Quiero alojarme en el trance apabullante de muselina;
monocorde en brisa,
arrebujarme en un manto cimbreado por querubines.

A veces la vaguada deviene duna,
y las tribulaciones exilian al zaguán de otro umbral.
Sólo debo hallar un andén con un bucólico arcén y descansar.

Marisa Béjar.
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13comentarios 103 lecturas versolibre karma: 99

Cerró los ojos...

Cerró los ojos
y en ese mismo instante
sus iris fueron pájaros.
Desplegaron sus alas
y envueltos en la brisa
llegaron al lugar
donde nacen los sueños.

Aurora Zarco.
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poematrozos

Más acá de la magia la artritis
La realidad del tiempo resplandeciente
La artritis
Venimos en un tiempo verbal determinado
Que anula los futuros
Yo quiero amar con energía
Un gato maullando en la pelea de la noche
El jazmín impone al sentido su arcano
Quisiera abandonar mi yo en este instante
Sin repicar de campanas si acaso de copas
Para mirar la luna que me acompañe el vino
Para mirarte a ti que nada me acompañe
Son la cuatro de la mañana en tu reloj
Para mi es tiempo para mí mismo
Huir del gentío quiero
No estoy para fiestas ajenas
Algún verso arrancaré al huerto de la noche
Para que se repita una sola vez
No quieras recordar nada nada hay
No pierdas el tiempo perdido
El único con el que cuentas
Agarra la flecha por su punta llameante
Y abrásate de convicción
ESTAR EN PAZ suena a lápida
Yo quiero lápices de colores
Ya no digo palabras que signifiquen mucho
Me acuesto pensando que mañana lo haré mejor
Y no es difícil pensar que así será
De mi turba turbia de avalanchas
Las notas rotas de mis violines siniestrados
A quien me agrede deseo no estar simplemente
Desaparecen las huellas importantes para lección del mundo
La belleza es brisa de mar muerto
Aquí y ahora ocurre el silencio
Me he despojado hasta del criterio
No sé en qué lugar queda la fiesta
Es hermoso no tener qué celebrar
Nunca hubo tantos dioses tan efímeros
Idolatrados tan febrilmente
Confía solo en el prisma de tu propia álgebra
Y regala tus resultados si se tercia
Regala en vano Y no te justifiques
Me voy a la cama y no te espero
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Arte - Sano

Primero nace en las manos del que amasa
todo su esfuerzo en el buen rito del calor
vierte agua tibia en la levadura fresca
elevando el grano de futuro sabor

Horas pasan para que el manjar deleite
se aferre a las bocas regalando placer
es trabajo, dedicación y constancia
que son las promesas de disfrute en tu ser

Amasa ese hombre con lágrimas y dichas
amasa, embolla, se dispone a esperar
leudando sin prisa todo su cansancio,
sus tristezas y alegrías leuda a la par

Después de la espera bajo su mirada
sobando la masa comienza a florecer
esa redondez elástica muy suave
que a los moldes va para ponerse a cocer

El que cocina ha preparado ya el horno
graduación ideal se dispone a poner
en sus entrañas de ladrillo candente
toda masa blanca que será su poder

Después de ese tan esforzado trabajo
el cocimiento rápido es un descanso
el horno entrega sus masas como gajos
de frutas nuevas a comer al ocaso

Una brisa dulce y fría, por último
le da consistencia que en su sabor pesa
y tienes por fin esa mágica pizza
que llega a alegrar tu casa, tu mesa
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A tientas

Os dejo un poema que forma parte de uno de mis libros, Paisajes de una Dama:
A TIENTAS:
Estoy navegando con tu mano,
hacia la espesura.
Me paso las palabras como si de un epílogo se tratara.
Como si una mano me acariciara,
como si fuera un abrazo en las tinieblas. A tientas.
Un beso que acaricia mi pelo.
Como si fueras tú.
Estoy navegando, al pie de una brisa.
Andando por los abrazos rotos y deseos escondidos.
Como si una voz me silenciara,
como si fuera un licor en la mañana.
Tus párpados, que me describen el horizonte.
Como si fuera yo.
Estoy con tus dedos.
Hacia el laberinto.
Me paso del concepto al hecho, como un capítulo inacabado.
Como un suspiro que no habla. A tientas sin tacto.
Una pintura sin color sepia agazapado.
Como si fuéramos.
No estamos.
Hacia la vida.
Me paso la tristeza hacia el amparo,
Como si de un hierro me traspasara y quemara mi sangre. Lejos.
Como si una frase no hablara escritura perfecta.
Como si una flor se marchitara.
Como si fuéramos ninguno.
Y sigo. Navegando con tu mano.
Pero me sueltas, y voy hacia ti.
Como si fuera el miedo tratando de sujetar el olvido.

Paisajes de una dama
Autor: © 2013 Isabel Rezmo
Editor: El Taller del Poeta
ISBN-10: 8494152920
ISBN-13: 978-849415292
isabelrezmo@gmail.com
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