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Devuélveme los versos

Devuélveme los versos,
en forma de besos de esos que calman.
Los que transforman los ruidos
en acordes de guitarra,
al compás de un baile ciego,
que embelesa, que hipnotiza,
que desgarra.

Devuélveme los versos en forma de agua,
de agua dulce que acaricia las lindes del río,
o en agua salada que envuelve
los besos en las olas que besan la playa,
en murmullos alegres y frescos llenos
de esperanza.

Dame los versos,
te los devolveré de nuevo
envueltos en auras de plata
con dulces consuelos.
Con suaves esencias que calen los besos,
con rebeldes labios que rebosen el agua.
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etiquetas: agua, consuelo, esperanza..
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Desafortunada relación de amor…

Las hojas caen blancas, grises y plateadas
el suelo epidérmico como hiriente cascada
consumen el silencio de mis sueños.
Cuando llegaste sin permiso
no te llame... solo fue una circunstancia
cuando te iras, no se...
Estas ahí, como perro rabioso,
como guillotina penitente
engatillado esperando el sol del atardecer,
para despotricar y amenazar
sin piedad…caradurismo…
Es el precio que tengo que pagar,
acaso… castigo ancestral,
pago tu condena y no me quejo.

un golpe de viento puntea en el
brumoso y cálido cielo gris
la esperanza de vida y los sueños
los consumen una desafortunada relación de amor
donde la sin razón de tus labios deforman tu ineptitud
mas el espíritu que yace dentro de mi
como un halcón vigila tus estragos.
acaso Dios no permitió la desobediencia.
esperó sentado en su púlpito y al final castigó;
así es el temple de mi espíritu,

como una hoja lustrada y cortante dará el zarpazo.
un golpe mortal rasga la rabia de siglos contenidos;
los ojos quizás.... No tendrás tiempo para
escuchar tú último réquiem…
Recluido en barrotes de acero
tienes que estar…Hasta el final de tus días.
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Improtelável

Quem dera resistisse a dama cálida
Quimera envolta em júbilo,persuasão
Tornei-me uma figura amorfa e pálida
Inválida e presa nesta torpe condição

Procurando de sentimento, abstersão
Descubro que entre veias ele está
Definhando, esbarro nela, a abstenção
Minha insistência em não habituar

Vou vivendo dias, de luto e depressão
Pois o não ainda permanece a ecoar
Guardo última foto, prova da provação
Que passo e passarei até me acostumar

Jonnata Henrique 21/07/18
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Deshilo de un añico

Sé de la cuerda floja
y los vientos que le soplan,
del ataúd al corazón
como abismo que reciben
bajo posaderas de fríos maderos,
latidos,
que vienen y van,
que van y no vuelven,
latidos entre la espalda y el pecho.

Ahora sé que la cuerda floja
era ese lugar donde
puse a bailar mi alma,
mientras tú te sentabas,
a nivelar el universo.

La cuerda floja ha roto,
y más que roto
hay recuerdos añicos.

Ese abismo bajo los pies
del sentimiento,
de tus huesos y los míos,
la hoguera de tus brazos
sigue cálida,
tus pensamientos se han regado
por todo el espacio
donde deseas desertar
ese fuego.

Hay un pésame
intentando revivir,
hay un fracaso
en forma de corazón,
hay un fracasado ahora
intentando repararte el universo.
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Infancia

Debería descubrir el mundo tras la cortina alguna vez, parar con esta colección de soledades y vacíos.
Me estoy olvidando de las pequeñas magias de la existencia prófuga, de los milagros de las pasiones naufragas de un núcleo extinto, y de aquel ímpetu sagrado de adueñarse y gobernar el cielo y embeber a la par los suelos como aguacero estival.

Quisiera retornar al origen y a la infancia; a los cuentos de mi padre, a la esgrima con ramas, a los aviones de papel, a los columpios y toboganes, a las carreras de bicicleta, a los pelotazos contra un paredón, a los perros amigos que ya son esqueleto sembrado en el patio.

Quisiera volver al primer chichón en la cabeza, a la primera mancha de pasto en la ropa, al primer raspón en la rodilla, a la primera caída desde un sauce, al escondite, a la cacería, a la guerra a piedritas.

Cuanto daría por ver a mi abuela sentada en su sillón, resignada a su vejez, empapándose con la luz de la tarde y mirándome con sus ojos azules, dos redondeles de un cielo que hoy ya no puedo recordar.
Me reinventaría de niño, correteando a las gallinas, cabalgando perros, espantando gatos, arrancando uvas y resucitando mi alma con lluvias cálidas.

Han pasado tantos años; fracasos, glorias, despojos, vivencias, amigos, mascotas, juegos, muchachas, besos, calvarios, amores, desaires.
Han pasado legiones de escobas barredoras de recuerdos, pero el niño que fui sigue saltando de contento al oír pelotazos contra un muro, las gotas seductoras del chaparrón acariciando algún techo metálico. El niño que fui sigue extasiándose con el olor a tierra mojada, a pasto recién cortado, con la colonia de la infancia, con el sabor del chocolate caliente y las galletitas azucaradas.

El niño que fui sigue levantando palos y ramas del camino para cortar el aire con un movimiento valiente y caballeresco, y continua su caminar blandiendo al ocaso su nueva Excálibur de madera.
El niño que fui aún sigue confeccionando sus avioncitos de papel para librarlos al viento hasta posarse en un árbol de la plaza.
El niño que fui sigue cabalgando perros y espantando a las gallinas.
El niño que fui sigue arrojando piedritas al rio, sigue cazando monstruos entre la maleza y sigue columpiándose del brazo de algún centenario sauce en desuso.
Pero el niño que fui nunca será el niño que fui; siempre seré, siempre, siempre seré, el niño que soy.
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Entre marismas y jardines

Entre marismas y jardines.


Existen jardines óptimos para el descanso,
donde se permite tender la sombra sobre el césped
-depilado o no- pero exento de bichos.
Jardines, donde poder sentarse a leer y a pensar en usted;
justo al lado de la niebla, mientras el sentimiento
juegue pelota por entre la hierba mojada.
Jardines, donde los ya cansados,
nunca reposan sobre un banco de madera oxidado.
Un lugar para recrear los versos inexpresados,
bajo la luz de una vela llena de esperma;
las que por el efecto del alcohol se prende una vez al mes.
Santuarios, carentes de hombres lobos
ni monstruos ni aullidos ensordecedores.

Hay jardines calificados, donde se permite escuchar conciertos
lúgrubes de flores silvestres y de los llantos de los grilletes,
como en cualquier floristería agreste.
Jardines, para dilucidar acerca de la dirección que tomará la brisa estival,
durante el mes de septiembre otoñal.
Jardines, donde se prohiba la entrada al aire artificial.
Jardines, donde la llovizna inyecte con sus agujetas blandas,
el alma del alma y se disfrute de unas gotas de algodón de azúcar,
menos saladas, como aquellas que te ofrecen
en el parque de diversiones.
Jardines provistos de estanques agridulces;
entre lo cáustico y lo avinagrado.
Jardines seguros, donde no puedan hurtarse los anillos
que presumen las calas en sus dedos largos,
aquellos que valen menos que el rocío.

Jardines, cuyas flores denominadas "pensamientos"
pierden su memoria, y solo priva el recuerdo bonito,
donde no se despetalicen los te quieros
y acierten en sus reflexiones.
Jardines, donde las cascadas son una aleación
de agua, menta y hierbabuena.
Existe un espacio en el cual se altera todo;
porque es notorio que de vez en cuando
el pulso del jardinero tiembla y dada esa circunstancia
va podando fiscus y pinos de forma abstracta,
según los diseños que le dicta el alma.

Es evidente que los sauces tristes ya no lloran al trocear cebollas;
sino que gozan de las cosquillas que les profieren las hormigas cabezonas.
Es bien sabido, que los árboles de peras,
ya no ofrecen sus mejores óperas en diciembre.
Todo se transmuta. Hasta los bonsáis crecen de más
y adoptan su tamaño natural.
Las raíces de la hiedra amarga, alcanzan a las estrellas
de mar doradas y envenenan hasta las algas.
Las constelaciones de lotos no miden distancias,
se enredan y pierden el hilo de la fragancia que los ensarta.
Lo verde se torna cenizo, esmeralda y mohoso;
extremadamente, raro, fosforescente, frondoso y hermoso.

Hay Jardines dispuestos por toda la ciudad,
a los cuales se accede en metro, a pie, en tranvía...
y se encuentran a unos cuantos kilómetros subterráneos
y aéreos, cerca de la vía.
Nadie pide el carnet de identidad para el ingreso a la paz;
la entrada es libre, como lo impalpable.
Allí puedes transitar sobre los puentes de los cristales de aloe vera.
Pero hoy...y hoy techo de menos y hoy he hecho té de más,
porque el viento me regala hojas frescas de amapolas
para preparar infusiones escarlatas
y los jazmines blancos, no aromatizan a otros predios.

Se extraña aquel triste sonido del violín sobre las nubes.
Ya ni el ventarrón destribuye los sombreros de las setas por entre los plebeyos.
Las voces de las haches que no se pronuncian
se tornan cada vez más mudas y se mudan lejos.
Sí, se conocen de jardines en los cuales te van plantado
eternamente en vida; porque el destino te va diseñando varios oasis;
pero nos mantenemos parados frente a los alevosos espejismos
de una marisma sobre el concreto: desinteresados.
Jardines donde el silencio de la noche suele ahorcarse
por entre los helechos colgantes.
Sí...abundan vergeles para dormir bajo pretextos,
al lado de unas cuantas semillas de afrechos,
alejados de las malvas que intoxican el lecho.

17 de julio de 2017
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Entre dos mundos

En tul y tinta verde
guardé los versos más negros.
Escondidas las risas
entre luces blancas y alas de mariposas,
seguí derramando oscuros verbos.
(La tarde sacará los colores
cuando los grises se diluyan).

El portón cerrado a cal y canto
esconde telarañas añejas
y vasos llenos de lluvias de barro.
Guardar el envés de la cara limpia
otorga tiempo muerto a la miseria.
(Descubrir las ocultas esmeraldas
que un día se enterraron bajo tierra)


Permanecer cuerda cuando la locura
se apodera de la mañana,
o enloquecer cuando la cordura
te arrebata todos los soles de fresa.
Ser y estar en consonancia con TU VIDA.

Reposo de mente y alma……para buscar(me)

Ser remanso en las aguas bravas
y locura de pasión en el amor carnal.
Desdibujar la mueca triste
y volverla del revés.
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Clases de Verano (I Parte)

Comenzaba el verano, y asistía a clases de natación, realmente las necesitaba ahora que vivíamos frente a un lago, de otra forma no habría tenido el ánimo de tomarlas, a mis 40 años, he vivido perfectamente sin saber nadar, pero el momento de aprender se había presentado.

Llevaba tan sólo 3 días asistiendo al curso, ese viernes poco antes de iniciar la clase, entró el entrenador acompañado de un chico, muy guapo por cierto, su juventud se marcaba perfectamente bien en sus pectorales y brazos, y esa ropa un tanto ajustada, que se hacía dueño de todas las miradas.

Pensaba era un nuevo compañero de la clases, a lo que el entrenador lo presenta diciendo _ él es David, desde hoy forma parte del equipo de entrenadores.

Aún estábamos realizando el pre-calentamiento fuera del agua, las pocas chicas entre 20 y 25 años, no dudaron ni un segundo en presentarse ante David, él muy amable y cortés contestó a sus saludos, pero noté que no dejaba de observarme, la verdad no sé por qué me intimidaba su mirada, sólo era un chico.

Llegó el momento de sumergirnos en la piscina, ufff la parte que odiaba entrar al agua, era profundamente aterradora, no se alarmen, alcanzaba tocar el suelo, y el agua pasaba por encima de mis senos.

El entrenador formaba equipos, las chicas buscaban acercarse a David para ser parte de su equipo, pero él de inmediato se acercó a mí, diciéndoles _ trabajaré con ella.

Me quedé helada, y las chicas decepcionadas, no podía creer que rechazara a todas esas chicas, jóvenes, con sus trajes de baño en perfecta sinfonía con su cuerpo, copas C, o hasta más grandes, no lo sé, lo único que puedo decirles, es que desde ese día, mi vida cambiaría.

Le dije que yo no sabía ni flotar, que tendría un arduo trabajo, no le sería tan fácil enseñarme, a lo que él asintió con la cabeza y se sonrió, llevándome hacia la otra esquina de la piscina, donde no había nadie ni dentro, ni fuera, que pudiera interrumpirnos.

Comenzó por preguntar mi nombre, le contesté _soy Sara., seguido me preguntó los motivos por el cual tomaba la clase, a lo que me explicaba otros ejercicios de estiramientos dentro del agua, y así pude evadir su pregunta.

Me enseñaba como respirar bajo el agua, y se daba cuenta del pánico que me daba sumergir la cabeza, y se aseguraba que le tuviera confianza. Todo iba normal, profesor-alumna, me indicaba que postura tomar para flotar difícil tarea de cumplir, así que me ayudaba tomando mis manos y mi espalda, mientras decía, _ déjate caer, como si te recostaras en el agua, no tengas miedo, yo te sostendré.

Al fin, después de muchos intentos, lo logró, jajaja, si digo él lo logró, porque consiguió lograr que no me hundiera y entrara en pánico, aunque obviamente, el me sostenía con sus brazos, esos fuertes y cálidos brazos que me hicieron sentir segura.

Allí flotando en sus brazos, lo escuchaba levemente susurrar palabras, _ tranquila, cierra los ojos, respira, relájate, mientras apartaba poco a poco uno de sus brazos, y continuaban los susurros, en lo que con su mano libre, iba bajando delicadamente desde mi ombligo a mis piernas, haciéndome estremecer y una extraña sensación, perdiendo la concentración y el equilibrio, a lo que él inmediatamente dijo,_ tranquila te tengo., quedando frente a frente, entre sus brazos, nuestros cuerpos mojados, mirándome fijamente, y … una voz a lo lejos gritando _ la clase ha terminado.

Rayos, cómo pasó el tiempo tan rápido, ya habían pasado más de una hora, y ni cuenta me había dado, cuando en la clase anterior los segundos fueron eternos.

Me ayudó a subir el escalón para salir de la piscina, y nuevamente sus dedos recorrieron mi espalda hasta mis piernas, mientras decía, _ nos vemos en la próxima clase...

Continuará…

HB
Simplemente Yo En Letras
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Al alma

Te escucha
desde el silencio inmenso
esta:
¡Mi alma!

Desde la eterna y cálida
añoranza
donde espera el adviento
de su alba.

Intemporales aguas
que fluyendo
de la montaña en causes
y arroyuelos
van a reunirse al fin,
tras larga herranza,
en el cálido mar...

¡De la confianza!

Clamor escucho en voces
de universo,
entrelazan los seres
y los astros,
que las estrellas saben
y comprenden:

¡Inmateriales hablan!

Las animas se entienden
sin palabras
en volutas de vientos
y en caudales:
van diciendo de tierras
y de mares

No son mudas las almas
¡Voces tienen!

¡Y la tuya... canta!

Vibra tu lluvia en gotas
como claves
de sonrisas, de juegos
y de aves
cuando tus aguas juegan
con mi suelo...

De inmensidades hablas
¡Y de cielo!

Entre tantos azares
y leyendas,
conjugando los signos
y los tiempos,
de la cima al abismo
¡Te presiento!

¡Alma!

Entre tantos espacios
ignorados,
voces distintas y mundos
alejados,
por sobre seres diversos
y ocupados
mi silencio te aguarda
y a lo lejos
hacia ti me vuelvo
y callo:

¡Quisiera decir poco
Y sentir mucho!

¡Tus palabras me llegan!

¡Yo Te escucho!


( Al poema "Un alma" de "Luna de Roma",
mi querida amiga R. )
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Destierro

Amargo es el vino del destierro,
cada tarde una copa bebo
para recordar el lugar del que yo vengo.
Laguna de agua clara, árboles y cerros.

El frío calaba hasta los huesos,
la lluvia empapaba los recuerdos
la juventud abrigaba esos momentos,
y el café acompañaba un par de cuentos.

El mundo era muy pequeño,
se recorría en una tarde sin sueño
y regresar a casa a cubrirse del invierno

En esa hora que aún no es de noche,
En esa hora que ya no es de día,
Era la hora en que mi alma gritaba de alegría.
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Natsukashi

Por camino de albas ella venía,
con el perdón de los antepasados
presionándole los hombros y los pies,
anegada de diluvios.

Me sonreían sus pestañas tristes
mientras sobrevolaba
con mirada de ibis negro
el alrededor de mis sombras,
acariciándolas con su meñique,
cancelando con un gesto mis deudas,
disponiéndome a alzar el vuelo
entre la narración de sus vidas.

Ella me rellenaba con mil historias,
con leyendas del aviador
para siempre extraviado en su selva,
con el por qué fascinante de su nombre,
me contaba del tormento destructor
de un volcán sepulturero de huertas feraces
y de la inocencia de los engañados,
me explicaba cómo eran
los jardines maldecidos e invadidos
por la hojarasca asesina de las ánimas,
y de como la sangre enamorada
regó su tierra virgen.

Yo la escuchaba,
con su acento
tramaba un remolino comprensivo
dentro de mi pecho,
su voz se conformaba
en traste de guitarra afinada de aventuras,
y así ella llenaba mi día
con el helio cálido de sus misterios,
hasta completar el círculo
en albas próximas
dictadas por la voz de los antepasados.

La veo ahora como cuando era nube
transformada en lluvia de los trópicos,
cielo de Primavera rabiosa
y de dos Lunas fluctuantes en crecimiento,
la veo como cuando mi antojo
era la superficie de sus suspiros,
cuando una brújula enloquecida
giraba sin pudor en su vientre,
cuando en un tictac
circulaba prisionero en su segundero de bronce,
y su boca hurgaba en nuestra selva
dibujando la frontera de mi aposento,
hasta que alcanzaba a convertirme
en el cristal de los prodigios.

Sembraba de migas de pan mi laberinto gozoso,
siempre indicaba sobre mi piel
sus señales y mis sendas
mientras yo impulsaba con letra cursiva
la incubación de su cintura,
clamaba por mis labios
queriendo recitar rimas insaciables
descamisándome con su aliento dulce,
me hacía redactar sobre su espalda
palmo a palmo la alegría,
siendo yo la huella táctil
de su lenguaje de mujer sin miedos.

Pido hoy que en sus manos se disponga
la intimidad de los libros libres
y que un paraguas rojo guarezca el amor
allí donde lo encuentre.....
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Renuncia

Me entorna el olvido, recuerdo el camino
por donde el tiempo corre, lo ya recorrido
¿Como entender que quieras saber que me ha sido
la historia en el cauce, la barca en el rio?

Saber que he tenido después de marchada
ya dirán las voces, la huella, un amigo...
¡Yo nada te digo! -no sé como ha sido-
tomé la distancia por cálido abrigo.

No hay odio ¡Te juro! No hay odio, ni ha habido
pasé en el torrente crispado... aturdido,
dejando dolores del alma al camino,
de tantas nostalgias, llevado y traído.

¡Que de incertidumbres llenaron mi vida!
¡Nostalgias, ausencias, reproches, partidas!
¡Cuantos sinsabores, golpes, despedida
confusiones, ruidos, renuncias, heridas!

De la noche al dia he quedado conmigo,
desperté atontado, con sed y con frio,
tal vez rescatado por brazos de amigo
con un gusto amargo, nostálgico, herido…

¡No me invoques! ¡Ceja!¡ Por favor!…te pido
¿Para que llamarme si me has despedido?
¿Para que buscarme si estaba perdido?
¿Para que quererme si ya me has tenido?

Que ya no me entiendo ¡Renuncio! ¡He cedido!
¡Lealtades al viento, al aire lamentos!
Me vuelvo a lo lejos con estos recuerdos:
Conservo el silencio ¡La ausencia es mi nido!

Parece que nada… que muy simple ha sido…
que pronto renuncia… que nada ha perdido
en dos días pasa… mañana habrá olvido…
¡Amar era poco! Tal vez han creído…

¡No me llames!…¡Calla! No tiene sentido
Ya nada te ofrezco, ya nada persigo...
No puedo engañarme ni lo he pretendido
tenerme indolente me sabe… ¡A castigo!

Adiós para siempre ¡Perdona! ¿Que digo?
De estos despertares de ayer dolorido
no quiero perderme ¡No quiero! y te pido
que allí donde estaba… ¡Me dejes dormido!
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12comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 102

Agua ~~~~ [con @rebktd]

Cae el sol
sobre la mar
y la calienta
la reinventa
la deshace
la rehace
la acaricia
la incita
la tienta
y la invita
a viajar
al firmamento;
y mira la mar
al cielo,
y se lanza
contra el cielo,
se vierte
se derrama
hacia el cielo,
sueña con hacerse
y se hace;
cielo...

Y una vez,
ya la mar
siendo cielo,
se cobija
en los brazos
del aire,
y se expande
se enfría
se estremece
se agita
se acurruca
y le envuelve...
Y le mira
le provoca
le seduce
y le funde,
y el aire
se rinde
suspira
la abraza
la eleva
y la besa
y la hace
nube...

Ve la nube
los campos
los prados
las flores
los ríos
las vacas
los perros
los hombres
la tierra
el musgo
los grillos;
y se antoja
de palparlos
de sentirlos
de volver,
de bajar
de caer
de ser
parte
con ellos...
Hace frío
siente frío,
un viento helado
arremete
contra ella
la golpea
la estremece
la condensa
la maltrata
la hace llorar,
y ella;
se derrite
se derrama
se vierte
y cae...
de nuevo
al suelo.

Y la tierra
se alegra
y sonríe;
la acaricia
la mira
la absorbe
la muerde
y la bebe...
Y el agua
complacida
responde;
fluye
la recorre
la empapa
la humedece
la baña
se desliza
se eleva
en cascada
y al caer...
un recuerdo
un sentir.
Una imagen;
un instante
un azul
penetrante.
Una línea
un amor
fulgurante
la entristece
la acongoja
la envuelve
y un llanto
salado
la cubre
la recoge
la arrulla
y consuela
en un cálido
vaivén;
que la mece...





~~~~~~~~~~~~~
@Rebktd &
@AljndroPoetry
2018-jul-5
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38comentarios 277 lecturas colaboracion karma: 94

triste día

LLora el sol por las nubes
llora lágrimas azules.
ocultándose tras la niebla.

Y llega el frio a mi alma
dejándome casi helada
pues el viento la mojaba.

Su escarcha la agrietaba
alejando al cálido sol
con su llanto, húmeda ventada.

Llora y llora el sol
mientras mi alma soñaba
con poder ver la luz
tras la fría helada.
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7comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 94

Silencio en el ocaso

La noche, con sotana negra,
se extiende sobre la calle,
se encienden luces,
se corren cortinas,
una sombra se desprende de la pared.

Por un instante el mundo es otro.
Un misterio maravilloso,
lejos del alboroto de los colores del día.
Es el ocaso,
nadamos silenciosos el ocaso.

Sobre el tejado una bandada de estorninos
celebra misa a una estrella
en algún parte del cielo muerta.
El viento es cálido y húmedo,
el aire es llanto
acariciando nuestros hombros desnudos.
Ciegos de noche nos obsesionamos con el arcoíris.
Sordos nos abrazamos con la ternura del violonchelo,
apreciamos la alegría del silencio vivo,
los trozos de hierba oxidada en la calle,
el rugido en la lejanía de una nebulosa,
las arcaicas plegarias de los estorninos.

La noche sueña,
su sotana extingue incendios,
reviven los calcinados,
se sonríen,
nos sonreímos,
suspiramos este pequeño milagro.


{:}
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14comentarios 121 lecturas versolibre karma: 101

Hoy soy el rostro del tiempo

Grito desde el derrumbe,
escribo con manos de cal
entre ruinas de puerta cerrada.

Hoy soy encierro
oscuridad polar,
le confío mis poemas
a la pálida oscuridad.

Entra un pájaro por mi ventana,
aletea, vuela, choca, cae,
se agita sobre mis páginas blancas.
Su corazón es de piedra,
demasiado denso para volar.

Este hogar para humanos asusta,
el frío ahoga mis pulmones.

No hay lugar para las flores.

Fingiré ser un invierno silencioso,
ser espejo,
todo reflejos,
sin guardar recuerdos ni tiempo.
A un paso de la muerte
he metido mi vida en una carta,
en un sobre,
sólo pequeñas palabras.
Está todo escrito,
sólo me falta el destinatario.

Hoy soy el rostro del tiempo


{*}
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19comentarios 147 lecturas versolibre karma: 102

Una vez...

Una vez estuve enamorado
y la quise como a nadie ya querré,
una vez sentí el amor y no he olvidado
¡Por dios! Todavía que la amé.

Una vez, yo recuerdo, fui a su lado
tan feliz como no lo he vuelto a ser
¿Es posible que entonces no supiera
El precio de tenerla que querer?

Vanas rosas dejé sobre sus manos
como un símbolo mudo de mi fe
¿Olvidadas y marchitas, que son hoy
las promesas tan cálidas de ayer?

¡Dulce ensueño que no se realizó!
cual un ángel de golpe aparecido
ofreciéndonos la dicha y el amor
que al tocarle, a la nada, se volvió.

Una vez estuve enamorado
y quisiera que volviese a suceder
aunque luego de nuevo me olvidase
como ya pudo olvidarme aquella vez.

Mas… no temo al amor, ni aun desdichado,
no me importa el perderme y padecer
pues prefiero mil miserias derrotado
que no tener a quien amar ni que perder.

Si …una vez estuve enamorado
Y ya nunca más… me enamoré.
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8comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 101

El final de los pasos (con ze pequeño, RebkTD , Hortensia M. Ch.)

Hay derrotas que entierran

Toda esperanza

Toda alegría

Toda fortaleza



Y es que hay puñaladas de acero

afilando con sangre los sueños

borrando las huellas con charcos;

salpicando en la tierra su barro

y un magenta estremece los párpados

Porque es hoy

Hoy... que hay sonrisas tiznadas de negro

con el luto del hambre en el pecho



Se derraman los ángeles

alrededor de las almas;

¿quién puede creer en el universo

cuando todas las estrellas están apagadas?

Camino de barro para pies de plomo

que apenas se aguantan.



No se puede empezar,

cuando no se ha podido cerrar.

Las heridas se quedaron abiertas,

las puertas entornadas esperan los regresos.

La manos buscan el pestillo de nuevas puertas

y los ogros de ojos azules las cierran a cal y canto.

¿Cuándo dejamos de vernos en el espejo del otro?



Aparecen

Las princesas de negras mantillas

Los señores de feudos prohibidos

Los bribones de tierras lejanas

Los infantes de un reino olvidado

¿que buscaran?

¿acaso la esperanza guardada?

¿Acaso las rosas robadas... ?



Dónde están sus pétalos, el aroma blanco

y que respire el pueblo con sus verdes tallos

Dónde, dónde los capullos ...

solo veo espinas clavadas en manos

Y sed en los labios …



Pero el agua quema,

el cielo es lluvia de metralla,

las estrellas disparos.

Alguien cierra los ojos,

alguien tiende una mano...

pero nada...

¿Hay algún corazón que regale sus latidos

a aquéllos que no pueden escuchar

ni siquiera su propio ruido?



En el silencio el llanto es más fuerte,

el dolor más agudo

y el miedo la única ropa…

-No mirar no cambia nada-

-No ver no es eliminar-

…..Mira y grita…..

Que tu voz sea su voz.

Que tu mano calme su llanto

y que tu abrigo le vista de esperanza.


No te permitas desfallecer hoy

Eres el caballero del norte

Eres el principe del sur

Eres el duque del norte


Ten fe de tus proezas
No te rindas nunca
Ni con la agreste noche

Ni con el funesto sol

Lucha siempre

Vida, vida, vida

Te pertenecer hoy
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Echo de menos

Echo de menos
derribar puertas
que detengan mis pasos,
sentir calar mis huesos
con las frías escarchas del invierno,
y más que nada, el roce de tu cuerpo.

Echo de menos
tu sonrisa espontánea
que despierta a las flores
en los negros paisajes
de la desolación.

Ojalá los relojes
no detengan el tiempo
con saña inexorable
que excita mi fervor
por poder abrazarte
y sentir tu calor.

Ojalá este bochorno
derrita al fin las alas
del cuervo inquisidor,
y esta espera termine
cuando se oculte el sol.
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En la barandilla de mi azotea

Envuelta en brisa cálida, esa propia de los días largos y las noches vivas.

Reposo mis brazos al compás del agua de la fuente. Cansados de campear con la vida, pero jubilosos preparando nuevas facetas. Enteros. Serenos.

Observo a los murciélagos hacer quiebros a la noche. Las nubes rizadas ocultan la luna, aunque es tan potente que siluetea esas esponjas oscuras con hilo resplandeciente.

Escucho risas entre bancos y aceras. Es de madrugada, pero el calor llama a la amistad y al flirteo de corazones jóvenes. No hay intención de dormir.

Los coches giran en la rotonda con música entre sus metales. Son corazones palpitantes, altavoces del desvelo.

Bicicletas con dos amigos equilibristas hacen regates a las sombras. Cálidas. Balones que ruedan en pasos de peatones, son los restos de jornadas de deporte y cerveza.

El pelo me hace cosquillas en la espalda con el viento suave. Hay vida cuando todo parece dormir. Hay adoquines brillantes, calientes tras haber sido regados.

El termómetro da una tregua al guerrero sofocante. Calima. Bruma solar. Antorcha de añiles y fuego integral.

Quisiera parar el tiempo. Mis pantalones me tocan intermitentes las piernas. Son vaporosos y anchos, y eso le encanta al viento cuando de acariciar se trata.

Es mi pequeño momento. Mi mundo. Mi cosmos.

Mi noche de verano. Mi azotea. Mi pequeño beso a la madrugada.
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