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¿Por qué le amo?

Yo no quiero que me vuelva a preguntar.
No quiero saber el por qué le amo.
Profundizar sobre eso implicaría consultar la biblioteca del corazón y escudriñar la central de la razón... ¡No quiero! enloquecería mi intuición. Tal vez...

Le amo, porque en los días lluviosos, saco la mano para retomar los besos que me debe.
Le amo, porque el mar detenta de tus sudores y me versa bajo el agua.
Le amo, porque el silencio tuvo un amor ruidoso y cuando sueño con usted, recreo una vida interna; la segunda de tantas nuevas.
Le amo, porque a nadie puedo decir cuánto le amo, con tantos le amos en falsete, sin leer.

Amarle, fue como copiarse de un examen en blanco. Usted me enseño a cantar bajo la ducha y a mirar a las estrellas sin pestañear.
Lo amo, porque en teoría no le pude contestar y ya no le extraño.
Usted, valoró los versos tristes que le dejé entre los sauces llorones.
Le amo, porque usó mi toalla floreada.
Le amo, porque su voz me encanta cuando canta e induce al deseo.
Le amo, porque mi miedo quiere su miedo.
Le amo, porque la respuesta es corta y permanece abreviada en mi alma, bajo clave.
Le amo, porque es una máxima de experiencia empírica.
Le amo y en las canciones quizá encuentre la respuesta.
Yo no sé, pero...podría repetirle las mismas respuestas.
Le amo, pero no le aseguro amarlo en el más allá, porque quizá me vaya sola y le delegue la materia de mi amar.
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El tiempo...

El tiempo es ese ladrón
que nos roba los veranos,
y se marcha tan tranquilo
mientras nosotros quedamos,
asombrados, temerosos,
vacilantes y hasta extraños
en un mundo de locuras
y de mentiras plagado,
ensalada de ingredientes
para los nervios vasallos
de los cuerpos de los hombres
y las almas con engaños,
ya que vivir con el tiempo
día a día controlado,
es cargar una tortura
sin disfrutar de los años...

El tiempo es ese ladrón
que nos hace más ancianos,
la moviola, la instantánea,
el fotograma llorado,
la juventud que ha venido
y le perdimos el paso,
la primavera silente
y el canto del urogallo
son los cuentos e ilusiones
que nos marcaron un tanto
aunque dejaron las huellas
y su consuelo cercano,
por eso digo que el tiempo
es un ladrón consumado
y es ese hijo sin padres
que nos dejó este rosario...

"...El tiempo, mal que nos pese,
es el reloj y la mano,
que cronometra este baile,
donde la vida es un tango..."

Rafael Sánchez Ortega ©
20/06/18
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Para que en épocas malas...

Campos de trigo brotan,
en tierra sudada y amada,
canticos y alegría son la semilla.
Los hombres siembran,
las mujeres cosechan lo sembrado,
con entonaciones y amor,
reaviven y riegan
la tierra cansada.
Hombres y mujeres cantan
la alegría y el amor,
son sembrados por todos,
en cada corazón.
Para que épocas malas
perdura lo sembrado y cosechado.
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En este silencio

En este silencio
soy la morocha de tu boca,
el moreno encantamiento
esparcido sobre ti.
Soy la mujer que te cubre
y te recibe,
la que antes te esperaba
en el presente te ama
y en el mañana vivirá en ti.
Soy la morocha
que te eleva,
la que te nombra
en un canto sin fin.
La morena pasión
que se derrama
desatando tus nubes
y que muere en el destello
incontenible de tu ser.
Soy la que enciende
no solo tu cuerpo
si no tu intelecto
y tu sentir.
Soy la que soy
y me quedo
y en ese quedarme
me muero
y me derramo sobre ti.
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A pesar de todo

Que la desidia no pudra mi alma
y que mi voz siempre vibre  
para gritar

Por ti 
Por mí           
Por ellos

Que me reconozca en el bailar de la mar       
y en el crepitar del alba.        
Que no haga oídos sordos         
a los cantos de sirena       
y abrace la roca en la que he de estrellarme.       
Que la lengua amarilla          
no oxide mis palabras         
para celebrarnos contigo en ellas.
Que me halle tendido en la hierba        
y comprenda el mundo.         
Que mis alas, aunque viejas,         
rotas, desengañadas, famélicas,

Jamás         
Jamás

se cansen de volar.
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Mismos perros con distintos collares

A veces siento que todos son los mismos perros con distintos collares

Aunque nos traten de vender que son muy ejemplares

La situación actual de un país no es fruto de la casualidad

Aunque ellos se hayan mudado a otra realidad

Echándose la culpa unos a otros con el famoso "y tu más"

Un poco de autocrítica y ponerse en la piel de los demás

Veo millones de parados y sin atisbar un horizonte

Verás que gracia cuando tus estudios sean arrollados como por un bisonte

Si cobras mil euros date con un canto en los dientes

Y si te quejas por ello acabarás pareciendo un delicuente

Comunistas millonarios dando lecciones desde su púlpito

Os ha salido bien la jugada, os habéis instalado en el chiringuito

Pensándolo bien no se que creer ni a quién creerme

El día que se coloquen urnas la mejor opción será perderme

No os compro vuestras mentiras, pues todos buscáis lo mismo

Un puestecito y silloncitos en un acto de yoismo
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Roma (de mi libro "Fragmentos")

Aquella mañana, al salir de casa, camino a la universidad, decidí no seguir el viejo camino a través del descuidado parque, y decidí tomar la vía del carril-bici, recientemente inaugurado, para disfrutar sobre dos ruedas de ese nuevo trazado que me conduciría cómodamente a mi destino.

Mi sorpresa fue mayúscula al llegar, ya que, en lugar del carril-bici, me encontré con una antigua calzada romana. Comencé a transitar por ella, cruzándome con gentes vestidas de un modo peculiar, con túnicas y sandalias, hablando un dialecto similar al latín clásico que estudié durante el bachillerato.

Todos me miraban extrañados, fijando en mí sus ojos, como si fuera yo el que estuviera desfasado en lugar de ellos. Consideré la posibilidad de que fuera época de carnaval y hubiera algún baile de disfraces en el campus, pero, si la memoria no me fallaba, estábamos en pleno mes de noviembre.

Me hallaba inmerso en aquellas cuestiones, cuando llegué a la puerta de la facultad. Me adentré en sus instalaciones, dispuesto a acceder al Aula de Literatura, pero al entrar al lugar donde debía encontrarse, aparecí en una pequeña habitación, oscura, con una sola silla en mitad del cuarto y una gran pantalla blanca en la pared; en la pared contraria, un proyector, el cual, en cuanto me senté, comenzó a funcionar por sí solo. Las imágenes proyectadas en la pantalla versaban sobre la Roma Clásica, sus orígenes, su evolución hasta su máximo apogeo y su decadencia y posterior desaparición.

En mitad de la proyección, entró a la pequeña sala un hombre de mediana edad, ataviado con una corona de laureles sobre su cabeza, además de las ya mencionadas túnica y sandalias que portaban las gentes vistas anteriormente en el camino. Se presentó a sí mismo como Rómulo Augústulo, el último Emperador del Imperio Romano de Occidente. Yo esbocé una leve sonrisa, y no pude sino pensar que ese pobre infeliz había perdido la cordura, contagiado por toda esa masa aborregada que había decidido reimplantar la moda de los hombres clásicos; pero esos pensamientos se disiparon paulatinamente al comprobar la gran sabiduría que demostraba en lo referente a la época de la que decía provenir: No había detalle, por pequeño que fuera, que se le escapara acerca de aquellos siglos perdidos.

Horas después, en un parque cercano al campus, leía entusiasmado un libro que hasta ese instante me había parecido tedioso, y sin embargo, debido a la influencia de mi encuentro con aquel extraño hombre, autoproclamado como un mandatario de tal magnitud, para mi propia sorpresa, me resultaba maravillosamente fascinante: Se trataba de El Asno de Oro de Apuleyo.

De regreso a casa, tras acceder al portal, abrí mi buzón para tomar la correspondencia, acompañada de la siempre inútil propaganda con la que nos bombardean a diario publicistas sin escrúpulos. Solo una carta dirigida a mis padres, frente al resto de papeles de ofertas de vivos colores en panfletos enormes. Observé unos instantes la llave, y me percaté de que todos los buzones de la vecindad tenían la misma cerradura que el mío, por lo que, sin orden ni concierto, los abrí.

Justo al lado de los buzones, en la pared, hallé otra cerradura idéntica, y por el mismo impulso por el que decidí dejar los buzones abiertos, introduje la llave y la giré, provocando que esa pared del edificio y parte del techo del portal se derrumbaran, dejando al descubierto una ciudad romana en plena ebullición.

Quedé admirado por el espectáculo que se presentaba ante mis ojos: Majestuosos templos con magníficos frisos decorados, sustentados sus techos por columnas jónicas, con escalinatas de mármol para acceder a su interior, alrededor de los cuales la multitud iba y venía, en un caos tan ordenado que parecía haber sido estudiado milimétricamente.

Decidí adentrarme para poder explorar de primera mano, pausadamente, el descubrimiento que de pura casualidad había tenido el privilegio de conocer. Pretendí acceder a través de unas escalinatas al interior de uno de los templos, cuando las columnas comenzaron a desestabilizarse, y tras quebrarse, las gigantescas piedras de los edificios aplastaron a los transeúntes. En cuestión de segundos, aquella esplendorosa ciudad se había sumergido en el caos, quedando reducida a escombros, entre los que asomaban manos, brazos, piernas y cráneos.

No sé cómo, pero fui zafándome de esas enormes moles que cubrían mi cuerpo, y pude salir al exterior de aquella ruina. Misteriosamente, no presentaba un solo rasguño. En mi mano aún conservaba aquella carta recogida del buzón, por lo que, ante la soledad del desastre, me dispuse a leerla, dejándome perplejo su contenido:

«Estimados señores,

Lamentamos comunicarles que su hijo ha fallecido debido al derrumbe de una de las paredes y de parte del techo del portal del edificio, en extraña coincidencia con un suceso trágico de similares consecuencias que aconteció en este mismo espacio hace unos dos mil años, en el que una catástrofe sin parangón redujo a ruinas a una ciudad romana que estuvo aquí situada (…)».

Al ponerse el sol, me encontraba conversando con una vieja amistad en el parque del barrio. Junto a nosotros, dos desconocidos que parecían conocernos; prueba de ello es que estaba resultando una noche jovial.

El parque no había cambiado nada en los últimos veinte años, con excepción de una estructura que nunca había estado allí: En lugar de los columpios oxidados, se hallaba el templo romano al que quise acceder aquella misma tarde en la ciudad que había descubierto en el portal justo antes del catastrófico evento.

Aquellos desconocidos se alejaron en una moto por la única vía de acceso posible. El parque estaba desierto, a excepción de nosotros dos, que continuábamos allí charlando.

Tras unos minutos de charla, y emulando torpemente a Fred Astaire, comencé a cantar y a bailar claqué en las escaleras que ascendían al templo, hasta lograr arrancar una sonrisa a mi acompañante. Cesó mi canto y mi baile, pues había cumplido mi propósito, y comenzó a sonar una balada. Nos abrazamos y empezamos a bailar.

Era una noche entrañable, mágica, irrepetible. Las estrellas cada vez brillaban más, eran más cercanas; algunas comenzaban, temblorosas, a descender hacia el templo, adentrándose finalmente en él y desapareciendo. Mi cuerpo, tembloroso, también centelleaba, y comprendí que algún dios me había dado la oportunidad de poder despedirme a lo grande de este mundo: En compañía de una verdadera amistad. Entendí, además, que cada estrella del cielo había sido antes un ser humano, y que yo, a partir de ese momento, sería una estrella más del firmamento.

Así se lo hice saber a mi última compañía en vida; nos abrazamos fuertemente, y empezamos a llorar, porque sabíamos que era nuestro último abrazo, hasta que la materia de mi cuerpo se volvió intangible. Subí despacio, mi figura se transparentaba más y más, hacia el templo por la escalinata, despidiéndome con la mano de quien estuvo conmigo hasta el último momento.

Cuando entré en el templo, desapareció, y yo desaparecí con él. Los ojos mojados de mi acompañante delataron su abatimiento, al tiempo que, pensativos, observaban fijamente en dirección al lugar donde se produjo nuestra despedida.
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Mi Dulce Cancion De Blues

Del agreste
y rustico suelo
brotó
un sonido seráfico.
El atardecer
enmudeció.
El silencio
quedo estático
solo
la brisa
de este otoño senil
me trajo
tu
ardiente melodía.

el cancionero
de preguntas
y respuestas
narra los siglos
de sumisión
del sostenido lamento profundo
de tu negritud.
.
Dulce canción de Blues
Por muchos años
te esquilaron el alma.
Mete tu mano
en el enrramado metafórico
del canto profundo
canto litúrgico .

Naciste del azul profundo
y del cerril océano
te levantaste
silbando va
por entre puentes
y montañas
Mi dulce canción de Blues.

voz
rasgada
el rostro
salvaje.
La niña
que creció
en campos
de algodones
todavía
te canta...

Melancólica
alegre
que inocua
es la pasión,
no le hace mal a nadie.

El mundo conquistado
fue tu confidente.
y la rebeldía
se hizo canto
por siempre serás,
Mi dulce canción de Blues
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He matado

He matado
Ayer mate el dolor, mate la tristeza, la angustia,
la nostalgia invencible de tu presencia,
he matado el llanto, el rencor y la desilusión
les clave el puñal de la indiferencia,
están tendidos en el laberinto interminable
de la conciencia, allí yacen desangrándose, ya no tienen fuerza
los enterraré en el bosque de mis sueños olvidados.
No quiero volver a verlos, el arma que utilicé es tan pequeña
pero aguda y mortal, es tan poderosa que
estos sentimientos que parecían invencibles
desfallecieron tan solo con una sonrisa y una palabra. Viviré,
viviré para ser feliz, para plantar una rosa en mi corazón,
para cantar en la mañana cuando el sol regale su calor.
viviré sembrando abrazos a la luna, al niño y al anciano
nada vale la pena, nadie que hace sufrir merece una lágrima
o un desvelo, pero si vale la pena soñar que el mañana brillará
trayendo con el viento la eterna felicidad.
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Desde el ático del alma

Desde el ático del alma.
Se ven los luceros.
Se ve el mar.
Y también se ve la silueta
de la nostalgia.
Desde el ático del alma.
Se ve el amanecer.
Se ve el horizonte
Y también se ven
las estrellas del alba.
Desde el ático del alma.
Se oye latir el corazón.
Se oyen los ruiseñores.
Y también se oye cantar
a la esperanza.
Desde el ático del alma.
el alma sonríe.
La luna baila.
El sol recita
la piel suspira...
Y los sueños vuelan
con alas de plata.
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La Soledad En La Existencia Del Ser

Es verdad que el amor te hace saltar
el tiempo se detiene los días no se cuentan.
Todo trasciende y el universo despliega
sus alas de pájaro inmortal. El cielo se paraliza,
una inmensa sensacion de bienestar.

¿Acaso eso es felicidad?
No en su totalidad. También la felicidad está en lo cotidiano,
en la solidaridad, en la amistad, en un buen apretón de mano,
estar bien con uno mismo, ver una puesta de sol,
ser generoso, amable, gentil y en algo mas.

¿El amor cuando no se tiene duele ?
Duele en lo mas profundo del ser.
En las esferas azules de lo corriente
en el silencio vacío de los lívidos sueños
en el canto sollozo del cuervo.
Ahí está el dolor desplegado como larva
que se clava en carne viva.
Lo dulce se vuelve amargo, la mirada desciende
la nostalgia te envuelve, la lengua se encorva
el atardecer ya no se contempla,
el sol deja de existir
y la noche pierde su secreto.

¿ Y la soledad en la existencia del ser?
La soledad individual es el punto de partida
para reconocerse uno mismo, no la podemos descartar
de la verdadera existencia. por ahí se debe comenzar
para deshacernos de los miedos, del vacio existencial
del egosimo enfermiso, de lo fatuo y pueril.
La soledad es la vitrina en la que nuestra alma inmortal
se mira y mantiene un dialogo matinal.
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Funeral a media noche (Resubido)

En los tejados de la mente, le dije a un recuerdo: "Bájame la luna, mañana te la pago."
La grima del alma sin voz, que retumba el silencio,
como el peor de los ruidos.
El baile de brujas,
el canto de hadas,
en las miradas perdidas se encontraron las
penas,
las causas perdidas de sueños no deseados.

Cada noche en espacios de congregaciones en medio de la especulación,
se trazaban los ríos causados por la lluvia,
el charco de sangre del desvelo,
el enjuiciamiento tomaba rumbo cuando revivían mis penas de ataúdes,
en nombre de mis alter-egos.

Las miradas veían con ansiedad mi debilidad de sucumbir,
las voces murmuraban las dudas del sometimiento,
risas de niños hacían un circulo al rededor de un agujero en medio del desierto.

Y una pequeña sombra a escondidas exclamó, "Olvídalo todo, te convertiste en el fantasma de tu pasado."

Ahora muero cada noche, y juego con los recuerdos de mi mente, a mi propio funeral.
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Nuevos comienzos

Las almas vivas en plena armonía
recorren los ojos del mar azul.
Los redondean como si quisieran aún
buscar un nuevo cuerpo para su sintonía.

Porque -aún vivas-, ¿jamás te has preguntado,
si las almas que comienzan una nueva vida,
que has pensado que ya no estaban vivas,
iban a buscar un nuevo comienzo en vano?

Solitas ellas van, nunca de la mano,
cantando poemas y numerando rebaños,
pensando en lo que les queda todavía.

Nadie las interrumpe porque creen que están apagadas
algo que nadie ve nunca es resucitar una llama,
pero siempre quedan restos de una herida.
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Había una vez… Cuentitos de horror y humor, sin pudor…

Había una vez… Cuentitos de horror y humor, sin pudor…

Lo Besó enorme en la frente, para limpiar la inconsciencia y que deje salir a jugar a los sueños. Y le dijo: Te espero en la puerta con la mano tendida y una sonrisa, cómplice y amiga… para tu fantasía…

— -

Fue la culpa del polvo de los metales que estaban calientes, y los tiraron al mismo tacho donde se fundieron y se incrustaron y aunque fueron en ascensor con los residuos ningún vecino los rescató, por no poder verlos, pero en el basural no hubo desecho que no envidiara ese escudo que formaban y que el tiempo no disolvía ni separaba, porque eran uno, sin hacerse nada y la nada no los veía, pero todos morían excitándose de envidia...

---

Necesito que necesites necesitarme en la ausencia de los días y encontrarte encontrándote en la fantasía irreal de los sueños tan nuestros como robados a los espejos de los tiempos donde éramos reflejos sin moral.

---

Voy a contarte un cuento de carne y hueso donde los imposibles se amaron y dejaron la piel, por derretirse de tanto calor y pudor, de envidiar al amor y a la humedad que de sus poros salía sin quererse despegar a la hora de partir, después de llegar, una y otra vez...

---

Para volver al abismo del camino oscuro sin fuerzas pero sonriendo, cansados pero enamorados por amar y soñarnos hoy...

---

Te acuestas cada tarde mia, buscando tu sombra en la noche que nada sin agua, sobre luces y en mis brazos se mece aunque los meses nos cambien la hora y tu madrugada cada vez mas temprano, la mía más tarde y en el medio buscándonos para hacernos amor, en nuestra noche, sin mañanas, de hoy...

---

Que las Buenas Noches te abracen al Amor del mundo tan Fuerte que las Holas No te ahoguen hasta la mañana, donde te aferres al nuevo día como salvavidas de sonrisas que besen tu boca y desayunen tu saliva de envidia y sin azúcar porque te sobra y nunca le alcanza...

---

Mi Ladrón sin destino te llevará de paseo en una bolsa llena de joyas del fondo del mar, para robarlas una y otra vez más...

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Con perlas en sus c.....s abiertas para que tu mismo le saques de un orgasmo ahogado en el fondo de su propio mar...

---

Te canté en los labios y te bese los sueños, ahí donde sólo te encuentro para un encuento, ese solo nuestro y siempre sin final...

---

Esos niños que llevamos de la mano y nos enseñan que grande se puede ser siendo tan pequeño...

---

Con los sueños secretos del sofá, y que nadie se entere que es tu caja fuerte de todos lo tesoros que guardas Dormidos robados, entre almohadones que nunca has lavado…

---

Siempre sueño tus buenas noches donde no eres bueno y yo peor te despierto para darte el pecho que tu mamas y yo acabo por contar un cuento con final, sobre el monte de una Venus sonriendo muy feliz...

---

Entre tu mañana y mi alba

Entre todos tus tú abrazada, besando a la orgía de tus almas, para hacerlas mías, y devolverla sin demonios a tu vida, llevándome la perdición con mis errores, para equivocar la suma y que 1+1 nos de 1, de estar juntos.

--

Encontradas perdidas noches, que te abrace el amor por siempre y te lleve de paseo por los techos ajenos que son menos conocidos y hay gatos maullando por su gatubela en celo...

---

Sueños te esperan escribiendo por dentro entre latidos de tu pecho cuentos de amor y de llanto que no quiere tu voz hacerlas canto...

---

…Te buscará, Pero sin sueños porque se los roba un niño con lentes que una noche conocí, y yo leía sus cuentos para dormir, pero un día desperté y se había mudado lejos, llevando todos los cuentos y cambiando el nombre en su documento, la dirección donde habita un tiempo el olvido, y otro día, después de meses de paseo, mis ojos pegaron un salto cuando lo vio tan viejo y llorando de amor... Por eso, por eso no tengo cuento, ni perdón...
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La pradera que se esconde en la ciudad

Cuando la noche
En la ciudad cae
De otros tiempos
Escucho

Las cautelosas pisadas
De los ciervos

El murmullo
Del arroyo

La respiración
Acechante del jaguar

El alborozo
De los árboles
Que comparten
Su sombra

El viento
Que acaricia
La maleza

El lejano canto
De los aborígenes
Que adoran al sol
Al fuego
Y a la lluvia

Cuando aparecen
Las primeras luces
Del nuevo día
Oigo el ruido
De autos
Camiones
Máquinas mezcladoras
De cemento






Del Poemario Palabras que regresan
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Dolor Esclavo

En tu dolor reside vida
vida que reclama alientos
de esperanzas y sacrificios
tus ojos se visten de brumas
y de dolores tu boca

Te miras en el espejo sin rostro
amarrado a mi mano
mano que sostiene un suspiro
con la ligereza de una pluma
con el abrigo de una caricia

Inmerso en ese mundo
de noches envueltas en lobos
arrastras tu débil huella
que se desvanece
entre gotas de sudor y sangre

Y al oído susurro tu canto
ese canto
para que alces el vuelo
ese vuelo
que pintará de libertad
tu cuerpo y alma
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Haiku del arrullo

Esta noche,
el canto de la lluvia
arrulla mi sueño.
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Amor

El amor remueve las agujas del tiempo,
verdugo y acusado.

El amor es piel con remiendos,
causa y efecto,
palabras de acción,
y vestirse sin armazón.

El amor es polvo de lo conocido,
cantos de sirena que llegan
como voz conocida.

Luz y oscuridad,
maldito amor bendito.
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Poema 36

Poema XXXVI
Cantos de amor y locura.

Rezo para que tengas
un buen y cómodo descanso,
Que sueñes sintiéndote suspendido
entre flores de aire luminoso.
Que miles de manos amistosas
te reciban donde quiera
que tu paso te lleve,
Que los silencios del camino
se vuelvan música en tu arribo.
Que el lecho que te sostenga
absorba todo tu cansancio,
que basta que pagues con tu presencia
que bendice cualquier espacio.

Mi espíritu se conforta y fortalece
cuando te leo.
Te amo,
tu espiritualidad me encandila,
tu forma de ser me enamora,
¿Qué mérito tengo al escribir de ti?
Solo escribo lo que tú me inspiras,
eres tú el verdadero poeta...
yo no soy más que un escribano,
plasmando lo que tú dictas desde el alma.

En mi no había más que ignorancia
hasta que me bendijiste
posando tus pies en mi camino.
Eres quien me inspira
y quien me hace alegrar el espíritu.
No confundas mis lágrimas,
lágrimas, que bellas son
con tu alegría que me ilumina,
lágrimas de alegria, de gratitud,
de amor,
de amor alegre,
de amor agradecido.
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Deja

Déjame verte,
pero no como se mira lo banal o simple.
Permite que te observe y en ese trayecto,
déjame aspirarte, poseerte.
Hoy te quiero para mí,
para agrandar el silencio de no tener algo que decir.
Deja que los besos, los castos y sucios,
hagan renacer la Nada y el Mundo…
Deja que sea el viento,
que arranca las notas más bellas del saxo.
Porque hoy te escribo,
como cada tarde, como cada noche,
tras línea y espacio, entre punto y coma,
tú mi gran novela,
entre verso y beso…
Deja que mis labios reciten tus poros,
quiero susurrarte las palabras mudas que llaman deseo.
Y seremos libro,
ensayo de un cuento,
y seremos rima, sueño y mariposa,
seremos el todo, en una mirada, cómplice y hermosa,
seremos así el genuino orgasmo, devora-palabras,
un canto, una oda, una carcajada.
Por último deja,
que el tenue suspiro, nos cubra de amor,
en el gran milagro de ser uno mismo.
Y cuando tu nombre celebre mi boca,
brotará un perfume puro, inmaculado, desde el corazón.

© Deja | EPadrón | México
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