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De nuevo...

De nuevo tus ojos
me dicen que siga,
que no tenga miedo,
que escuche a la vida,
que avance despacio,
que no tenga prisa,
la vida es hermosa,
merece vivirla,
por eso obedezco
y aspiro su brisa,
la esencia que deja
tu hermosa pupila,
el canto del ave,
la tierna abubilla,
la alondra que pasa,
la fiel golondrina...

De nuevo tus labios
me ofrecen la risa,
renuevan el alma
que tengo marchita,
hay muchos remiendos
con cardos y espinas
que un día cruzaron
mi cuerpo de heridas,
por eso tu mano
se aferra a la mía
y así yo percibo
tu linda caricia,
la luz de tus ojos,
el labio que vibra,
la voz sugerente
que andaba perdida...

De nuevo mis dedos
se mueven y estiran
y van al cuaderno
con letras sencillas,
no llevan palabras
que sean pamplinas,
ni versos oscuros
con gran estulticia,
si acaso desgranan
el llanto en la tinta,
la risa en el verso
cerrando la rima,
por eso agradezco
la voz que me invita,
a dar otros pasos
viviendo los días...

"...De nuevo los sueños
nos colman de dicha,
la risa, los niños,
la fiel poesía..."

Rafael Sánchez Ortega ©
14/01/18
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2comentarios 40 lecturas versoclasico karma: 67

Retales baratos (fin)

Repostando en sillas de médico
mientras emigro en fe equivocada
con cadenas disueltas
en legados de dolor.

La explosión de la noche
ruge fuerte, ruge fuerte.

Sé de ti todo lo que debo saber,
hoy quiero regarme, rugir,
pero aquí sólo puedo aullar.

Pago todas las facturas de tu corazón
en escaparates sin cristal
mientras me deslizo con alas rotas
por los rincones de la casa sin luces.

Trocear la nada por diversión,
vendarse los puños
y golpear la pared
manifestando que no he cometido
ninguna infracción.

Cedo mis rodillas a tu sangre
cuando alguien canta
el precio barato de una canción.

"Por favor abre la puerta,
hace frío y tengo la cara
pegada al cristal,
no lo volveré hacer,
la ciudad está muerta
y los sueños se largaron del bar".

El estómago deshecho,
la cama por hacer,
regalé versos pero nadie
los quiso coger.

Ahora que todo ha acabado
voy a desintoxicarme de mí,
vuelvo a mi mundo hermético
con doble ración de cerrojos y candados.
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3comentarios 62 lecturas versolibre karma: 120

Tierra

La tierra huele distinto cuando llueve,
el aroma del aire es diferente,
el agua de aquí no sabe a casa.

Acá la ansiada sombra bajo un árbol. No protege
de un Sol indiferente,
la Luna no es mejor, pues no me abriga.
Me visitan cada noche puntuales,
el amparo del frío y la nostalgia,
me mecen, me cantan, me acarician,
soñar, aunque despierto, siempre me alivia.

Mi hambre no lo quita la comida,
mi reloj ya no marca bien las horas,
mi brújula señala a un norte que está extinto.

Me gusta el día. Hay colores que me avivan la alegría,
sensaciones que interrumpen la agonía,
ilusiones de esperanza. Es por eso
que me suelo levantar con energía,
caminar por otros valles, pasear por otras calles,
sumergirme en toda diversidad.

Desplazando ya está el viento nubes grises,
anunciando el apagar de los colores,
recordando que el día no es eterno, ni es justo
terminando antes de tiempo.

No encontré alimento,
no pude contar las horas,
me quedé sin rumbo.

Empieza a llover y la tierra huele diferente.
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4comentarios 71 lecturas versolibre karma: 95

Estaba herido y volví a vivir

Estaba herido
entre huecos de metal mis manos lloraban,
no podía controlar el pulso y sujetar el rostro perdido,
ahora observo como la nieve refleja su destello iluminando con plena luz mis pasos,
ya no tengo que mirar siempre
hacia al suelo cuando piso.

La vida es perpetua,
he visto como Dios curará a la enfermedad
que destruye lentamente a mis seres queridos,
pronto el tiempo vendrá con la lluvia esplendorosa
llevándose escurridos los infames lamentos y quejidos.

Nunca he padecido de un insomnio
que desvele a la mañana,
siempre me he dormido todo hasta ya no sentir a la cabeza por andar cazando estrellas
en un infinito firmamento.

Tal vez es imposible respirar en un instante,
siempre me escabullo de la mentira envenenada
abrazando al olvido con una simple blanda almohada.

Quisiera poder ser ese velero
que con sus alas blancas
zarpa azaroso con el viento
siguiendo a las gaviotas
que ponen en el cielo su nido,
simplemente quisiera dejarme llevar
por el mar celeste en su profundo brillo.

Estaba herido
ambulante andaba vendiendo mis mejores latidos
dejando que el fruto de mis labios
fuera un fruto podrido,
ahora tengo esperanza porque se que todo es posible.

Aún tu mirada es como un niño perdido
aún la angustia te asfixia,
tengo la ilusión de que las penas se evaporen
al menor roce de un umbral hermoso
de una promesa segura.

El árbol crecerá muy rápido
con el rocío nocturno que se va en la mañana,
el ruiseñor todavía vive
lo escucho cantar suavemente a diario en mi ventana,
la vida es un regalo de perlas y tesoros
que sobre los hombros orgullosos la llevamos
más allá del dolor
la vida se desnuda limpia y pura.

Estábamos a ciegas
hasta que la luz hizo posible
que pudiéramos disfrutar de nuestras vidas llenas
estaba herido y volví a vivir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2018.
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14comentarios 331 lecturas versolibre karma: 101

Él, nuestro hijo (III)

Ella cantaba
Yo escribía poesía
Él...
bueno,
era
nuestro hijo.

Fue un veinte de diciembre cuando supimos la gran noticia
No cabía en nosotros tanta alegría
Ahora ella cantaba lifesize todo el día
Y yo estaba ahogado de tanta inspiración para crear poesía.

Pero...

Maldito pero.

Sucedió (?)

Lo amábamos
lo amamos
lo amaremos.
Sin conocerlo.

Lo haremos,
tenemos que.
Tengo que.

Ella cantaba
Yo escribía poesía
Y Él...
bueno,
nuestro hijo,
existía...



Sólo en mis poemas
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2comentarios 76 lecturas prosapoetica karma: 107

Quiero

Quiero parar la vida que me empuja,
aullando y arañando, para exigirme más.

Quiero llenar de alegrias
los muros de tristezas
de estos labios secos
y atrofiados de no soñar.

Quiero olvidar el atisbo de música
que engaña a la noche,
y escuchar el gorjeo de ruiseñores
que esperan encontrar
el milagro de la primavera.

No quiero beber la vida
de forma voraz,
quiero saborear los años
que me quedan por andar,
sin pensar en anillos que atan,
en placeres mundanos,
en ambiciones ingratas.

Tengo prisa por vivir,
y la vida me atrapa,
quiero vivir
hasta donde la madurez me regala.
No puedo desperdiciar mi vida,
en nimiedades adquiridas,
ni libertades lisonjeras que engañan.

Tengo prisa por vivir,
porque mi vida no espera.
Me uniré a nuevas mochilas
que me ofrezcan aire nuevo
y brisa fresca.
gente humana, muy humana,
que valoren la esencia.

No quiero altanerías,
no quiero grandezas.

Quiero personas muy dignas,
que toquen el corazón
con dulces melodías.

Tengo prisa por vivir,
y se me va la vida,
ya saboreé los golpes
que me hicieron ver
con ojos nuevos, la vida.

Ya, viví mi primera vida,
y quiero vivir la segunda
que me espera,
escuchar versos al alba
que resuciten mi ánimo,
versos llenos de vida,
que aniden en mi alma,
que soplen suspiros
de alegría entre mis poros,
y que me hagan enmudecer de placer,
en una bella vida.

Quiero cantar, por el gusto de cantar,
los versos que quieren ser cantados.

Angeles Torres
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12comentarios 74 lecturas versolibre karma: 101

Primer amor

Ha pasado el tiempo sin ti,
Y mi felicidad, solo la fingí,
Gritaste sobre un amor enfermizo,
Te ame con total brutalidad,
Pero solo trate de ser preciso
A pesar de mi bipolaridad
De cumplir contigo mi compromiso,
Ahora extraño tu intensidad,
Tú manera de amarme y cuidarme,
O Incluso cuando llegaste a cantarme,
Con locura, conseguiste enamorarme.
Prometo convertirme ante cada luna,
Y recordarte sobre aquella laguna,
Aunque sea con el corazón roto,
el amor para mi sin ti será ignoto,
No se puede olvidar a quien se ama,
Jamás te borrare de mi corazón,
Prefiero vender al diablo mi alma,
Siempre te amare con locura y obsesión.
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ella

Es su risa como el cantar de las aves
en su voz anida la ternura
en sus labios se encierran todos los besos que deseo
en su vientre habita mi esperanza.
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Mensaje en una botella

Conducía mirando al frente. Con seguridad.
De vez en cuando se veía una casa,
rodeada siempre de campo y algún huerto sin cuidar.
Masas de árboles se movían al mismo tiempo,
empujadas por un viento ligero y caluroso.
Cuando tomaba un rumbo nuevo
el sol cambiaba con nosotros de dirección.
A veces nos daba en la cara
y aunque nos nublaba la visión
sentíamos el verano quemándonos la piel.
Canté con ansias más de una canción.
Recordaba bien las letras, pero nunca retuve los títulos.
Dejamos atrás algun pueblo y en alguno que otro desperezamos los huesos.
El olor de un horno con nombre de mujer nos activó más de un sentido
así que me vi obligada a comprar bollos de mermelada
que comimos a la sombra del cariño y a la luz tenue del placer.
Cuando llegaban las noches, el frío llamaba para dormirse en nuestros pies.
Aparcaba en algun camino y hacíamos el amor hasta dormirnos en los asientos de atrás.
Llegué a pensar que nunca volvería a encontrar una magia como aquella.


Conducía mirando al frente. Con cautela y atención.
Un día llegamos a una ciudad y en ella me di cuenta de mucho.
Los caminos se convirtieron en grandes avenidas
y a nuestro paso se llenaban de charcos todas las aceras.
Dejamos de comer dulces de mermelada
y los sustituimos por café sin azúcar la mayoría de despertares.
Seguía habiendo casas, pero los tifones del final del verano
se habían llevado tantos tejados
que nos acostumbramos a vivir así, desarropados.
Una de cada dos noches me costaba conciliar el sueño.
No encontraste ni un cuento ni una sola nana para hacerme dormir.
Hubo veces en que me volví hacia tu asiento para mirarte de reojo.
En todas las ocasiones solo encontré botellas vacías y una foto tuya de carnet.
Kilómetros después siempre te encontraba haciéndome autoestop.
Siempre quise pasar de largo pero nunca encontraba las agallas.


Conducía mirando al frente, sola, sabiendo que en cualquier momento me podía estrellar.
Me dolió tanto el estómago.
Los pinchazos no se detenían en ninguno de mis semáforos en rojo
en los que poder recuperar un poco de aliento.
Las casas no tenían ventanas, ni puertas, ni paredes.
Las flores estaban muertas, los gatos y los pájaros también.
Los pueblos, la ciudad, el campo, el horno, los charcos, el verano y parte del otoño
se habían convertido en un río sin orillas donde poder agarrarme.
Flotaban mi coche y las camas en las que intenté sudar la tristeza alguna vez.
Me dolió tanto la garganta. Y las manos.
Vomité tu voz tantas noches. Y días. Y vidas.
No hubo poemas por escribir.
Me dejaste sin hojas en un invierno largo
que no tenía ojos ni tampoco sonrisa.
Encontré la miseria en un pijama, en una taza.
En el espejo.

Dejé de conducir. Finalmente me estrellé.
Encontré fuerzas y te escribí este mensaje
para meterlo en una de tus botellas vacías
y la arrojé al río. Con rabia. Bien lejos.
No me hizo falta asegurarme de que la recibieras
porque tú ésta fábula bien la conocías.


Recuerdo esta historia mientras me quito la ropa, pieza a pieza, frente al mar.
Me sumerjo dispuesta a poner en práctica todo aquello que me enseñaste.
La sal curará las llagas, los mordiscos y los arañazos que me dejaste de recuerdo.

Sigo con dolor de estómago. Creo que ahora es de tanto reír.
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2comentarios 37 lecturas prosapoetica karma: 62

Soneto Canta el Cisne Llamando a la Muerte

Canta un cisne su dolor y tragedia
hermoso canto llamando a la muerte
maldiciendo llora triste a su suerte
el sufrimiento con saña lo asedia

Su pobre corazón se encuentra a medias,
desolado nada en el lago inerte
en este mundo nada lo hace fuerte
sólo muriendo su dolor remedia

Alma tan pura transparente hermosa
nunca mi corazón ha conocido
amor y fidelidad se desposa

Agita alas y corre sobre el fluido
vuela quiere reunirse con su esposa
cantando a la vida se ha despedido.

MMM
Malu Mora
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16comentarios 117 lecturas versoclasico karma: 109

Estás y no

Vinagre y agua cuando vos no estás.
Reflejos de lunas lejanas enceguecen mi boca cuando vos no estás.
Tempestades anidan en mis ojos cuando vos no estás,
Truenos crujen en mis manos cuando vos no estás
. …pero cuando vos estás conmigo…
Huelgan las palabras y nos sentimos en los latidos de nuestros cuerpos silentes
y los pájaros contemplando nuestra dicha olvidan su rumbo
y la tierra se conmueve y enseguida nacen flores nuevas,
Cuando vos estás conmigo…el viento canta nuestra canción y sirenas de colores danzan a nuestro alrededor
y nacemos en la eternidad.
Cuando vos estás conmigo…tiemblan los rayos de luz de la aurora
y estoy junto a tu piel, mujer, desatando los nudos que amordazan a tus deseos
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3comentarios 113 lecturas relato karma: 85

Lluvia

Hoy esperaba una lluvia intensa,
de esas que te invitan
a quedarte en casa recogido, en pijama.
Hoy esperaba un piqueteo
incesante en mis ventanas,
acolchando el ruido de la calle,
acallando mi alma.
Hoy esperaba dormirme hecho un ovillo
arrullado por el agua,
sin tener una mano que me arropara.
Hoy deseaba que mi cuerpo se limpiara
con el silencio de la lluvia callada.
Hoy esperaba una lluvia fría
con la que el olvido se despertara
y, así, vaciar mi corazón de un amor sin recibo,
de un suspiro mal perdido,
de todos los recuerdos que aún quedaran.
Hoy no me hace falta la lluvia
para saber que no me amas,
pero necesito una tormenta
para disimular mis lágrimas.
Calla, calla, lluvia callada,
no rompas tu silencio por cantar su nombre,
no dibujes su rostro en mi ventana.
Solo sigue jugando con el viento,
solo cántame con un susurro,
para mi paz y mi olvido,
una triste nana.
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1comentarios 44 lecturas versolibre karma: 118

-Buscando ...-

Siento un dolor desgarrador
y no hay sangre en mi cuerpo...
-Solo, vacío en mi alma-


Y ¡Dime! ¿Quién cura eso ?
¿Quién?
Quién quiere un árbol seco
de raíces arrancadas
y ramas quebradas

Ya no me quedan hojas
Ni aroma
Ya -No soy nada -

Quién me cubrirá de agua
sin hundirme en lodo
-Si todo lo que hay en mi
ya solo es polvo -

Quién me devolverá
el canto de cada uno de los pájaros que en mi ha anidado
-Si ni yo sé , hacia dónde han volado -

Quién puede cubrir de tierra fértil
el agujero de un destino fulminado
-Si ya no siento mis huellas
Ni sus pasos ... -

Hoy el mar , me ha ganado

Y prometo que he luchado
Y he buscado
—Tu mano —

Pero se hizo tarde...

Y me cubrió la noche
con su gélido manto
-Sin poder encontrarte -


@rebktd
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16comentarios 145 lecturas versolibre karma: 118

Nunca más un migrante furtivo

Patria es el amor que fundó mi entusiasmo
en una plegaria invasora de ilusiones lejanas,
así es mi tierra negra y húmeda
con el silencio de verme lejos del fuego
que me parió en sus entrañas.

Bajé a la otra orilla en un barquito de papel
donde llegue a un puerto seguro
ocultando ojos tristes con los sentimientos ahogados
aquí están mis escombros
bajo el sudoroso pan que en la lejanía me he ganado.

Aquí encontré a los héroes que cambiaron mi historia
con la esperanza ganada y la vieja historia perdida,
aquí el sol ya no calienta lo mismo
mis lágrimas se secaron en el olvido,
soy un inmigrante de ultramar y renovada conciencia.

Que vive en un refugio de estrellas y bellos ríos
que ya no le duele más una espalda cansada,
la comarca quedó en el recuerdo que siempre se añora
en la fuerza del perpetuo canto del ave dorada
que me abraza en esperanza para forjarme la vida.

Soy un inmigrante de piel morena y pies descalzos
que encontró en el nuevo horizonte
un oasis de semillas y grandes montañas,
en donde el viento acaricia a mi memoria
con el amor de un nuevo refugio que guarda.

Mis hijos nacerán sin hambre y sed que mata
donde el fuego volará sin dejar rastro y estela,
moriré sentado en el limo,
contando las cuentas del ámbar de mi collar favorito
mi recuerdo ya no será un pasado furtivo.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2018.

Fotografía;
Últimas buenas noches
© S E R I n
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17comentarios 273 lecturas versolibre karma: 129

Los caminos del amor

Odio los versos que no nos escribo a nosotros.
Odio la parte del cerebro con la que dices adiós.
Odio el enunciado de ropa de tus pechos.
Odio aquéllo que pueda hacerte daño, como yo.

Odio el día en que nos desconocimos.
Odio que te sobren los dedos de mi mano para contarte.
Odio verte en los ojos que han llorado tus labios.
Odio la voz pasiva de abrazarte.

Odio dividirme entre mí mismo.
Odio que los demás canten nuestra canción.
Odio el otro lado de la puerta
cuando tu vagina se encierra en sí misma
como un interrogante del corazón.

Odio mirar para otro lado.
Odio dedicar mi lengua a otros menesteres.
Odio sobrevivir cuando andas metida en un naufragio.
Odio cualquier... cualquier hipótesis en que no me quieres.
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Yo soy Gloria

Hola niños,
yo soy Gloria,
la que perdió la memoria
que guardaba en su zurrón,
pegó un mordisco al turròn
creyendo era zanahoria
y allí quedaron sus piños
¡qué susto me dio el bribón!
y hoy la he visto ¡maldición!
agua sacando en la noria.

Sé donde anda
mas no insisto.
Hay quien dice que la ha visto
con su pato, con su pata,
con su gata turulata
presumida, dando el pisto.
Que marchó de cuchipanda
con su música y su panda
y su novio el Evaristo.

Si me crees,
no me creas
que metida en las peleas
y amarrada a ese bigote
del soneto, su estrambote,
toreando en las capeas
le soltaba una patada
y, procaz, la carcajada
se montaba en el cogote.

¡Virgen santa,
Ave maría!
Qué de artista no sería
que subida en una lata
nos cantó una serenata
y hasta el público aplaudía.
Mas por poco se atraganta
-se hizo un nudo en la garganta-
y creyó que se moría.
©donaciano bueno

Comentario: ¡FELICES REYES MAGOS!, niños. Que aunque sabemos que hay gentes malas que quieren robaros la inocencia, que ésta anide por siempre en vuestros corazones lo mismo que le ocurría a Gloria Fuertes.
www.donacianobueno.com/
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3comentarios 74 lecturas versoclasico karma: 119

Lágrimas concéntricas

El llanto de una lágrima de tinta
tantea, nerviosa, el suelo que pisa
sabedora que tras el hoy y su risa
saltará ante ella una verdad infinita.

Tabulaciones, versos. Sutil finta
tañendo en tu cabeza que divisa
sabores de metáfora sin prisa
sacándote del gris que todo pinta.

Recuerdos amargos en la garganta
tanteando a un corazón enamorado
dominado por un latir sin dueño.

Ñoclas, sirenas, krakens de un sueño
ñoñerías de mí, a tu cuerpo abrazado,
dolor de distancia que al amor canta.
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sin comentarios 100 lecturas versoclasico karma: 117

Ahora libre soy...

Me quebraste las alas,
Y ya no pude volar
Me apagaste la voz,
Y ya no pude cantar,
Me mantuviste en tu jaula como un pájaro herido,
Estuve dando tumbos en un laberinto sin salida…
Me mantuviste atada a tus pensamientos..
Me sentía como un minúsculo punto en el universo.
Han pasado tantos años de esa vida oscura, monótona sin sueños
Hoy soy otra mujer…
Puse parches a mis alas y aprendí a volar otra vez
Mi voz recobró su sonido y cante como un pajarillo en su trinar
Rompí las cadenas que me ataban a ti…y que no me dejaban soñar..
Ahora soy libre, como el viento para emprender el vuelo mas alto y mas largo.
Ahora soy libre, pienso y decido el camino que recorreré sola, pues frágil ya no soy…
Se acabo el miedo…ahora levanto mi voz con firmeza…y escuchada soy..
Estoy lista para un nuevo comienzo, estoy lista para amar, sin jaulas, ni ataduras.

Ahora libre soy….

Juana Alameda…
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No habita en mí

Eres la pluma sin tinta, un “adiós” disfrazado de “hasta luego”,
el pecado cometido que nos acerca al Edén,
eres paz, eres guerra, eres herida, eres consuelo,
lo que uno siempre desea y nunca tiene.

Eres esencia, eres identidad,
maestra de poetas que no se atreven a rimar,
hielo que quema, velo de seda,
pájaro que canta por no volar.

El verso que nadie desea leer,
pero que todos quieren escribir,
Dulcinea del suburbio, amante de los idiomas,
volcán que no erupciona, vaivén del desvivir.

Eres idea, eres melodía,
eres aquello que anhelo todos los días,
vela de mi barco, botón de mi saco,
redefines a cada paso mi concepto de poesía.

Esencia, la esencia es el alma en carne y hueso,
el beso que nunca he de olvidar,
la columna de mis renglones en el poema que llamamos “vida”,
corazón y razón juntos, el poeta que escribe por no poder cantar.

Esencia, cornisa de una copa vacía,
ausencias que no se aguantan,
escritor de madrugada,
vida y muerte hechas parrafada.

No tengo esencia, no tengo definición,
pues adoro los ruidos de mi cabeza en el silencio,
no tengo esencia, porque por más que me describa en letras,
jamás podría elegir entre uno de mis versos.

Hay algo que me queda por hacer:
escribir, tachar, escribir, tachar, rezar, escribir.
Pues no me debo a la escritura de letras al azar,
pues no me debo más que a mi esencia, aunque no sea esencial.

Todavía quiero, todavía siento,
todavía espero, por lo tanto todavía miento.
“Lo esencial es invisible a los ojos”, escribió alguien que he de admirar,
Pero, ¿qué sabrá él de esencial?, si nunca te vió marchar.

Mi esencia lleva nombre y apellido,
unos labios sabor amargo y un cabello desteñido,
unas piernas que van del cielo hasta el infierno
y solo así puedo yo encontrarme conmigo.
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8comentarios 90 lecturas versolibre karma: 117
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