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La plenitud

Una vez sellada la juventud
a cal y canto
en el baúl de los recuerdos
con aquellos aires rebeldes
aún con tintes semejantes
pues peinábamos el mismo ritmo
y las hormonas vestían de reinas

Surge la distinción
la dignidad que aportan los años
el estilo inherente de las miradas
la boca pintada sin espejos
es entonces
donde la piel es la piel
con su memoria y su certeza
alcanzando con las manos
la desnudez de nuestra vida
la plenitud del ser humano
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EMBANASTAR DIFERIDO...(Experimental Neosimbolista)

EMBANASTAR DIFERIDO
(Experimental Neosimbolista)

Cinco veces ya he dicho que son cuatro
veces empezando al final haciendo,
tres cantos al principio perdiendo.
En la calle hace frío… ¡Todos creen!.
En la tristeza del coche… ¡Vaya bien!.
En la red que apresa… ¡Más y más!.

___P.S.I.C.O.P.A.T.Ó.G.E.N.O.___

Y seguirá el saldo insoluto solo,
tan frío en el fondo del fuego,
tan poco en el máximo mínimo.
¡Míralo, siéntelo!... Cilíndrico sueño.
¡Tócala, mécela!... La noche callada.
¡Ámala, métela!... La tarde canta.

___P.O.M.P.O.S.A.M.E.N.T.E.__

Ninguna transparencia enturbia…
El olvido está en su sitio. ¡Reposa!.
Y regresa y enceguece y camina,
pureza afilada cadena condenada,
en el último péndulo ardiente,
con ese olor azuloso afiebrado.

___S.A.R.D.A.N.Á.P.A.L.O.___


Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Nuestra venda

Te vi vestida de muerte y a mi vestida de luto.

Sé que eras fuerte aunque no te acompañara la suerte.

Eras puro diamante pero te vendiste a la sociedad, tú no necesitabas su aceptación, necesitabas paz, la misma que encontré en ti cuando te conocí, menos mal que apareciste, sin ti me hubiera hundido y al final fuiste tú la que cavaste tu propio hoyo, que ironía.

Doy por hecho que te hartarías de la misma piedra, de tu continua caída y te quedaste atrapada en el suelo.

Solo puedo decir que eras puro hierro, ya oxidado por la incesable tormenta. Dejaste de escuchar el cantar de la libertad, de tener verano, otoño, primavera...
(Se fueron contigo en la interminable lluvia)

No te voy a mentir, me hiciste sufrir, hoy en día me acuerdo y vuelven a revivir los únicos sentimientos que trae consigo tu partida, todavía duelen, no se superan pero tampoco se demuestran, solo se observa una fachada hecha por piedra sin color, pero si sigo aquí no es mera casualidad, es por ti, por tu huella marcada en mí.

No vistes que tenías límite, que si lo traspasabas había una caída de mil metros , intente quitarte la venda, intente que vieras el borde antes de que cayeras al vacío pero el nudo se apretó demasiado, demasiadas manos ajustaron tu venda, solo yo quería que vieras.

Perdóname, no lo conseguí, el problema fue que yo también estaba ciega (de tanta oscuridad).
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Oda a la noche

Bajo las estrellas,
hago un soliloquio,
en el que recito
mis versos más hondos.

Le canto a la luna,
al cielo le elogio,
exalto a las sombras
con júbilo y gozo.

Hago un panegírico
a modo de encomio,
lleno de lisonjas
en alegre tono.

Al tardo crepúsculo,
al silencio sordo,
al ocaso pleno,
y al velo borroso.

Quizá algunas veces,
cegado está el ojo,
pero ni una crítica,
ni siquiera oprobios.

Si el brillo es de plata,
yo digo que es oro,
si tu no ves nada,
yo percibo todo.

Entre la penumbra,
mil besos hermosos,
la tiniebla oculta
el rubor del rostro.

Ensalzo a la noche,
tiempo de reposo,
retiro sereno,
sentirse bien, solo.

Se apagan las luces,
soñar otro poco,
hechizos y magia,
vivimos los locos.
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Albedrío

En un principio manual de barro.

Y si bajas con otro rostro?

Mejor sé tú mismo
no me pesará la conciencia
negarte después de todo

Eres anónimo del pasado?

Al extender mi mano
tu saludo es una luxación
en mi evangelio

En tu idioma los hombres
cantan tu himno
en el mío no es más que
desmoronar a Babel

Dormido contemplo
mi penitencia como revés
para alcanzar con agrado
tu mundo donde existo
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Las heridas de tu ausencia

Encofrando sudores con hiel y heridas
con lamentos de un loco que ha madurado,
ya no me cuentas historias de tu vida.

Quisiera ser tus lágrimas que, por tu rostro ajado,
como las mías resbalan de pena y añoranzas,
porque he perdido tu ser fiel y enamorado.

No volveré a pensar en ti por el momento,
porque tu recuerdo me revuelve... y me devuelve
el dolor que me produce esta herida.

El amargo sabor del lamento que me sucede,
no lo encuentro aquí al lado ni en otra parte,
tu imagen alegre no quisiera retirarte.

Me he visto buscándote por todas partes
y con dolor no te he encontrado,
madurando mi sabor amargo quiero adorarte.

Al llamarte por tu nombre no te he hallado
al candor de la lumbre de la leña que me arde,
pues la labor se ha terminado.

Cantarán los mirlos en el campo,
Cantarán por la sombra desde un árbol,
Cantarán al llegar la primavera.

Y no estarás para escuchar su canto
Y no estarás para oír su alegre trino,
Y no estarás para mí..., ni mi manera.

Un escalofrío envuelve mi piel extensa,
porque tu sutil roce ya no siento
y esta añoranza me sirve de escarmiento.

Volverán los llantos por los surcos de sus cauces,
labrados en mi rostro con el paso de los tiempos
y se hacen cada vez más profundos al no encontrarte.

Detrás de las puertas quiero hallarte
y jamás encuentro el momento...
de volver a verte, erguido y nombrarte.

Atrás hemos dejado aquellos momentos,
que por las calles recorrimos sin aliento
que, por correr, recorrimos todos los monumentos.

Y al volverme atrás para mirarte
no he visto nada mas que un hueco vacío,
cuantas heridas me haría por encontrarte.

Una mirada profunda de invierno frío
Y una helada palabra de lamento,
mirando el oscuro firmamento.

Conmemoraré las frases que dijiste,
conmemoraré tu rostro retratado,
conmemoraré los largos paseos.

Y al nombrarte creo que te veo,
y al nombrarte miro allá a lo lejos,
y al nombrarte rompo acongojado en rostro feo.

Recogido el dolor por las habitaciones viejas,
tus retratos alzo a ver como de lejos,
ando solo paseando por las callejas.

Me encuentro a gente que nunca miraste,
porque te dolía su mala suerte profundamente,
jamás supe por qué te lo callaste.

Ahora no me queda nada más que olvidarte,
aunque hemos pasado juntos muchos momentos,
los mejores de mi vida sin duda..., no supe amarrarte.

Alfonso J Paredes
Todos los derechos reservados
S.C/Copyright
imagen recopilada de internet, cuya fuente es: www.google.es/url?sa=i&rct=j&q=&esrc=s&source=images&a
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Poético advenimiento (un comentario al precioso poema "En unas cuantas palabras" de Miguel Adame)

EL viejo poema volviendo esta...
abriendo sus regios indestructibles pétalos ya le podemos oír...
y al advenimiento de su nueva hermosa manifestación hoy nos elevamos por su mítica huracanica fuerza...
queriendo verter entre nosotros su invisible riqueza multiforme, hacernos sus no comerciables profetas,
regando aquella su inmortal semilla...arando sus infinitas profundas llanuras...
macerando su extraído precioso vino, reservado celosamente para la eterna fiesta de las incontables luces...
existe el poeta..un danzante flechero divino queriendo cambiar por rosas su misterioso poblado carcaj,
todo apretujado de lejanas fugaces estrellas,de inmortales llameantes puertas, navegando al eco de un sirenico sagrado cuerno...
para enamorar con su canto aquella ciclónica escurridiza dama...la sonriente eterna iluminada noche,
virginal fémina aparición vestida de titilantes y tiernos satíricos destellos...la muy antigua savia secreta que cabalgando va, remolineante, entre destapados frascos de perfumada revitalizante y seductora magia,
anunciando con su lujoso adornado heraldo: ¡volviendo esta el viejo poema...ya esta aquí entre todos nosotros!
¡Volvamos a abrir los cansados ojos... su luz no encandilara nuestra vista que herida fue en antaño!
Vestido de nueva desafiante juventud,cargado de nuevos días de relumbrante safirico oro...
celestial viejo edénico poema: hoy te escuchamos..
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Cuántas veces....

Cuántas veces
habrá dormido la luna.
Entre quimeras de raso.
Cuántas veces
Habrá cantado baladas.
Cuántas veces.
Habrá bailado boleros
Entre sueños de terciopelo...
En las noches de insomnio.
Ella escribió versos a Morfeo.
Dibujó cometas en el mar.
Pintó metáforas en la lluvia.
Escaló ocasos.
Hilvanó horizontes.
Tejió nubes de azúcar.
Y bordeó los miedos....
Cuántas veces la luna.
Caminó por abismos.
Navegó por fantasías.
Voló por senderos de fuego.
Cuántas veces.
Se perdió en un poema.
Se encontró en un verso.
Y volcó un millón de otoños
En el cielo.
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Espumosa perfidia... (Neodadaísta)

ESPUMOSA PERFIDIA
(Neodadaista)

Se fueron las perlas con los panteones de gallinas,
tan despacio, en la verdura pajiza, del sueño seco.
Y el fuego, tranquilo, teje al polvo sus congojas,
sus mínimos caprichos, al collar callado, ligero.
Afuera, espectral, un nudo se ha enredado,
con la hora en calcetines, colgando sus dientes,
en la tarde del viejo pulpo, dulce, carbón blanco.

Párate como el último meteoro triste y plateado.
Párate como el tiempo en su eterno rincón blando.
Párate como las rodillas esconden arcilla pecadora.
Párate como las sandalias sorprenden a los pájaros.
Anuncio, a la renuncia, reanudar, el rojizo menos negro.
Tan amargo, como magro, el camaleón pide su papel.
Y tinta, la llamada de la cebra, vibra con su culebra.

Abre el rostro del espejo, ácido, sereno y salado.
Ya el ombligo será elegido bosque en camiseta.
Aquí cerca, las manos perecen monas y manan líos.
Con limones pensativos, aferrados al hilo de la noche.
Pero mira bien la mirra, esa ventana se ha dormido.
Nadie la escucha. Es importante. Es una pena.
El pan parece piedra y se esconde. La noche lo niega.

El techo se ha esfumado y derrite los recuerdos.
A lo lejos, diez panteones lloran. Y paren los relojes.
Y preparan los féretros sus cunas, al verdor perenne,
entre el puente trasnochado. Una campana asustada.
Un pecado viejo. Una brújula con la piel de ajenjo, ríe.
Tan tranquila es aquélla mantequilla, trepando al techo.
Porque un libro, grita analfabeto y ciego su canto muda.

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren.
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Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 06.06.2018.
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Tú eres

Sara tenía un hermoso plumaje blanco, ojos negros, su pico era muy rosado tanto como sus pequeñas patitas que solían dejar huellas en las plazas. Era una paloma muy hermosa y aunque solía enmugrarse mucho era digna de admirar.
Su color favorito era el azul y por esta razón quería convertirse en un hermoso azulejo como los que solía ver cada mañana en los árboles de los parques. Cada vez que los oía cantar ella también lo hacía, sus compañeras de vuelo solían burlarse de ella, otros intentaban que entrara en razón y le pedían que se amase a sí misma y aceptara el cuerpo en el que había nacido, pero Sara comenzó a creer que todos estaban en su contra porque no apoyaban su sueño y llena de ira se marchó al otro lado de la ciudad. Mientras volaba pudo notar a aquellas hermosas aves que ella tanto envidiaba, se detuvo en un lago y se miró en el reflejo que éste destilaba. Notó que su cuerpo era mucho más grande que el de ellos, su pico no era el mismo, sus ojos tampoco lo era y se odió mucho por no ser igual a ellos; De momento, a su mente se le vino un plan que cambiaría su vida y sin dudarlo ni un segundo, voló rumbo a la ciudad y se lanzó contra un pote de pintura azul que vio en la mano de un hombre y al instante todo su color blanco fue cubierto; Llena de alegría volvió a casa porque según su pensar era un azulejo sólo por portar tal color. Al verla, algunos se burlaron, otros, se llenaron de tristeza, otros, la apoyaron. Las palomas comenzaron a preocuparse y a pensar sobre qué hacer con este pequeño problema hasta que decidieron que lo mejor sería quitarle la pintura, pero fueron pocas quienes se oponían a la decisión que su amiga había tomado, por esa razón Sara comenzó a creer que era un hermoso azulejo hasta que llegó a olvidar su verdadero origen; ya no hacía cosas que las demás sí porque la pintura estaba dañando su plumaje, ya no volaba como solía hacerlo, dejó de cantar y de comer las semillas que los ancianos le lanzaban. Se sentía hermosa siendo azul como el cielo y aún más segura cuando las demás aves la defendían de quienes no estaban de acuerdo, para ella todo estaba bien y quienes debían cambiar de mentalidad eran quienes no aceptaban lo que Sara sentía que era.
Un día, mientras caminaba en el bosque, un viejo anciano que ya no podía ver muy bien la tomó pensando que era un azulejo y la llevó a su casa donde muchos de ellos vivían encerrados. Al llegar intentó meterla dentro de la jaula pero ésta era muy pequeña para ella, al anciano le pareció un poco extraño, tomó algunos alambres y le hizo una jaula un poco más grande donde la mantuvo muchos días. Todos la miraban asombrados y otros con temor pero ella se sentía muy feliz de que alguien por fin reconociera que era un azulejo porque ella lo sentía dentro de sí. Llegó la tarde con sus bellos colores, la noche con sus bellas estrellas y la mañana con su sol de verano en donde todas las aves cantaban menos Sara.
Al pasar los meses el anciano comenzó a notar que este gran azulejo no hacía lo mismo que las demás, la tomó y la observó un poco más. Sara ya casi no tenía plumaje, la delgadez que poseía espantaba, sus patas se habían vuelto gruesas y llena de heridas, la pintura se había escurrido casi en su totalidad al igual que su bello color blanco. El anciano tomó agua y la bañó haciendo que la el resto de pintura se escurriera de lo poco que quedaba de su plumaje.
Sara, llena de temor se defendía como podía e imploraba que no le quitaran su color, que ella era un azulejo, uno especial y de la desesperación lloró mucho, tanto que poco a poco dejó de luchar. Cuando por fin la tortura se había acabado, el anciano la secó con una pequeña toalla y la puso frente a un espejo diciendo:
“Que tonta paloma ¿Por qué te empeñas tanto en ser alguien que no eres?. No naciste en la especie equivocada, deja de intentar cambiarte. Los sentimientos tienden a engañarnos. ¿No sabes que la belleza de estas aves azules los lleva a una prisión? Tu color blanco es para resaltar el cielo, tu canto grueso anuncia la llegada del verano como el inicio de la nota más grave en las instrumentales de Beethoven y tus patitas rosa nacieron para caminar en las plazas. Puede que no sea la vida que sueñas pero, todos nacimos para cumplir una función especial y si tú no cumples esa función dime entonces a quién le darán de comer los ancianos que se sientan en los parques.”
Aquella paloma se miró al espejo y por fin pudo ver el daño que se había causado y comenzó a pensar en las palabras que este anciano le había dicho. Esperó hasta que sus plumas volvieran a salir y luego se marchó; por fin se hallaba de nuevo en las alturas, ella era Sara, una paloma blanca como las nubes del cielo y hermosa como la sonrisa de los ancianos, niños y jóvenes que la alimentaban.
Voló hacia un lago y se miró en el agua por mucho tiempo y aunque aún amaba el azul del cielo se dijo a sí misma:
“Tú eres lo que ves: eres hermosa tal y como ahora estás. No necesitas ser otra cosa”
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Demoniorum. (Letras para una música. Genesis ~ 'Duke's Sabbatical')

En mi presente...

Lucifer merienda solo
mientras observa el mundo
por la ventana semiabierta,
y azuza el fuego en que arderé.

Monstruosidades encerradas en gritos aterradores
rompen cadenas y escapan a la luz
del sol abrasador de lujuriosos desiertos
perpetuos, en semillas de trigo que no nacerán,
y títeres discordias.

Oleajes de honestidades perdidas
asaltan los muros
de rincones furibundos
y hacen que resuenen atormentantes
los chirridos de la orquesta,
abriéndose los techos de los liceos.

Los coleccionistas de granjas de seres muertos
conectan sin piedad a los vivos
a tenebrosas máquinas de extraer vida.

Se adentran las legiones
en las maternidades
y secuestran sin compasión
las incubadoras.

La gran pupila dilatada, incrustada
en el ojo gigante, escudriña
todos los secretos de alcoba,
en la génesis del bien y del mal.

Los falsos ciegos berrean y piden veneno.

Se me enfrenta, en toda su desverguenza
Baal, señor de las moscas,
tomando helado.

Belladonas y rododendros se ensalzan
en culebreante ponzoña...

Y adoro a Asmodeo,
con cantos sádicos y fláutas shakuhachi.



Perforan mis oidos los allegros sinfónicos
de los dias dorados,
entrelazados en girones de locura,
cuando las distancias se corrompen entre tu piel
y mi esperanza.

Las mariposillas revoloteavan incautas
en las frescas y verdes acequias,
mientras la mujer con pañuelo
en la cabeza aventaba la palva.

Yo era mas feliz por ese tiempo
si podía alargar mi mano
y tocarte.

Aún me hurgan los días
en que las gotas de lluvia eran libres
y nos mojaban la cara.

Y aún...
me pellizca el tiempo en que el bosque
cantaba para nosotros,
y el sol nos hacía un guiño al atardecer,
antes de irse a dormir.


Ahora...

En las cuartas tres horas
Dios me deja jugar con Leviatán.

Azazel me enjuga el sudor del rostro.

Y Balaam reparte las cartas.


No necesito pedirles favores...

Solo te necesito a tí,
desde siempre.


Pero son ellos los que me acompañan.


J. Robles


El jardin de las delicias. El Bosco.
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Gritarlo

A veces se nos van por el desagüe los sorbitos de pasión y la sangre de amapolas que quemamos con la indiferencia.

Dejar pasar caricias súbitas, miradas con las manos, horquillas en los ojos. Esas que sujetan las pestañas para permanecer mirando más tiempo.

Como el que recorre el telón y no quiere que acabe la función.

Pero acaba.

Y no nos da tiempo ni a aplaudir.

Se van los instantes. Las risas. Las tragedias y los enfados.

Desaparecen los guiños.

Los besos protagonistas dejan de estar nominados.

Y al final lloramos el vacío.

Las noches sin bombillas. Las aguas sin manto. Las hojas sin su verde. El cielo muere y cae de canto.

Y pasamos a ser el guión mudo de una película en blanco.

Quiero decir te quiero.

Bordarlo en tus párpados. Para que lo sepas cuando dudes, para que sonrías al pensarlo.

Quiero vivir el tiempo. Beberme las horas y acurrucarme en tu boca.

Quiero gritarlo muy fuerte.

Y que me oigan en el último asteroide al girar la esquina del cielo.

¡Que me detengan por escándalo público y por desvelar a los marcianos!

Que lo confiesen mis ojos y lo susurren mis manos.
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A papá, en su tarde de lluvia

Veo a mi padre dulcemente atrapado por las lluvias de la calle estrecha
Inmensas gotas circundantes caen en el suelo y por entre las manos
de él;
El sueño de todos, el sueño mío.
Fuera de él: el espacio airado y tristemente azul.
Dentro: el hogar, la espera y la canción del mes de Septiembre.

- el amor acabado, y la vida se ha muerto -

Ahora, de pie junto a la puerta abierta
Observa el mundo acurrucarse en una gota de agua.
Su mirada posada, inerte. Su desvarío remueven las canciones...
Las canciones de todos.

Canta, y la persistencia de su canto se replica en los rincones de la casa
Siempre son los ojos, los ojos de nosotros que pacientemente
mramos las sonatas con desvaríos de su boca cansada.

Ese cantor de letras sin nombre, ese cantor de la radio
Imita la voz de mi padre, que aún con los acordes finos y la melodía en hilo
muere despacio sin el compás y las heridas de mi padre.

Ahora, sentado en esos infinitos retazos que cubren los muebles
se observan las canas y lo silencios y las pausas de la vida.

Del cantor autónomo, de los pulmones a media voz.
Sentado en infinitos pensamientos, su boca recurre a los altavoces y,
de entre ellos la canción

“acuérdate mi”.
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Permutable inveterado...(Neosurrealista experimental)

PERMUTABLE INVETERADO
(Neosurrealista experimental)


Pasan por las calles toda una noche por delante,
una calesa caduca, y la luz de los cielos que bebí en los ojos,
sonrisa de los vientos, bañada,
en la dulzura de sus labios rojos, bajo la amenaza de ser cosa sin concepto.

Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia,
mientras todo da vueltas, en la nada incomprensible,
y más vueltas da, muchas veces, y donde van los cuerpos,
camino de un ensoñador antojo, como milagro,
mientras yo, invisible, soy la promesa de la espina.

Con la fidelidad de claros remolinos, donde navego,
celebrando los puntos cardinales,
que mudarán mi origen, en la predera del mundo dormido,
porque sucede el naufragio que debe,
en la vida, que es el barco del paisajista,
que sabe oír y ver, las caprichosas letras,
siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino, en los devaneos del rocío,
y se insinúa en las palmas de una gélida caricia.

Seré para el cuerpo el lino apaciguante, brío prolífico.
Y ya no más mi ruego sollozante, devorará lo recibido,
ni irá a turbar la indiferente calma...

Ya nada sana, ni perdona.
Donde pasan semanas, en la pared sentadas,
como una sola y libre flor del prado,
dejando preciosas piedras,
y sólo un milagro más entre la hierba.

Me dueles,
carbón del breve engaño, no es nada del vespertino bostezo,
en el cuerpo,
antes que muera de amor la prisa,
y en otra carta, la propia consistencia,
pensándolo bien, no endulce,
aquello que quiero a las diez.

Se hace lentamente eso que pintamos, muchas veces,
en el suave vuelo de la huerta, con sus puertas,
sin saber cómo es, ni cómo será mañana,
el baluarte de la noche.

Las polillas en la ventana, anudan el delirio,
corriendo entre las piernas.
En cuanto se fecunden sus resquicios,
la primavera endulza y endurece,
eso que si se ensalza hiere.

Porque el mundo quedará alumbrado de un horizonte,
donde perderse parece inevitable, en el duelo del andén,
que hiere con un rayo que despierta más allá de lo sostenible,
al silencio, una voz en cada paso, gozoso de la mirada de la luz,
rojo nace, y podría nacer, entre los amarillos un gris.
Porque ha nacido una y otra vez, en un pensamiento sin memoria,
de sentir la fuerza del polvo.

Que solo ciñe los rosales de pura eternidad, en la permanencia inmóvil,
al quedarse vacías, las vidas ajenas,
y otras, como puños enfebrecidas,
prisioneras,
que no conservan nada,
de lo que debieron,
y no hicieron al destino,
en su canto eterno.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Vive tú

Cuando yo muera, amor,
despide mi vida con tú mirada abierta
y con tú sonrisa fresca,
que amé desde que se extendió en mi corazón.

Cuando tú veas que se marchita
el árbol que te daba sombra,
resiste la tempestad de tal dolor
y repite mi nombre el tiempo que puedas.

Algún día me quitaran la luna,
mi boca será un desierto para entonces
y tú, la que yo amé,
tendrás que aprender a volar ya sin mis manos.

Sigue tu colocada en esta tierra,
mientras yo, dormido bajo la hierba,
me quedaré esperándote en el sueño.

Pero cuando yo muera, amor,
sigue el camino que te llevó
hasta mi pecho y canta en el viaje.
Lo que no te permito
es que sigas amando mi sombra.
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Bello día...

Bello día el que tenemos
de finales de verano,
transformando la alegría
con sus pétalos dorados,
y esos pétalos divinos
con el sol luciendo en alto
son los rayos y susurros
de los dioses y sus labios,
es inútil resistirse
al cariño y al abrazo,
del preludio del otoño
que nos llega con su canto,
simplemente lo recibes
y le aceptas suspirando
esperando la ternura
que trasmita su contagio...

Bello día de salida
para el monte y para el campo,
y también para la playa
y el paseo cotidiano,
porque en días como estos
es preciso disfrutarlos
y vivirlo intensamente
bajo pena de pecado,
disfrutemos la mañana
y tomemos su regalo,
de la arena y de las olas
con el fondo de los prados,
y soñemos con campiñas
con neveros y con barcos
en la eterna sinfonía
que los niños han creado...

"...Bello día el que tenemos
como un verso en el ocaso,
de la vida y los latidos
que soñamos y buscamos..."

Rafael Sánchez Ortega ©
02/09/18
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Había una vez… “9” Últimos Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor…

Había una vez… “ 9”
Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor… de una pareja muy despareja que se amaban tanto que no hubo amor que pudiera aguantarlos…


Él quiere verla, se obsesiona con verla despierta o durmiendo, desnuda o vestida, y le puso cámaras por todas partes por donde nunca está, porque trabaja todo el día y llegan juntos y él le cuenta como se portó de bien, la mascotita…

Recuerdan el cuento anterior el N8 ? donde él miente y ella le cree, pero sigue mintiendo y ella ya no sabe disimular, ni mentir, y ni sonríe, ni le habla, ni lo besa, ni lo abraza, porque ahora cree que la engaña, y la casa se llenó de telarañas, y en ella se hace vestidos muy cortos y si él se queja, ella lo araña…

Se llevan tan mal por amarse tanto, por tener el mismo y los mismos gustos que se gustan ellos mismos, que se aman mirándose cada uno al espejo, que se pelean por ver quien se pone el sombrero de paja primero, pero cuando se alivian miran tv y se olvidan…

El canta tan bonito que ella cuando ve que va a la ducha, encuentra una excusa para hacer las compras, pero no es la única, todos los vecinos cierran herméticas las ventanas y hasta los gatos escapan al tejado y maúllan…

Un día dejaron de enojarse, dejaron de hablarse, dejaron de mirarse, un día dejaron Twitter, y se fueron sin mudarse…

Así terminó de historia histeria, de tantas idas y vueltas de tanto cuento ahogado en inventados y soñados mares, donde dos enamorados de reinventarse en cuentos mudos se han quedado… y sin final ni adiós se han marchado, quizás para abrir otras cuentas. Shhhhh!!! The End.

soundcloud.com/lola-bracco/habia-una-vez-9-the-end (Lola)
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. . . te siento

"En el faro de tu amor
en el regazo de tu piel
me dejo llevar al sol...
es que no hay nadie como tú
que me haga sentir así
en un arrullo de estrellas" ~ Zoé


  ~ ~ ~
to my world... to who I am
to my innerself
you read me in many ways

  ~ ~ ~

te siento... porque
amo tu corazón
amo tu alma
amo todo tu ser
y amo este anehlo
de un futuro hermoso contigo

  ~ ~ ~
te siento
en mi corazón
en los caminos recorridos por tu boca
en mi cuerpo

  ~ ~ ~

te siento
mi solecito de amor
en cada alborada que nace
en la lejanía de las montañas de mi alma
en cada trino de amor
cuando el sentimiento en tu interior
me baila, me danza y me canta

te siento
mi sol y mis estrellas
rompiendo la oscuridad de las noches negras
dando sombra al ardiente mediodia de mi existencia
te siento como un sorbo de chocolate caliente
en el frío crepúsculo
de nuestras tardes juntos
te siento entre almohadas, entre sábanas
te siento como ríos interminables de cálida piel
como destellos de labios que besan y muerden y se ahogan
como torrentes hermosos de un manantial de sensaciones
como la ola que ruge y golpea en la roca de mi alma
y la ablanda y la amansa y la ama.

  . . . te siento mi amor.







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@AljndroPoetry
2018-sep-20
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etiquetas: te, siento
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... y aparece la esperanza

Se acerca el invierno, la calle te espera,
navidades de infierno en hotel con estrellas.
Nos sabemos el cuento, belén ya no queda,
quizá algún cajero que te abra sus puertas...

Bonito proyecto, en tiendas y aceras,
pidiendo dinero con manos abiertas.
Te mira el lechero, te observa la clienta,
el burdo letrero sin faltas, no cuenta;

"Sin hijos, sin alma, sin casa, con miedo,
me encuentro perdida y comer ya no puedo,
dejé atrás la vida buscando un remedio
que cierre la herida que me arde por dentro".

Arrastras miradas que estaban perdidas,
se crecen altivas pensando en que ellos
no abandonarían preciado respeto
culo a ras de suelo o cantando en el metro.

Cuando la esperanza parece dormida
se acerca un señor muy alto y moreno,
que prende tu mano e hinca su rodilla,
pregunta enojado y con algo de acento...:

"¿Cuál es esa herida? ¿Qué daño le han hecho?
¿Qué lleva a una dulce y bella señorita
a dejarlo todo y quedarse sin techo?."
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Tu voz (Buriena)

Tu voz entre jardines timbra en dulce sonata
de cantos amanecidos
y en sublime vibrar de fonemas de plata,
¡Enamora los sentidos!

Hechizan mis florestas con su ternura innata,
con locura pasión y arte.

Obnubilada en sus cánticos,
de violonchelos románticos,
¡Solo vivo para amarte!

Amor nunca me niegues, el timbre de sus ecos
que cautivan mis florestas,
en sus timbales tiernos y en sus galantes flecos
y en sus decoradas fiestas.

Con tu voz me das paz y rellenas mis huecos;
me deleito en su ternura

Tu voz de ángeles preclaros
me ilumine con sus faros,
colme siempre mi figura.

Autora Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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