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El sueño de un zapatero

Aquella mañana tu abuelo despertó quejándose de la mala noche pasada. Tu madre, sentada en la cocina, relata la visión de las aves negras que tuvo tu abuelo aquella noche acunado por el peso de los párpados. Tres cuervos, recuerda bien el número que mencionó a tu abuela, le habían atosigado. Caminaba cuesta abajo por la calle adoquinada de su casa en Croacia, dirección al mar, con el trio de córvidos a sus espaldas. Sombras indefinidas que revoloteaban arriba y abajo, sin alejarse, cerca de sus hombros, al ritmo de sus lentos y cautelosos pasos por la pendiente. El mar estaba allí, ante sus ojos, aguardándole, azul, intenso, bajo la luz del sol mediterráneo, con la brisa salitre acariciándole las mejillas, pero no lo alcanzaba. La calle se dilataba estirándose bajo sus pies exhaustos. Los pájaros, sus sombras, le gritaban a la altura de la oreja. Primero a un lado, luego al otro. Cuando abrió los párpados estaba agotado y los oídos le pitaban, albergaba un enjambre de insectos en sus cavidades más internas.

Ella no prestó mucha atención a sus quejas, no era la primera, ni la segunda, eran muchos años de quejas, muchas las veces en las que los sueños perturbaban su descanso, pero aquella sería la última vez que lo escucharía. Aquella tarde, tras el almuerzo se tumbaría a descansar y no volvería a levantarse. Cuando la abuela lo descubrió, no supo que hacer. Fuera, en la calle, nadie se fiaba de nadie. Los croatas católicos buscaban a los serbios ortodoxos para, en el mejor de los casos, expulsarlos de la ciudad. Los bosnios allí eran una entidad difusa, ni amigos ni enemigos de nadie, una minoría despreciada e ignorada. Ella estaba sola, con el abuelo en la habitación, y allí lo dejó todo el día, hasta que llegó la noche y se deslizo en la cama junto a él. Allí todos vivían alucinados, descarnados, como embadurnados en cal, hablando y pensando sin carácter alguno, actuando como un sólo ente, un sólo hombre, con una voz inmunda. La voz de una muerte viva que caminaba por los Balcanes de la costa a las montañas.

A la mañana siguiente la abuela descubrió que el cuerpo de él seguía allí. Que no era una ilusión. Que era una realidad. Que de noche los cuervos se habían llevado lo que lo constituía, dejando allí sólo la vasija del cuerpo. Unas manos pesadas llenas de callos de zurcir zapatos viejos junto al paseo de la playa.
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El loco Otero

El loco Otero

Así le llamaban en el barrio, El Loco Otero. Yo no alcanzaba en puntas de pie el borde de la mesa y sin embargo lo recuerdo. Recuerdo que vestía elegante, usaba sombrero, en verano traje blanco y sombrero de paja y en invierno casimir inglés y sus zapatos brillaban desde lejos.
El brillo era el anuncio de su llegada y todos corrían y se encerraban en sus casas. Menos ella, a través de la ventana yo los miraba. Ella era más que hermosa, era angelical, su rostro suave y delicado, sus cabellos negros caían a los costados de su rostro nacarado. Y el loco quitaba su sombrero y la saludaba. Ella hacía un gesto con la cabeza a modo de saludo y automáticamente el loco Otero cambiaba su paso, parecía que levitaba.
Yo sé que él la amaba, yo lo sé. Nadie me lo dijo, pero en mi infantil percepción lo note en sus ojos, que pasaban de ser febriles a ser cristalinos. Sabíamos que ella pronto se casaría, él también los sabía aunque nadie lo mencionaba en su presencia.
Todos los vecinos fuimos invitados a la boda, él no. Yo fui con mi madre, entre de su mano a la iglesia que vestía de fiesta. El órgano sonó profundamente… y yo, cada vez más impactada por la majestuosidad del momento, creí estar dentro de un cuento de reinos lejanos. La puerta se abrió y allí estaba ella, una princesa. De pronto, unos zapatos relucientes brillaron en la alfombra. Todos, absolutamente todos exhalaron un “Ohhhhhh...”, menos yo que los miraba como siempre, como lo hacía desde mi ventana.
El loco Otero, la miró con sus ojos cristalinos, ella hizo un gesto con la cabeza y el comenzó a lanzar a su paso pétalos de rosas, ella caminó sobre la alfombra alfombrada de rosas perfumadas. Al llegar al altar él con una reverencia entrego a la novia. Y se fue.
Nunca más lo vi, con el tiempo alguien dijo que el loco murió en la internación y no pude dejar de llorar. Ella murió, siendo infeliz al lado de otra clase de loco. Y yo cuando pienso en ellos me viene a la mente una bella canción de amor de los Beatles y percibo un hermoso aroma a rosas.

www.youtube.com/watch?v=xm_kqzCL7pU

A.B.A. © 2018
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires - Argentina
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El vuelo de las mariposas

Tu madre llora sin poder contenerse,
el viento sopló, llevando todo lo que encontró a su paso.
y en su paso te encontró a ti...
¿Qué se ha creído el viento?...
En la vida no elegimos a las personas,
simplemente algunas llegan para quedarse, y otras se van.
El dolor es inmenso, cuando ha llegado la hora de irnos de este mundo,
o en el peor de los casos, ver a nuestros amigos irse.
Es cierto que solemos ver al prójimo como mortal, pero no, a nosotros mismos,
y puede que sea la razón, de que el golpe sea más duro.
No es culpable el viento, el sólo pasó y se llevó lo que tenía que irse de este lugar...
Es impotencia la que siento, al ver a tu madre llorar,
y más doloroso es saber que nunca más te miraré.
Puede que en la siguiente vida te voy a encontrar,
sé que voy a reconocer tu corazón y tus bellos ojos negros...
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Un nuevo sentimiento

A riesgo de caer en la mofa
no puedo explicar lo que siento
al oír esa segunda estrofa
que brinda un nuevo sentimiento.

Alargan "away" sin esfuerzo,
creando un divino bombeo,
que se abre paso por mi pecho,
y eriza hasta mi último pelo.

John yergue su cuello al extremo,
medio tono, para mí un mundo entero,
y canta, cual ángel supremo,
la nota que asume los riesgos.

Y juntos son el sentimiento
que busco casar y no puedo..
¿Euforia, nostalgia, contento?,
difícil, por más que lo intento.

Creemos saber lo que hay,
de pronto se siente algo nuevo,
lo llamo un "ticket to ride".
Es como si alzaras el vuelo...

"I think I'm gonna be sad"...
mis pies se despegan del suelo,
parece de broma ¿verdad?,
son voces que alcanzan mi cielo.

Si acaban no encuentro consuelo,
Youtube en busca del reencuentro,
rasgada garganta que anhelo,
su timbre me fluye por dentro.
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En otro mundo

¡el año pasado he ido a ese lugar, y no me gusta! - dijo Lucila.
Cursaba el 5to grado de secundaria Y otra vez tendría que viajar a la ciudad en la que vivía su tía, ella quería disfrutar de sus vacaciones con sus amigos. Pero, tenía una madre "sobreprotectora", si se le puede llamar así a una mujer que no quería que su hija tuviera amigos varones, ya que había sido engañada por un hombre que la enamoró con palabras y la abandonó cuando quedó embarazada, entonces a sus 16 años tuvo que hacerse cargo de su pequeña, Sara había logrado estudiar con mucho esfuerzo la carrera de educación inicial, donde trabajaba doble turno, así que tenía poco tiempo para compartir con su hija, la cual habia crecido con su abuela y cuando murió tuvo que pasar mucho tiempo sola, el cual aprovechaba para leer y escribir en su diario. ¡No es normal decían sus compañeros de aula!
Durante toda la temporada que pasó en la escuela fue la mejor estudiante y este año no seria la excepción.

¡apresurate muchacha, que te deja el avión!- grito su madre desde el primer pisó.
Al rato apareció con un polo rojo y un pantalón de algodón, que no combinaba.
Camino con su madre afuera del edificio en donde esperaba un taxi para llevarla al aeropuerto.
De camino sólo miro dos veces por la ventana del vehículo, llevaba puestos los audífonos y iba oyendo Numb de la banda Linkin Park, siempre había disfrutado oír Rock.
Al llegar al aeropuerto notó que estaba lleno de gente, y en su fila habían muchos padres despidiendo a sus hijos, ya en el avión, se sentó al lado de una chica que se pasó todo el viaje durmiendo, Lucila aprovechó para leer "éxtasis" de Bill Houston, que era una novela para adolescentes.
A las 11 de la mañana llegó a la ciudad en la que vivía su tía, en el aeropuerto la esperaba el chofer de su tía, quien sólo le dijo: ¡Hola! Y todo el camino se concentró en conducir.
Al rato llegó a casa de su tía Lucía, una mujer de 35 años que estaba casada con un hombre de 75 años, ¡le dobla la edad! Decían todos ¡No puede ser amor, si no interés!
Lucila encontró a su tía saliendo, se dirigieron un saludo corto y hablaron de la salud de su hermana y le dijo que se acomodara como en su casa.
Janet la chica que se encargaba del servicio doméstico la llevo a una habitación en el segundo piso, tenía el doble de espacio que su habitación, empezó a desempacar hasta que quedó como ella quería.
Durante el almuerzo no estuvo Lucía, así que aprovechó para comer en la cocina con Janet.
En la cena no se hablo mucho en la mesa, Lucía dijo que estaba cansada, luego se fue a su habitación.
Media hora después Lucila se dirigió a su habitación, se recostó sobre la cama,pero no conseguía dormir así que sacó su diario de la mochila y se dirigió a la mesa, y escribió lo siguiente:

29 de junio de 2018

Este viernes fue muy ajetreado, estoy super cansada, no había querido venir nuevamente a esta casa, es muy grande y no hay con quien hablar. Además está tío Marcos que nunca sale de su cuarto, creo que el cáncer de pulmón está en su última etapa, conozco poco de él, sólo que tiene empresas agrícolas con las que logró amasar una gran fortuna, Pero ni todo el dinero que posee podrá salvarlo de la muerte.
Por lo que sé tiene dos hijos que viven en España y casi nunca lo visitan, con él sólo está tía Lucía que pasa los días fuera de casa, posiblemente gastando el dinero de su acaudalado marido.
Durante el almuerzo hablé con Janet, es una gran persona, "super amigable", me dijo que tenía 28 años aunque aparenta más, debe ser porque toda su vida a trabajado, por lo visto será mi única amiga estas vacaciones.
Me siento cada vez más sola estos últimos meses, en el colegio casi todas las chicas han tenido o tienen relaciones de enamoramiento, excepto yo que no puedo comunicarme con varones, ya lo sé "soy un poco introvertida", bueno el amor puede esperar, por ahora trataré de sobrevivir estas vacaciones ya que madre tendrá que trabajar y no tendrá tiempo para mí. Además es manipuladora, pero se que tiene sus razones, para ella no a sido fácil cuidar de mi, y no quiere que pasé por lo mismo que ella. Sé que es una gran madre, siempre está para mí en todo momento. Pero quisiera tener un poco de libertad.

Colocó el diario sobre la mesa de noche, pensó durante largo rato y se durmió.

Al día siguiente. Lucía se despertó temprano y fue a ver a su esposo, la enfermedad estaba avanzando alarmantemente. A las 8:00 AM, llegó un doctor, ya no era el mismo de siempre, ya que en los últimos meses habían cambiado a varios ya que Marcos no aceptaba que no pudieran hacer nada contra su enfermedad.
Después de ser un reconocido empresario, estaba desahuciado a causa de su adicción al tabaco y cuando se dio cuenta del daño que le hacía ya fue demasiado tarde.
A las 8:30, Lucila salió de su habitación, llevaba la misma ropa del día anterior, y cuando pasó frente a la puerta del cuarto del enfermo oyó voces. Continuó su marcha hasta la cocina, donde encontró a Janet.
Luego fue a la sala donde encontró un gran televisor, al rato bajó un hombre con bata blanca seguido de su tía Lucía.
Apagó la televisión y se dirigió a la cocina, donde ayudó a Janet en las tareas del hogar.
Durante el almuerzo conversó con su tía sobre los viajes que está había realizado y las fiestas a las que había asistido.
En la tarde leyó durante tres horas "extasis", luego decidió salir a pasear, regreso a las 5:00 pm.

Durante la cena no se oyó una sola palabra, luego ayudó a Janet a dejar todo limpio. Fue a su habitación y sacó del cajón de la mesa su diario y escribió:

30 de junio de 2018

Este día estuvo de locos, cuando desperté me dirigí a la cocina, pero cuando pasé frente al cuarto de tío Marcos sin querer oí que le quedaban pocas semanas de vida.
Continúe mi marcha, en la cocina encontré a Janet, parecía apresurada en prepara el desayuno.
-me quedé dormida-dijo.
Tomé un vaso de agua, seguido me dirigí a la sala, donde encontré un gran televisor, cogí el control y sintonize el canal 21, estaban pasando November Rain de Guns N' Roses, una de mis canciones favoritas, le siguieron canciones de DC AC, "gran música sin comparación a la que sale actualmente, que está muy sexualizada".
Después de 5 canciones apareció por las escaleras Un hombre con bata blanca seguido por tía Lucía en su rostro se dibujaba la tristeza, que iba en contra de los chismes de la gente que decían que había sido un matrimonio por conveniencia.
Fui a la cocina donde Janet estaba lavando los trastes, decidí ayudarla, cuando terminé me dirigí hacia ella, no Fue difícil entablar comunicación, pese a que yo no era demasiado sociable.
Janet me contó que tenía una hija de 7 años la cuál vivía con su madre, dijo que la había concebido con un hombre que apenas había conocido, y cuando le dijo que estaba embarazada la abandonó-"algo parecido a lo que le pasó a madre"- dijo que era de un caserío a tres días de distancia y venía de un hogar en pobreza extrema.
En el almuerzo tía evitó hablar de la enfermedad de su esposo, me contó de los viajes que había hecho: Cancún, París y Mónaco. Me pareció que quería olvidar por un momento lo que estaba pasando.
Me contó del baile en el que conoció a su esposo, dijo que ella trabajaba como Secretaría en la empresa de su esposo, y que cuando obtuvieron un millón y medio de soles, algo que nunca había pasado decidió organizar una fiesta en honor a sus empleados por ayudar a conseguir tal suma de dinero.
Aquella noche tía llevaba un vestido negro y era diez años menor, él ya rondaba los 65 años y hace poco había sido diagnosticado con cáncer, pero aquella noche olvidó todos sus problemas y disfruto junto a su hermosa Secretaría.
Me dijo que salieron juntos durante 7 meses antes de casarse, a ella le gustaba hablar con él que era un gran conocedor de filosofía, historia y poesía.
-hablar con él era como transportarme a un mundo de ficción- dijo.

En la tarde leí éxtasis-¡Me encanta esa novela!- luego salí a pasear, llegue al parque en donde vi a adolescentes de mi misma edad paseando a sus perros, a otros caminando de la mano y prodigandose amor.

Aún no pierdo la fe por descubrir que es exactamente el amor. Pese a todos los problemas de los que estoy siendo testigo, sé que pronto pasará, aunque duela debemos enfrentar la realidad, por que para ver la lluvia nos tenemos que mojar.
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Retornos de la infancia

A bocaradas sale el dolor…
Suelen ser suspiros profundos en un bosque de zorros.
La infancia fue eterna entre las penas…
Y en esta noche intento llenarme de lo honroso.
Los temores a los tacones son latentes.

Y sobre mi mejor refugio, no quiero volver, sin embargo perdura la admiración y ya no sé cuándo volveré a llorar debajo de la cama…
Así que mientras naufrago en mi alma; los triunfos son basura.
- ¡Felicitaciones doctor!

Navegando entre las letras pareciera el mismo lugar infantil.
Durante los abismos de este retorno, espero no llegar a la misma tumba.
Punzadas en el corazón y sus alrededores taponan la prosperidad.
Las ideas mortales se apoderan del desdichado ser.

Algo que no es de este mundo se asoma sin figura clara.
No son deidades milenarias, no son misterios sin resolver.
No son vientos fríos, no son tormentas eléctricas, ni tampoco ataques súbitos que pregonan dolor y anuncian el fin eterno.
En cambio; si son reflejos sin luz, si son deudos sin horror y son también vientres sin matriz.
Son sepulcros vacíos, son conquistas sin méritos y son casas sin familia.

Sollozo en la razón he pasado de niño a hombre y de tierno a terco….
Retornos de la infancia son los epitafios de fragmentos en los que sin saber, la vida es muerte y la mejor opción ha sido gritar el malestar.

Los suspiros me ahogan y sin razón continuo.
A bocaradas vuelve el dolor…
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Ella siempre lo está

—¡Oh! ¡Estás aquí! ¡Cuántas ganas tenía de verte! —exclamó Ella.
Él, apenas una silueta en la noche, la miraba desde su posición sentado en la arena. Una vez más, había hecho todo lo posible para no faltar a su cita con Ella. Y una vez más, allí estaban los dos frente a frente.
—Te noto muy cambiado —dijo con seriedad—. Puedo verlo en tus ojos.
Él esbozó una pequeña sonrisa que acabó convirtiéndose en una mueca vacía. Seguía sin apartar la mirada de Ella, pero no dijo nada. Era una noche apacible, como suelen serlo las noches de finales de julio y principios de agosto. No hacía nada de frío. Y sin embargo, su piel estaba erizada y un ligero temblor sacudía todo su cuerpo.
—Lo estoy —dijo finalmente. El agua de las olas que rompían en la orilla iba y venía acariciando sus pies, lo que le proporcionaba una sensación relajante—. Y tú lo sabes muy bien —le reprochó.
—Claro que lo sé. Sabes que yo lo sé todo de ti. Y por eso sé que estos últimos meses han sido difíciles, ¿no es así?
No contestó. El brillo que asomaba en sus ojos y la lágrima que comenzó a caer tímidamente por su mejilla lo hicieron por él. Luchaba con todas sus fuerzas por mantener el tipo, aunque no era la primera vez que Ella lo veía así.
—Adelante —dijo Ella con su voz dulce y reconfortante—, desahógate sin pudor. Ya sabes que a veces es necesario.
Por un momento apartó la mirada de Ella y contempló la inmensidad del cielo. Miles de estrellas dotaban al firmamento de una belleza abrumadora. Y eso le hizo sentirse aún más frágil e insignificante.
—Dime, ¿qué sientes ahora hacia ella? —le preguntó—, ¿rabia? ¿pena? ¿dolor? Es normal sentir alguna de esas cosas. O todas. Es lo que toca en estos casos. Y tú eso lo sabes mejor que nadie...
—Decepción —dijo volviéndose bruscamente hacia Ella. Su voz quebrada desgarró el aire en la noche—. Lo que tengo es un sentimiento de infinita decepción. Solo eso. Nunca podré odiarla —dijo agachando la cabeza, abatido —, pero no puedo evitar sentir que me ha defraudado.
Después volvió a mirar al cielo. Ya no había brillo alguno en sus ojos. Estaban tan secos como su alma.
—Habías puesto mucho en ella, ¿verdad?
—Lo había puesto todo —y al decir esto sintió una punzada de dolor en el pecho, un afilado puñal atravesándole el corazón—. Y si no todo, demasiado.
—Nunca es demasiado.
—Sí que lo es —apretó con fuerza los puños sin apartar la mirada del cielo—. Y te juro que nunca volveré a cometer el mismo error.
—¿Ah no? ¿No lo harás?
—No —el volumen de su voz había descendido considerablemente y su respuesta sonó como un murmullo casi inaudible.
—Ya... —ambos quedaron en silencio por unos segundos—. Eso mismo me dijiste una vez —sentenció Ella.
Hubo otro silencio aún más largo, tan solo interrumpido por el tímido susurro del mar.
—¿Es que ya no te acuerdas acaso de la primera vez que nos vimos aquí? —retomó Ella—. Siete años han pasado, pero yo lo recuerdo como si fuera ayer. Tú estabas ahí sentado, en el mismo sitio que ahora. Unos meses antes te habían partido el corazón por la mitad, y me juraste, igual que acabas de hacer hoy, que nunca volverías a dar tanto por nadie —él, con los ojos cerrados, visualizaba aquel momento enterrado en lo más hondo de sus recuerdos—. Pero mientras me decías todo eso yo la veía a ella y veía la ilusión que había en tus ojos. Esos mismos que ahora están apagados. Porque la semilla de algo nuevo estaba germinando en tu vida. Y aunque querías afrontarlo con todas las cautelas posibles, en el fondo tu corazón, ya recuperado, te pedía a gritos que le dejaras a él tomar las riendas. Y al final fue lo que hiciste. ¿Y no han sido maravillosos los años que han venido después gracias a aquella decisión?
—Sí —murmuró a regañadientes como un niño que le contesta a su madre sabiendo que lleva razón—. Pero...
En ese instante una estrella fugaz cruzó el cielo de lado a lado y ambos quedaron callados durante unos segundos, contemplando cómo su larga estela llameante se perdía en la bóveda celeste.
—¿Ves todas esas estrellas? —dijo Ella al fin— ¿Ves la intensidad con la que brillan? La inmensa mayoría de ellas hace mucho que murieron pero vemos su brillo porque están tan lejos que la luz que emiten tarda miles de años en llegar a nosotros. ¿Te das cuenta? El brillo que desprendían se observa miles de años después de su muerte. Como una huella que permanece inalterable a lo largo del tiempo para que recordemos que una vez estuvieron ahí. Lo mismo ocurre con los grandes momentos que vivimos. Estos también dejan su brillo cuando pasan. Su huella. Y ese brillo permanece en nosotros a lo largo de toda nuestra vida. Es con ese brillo con lo que tenemos que quedarnos. Y con nada más.
Mientras la escuchaba, cogía puñados de arena y la dejaba escapar entre los dedos, como tantas cosas había dejado escapar de su vida. Unas de forma voluntaria, otras, la mayoría, sin apenas haber sido consciente. O habiéndolo sido demasiado tarde como para impedir que sucediera. Se quedó mirando una de esas estrellas pensando en lo que Ella le acababa de contar. Irradiaba un brillo blanco muy intenso, casi cegador. Le entristeció la idea de pensar que ya llevaría miles de años muerta. Pero le reconfortó saber que su brillo aún seguiría ahí para poder ser contemplado durante muchos años más.
—Y entonces dime, ¿sigues pensando igual? —la pregunta lo sacó bruscamente de sus pensamientos—. ¿Sigues pensando que no vas a volver a mostrarte tal como eres ante nadie? ¿Que no vas a volver a darlo todo por alguien? ¿De verdad piensas así?
Dejó caer la arena que quedaba en sus manos y la miró. Pero algo nuevo había en su semblante. Sonreía, pero esta vez lo hacía con los ojos, y éstos volvían a tener luz en su interior. Una luz clara y llena de vida.
—Sabes que no —dijo con decisión—. Sabes que voy a volver a sentir ese cosquilleo en el estómago cuando alguien empiece a gustarme. Y que voy a volver a hacer las típicas tonterías como acompañarla a su casa, o ir a un sitio solo porque sé que va a ir ella también —su voz se iba reforzando con cada palabra—. ¡Pienso besar como aún no he besado a nadie en mi vida! ¡Y sentir cómo se eriza de nuevo mi piel al contacto con otra piel desnuda! ¡Sé que voy a volver a experimentar la emoción de disfrutar de un cuerpo nuevo por vez primera! ¡Y que volveré a abrazar a alguien de esa forma en la que el resto del mundo desaparece! ¡Pienso…
—¡Vivir! —lo interrumpió Ella—. ¡Piensas salir a vivir!
—¡Así es! —exclamó eufórico. Pero entonces un atisbo de duda cruzó por su cara un momento—. Aunque de nuevo estaré corriendo el riesgo de volver a caer...
—Ese es el precio que se paga por vivir la vida al máximo —contestó Ella con voz firme—. ¿Y no crees que merece la pena correr el riesgo?
Él desvió su mirada hacia la oscuridad del horizonte y respiró profundamente.
—Por supuesto que lo merece.
—Bien —dijo Ella complacida—. No sabes lo mucho que me alegra oírte decir eso.
Volvieron a quedar en silencio. De repente las estrellas parecían brillar con una fuerza y nitidez como nunca antes las había visto. Notó una suave brisa acariciando su cara y eso le hizo sentirse más vivo que nunca.
—¿Te volveré a ver el año que viene? —preguntó Ella.
—Sabes que sí.
Y el reflejo de su sonrisa le iluminó la cara.

*

Justo en ese instante alguien llegó por detrás de él y se sentó a su lado rodeando su cuello con el brazo.
—¡Hey tío! ¿Qué haces aquí tú solo?
—No sé —se encogió de hombros—, haciendo balance supongo.
—¡Pues deja ya de hacer balances y vamos a bañarnos! ¿no? ¿Qué sería de esta noche sin nuestro tradicional baño nocturno?
En ese momento varios de sus amigos pasaron corriendo cerca de ellos en dirección al mar. El amigo que se había sentado a su lado lo miró con complicidad y se levantó para ir tras ellos. Las risas inundaban el aire de la cala.
—¡Claro! —dijo al tiempo que se incorporaba—. ¡Vamos a bañarnos!
Cuando estaba entrando en el agua la miró por última vez. Su amigo, que estaba ya dentro, lo vio mirando al cielo y miró también, extrañado.
—¿Qué miras? ¡Ah! ¡Pero si tenemos luna llena! —y todos volvieron sus miradas también hacia Ella.
—¡Qué bonita está! —dijo una chica del grupo.
—Sí que lo está —dijo él suspirando—. Ella siempre lo está.
Y se internó finalmente en el agua, llegando a donde estaban los demás. Pero ya no era él sino una persona completamente nueva.
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Un lugar el cual debo llamar hogar

Naces frágil en un mundo imperfecto
con llantos
y la necesidad que te protejan.

Con el sueño de un padre responsable
y una madre presente
así será , me cuidaran
hasta cada amanecer.

Dos años mas tarde
desde el nacimiento
el sueño yace roto
empiezan a quebrar mi ser
una familia rancia
que me acogen en su nido
con escasees de amor
y con odio en sus interior.

Seres rotos
que te añaden a su colección
de una casa vacía
donde queman tus alas
y la llama no deja de arder,
pero es mi lugar
el cual debo llamar hogar.

Frías mañanas
que se vuelven cansinas
con cada nota de su voz,
mis sentimientos amanecen taciturnos
esperando ser salvado
de esta agonía.

A mis dieciséis
mis ganas de vivir escasas,
cansado de sentirme un error,
tuve un intento
pero el deseo de un buen viaje
a lo desconocido,
me friso
escogí perderme en los ojos de nadie
y contemplar el eterno cielo gris.

Mi piel lastimada
el dolor mudo
y la inocencia robada
no era suficiente para ser defendió
por algún desconocido,
solo quería sentirme amado
y tener con quien hablar en las tardes nubladas
como aquel día que un señor mayor me toco sin permiso
solo era un niño,
quizás no lo entendías
pero le debo llamar hogar.

Me sentí olvidado
y entendí que era un crío abandonado
en la casa de los amigos de su padre,
el sueño de que regrese
aunque fuera demasiado tarde.

Crecí en cases
con miedo y agonía
sin una voz propia
con marcas en mi cuerpo
perdí mi color
en la batalla
y aun cubro los moretones
por el que dirán.

Llegue al final
agradecido por su labor social ,
me marche sin odio a mi tirano
olvidando los detalles
A punto de iniciar un viaje
Aunque me convierta el villano
de esta antigua historia.

escritor:
jhonbellido
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El lienzo, la tinta y el pincel

Es entonces cuando en el mejor de los casos,
me llevas, a la sombra de tu cintura recorriendo tus pasos...
dejando a resplandor de sudor tu cuerpo desabrigado,
desnudo y cálido mar de fuego que de sed, se ha embriagado.

Los manteles de piel abandonados por los lares de la habitación,
la sombra y el ansia de ver una vez más tu piel desnuda...
me hace recorrerte con la mirada y darle vida a la imaginación,
retumbar el cielo de concreto y dejar la luna muda.

La lujuria se hace tensa,
el deseo llama a la puerta,
se estremece tu mirada con crudeza,
y en el deseo me pides con rudeza.

Con el pincel de mi lengua sobre tu cuello firmo mi ser,
sobre tu espalda el reflejo despojado de las curvas de tus paisajes,
entre tus piernas un fluido poema mientras a mi pincel,
aún le queda tinta para tallar tu cuerpo en el mejor de los lenguajes.

Los nervios nunca existieron,
y bajando por tu pierna,
cayó el cálido calor del deseo.
Mis labios con los tuyos,
y de besar tanto tus labios,
de ahogar mis letras,
de escribir
mis mejores poemas,
de plasmar mis versos,
de los que te vuelven
totalmente loca,
sentí que,
tal vez,
sea momento de besarte en la boca.
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Postales

9 octubre 2007
Hola mamá,
aprovecho que ha salido el sol para escribíos una postal sentado en una terraza, preveo que será de las últimas veces que podré hacerlo en los próximos meses. Ya estoy instalado en mi nuevo apartamento, a las afueras de Uppsala, a una hora caminando más o menos, pero me gusta el sitio. Es tranquilo, no hay casas a la vista desde las ventanas y el silencio es magnífico. ¡Viviendo en Barcelona me había olvidado de lo que es el silencio! ¡Qué maravilla! Y el paseo hasta el centro otro regalo, bordeando el río, o cruzando por el bosque. A ver si cuando lleguen las primeras nevadas pienso igual. En fin, una postal no da para mucho. En la foto, la catedral. La majestuosa catedral de Uppsala. Para haceos una idea de la ciudad-pueblo, volved a ver "Fanny och Alexader" está toda filmada allí, y las calles y edificios siguen iguales. Si mal no recuerdo, M tiene mi copia de la cinta.
Besos y un abrazo muy fuerte a los dos!! Recuerdos al resto de la familia.

14 octubre 2007
Enric, nano, ¿cómo va la vida por allí abajo? ¿Sigues trabajando para los malos? Por aquí todavía ando un poco despistado, cuesta hacerse a cada nuevo país. Costumbres nuevas, funcionamiento de las cosas distinto, idioma nuevo… en fin que sigo dando vueltas en mi pequeña piscina un poco alieno todavía a la vida que transcurre a mi alrededor. Creo que en parte sigo junto al Mediterráneo, pero confío que el frío creciente ayude a distanciarme de esos recuerdos. Para sorpresa mía, hace unos días me descubrí maravillándome con las rubias. ¿Quién lo hubiese dicho, no? Es un enamoramiento escénico. Una luz oblicua, los árboles dorados, encendidos por el otoño, y ellas deslizándose sobre sus bicicletas levantando un mar de hojas secas. Sus cabelleras son como oro y vuelan junto a sus bufandas. No me he detenido en el rostro de ninguna de ellas, es la imagen del otoño, la bicicleta y la melena la que me cautiva. Aprovecho cuando sale el sol para tumbarme en alguno de los parques de la ciudad a leer y ver pasar chicas en bicicleta. Así pretendo olvidarla… la distancia geográfica ayuda. Saber que no existe la posibilidad del encuentro ayuda a ir despidiéndome de su dolor…
Espero recibir en breve noticias tuyas, y de cómo sigue todo por allí.
¡Cuídate mucho! Un abrazo


22 octubre 2007
Hola Maia,
Muchas gracias por la llamada del otro día, fue una grata sorpresa volver a oír tu voz después de tanto tiempo. Bien pensado, tampoco ha transcurrido tanto tiempo, no llevo un mes aquí todavía, pero tiempo y espacio actúan sinérgicamente incrementando la sensación de ambas. La mente trabaja de una manera curiosa, borra y reinventa recuerdos. El otro día me visitó una imagen de nosotros sentados en una cala de Colliure contemplando el mar, pero luego pensé que nunca estuve contigo en Colliure. Planeamos ir más de una vez, tenía que enseñarte la tumba de Machado y las colinas desde donde Matisse robaba la luz al Mediterráneo para sus lienzos, pero nunca llegamos a ir juntos. Si tienes oportunidad de ir algún día, ves. No te defraudará, es un pueblecito precioso. Todo y así aparecías en el sueño… que traidora que llega a ser la memoria. En fin, se acaba el espacio. Algún día viviré en una granja de madera roja, torcida y destartalada como la de la foto, ya sabes como me encantan estas cosas. Cuanto más viejas mejor, y por aquí en los alrededores hay muchas de éstas. Ya te contaré.
¡Cuida bien de mi pequeño! Ráscale bajo la barbilla, que ronronee, era lo que más le gustaba que le hiciese.
¡Un abrazo muy fuerte!

14 noviembre 2007
¡Primeras nieves! ¿Os lo podéis creer? Mediados de noviembre y ya lleva tres días nevando a nivel de mar. Fue acostarme un día, y a la mañana siguiente levantarme y encontrarme todo el paisaje cubierto por un velo blanco. Se ve todo tan limpio y virgen que por las mañanas hasta me duele ser el primero en pisarla y abrir camino a través de ella. Ensuciarla y sobre todo quebrar el manto que extiende cada noche sobre todo. Esconde todos los defectos de las calles, la suciedad, diría que lo homogeneiza todo, sepultando toda la fealdad urbana. En cuanto pueda os mando unas fotos de la casa y alrededores para que veáis como ha cambiado la cosa desde que llegué hace un par de meses. Espero que por Pirineos todo vaya bien. Supongo que ya habréis encendido la chimenea estos días y gozaréis de vuestro retiro en compañía de la Cara y los nuevos perros de adopción de los vecinos… si los alimentáis y los dejáis tumbarse junto al fuego ¡no me extraña que todos acudan a vosotros! A este paso, pronto os van a echar las bestias de vuestro propio hogar.
Besos. Recuerdos a las abuelas. Que no se preocupen, que me abrigo y me alimento bien… que el clima no es tan malo. Como dicen aquí: no hay mal tiempo sino ropa inapropiada. Sabiduría nórdica.
¡Más besos! que estos ya no me caben…

26 noviembre 2007
Ay Maia, la nieve es preciosa, pero aquí la hay en exceso… es un no parar. Nada malo con la nieve, lo peor es el hielo, los bloques de hielo que se van compactando al paso de la gente y los vehículos, allí los zapatos no se agarran bien y no es difícil patinar. Nunca pensé que a mi edad tendría que volver a aprender a caminar, pero así es. He descubierto que el andar sobre el hielo requiere otro estilo… a base de tortazos pero he caído en la cuenta finalmente, eso sí, después de caer literalmente cuatro veces en tres días al suelo. Cuatro patinazos y mi rabadilla que ya no da más, está bien dolorida. Todo y así este fin de semana me he dejado convencer para que me lleven a patinar al lago. Ya ves, al final patinaré… te negué el privilegio de verme caer varias veces en nuestros viajes a Alemania. Recuerdo que cada vez que en un pueblo había una pista de patinaje para niños en la calle me animabas a probarlo. Me estirabas de la manga de la chaqueta entre risas imaginándome con los patines entre todos aquellos chiquillos acelerados. Entonces no hubo manera, conseguí escapar a la caída sobre el frío hielo, todo y que sabía que me ayudarías a levantarme una y otra vez, y sostendrías mi mano. Esta vez, voy solo, dispuesto a caer y levantarme por mi propio pie, pues no dudo ya que caeré. Ya te contaré la experiencia.
¡Un abrazo!
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Te llamas....

Olor de pan a las cinco de la tarde.
Lluvia, cristalina dentro de la zona verde.

Vienes a mi, como yo voy a ti.
Unos más rápidos, otros más lentos.
Incluso, otros por voluntad.

Corres, te detienes, haces ver a todo como una fatigable perdida.
Me haces crecer, me haces reir, me haces sentir vivo.
Pero, me dices que al final, es un reloj de arena.

Eres tu, y soy yo. ¿Como?
Es la pregunta que me repienso y destruyó, pero siempre vuelvo a ella.

Emociones clandestinas, por miedo al rechazo, Instrucciones al odio.
Amor, a la vida, al valor monetario, a un olor de una piel, al verde insurrecto de tus ojos selváticos.

Eres vida, eres pasión, miedo y control. Tienes nueve meses dentro de ti, que esperan ser fuente de bondad.
Tus mejillas señalan el camino, eres estupendamente, eres solo eso.. eres.

Eres tu y gracias a ti, hoy te digo MUCHAS GRACIAS.

Diferencias idiosincráticas, pluralismo dentro de una misma corriente.
Rezos a las cinco bajo el sol y las perlas naranjas que resaltan los ríos y sus casas aledañas.

Grandes selvas, grises unas, con ciertas tonalidades culturales. Altas y bajas.
Mares de sonrisas blancas en paletas de colores que tienen historias comunes.
Manaure, Palenque, Bogotá, Medellín, Nariño entre muchas más.

Una taza de néctar color oscuro dentro de la rutina.
Una pequeña gotita de alcohol al almuerzo, Una dosis de fe bajo un tierno beso.

Montañas frondosas, paisajes únicos. mejillas color rojizo.
Labios color caramelo.

Desiertos, Nevados, Páramos, Llanuras, Selvas, muchas mas.
Son la carta de presentación de tus símbolos.

Gracias mujer de nombre Colombia.
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Felici-gat

Si tu estas mig amargat,
o cap-cot, desanimat,
Si tu vius en soledat,fes-me cas, adopta un gat,
tot sera felicitat !!
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El síndrome del "quisiera ser"

Hace ya algunos años charlando con mi hijo Gabriel (en ese momento 17) salió a colación el tema del síndrome del “quisiera ser”, comentábamos que normalmente nos ocurre a todos, el hecho de siempre querer ser otra cosa (en este caso querer tener otra edad), entre los 5 y los 7 miramos con cierta envidia a los de 13/14 que pueden ir solos a andar en bicicleta o que pueden armar partidos de fútbol y alquilarse una cancha en un fútbol 5, etc...
A los 13 observamos con recelo a los de 18 que ya no tienen que “bancarse” la matiné y pueden ir a bailar donde quieran, entrar a un cine y ver una prohibida... fhaa!, fulano ya tiene registro... quien pudiera...!
A los 18 estamos superenamorados de nuestra novia y lo único que queremos es estar con ella... mañana, tarde, noche... (sobre todo noche!) no veo la hora de tener 25/30 así no me rompen los viejos con el horario, el estudio, responsabilidad... si tuviera 25/30 años podría laburar, alquilarnos algo con la flaca y estar juntos todo el día (y las noches).
Cruzamos la barrera de los 20 y todo se vuelve vértigo, días, semanas, meses... a los años los vemos pasar con la sensación de ser arbolitos que miramos desde un auto en una ruta...20, 21, 22, 23, 25, 28... nos encontramos ya con la flaca en una casa alquilada (en el mejor de los casos será nuestra luego de tan solo 127 cuotas más) las cuentas se nos acumulan...
- Como ya vence ? si lo pagamos hace 2 días !-, ya tenemos que ir comprando las cosas. el nene comienza el cole... y hablando de Roma allá está nuestro primogénito en el patio jugando con unos autitos, lo miramos con una mezcla de ternura y orgullo y allá vamos con la tiza a marcar las calles para jugar con el, sacamos la bolsa de soldaditos y la desparramamos (pensando si se los vamos a prestar) y nos ponemos a jugar con el queriendo ser por un instante aquél niño de 6/7 años y por un indescriptible momento desaparecen las cuotas, las cuentas, los problemas de “adultos”, pero es solo un instante, por que a los pocos días nos damos cuenta que nuestro vástago (que hasta ayer jugábamos juntos) hoy cuenta ya con 17 años !, ya no nos pasa tanta “bola” por que si hasta ayer nos miraba desde abajo y estábamos tan alto! nos miraban sorprendidos,¡ éramos gigantes! y encima estábamos en un pedestal... hoy ya nos miran casi desde arriba, pero si están más altos que nosotros !, a una distancia de algunas generaciones, imaginate ! hoy ya somos unos jovatos de 45 ! si hasta ayer eramos Superman sin miedo a nada, hoy somos unos viejos miedosos que no queremos que salgan tarde, que no anden solos de noche por la calle, cuidate del Sida, trata de no fumar... (sobre todo yerba), fijate en lo que te da la gente que no conoces cuando vas a bailar (y las que conoces fijate más), no los dejamos “ser”, no le damos “libertad”...y en el fondo tienen razón...
Somos unos viejos rompe cocos ! no solamente eso si no que muy dentro nuestro nos gustaría volver a tener 17 años, poder ir a bailar, salir de joda dos días seguidos sin que nos duelan hasta las pestañas, no tener los bolonquis de adultos, te acordás cuando nuestra mayor preocupación era como decirle al viejo que nos habíamos llevado alguna materia...?, y mas vale que se enterara por nosotros... volver a tener 17 años !...
Entonces seguíamos hablando sentados en la “pelopincho”, mientras a la sombra nos castañeteaban los dientes y al sol nos hervía hasta los huesos...
- así es Gaby... siempre “queremos ser”-, queremos tener otra edad, ser distinto a lo que somos...sin darnos cuenta que aquello que queremos ser, alguna vez lo “fuimos” y que lo que hoy somos... alguna vez “quisimos ser” por eso hijo tenes que disfrutar a full “todas” las edades en su momento ahora que tenes 17 disfruta todo lo que tu edad te indique, no “quieras ser” mas grande para tal o cual cosa...ya llegará su momento, todavía estas a tiempo de zafar del “síndrome del quisiera ser” simplemente “se”, se feliz, disfruta lo que tenes, disfruta de tu libertad de elegir, lucha por tus ideales sin perder de vista la belleza de las cosas simples, como el hecho de poder estar sentados acá charlando y disfrutando este momento...
Entonces me dí cuenta que me estaba hablando más a mi que a él, que eso era tan valido para él como para mí... para vos que lo estas leyendo, para todos !
Disfruta ahora, disfruta hoy... simplemente SE FELIZ...!
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Os quiero libres (a mis hijas)

Os quiero libres

Libres para elegir
el tamaño de las faldas
que cubrirán vuestras piernas
sin temor a ser juzgadas,
para hacer y decidir
lo que siempre os de la gana,
libres para divertiros
a solas o acompañadas,
para que no tengáis miedo
al volver de noche a casa,
libres para maquillaros
o ir con la cara lavada,
para que os pongáis tacones
o zapatillas bien planas,
o bañador, o bikini
para nadar en la playa.

Os quiero libres
para elegir la carrera,
el trabajo y las batallas
que marcarán vuestras vidas
y os darán todas las armas
para luchar contra el viento
aunque caigáis derrotadas.

Os quiero libres
para elegir vuestras cargas,
para tener, o no, hijos,
o ser solteras, casadas,
vivir con vuestras parejas
o no compartir almohada.

Quiero haceros entender
que a nada estáis obligadas,
que no me gustaría veros
ni sumisas ni calladas
y que no por ser mujeres
han de cortar vuestras alas.

Quiero que seáis siempre libres
de corazón, cuerpo y alma.

Aurora Zarco.
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Nuestro propio invierno

Dos guías de hierro formando una vía,
trazando un destino escrito por ellas,
un mismo camino zurcido en traviesas
locuras de esas que nunca confiesas.

Gotas del rocío que unen sus fuerzas
surcando las hojas hasta caer en tierra,
que enlazan sus cuerpos tras viento y marea,
que sin separarse su vida completan.

Tú y yo somos eso, dos locos que aún sueltos,
viajamos unidos en ríos revueltos,
distintos fluidos que una vez disueltos
buscan un motivo en que verse envueltos.

Dos huérfanos niños de países distintos
que sientan sus bases con risas y mimos,
lejos de asustarse sin ser entendidos
se miran y sienten que son comprendidos.

Sabemos que somos la mar de imperfectos
que otros nos hablan en raros dialectos,
de nada nos sirve hacer lo correcto
si eso lo que implica es no ser un proyecto.

Dos copos de nieve que casan perfectos
cruzando sus brazos con ellos en medio,
sabiendo que el frío es perecedero
deciden fraguarse su propio invierno.
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No siento mariposas...

No siento mariposas
que vuelen por la calle,
ni escucho las campanas
de iglesias seculares,
no huelo los perfumes
de rosas y azahares,
ni veo las cigüeñas
volver a sus nidales,
...las torres hoy vacías,
las sombras nos invaden,
el humo de las casas
no llega a los pajares,
y todo en este día
tan lleno de saudades
pequeñas mariposas
perdidas no se sabe...

No siento tu presencia
desde hace unos instantes
presiento que has salido
y buscas otros mares,
océanos sin nombre
que vibren con su sangre,
las olas misteriosas
mezcladas con las sales,
son ecos y latidos,
susurros de la carne
que ahora se despiertan
sedientos y con hambre ,
por eso no te juzgo
y sigo en esta cárcel,
mi bella mariposa
ausente en esta tarde...

"...No siento las heridas
sufridas en combate,
la vida es algo hermoso
si aprecias sus detalles..."

Rafael Sánchez Ortega ©
15/05/18
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Querido amigo Alzheimer

Querido amigo, nunca jamás hubiera imaginado que esta relación hubiéramos entablado.
Tablas de vivencias y conocimientos que rompes al pasar.
Pasaste desapercibido y ahora ya eres uno más de este corrompido núcleo familiar.
Familias que creen que en sus casas no puedes entrar.
Pero entras en todos los sitios porque tú todo lo puedes derribar.
Derribas cualquier pronóstico de esperanza o de mejorar.
Mejorar el mundo quien te creo pensó que haría contigo.
Y al final contigo el mundo solo empeora porque ellos no saben dónde van.
“Iré a verte hoy” digo cada día que me levanto.
Pero levantar cabeza, palabra y sonrisa es difícil cuando te veo.
Porque verte y no reconocerte es tan arduo como saber que me miras y no me encuentras.
Asustadas están tus viejas ideas que solo quieren comprender lo que pasa.
Lo que pasa es que tengo un amigo que se alimenta
de tu mente y con tu alma lo condimenta.
Menta me ofrecías para masticar cuando era pequeña
“¡es como un chicle, pruébalo y verás!
¡Pero no ves que no te veo!
Veo tus ojos buscando auxilio, tu cuerpo pidiendo alivio.
Alivio encontrarás cuando tu cuerpo deje de funcionar.
Mientras tanto yo solo te doy las gracias, amigo mío,
por todo lo que día a día me quitas y ya nunca más me darás.


@freethewordd
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La librería mágica

LA LIBRERÍA MÁGICA


No sabía dónde estaba, pues aquel lugar parecía un almacén lleno de
libros. Todos hablaban -entre sí- un idioma parecido, aunque no lograba
entender nada. De pronto saltó uno y me dijo:
-¿Tú eres nuevo por aquí? -Le contesté que sí; y que si ocurría algo:
-¡No, no!, -me dijo-: -Solamente, te advierto de que tengas cuidado, ya que
estos libros son mágicos y no puedes despertarlos; como lo hagas, te darán
la lata y luego te volverán loco.

De pronto, veo volar a Don Quijote de la Mancha, en su bicicleta
cósmica, cabalgando entre el escaso espacio de pared en pared.
En las estanterías se oían voces lejanas; pertenecían a los personajes
de viejas y nuevas historias, como queriendo salir todos a la vez y contarme
sus batallitas, o sus cuentos.
Un caballero con barbas me chistó, diciendo:
-¡¿Qué haces por aquí?! ¿No sabes que esta prohibido merodear por
ciertos lugares de luces y sombras?
-No se nada -le dije-; tan sólo estaba mirando los libros...,
-Estos no son libros: son pensamientos enlatados en papel y prisioneros,
nos cortaron las alas; -además, me dijo-:
-Soy Séneca, el andaluz de Córdoba; enjaulado en mi libro de oro. Un
murmullo debajo de las estanterías me avisa del peligro que corro en ese
lugar, pero sigo rastreando, entre ellas, porque mi tiempo se detuvo, y quiero
saber el porqué de todo ésto; si, tan solamente, son libros escritos con letras
en un abecedario ordenado y libre.
Los pensamientos creados de muchas mentes prodigiosas, llenas de
sabiduría y talento:
Aquel de los molinos de vientos, Miguel, su nombre eterno, el
creador de D. Quijote señor, el de los sueños surrealistas y caballero,
merodeaba por este jardín, entre marañas de polvo, un ordenado
desorden de pensamientos.
En un recodo, en el ángulo metálico de las mágicas estanterías, vi al
mismísimo Federico, leyendo su cuaderno original, del “Romancero Gitano”,
como se limpiaba las lágrimas de bronce, revoloteando golondrinas alrededor
de su cuerpo, ahuyentaba, en su cabeza, a los pájaros.

Su vecina Carolina, las de los bellos ojos; la de pómulos sonrosados,
coronados de poemas, de versos de amor; toda su sonrisa iluminaba el
espacio: poeta de Almendralejos, luz de Extremadura (Espronceda, sufría en
silencio por su amor).

Todos son voces: del ocaso al abismo y del abismo al ocaso. Muchos
libros hablando y yo sólo escuchando sus letras: El punto, la coma, el
paréntesis, la interrogación y la exclamación, riéndose del punto y coma, sin
poder estar separados...

Las flexibles historias del mundo, danzando al unísono; sobre un
camino de aire y de polvo, en este desorden de paz; en un silencioso pasado
de ausencias, con palabras que gritan.

En el suelo, un libro se queja: ha sido pisado y le hicieron daño en sus
cubiertas: El maravilloso(tan antiguo, como moderno) Kybalión, llora de dolor
y soledad; quiere la libertad que anuncia en sus páginas; ser rescatado de
su estantería para poder descansar en los pensamientos más espirituales y
profundos.

Un aroma aterciopelado, desde un rincón, nos comunica olores de
siempre: Almizclen, Hierba buena, Tomillo y Romero...

Miguel Hernández me habla de sus horas en la cárcel, poeta del
hambre, del sacrificio,de la pena y el dolor; durmiendo en una jaula sin
libertad (pero con alas para volar).

Remolinos de aires nos envuelve en la lectura, Schespeare y
Lord Byron, Borges, Salinas, Cernudas, Pacheco, Valhondo, Lencero, León
Felipe, Kavafis, Pasolini, Bod Dylan. Merodean entre las páginas, ordenándo
las palabras, jugando con las sílabas, los espacios, Gala, pasea su bastón.

Dentro de este templo, de la palabra escrita, nos encontramos a
Rosalía de Castro, Carmen Pardo Bazán, Dulce Chacón, Almudena Grande,
Mª José Fernández... Todas, expresándose, con versos encadenados:
caminos creativos, en el Universo escrito.

Se mezclan las ideas, los pensamientos, alrededor de un oasis lleno de
estrellas. Una fuerza invisible de sentimientos merodea a las estanterías, en
un mágico pensar. Los hilos del saber florecen en el techo del olvido; y las
palabras piden libertad, como queriendo escapar de un laberinto de
intolerancia y despecho.


II

Los libros almacenados, desean ser adoptados por manos limpias,
sedosas, delicadas, sin mancha. Manos purificadas con el único elemento
posible: la Cultura (El poderoso Saber del Hombre y nunca la ignorancia de
la bestia o la oscuridad).

Desde el abismo más luminoso donde todo ciego ve, hay hadas con
sonrisas fotográficas, con luces de plata. Aquí, Piter-pan, juega con
Campanilla; juntos navegan en mares imaginarios con radiantes sonrisas.

En la bóveda, rosada, de pájaros es donde -el hombre- anida en sus
ilusiones. El tiempo está detenido en este templo de cultura solitaria.

Láminas, fotos del pasado... y un futuro lineal rodeado de mesas de
tertulias; donde se contemplan y se aman, con miradas furtivas:La novela, el
ensayo, el teatro, la poesía, la narración, la biografía, se casan con la luz y
las sombras, iniciando un camino con un futuro de resplandor, sin límite.
Los ecos, lejanos, me avisan de posibles tormentas literarias: Un
intruso dando voces, sorprende a la mágica librería. Es un libro nuevo que
viene empujando, como un torbellino, con aires caracoleados, entre los
entrantes y salientes de cada libro; éste molestando a los otros. Sus hojas se
les encresparon; hasta se cristalizaron las letras: Quiere un hueco social,
entre las mágicas estanterías (la oportunidad de ser seleccionado y leído, en
su “Horizontalidad Sentida”, permanente.

En la Librería Mágica, es donde está representada la historia y el
pensamiento de cada escritor(y es un mundo que simboliza la Cultura): ¡Ah,
mi querida Librería!¡No despiertes nunca!, porque en tus sueños está la vida.
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Desde la distancia

Con las manos en los bolsillos de su gabardina y el sombrero calado hasta las cejas, caminaba lentamente por la calle.
Llovía con fuerza pero no le importaba. En el suelo se formaban grandes charcos, que buscaba intencionadamente pisando fuerte sobre ellos.
Paró frente a un escaparate, donde una pantalla gigante, emitía un vídeo musical que no podía oír.
En la imagen reconocía a la cantante bailando una coreografía muy sexy.
Dos bailarines le acompañaban y sujetándola por debajo de los brazos, la levantaban una y otra vez.
Sonreía recordando lo poco que pesaba; prácticamente una pluma para aquellos dos fornidos y musculados muchachos.
Cuando estuvieron casados, él podía llevarla en brazos por toda la casa, hasta acabar en la piscina los dos, entre arrumacos, pasión y deseo.
¡Qué lejos quedaba ya lo que fue su vida...!
Lo había perdido todo, su trabajo como actor, su familia, sus amigos; a sí mismo y sobre todo a ella.
Ese último viaje le alejó para siempre.
Ajustado el cinturón de seguridad, el avión emprendió su vuelo a ninguna parte. Una explosión, una luz muy fuerte cegó sus ojos, y se acabó.
Ahora vagaba bajo una lluvia que no le mojaba y entre unos charcos que no salpicaban sus pantalones.
Y mientras, ella, bailaba tras un cristal.
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