Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 50, tiempo total: 0.024 segundos rss2

Haiku 3

Menuda joya
de cuero azabache.
Su voz: un filo.-


@ChaneGarcia
...
leer más   
5
sin comentarios 16 lecturas japonesa karma: 66

Diluvio de gatos negros

¿Ruleta /o ensalada/ rusa?
¿infierno, paraíso,
o un espacio en el cobertizo?
¿un revólver, un tridente
o un tenedor?

¿o una bala bien puesta
en las sienes
del mejor postor?

¿me haces la guerra
o mejor
me haces el amor?

Con este diluvio
de gatos negros
no hay paraguas
ni hay un arca
que aguante.

Y al que le venga el guante
que se lo plante.

Estoy harto
de camaleones monocromáticos
(y esto no va por ti mi amigo Peter)
y de las ratas de dos patas
que duermen de día en mi ático.

Y si los vampiros chimuelos
me chupan la sangre
dejándome cual piltrafa
en el suelo,
ojalá y venga mi abuelo
a bañarme en bloody mary,
o ya que me llueva sangre
del cielo,
y no culpo
quien pique el anzuelo.

Dame dos onzas de consuelo,
y unas tiras de cecina
para el asador.

¿qué si me siento cazador?
pues ando en cacería
de brujas
y que la que mal me hechiza
que se vuelva lienzo
para mi pincel,
o ya de plano
que mejor me haga el amor.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-mayo-10
leer más   
17
25comentarios 133 lecturas versolibre karma: 114

Un día

En el vaso vacío
con resto secos de café,
la cuchara reposa
contra el cristal .
Los segundo parecen microeternidades
y la eternidad una quimera.

Me abofetea el olor a lentejas quemadas,
y me esfuerzo por salir de este trance anodino.
Una mosca recorre la cuchara
chupando los restos de café.

¡Menudo día de mierda¡

Me desperezo con esfuerzo,
y retiro el guiso del fuego.
Tendré que cocer un poco de pasta.

Dejó de llover y
se quedó buena mañana,
antes de nada me daré un paseo
para sacar las polillas del cerebro.

Cojo un libro de poemas,
“Sin Coraza” de Javier Hortal y
me lo llevo para leer en la cafetería más cercana.

Al final, seguro,
que terminaré adorando este día.
No hay nada como poner
un poco de ganas y un mucho de buena poesía.



Hortensia Márquez

Imagen: de la película "Amélie"
17
20comentarios 94 lecturas versolibre karma: 115

El sastre de superhéroes

Y paso el hilo, y sigo... sigo.

Enlazo capas de cuero, de arena, de algodón.

Suave se desliza mi aguja, de alpaca bruñida. Por su ojo veo el mundo, encantador a todas luces.

Surco telas de melocotón, espero deslizarme surfeando pliegues radiantes.

Pespuntes sobre señales de tiza blanca, jabón en lascas que marcan patrones, piezas aleatorias de trajes con volantes.

Salto por los aires. Soy el sastre de las sorpresas, de las emociones de sal y pimienta, del chocolate con naranja, de las blusas de musas, de las capas de superhéroes, de las lunas menguantes.
leer más   
9
7comentarios 77 lecturas versolibre karma: 99

Y Aquí No Orvalla...

De vuelta a Madrid, enfilando la carretera. La mañana fue buena, de tranquila a serena, desayuno campestre, por costumbre copioso.
Un paseo y en la playa, una breve despedida al embravecido mar y a sus olas jocosas, y en remojo yo refresco mi cuerpo y de paso me quito con cuidado la astilla.

La comida en familia, una madre que mima y un arroz asturiano de chuparse las manos. Fueron días de descanso y celebración de aquel santo. Fue un refugio en la calma y una mínima huida del desorden urbano.

Me acomodo en el coche, hoy no voy al volante, hoy me dejo llevar sólo de acompañante.
El camino es muy largo, la autopista infinita que cruza una meseta, y el invierno se convierte en misterio...de cielo pardo.

Las tardes de domingo son plomizas en la radio; Arranco el "aifon" y, haciendo caso a mi amado, me descubro sumergida entre tácticas de guerra y una voz en off me transporta en el tiempo... Sin buscarlo me involucro en lecciones de conflicto, y eso que, en mis domingos, el descanso se me hace sagrado en todos mis sentidos.

Sumisa escucho al viejo maestro, pues al tiempo los druidas me recuerdan mi torpe reflejo ambidiestro…

Y es que una es muy parva en momentos de aprieto.

*
Cierro los ojos, el orvallo se esfuma en la línea del fondo.
leer más   
11
2comentarios 76 lecturas prosapoetica karma: 86

Noches de hierro

Vanguardias, neones y pálpitos. Coches de madrugada rumbo a besos pasajeros.

Cristales, acero y sillones de cuero. Arrancan pasiones en noches de hierro.

Maletas, claveles y trenes. Misterios de eclipses se deslizan por ventanas empañadas, vidrios grises de tonos húmedos.

Ven a mis calles. Bordea mis límites. Inyéctame ganas de amar sin tapujos. Quémame en miles de papeles, prende fuego a los te quiero.
leer más   
10
11comentarios 75 lecturas versolibre karma: 91

Tormentas de arena y fuego

Abrasan cuerpos, destapan los trucos bajo el sombrero.

De la mano te llevo a través de las dunas. Los pies descalzos, las manos desnudas.

Como el que muere de sed, esperamos impacientes las primeras nubes. Cargadas, henchidas. Rosadas, plomizas.

Rompió la tormenta, y por fin empapamos los ojos, los labios, las palmas, los dedos.

Oasis de palmeras abrazan los miedos. Los amansan. Hasta convertirlos en pequeños granitos de arena que caen y se amontonan, se pierden en la inmensidad.

Somos halcones libres. No volvemos a ninguna mano cetrera. Ningún lienzo de cuero curtido nos pesa en las plumas.

Charcos mágicos en mitad del desierto. Los genios de las noches, cargadas de estrellas. Pintadas de ternura.
leer más   
8
6comentarios 82 lecturas versolibre karma: 107

Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
5
2comentarios 46 lecturas relato karma: 51

Indiferencias (con @Transmisor_d_Sinestesias)

De pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias

El cielo está rajado
se ha roto
todo cae
todo sube

El sol oscila
proyecta círculos
de luz y sombra
contornea el mundo
lo pone en movimiento
como un barco
meciéndose en el crepúsculo

La ventisca me lleva
a esos caminos
que reconozco
de pies gastados

esos
donde no hay voces
ni aliento
ni calor
ni caridad
ni bonanza

al jardín de las moscas
de las naranjas
abortadas,
de las vacas
famélicas
de desesperación

Edenes donde
una llama de frialdad
gobierna

donde
lluvias de indiferencia
van desprendiendo
la piel

cutícula de mariposa
cuero de cordero curtido
corteza de olivo herido
pellejo de
gato
uñas en piel
ancoradas
escarbando
valles
de miradas gélidas
cargadas
de mudo rencor
engendrado
por lo gastado
del trato diario
periódico viejo
sin valor
pasos vaciados
a inversas
de las manecillas

lapso, ciclo, espacio
edad, vida, años
existencia, caducidad,
no existencia,

momento:
uno

de pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias


´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Composición conjunta de
@Transmisor_d_Sinestesias
&
@Alex_richter-boix
leer más   
9
15comentarios 152 lecturas colaboracion karma: 98

Llegará el día, llegará

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nos unamos
a las almas de pies doloridos y bocas secas,
a los que caminan cada noche,
durante horas, días, meses y años,
con pasos lentos siempre hacia delante,
atravesando mares, montañas y desiertos,
sin comer ni beber,
sin porvenir ni presente,
sólo pasado arrastrado en sus cuerpos transparentes,
sólo el pretérito que lleva cada uno de ellos en su memoria.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día que chupemos guijarros,
que los chupemos para engañar la sed,
y que soñemos para seguir viviendo,
que veamos relumbrar sus almas desnudas
y la muerte que los empuja hacia la vida,
que sintamos como por aquí y allá,
por todos los rincones del planeta,
ascienden los sueños de los humanos.
Todos diferentes, todos aspirando a lo mismo:
al deseo de la supervivencia y
al deseo del futuro arrebatado,
la obsesiva búsqueda de lo desconocido.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nuestros ojos lo verán,
verán con sus párpados fruncidos,
nos veremos con ellos escrutando el horizonte
lo descamaremos de espejismos,
el horizonte retrocederá,
retrocederá hasta el infinito,
y tras el horizonte, se perfilará el sueño,
claro y concreto,
y ese día no retrocederá,
no dejaremos que el sueño, el horizonte,
retroceda para perderse para siempre.
Porque no podemos,
no podemos dejarlo perder, por eso,
por eso…

llegará el día, llegará.

Llegará el día en que salgan del agua,
veremos salir los esqueletos de niños y adultos
que recogerán sus pieles,
se vestirán con ellas y se irán hacia su casa cantando,
y los abrazaremos
y lloraremos,
lloraremos de vergüenza por verlos de nuevo,
por no haberlos visto,
por no darles un espacio en nuestra memoria,
por negarles el abrazo,
por impedirles que envejezcan,
que se marchiten delicadamente con el tiempo,
por los años, dulcemente, como nosotros,
por no abrirles la puerta de los privilegiados.
Por todo ello lloraremos
nos desesperaremos
y pediremos perdón
en un gran abrazo que llegará,
que ya debería haber llegado,
que ya tarda,
que debería estar aquí,
donde acaba la historia del hombre
y asalta la crecida de los sueños.

Se abren los cielos
Se abren los brazos
Se abre el mundo
Y ojalá muera el imaginario

Que el llegará sea un llegó,
llegó el día, llegó.
leer más   
15
21comentarios 157 lecturas versolibre karma: 109

Mañana

Regalar libros, traducir sueños,
despreciar la dictadura de lo útil,
blasfemar en los confesionarios,
reírse a pleno pulmón de uno mismo,
resucitar primaveras sobre la escarcha
y la compra de una pequeña libreta de cuero
destinada a rescatar versos
que ya se dirigían al olvido.

Todos estos pequeños placeres
morirían si el mundo explotase,
tal y como merece,
mañana mismo.

Ícaro Carrillo - "Musas, blasfemias y trincheras" (Ediciones Zerkalo, 2017)
leer más   
11
6comentarios 81 lecturas versolibre karma: 110

Gas

Mi padre siempre me dice que porque no dejo la moto y me compro un coche, que son más seguros.

Que no entiende como prefiero tener frío en invierno, y calor en verano (con la chaqueta de cuero tienes mucho calor ) aparte de ser mucho más peligrosa, siempre dice que estaría mejor con un cochecito donde pudiera ir cómoda y segura.

Y tiene toda la razón, es mucho más seguro y al final mucho más cómodo un coche, por no hablar de que, en el caso de un accidente en la moto, es tu cuerpo contra el suelo, sin más protección para tu corazón que tus costillas.

Pero es que al final la vida es algo parecido a montar en moto, no es cómoda ni mucho menos segura.

Te llena de lágrimas como si fuera lluvia, de vez en cuando, y te impide ver con claridad, te empapa de las cosas que te van pasando y te deja mojada, y con frío.

En la vida no puedes poner la calefacción cuando llega alguien que te deja helada ni el aire acondicionado cuando sientes que te ahogas.

La vida no tiene airbags ni sensores de problemas; si te da una hostia, vas al suelo, y tampoco tienes escudo ni carrocería contra el golpe.

Cuando caes, cuando caes de verdad es tu cuerpo contra el suelo y para evitar que se te rompa el corazón también tienes únicamente la protección de tus costillas.

En la vida no hay GPS que te diga cuál es la ruta más corta para lograr tus sueños ni cuanto tiempo tardarás en conseguirlo

La vida no tiene opción de recalcular la ruta, a veces no hay segundas oportunidades ni puedes dar marcha atrás.

No hay retrovisores para ver quién te sigue ni forma alguna de tener seguro quien está a tu lado y quien no.

La vida es mojarte cuando llueve, jugártela en cada decisión.

Pero sobre todo la vida es libertad; es ponerse el casco para no perder la cabeza, y enfrentarse a lo que venga.
leer más   
5
1comentarios 13 lecturas prosapoetica karma: 73

Los desnortados

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Los desnortados, los insubordinados,
tumbados sobre el hambriento brillo del
invierno, andan distorsionando percepciones,
hasta desgastar la corteza de lo inasible.

Jumentos azotados por lo irremediable,
desabotonando inventarios de conjeturas,
embajadores de entusiasmos astronómicos,
elogiando la célebre asfixia que los une.

Los desnortados, los susurrados,
abismos de pensamientos apedreados, chapoteando
en un ovillo de distancias inmaculadas, se
abrigan demasiado con hipérboles mezquinas.

Tosiendo un simulacro de vientos
implacables, con un temor a
volar que no les impide caer
cuantas veces lo crean innecesario.

Los desnortados, los distanciados,
olas devastadas de un mar que no sabe
ser libre, soñando encerrar toda la
claustrofobia del mundo en una caja de zapatos.

Capaces de tributar culto a un escarbadientes,
convictos de escaleras de pan lactal,
dilapidando amaneceres clandestinos,
sin París, sin aguacero y mal pagados.

Los desnortados, los dibujados,
con la sonora rutina de sonreír con un
nudo en la garganta, pintando al óleo
desilusiones aficionadas con el estómago vacío.

Exhibiendo penurias con sentimentalismo
filantrópico, tacaños abyectamente patrocinados,
copropietarios de un escondite, con
todos los resentimientos lavados y planchados.

Los desnortados, los engañados,
regando cada tardecita los remordimientos que les
crecen en el pecho, ya el cuero no
da como antes para vocear alegrías robadas.

Con su llamativa ceremonia de amarrar
hasta el último murmullo al muelle de
las apariencias. Prefieren servir sus frustraciones
en vasos largos de cristales azulados.

Los desnortados, los abandonados,
los burlados, los mal pintados,
los enterrados, los enfrentados,
los evitados, los sospechados…
8
2comentarios 58 lecturas versolibre karma: 88

Pirañas

Cruzando el río
noté bajo mis pies
miles de peces arañas,
pirañas, que devoraban
mis dedos y mis uñas
húmedas y blandas.
Subiendo la montaña
sentí sobre mi espalda
los rayos del sol
que lentamente me abrasaban
y miles de abejas
desesperadas que mi piel,
como pétalos de romero
saboreaban.
Sumergido en el mar
sentí que miles de medusas
me picaban salvajemente,
descontroladas, celosas
porque otro cuerpo extraño
ocupaba sus aguas.
Desde mi humildad y entrega
sentí que a gusto se despachaban
los cuervos inhumanos
que a mi alrededor estaban,
que a los míos a picar,
a abrasar y a morder empezaban.
Chupaban la sangre bendita que
mis venas claman,
como escudo de los guerreros
griegos sus golpes amortizaban.
Hoy, desde el remanso,
con mis sienes blancas,
mi conciencia limpia,
mi corazón enamorado
y mi mente inmaculada,
me siento libre de los cuervos,
el sol, las medusas,
abejas y pirañas.
leer más   
11
1comentarios 50 lecturas versolibre karma: 92

Culpable e inocente

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Yo quiero contar la historia del vodka en
la garganta de los delincuentes, de los días
donde la espalda es de humo, y la
cautela, la última rama de un árbol desolado.

Elaborar la cronología de los incapaces de sostener
sus palabras en medio de la sarracina,
de los que hacen su voluntad tanto en la dimisión
como en las apariencias, del monaguillo que
perdió la batalla contra la madrugada
declarándose a la vez culpable e inocente.

Reseñar la triste biografía de aquel que buscó
alimentarse de felicidad en una fuente no
contaminada, y murió de inanición.

No quiero ser un centinela del principado de
la premura, para poder observar como el
agua se revela en la orilla del mar, y como
la humedad deforma lo impronunciable.

Quiero testimoniar como me salga de la
alopecia del matemático, de los taxis que
derrapan por las calles inundadas de la
palma de mi mano; conjeturar sobre los
que pretenden vivir todas las vidas sin
poder siquiera comprender la suya.

No quiero ser otro mezquino lazarillo preso
del reloj, caminando entre lo innecesario
y el determinismo disfrazado de azar.

Colaborar en la quita de pretextos de los
que se lavan la conciencia en el fandango,
derramar la luna llena en las brasas
de la pena de un pronombre impersonal.

Dejar mis colmillos de vampiro somnoliento en el
congelador, mirar sin parpadear a ese sol
con boca de alambre que alumbra un invierno
de hojalata; ver a los gladiadores de
la llaga y el pantano cumplir su vandálica
promesa de articular un llanto devastado.

Y mientras el otoño sufra sus bisiestos ataques
de pánico, proferiré mis parrafadas sobre el triste
aullido escorbútico de los corazones en recesión.

Quiero ser – si me da el cuero – megáfono de los
exasperados, arrancar con un alicate el 85 % de las
turbulencias desmoralizadoras, y sonreír por
las habladurías que se quedan sin aposiciones.

Continuar negándome a entrar en el redil, seguir
sintiéndome más a gusto a la intemperie; esperar
que llegue el día en que las avenidas
no traigan incorporadas su rutinaria hostilidad, y
ayudar a los fugitivos que logren huir
de la oscuridad de los sueños olvidados.

…Desearía no tener que actualizar cada cierto
tiempo el glosario de los pueblos que se
condenan a sí mismos por su propia inmadurez…
12
6comentarios 138 lecturas versolibre karma: 92

Toda palabra es un silencio no dicho

Nos preguntamos por nuestro pasado y tropezamos con un ataúd

Se escucha el zureo de las palomas
Los corazones andan envueltos en mantillas
Arrullados en un cielo emplumado ceniciento rojizo

Vuelve la garganta gris vinoso
Queja lejana de los que lloran la noche
De los que chupan piedras para matar la sed
De los labios vacíos que ya no sienten hambre
De los los que sonríen complacientes a su asesino

Son los que caminan con los corazones en las manos
Los llevan envueltos en mantillas
Les susurran palabras

Toda palabra es una duda
Todo silencio es otra duda
No hay palabra sin silencio
El silencio habita la palabra
Es el puente de unión de los sonidos
Los vacíos de sonido son el pleno de los sonidos
El latido de su expresión
El silencio es el tejido que sostiene la comunicación

Nos preguntamos por nuestro pasado y tropezamos con un ataúd

Nos preguntamos por nuestro pasado y tropezamos con silencios

Nos preguntamos por nuestro pasado y tropezamos con palabras que no debieron pronunciarse
leer más   
17
6comentarios 97 lecturas versolibre karma: 86

Luna enjaulada

En la jaula la luna está atrapada
pasa noches larguísimas en vela
en la mesa se extingue ya la vela
que su luz le sustrae estrangulada.
El mosquito que pasa de volada
chupa sangre de plata, y lento alela.
Ese pájaro libre que alto vuela
ya se mofa en su forma descarada.
Las estrellas que tristes ya la lloran
brillan solas en manto oscuro y bruno.
El cometa y Saturno ya la añoran.
Sufre el sol, apagando su melena.
Sufre el cosmos, haciendo largo ayuno.
Sufre luna, muriendo de la pena.


@SolitarioAmnte / x-17
leer más   
13
11comentarios 126 lecturas versoclasico karma: 84

Un invierno frío y largo

-¿A qué esperas?-

A que el invierno pase.

Este último se hizo largo,
casi fijo,
perpetuo,
calando huesos y memoria.

Un día, al despertar
se me clavó el hielo en la espalda,
a punzadas y trozos rotos,
como si de repente aparecieran
todas aquellas agujas perdidas
que durante años busqué en aquel pajar,
ese lugar seco,
lleno de olvido y lamento.

Sin apenas darme cuenta
se me escapó el verano.
Una mañana
el cielo se volvió del revés,
tuve que cerrar puertas y ventanas
y aprender a caminar
mirando hacia abajo,
para no ver siempre llover.

Hoy
el frío
ya no importa tanto,
tengo cuero suficiente para cubrir
todas las heridas que me quedaron.
En mi retiro,
aprendí a coser
con palabras escritas en hojas blancas
los remedios de las no pronunciadas.
Porque hay muchas que son amargas,
se clavan en la garganta
como espinas
de intenciones que se quedan amarradas,
enterradas
en ese bosque maldito
de todas aquellas cosas
que nunca nos dijimos,
que nunca hicimos.

-¿Cuándo vas a salir y ver?-

No me preguntes cuándo.
Ahogué todos los cuándo.
Los ahogué en tragos,
en copas,
en sexo,
y aún sigo tiritando.
Se hundieron todos por el camino de Fausto,
donde no se atisba salida
ni se intuye el holocausto..
Se ahogaron
en el laberinto del cuento
que nunca termina.

-Tú ya moriste,
recuerda cuándo-

No me digas eso,
ya no me acuerdo,
ni del calor
ni de la hoguera.
Pero mira,
tengo puesto mi traje nuevo,
lleno de petachos y remiendos.
No quita mucho el frío
pero tapa,
cubre la piel desnuda
de la intemperie de lo no vivido.

Ahora,
soy una de tantos y tantas,
fantasmas que caminan a tientas
sin mirar nunca lo que hay al otro lado del espejo.
Soy parte del paisaje,
una
diminuta
mota
de este manto
que cubre el mundo de nieve.
Y cuando el invierno acabe
me quitaré la ropa.
Y cuando el frío pase,
abriré la puerta.
Y…

¡¿Cuándo?!


Ya se me hizo tarde.

-Murió un invierno frío y largo,
mientras dormía.
D.E.P.-
11
8comentarios 122 lecturas versolibre karma: 77

Tras el umbral

Mirada perdida
vacía
sombría
soledad forjada
tras huellas quebradas
en la lejanía
guiando sus pasos
unos pies descalzos
en grietas abiertas
supuran ;
alerta !

Al anochecer
en frío cartón;
no hay lazos
ni flores
ni notas de amor
sus huesos quebrados
no obtienen descanso
es el duro asfalto
mojado en su llanto.

Vergüenza vestida
amanece el día
disfraz de vaquero ;
no hay látigo
ni cuernos
ni montura de cuero
tan solo un sombrero
que yace en el suelo
hay tripas vacías
gimiendo por dentro
y piden consuelo.

Y así día tras día
un espíritu más
qué pocos verán
y muchos, ignorarán
encarcelado trad el umbral
por el qué quizá ya nunca
volverá a pasar...


@rebktd
leer más   
8
sin comentarios 36 lecturas versolibre karma: 67

Traigo historias

Traigo historias...

De un faquir que se acuesta en una cama de clavos rentados y camina sobre infiernos hipotecados que fingen no abrasarlo.

De un monje budista, su voto de silencio, y sus charlas con el viento.

De chicas que se enamoran de chicos que están enamorados de otras chicas. De triángulos, rectángulos y otros polígonos amorosos, venenosos.

Traigo historias...

De una mujer hojarasca, olvidada por el último otoño. De un hombre que se quedó a vivir en el invierno, con paraguas tuerto.

De niños sin alimento que comen esperanzas sin sal. De niños glotones que se han comido hasta el gato, y a su mamá también.

De hombres de hojalata con corazón de león. De hombres de paja que no espantan ovnis, ni cuervos.

Traigo historias...

De princesas que comen sapos y paren principes enanos.

De oscuros caballeros Jedi que han perdido hasta la fuerza.

De virtuales avatares que han engullido a sus dueños, hasta chuparles los huesos.

Traigo historias... de amor, de tristeza, de amores tristes, de alegría, de valentía, de valientes corbades; de guerras, sus héroes, sus muertos; de los poetas y sus tardes y hasta de los poetas muertos.

Traigo historias... mas no traigo tinta, ni pluma, ni papel.

Traigo historias... que se agolpan en el pecho, en la oscuridad se matan unas a otras, disputándose el derecho, de salir a la luz.

Traigo historias...




@SolitarioAmnte
v-2017
leer más   
12
8comentarios 105 lecturas prosapoetica karma: 72
« anterior123