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Haiku 3

Menuda joya
de cuero azabache.
Su voz: un filo.-


@ChaneGarcia
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sin comentarios 22 lecturas japonesa karma: 66

Una obra de arte

Apareció y sólo era silencio, pero acabó por convertirse en una obra de arte. Con cuidados matices en la voz que le daban el color justo y apropiado. Su mirada era un emblema, un homenaje a la verdad y a la virtud. Sus manos removían todas las palabras que caían entre sus dedos; les daba la vuelta y las devolvía, con las palmas abiertas, a quien antes las había pronunciado. Le gustaba oler. Cualquier cosa nueva susceptible de ser conocida, tenía que pasar por su nariz antes de serlo. Pero lo mejor de todo era su sonrisa. Y es que no sonreía con los labios; su sonrisa era un conjunto de rasgos que se unían al unísono en su rostro, para crear la sonrisa más amplia y sincera jamás vista.

Pero no siempre fue así… al principio, sólo era silencio. Paseaba por los varios caminos de la vida sólo con sus pasos y sus ecos. Decía que oía voces que le hablaban, alejándolo de la soledad que le rodeaba. En realidad, no estaba solo, jamás estuvo solo, pero siempre lo creyó así. Quizás lo que quería era estarlo de veras. Así como algunos niños crean un amigo imaginario, él creaba su soledad imaginaria. Y esas voces que oía, eran sus sueños, decía, que lo llamaban a gritos para irse con ellos. Pero se tenía por cobarde; por un cobarde sin armas suficientes como para dejar atrás su vida y seguir sus sueños. Hasta que un día se cansó de ser silencio y decidió soñar…

Y ese día todo cambió. Recogió las pocas cosas que le podían caber en un bolsillo y decidió cerrar la puerta para jamás volverla a abrir. Ese día, caminó. Caminó hasta bien entrada la noche. Y al día siguiente siguió caminando. Y al otro día, y al otro…. Las piedras y el polvo del camino le fueron animando a seguir. Las mariposas contribuyeron a que su voz tuviera tantos matices hasta entonces desconocidos. Y poquito a poco, paso a paso, la obra de arte se fue creando. Sus ojos se vaciaron de lágrimas y se envolvieron de vida; una capa profunda de vida se iba formando poco a poco, vibrante y ansiosa, cada vez que abría los ojos. Y aprendió a sonreír sin esconderse. Descubriendo que a menudo, si se entrega una sonrisa, se recibe otra. Y decidió coleccionarlas.

Adquirió una bolsa de cuero de color marrón que antes olió. Cada día iba metiendo en ella todas las sonrisas que le devolvían. Cuando una brizna de tristeza se acercaba a su ánimo, no tenía más que abrir la bolsa y dejarse llevar por todas las sonrisas que guardaba. Y entonces decidió adquirir una caja. Una caja para guardar las palabras que iba encontrando por el camino, pero quiso insistir en que la caja no tuviera cierre; las palabras son libres, decía, no tenemos derecho a encerrarlas. Y así, a medida que iba recorriendo camino, iba recogiendo las palabras que encontraba y las iba guardando en la cajita. Pero un día, acabó el camino y se vio frente al mar. Un mar amplísimo y limpio; azul como su esperanza, inmenso como su alma. El alma de una obra de arte hecha sonrisa, hecha mirada... y saltó.

Hay quien dice que en el lugar más alejado del mundo hay un camino de arena que lleva al mar. En ese camino hay, desde hace muchos años, una bolsita de cuero y una cajita de madera que jamás el tiempo ha logrado cubrir. Y hay quien dice que a veces, si el viento lo permite, se pueden oír palabras y sonrisas entre las olas del mar.




(Aviso: a todos los que hacéis tan magníficas prosas....... Ze os pide mil disculpas. He querido hacer un experimento con esta pequeña historia. Sed benévolos, pues es sabido que Ze y la prosa no son muy amigas....... Mil gracias. Abrazos a todos.)
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27comentarios 240 lecturas relato karma: 113

Corrían aguas en enero

Corrían las aguas de enero
hasta suplicar
desembocar donde la cascada
lloraba nuestra timidez
sobre la pendiente cobarde.

Éramos almas someras,
nubes sometidas,
inconstantes y blandas,
folios redactados en tinta gris
con la traición exclusiva
de dos plumas esqueléticas.

Tras cincuenta años de éxodo
- y algunos mas
que nunca hemos contado-
nos vimos frente a frente
con nuestros sueños en cueros,
con el querer en carne viva,
y con el deseo
danzando entre los matorrales.

Era una tarde de enero
de extraño atardecer de Sol mohíno;
cantaba el agua,
cantaba la prisa en nuestra cumbre
y la risa entre tus labios.
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Gracia Nigra

Veo tu gracia nigra
en edad de olvido
olor de madera y cuero
al quiebre de la maraca
deslizando sudores oleosos
gotas que mojan vértebras
acequia paralela a médula espina.


Mirada libidinosa de ladrón en cruz
arqueando el cuerpo
como si fuera a escribir
intento de rozar el tintero
se me olvida tiempo de sangueo
al cumaco que palpita al aire
cuando la mulata de pies en punta
con la cresta me empuja y tumba.

Vapor que ebulle de tu cuerpo
quisiera tenerlo de traje
me ases con la mano
abriendo pasos entre hierbas
para hollar la arena de finos granos
con rastros que delatan.

Imagen de Palas pétrea
silueta fosforescente
reina para ser amada,
desnuda en noche sin luna
mis pupilas te iluminan
entrando en reino piélago
al mojar tu melanina
mis labios diluyen la mar
abrazo que en sal termina.
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2comentarios 40 lecturas versolibre karma: 37

Dentro

Vivo en paraísos de piedra
por cuyas paredes gotean
las lágrimas del tiempo.
Tres abismos por donde dejarme caer
y sin embargo
los pasos arrastrados en plena estupidez
siempre hacia el mismo lago;
el que nunca fue azul,
el que se cubrió de hielo
dejando mis pulmones justo debajo
de la primera capa de tristeza
al borde del suicidio premeditado
que nunca tuvo sentido,
ni palabra,
ni respuesta.

Tantos tiempos revueltos
intercalando años lluviosos,
viviendo noches eternas,
peleando contra días densos,
y todo sin dejar de tejer incertidumbres
para construir certezas
que aún no comprendo.

Pero no me escondo,
no me aporta nada el dejar la puerta abierta
pero no me escondo;
simplemente dejo un velo opaco
en todas las puertas y retengo dentro de mí misma
el alma en cueros.


Es demasiado frío el acero de la argolla
para mi cuerpo.
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El Cano menor

Nacho en el "Descanso..."
parecía un Sol acotufado
exhibiendo guapo esa melena leonina
todo redondo
chupando plano.
Él sabe...
y se cree su rol de astro
pues con la misma mirada te lo hincona.
Nacho se tuerce y danza
como una liebre-serpiente
sabe esquivar el tiro desde su esquina
posa ante la cámara
brollero e irreverente
tal como lo haría una desnuda maja vestida.
Nacho es un genio y él lo sabe;
pero se lo traga pa' adentro...
él es como una esponja
una fina telaraña
busca y caza en cada hecho
el rastro oculto de una musa escondida
como si un par de moscas le pasasen "Por la cara"
y eso sólo le inspirara "Los amantes"
con ese primer intro a lo más bestial
y de ñapa: un grito electrónico.
Nacho es un pez que le urge fuego
para avivar el agua de su piscis
él es de esos
que siempre lleva en el bolsillo
unas cuantas semillas de culo inquieto.-


@ChaneGarcia
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Diluvio de gatos negros

¿Ruleta /o ensalada/ rusa?
¿infierno, paraíso,
o un espacio en el cobertizo?
¿un revólver, un tridente
o un tenedor?

¿o una bala bien puesta
en las sienes
del mejor postor?

¿me haces la guerra
o mejor
me haces el amor?

Con este diluvio
de gatos negros
no hay paraguas
ni hay un arca
que aguante.

Y al que le venga el guante
que se lo plante.

Estoy harto
de camaleones monocromáticos
(y esto no va por ti mi amigo Peter)
y de las ratas de dos patas
que duermen de día en mi ático.

Y si los vampiros chimuelos
me chupan la sangre
dejándome cual piltrafa
en el suelo,
ojalá y venga mi abuelo
a bañarme en bloody mary,
o ya que me llueva sangre
del cielo,
y no culpo
quien pique el anzuelo.

Dame dos onzas de consuelo,
y unas tiras de cecina
para el asador.

¿qué si me siento cazador?
pues ando en cacería
de brujas
y que la que mal me hechiza
que se vuelva lienzo
para mi pincel,
o ya de plano
que mejor me haga el amor.


~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~
@AljndroPoetry
2018-mayo-10
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25comentarios 140 lecturas versolibre karma: 114

No sé si te recuerdo o te olvido

No sé si te recuerdo o te olvido
Te olvidé tanto que olvidé el por qué debía olvidarte
Olvidé las caricias, besos, miradas y amores
Olvidé las cicatrices, secretos, fingidos y golpes
Ahora no sé qué más olvidar

No olvido que tenemos historia
Que tú pusiste el Apocalipsis y yo me quedé con un cuento
Que te fuiste y yo perdí el control
Que me mentiste y yo aposté por los dos
Que me mataron, renací y te di amor
Lo he olvidado todo, jamás te conocí, jamás te olvidé.

Sigues aquí, en mi memoria.
Los ácidos gritos y venenosos comentarios los hice por defensa, para ganar la guerra
Si me odias, no me hablas y me cierras puertas en mi nariz, gané la batalla y escribí mi victoria
Ese era mi propósito, yo limpiarme y tú odiarme
No querer verme y no querer hablarme
Al parecer, gané, y si no he ganado, mi meta es la misma
Pero lo que olvidé
Es el motivo

Te estimo, valoro, extraño todo lo que di y lo que mentiste en darme

Tenemos historia, tenemos un libro
Uno que leí y ya olvidé su contenido, por odiar
Pero su portada es roja y dice "No tocar"

No creo que debimos conocernos, no descanso bien
Me tumbaste al final del averno, sólo porque dijiste "ámame"
Al final, no te acepto un hola, ni un café
¿Te recuerdas cuando yo sonreía al ver tu cara?
Pues yo ahora vivo con temor y desprecio a la misma
A aquella que mintió, rió y marchó
Digamos que ya no tiene carisma y mi amor jamás desistió

Pensé que lo único que nos separaría era la distancia, erré, fue algo peor, tú.

Llego a la conclusión de que no debo pensarte, escribirte y darte atención
Pues tú jamás lo haces, te apuesto que para ti fue una broma
Yo lo tomé todo por realidad, lo siento, canté la errónea canción
Ahora me toca escribir y galopar solo en esta gran loma

Tengo una larga fila de gente, una larga fila de oportunidades y una larga fila de negaciones
Todas me recuerdan a ti, nobles sentimientos que poco a poco se tornaran en mentira y olvido
Me pateaste tanto que ya mi mente carece de emociones
¿Por qué? Al diablo siempre lo conocen de espalda, referente a lo vivido.

No te odio, pues no te quiero destrozar la vida. Sólo abro mi boca y puedo hacer tu vida un martirio
Me gustaría hacerte un poquito de daño, el mismo disparo que me diste a mí
Pero... Nunca va a pasar, la diferencia es que yo sí te amé, jugué mi cuero por ti y tú estabas por obligación o mentira

Lárgate

No sé por qué lo digo

Si igual ya lo hiciste.
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Un día

En el vaso vacío
con resto secos de café,
la cuchara reposa
contra el cristal .
Los segundo parecen microeternidades
y la eternidad una quimera.

Me abofetea el olor a lentejas quemadas,
y me esfuerzo por salir de este trance anodino.
Una mosca recorre la cuchara
chupando los restos de café.

¡Menudo día de mierda¡

Me desperezo con esfuerzo,
y retiro el guiso del fuego.
Tendré que cocer un poco de pasta.

Dejó de llover y
se quedó buena mañana,
antes de nada me daré un paseo
para sacar las polillas del cerebro.

Cojo un libro de poemas,
“Sin Coraza” de Javier Hortal y
me lo llevo para leer en la cafetería más cercana.

Al final, seguro,
que terminaré adorando este día.
No hay nada como poner
un poco de ganas y un mucho de buena poesía.



Hortensia Márquez

Imagen: de la película "Amélie"
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20comentarios 94 lecturas versolibre karma: 115

El estallido de la Revolución

Tras la guillotina de las palabras
la sensibilidad
se separó del cuerpo
y cayó en un viejo saco de cuero.
Temblaba estertoroso.
Y te marchaste así, blandiendo excusas,
sacudiéndote sonrisas y adioses
con las manos aún ensangrentadas.

Un silencio de niebla en el cadalso.

En un último intento
la carne violácea buscó a tientas
naufragios de nervios supervivientes.
Los encontró en una montaña helada
y pudo calentarlos con el hueco
de sus manos. Remendó torpemente
las vísceras y se puso de pie.
Gimió dolorido al bajar las tablas,
mareado, confuso;
todavía silbaban las palabras
como balas rozando los oídos.
Un átomo de libertad
pareció deshacerse en su boca.
En ese momento debió de sentir
lo mismo que el primer hombre
prehistórico cuando fue consciente
de que podía andar
solo
con las patas traseras.

La gran bocanada de aire
le cortó el resuello
y
se encaminó hacia el bosque de nogales.

Amanecía.
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El sastre de superhéroes

Y paso el hilo, y sigo... sigo.

Enlazo capas de cuero, de arena, de algodón.

Suave se desliza mi aguja, de alpaca bruñida. Por su ojo veo el mundo, encantador a todas luces.

Surco telas de melocotón, espero deslizarme surfeando pliegues radiantes.

Pespuntes sobre señales de tiza blanca, jabón en lascas que marcan patrones, piezas aleatorias de trajes con volantes.

Salto por los aires. Soy el sastre de las sorpresas, de las emociones de sal y pimienta, del chocolate con naranja, de las blusas de musas, de las capas de superhéroes, de las lunas menguantes.
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7comentarios 77 lecturas versolibre karma: 99

Y Aquí No Orvalla...

De vuelta a Madrid, enfilando la carretera. La mañana fue buena, de tranquila a serena, desayuno campestre, por costumbre copioso.
Un paseo y en la playa, una breve despedida al embravecido mar y a sus olas jocosas, y en remojo yo refresco mi cuerpo y de paso me quito con cuidado la astilla.

La comida en familia, una madre que mima y un arroz asturiano de chuparse las manos. Fueron días de descanso y celebración de aquel santo. Fue un refugio en la calma y una mínima huida del desorden urbano.

Me acomodo en el coche, hoy no voy al volante, hoy me dejo llevar sólo de acompañante.
El camino es muy largo, la autopista infinita que cruza una meseta, y el invierno se convierte en misterio...de cielo pardo.

Las tardes de domingo son plomizas en la radio; Arranco el "aifon" y, haciendo caso a mi amado, me descubro sumergida entre tácticas de guerra y una voz en off me transporta en el tiempo... Sin buscarlo me involucro en lecciones de conflicto, y eso que, en mis domingos, el descanso se me hace sagrado en todos mis sentidos.

Sumisa escucho al viejo maestro, pues al tiempo los druidas me recuerdan mi torpe reflejo ambidiestro…

Y es que una es muy parva en momentos de aprieto.

*
Cierro los ojos, el orvallo se esfuma en la línea del fondo.
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Noches de hierro

Vanguardias, neones y pálpitos. Coches de madrugada rumbo a besos pasajeros.

Cristales, acero y sillones de cuero. Arrancan pasiones en noches de hierro.

Maletas, claveles y trenes. Misterios de eclipses se deslizan por ventanas empañadas, vidrios grises de tonos húmedos.

Ven a mis calles. Bordea mis límites. Inyéctame ganas de amar sin tapujos. Quémame en miles de papeles, prende fuego a los te quiero.
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Tormentas de arena y fuego

Abrasan cuerpos, destapan los trucos bajo el sombrero.

De la mano te llevo a través de las dunas. Los pies descalzos, las manos desnudas.

Como el que muere de sed, esperamos impacientes las primeras nubes. Cargadas, henchidas. Rosadas, plomizas.

Rompió la tormenta, y por fin empapamos los ojos, los labios, las palmas, los dedos.

Oasis de palmeras abrazan los miedos. Los amansan. Hasta convertirlos en pequeños granitos de arena que caen y se amontonan, se pierden en la inmensidad.

Somos halcones libres. No volvemos a ninguna mano cetrera. Ningún lienzo de cuero curtido nos pesa en las plumas.

Charcos mágicos en mitad del desierto. Los genios de las noches, cargadas de estrellas. Pintadas de ternura.
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Indiferencias (con @Transmisor_d_Sinestesias)

De pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias

El cielo está rajado
se ha roto
todo cae
todo sube

El sol oscila
proyecta círculos
de luz y sombra
contornea el mundo
lo pone en movimiento
como un barco
meciéndose en el crepúsculo

La ventisca me lleva
a esos caminos
que reconozco
de pies gastados

esos
donde no hay voces
ni aliento
ni calor
ni caridad
ni bonanza

al jardín de las moscas
de las naranjas
abortadas,
de las vacas
famélicas
de desesperación

Edenes donde
una llama de frialdad
gobierna

donde
lluvias de indiferencia
van desprendiendo
la piel

cutícula de mariposa
cuero de cordero curtido
corteza de olivo herido
pellejo de
gato
uñas en piel
ancoradas
escarbando
valles
de miradas gélidas
cargadas
de mudo rencor
engendrado
por lo gastado
del trato diario
periódico viejo
sin valor
pasos vaciados
a inversas
de las manecillas

lapso, ciclo, espacio
edad, vida, años
existencia, caducidad,
no existencia,

momento:
uno

de pronto
envuelven los fríos
las neblinas
las distancias


´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´´
Composición conjunta de
@Transmisor_d_Sinestesias
&
@Alex_richter-boix
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Llegará el día, llegará

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nos unamos
a las almas de pies doloridos y bocas secas,
a los que caminan cada noche,
durante horas, días, meses y años,
con pasos lentos siempre hacia delante,
atravesando mares, montañas y desiertos,
sin comer ni beber,
sin porvenir ni presente,
sólo pasado arrastrado en sus cuerpos transparentes,
sólo el pretérito que lleva cada uno de ellos en su memoria.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día que chupemos guijarros,
que los chupemos para engañar la sed,
y que soñemos para seguir viviendo,
que veamos relumbrar sus almas desnudas
y la muerte que los empuja hacia la vida,
que sintamos como por aquí y allá,
por todos los rincones del planeta,
ascienden los sueños de los humanos.
Todos diferentes, todos aspirando a lo mismo:
al deseo de la supervivencia y
al deseo del futuro arrebatado,
la obsesiva búsqueda de lo desconocido.

Llegará el día, llegará.

Llegará el día en que nuestros ojos lo verán,
verán con sus párpados fruncidos,
nos veremos con ellos escrutando el horizonte
lo descamaremos de espejismos,
el horizonte retrocederá,
retrocederá hasta el infinito,
y tras el horizonte, se perfilará el sueño,
claro y concreto,
y ese día no retrocederá,
no dejaremos que el sueño, el horizonte,
retroceda para perderse para siempre.
Porque no podemos,
no podemos dejarlo perder, por eso,
por eso…

llegará el día, llegará.

Llegará el día en que salgan del agua,
veremos salir los esqueletos de niños y adultos
que recogerán sus pieles,
se vestirán con ellas y se irán hacia su casa cantando,
y los abrazaremos
y lloraremos,
lloraremos de vergüenza por verlos de nuevo,
por no haberlos visto,
por no darles un espacio en nuestra memoria,
por negarles el abrazo,
por impedirles que envejezcan,
que se marchiten delicadamente con el tiempo,
por los años, dulcemente, como nosotros,
por no abrirles la puerta de los privilegiados.
Por todo ello lloraremos
nos desesperaremos
y pediremos perdón
en un gran abrazo que llegará,
que ya debería haber llegado,
que ya tarda,
que debería estar aquí,
donde acaba la historia del hombre
y asalta la crecida de los sueños.

Se abren los cielos
Se abren los brazos
Se abre el mundo
Y ojalá muera el imaginario

Que el llegará sea un llegó,
llegó el día, llegó.
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21comentarios 162 lecturas versolibre karma: 109

Mañana

Regalar libros, traducir sueños,
despreciar la dictadura de lo útil,
blasfemar en los confesionarios,
reírse a pleno pulmón de uno mismo,
resucitar primaveras sobre la escarcha
y la compra de una pequeña libreta de cuero
destinada a rescatar versos
que ya se dirigían al olvido.

Todos estos pequeños placeres
morirían si el mundo explotase,
tal y como merece,
mañana mismo.

Ícaro Carrillo - "Musas, blasfemias y trincheras" (Ediciones Zerkalo, 2017)
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Gas

Mi padre siempre me dice que porque no dejo la moto y me compro un coche, que son más seguros.

Que no entiende como prefiero tener frío en invierno, y calor en verano (con la chaqueta de cuero tienes mucho calor ) aparte de ser mucho más peligrosa, siempre dice que estaría mejor con un cochecito donde pudiera ir cómoda y segura.

Y tiene toda la razón, es mucho más seguro y al final mucho más cómodo un coche, por no hablar de que, en el caso de un accidente en la moto, es tu cuerpo contra el suelo, sin más protección para tu corazón que tus costillas.

Pero es que al final la vida es algo parecido a montar en moto, no es cómoda ni mucho menos segura.

Te llena de lágrimas como si fuera lluvia, de vez en cuando, y te impide ver con claridad, te empapa de las cosas que te van pasando y te deja mojada, y con frío.

En la vida no puedes poner la calefacción cuando llega alguien que te deja helada ni el aire acondicionado cuando sientes que te ahogas.

La vida no tiene airbags ni sensores de problemas; si te da una hostia, vas al suelo, y tampoco tienes escudo ni carrocería contra el golpe.

Cuando caes, cuando caes de verdad es tu cuerpo contra el suelo y para evitar que se te rompa el corazón también tienes únicamente la protección de tus costillas.

En la vida no hay GPS que te diga cuál es la ruta más corta para lograr tus sueños ni cuanto tiempo tardarás en conseguirlo

La vida no tiene opción de recalcular la ruta, a veces no hay segundas oportunidades ni puedes dar marcha atrás.

No hay retrovisores para ver quién te sigue ni forma alguna de tener seguro quien está a tu lado y quien no.

La vida es mojarte cuando llueve, jugártela en cada decisión.

Pero sobre todo la vida es libertad; es ponerse el casco para no perder la cabeza, y enfrentarse a lo que venga.
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