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El amanecer son tus ojos

Como un cisne negro

que cierra las alas al destino,

como la ciudad que duerme

los pasos ausentes

y borra las huellas de la vida

a la espera de un nuevo día.


Así mi fragilidad

que no entiende del gris del infortunio

necesita la luz de tu mirada

para abrazar mi tiempo.

Porque el amanecer no es otra cosa.
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Su pecho de rosa maquillaje

QUIERO QUE ME TOQUES HASTA EL ALMA.
Su pecho
de rosa maquillaje,
me desea de perfume tenue,
me desea de espuma.
Tú duermes, me acaricias el borde de mi cuerpo.
Qué ardiente quema.
Dibuja, tocando mi tejido sobre su pecho de rosa maquillaje.
Levemente, me rozas el límite de mi cuerpo tenso.
Tensos cuerpos hundidos en la saliva del verbo.
La flor más tibia de tu cuerpo,
esa lluvia goteando, mojando tus pechos fríos,
mojando tu cabello; el gopelteo de la lluvia, me llevas al cielo, al rumor de los cisnes; sal, vuélvete paloma que muero de placer húmedo.
El viento oficiante murmura
sobre el tálamo de hojas caídas bajo la lluvia.
Che-Bazán.España
www.youtube.com/watch?v=O6Ue4Enpumo&t=1705s Olimpo
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Hokku

Atardecer
bellos cisnes cotejan
canción de río

***************
Hokku | 2018
Transmisor d Sinestesias©
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Agua nocturna

Te refugias en las letras, transformándolas en el disfraz de superhéroe. Medias verdades, medias mentiras.

Son tu ariete para los puentes levadizos y las puertas de torres albarranas.

Pero resulta que esto no es una guerra.

Golpeas y desapareces, como un mago entre el impacto visual de una nube fosforescente en mitad de la noche.

Efectos teatrales que tan sólo consiguen agrietar mis venas. Mis labios. Mis volantes, que marchitos caen al suelo.

Mi partida fue un suspiro y un canto de cisne en mis últimos días de zozobra.

Me fui.

Eso implica no enredarse entre algas gigantes. Entre corazones de plástico que flotan a la deriva. Entre besos falsos y caricias vacías.

Ya no más.

Porque siempre quedarán vasos llenos. Miradas sin brumas. Almas desbloqueadas, porque no llevan candados.

Entre mis dedos llevo amaneceres y ocasos. Portan la parte cálida del círculo cromático.

En el centro sostengo el blanco. Limpio. No quiero ensuciarlo equivocándome más veces ni llevando a cuestas daños colaterales.

Sé feliz.

Hasta que te desintegres como las flores de almendro a medianoche. Hasta que brilles como constelaciones sobre el agua nocturna.
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Alma vieja (A @Denecro y a su insultante juventud)

...

Queda el guante lanzado
a tu joven pecho, Abigail,
en tus manos está recogerlo,
con tu donaire tan gentil.


Alma vieja

Tienes el alma vieja, me dices descarada
porque intuyes mis versos hilvanando
las costuras mil veces remendadas
del manto en mi regazo, manto de penas,
tristezas y soledades, manto de lana vieja.
Son los desgarros de un pasado nunca olvidado.

Tú, joven alma, de vocales cristalinas
con el presente hermoso de las crisálidas
y el futuro, ¡Oh, Afrodita!, del cisne blanco
vuelas entre nubes de hojas níveas
bajo las estrellas de tu mundo de color.
Y tus palabras, lágrimas de Fénix, sanaran almas.

Que lejos te queden ahora desamores
y perfidias, y levita al corazón asida
porque ahora, lo que toca, es vivir la vida.





@Inmalitia, Andrés García. © Agosto, 2018
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El cisne blanco

Heridas
mis pasos ciñen tu recuerdo
luchas inconclusas que polvorea el tiempo,
dolor que no se siente
se ha cicatrizado sin tus besos.

Doy un paso hacia atrás
al mismo tiempo otro paso hacia el frente
compás perfecto, uno a uno a cada paso de puntillas
con la métrica perfecta como un vuelo de un cisne negro.

La música anida cariñosamente
en cada melodía del viento,
una vuelta, otra vuelta
el rostro al descubierto viendo al cielo.

El cisne blanco,
celosamente cuida su cuerpo,
es más salvaje en su defensa que un perro suelto,
el cisne es elegante en un lago quieto.

Cicatrices apiladas como un montón de libros viejos,
guardan tantas palabras, tantos te quieros
se quiere un mundo para escapar de ellos,
la danza de los cines empezará de nuevo.


El mute
fast furious
17/98/2018.
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Réquiem

He apagado las luces
y con sabor a saliva amarga en la garganta
me decido a colgar los pasos
al otro lado de aquí.
A pesar de la falta de fuerza,
aprieto mis sienes con las manos
para sacar de mi cabeza
el canto de cisne que resuena
lejos, muy lejos...
        justo dentro.

Es la primera vez que escribo
con un cuadro propio en la mente;
se ve el mar
desde una ventana suburbial
que huele a desequilibrio.
Ahí asoma un rostro seco,
casi inexpresivo,
acordonado a una vida
que desconoce,
a pesar de llevar cuarenta años en ella.
El rostro sigue vivo, lo juro,
aunque no lo parezca.

Escribo y me detengo en cada coma,
en cada letra rota que me grita
que esa no es la forma.
Puñetazo en la mesa,
trago largo de algo muy helado
para que los latidos se repongan
y ojos cerrados dos segundos,
tres, sólo un momento
que incomprensiblemente
parece eterno.
Suspiro.
Regreso a la hoja en blanco
herida de recuerdos.
Papelera;
está llena
de una ingrávida calma que me aterra.

Sacar la arena del sueño
y lanzar las promesas por la borda,
todas y cada una de ellas.
No se sabe del mañana,
no se sabe del día que ha de cerrar
la madrugada. Se desangra.
Es la memoria tierna,
es el amor que escuece,
es la sangre lenta
de un cuerpo inerte,
dilo como quieras,
pero yo aún escribo
para cerrar puertas
y abrir nuevos significados
a hirientes esperas.

Deshilachada vida,
¿tan lejos te fuiste
que no encontraste regreso?
En la pregunta me llora el viento
que barre la certeza irrefutable que respiro.
Me despojo de mi propia silueta;
soy un garabato de dios
que erró al configurar mi tierra.
Para calmar el mal,
me agarro con fuerza a las letras
que he visto caer
y las escribo aquí,
sin pensar que lo que quiero decir
tiene el corazón dormido
y es únicamente para mí
aunque seas tú quien les dé sentido.

Pero insisto en sobrevivir;
me voy vaciando de palabras
y algún día tendré,
al fin,
espacio para mí.
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21comentarios 124 lecturas versolibre karma: 90

El nombre de la Luna

Y así fue, en la noche mirando el cielo,
mil nombres sonaron al darme el nombre:
Lua, Killa, Lebana, Yue fui nombrada.
Con la redondez vibrante de Moon,
con voz sensual como diosa Selene,
o la pureza de un Cisne Redondo.
De Miel, de Carton, Espejo o Cristal
y mil y un nombre más que ni recuerdo.
Pendiendo mágica en profundo Cielo
en la cornisa de una estrella vuelo.
Entre los ensueños y dulces sueños,
en cuatro fases bellas yo me muestro.
Gestando el tiempo del ser humano o
moviendo a pleno el fondo de los mares.
Poderosa, increíble y soberana;
por enamorados soy soñada…
Mi nombre nombrado por tantas veces...
Tu voz palpitante dice mi nombre,
porque hasta el cielo tú me llevas y
me pintas de azules y rojos desde
tu amor, reflejo en esos ojos moros.
Con un nuevo nombre tu me has nombrado,
nombre nombrado sobre todo nombre.
Mujer total, de la noche la reina.
Tú, bello Sol de rojo amor ardiente,
me haces brillar cuando los otros duermen.

A.B.A. 2018 ©
Amalia Beatriz Arzac
Buenos Aires Argentina

PH: Carlos Di Nallo
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10comentarios 133 lecturas versoclasico karma: 107

Sentidos consultados

Quiero ser la botella por el mar de tu tacto,
como luna en el agua, como cisne en la luna.
Quiero ser polizón que desvela al contacto
de mi piel tu mensaje de enlunada aceituna.

Yo quiero ser la chispa que frecuenta tus ojos
naufragando en la costa de tus iris azules.
Quiero verme en el prisma de tu luz sin cerrojos
aunque sea de lejos, aunque lo disimules.

Yo quiero ser el rio que despliega en tu lecho,
a madera y naranja, de mi cuerpo el aroma.
Ser el agua sin centro que me robas del pecho
si tu olfato desviste de mi torso el axioma.

Quiero ser de mis besos la flor de esa caricia
que en sigilosa euforia te eriza todo el vello.
Ser del escalofrío la mecha que lo auspicia
y ser entre mis labios la nieve de tu cuello.

Quiero ser al deseo patrón de su zapato
viviendo fantasías, robando contraseñas.
Yo quiero ser tu tacto, tu gusto, vista, olfato,
y escuchar tus sentidos para ser lo que sueñas.

Autor: Doblezero
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14comentarios 132 lecturas versoclasico karma: 95

Mis musas, mí música...

Fueron canciones, fueron sonidos,
ritmos bailados bajo la lluvia,
el vals que danzan tristes los cisnes
en la laguna.

Fue la milonga que quiebra el tango,
entre arrabales fue su figura,
el sensual trasluz de un gris boceto,
noche y pintura.

Fue un dulce adagio, lento y tranquilo,
hojas de otoño en la partitura,
el atardecer de la nostalgia,
fue la ternura.

Fue ese suspiro de un blues maldito,
en clave triste, notas difusas,
melancolía, la melodía
de la amargura.

Fue el movimiento de unas caderas,
el sabor dulce que me tortura,
la sexual salsa de piel de azúcar,
fue sabrosura.

Fue la bachata que huele a peligro,
luces y sombras de una aventura,
propuesta indecente en boca ardiente,
fue travesura.

Fue como cuerdas de una guitarra,
el clavelito en una bandurria,
el sutil tacto de unos acordes,
fue piel desnuda…

Fue un flamenquito de madrugada,
bella gitana bajo la luna,
el sentimiento, fruta prohibida,
fue la censura.

Fue eco del soul surgido del alma,
una princesa de lluvia púrpura,
coro de besos, ritmos sinfónicos,
fue tan profunda…

Esos sonidos, la risa, el llanto,
de esas que fueron y son mis musas,
sones alegres, dramas sonoros,
fueron mí música.
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Si me atreviera...

Si me atreviera a decirte
tantas cosas;
a contarte, por ejemplo, dónde estuve
en la mañana,
lo que hice y lo que hablé
con los amigos en el parque,
la visión, en su paseo, de los cisnes
por el agua,
las ardillas juguetonas
que trepaban a los robles,
los vestidos sugerentes de las hayas
avisando del otoño,
el semáforo daltónico despertando
en la mañana,
el vehículo que cruza, indolente,
en mi presencia,
el forzado peatón que exhalando un juramento
hace un quite en una acera,
y hasta el hombre, que en sus sueños,
perseguía a los cometas...

Pero también te contaría otras cosas,
por ejemplo:
Del teléfono, sin nombre,
con que espero que me llames,
de los versos y latidos
que florecen en el alma,
de la sangre, que se altera,
cuando noto tu presencia,
de los labios, que sonríen,
cuando veo tu sonrisa,
de la rosa inmaculada
que me inspira y que te ofrezco,
del tatuaje con tu nombre
en aquel árbol que bien sabes,
de la luz enamorada de tus ojos
que te robo y hago mía,
de ese beso irreverente de tus labios
que deseo,
de mis labios dedicándote un poema,
de mi cuerpo, que se pierde, estremecido,
cuando nota tu presencia,
de la fuerza y la pasión que se desata
por mis venas cuando escucho
tus palabras...

...Y al final te contaría
que te amo,
que te quiero,
que deseo estar contigo, simplemente,
y si acaso tú no quieres todo esto,
pediría que me dejes observarte
en el silencio de la noche
y mientras duermes,
con respeto y sin palabras,
como el niño que contempla, desde el sueño,
a las estrellas,
y que espera, el imposible,
de esa luna que le hable y que le atienda,
aunque todo sea un sueño irrealizable...

Rafael Sánchez Ortega ©
26/06/18
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¡Despertad Halagüeño!

¿Por qué la insistencia
De tomar control de la sociedad
Y fomentar su homogeneidad
Ante el vulgo y su existencia?

No me ciñe en la conciencia
Lo que con sagacidad,
Hasta la plena autoridad
Ha constreñido en su presencia.

Ante toda decadencia
Y su oprobia contestación,
Los asnos salmodian su canción
Con umbrías en su conciencia.

Y con bandadas triviales en el ara
¡Si!... en la cúspide del vasallaje.
El vulgo y su baladí equipaje,
Constriñe sus rodillas difamadas.

Al dimanar de su artimaña
Me ahondé en un insigne
Acicateado por un Cisne
Que pregonaba hazañas
Desde el tabernáculo de sus letrados.
Y sus cándidos y fecundos magistrados
Eran como dioses del Olimpo,
Causando un pueril abismo en mi limbo
Por tanta magia quijotesca,
Y mi solemne alma dispuesta
A verter rasos ataño,
Que en lo perenne de los años
Sus púdicas y mirificas creaciones
Han osado como bastiones
Lo excelso y apacible de su talante.
Increpando atávicos por delante
Y causando mi ademán ingente
Que tanto la augura de la gente
Había crispado en mi raciocinio
Como quimera de inquilinos

Al despertar mi realidad
Conocí el vergel de mi ciudad.
También pude apreciar el pudor
Con que el cívico y su sudor
Irguieron esta presea
Como toda una odisea.
Tanto en esculpidas esculturas
Como en proverbios y letras puras
Que perecen en la mirada intrigante
De la mezcla del rebelde al volante,
Que fue el nativo quijotesco.
Y junto al mulato ya dispuestos
A teñir lauros miríficos
Prometiendo su ras solemne a ser prolíficos
Ante la albura genocida.
Y aunque hallándose sin salida
Secundaron su braveza
Con arpegios en su cabeza
Del Gran Agüeybana.
Y con ufana heroicidad
Perecieron en sus gloriosos vestigios
Por impugnar el desprestigio
De traicionar su idiosincrasia
Tomaron el vergel de la eutanasia.

Nuevamente el infortunio
Se repite después de cuatro centurias,
Y a pesar de las Lemurias
Se devane un heráldico plenilunio.
¿La realidad?... Hoy es diferente
Ya que el atropello fue inminente
Causando un luctuoso rezago semilunio.

Ese vacío ahora naufraga
Y es trémulo de todo arte.
Porque ciñeron su filosofía por delante
Del vulgo que es quien paga
La desgracia de los insólitos subclavios.

Aunque nuestra sangre aún reluce
Lo que nuestra tierra induce
A la osadía de lo engavio.
Sien de preces en desagravio
Una lid devana en mis labios
Y una esfinge deslíe en despojos
Se le atañe a leguas en sus ojos
Todo lo insulso y deplorable.
Aunque nuestro ser admirable,
Poco etnocéntrico reclama
Todo lo que en el amor emana
En contra del displicente racismo.
Porque la Tierra es raíz del humanismo
¡Si!... La compenetración de almas profundas
Y aunque en la mente se nos inunda
Que el alba boreal es sobresaliente
La ingente del meollo y el austral van en alza
[hacia Poniente.

¡En alza hacia Poniente!

Sacudiendo el salazón.
Quedando en lo profundo la razón
De su deber y reconocer
Que en lo más recóndito de su ilustre oropel
Medra un capullo de nuestro vergel.

Ha de increpar en la alforja
Del sendero, del camino
Que su alba realidad amorfa,
Honra la carcoma que somos aurinos.

Aurinos mucho antes de su aparición
Diversificados en destrezas
Profundas como represas
De la filosofía análoga a la Ilustración

¡Su azoro no me sorprende!
Hasta el águila se espanta
Al escuchar las hazañas
Que el Guatibirí emprende.

Se les crispan las plumas al oír
Que los aires letrados e ilustrados
Fueron alguna vez gobernados
Por pitirres acicateados
En el cimiento de la cumbre.
Y a pesar que se vislumbre
Que nuestro gallo no tiene cresta
La lozanía acogerá su respuesta.

Al menos en ella reinciden
Mis esperanzas lánguidas.
Porque en todas las épocas álgidas
La ilusión halagüeña es la primera que elide.

¡Incógnito! Para el adalid y sus inmundicias.
Pues solo reina la codicia
De su oligarquía y su plebe
Siendo víctimas del despliegue
De tanta sangre y conciencia derramada.
Se necesitan fuerzas armadas
De ética y de moral
Para poder apaciguar
La guerra que los asnos
Han creado para los esnobs.
Destruyendo la esencia
De ser Libre por creencia
Además de por Derechos y Deberes.
Son triviales los saberes
De verter nuestro cabal vergel a sumisión
Del luctuoso vasallaje que dispone la
[llamada “Americanización”.

Cuando hasta el Guayacán centenario
Es numantino testigo y rival
De la profana expresión que hace rielar
A cualquier adversario.

¿América? No es cuna de los del Norte
Sino los que con su porte
Y quijotesco talante
Cultivan la verdad de su carácter.

¿América? Compone todo un hemisferio
Y no la putrefacción de su imperio
A costillas del mundo.
Cuidad “héroes” boreales su rumbo
No estaremos arrodillados muchas temporadas,
Aunque retornen en bandadas
Este pueblo perecerá con su formación
A pesar que no exista compenetración
Entre el tabernáculo cultural
Y la ética gubernamental.

A pesar del daño realizado
Por parte de ambos soberanos
Es deplorable y suplicio saber
Que nuestros caudillos ignoren el deber
Der ser humanos primero.
Y ante todo esto reitero
Trabajar por nuestro terruño,
Siendo un hermético mandamiento del mundo
Al embelesar nuestro nacimiento.
Honrando la presea con el comienzo
De esta odisea valerosa
Y dadivosa.
Mas cuando el vernáculo apacible
De nuestro vergel ineludible
Deja una huella permanente
En lo excelso de nuestra mente
Y en lo más recóndito de nuestro ser;
Identidad que ahondaré hasta perecer.

Aunque en el proceso nunca sea
El talante de ésta odisea
Y cambie menos la actitud
De toda la multitud.

¿Seguiremos como odaliscas
Con todas las inmundicias
Perenne en el corazón?

Nos esfinge y con razón
La perdiz y sus rasos
Que nos esperan con sus brazos
Abiertos en agonía
Sus mirificas estadías
De ser Libre y Soberano.
Lo halagüeño ahonda en nuestras manos.
¡Despertad mis Borincanos!
Con amor y talante de artesanos.
Para mostrarles al mundo el deber
De amamantar a nuestros vástagos con el beber
De ser un valeroso Antillano.
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6comentarios 90 lecturas versolibre karma: 88

Hokku

En la laguna
veo unos cisnes blancos
nadando tristes.
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¡Querida mía!

Dulce me pareciste niña.
Eras como el viento en la noche,
que atravesaban mis sienes.
Contemplando el cielo sentía euforia,
de saber que estas en algún lugar escondida.

Tu sonrisa tan brillante, como plumaje de un cisne,
la belleza que desprendes, con sólo una mirada,
las palabras, que adornan mi aturdido alma.

Ahora no sé dónde estás.
Quizás, escondida en algún lugar
dónde las flores brotan de alegría
por tenerte a su lado.
¡Oh querida mía!
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2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 93

Mi saquito

Despertar,
abriendo los ojos dormidos
frente a dos tostadas,
apunto de quedar atrapadas
en el infierno,
y observar como le salen alas
de Campanilla,
saliendo catapultadas
para besar la miel
que quedó en mis labios.

Se han mezclado los versos,
con las migas desparramadas,
se han mecido
por la ondulación suave
de los latidos de mi mano,
como una batuta maestra,
llena de notas musicales,
que recrean la brisa suave
de versos tonales,
volando, libres
como mota de polvo,
flotando en el lago
de los cisnes,
jugando a ser
partícula de luz.

Y se han convertido
en tempestades,
de versos quebrados
y sesgados
que caminan a gatas,
tratando de llegar
a lo más alto.

Yo, sólo guardo,
un saquito pequeño,
con algunas palabras
que hice mías,
es la cosecha
de mi vendimia.

Comparto mi pluma,
mis palabras,
mis versos,
mis estrofas,
mis poemas,
hasta mis puntos cardinales.

Es lo que tengo,
mi único tesoro
que guardo y no vendo.
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Viejo piano

Tanto tiempo que llevaba dormido
y esta tarde ha decidido despertar.

Quizá fue nuestro silencio
que lo desveló.

Sin espera ni dilación
nacen raudos los acordes
desde el fondo del viejo piano.
Impetuosos y decididos.
Con la vehemencia
de las cosas que están ahí desde siempre
y para siempre.

Dominándonos al instante.
Invadiéndonos.
¡Removiéndonos el alma!
Nublándonos los sentidos.
¡Poseyéndonos...sin tregua ni compromiso.

Triste, como es su costumbre,
un poco traicionero,
como queriendo atraparnos por sorpresa
y enrejarnos eternamente tras sus teclas.

De sus cuerdas brota a chorros aquel viejo tema
que tantas veces tú tocaste para mí.

Nos lo quiere regalar hoy...este piano agradecido.

Momento sin tiempo
apenas un instante.
Olvido del mundo... de la fanfarria...del clamor.

¡Notas que parlotean en mi cabeza como diablos!
¡¡Sonidos que me golpean como martillos!!
melodía...que nos hace temblar por dentro
¡¡Ritmo furioso como la ira del tirano!!
y a la vez suave...como del cisne, su plumaje.

Porque tu estas conmigo
y él lo sabe.

Lo sabe bien
porque nos ve y nos oye.
Nos lee por dentro
mira si nos miramos
siente lo que sentimos
¡ríe si reímos!
¡¡y llora con nosotros si lloramos!!

Este piano agradecido
que quiere acariciarnos,
y nos brinda lo que guarda con tanto celo
bien escondido
entre las fibras de sus viejas tablas.

¡Los compases mas profundos!
!los mas bonitos¡
!!los mas tortuosos los mas extraños¡¡

los mas tristes
los mas bucólicos

...los que apenas son un lamento...

los compases mas dulces
que jamás podremos escuchar.

Abrázame niña pecosa
¡baila conmigo ahora!
debemos agradecérselo.
No perdamos este momento loco.

¡Abrázame mi niña pecosa!
¡Agárrate fuerte a mi!
¡Tan fuerte que me hagas daño!
pega tu cara a mi pecho
¡que yo te sienta!

Bailemos como nunca
nuestra canción.

Y dejemos que el viejo piano
triste y agradecido...
nos arroje sus notas eternas...
y nos dé su consuelo...

y nos arrulle.


a la pecosilla mas dulce
que se cruzó en mi camino

J. Robles
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Te llevo bien.. Hasta que me traicionan los sueños

Me haces de tripas corazón,
a la vez que lo estrujas,
y te lo comes.
Una sopa de emociones al vacío.
Que revolotean en el plato creyéndose
letras que quieren convertirse
en poesía bajo tus labios.

Me haces ser la mejor versión de mi misma.
En formato original.
Sin doblaje ni subtítulos.
Ni escenas falsas de acción,
camufladas bajo efectos especiales.

Pero esto no lo sabes porque no estás.

Por eso necesito que te digan.
Que sigo siendo el patito feo con alma de cisne.
Algo triste.
Como Barcelona que llueve desesperada,
por verte.
Y tú, enamorando Valencia,
que te ve siempre amanecer,
entre nubes de papel.
Que a mí, sólo me quedan las noches,
en las que no estás conmigo.
Convirtiendo tú ausencia en cafeína
con la que sobrevivo sin ti.
Porque he deshojado los días del calendario,
como margaritas inocentes secuestradas
por jóvenes enamorados.
Intentando averiguar,
día sí, día también,
cuando te dejarás ver.

También necesito que te digan
que dejes de pensar en mí,
porque no paro de soñar contigo.
Que yo por ti, soy la excepción
que deja intactas todas las regla.

Necesito que alguien te lo diga.

Y que sepas que te pienso.
Que te escribo y te describo.
Mientras te siento, dentro,
te gimo y suspiro.
Que te quiero.

Porque si te lo vuelvo a decir yo..
No se que pasaría si te lo volviera a decir ..

No miento cuando les digo,
que tus brazos son la cuna
que mecen mi alma
entre la paz y la tormenta .
Y que eres cura para esta
esquizofrenia insana,
autoinflingida y diagnosticada.

Necesito que te digan que estoy
arrasando con los medios
para que no lleguemos
al fin.
Y es que no encuentro
justificación más bonita
que despertar
siempre,
desayunándote a ti.
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El Fénix

Desde oriente una Virgen en la palma un azulejo
Y al oído le ha dicho
"Laus Deo"
Y avanza la criatura hacía occidente
Le crecen las plumas y las alas
Y la cabeza es de fuego
Y el humo de éste no es negro, sino blanco.

Anochecer

Las brasas azules que el ave ya muerta dejó
El tizne, hollín y carbón
La flor amarilla el cuello agachó
Pero ahí en las brasas el ave está
Y plumas gigantes azules serán.

Amanecer

Ya en el oriente el fénix ha salido
Y ha hecho al cisne salir de su ensueño
Los peces quietos fueron desayuno
El lago negro se evapora
Y pradera de llamas azules es ahora.
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