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Te arranqué de mi memoria parte 2

Hay amores que se curten
…….en los desamores
se hacen invencibles.
La mejor espada se pule
en el fragor de la batalla
cuando la tempestad llega
es por que se ha tragado
muchos veranos.

…………..Como saber
si voy por el camino correcto
que señal me reserva el universo
atinaré a descubrirlo.
Haré caso a mis sueños……?
Dicen que el inconsciente nos habla
conversa y crea imágenes
es un conducto eléctrico
me mantendré enchufado
leeré entre líneas sus consejos.

Hoy cuento con el desasosiego
la tranquilidad y la calma
………que da la libertad
de no estar comprometido.
De no estar atado a nada
la turbulencia que creabas
……..me da fuerza.

Ahora si podré caminar
por la cuerda floja
con sostenido equilibrio
mi espíritu encontró
la autentica paz.
No me llames
no estas en mi lista
y si llego a responderte
te volveré a contestar
y como te lo dije
.....en anterior entrega.
………..Pero esta vez
te lo cuento en silabas
incluyendo la sinalefa

ya-noes-tas-en-mi-lis-ta.
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La mujer de al lado

¿Alguna vez te has preguntado si alguien piensa en ti?

Elevas la mirada hacia lo profundo de tu ser. En ese lugar donde se esconde la intranquilidad de hacer algo que no sabes. Solo las gotas de sangre que ruedan por tu vientre descubren el inminente recuerdo de inmortalizar pasiones vacías.

El sudor se desliza.

La demencia se apodera de tus labios.

Tu cuerpo delata tu respiración acelerada de ese profundo y mortífero recuerdo.

El adiós.

Recuerdos que relucen en tu mente y en las palabras que se ahogan en un intento desesperado de articular algún sentimiento que se refleje en la soledad de tu rostro.
Ese rostro desorientado por los años que se arruga en desesperanza, soledad y decepción.
Eres como esa rosa desorientada; que en el fluir de la vida ama sus pétalos delicados sin percatarse que detrás de tanta belleza, se encuentran las espinas dolorosas e hirientes.
Esas espinas que rasgan el alma y aniquilan al amor en su plenitud.
Logras cubrirte el rostro cada vez que consigues fijar a tu amado en tus recuerdos. Las lágrimas se escapan de entre tus manos y vuelves a sucumbir a encerrarte en ese dolor injurioso.
¿Lo ame?
Comienzas a seguir el juego de preguntas y respuestas innecesarias cuando descubres el llanto apoderarse nuevamente de tu frágil conducta. Tu rostro reflejaba la incontinencia de recuerdos ingratos y desvanecidos. Quizás placenteros
Desesperación y angustia se reflejan al encender repetidamente cigarrillos, unos tras otros. Las huellas de ese humo palidecen en conversaciones serenas, de esperanzas e inquietudes.
Por un momento tu cuerpo se desvanece y logras sostener un grito silencioso de repetir su nombre constantemente. Logras aguantar las lágrimas que están a punto de desbordarse nuevamente. Cubres tu vientre con ambas manos y dejas escapar el silencioso quejido de ese amor que no regresara.
Fijas la mirada en esa cama protagonista de indiscutibles batallas. Sientes el aroma que perfumaba el cuerpo de tu amante. Tratas de acariciar la delgada línea que cubría sus brazos. Esos brazos que acariciaban tu vientre y se acrecentaban entre tus piernas buscando indicios de sumo placer.
El miedo se apodera nuevamente de tu mirada. Tratas de ahogar el dolor. Insistes en vomitar la vida.

Aquella noche de comienzos de invierno. Fue el encuentro. Sentada en tus pensamientos. Sonriendo ante el rostro del amor perdido.

Se encontraron los cuerpos.

Se unieron los corazones.

Decides alejar la soledad reinante que trata de opacar la poca alegría de sentirte amada una vez mas. Tu mirada dispersa se desquicia buscando indicios en todas partes de su inefable presencia.
No hay nada. Solo el recuerdo inminente de lo que fue un jardín sublime de pasiones tormentosas y obsesivas.

A lo lejos dentro de la misma habitación se dibuja una ventana. Logras acercarte poco a poco a ella, y desde allí. Desde lo alto. Pudiste observar el pavimento y el cuerpo inerte de tu amado.

Fue en aquella tarde fatídica de invierno en un intento desesperado. El sintió el vacio de zafarse del amor.
Ella observo su cuerpo destrozado ante tanto dolor. Se inclino ante el cuerpo desmembrado de su amado, removió con sus manos entre vísceras y sangre, logrando tomar sus ilusiones.
Se alejo rápidamente de aquel lugar.
Ese lugar que olía a miseria.
A muerte.
A mierda.
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Y cuando pienso algo no escrito...

Me preguntan que por qué lo hago,
por qué cada noche escribo,
solo se que mis pensamientos son vagos,
de citar en versos todo lo que vivo.

Me preguntan que si vivo en depresión,
muchos al leerme esa es su reacción,
tal vez solo plasmo de mi mansión,
el producto de una efímera imaginación.

Suelo levantarme con ambos pies cada dia,
y duro casi una hora para salir de mi habitación,
porque desde niño para lo unico que servia,
era para variar de sueños y ataques de respiración.

Nunca fui de creer en el asinceramiento de la madrugada,
porque soy de los que habla con la mirada,
y en intento de encontrar a estas horas una persona indicada,
me encontré todo el tiempo solo conmigo mismo sin al final encontrar nunca nada.

suelo creer mas en un mendigo que en la policía,
Soy un amante de la poesía aunque no me considero un poeta,
sospechoso de no confiar en quien me sonría,
y amante del sexo de una musa que apacígue mis rabietas.

Del amor me considero un loco de la hambruna,
de la escritura aspiro a ser un catedrático,
en los brazos de mi novia como pacho sin fortuna,
y de los problemas de la vida un matemático.

Me gusta leer poco y suelo escribir mucho,
soy como el alumno que presenta sin haber estudiado,
pero como la vida siempre llega a ser injusta,
no siempre te recompensa por todo lo demás que has luchado.

Mis versos suelen variar de temática en cada linea de forma abrupta,
es porque para cada verso llevo un conducta bajo el brazo,
solo quiero transmitir con mis textos una ruta,
a que se entienda que al final de la discusión vale menos un golpe que un abrazo.

Dicen que debo enfocarme en lo que me haga feliz,
y esa es la razón por la que luchamos todos juntos,
para aprender a superar lo malo de raíz,
y para salir adelante personas como tu y yo y armar un nuevo mundo juntos.

Si la melancolía fuese la felicidad de estar triste,
estaría escribiendo cada noche mis derroches,
como celebrando cada día estar triste,
y llorando por celebrar lo que me haría escribir por las noches.
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Pensamiento vs Instinto

En el pensamiento participa el juzgar, la suposición de la realidad, se accede a la creación de realidades distintas que no precisamente nos convengan. En el pensamiento participa la idea que tenemos de nosotros mismos, pero somos más que esa idea y posibilidad.

El pensamiento no tiene que ver con el relato interno del instinto, que es filosofar acerca de un punto que puede ser tanto para la resolución lógica de un problema hasta la reflexión del instante ante la observación de energías.

Cuando se intuye, quedan recuerdos de las estelas del movimiento de la conciencia, valga la redundancia, quedan recuerdos del acceso a los recuerdos nuestra conversación interna.

No es necesario pensar, porque en nosotros yace la verdad que se obtiene como contexto en el cerebro, para ser otorgada al corazón y así ser sentida. No es necesario crear, porque la vida sobrevive y elige el conducto correcto desinteresado de las cosas.

Existe la fina capa entre crear la realidad y empatizar con lo que nos rodea. La autoestima elige.
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Mi sentido Animal

Leona: para proteger de la amenaza a mis críos.

Oveja: humilde y obediente a la voz de mi señor.

Cabra montesa: para huir lejos a un recoveco de la gran montaña cuando
me rompan el corazón.


Camaleón: para pasar por desapercibida ante el peligro.

Osa: para darte un rico abrazo en el crudo invierno.

Petirojo: para cantarte una melodía en tu siesta del mediodía.

Gacela: para correr con agilidad cuando te vea cruzar el portal y con simpatía darte la bienvenida.

Delfín:para hacerte una fiesta de encanto cuando triste estés.

Murciélago: Mi radar en operación, para detectar a tiempo la calamidad. (ese me está fallando últimamente)

Hormiguita: pequeñita pero trabajadora para construir un hogar.

Colibrí: con ágil aleteo para llevarte buenas noticias.

Minino: para ronronearte cuando no puedas conciliar el sueño. (aunque este no le guste a Alejandro)

Caballito de Mar: Leal hasta siempre cuando mi amor verdadero llegue en un barquito por altamar.

Letizia Salceda,,,
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La aguja sin ojo. / ¿para qué, tanta vida? Esta es su llamada, un obelisco monolítico en forma de ojo. Esta es tu vi

La aguja sin ojo. / ¿para qué, tanta vida?

Esta es su llamada, un obelisco monolítico en forma de ojo. Esta es tu vida, una eternidad, vigilado por la ceguera, en la puerta de las almas que se persiguen. Dejar de amar la cuna del ingenio, las alas temblorosas de los que condenan el futuro. La serpiente no puede levantar el vuelo de un pájaro, pero puede ser enterrado en el suelo con su ignorancia. Por no hablar de quién / no te ama, y que odian la libertad .../

¿para qué, tanta vida?

Tratar como prueba de la noche, un
último baile, dejar fuera los cuerpos que
se enfrentaron como ejércitos derrotados,
dejar fuera de los cuerpos que se enfrentaron
y olvidarse de la guerra después de la discordia. /

No se suponía que hablar,
pero decir que todo esto es transitorio,
y mientras las señales del eco en
un mar golpeando en las calas,
hay esperanza de lo efímero. /

No se suponía,
que señalar sin la creencia
de las constelaciones,
y olvidar la gran cantidad de horóscopos
o para buscar el sueño. /

No se suponía,
esta fe,
perturbar la vida de una extraña dulzura,
no era el,
supuesto retorno,
bailar un último baile del abandono. /

¿para qué, tanta vida?

.
!Ardere confuso in te disperatamente [segue]¡¡¡
Vorrei poter soffocare
nella stretta delle tue braccia
nell’amore ardente del tuo corpo. /

Lo que cuenta en la vida auténtica y actuar de acuerdo a tu conciencia y los valores personales.

Sin el uso de ser aceptado en el mundo, sin la actitud, no es la verdadera esencia. El vivir en una mentira es una estafa personal, es catastrófico, hablando de forma individual y colectivamente.

Cuando se tiene la oportunidad de ser uno mismo, todo empieza a encajar y la vida es el motor que funciona de manera más eficiente.

Vivir con autenticidad es el medio más eficaz para lograr la felicidad. El prejuicio; es el camino más irracional y destructivo. La sociedad, debería entender que el respeto y la aceptación de las conductas de diversidad intelectual y sexual: acelera un futuro más digno y humano para todos, independientemente de qué lado estás.

La verdad es la merced del tiempo, como el cuerpo que habita, en el eterno devenir, expresa lo que creemos que es lógico, una realidad que es nuestra y de nuestros prejuicios.
Deconstrucción o no /
Yo, /

vivo dentro de mi,
pero cuando ! siento ¡

el pulso de la poesía

que se instala en mis venas.

De acuerdo a la realidad

sangro por ellas. /

Tu nombre. /
Será el último coágulo de sangre
en mis labios desgarrados. /
En un invierno distante, bajo la infinidad de la existencia de nuestra alma, me encontré perdido en la medida de su belleza abrumadora. Dada la naturaleza onírica de su cuerpo, no tenía más remedio que mirar en la tierra las respuestas que apoyan mi vida. / Mi pecho ardía
con el deseo. /
Yo me consumía. / Te amo como quien ama el universo
imposible de obtener, sin embargo. /

Tú - VIVES dentro de mí. / quería volar sobre tú - alma para acurrucarte. / Tú eres la más bella poesía,
y las curvas de los borradores.
Quiero perderme en la simetría,
Quiero decorar tus labios
que riman con los míos. / malinconica ma anche piena di amore.

“Vorrei poter soffocare /
nella stretta delle tue braccia /
nell’amore ardente del tuo corpo“
Tú y Yo- / debemos resolver nuestros monstruos secretos, clandestinos, nuestras heridas, nuestra locura oculta.

No podemos olvidar nunca que los sueños, la motivación, el deseo de ser libres, ayuda a superar estos monstruos, les ganamos a ellos y utilizarlos como servidores de nuestra inteligencia.
No tengas miedo al dolor. /
El cuerpo es una maravilla
y el calor de contacto directo
en su cara ordinaria,
sale del trastorno de fibras calientes. /

truculencia exhaustiva
entre un grito ronco en la
cama, sirve de vendaje,
a los tejidos. /

darse por vencido.
pero no entregado en su totalidad. /

ronquera en la noche de gritos de placer, / es la palabra más caliente de malentendidos. /

Es un cerrar los ojos y jurar no abrirlos. En tanto afuera se alimentan de relojes y de flores nacidas de la astucia. Pero con los ojos cerrados y un sufrimiento en verdad demasiado grande pulsamos los espejos hasta que las palabras olvidadas suenan mágicamente. /
¿para qué, tanta vida?

Me escanciaban vino azul mezclado con amargura. /
Tu haces el silencio de las lilas que aletean en mi corazón. /

¿para qué, tanta vida?

No todas las poetas
Hablan de amor
Embellecen el sufrimiento
Y saben sus labios a rima./

insomnio. /
nombre masculino./
/ el choque entre los planetas; explicar la agonía de no pertenencia
al mundo de los sueños, caídas. Estoy cayendo y mis pies moverse hacia arriba sin ningún lugar respecto a la tierra. los hombros, los músculos, los labios y todo: ya no soportan la pesada mano de un dios que me mira y niegan mi existencia. /

insomnio. /
nombre masculino./
un nudo en una rosa
una lágrima en bucle
la ira en reposo
la forma de un giro inesperado. /

un resbalón por un tal
un beso por un deseo
malicia por la promesa
amar sin pensar. /

mil palabras un silencio
llena de ojos, caricias y certezas
tan incierto como el viento
y la voluntad.

Che-Bazan.España
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La edad del amor

Dicen que a mi edad, es malo el amor porque puede afectar funciones vitales
del organismo, sube la presión arterial, provoca cambio de conducta y descompone
el cerebro.
Dicen que a mi edad el amor esta contraindicado, que con lo que he vivido es suficiente
y a veces me pregunto, ahogando en respuestas -cual es mi edad.
Mi edad en la de un ser humano que ha vivido, que ha sufrido pero que aun así
se niega a darse por vencido.
Mi edad es la de alguien que no cierra las puertas a las segundas oportunidades
que a ama la vida más que a nada.
Mi edad es la de quien vibra con los pequeños detalles de la vida
Mi edad es la de quien perdio mucho en la vida para poder ganar algo más valioso
Mi edad es la fortaleza que permite seguir adelante
Mi edad es el amor hecho persona.

A mi bisabuela que me enseño el poder del amor.
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Cartas de amor

He estado leyendo algunas cartas de amor de escritores universales como Cyrano, Hesse, Neruda, Bukowski, Borges e incluso de Kafka y me resultan bochornosamente ridículas, aunque reconozco que yo también puedo serlo.
Los enamorados se desean agobiados, se reiteran sentimientos de piadosa entrega y
¡me resultan tan egocentristas!
Tal vez por ello me niego a escribirte lo que, sospecho, de sobra sabes; lo que mi conducta frente a ti demuestra tan a las claras.
¿O tan ciega estás?

Yo también sé leer entre líneas:
en las franjas cobrizas de tus ojos,
cuando buscan el océano apacible evidenciado en los míos;
en los momentos privados que sólo tú y yo ocupamos ,
al juntarnos con las criaturas de este mundo;
en las palabras disparatadas que inventas para inducir mi risa distraída.

¡Sucede todo tan rápidamente!
Y a su vez, ¡los instantes se toman tan en serio su camino!
Abres los ojos y, aún sin vislumbrar el día,
colocas un beso en mis labios, que valiente se precipita a mi flujo sanguíneo.
Brota igual la vida en tu boca
y en ese segundo restablece su dirección hacia nuestro pequeño y exclusivo mundo.

Cuando reúna valentía y descaro te desvelaré mis escritos cursis,
todos esos rosarios de referencias a tu persona.
Aunque por ahora no estoy preparado…o quizá sí.

Canet
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Sin título 14

La torre negra me asusta menos que el estudio anárquico de Pollock,
menos que la cocina de Bukowski
donde las botellas construyen una catedral de cristal sucio ,
menos que la solitaria ventana del cuarto descuidado de Baudelaire
desde donde se ve el tétrico jardín del mal ,
menos inclusive que las palabras asequibles de los aduladores.

La vida se larga ciertamente en los pequeños detalles
y en ellos se queda.
Lo que verdaderamente me asusta
es que me beses mientras el tipo del tiempo
nos enseña con fervor el mapa meteorológico.

Y cómo escribir todo esto sin mencionarte,
que seria cómo escribir todo esto en penumbra.

Las emociones no tienen una conducta natural
si no es en ese brotar confuso de los cuerpos.
Tan sólo eso puede dulcificarnos con la vida.
Eso y las novelas decimonónicas, Bergman, Woody Allen, Polanski,
Amanece que no es poco, Tarkovski y algunas cosas más.
Pero hay estrellas que no volveremos a ver, -¿te das cuenta de lo que te digo?-
Es bastante triste, ¡por los clavos de Cristo!.
Dime cómo esperar al otoño sentado en la parada del autobús,
dime cómo soportar los punzantes silencios de los despreocupados.
No creo que lleguen a leer todo esto.
Da igual, siéntante a mi lado que empieza la peli de la 2.

Canet
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Cien años de insomniedad

Se me ha dado por medir la edad, no en número de años, sino en cantidad de noches de insomnio.

Dado que los niños y adolescentes, en promedio, no sufren de insomnio; diría yo que a estas alturas de mi vida, he vivido, al menos, unas mil y una noches de insomnio.

De esas, la tercera parte, quizás, han sido causadas por esos rabiosos, malditos y salvajes, amores perros. Sí, de esos que te muerden las pantorrillas del alma, que te ladran en voz alta en los oídos de los anhelos; de los que te muestran la dentadura y te gruñen enfrente de los ojos de las ilusiones, y te hincan los colmillos en las orillas de la médula de tu esencia. Sin olvidar, por supuesto, que te muerden y desgarran, con calma, con devoto cinismo, el tejido muscular, cada vena y cada arteria de tu pulsante corazón; sujetándolo con fuerza entre sus garras, para que no se les resbale, ni se les escape. Te lo desgarran con inclementes mordidas salvajes, mientras este, inutilmente, desfallecido y herido de muerte, se aferra a latir en tu pecho. Ah sí, a esos les debo, esta parte de mis desvelos.

El segundo tercio de mis insomnios, quizás, me la pasé pensando y volviendo a pensar, en toda la gente buena, seres queridos, y otros desconocidos, que han tenido que partir muy temprano de esta vida; ¿por qué se ha dado eso? Eran en esencia, gente buena; dedicada a sus familias, a sus trabajos, a sus organizaciones religiosas, a hacer el bien antes de hacer el mal; y sin embargo, fueron vilmente atacados por esos malditos monstruos silenciosos, que llegan inadvertidamente, sin ser invitados, se te cuelan en los poros, te carcomen los bordes de cada célula, se van a su núcleo, las atacan, las destruyen, las vuelven locas. Te destruyen el cuerpo, la voluntad; te arrancan los sueños, el futuro; lo estrujan, lo hacen una bola malforme de desechos, los tiran al suelo y los pisan con toda su desquiciada y depravada vileza. Te quitan la vida de a poquito. Ah sí, a esos monstruos les debo, esta otra parte de mis desvelos.

La tercera parte final, la dividiré en tres partes más; de tamaños desiguales que no logro por completo cuadrar.

La primera, quizás, han sido los desvelos causados por todas las injusticias del mundo; las hambrunas, las guerras, los genocidios, la discriminación en todos sus sabores, la intolerancia, la injusticia, el crimen rampante, el atropello flagrante a tantos seres semejantes; la codicia, la avaricia, el abuso a los más débiles. Ah sí, a todos esos bichos indeseables de la conducta social e individual humana, le debo esta parte de mis insomnios.

La segunda parte, quizás, son esos desvelos divinos, de esos en los que sueño despierto y un mundo mejor imagino; ya lo sé, son desvelos repletos de utopías, de seres humanos cuya bondad raya más allá del normal humano, de seres que son como hermanos. Sueños llenos de hermosas colectividades que no sacrifican sus maravillosas individualidades. De seres poderosos que ayudan a los desvalidos. Seres de todos los colores, que son capaces de ver la belleza de cada tono de piel distinto, de cada tinte de pensamiento peculiar. Ven el collage maravilloso de la diversidad de la humanidad. Ah, esos insomnios divinos, de esos quiero más.

Y la parte final, son desvelos llenos de tempestades; pero tempestades de las buenas, estas son tempestades de letras. Sentir que se abre un chorro cósmico en alguna parte del universo, y empiezan a tintinear, insistentemente, esas letras, esos versos, esas rimas, esa prosa divina, esa inspiración. Y en el techo de mi habitación, ver ese agujero que se abre, y esa mano invisible que introduce un embudo en él, y las letras se vierten perennes en ese embudo y llegan como gotas de rocío, fluyen como un río, que desemboca en el centro del alma. Y las siento, y las vivo, y las vibro, y las amo, y se hacen parte de mi tejido, de cada latido. Y al día siguiente, busco un espacio de tiempo, y escribo. Luego de leer y releer todo lo escrito; sin embargo, me doy cuenta que, no le he hecho honor a toda esa inspiración maravillosa, me he quedado corto, he mal esbozado como niño de kinder con su primer pincel, esas letras maravillosas cual pinturas de Rembrandt, cual gemas artísticas de Picasso, cual genialidades invenciones de da Vinci; y apenas me han quedado esos trazos desdibujados, en los que invariablemente, al colorear, me he salido de las líneas.

Y así van mis noches de desvelo, mis abundantes insomnios de vida.

Y no sé a cuantos años de vida equivalen cuantas noches de insomnio. Tampoco sé la cantidad de años de vida que me tiene deparado el destino.

Pero si sé, o eso imagino, que no he de abandonar esta tierra, hasta que no haya vivido, mis cien años de insomni(edad).

@SolitarioAmnte
iv-2017
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La chica de los ojos transparentes

Recuerdo que era un viernes alrededor de las tres de la tarde, salía a zancadas de la oficina para atrapar el preciado vagón de metro mágico que me llevaría a mi guarida. Fue un día terrorífico, en la oficina surgieron problemas de distinto orden durante toda la jornada laboral: los teléfonos estaban a punto de estallar, y los jefes no cesaban de bramar inmersos en un iracundo discurso demoledor tiranizando al personal subordinado. En tres ocasiones recurrí a los analgésicos para mitigar la tensión.
Acoplé mis posaderas en el asiento y al oír rugir el motor sentí la liberación de alejarme de aquel atolladero. Palpé en el interior de mi bolso en busca del móvil y empecé a leer un artículo referente al cierre definitivo de un refugio de perros y gatos ubicado en Castellón. Me aguijonearon el corazón las intensas miradas lacrimosas de los perros implorando misericordia a través de las rejas… Pese a los múltiples y hercúleos esfuerzos ejecutados por la dirección del centro y los cuidadores, no existía alternativa. El presupuesto era insuficiente y las instalaciones precarias. El cierre era definitivo e inminente. El Ayuntamiento se exoneraba de prestar cualquier tipo de ayuda.
Por suerte en las últimas semanas aumentaron las adopciones, asimismo otros refugios y protectoras se ofrecieron para acoger setenta y dos animales, pero aún había que hallar una solución para el resto…
El llamamiento era desgarrador, urgía encontrar hogar para sesenta perros y quince gatos. Aquellos animales conocieron la calidez de un hogar y ansiaban volver a reconquistar su antiguo estatus.
Bajé del andén sulfurada, inmersa en una vorágine desesperanzadora exhalaba suspiros al recordar aquellas cándidas caras abatidas por el dolor.
De repente el sonido de una guitarra eléctrica paralizó mi marcha acelerada en el andén. Miré en derredor y vislumbré la espigada silueta de una chica joven: su cabello largo, lacio y rosa violáceo cubría parte de aquella guitarra eléctrica azul claro, un azul casi transparente: como sus ojos. <<Curioso paralelismo>>, pensé. Iba ataviada con una chaqueta negra de curo con tachuelas, y lucía anudados al cuello varios pañuelos de colores con largos flecos.
Pese a la distancia que mediaba entre ambas advertí que su mirada irradiaba una exquisita mescolanza de fragilidad y fortaleza infinita.
Avancé presurosa entre la multitud hasta colocarme a un metro de distancia. No podía apartarme de allí, las hipnotizantes notas de aquella guitarra poseían la virtualidad de danzar en el aire y atravesar mi alma. Sus largos y estilizados dedos acariciaban el mástil con una sutileza embriagadora, desgranando compases soberbios que flotaban irisados en el tétrico ambiente de voces apremiantes.
Nadie se detenía, todos tenían prisa por ir a algún lugar.
Creí necesitar una excusa para permanecer más tiempo, como si la corta distancia me intimidara. De modo que me apoye en la pared simulando que buscaba algo en el interior, fruncí el ceño en señal de frustración. <<¿Dónde estará la maldita hoja?>>, balbuceé. Y en aquella falacia teatral permanecí unos minutos. ¿Por qué tuve que inventar un absurdo para justificar el motivo de mi abrupta detención en el andén?, ¿Por qué no me planté delante a deleitarme de su enigmática presencia y melodía? Realmente era lo que quería… Después de unos sublimes minutos reanudé mi camino, pero sin dejar de oír la guitarra.
Nunca sabes dónde te lleva la vida: puedes cantar en el subsuelo urbano o el más preciado escenario. A ella nadie la mimaba ni siquiera con una ligera sonrisa. A muchos les cuesta reconocer la autenticidad de un talento cuando socialmente no ha gozado de dicho reconocimiento previo.
Las cualidades de las personas están ahí para que cualquiera las pueda aprehender con sus sentidos, pero hay quienes delegan esta función depositándola en el poder de los demás. De modo que nadie era capaz de oír aquel sonido divino que arrancaba de las cuerdas de su guitarra azulada.
Así que inevitablemente pensé que a la chica de los ojos transparente también la habían abandonado, como los perros y gatos que había estado viendo minutos antes.
Han pasado dos años desde que la vi y aún sigo con la férrea esperanza de encontrarla en algún lugar tocando su guitarra. Me recrimino aquella pueril y enervante conducta que determinó excusarme en buscar <<una hoja>>: ocultarme y no mostrar mis sentimientos. Fui capaz de lanzar unas monedas al vuelo, pero no de felicitarla, y me arrepiento porque ella lo necesitaba, y yo también. Pero no pude hacerlo... A veces la vida sólo te da una oportunidad de realizar una acción.

Marisa Béjar.
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En el octavo círculo, en la sexta fosa

Por Gerión, fuertemente vigilado
estarás , cuando la Parca te lleve.
Contemplando así, tu cuerpo endiosado,
bajo una losa oculto, con la plebe.
Según tu vida, vendrá tu destino.
La elección, innegablemente breve.
En el octavo circulo, adivino
yacerá tu patraña mentirosa;
vestido con terno benedictino,
del revés tus pies, en la sexta fosa.
Caifás, cederá gustoso su puesto,
librado por la conducta envidiosa
de crucificar al Humano Honesto.
Anás, contigo comparado, un santo;
estaría alegremente dispuesto,
a regalarte su dorado manto.
Torpe, fatigosa capa de plomo,
taparía tu odioso desencanto,
luciendo orgullosa sobre tu lomo.

©Giliblogheces
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El punto final

Su moneda de cambio eran sus poesías y ella le entregaba, a cambio, gozo carnal. Con aquella disposición creaban un terreno que únicamente ellos habitaban. Lo mantenían en completo secreto. Algunas veces espontáneamente. Solo existía entre ellos una especie de intercambio. La forma de trueque menos material que se pueda pensar. Ni siquiera podría calificarse de intercambio, aunque de alguna manera fuera un negocio. Y ese mismo pacto les otorgaba una transformación invisible a los ojos del mundo. Les amparaba. De los sitios oscuros conseguían luz. Del encuentro imprevisto hacían infinitud. Al comienzo se sentían empujados por la idea de un mero yo te entrego, tú me entregas.
Hasta saber de él ella solo había conocido la típica forma de conseguir dinero de un hombre. No las formas más pérfidas: conocía de las extorsiones que abundaban sobre el sagrado matrimonio. Su profesión, al menos, dejaba las cosas bien claras desde el inicio.
Ahora se sentía fraccionada. No porque no consiguiera el precio acostumbrado, que cada día le atraía menos. Sino porque no sentía que el hombre le estuviera recompensando sus esfuerzos al recitarle sus versos. A su lado no se sentía mercadería. En aquella oscilación de licencias, ¿qué tenía más importancia? ¿La poesía embelesadora que ofrecía él o las delicadas artes amatorias que ella ejercía sobre el cuerpo del poeta?
Tampoco el rapsoda advertía en la conducta de la mujer una complacencia forzosa. Los dos se daban cuenta y lo hablaban.

-Esto nuestro es algo insólito, porque no se le puede llamar amor, ¿no?,- decía ella.
Realmente no dudaba, sino que creaba deducciones incompletas que le permitieran seguir averiguando, confundida como se sentía con aquel vínculo extraño, pero enormemente placentero.

-Quizá no sea amor, aunque tal vez sea el camino,- respondía el poeta con sarcasmo.
-Enséñame a narrar- le pedía ella mientras mordía el pecho de su amado.
-Enséñame tú a seducir,- contestaba él.

Y el hombre continuaba recitándole versos de amores aparentemente dichosos y evidentemente desgraciados, de tipos con hambre que no querían seguir viviendo, de narcisistas que escapaban para poder quererse mejor, de mujeres huecas que solo miraban los satélites de su ombligo, de trabajadores honestos que se sublevaban cansados de sus tormentos.

-Relátamelo nuevamente,-
le requería ella haciéndole saber que disfrutaba. Y él retomaba los versos, añadiendo cambios, alterando tonalidades y en ocasiones implantando distintos finales, dramáticos, misteriosos. Sin pedir por ello nada a cambio.

Una tarde él describió a la mujer un relato parecido a la historia que estaban viviendo. Ella se vio reflejada en el guión, se vio con precisión dentro de la historia, confirmo el camino recorrido en su vida desde que se encontrara con aquel poeta. De pronto detuvo su narración.

-No continúes con el relato. Solo quiero que me cuentes el final-

Él guardo silencio por un instante, puso las manos sobre la cara de ella y cerró sus ojos. La fue emocionando pausadamente. Ella resbalo bajo los arrumacos de él. Y sólo consiguió decir:

-Has aprendido correctamente. Lo mejor es el punto final.

Canet
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Libertad

Cerré antiguas puertas,
abiertas a todo sabotaje liviano
que obstaculizaba mi camino,
me desvinculé, de todo apego ingravido,
mundano y opresivo,
y sentí placer,
y me sentí libre,
y me sentí feliz.

La vida, esa gran droga,
que te somete
a postureos absurdos
de ideas seductoras, que te abducen
a dosis diarias
de conductas enfermizas,
que lastiman y confunden,
y no dejan liberarnos,
y te engañas una y otra vez,
caminando hacia la nada.

Hoy, recobrar mi identidad quiero,
emprender de nuevo el vuelo,
y sentir mi piel,
y notar como mis poros se dilatan,
sentirme viva,
sentirme yo,
y respirar de nuevo,
escarbando y arañando la vida
en busca de mi identidad,
y volver a ser yo, en primera persona,
y recobrar mi libertad perdida.

Angeles Torres
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Girasoles heridos de sol

Mira la flor

Es toda seda a la mirada
Su levedad,
un gusto a los dedos
Sensación
Sapidez
La tersura de los pétalos,
una exquisitez inacabable
La lindeza de sus pistilos
maná para la boca,
Labios
Lengua
Cavidad
Humedad sin fin
El goce cabalgado
Coces de delirio
Fogosidad abriendo el pecho
El fuego del enfermo
La fiebre del hambriento
La flor,
¡Mírala!
Enfermedad y cura
Ardo por su belleza
Me ha prendido
Me he encendido
su hermosura
su exquisita finura.
¿La ves?
¿Está allí?
Sus formas
Sus colores
Su aroma
Su estar
Diseñada para seducir
Encandila todo en ella
Hipnotiza
Ofusca
Absorbe
Incendia
Conquista

¿Qué hiciste?

La pisé
Una vez
Y otra
Y otra
Y otra vez
Reiteradamente
Salté sobre ella
Con toda la brutalidad de mi peso
La reventé
Humillé su belleza
La deformé
La hundí en la tierra
Estrujándola
Moliéndola con mi suela
Quedó una arruga sedosa en el suelo
Un algo avergonzado
Anonadado
Arrasado
Derrotado

Bajó mi fiebre
pero la lumbre quemaba
Así que quebré otras
Las que me asaltaban con su belleza
Las que se me insinuaban
Las que andaban provocando
Las rompí una a una
Las hice estallar
Las hice abrirse
Para rajarlas desde dentro
Estropeándolas
A base de fracturas
Que toda su estructura quebrase
Romperlas
Deshacerlas
Destruirlas
Aniquilarlas
No hay más
Sólo eso
Vencer mi impotencia
con su derrota.

Son buenos hijos, nos dicen
Algunos trabajan,
están muy unidos a sus familias y amigos,
insisten
Pero violan
Los quieren disfrazar de patanes
De simples
De imbéciles
De primarios en sus pensamientos
Pero violan
Pero la culpa es de la flor, dicen
La sociedad no acepta su belleza
Su luz y entereza
La sociedad no quiere flores hermosas
Erectas y orgullosas
Libres y apasionadas
Voluptuosas y hedonistas
La sociedad las acusa
de su perversidad
de su atractivo
porque las quiere castas
Ascéticas
Grises
Sumisas
Quiere girasoles heridos de sol
Que las que brillen se quemen
Las quiere marchitas
Por eso libera manadas
Engendra bestias que las contenga
Que someta su revuelta
La rotación que la sociedad merece
La sedición debe castigarse
Su conducta cuestionarse
¿Por qué sonríe?
¿Por qué baila?
¿Y esos vestidos?
¿Y ese perfume?
¿Por qué le hablas?
¿Aceptas una copa?
¿Aceptas su compañía?
A quién se le ocurre
A quién se le ocurre ser flor
A quién se le ocurre ser mujer
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A Christmas Carol

Como de costumbre, en llegando la noche del domingo, aunque con pereza, Rudolf se apresuraba a escribir en su "Laptop" de última generación, el panfleto semanal que publicaba asiduamente en el blog; no importaba que esta vez fuera Navidad, quería hacer ver a sus lectores (a los que consideraba adláteres o acólitos) su dedicación plena a la causa, su " leitmotiv "

En Rudolf, a pesar de haber recibido una educación cristiana en el mejor colegio de su ciudad, no prendió nunca la llama de la religión; tampoco se podría adivinar en él, a pesar de pertenecer a una familia numerosa, ninguna virtud relacionada con la modestia, o con el hecho de compartir. Además, el excelso esfuerzo realizado por conseguir su formación, le provocaba un estado de autosuficiencia, incompatible con cualquier grado de empatía por pequeña que este fuera. Aunque bajo de estatura, solo conseguía ver en los demás la coronilla capilar. No sabía mirar a los ojos.

Este excelso estado de engrosada autoestima le provocaba una inquietud permanentemente por alcanzar las altas metas ( bajo su óptica, merecidas)que el destino le tenía reservado, y que a sus cincuenta años aún consideraba no haber alcanzando, quizás porque confundía éxito con dinero.

...Pero el estaba ahí, en su casa de la Costa Brava, haciendo creer a quienes leían sus escritos que estaba dotado de unas cualidades humanas supremas, trabajando por la Humanidad desde el confort que da la paga extra de Navidad y “Los Moscosos” que le permiten ver la vida engañadamente optimista.

Aún recuerda, cuando escuchó hablar en una Convención a su Maestro Hans, el que le hizo reconducir su vida, el que le hizo cambiar de bando renegando de todo lo anterior, el que le abrió los ojos a unos ideales más acordes con su proyecto, aparentemente más altruistas, más políticamente correctos, más remunerados. y por supuesto más próximos al futuro que él merecía.

Para conseguir sus intereses Rudof no tenía más remedio que desdoblar su personalidad, no se piensen, la propia no, solamente la que quería hacer ver a sus semejantes. Para ello contaba con las herramientas que le proporcionaban los adelantos del Siglo XXI, su blog y el escaparate mediático de Twitter.

Él no había nacido para servir a los demás, equivocadamente siempre había pensado que estudiar una carrera con tanto prestigio moral le serviría para posicionarse en una escala social privilegiada. Su sueldo por encima de la media de sus colegas le era insuficiente para los méritos que consideraba justos.

En un principio optó por un destino transitorio, uno que le permitiera trabajar poco , alejado del control presupuestario que le aseguraba unos ingresos extras , inmorales desde luego, a la vez que ilegales. Pero llego la crisis y con ella una vigilancia extrema del Dinero Público que otros, incluido Rudolf, bautizaron como recortes, y que que le impedía mantener un estatus sosegado.

Y le conoció a él, a su Hans, otra manera de desarrollar su función era posible. Abrazando sus teorías filosóficas y posicinándose cercano a las ideas políticas del nuevo gobierno, logró protegerse de una pátina moral como justificación a una nueva conducta que le convertiría en un ser implacable ante sus inferiores , ejemplo a seguir por sus colegas y llamado a suceder a su maestro y mentor. Ahora transmutado en cordero y amparado en ideas que recordaban más al DESPOTISMO ILUSTRADO del Siglo XVIII .

“Todo para el pueblo pero sin el pueblo “.

Ejercía ,disfrazado de altruismo y abnegación, una nueva manera de trabajar; amansaba dulcemente a los que tenía que servir, a la vez que cumplía con los intereses presupuestarios, cobrando en forma de incentivos por ello; en cantidad similar o superior a cuando los obtenía de una manera ilegal, aunque igualmente inmoral ; además con la posibilidad de poder salir de “un encierro inmerecido” emprendiendo una carrera política...

Continuación en mi blog: vlpqvl.blogspot.com.es/2016/12/a-christmas-carol.html
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Sed

Aspiré a morir
en el intento de
saciar la sed de tus manos. De tu sexo. De tu vida.

Comimos carne envuelta en piel.
Devoré tus manos que
decidieron limpiar la conducta sexual

Aquí y allá
Entre dientes y amígdalas.

De camino a terminar lo sentido. Y de comer el cuerpo.
De desayunar el almuerzo en la cena y limpiar los restos de sudor en mi boca.
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