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Pensamiento vs Instinto

En el pensamiento participa el juzgar, la suposición de la realidad, se accede a la creación de realidades distintas que no precisamente nos convengan. En el pensamiento participa la idea que tenemos de nosotros mismos, pero somos más que esa idea y posibilidad.

El pensamiento no tiene que ver con el relato interno del instinto, que es filosofar acerca de un punto que puede ser tanto para la resolución lógica de un problema hasta la reflexión del instante ante la observación de energías.

Cuando se intuye, quedan recuerdos de las estelas del movimiento de la conciencia, valga la redundancia, quedan recuerdos del acceso a los recuerdos nuestra conversación interna.

No es necesario pensar, porque en nosotros yace la verdad que se obtiene como contexto en el cerebro, para ser otorgada al corazón y así ser sentida. No es necesario crear, porque la vida sobrevive y elige el conducto correcto desinteresado de las cosas.

Existe la fina capa entre crear la realidad y empatizar con lo que nos rodea. La autoestima elige.
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Mi sentido Animal

Leona: para proteger de la amenaza a mis críos.

Oveja: humilde y obediente a la voz de mi señor.

Cabra montesa: para huir lejos a un recoveco de la gran montaña cuando
me rompan el corazón.


Camaleón: para pasar por desapercibida ante el peligro.

Osa: para darte un rico abrazo en el crudo invierno.

Petirojo: para cantarte una melodía en tu siesta del mediodía.

Gacela: para correr con agilidad cuando te vea cruzar el portal y con simpatía darte la bienvenida.

Delfín:para hacerte una fiesta de encanto cuando triste estés.

Murciélago: Mi radar en operación, para detectar a tiempo la calamidad. (ese me está fallando últimamente)

Hormiguita: pequeñita pero trabajadora para construir un hogar.

Colibrí: con ágil aleteo para llevarte buenas noticias.

Minino: para ronronearte cuando no puedas conciliar el sueño. (aunque este no le guste a Alejandro)

Caballito de Mar: Leal hasta siempre cuando mi amor verdadero llegue en un barquito por altamar.

Letizia Salceda,,,
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8 estrellas en peligro de extinción (2da Parte)

Lo importante en este pais es que los profesionales, técnicos y obreros lo logren;
es decir que, puedan lograr desarrollarse cada quién a su manera.
No haciendo rico al más rico, ni pobre al más pobre,
pero tampoco quitando oportunidades al que obtuvo una carrera.

Lo ideal entonces, es que cada quien tenga la misma oportunidad,
¡pero no como en el 2017!,
donde se había consolidado una imperdonable igualdad.
Y vez de obtener riquezas, las veíamos en forma decreciente.

Claro, ese es el objetivo del populismo;
hacernos todos iguales en pobreza,
y de paso, a obligarnos agradecer a un clientelismo
por darnos migajas para poner en nuestras mesas.

Y es que, una sociedad para ser desarrollada,
debe aprender a no dar las gracias cuando un gobierno la ayuda.
Pues ese, es su trabajo con políticas planificadas
para traer estabilidad a una nación sin emitir alguna duda.

¡Ojalá hayan entendido este mensaje!,
nosotros como sociedad debemos ser críticos y exigir más.
Pues el éxito ocurrirá al añadir complejidad a las demandas sociales,
y no conformarnos con techo y comida, eso lo debemos superar.

Verán, los países desarrollados no lo son por tener mucho dinero
o porqué tienen suficientes recursos naturales para la producción.
Estos lo son, por sus capacidades de exportar desde enero
hasta finales de año sus productos en buena dirección.

Es decir, se abren con lo que poseen al mercado internacional,
para que sus empresas compitan en el interior y exterior.
Logrando una producción óptima para el consumo nacional,
y generando altos ingresos constantes, como un país domador.

Por tal motivo, no sólo es el petróleo lo que debemos exportar,
es más, me atrevo a decir que ese recurso es nuestra maldición.
Pues generó una dependencia que no hemos podido solucionar
además que, es el culpable por el cual se acuda a la corrupción.

Enfoquémonos entonces en este siglo XXI;
existen otros recursos que tenemos en nuestro territorio físico.
Los cuales, nos darían altas ganancias en el cercano futuro
solo sí, empezamos a venderlos por el Océano Pacífico.

Tenemos corvina,
además de coltan,
uranio en un gran número de minas,
y los mejores productos agrícolas que se puedan encontrar.

Pero dirán: ¡no tenemos salida por el Pacífico!, y es la verdad;
por eso, Dios bendiga la diplomacia.
Debido a que cerquita de nosotros existe un canal
él cuál, podemos utilizar para venderle ahora a la gente de Asia.

El auge económico de los tigres asiáticos,
es una realidad en este siglo.
Vendámosle nuestros productos a esos nuevos actores mediáticos,
para quitarnos la dependencia de la venta del petróleo a los gringos.

Pero este plan requiere de inteligencia, astucia y dedicación
pues eso, mejoraría la situación económica de nuestro país.
¡Ah se me olvida, que para efectuarlo no debe existir corrupción!.
¡Qué lástima olviden todo, por eso este plan no será viable aquí!.

Por otro lado, ¿saben cuándo empezamos a amar la República?,
cuando hubo el éxodo masivo de habitantes de esta nación
hacia el país de al lado, buscando con desespero ayuda pública
además, de buscar a nuestras vidas una mejor solución.

Pero sólo en ese momento de angustia y dolor,
valoramos lo que una vez tuvimos y dañamos,
actuando con tanto libertinaje, y no teniendo amor
a un país que, nos dio todo y lo perdimos por actos crudos y amargos.

Tuvimos que esperar que otras naciones
nos trataran con xenofobia,
por no entender que con erróneas nociones
un país se destruye, y no se desarrolla.

Nociones de la vida y de la política que tuvimos, es que me refiero
pues decían: ¡actuemos sin ley!, a esto es que yo difiero.
Pues eso, trajo que esta nación fuera asesinada a balazos,
apoyando un clientelismo hasta que llegamos al fracaso.

¡Ojalá hayamos aprendido la lección!.
A no seguir con esa actitud que fue la que nos llevó a prisión.
Con prisión, me refiero a lo que se vive en el país con la crisis;
porque qué crisis tan horrible, sólo nos hace falta un ataque de ISIS.

Por ende, estos poemas se escribieron para que este país los leyera
y entre todos, pudiéramos reflexionar.
Saber que, como hemos venido actuando no es la mejor manera
pues al final, sólo hemos logrado decepcionar y hacer llorar.

¿Ó ustedes creen que nuestras madres no sufren
cuando ve partir a su cría
ya sea que, fuera asesinada por la inseguridad impune,
o cruzando la frontera buscando mejor vida?.

De verdad, es injusto que los jóvenes luchen por esta nación
pues cada acción, tiene una consecuencia y responsabilidad.
Y es qué, los que metieron la pata fueron de otra generación,
que trajeron y defendieron el populismo a cabalidad.

Pues no vamos a caernos a mentira,
hace dos décadas ustedes tomaron una decisión.
Los electores a finales de los 90', creyeron que por obra divina,
esas votaciones realizadas un diciembre nos traería solución.

Respeto la opinión de cada quien y la diversidad,
pero si en ese momento apoyaste, y ahora no estás de acuerdo
eres tu quien debe pagar,
luchando por tu error cometido, y no un joven fértil y cuerdo.

Saben muy bien a lo que me refiero,
pero ese es el problema de la población en este país.
Cometemos errores más grandes que el cielo,
y luego esperamos que otros me los resuelvan por mí.

Pero bueno... ¿ya que más se le va a hacer?,
Seremos nosotros los jóvenes quienes buscaremos una solución.
Te hablo a ti, joven dentro o fuera, y que aún no se deja someter
y él que para la década del 2020 debe cumplir con su misión.

La misión de mejorar esta nación;
de sacarla del atraso.
Por eso, estudia y fórmate en cualquier área que satisfaga tu razón,
porque tu deber es estar aquí, y solucionar nuestro futuro nefasto.

Pero no mediante guarimbas o violentos golpes de Estado.
Estamos en el siglo XXI
así que, utilicemos eso que tenemos al lado,
y hagamos uso de la tecnología, para no tener miedo alguno.

Vengamos con un proyecto de país bien pensado,
y con una ideología clara que lo acompañe;
pero nada retrógrado, como ciertas ideologías del siglo pasado,
sino llevando de la mano un desarrollo ilimitable.

Aprendamos de los errores, antes que la poca razón se pierda;
como creer que algunas coaliciones representan el mesianismo.
Razón tenía Hale: "La América Latina de derecha o izquierda,
termina creyendo en la corrupción, nepotismo y centralismo".

Por ejemplo, otro error cotidiano de mi sociedad,
es calarse una gran cola para ir a votar
y luego esperar que, el candidato que eligió
resuelva sus problemas por 4 o 6 años, para seguir con el vacilón.

¡Oh nación mía, sé que estas decepcionada,
por tener unos hijos tan mala conducta!;
pero tranquila, sé que algún día serás curada,
pues no pierdes la esperanza de que cambien de manera abrupta.

Sé que eso parece una misión imposible.
Pero quien quita que, después de esta crisis hayamos madurado;
que convirtamos ese conformismo en un acto invisible,
y empecemos a tener la conciencia ciudadana de nuestro lado.

Porque cuando yo imagino un país perfecto,
me refiero a que, en las cárceles no manden los pranes.
Sé que no puedo pedir que todos seamos honestos
pero tampoco es ver que, después de las colas se revendan los panes.

Y es que, eso es lo que tiene dañada esta sociedad,
creo que acabo de descubrir quién nos está llevando al abismo;
me refiero a los intermediarios que a todo le quieren ganar
un 1000% a los productos que obtuvieron debido al facilismo.

Lo malo es que, esos intermediarios comerciales
son así, porque alguien les dio el ejemplo.
Pues los primeros en realizar estas atrocidades
son los funcionarios políticos, ellos son los maestros.

Y quien no crea, investigue las "triangulaciones económicas".
Estas son acciones realizadas con una curiosa isla del caribe
en la cual, se cambiaban divisas por médicos de forma periódica,
y con ese dinero, la isla compraba productos de alto calibre.

Luego los productos se revendían nuevamente a nuestro Estado.
Así es estimados lectores, este país pagaba dos veces
por insumos que, pudimos adquirir más económicos y al contado;
pero no eran los planes de la corrupción, ni los que la obedecen.

Espero hayan entendido esa triste realidad,
por eso, no creamos lo que nos dicen los políticos generalmente.
Más bien, antes de apoyarlos pónganse a investigar;
bien dijo Humberto Eco: "En política no hay discurso inocente".

¿Quieren saber el mejor concepto del Poder en la ciencia?.
Aquél, que expresaría Thomas Hobbes a lo largo de su vida,
y es: "cautividad de entendimiento para lograr obediencia
allí, donde la obediencia es debida".

Y ese concepto del poder es el que nos han impregnado;
pues nos dominan desde nuestro subconsciente.
Ya sea con discursos, o dándonos algo cuando estamos necesitados,
es decir, a partir de ese momento dominan nuestras mentes.

Por eso, a veces nos comportamos como serpientes encantadas,
y nos arrastramos a un juego diabólico donde somos la carnada.
Tampoco quiere decir que, somos santos y nos dejamos alienar,
pues algo se busca obtener, ósea no tenemos fuerza de voluntad.

Eso se acabará el día que nuestra razón social
supere a nuestros intereses individuales.
¿Y eso cómo se podrá lograr?;
cuando seamos autosuficientes, y no creamos en falsedades.

Por eso antes de morir, yo debo ver como mi nación se despliega
hacia una democracia que no esté rota,
con una justicia que sea ciega,
y donde la motivación ciudadana por el desarrollo no se agota.

Si ya lo sé, hablo y hablo de desarrollo.
¿Pero a quién no la va a gustar,
vivir en este país sin depender tanto del petróleo,
y andar por las calles con cero inseguridad?.

Continuara...
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La edad del amor

Dicen que a mi edad, es malo el amor porque puede afectar funciones vitales
del organismo, sube la presión arterial, provoca cambio de conducta y descompone
el cerebro.
Dicen que a mi edad el amor esta contraindicado, que con lo que he vivido es suficiente
y a veces me pregunto, ahogando en respuestas -cual es mi edad.
Mi edad en la de un ser humano que ha vivido, que ha sufrido pero que aun así
se niega a darse por vencido.
Mi edad es la de alguien que no cierra las puertas a las segundas oportunidades
que a ama la vida más que a nada.
Mi edad es la de quien vibra con los pequeños detalles de la vida
Mi edad es la de quien perdio mucho en la vida para poder ganar algo más valioso
Mi edad es la fortaleza que permite seguir adelante
Mi edad es el amor hecho persona.

A mi bisabuela que me enseño el poder del amor.
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Girasoles heridos de sol

Mira la flor

Es toda seda a la mirada
Su levedad,
un gusto a los dedos
Sensación
Sapidez
La tersura de los pétalos,
una exquisitez inacabable
La lindeza de sus pistilos
maná para la boca,
Labios
Lengua
Cavidad
Humedad sin fin
El goce cabalgado
Coces de delirio
Fogosidad abriendo el pecho
El fuego del enfermo
La fiebre del hambriento
La flor,
¡Mírala!
Enfermedad y cura
Ardo por su belleza
Me ha prendido
Me he encendido
su hermosura
su exquisita finura.
¿La ves?
¿Está allí?
Sus formas
Sus colores
Su aroma
Su estar
Diseñada para seducir
Encandila todo en ella
Hipnotiza
Ofusca
Absorbe
Incendia
Conquista

¿Qué hiciste?

La pisé
Una vez
Y otra
Y otra
Y otra vez
Reiteradamente
Salté sobre ella
Con toda la brutalidad de mi peso
La reventé
Humillé su belleza
La deformé
La hundí en la tierra
Estrujándola
Moliéndola con mi suela
Quedó una arruga sedosa en el suelo
Un algo avergonzado
Anonadado
Arrasado
Derrotado

Bajó mi fiebre
pero la lumbre quemaba
Así que quebré otras
Las que me asaltaban con su belleza
Las que se me insinuaban
Las que andaban provocando
Las rompí una a una
Las hice estallar
Las hice abrirse
Para rajarlas desde dentro
Estropeándolas
A base de fracturas
Que toda su estructura quebrase
Romperlas
Deshacerlas
Destruirlas
Aniquilarlas
No hay más
Sólo eso
Vencer mi impotencia
con su derrota.

Son buenos hijos, nos dicen
Algunos trabajan,
están muy unidos a sus familias y amigos,
insisten
Pero violan
Los quieren disfrazar de patanes
De simples
De imbéciles
De primarios en sus pensamientos
Pero violan
Pero la culpa es de la flor, dicen
La sociedad no acepta su belleza
Su luz y entereza
La sociedad no quiere flores hermosas
Erectas y orgullosas
Libres y apasionadas
Voluptuosas y hedonistas
La sociedad las acusa
de su perversidad
de su atractivo
porque las quiere castas
Ascéticas
Grises
Sumisas
Quiere girasoles heridos de sol
Que las que brillen se quemen
Las quiere marchitas
Por eso libera manadas
Engendra bestias que las contenga
Que someta su revuelta
La rotación que la sociedad merece
La sedición debe castigarse
Su conducta cuestionarse
¿Por qué sonríe?
¿Por qué baila?
¿Y esos vestidos?
¿Y ese perfume?
¿Por qué le hablas?
¿Aceptas una copa?
¿Aceptas su compañía?
A quién se le ocurre
A quién se le ocurre ser flor
A quién se le ocurre ser mujer
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Libertad

Cerré antiguas puertas,
abiertas a todo sabotaje liviano
que obstaculizaba mi camino,
me desvinculé, de todo apego ingravido,
mundano y opresivo,
y sentí placer,
y me sentí libre,
y me sentí feliz.

La vida, esa gran droga,
que te somete
a postureos absurdos
de ideas seductoras, que te abducen
a dosis diarias
de conductas enfermizas,
que lastiman y confunden,
y no dejan liberarnos,
y te engañas una y otra vez,
caminando hacia la nada.

Hoy, recobrar mi identidad quiero,
emprender de nuevo el vuelo,
y sentir mi piel,
y notar como mis poros se dilatan,
sentirme viva,
sentirme yo,
y respirar de nuevo,
escarbando y arañando la vida
en busca de mi identidad,
y volver a ser yo, en primera persona,
y recobrar mi libertad perdida.

Angeles Torres
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Cartas de amor

He estado leyendo algunas cartas de amor de escritores universales como Cyrano, Hesse, Neruda, Bukowski, Borges e incluso de Kafka y me resultan bochornosamente ridículas, aunque reconozco que yo también puedo serlo.
Los enamorados se desean agobiados, se reiteran sentimientos de piadosa entrega y
¡me resultan tan egocentristas!
Tal vez por ello me niego a escribirte lo que, sospecho, de sobra sabes; lo que mi conducta frente a ti demuestra tan a las claras.
¿O tan ciega estás?

Yo también sé leer entre líneas:
en las franjas cobrizas de tus ojos,
cuando buscan el océano apacible evidenciado en los míos;
en los momentos privados que sólo tú y yo ocupamos ,
al juntarnos con las criaturas de este mundo;
en las palabras disparatadas que inventas para inducir mi risa distraída.

¡Sucede todo tan rápidamente!
Y a su vez, ¡los instantes se toman tan en serio su camino!
Abres los ojos y, aún sin vislumbrar el día,
colocas un beso en mis labios, que valiente se precipita a mi flujo sanguíneo.
Brota igual la vida en tu boca
y en ese segundo restablece su dirección hacia nuestro pequeño y exclusivo mundo.

Cuando reúna valentía y descaro te desvelaré mis escritos cursis,
todos esos rosarios de referencias a tu persona.
Aunque por ahora no estoy preparado…o quizá sí.

Canet
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Sin título 14

La torre negra me asusta menos que el estudio anárquico de Pollock,
menos que la cocina de Bukowski
donde las botellas construyen una catedral de cristal sucio ,
menos que la solitaria ventana del cuarto descuidado de Baudelaire
desde donde se ve el tétrico jardín del mal ,
menos inclusive que las palabras asequibles de los aduladores.

La vida se larga ciertamente en los pequeños detalles
y en ellos se queda.
Lo que verdaderamente me asusta
es que me beses mientras el tipo del tiempo
nos enseña con fervor el mapa meteorológico.

Y cómo escribir todo esto sin mencionarte,
que seria cómo escribir todo esto en penumbra.

Las emociones no tienen una conducta natural
si no es en ese brotar confuso de los cuerpos.
Tan sólo eso puede dulcificarnos con la vida.
Eso y las novelas decimonónicas, Bergman, Woody Allen, Polanski,
Amanece que no es poco, Tarkovski y algunas cosas más.
Pero hay estrellas que no volveremos a ver, -¿te das cuenta de lo que te digo?-
Es bastante triste, ¡por los clavos de Cristo!.
Dime cómo esperar al otoño sentado en la parada del autobús,
dime cómo soportar los punzantes silencios de los despreocupados.
No creo que lleguen a leer todo esto.
Da igual, siéntante a mi lado que empieza la peli de la 2.

Canet
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Cien años de insomniedad

Se me ha dado por medir la edad, no en número de años, sino en cantidad de noches de insomnio.

Dado que los niños y adolescentes, en promedio, no sufren de insomnio; diría yo que a estas alturas de mi vida, he vivido, al menos, unas mil y una noches de insomnio.

De esas, la tercera parte, quizás, han sido causadas por esos rabiosos, malditos y salvajes, amores perros. Sí, de esos que te muerden las pantorrillas del alma, que te ladran en voz alta en los oídos de los anhelos; de los que te muestran la dentadura y te gruñen enfrente de los ojos de las ilusiones, y te hincan los colmillos en las orillas de la médula de tu esencia. Sin olvidar, por supuesto, que te muerden y desgarran, con calma, con devoto cinismo, el tejido muscular, cada vena y cada arteria de tu pulsante corazón; sujetándolo con fuerza entre sus garras, para que no se les resbale, ni se les escape. Te lo desgarran con inclementes mordidas salvajes, mientras este, inutilmente, desfallecido y herido de muerte, se aferra a latir en tu pecho. Ah sí, a esos les debo, esta parte de mis desvelos.

El segundo tercio de mis insomnios, quizás, me la pasé pensando y volviendo a pensar, en toda la gente buena, seres queridos, y otros desconocidos, que han tenido que partir muy temprano de esta vida; ¿por qué se ha dado eso? Eran en esencia, gente buena; dedicada a sus familias, a sus trabajos, a sus organizaciones religiosas, a hacer el bien antes de hacer el mal; y sin embargo, fueron vilmente atacados por esos malditos monstruos silenciosos, que llegan inadvertidamente, sin ser invitados, se te cuelan en los poros, te carcomen los bordes de cada célula, se van a su núcleo, las atacan, las destruyen, las vuelven locas. Te destruyen el cuerpo, la voluntad; te arrancan los sueños, el futuro; lo estrujan, lo hacen una bola malforme de desechos, los tiran al suelo y los pisan con toda su desquiciada y depravada vileza. Te quitan la vida de a poquito. Ah sí, a esos monstruos les debo, esta otra parte de mis desvelos.

La tercera parte final, la dividiré en tres partes más; de tamaños desiguales que no logro por completo cuadrar.

La primera, quizás, han sido los desvelos causados por todas las injusticias del mundo; las hambrunas, las guerras, los genocidios, la discriminación en todos sus sabores, la intolerancia, la injusticia, el crimen rampante, el atropello flagrante a tantos seres semejantes; la codicia, la avaricia, el abuso a los más débiles. Ah sí, a todos esos bichos indeseables de la conducta social e individual humana, le debo esta parte de mis insomnios.

La segunda parte, quizás, son esos desvelos divinos, de esos en los que sueño despierto y un mundo mejor imagino; ya lo sé, son desvelos repletos de utopías, de seres humanos cuya bondad raya más allá del normal humano, de seres que son como hermanos. Sueños llenos de hermosas colectividades que no sacrifican sus maravillosas individualidades. De seres poderosos que ayudan a los desvalidos. Seres de todos los colores, que son capaces de ver la belleza de cada tono de piel distinto, de cada tinte de pensamiento peculiar. Ven el collage maravilloso de la diversidad de la humanidad. Ah, esos insomnios divinos, de esos quiero más.

Y la parte final, son desvelos llenos de tempestades; pero tempestades de las buenas, estas son tempestades de letras. Sentir que se abre un chorro cósmico en alguna parte del universo, y empiezan a tintinear, insistentemente, esas letras, esos versos, esas rimas, esa prosa divina, esa inspiración. Y en el techo de mi habitación, ver ese agujero que se abre, y esa mano invisible que introduce un embudo en él, y las letras se vierten perennes en ese embudo y llegan como gotas de rocío, fluyen como un río, que desemboca en el centro del alma. Y las siento, y las vivo, y las vibro, y las amo, y se hacen parte de mi tejido, de cada latido. Y al día siguiente, busco un espacio de tiempo, y escribo. Luego de leer y releer todo lo escrito; sin embargo, me doy cuenta que, no le he hecho honor a toda esa inspiración maravillosa, me he quedado corto, he mal esbozado como niño de kinder con su primer pincel, esas letras maravillosas cual pinturas de Rembrandt, cual gemas artísticas de Picasso, cual genialidades invenciones de da Vinci; y apenas me han quedado esos trazos desdibujados, en los que invariablemente, al colorear, me he salido de las líneas.

Y así van mis noches de desvelo, mis abundantes insomnios de vida.

Y no sé a cuantos años de vida equivalen cuantas noches de insomnio. Tampoco sé la cantidad de años de vida que me tiene deparado el destino.

Pero si sé, o eso imagino, que no he de abandonar esta tierra, hasta que no haya vivido, mis cien años de insomni(edad).

@SolitarioAmnte
iv-2017
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La chica de los ojos transparentes

Recuerdo que era un viernes alrededor de las tres de la tarde, salía a zancadas de la oficina para atrapar el preciado vagón de metro mágico que me llevaría a mi guarida. Fue un día terrorífico, en la oficina surgieron problemas de distinto orden durante toda la jornada laboral: los teléfonos estaban a punto de estallar, y los jefes no cesaban de bramar inmersos en un iracundo discurso demoledor tiranizando al personal subordinado. En tres ocasiones recurrí a los analgésicos para mitigar la tensión.
Acoplé mis posaderas en el asiento y al oír rugir el motor sentí la liberación de alejarme de aquel atolladero. Palpé en el interior de mi bolso en busca del móvil y empecé a leer un artículo referente al cierre definitivo de un refugio de perros y gatos ubicado en Castellón. Me aguijonearon el corazón las intensas miradas lacrimosas de los perros implorando misericordia a través de las rejas… Pese a los múltiples y hercúleos esfuerzos ejecutados por la dirección del centro y los cuidadores, no existía alternativa. El presupuesto era insuficiente y las instalaciones precarias. El cierre era definitivo e inminente. El Ayuntamiento se exoneraba de prestar cualquier tipo de ayuda.
Por suerte en las últimas semanas aumentaron las adopciones, asimismo otros refugios y protectoras se ofrecieron para acoger setenta y dos animales, pero aún había que hallar una solución para el resto…
El llamamiento era desgarrador, urgía encontrar hogar para sesenta perros y quince gatos. Aquellos animales conocieron la calidez de un hogar y ansiaban volver a reconquistar su antiguo estatus.
Bajé del andén sulfurada, inmersa en una vorágine desesperanzadora exhalaba suspiros al recordar aquellas cándidas caras abatidas por el dolor.
De repente el sonido de una guitarra eléctrica paralizó mi marcha acelerada en el andén. Miré en derredor y vislumbré la espigada silueta de una chica joven: su cabello largo, lacio y rosa violáceo cubría parte de aquella guitarra eléctrica azul claro, un azul casi transparente: como sus ojos. <<Curioso paralelismo>>, pensé. Iba ataviada con una chaqueta negra de curo con tachuelas, y lucía anudados al cuello varios pañuelos de colores con largos flecos.
Pese a la distancia que mediaba entre ambas advertí que su mirada irradiaba una exquisita mescolanza de fragilidad y fortaleza infinita.
Avancé presurosa entre la multitud hasta colocarme a un metro de distancia. No podía apartarme de allí, las hipnotizantes notas de aquella guitarra poseían la virtualidad de danzar en el aire y atravesar mi alma. Sus largos y estilizados dedos acariciaban el mástil con una sutileza embriagadora, desgranando compases soberbios que flotaban irisados en el tétrico ambiente de voces apremiantes.
Nadie se detenía, todos tenían prisa por ir a algún lugar.
Creí necesitar una excusa para permanecer más tiempo, como si la corta distancia me intimidara. De modo que me apoye en la pared simulando que buscaba algo en el interior, fruncí el ceño en señal de frustración. <<¿Dónde estará la maldita hoja?>>, balbuceé. Y en aquella falacia teatral permanecí unos minutos. ¿Por qué tuve que inventar un absurdo para justificar el motivo de mi abrupta detención en el andén?, ¿Por qué no me planté delante a deleitarme de su enigmática presencia y melodía? Realmente era lo que quería… Después de unos sublimes minutos reanudé mi camino, pero sin dejar de oír la guitarra.
Nunca sabes dónde te lleva la vida: puedes cantar en el subsuelo urbano o el más preciado escenario. A ella nadie la mimaba ni siquiera con una ligera sonrisa. A muchos les cuesta reconocer la autenticidad de un talento cuando socialmente no ha gozado de dicho reconocimiento previo.
Las cualidades de las personas están ahí para que cualquiera las pueda aprehender con sus sentidos, pero hay quienes delegan esta función depositándola en el poder de los demás. De modo que nadie era capaz de oír aquel sonido divino que arrancaba de las cuerdas de su guitarra azulada.
Así que inevitablemente pensé que a la chica de los ojos transparente también la habían abandonado, como los perros y gatos que había estado viendo minutos antes.
Han pasado dos años desde que la vi y aún sigo con la férrea esperanza de encontrarla en algún lugar tocando su guitarra. Me recrimino aquella pueril y enervante conducta que determinó excusarme en buscar <<una hoja>>: ocultarme y no mostrar mis sentimientos. Fui capaz de lanzar unas monedas al vuelo, pero no de felicitarla, y me arrepiento porque ella lo necesitaba, y yo también. Pero no pude hacerlo... A veces la vida sólo te da una oportunidad de realizar una acción.

Marisa Béjar.
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En el octavo círculo, en la sexta fosa

Por Gerión, fuertemente vigilado
estarás , cuando la Parca te lleve.
Contemplando así, tu cuerpo endiosado,
bajo una losa oculto, con la plebe.
Según tu vida, vendrá tu destino.
La elección, innegablemente breve.
En el octavo circulo, adivino
yacerá tu patraña mentirosa;
vestido con terno benedictino,
del revés tus pies, en la sexta fosa.
Caifás, cederá gustoso su puesto,
librado por la conducta envidiosa
de crucificar al Humano Honesto.
Anás, contigo comparado, un santo;
estaría alegremente dispuesto,
a regalarte su dorado manto.
Torpe, fatigosa capa de plomo,
taparía tu odioso desencanto,
luciendo orgullosa sobre tu lomo.

©Giliblogheces
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El punto final

Su moneda de cambio eran sus poesías y ella le entregaba, a cambio, gozo carnal. Con aquella disposición creaban un terreno que únicamente ellos habitaban. Lo mantenían en completo secreto. Algunas veces espontáneamente. Solo existía entre ellos una especie de intercambio. La forma de trueque menos material que se pueda pensar. Ni siquiera podría calificarse de intercambio, aunque de alguna manera fuera un negocio. Y ese mismo pacto les otorgaba una transformación invisible a los ojos del mundo. Les amparaba. De los sitios oscuros conseguían luz. Del encuentro imprevisto hacían infinitud. Al comienzo se sentían empujados por la idea de un mero yo te entrego, tú me entregas.
Hasta saber de él ella solo había conocido la típica forma de conseguir dinero de un hombre. No las formas más pérfidas: conocía de las extorsiones que abundaban sobre el sagrado matrimonio. Su profesión, al menos, dejaba las cosas bien claras desde el inicio.
Ahora se sentía fraccionada. No porque no consiguiera el precio acostumbrado, que cada día le atraía menos. Sino porque no sentía que el hombre le estuviera recompensando sus esfuerzos al recitarle sus versos. A su lado no se sentía mercadería. En aquella oscilación de licencias, ¿qué tenía más importancia? ¿La poesía embelesadora que ofrecía él o las delicadas artes amatorias que ella ejercía sobre el cuerpo del poeta?
Tampoco el rapsoda advertía en la conducta de la mujer una complacencia forzosa. Los dos se daban cuenta y lo hablaban.

-Esto nuestro es algo insólito, porque no se le puede llamar amor, ¿no?,- decía ella.
Realmente no dudaba, sino que creaba deducciones incompletas que le permitieran seguir averiguando, confundida como se sentía con aquel vínculo extraño, pero enormemente placentero.

-Quizá no sea amor, aunque tal vez sea el camino,- respondía el poeta con sarcasmo.
-Enséñame a narrar- le pedía ella mientras mordía el pecho de su amado.
-Enséñame tú a seducir,- contestaba él.

Y el hombre continuaba recitándole versos de amores aparentemente dichosos y evidentemente desgraciados, de tipos con hambre que no querían seguir viviendo, de narcisistas que escapaban para poder quererse mejor, de mujeres huecas que solo miraban los satélites de su ombligo, de trabajadores honestos que se sublevaban cansados de sus tormentos.

-Relátamelo nuevamente,-
le requería ella haciéndole saber que disfrutaba. Y él retomaba los versos, añadiendo cambios, alterando tonalidades y en ocasiones implantando distintos finales, dramáticos, misteriosos. Sin pedir por ello nada a cambio.

Una tarde él describió a la mujer un relato parecido a la historia que estaban viviendo. Ella se vio reflejada en el guión, se vio con precisión dentro de la historia, confirmo el camino recorrido en su vida desde que se encontrara con aquel poeta. De pronto detuvo su narración.

-No continúes con el relato. Solo quiero que me cuentes el final-

Él guardo silencio por un instante, puso las manos sobre la cara de ella y cerró sus ojos. La fue emocionando pausadamente. Ella resbalo bajo los arrumacos de él. Y sólo consiguió decir:

-Has aprendido correctamente. Lo mejor es el punto final.

Canet
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A Christmas Carol

Como de costumbre, en llegando la noche del domingo, aunque con pereza, Rudolf se apresuraba a escribir en su "Laptop" de última generación, el panfleto semanal que publicaba asiduamente en el blog; no importaba que esta vez fuera Navidad, quería hacer ver a sus lectores (a los que consideraba adláteres o acólitos) su dedicación plena a la causa, su " leitmotiv "

En Rudolf, a pesar de haber recibido una educación cristiana en el mejor colegio de su ciudad, no prendió nunca la llama de la religión; tampoco se podría adivinar en él, a pesar de pertenecer a una familia numerosa, ninguna virtud relacionada con la modestia, o con el hecho de compartir. Además, el excelso esfuerzo realizado por conseguir su formación, le provocaba un estado de autosuficiencia, incompatible con cualquier grado de empatía por pequeña que este fuera. Aunque bajo de estatura, solo conseguía ver en los demás la coronilla capilar. No sabía mirar a los ojos.

Este excelso estado de engrosada autoestima le provocaba una inquietud permanentemente por alcanzar las altas metas ( bajo su óptica, merecidas)que el destino le tenía reservado, y que a sus cincuenta años aún consideraba no haber alcanzando, quizás porque confundía éxito con dinero.

...Pero el estaba ahí, en su casa de la Costa Brava, haciendo creer a quienes leían sus escritos que estaba dotado de unas cualidades humanas supremas, trabajando por la Humanidad desde el confort que da la paga extra de Navidad y “Los Moscosos” que le permiten ver la vida engañadamente optimista.

Aún recuerda, cuando escuchó hablar en una Convención a su Maestro Hans, el que le hizo reconducir su vida, el que le hizo cambiar de bando renegando de todo lo anterior, el que le abrió los ojos a unos ideales más acordes con su proyecto, aparentemente más altruistas, más políticamente correctos, más remunerados. y por supuesto más próximos al futuro que él merecía.

Para conseguir sus intereses Rudof no tenía más remedio que desdoblar su personalidad, no se piensen, la propia no, solamente la que quería hacer ver a sus semejantes. Para ello contaba con las herramientas que le proporcionaban los adelantos del Siglo XXI, su blog y el escaparate mediático de Twitter.

Él no había nacido para servir a los demás, equivocadamente siempre había pensado que estudiar una carrera con tanto prestigio moral le serviría para posicionarse en una escala social privilegiada. Su sueldo por encima de la media de sus colegas le era insuficiente para los méritos que consideraba justos.

En un principio optó por un destino transitorio, uno que le permitiera trabajar poco , alejado del control presupuestario que le aseguraba unos ingresos extras , inmorales desde luego, a la vez que ilegales. Pero llego la crisis y con ella una vigilancia extrema del Dinero Público que otros, incluido Rudolf, bautizaron como recortes, y que que le impedía mantener un estatus sosegado.

Y le conoció a él, a su Hans, otra manera de desarrollar su función era posible. Abrazando sus teorías filosóficas y posicinándose cercano a las ideas políticas del nuevo gobierno, logró protegerse de una pátina moral como justificación a una nueva conducta que le convertiría en un ser implacable ante sus inferiores , ejemplo a seguir por sus colegas y llamado a suceder a su maestro y mentor. Ahora transmutado en cordero y amparado en ideas que recordaban más al DESPOTISMO ILUSTRADO del Siglo XVIII .

“Todo para el pueblo pero sin el pueblo “.

Ejercía ,disfrazado de altruismo y abnegación, una nueva manera de trabajar; amansaba dulcemente a los que tenía que servir, a la vez que cumplía con los intereses presupuestarios, cobrando en forma de incentivos por ello; en cantidad similar o superior a cuando los obtenía de una manera ilegal, aunque igualmente inmoral ; además con la posibilidad de poder salir de “un encierro inmerecido” emprendiendo una carrera política...

Continuación en mi blog: vlpqvl.blogspot.com.es/2016/12/a-christmas-carol.html
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Sed

Aspiré a morir
en el intento de
saciar la sed de tus manos. De tu sexo. De tu vida.

Comimos carne envuelta en piel.
Devoré tus manos que
decidieron limpiar la conducta sexual

Aquí y allá
Entre dientes y amígdalas.

De camino a terminar lo sentido. Y de comer el cuerpo.
De desayunar el almuerzo en la cena y limpiar los restos de sudor en mi boca.
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La fuerza de la brisa

I
La fuerza de la brisa
me trajo hasta un huerto
de espinas y malicia.

Vivo en medio de ellas
en medio de grotescas espinas,
en un ambiente desierto
entre hastió y destierro.

Mi cuerpo está repleto de minúsculos huecos
penando de dolor,
mi cuerpo vive en ese macabro huerto
dónde la mala hierba de la sospecha crece sin consentimiento.

¡Oh!
Dios de los Dioses,
las heridas supuran por mi alma entera
encadenando mi inocencia
a la maleza de su malicia.

! Muero de sed, si de sed!
!Oh!
Dios de los Dioses
no paran de trepar
pequeñas y grandes
grotescas y maliciosas espinas
hincando despiadadamente mis venas;
la sangre cae y se confunde
con el estiércol de la tierra.

II
¿Sobreviviré ?

La fuerza de la brisa pareciera devolverme a mi antiguo jardín,
dejando atrás las espinas punzantes
de aquel oasis eucarístico
dónde el destino me empujó
o quizá fui yo quien tente a ese destino.

En el huerto de espinas y rencores alguien está destinado a vivir,
entre remordimientos y culpas
dónde perdemos la moral y la conducta urbana,
quedando atrapado en un laberinto de turbación y angustia.

Si no se sale a tiempo,
sin apenas regarse el odio crecerá,
redimiéndose únicamente a aceptar morir de infelicidad.


Si logras salir a tiempo,
te encontraras en el camino con muchas
rosas de colores que crecen en los antiguos jardines
de la indulgencia y la adhesión,
y aunque ellas lleven puesta sus espinas
la cordialidad y su humanidad nos terminaran arropando.

JOSE LARA FUENTES
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Gatra [ Exordio ]

«Era otra noche tranquila, una más de aquella tormentosa vida que ahora estaba nuevamente rota. Era sólo la calma que precede a la tempestad, pensó; o al menos eso le había escuchado decir a Dhamar. Estaba sólo frente a la playa. Miraba el mar y sentía como éste le llamaba. Así también el reflejo de la Luna sobre el agua. Qué hermoso era esa quietud… tan distinto al Clan… Allá donde su paz se había roto abruptamente por los Dioses… ¿Pero cuales Dioses?.. Dhamar se comunicaba con ellos, pero aún así nunca le advirtieron a él y al Clan sobre aquellos seres… que eran hombres y a la vez no… Ni el coraje ni el arrojo bastaron para repelerlos… sólo llegaron hacía dos noches… idéntica en quietud como la que lo cobijaba en sus pensamientos… y arrasaron todo. Los Códigos no existían en ellos… el Clan esperaba al campeón de esos ¿hombres?… para medirse con el suyo, con el más gallardo, el más valiente… Su padre, espada en ristre esperaba definir en un duelo justo aquella irrupción que habían sufrido, seguro de ganar y evitar más violencia de la que era estrictamente necesaria… ¿Acaso no era así como se definía el Mundo? ¿Habría mentido Dhamar y todos los ancianos sobre la conducta de los hombres en Tierra?… Sí… No… No podía definir aún la respuesta cuando su mente recordó el sonido ensordecedor de los gritos… ¿O eran acaso chillidos? O lo que sea que emanaban de aquellos seres que entraron de noche y empezaron a destruir todo y quebrantaron el sueño de todos… Aquellos que en grupo se abalanzaron sobre su padre y… y… y lo devoraron… lo masticaron y desmembraron cual ciervo… y su madre… su madre que tanto le cuidó… que tanto lo amó y protegió junto a su padre cuando fue despreciado por todo el Clan por nacer así… horrible… amorfo… sin el mismo color de piel y de cabellos… “Gatra!” le gritaban todos al verlo cuando Tadhy y Fredah enfrentaban a quien osaba insultarlo… ‘Gatra’… ‘Gatra’ era la imagen de Fredah hecho pedazos en un lago carmesí sobre la arena de la playa… ‘Gatra’ era haber presenciado a Tadhy abalanzarse sobre los intrusos en busca de venganza y morir entre sus fauces mientras todos eran tragados… asesinados y tragados por la desesperación de un enemigo inconcebible y su apetito voraz… y él, el hijo de los mejores guerreros no pudo hacer nada para evitar la masacre…

Miró sus manos y las vio rojas como si el fuego las hubiera acariciado… y recordó a Dhamar… ¡Cómo quería al viejo Dhamar!. El mismo que lo acogió y le instruyó en todo lo que sabía… él, que le dijo que su madre era en verdad la Diosa Luna encarnada, y que los Dioses le había dicho que él nació así... Gatra... porque él haría cosas muy importantes en Tierra… el mismo Dhamar que no
supo decirle quiénes eran los asesinos y solo pudo escuchar “Dios…” de sus moribundos labios, labios del sabio que quizás pudo salvar si no se hubiera dedicado a ayudar a escapar a otros del Clan… ¿Valía la pena haber salvado la vida de ellos y haber dejado morir a Dhamar?… Volvió a mirar sus manos enrojecidas y se recordó solo… rodeado por aquellos seres… él y su espada, su única arma de pelea… su decisión de sentirse muerto, y por sentirse muerto no le temía al Dios Muerte; por el contrario, se veía en su reino… sin antes no haber matado a uno de los intrusos… y así fue.

Incluso más.

De las fauces de ellos corría la sangre de sus hermanos y hermanas… y sólo sintió ira, furia, odio… y golpeó con su espada en el rostro de uno de ellos con todas sus fuerzas, las suficientes para abrirle los sesos y sentir como la sangre de éste le salpicaba el rostro y su torso desnudo, impregnado en el naranja que brinda la noche y el fuego cuando se juntan… y su ira se volvió placer… y siguió atacando, golpeando, pateando, matando… vengando. Él, el hijo de Fredah… el amado de Tadhy… el protegido por Dhamar… el Gatra. Descubrió que el terror y la desesperación impidió a sus hermanos a defender el Clan, y se baño en sangre impura… sólo él y nadie más que él. Mataba y la sangre de sus enemigos le perforaba la piel… punzadas que aumentaban su ira… y a cada muerte más dolor se incrustaba en su ser… y más… y más… hasta que no hubo más ser a quien mostrar la espada y más sangre que la bañara… hasta que esos Hijos de la Noche estaban todos muertos… hasta que esos grajos seres estaban inertes y se disolvían en polvo cual poder de los Dioses… y entonces miró la luz del fuego y miró a la noche en su plenitud, y se sentó sin saber en qué pensar… sin darse cuenta que tenía a alguien más detrás de él, que lo tomó del cuello y lo asfixió mientras le decía:
Mataste a mis hijos… y haces que mi corazón se destroce en millones de fragmentos por tener que matarte… Pero si aún sigues aquí… espero que me busques… y te daré las repuestas que quieras… porque sólo tú podrás llamarte de ahora en adelante mi hijo…

Las palabras de aquel que lo mataba se disolvían en la noche cuando a duras penas escuchó el nombre de su asesino, quien se lo susurró para que lo memorizara. Larn solo atinó a percibir un sonido seco y la noche lo envolvió y lo acogió. Pero el Dios Muerte lo rechazó, y despertó.

Siguió mirando sus manos y entendió todo. Que los dioses no existían. Que la muerte lo despreció y no se incomodó, puesto que tantas veces abrigó esa sensación en vida. Que la luna debía ser su madre en verdad para seguir vivo después de todo, ahora que ella se recostaba plácidamente sobre el mar antes que venga la tormenta. Que tenía muchas preguntas sobre éste planeta llamado Gea. Así que se puso en pie y apagó el fuego de las fogatas, quedándose por completo en la inmensidad de la noche. Derramó unas últimas lágrimas por Fredah y por Tadhy, prometiéndose no volverlo a hacer. Y sonrío en saber que en verdad pudo matar a ocho de esos seres sin ayuda y pudo salvar a algunos para que el futuro del Clan, tenga un futuro, y que tiempo después se les conocería como los Gitanos de la Galia. Es que ahora sabia tantas cosas… Sabia que tenía veinte y siete años solares y que nació en el vigésimo cuarto día del décimo mes… Pero desconocía muchas más. Sólo quedaba buscar las respuestas, y tenía que hacerlo pronto. Suspiro y emprendió la marcha en busca de él.. su asesino…, Kain. Ese era su nombre. Porque sólo Kain sabría bien porque no murió, porque aparecieron sus hijos… porqué él… porqué él inmerso en tan enmarañado destino… él, el Hijo de la Luna…, el futuro hijo de Kain, el Horrible, el Gatra

Decidiendo no perder más tiempo en sus cavilaciones e inmerso en la noche, Larn empezó a caminar y buscar respuestas… sin saber exactamente que le esperaba más allá de su playa y esa noche tan particular.»

© Larn Solo
Lima/Perú • 13/mayo/2009
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Desamor

El teléfono

de mi alma

lo han bloqueado,

sus teclas y sus tonos

no responden.



Mi cajón

ya no tiene tamaño

ni altura

ni anchura,

los colores

los han bloqueado

y la entrada de usuario

ya no existe.



Mi conductividad está obstruida

no consigo ninguna frecuencia

y los datos los han clonado.



Ya no sé a qué hora despertar,

el reloj está oculto,

ya no puedo calcular

cuando podré celebrar mi cumpleaños,

porque no tengo días que contar

ni recordatorios que recordar.



Las palomas mensajeras

ya no se acercan a mi casa

porque no tengo desvió de llamadas

ni mensaje en espera,

solo persiste un bloqueo de entrega,

ya ni los mensajes de humo aparecen.


Ya ni memoria tengo para recordar

las fotografías de los instantes más sublimes,

son solo un vago recuerdo en color aparente

desdibujado por lo melancólico,

ya ni los vídeos se cruzan

en el espejo de mi alma

porque hay algo muy pesado, que no me los permite almacenar.


Los tonos y mi melodía

son ecos de dolor,

no hay conexión ni fuente de poder,

solo un cuerpo reciclable en bruto

para el deshueso.



!Aquí todo suena igual

en una sola dirección!


Alguien dejó grabada su voz,

su voz perenne e incesante en mi buzón.


Solo quiero borrarla y removerla.

Alo………….tengo un virus de desamor.

JOSE LARA FUENTES.
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El patrón del preocupado

Voy a ser sincero,
tengo mucho miedo.

Estoy en una película, temiendo su final.
Esperando un corte de segundero.
En un mástil colgado boca a bajo, pnedido de una cuerda.

No disfruto de la escena,
ni de las vistas.

El patrón del preocupado disturba mi acción,
y para eso no hay terapia conductista.

Si pregunto ¿Por qué esto?
Nadie me puede contestar,
y su silencio me responde.

Es frustrante, preguntarse el porqué de esta existencia,
Nietzsche habla de dejar tu huella, y yo pregunto,
¿Para qué?
Otros de rezar para llegar al cielo,
ya volé en avión y nada se ve.
Otros de meditar hasta alcanzar la iluminación,
otros de la reencarnación.
Pues yo soy ateo,
y no lo soy por propio deseo,
lo soy por convencimiento.

Me gustaría en otra vida el cielo surcar entre arreboladas,
nadar en la mar salada,
visitar a mis parientes y conocer a mis antepasados,
correr en la sabana.

Oscuridad silenciosa,
a veces me pregunto
¿Por qué?
Por qué emergí de entre las sombras para nacer,
obligado a cumplir un ciclo absurdo hasta desfallecer,
física o mentalmente,
y repito, si tuviese elección hubiese elegido ser creyente.

Apagarme feliz,
y sin miedo a la muerte.

A veces rezo sin estar bautizado,
por si acaso, me río, y bajo los brazos.

Y me pregunto porque vine aquí, ahora y hasta cuando.
Y cuando me marche, qué pasara cuando me marche.

Curiosamente, a veces deseo la muerte,
su guadaña me ha punzado desde el vientre.
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