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El Refugio del Poeta

Va agonizando el poeta
y con sangre en el tintero
fundió el alma con sus letras
en sus pergaminos viejos.

Cada palabra libera,
cual puñalada certera,
a su alma prisionera
con grilletes y cadenas.

Por cada vez traicionado
una gota carmesí,
incontables van pasando,
no parecen tener fin.

Olvidando la razón
y por mente el corazón,
va gritándole al papel
todo aquello que guardó.

Maldiciones reprimidas,
emociones refrenadas,
confesiones nunca dichas,
pasiones encarceladas.

Deja que sangren tus poros
y escribe cual alquimista
transmuta el dolor en oro
redactando tu poesía.
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8comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 91

¡Madre mía! ¡Me has hecho confesar!

He sentido timidez
no sé que pensar
llamando la atención otra vez.

Mis labios se curvan
¡mi sonrisa se rebela!
¿Cómo disimulan
las estatuas de la calle
a las que pagan pa' que se muevan?

Quiero mi autocontrol,
deseo volver a ser yo.
Que no se vea mi torpeza
ni mi falta de destreza...

¡Madre mía!¡Estoy confesando!
¿Que me has hecho ?
¿Embrujos de aquellos de antaño?

He sentido timidez
cuando olvidaste disimular...
Quizá fue la niñez
Intentando regresar...
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El precio de un instante

¡Qué angustia de no tenerte,
ésta mañana me domina!
cuando tu figura se va diluyendo,
entre la bruma gris,
de éste vil amanecer

¿Pero qué es lo que en hoy en día
estoy lamentando perder?

Las canciones que en tu voz,
muy complacido oía,
mientras tus cabellos corsarios
de oro mi cuerpo cubrían.

Palabras de amor,
que escuché de tus labios,
y con la llegada de hoy se han marchado,
de modo tan rápido y breve…
que ésta desazón de soledad,
de puro penetrante en el alma, duele

El precio de un instante de felicidad de ayer,
me ha dejado en ésta sala de urgencias maltrecho,
con un certero dardo clavado,
de modo inmisericorde en mi pecho,

Despierto impregnado de ti,
carente, inhábil, mutilado,
de tu presencia a mi lado casi obseso;
necesitado al menos de un instante,
para robarte o pagarte otro beso

Sé que para mí,
el precio justo por confesar algo turbio como esto,
es salir condenado a cadena perpetua,
prisión irrevisable, hasta el atardecer de la vida

Pues se que tener que pagar por amar,
deja incurables heridas.
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15comentarios 107 lecturas versolibre karma: 96

Carta desde las tinieblas

Oh Mí querida amada,

Te escribo desde lo más profundo de las tinieblas,
Sabes que yo soy voluntario a estar en tal posición.
Pero se me hace más peligroso estar indefenso sin tu amor,
Necesito tu amor incondicionalmente…
Necesito amarte, necesito amor en mi vida, antes que me convierta
En el mismísimo terror para las tinieblas.
Se apodera de mi esta rabia, que solo tu mí amada haces que se desvanezca,
Le temo, y sabes que no es mí decisión, sí pudiera haría que hibernara para la eternidad.
Siento su caminar y como me controla el cuerpo.
No soy capaz…
No soy capaz…
Al mismo tiempo que siento su llegada se me hace dulce,
Como el toque divino en el más profundo de mi corazón y siento
Como si mi corazón estuviera fuera de mi cuerpo latiendo,
"Pum, pum…"
Lo que era un "pum" ahora son dos.
¡Oh amada mía!
Tu mí fiel libro de mis confesiones divinas.
A quien jure no despertar, se me está despertando.
No seré capaz de cumplir la promesa…
Yo fiel, honrado con voto para la justicia en persona,
Te digo que no cumpliré una promesa.
Le pedí ayuda a esa señora la mismísima justicia,
Y echo a temblar al oír mi nombre diciéndome:

-“Que, justicia es cuando llegue la mismísima justicia, para que
Se haga justicia, mi “niño” que ya eres un hombre. Que Dios les bendiga…”
Me beso marchándose iba gritando:
–“Que esta llegando…”
No se a quien se lo decía, mientras sentía un tercer “pum”.
“pum, pum…………pum”.

¡oh amada mía!
 Mi amada te rogo por los mismísimos Santos que me están mirando en los cielos.
Necesito tu cuerpo y tu amor…

Te quiero mi amada…

Inspirado en las cartas de amor Napoleónicas.
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Algunas veces...

Algunas veces sentí tu mano
que me rozaba con gran pasión,
y eran los rayos de la ventana
que se estiraban con gran candor,
eran los meses de aquel verano
que, muy deprisa, se nos pasó,
porque nosotros, sin darnos cuenta,
desconectamos nuestro reloj,
y entonces claro, pasaba el tiempo,
también las horas de dos en dos,
hasta que un día vimos el alba
con sus colores y un gran amor
en ese instante se rompió el sueño
y un gran espejo se nos quebró,
los mil reflejos de aquella luna
querían vida, también al sol...

Hubo una nota muy pequeñita
con mucha tinta y papel de arroz
en ella estaban solo dos nombres
el uno el tuyo y el otro yo,
y en otra nota, casi invisible,
alguién con lápiz, color carbón,
puso te quiero mi luna blanca
sigue en el cielo, toma mi flor,
siente los versos que aquí te escribo
no te preocupen su confesión,
ya que nacieron sin darse cuenta
como la llama prende un farol,
así pretendo que te ilumine
y que se encienda tu corazón,
para que sientas cuánto te quiero,
desde esta tierra y de sol a sol...

"...Algunas veces, pensé de niño,
qué grande el mundo, qué lelo soy,
y mientras tanto seguí viviendo,
poquito a poco, sin ton ni son..."

Rafael Sánchez Ortega ©
08/05/18
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Flor

Lanzo la flor
por la ventana.

Mira, cae sin apenas volar
porque no pesa nada.

La belleza de la memoria es incorpórea...

Miro hacia abajo,
la vida ha pisado los pétalos amarillos
y se han vuelto negros.

Corro,
la cojo entre mis manos,
flor pisada,
¿quién me dio permiso
para arrancarla de tu ojal?

La primera lanza la clavé yo
al seguir la confesión asignada
a la noche marcada
con una cruz.

Pasado el tiempo,
confusión, añoranza,
viento que perturba,
¿quizás viene en tu nombre?
¿vuelves con las brumas?
¿sabes dónde estoy?

No he borrado nada,
mantengo en mi fondo el engranaje
que aún proporciona algún suspiro;
lamento musical en los cimientos
de lo que fue mi sol

Me hiero a mí misma
plantando nuevas flores amarillas
que clavan sus raíces en el cielo.
Es por esa paz que ya no tenemos;
es por esa lluvia de la vida.

Nuestro tempestuoso atardecer.



(Imagen: Phil Koch)
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No serás ni recuerdo

Desde que te fuiste
solo hay fantasmas en las calles desoladas de esta gris ciudad
el sol se esconde y el cielo mira triste
y no vale la pena llover.
Solo hay cadáveres con hambre y sueño
estornudo cada tres minutos
la noche habla de otros asuntos
escribo de otros difuntos
y los únicos que leen mis poemas son prostitutas y vagabundos.
Desde que te fuiste
mis confesiones se las tiro a un gato
que me escucha a cambio de una lata de atún
tu cuerpo se quedó atrapado en el espejo
danzas en mi cama a las tres de la mañana
tus gemidos se grabaron en las paredes
y los grillos asustados se tapan los oídos
tu mirada vive en los ojos de los gatos
que hacen el amor después del almuerzo
como a las dos y en cuatro.
Desde que te fuiste
no hay flores
solo hay sarna en mi piel
mi sangre fría hierbe al tener contacto con el ayer
el asfalto se levanta y golpea mi frente.
Desde que te fuiste
la luna indecisa solo parpadea
no estás
no estás
bella musa.
Y escribo de otros asuntos
y la noche me habla de sus difuntos
los únicos que me leían se excitaron
y fornican en las gradas de la catedral.
El sol se esconde y el cielo los mira triste
el espejo se rompe y tu cuerpo que danza se desvanece
tus gemidos no tienen eco
y tu mirada muere
porque los gatos ya no hacen el amor como se debe.
Y despierto con sueño y hambre
en esta desolada y gris ciudad
la imagen de mi bella musa se pierde cada vez más y más
y el ayer ya no hervirá mi sangre
y mis manos se curarán primero
y escribiré de mis asuntos
entonces bella musa
no serás ni recuerdo.
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9comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 79

Confeciones anochecidas

Cae la noche y junto con ella todos mis ideales.

La neblina insaboreable se mezcla con el vino,

la noche se presta para poemas de amor,

pero vengo a violentarla

así como él violentó mi corazón.

Unas voces desatan debate en mi contra,

el cielo quebrantándose se precipita en mis ojos.

Alboranas cantan su nombre y mi pecho atraviesa trasfondos.

¿Acaso es poco el dolor de su ausencia?

Escaso el vacío en los huecos que dejaron su clavículas.

(Llaves de liberación de lo más oculto yacido en mí.)

¿Acaso por siempre tendré que soportar esta soledad anochecida?

Tan sabio será el silencio que calla sus respuestas

por no verme desesperanzada y derrotada.

Tan ciega seré yo que aún sabiendo la realidad

espero una señal o quizás tu llegada.
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Confesión IV

Y pasó que nos encontramos,
nuestras miradas se cruzaron
y el tiempo se detuvo.

Y pasó que sonreímos,
que nos emocionamos tanto
Que decidimos quedarnos.

Y pasó que los minutos
Se transformaron en horas,
Y las horas en días.

Y pasó que llegó el infinito
A tu lado y todo fue un caos
Pero un caos lleno de amor.

Y pasó que te quise,
Que nos quisimos mucho,
Y empezamos a perdernos.

Y pasó que me hiciste feliz,
Que me haces reír también,
Y que dibujas sobre mi dolor.

Y pasó que nos enamoramos,
Que nos amamos,
Que nos extrañamos.

Y pasó, que pasó de todo.
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2comentarios 90 lecturas versolibre karma: 88

El dolor era un lugar extraño

El dolor era un lugar extraño,
miras el equipaje, las camisas dobladas,
el pañuelo de seda,
un adiós que ocupa poco lugar,
acomodas un libro para las esperas
entre jerséis vueltos del revés,
una niebla de verano te respira,
sabe un poco a café y amores fugaces,
ríes, como quien sabe reír las verdades,
cuando marchas hay mucho de confesiones propias
y el destino no es la absolución,
abre la ventana quien la abre,
muere el que muere,
es silencio quien es silencio,
te sientas al borde la cama
con la nostalgia de saber que no es tu cama
pero si los sueños,
después te levantas, cierras la maleta,
el dolor era un lugar extraño.
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Deja que vuele

Despeinada, con venas abiertas por guantes. Aplausos del abrir y cerrar de ojos.

Bufandas al viento, farolillos que llegan con aires de marzo.

Giros, piruetas, pasos de baile. Caen uno detrás de otro, entre pentagramas de primavera, de puro vivos, rotos.

Tardes de sol y amistad, refugio de comisuras rizadas, las líneas curvas le decoran la cara.

Idas y venidas, confesiones de cerveza y terrazas. No quiere lastres, sólo color en sus pies y pestañas.

Como flor de amaneceres, viajó tan lejos en las páginas de lo que no está escrito, que rompió de golpe los límites. Sembró mañanas. Germinó su alma.
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10comentarios 118 lecturas versolibre karma: 105

Dulce Castigo (@ARheinn & @Transmisor_d_Sinestesias)

Ardiendo...

Me asalta
la dulce tentación
verte
es beber
de un manantial
de deseos

Muriendo...

es al mismo tiempo
confesión del pecado
y la convicción
de cargar
la penitencia

Cargaría
con cualquier cruz,
si al final del camino,
eres tú,
quien me crucifica.

Ávido de placer,
sangraría,
si son tuyas,
las espinas
que agravan
mis heridas.

Doloroso calvario
desafiante dolor
cada herida
desangrando
mezclándose
en sudor y saliva

soportar la vía
el insulto
la burla
sin doblegar
mientras pende
en el pecho
la fe
de habitar tu cielo

Por ti,
cualquier infierno,
valdría la pena.
Dulce, el castigo;
abrigo, la condena.
Así prenden tus llamas
sobre mis venas, sobre
la pólvora, de mi conciencia.

Inferno

En ninguno
sentiría que ardiera.
En ninguno, como
envuelto en el fulgor
de tu belleza.

Más devoro
ésta melancolía
ofrenda diaria
en el altar
de mi lecho

Ridícula, cualquier pena;
cuando amarte,
en soledad,
es mi propia esquela.

*******************************
Dulce Castigo
Mesa Compartida:
A. Rheinn© & Transmisor d Sinestesias©
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24comentarios 160 lecturas colaboracion karma: 97

Confesión II

Te dije “amor”,
Arriesgando todo, el sol, la luna, el universo.
Pero te dije amor.

Te dedique todas mis letras,
Y no me leíste,
Me saboreaste.

Te dije amor,
Y tu sonreíste,
Y yo me rendí.

Te dedique mi poesía,
Aquella reliquia tan mía,
Ahora toda tuya.

Y no hubo miedos,
Sino besos,
Y el tiempo se detuvo.

Y en cada caricia,
El sol nos delató,
Y la luna reía mientas partía.

Y te dije amor
Al amanecer,
Y el mundo cayó a tus pies.
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Confesión III

No pude mentirte,
Jamás he podido omitir nada,
Porque tu mirada me desnuda el alma.

De una forma tan inexplicable,
En la que desborda todo de mí,
Y las palabras brotan sin razón,
Sin permiso, sin consentimiento.

No pude mentirte,
Por eso no me marché,
Por eso bajo la lluvia me quedé.

Y te esperé 300 noches,
300 días y me rendí 65.
Porque el dolor me invadió,
Y no pude soportarlo.

No pude ser fuerte,
Porque mis fuerzas las tenías tú,
Y tú estabas desvaneciéndote.

Y cada día me volvía frágil,
Y cada día me volvía ingenua,
Y cada día nos perdíamos.

No pude mentirte,
Cuando te dije que no te amaba,
Llenándote de besos.

Porque mi alma siempre te buscaba,
Te anhelaba, te deseaba.
Porque todo de mí,
Tenia tatuado todo de ti.

No pude ser otra,
Aquella valiente capaz de romperte,
Porque mis balas eran de amor,
Y el veneno eran mis besos.

Te quise arrancar de mi piel,
Pero nos fundimos para ser uno,
Para ser todo.

No pude mentirte,
Porque mis latidos son tuyos,
Y las letras de mi nombre
Siempre se han disfrutado mejor
Cuando salen de tu boca.

Te quise echar al vacío,
Pero lo volviste el paraíso
Donde éramos cada día mejor.

No pude olvidarte,
Porque tu fantasma me asechaba,
Y en cada rincón de mi mente,
El eco de tu voz sonaba.

No pude marcharme,
Por eso te he vivido amando mil días,

Esperando la eternidad juntos.
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Comprender

Quería que fuera de esas
personas a las que nunca llega.
Que alcanzará su meta.
Y ella quería ser mamá
cuando tenía esa edad,
Rodearse de personas que amar.
¿Te imaginas vivir de eso?
Pero eso no puede ser.
Que aunque cambie el
motivo, le parezca bien.
Que ilusa, lo se tan bien...
Si existe es importante
para alguien, ¿No crees?...
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Dicen por ahí

Dicen por ahí
que hay malas lenguas
que hieren más de lo que cuentan.
Dicen por ahí
que hay buena gente
con oídos sordos
a palabras huecas
de alma carentes.
Dicen por ahí
que hay quien se escucha
antes de hablar y engendrar lucha
porque sabe lo cara que está la paz últimamente.
Dicen por ahí
que el universo se confabula
a favor de los que saben que tanto daña
el hambre como la gula.
Dicen por ahí
que el fin del mundo está cerca
para los que viven en su mundo
y se alejan del vagabundo
por miedo a que la desdicha
les roce la fina piel
de su compuesta apariencia.
Dicen por ahí
que mañana hará más frío que ayer
pero de momento hoy
solo estamos en alerta.
Dicen por ahí
que la paciencia es la madre de la ciencia
pero que hasta ésta lleva
en su muñeca un reloj de pulsera al que da cuerda
porque sabe que tarde o temprano fallarán las pilas
que no se recarguen con energía nueva.
Dicen por ahí
que lo de aquí es lo que importa
y el más allá es una treta,
que la leche en polvo alimenta más que la de una teta,
que dar la teta en público es pecado,
que la confesión se hace con cura y en privado,
que el juicio final está en manos
de un jurado celestial, mientras un jurado popular
decide sobre un hermano sin que le tiemblen las manos,
que vida no hay más que una
y hay que vivirla bailando aunque le sangren los pies
al que no sabe bailar y en tu empeño por ser más
acabas siempre pisando.
Dicen por ahí
que si no damos
nos irán dando.
¡Y es que por ahí dicen tanto!,
que podría seguir y seguir escribiendo en nombre
de lo que dice el hombre durante años y años
pero prefiero cuestionar, aunque solo sea un minuto,
lo que digo en mi nombre…
que seguir nombrando.

Susana Pamies salinas
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10comentarios 103 lecturas versolibre karma: 112

Eufonías y heptasílabos

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Me da escalofríos esta página en blanco. La tinta
que me redime es una corazonada sin azúcar.
Mi pluma, vandálica y analfabeta, escribe sobre los
escombros de mis sonetos mentiras que son verdad.

Todo en mí viaja de adentro hacia adentro, ignorando
que en el mundo exterior está ocurriendo un cisma de
manteles deprimidos. Los verbos que ahora escribo,
cargan y descargan imprudencias desprestigiadas.

Conclusión I: No es un
aporte significativo estar bronceado en
la profundidad de las tinieblas.

Un párrafo también sabe ser una brasa cayendo al
precipicio. Las palabras más bellas no son más
que una forma sutil de disfrazar el miedo a
que se vean los dobladillos de nuestros desperfectos.

Siguiendo el consejo de la única gota sobreviviente
de una piscina vacía, arranqué del diccionario
la página donde estaba la palabra amargura,
pero cometí el error de ingerirla sin masticar.

Incógnita I: ¿Qué hago yo, preguntándole al
otro que me habita por qué ahora
soy – espléndidamente – aquel que nunca he sido?

Aprendo a rastrillar vocablos y fronteras, mientras me
quito del dedo índice una astilla que expresa todo
aquello que las palabras no pudieron. Continúo
buscando mi sitio en semblantes benévolos.

Mi imaginación se entretiene acomodando y
desacomodando inexistentes mosaicos de colores
diversos. Fuera de mi enajenamiento, el silencio solo
es desacreditado por el goteo de una canilla.

Conclusión II: Las cargas invisibles que vamos
acumulando con los años son las
que nos dejan la espalda encorvada.

La tarde pasa caminando, con las rodillas
desencantadas, buscando un lago donde lavar el
herrumbre de alguna despedida. La primavera estalla, y
con ella la furia, como última señal de un condenado.

Dejo caer un terrón de azúcar en la taza
de las confesiones intimidantes, en las que desplumo
quimeras primitivas y diurnas. Sé que en el
perverso oleaje de algún mar dejé mis pensamientos.

Incógnita II: ¿Qué fue
antes, la corrupción
o la política?

El orgullo es una mancha de sangre cayendo del
cielo, y las turbaciones, trabalenguas de dificultosa
pronunciación. Ante tanto fatalismo bien alimentado,
no puedo limitarme a eufonías y heptasílabos.

Dicen que afuera una tormenta con intervalos de
felicidad concede una tregua a un mundo edificado con
brea. Habrá que salir a comprar a precio moderado,
el olvido de hoy en una ferretería de ayer.

Conclusión III: Que no se
vislumbre como un privilegio sostenerle
la mirada a la memoria.

¿O es que acaso no piensan que me cansa terminar
hablando siempre de las banderas rasgas por la sangre
y la zozobra de la artillería que cubre de muda
oscuridad el mediodía de un país acuclillado?

Con tres dedos afónicos es imposible aplaudir
quitándose la boina. Para completar, ha fracasado mi
proyecto de levantar un castillo de arena al fondo de
un armario inundado de saliva desconsolada.

Incógnita III: ¿Alguien puede llegar a suponer
que la poesía protege de enfermedades a
los que empujan inquietudes para vivir?

Y aunque la más pérfida de las truculencias salta
a la cancha con cielo despejado, intuyo que
una vez por milenio incluso los mayores próceres
de la inmoralidad deben llorar su vacío sempiterno.

Hago mías incluso las arrugas que no me conciernen,
descorcho – pese a todo – un optimismo sin raíces;
y araño las esquinas de un grito cuando dejo crecer
libremente mis defectos de carácter doctrinario.

Conclusión IV: Ser feliz es una
indiscreción que no le queda
bien a todo el mundo.

Después de extraviar todos mis comodines apócrifos,
ejerzo mi función de roncar mis reproches en un
callejón sin salida. Si me quedo pensando en el ayer, es
porque aun no sé pintar de azul las horas de mañana.

Con gula póstuma soborno al tiempo suplicando
indulgencias, cuando ya no perfuma la cuesta de los
trotamundos cojos, y el espejo me reconoce como
su caricatura favorita, aunque sea solo por incordiar.

Incógnita IV: ¿Por qué en la carrera
de la vida vemos el semáforo ponerse en
verde, pero nunca la bandera a cuadros?
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Reminiscencia de invierno (parte IV)

En medio de parajes tan vívidos, los héroes formidables avanzan cruzando bosques y ríos, sorteando batallas con espeluznantes hechiceros y héroes de poderes alucinantes de otras tribus. Unas batallas más sangrientas que otras. El objetivo de su victoria está muy lejos todavía y su tribu se encuentra diezmada. El sonido característico de llamada entrante en su iPhone suena insistente. La sensación de estar inmerso en ese mundo fantástico se difumina con rapidez y da paso al lúgubre sótano de la casa de su madre, donde vive. Paredes oscuras que apenas se notan al fondo de la infinidad de monitores anchísimos que se observan por doquier. Abundan los teclados, los joystick, y los ratones de distintos conjuntos de computadores que se encuentran encendidos al unísono. ─Pensé que lo había dejado en vibrador ─grita Solomon mientras pone pausa a Dota 9, el juego con virtualidad aumentada que salió el pasado 2029 pero que aún se encuentra muy en vigencia durante este invierno del 2030. La verdad, no habría dejado el juego por nada, excepto que de reojo pudo notar que le marcaba Salvatore, de la oficina. Apenas si habla con él lo escasamente necesario para cuestiones de trabajo. Y allí está, llamándole cerca de la media noche. Deja el joystick sobre una mesita, cerca de una sobras de pizza fría, se rasca la cabeza calva, más bien recién rapada ese día, se pasa los dedos entre la abundante barba pelirroja que usa desde el año pasado (es extraña esa tonalidad de su barba, ya que su cabello es más bien rubio, o lo era antes de empezar a caer en abundancia hace unos cinco años, cuando apenas cumplía los veinte). Pasa un dedo por el lector de huella digital de su móvil y responde a la llamada. Le sorprende el tema con que Salvatore le asalta casi sin saludar y sin preludios. Las palabras clave que menciona parecen hacer un clic en la mente de Solomon, le dice que cree haber visto algo sobre archivos clasificados de un tema similar, pero que le dé unos días para zambullirse en la Dark Internet y darle "datos duros", así se lo dice literalmente. Cuelga la llamada, toma el joystick de la mesita y sin querer lo embarra con un poco de salsa y queso ya casi secos de la pizza, lo limpia rápidamente sobre sus calzoncillos boxer, y vuelve en menos de un segundo a estar inmerso en su épico juego electrónico.

Salvatore va al baño, se cepilla los dientes casi en automático, mientras vuelve a revivir una y otra vez las escenas de su encuentro con Alessandra: la cara tan redonda de doña Juana, la exquisitez del café guatemalteco, la impertinencia en el comentario de Tony, la conversación interminable con Alessandra; sus ojos, sus labios, sus abundantes pechos, la tibieza de sus blancas manos, y ese misterio insondable de una tristeza que no es obvia a la vista pero es tan evidente cuando te sumerges en las profundidades del alma de alguien y él parece poder hacer eso exactamente en el alma de ella. En su lecho de muerte, Salvatore, rodeado de sus cinco nietos, sus dos hijos, las esposas de ellos y su esposa Catalina; parece poder ver en su mente, en sus últimas horas, la película de su vida entera. Ve a Catalina entrar en el altar, toda vestida de blanco, radiante; ve a su primer hijo, Fernando, nacer en esa sala de partos, donde le hacen la cesárea a su esposa; ve a su segundo hijo, Giulio, montando en bicicleta por vez primera. ¡Cuántas veces se cae! Pero no cesa en su objetivo de aprender esa misma tarde. Ve a Fernando recibir su título de Ingeniero en Sistemas de Oxígeno para las colonias marcianas y lo ve partir en esa nave espacial sin boleto de regreso, con una lágrima recorriendo una de sus mejillas y un adiós atravesado como nudo en la garganta. Ve a Giulio recibir ese premio Nobel al descubrir esa nueva especie subacuática al fondo del océano bajo el Triángulo de las Bermudas. Una serie interminable de cortos memorables de una vida de ciento veintisiete años (pues la esperanza de vida a nivel mundial había rebasado los ciento diez años a partir del 2050), las más hermosas veladas románticas vividas con Catalina, las más notables riñas que casi los llevan al divorcio en tantas ocasiones. Y de pronto, como una rama extraña injertada hábilmente en el tronco de un árbol de una especie muy distinta, empiezan a saltar flashes de una vida que él nunca vivió, otra vida entera, unas hijas, otros nietos, otras profesiones, otros logros que le son extraños y a la vez familiares. Una vida entera vivida con Alessandra. ─¡Alessandra! ─grita mientras despierta bañado en sudor. Son las 4:44 de la mañana otra vez. El sueño ha cambiado.

Las dos semanas siguientes se hacen intensas en su relación (que no va a ningun lado al parecer) con Alessandra. Se hablan por teléfono casi diez veces al día (aunque son llamadas breves). La primera semana es ella quien le llama en cada respiro que tiene en la tienda de pastelillos. La segunda semana es él quien la llama en punto de cada hora (siempre que no esté en una presentación de campaña publicitaria con algún cliente). El WhatsApp entre ellos está abarrotado de mensajes cortos en un lenguaje que inventan entre ellos. Ella le pide discreción por si Salvador llega a verle el celular incidentalmente (aunque él es muy respetuoso de su privacidad). Hacen coincidir su hora de almuerzo más de una vez y los alargan hasta noventa o ciento veinte minutos, inventado las más creativas excusas cuando llegan de vuelta a su trabajo. Pero Claudia, la socia y mejor amiga de Alessandra, empieza a sospechar algo y con tenaz insistencia le saca una confesión. El supervisor de Salvatore es menos perspicaz, pero algo intuye, su empleo podría peligrar a futuro si sigue así. El viernes de la segunda semana, ambos inventan una indigestión repentina después del almuerzo, un marisco en mal estado; y se dan una escapada de toda la tarde y parte de la noche a casa de Salvatore. Afortunadamente, los lunes, miércoles y viernes llega la señora de medio tiempo que le hace aseo profundo a su casa. Así que todo está en perfecto orden e higiene. Salvatore enciende rápidamente la fogata en su sala. Trae una botella de Malbec de veinte años de añejamiento que su gerente de oficina le regaló el año pasado por haber cumplido sus metas de ventas con creces. ─Este lo tenía reservado para una ocasión muy especial, no sabía cual, pero ahora que te veo aquí, sentada en la alfombra, frente a mi chimenea, supe de inmediato que esta botella traía tu nombre ─le dice─ Ella se pone de pie, se cuelga a su cuello y le da un beso muy profundo, como ninguno de los besos breves que él le había robado en los restaurantes en las citas previas. La abundante ropa de invierno que los separa empieza a desprenderse pieza por pieza de sus cuerpos: ella se quita la bufanda y el gorro y de un tirón le quita la bufanda a él. Salvatore besa su cuello tibio con cierta delicadeza al principio y luego sube a una intensidad que se hace insoportable, mientras una de sus manos palpa sus pechos por encima del sueter; se lo quita junto con la blusa y él se abre la camisa de un tirón y unos cuantos botones van a rodar al suelo. En un instante, la desnudez imaginada por cada uno de ellos, en todo su esplendor es iluminada por la fogata de la chimenea; que arde con inusual intensidad al igual que sus pieles que claman por ser recorridas por los labios del otro, por las yemas de sus dedos, por el filo de sus lenguas. La alfombra de la sala parece estremecerse ante el ritmo tan fiero con que Salvatore le hace el amor y luego ante el galope pertinaz con que Alessandra lo cabalga. El frío acumulado de todo el invierno se derrite en ese instante y se evapora hasta los cielos. Son ya las nueve de la noche, ella sale apresurada, terminando de ponerse el abrigo, los guantes y el gorro mientras corre a subirse al Uber que la espera. Hace media hora que Salvador le está marcando para tener noticias de ella. Saber si llega tarde nuevamente, y a qué hora cierra la pastelería, etc.

Salvatore se queda dormido en el sofa de la sala. Una tarde y parte de su noche nadando en las dulces aguas de su romance, lo han dejado exhausto. Son las 11:45 de la noche. Entra llamada de Solomon. ─Te tengo interesantes noticias sobre el Oblivion ─le dice─ Gracias por investigarlo tan rápido ─responde─ Entre los años 2022 y 2025, la armada de Estados Unidos desarrolló un método basado en nanotecnología que permitía buscar selectivamente los recuerdos de los soldados traumatizados por la guerra y eliminarlos con un 99% de certeza. El proyecto al parecer fue cancelado por un consejo independiente de ética y derechos humanos y quedó clasificado como top secret con el código "Oblivion", aunque durante su desarrollo le llamaban el proyecto "Lette Anón"─ Solomon continúa con detalles exhaustivos de todo lo encontrado, la cantidad de soldados que quedaron en estado de demencia en las primeras etapas experimentales, y los tantos que fallecieron; cuyas autopsias misteriosamente indicaban que habían muerto por causa de un parásito particular que les comía porciones específicas del cerebro y que lo habían contraido en el último conato de guerra mundial en algunos desiertos del África a principios de la década de los 2020. Salvatore queda perplejo ante toda la información, pero le asusta más enterarse que una organización de salud, privada y muy poderosa, había comprado los derechos del proyecto al gobierno estadounidense por una suma billonaria y que ofrecía servicios privados de borrado selectivo de memoria (por una suma no tan exorbitante pero tampoco al alcance de las masas). Le da coordenadas de geolocalización de las clínicas en varios puntos del planeta, que no incluyen ciudad alguna de Estados Unidos, seguramente para evitar su jurisdicción legal. Y entre las ciudades extranjeras cercanas está Toronto, Canadá; y Monterrey, México.

(continuará...)


@AljndroPoetry / xii-17
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CONFESIÓN (Soneto)

Me ruegas con palabras que confiese
decirte sin mentira ante la gente,
revelar cual inspiración sintiese
hablar de su fe el devoto creyente.

Permíteme decirte que muriese
alma mía sola triste, silente,
mi esperanza la vida si tal fuese
no expresar lo que este corazón siente.

Llegando como caballero andante
airoso frustraciones he vencido,
dejar de ir por la senda del errante.

siendo suficiente el haber sentido
el brillo de tu mirada danzante
quedando a los pies de tu amor rendido.

Lucio Carlos Quinteros
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