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Esperanza de caos

Cuán lejos estás, paraíso olvidado
Dónde llorar el hombre sin temor,
Sin temor a ser amado
Como un cadáver que todavía respira

Perdido, en un inmenso atardecer
Enorme abismo de dolor
Sobre lo que otros llaman placer
Ahogate tu mismo en el poder

Alguien me contó, sobre una mujer
Esperando ahí afuera con flores y amor
Suave y tierna como una sensación de dolor

Puedo ver, en su totalidad
Labios de un alma iluminada
Donde el sol se une con su cuerpo
En una pureza nunca antes imaginada

Oh cálida brisa destructora
Abraza el éter de nuestro corazón
Invitandonos a vivir.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Luchar para vivir

El infinito es relativo cuando no se tiene
a alguien a quien contar
así nació el verso que da sentido a mis impulsos,
no importa ser el primero, solo tener la voz.

No quería perderme en un vacío
de la inutilidad del alma
con excusas y pretextos por el miedo
de haber nacido con amor a no callar.

La poesía no se vende ni se compra
los poemas son letras al universo
libres como el tenue aire que respiro
¿cómo vender la poesía? solo requiero una sonrisa.

La poesía que es sabia no llega nunca al final
el mundo andaría mejor si así lo fuera,
soy feliz soñando con en el mismo viejo roble
que no se compra con lo que es material.

Mi poesía lucha todos los días por vivir
orientado los motivos
por los cuales estoy aquí
con la esperanza en un aliento de la fe humana.

Escribo poesías
que tal vez no sean poesías,
qué importa si la conciencia
no deja que me roben la felicidad.

El poema es un milagro nacido para existir,
lo imposible cuesta siempre un poco más
la fuerza de la poesía nos levanta la ilusión
de luchar nuevamente después de cada caída.

Mi poesía da todo lo poco que tengo
es un infinito en lo relativo
siempre cuando tenga
a alguien con quien charlar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
El Mute
15/02/2018.
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Su mirada vacía

Su mirada vacía
siempre al borde del precipicio
con la necesidad de querer saciar una sed inventada
entre el humo de los sueños
y las banalidades de un mundo perdido.

Voces suspendidas en el silencio
por lo menos es así es en sus pensamientos
aunque la esencia permanezca oportuna
sus pasos son como una cabra montés que salta
entre las piedras huecas y una mirada perpleja en el limbo.

Cementerio de nombres rotos
que nunca tendrán hijos
para contarles esas historias viejas
que brillan entre la sombra de los cipreses
con un aire puro del viento.

Su tiempo es un reloj sin puertas de salida
en una adolescencia marchita,
donde prefieren soñar con relámpagos invisibles
que vibrar con la sonrisa de un niño
en un campo lleno de verdaderos delirios.

Espuma de visiones y éxtasis
con una sonrisa falsa
de un monstruo indeleble,
prisioneros de las carencias
de los afectos que nunca tuvieron.

Hierba verde con la semblanza de un enojo maldito,
tanto escuchar voces mudas en una ausencia pérdida
de la ausencia del propio amor,
solo la muerte que les susurra al oído les será segura
espejismo con la mirada vacía.

Poesía
Miguel adame vázquez.
El Mute
12/02/2018.
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Un hombre singular

Ella siempre se enteró de todas y cada una de sus andanzas. Supo de las tres amantes en periodos diferentes de su vida y aunque siempre se lo reclamó el no podía negar su asombro y a la vez cierta admiración por ella y su capacidad para averiguar cosas tan bien guardadas. Nunca supo cómo elle lograba descubrirlo. Así pasaron los años.

Tu abuelo era muy singular –me decía años después--: contaba dormido todo lo que hacía despierto.
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Lo intenté, Ángel

Había intentado olvidarlo, pero en todos estos años nadie había tatuado tan bien en mi piel su nombre, de nadie recordaba tan bien su aroma. En tantos años jamás supe cómo se quedó tan dentro de mí.
Nadie me dijo cómo olvidarlo, cómo no suspirar entre las letras de su nombre, cómo verlo a la cara mientras me contaba sus locas anécdotas sin ruborizarme, sin que se agitaran mis deseos, sin que mis pensamientos se alborotaran.
No me enseñaste a olvidarte, Ángel mío.
Nadie me advirtió cómo tus gestos vivirían en mi mente, cómo tus caricias recorrerían mi piel y tus palabras resonarían en mis oídos aún cuando tú ya no estés aquí, aún cuando pasen meses, y quizás años, sin verte.
No me avisaste, Ángel mío, que jamás te irías.
Si tan solo hubiera sabido antes que desde aquel día mis suspiros llevarían tu nombre, si hubiera sabido que en mis insomnios me visitarías, si hubiera sabido que ya ni el café sería lo mismo, jamás me habría ido.
No, Ángel mío, no me avisaste.
Intenté convencerme, Ángel, créeme que me repetí un millón de veces por segundo que no debía escribirte, que no debía soñarte, que mis suspiros jamás te llegarían.
Créeme, mi Ángel caído, que sabía que no volverías, se lo repetía mis sueños, lo escribí una y otra vez hasta el cansancio, se lo decía a Morfeo cada noche antes de dormir…
Y, aún así, aquí estoy, Ángel, escribiéndote, pensándote, soñándote, pero, mis suspiros todavía no te llegan.
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Poemas de leche

Acaso estén a la espera
como óvulos contados,
desechados.
Como dientes cariados,
desgastados.

Desusado como esperma
fracasado en el intento.

O acaso como cabellos,
ociosos e innecesarios,
que crecen
después de muerto.


Foto: Grafiti de Willy Arenas para el Murcia Street ART Project
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Dia del Amor y de la Amistad

Dia del amor y de la Amistad
No se trata de regalos ni de cantidad
Porque los amigos son como unos hermanos
Solo son contados con los dedos de las manos

El amor se le demuestra a tus seres mas queridos
A tu familia y hasta tus mas sinceros amigos
Se trata de demostrar tu amor dia a dia
A aquellos que te llenan de mucho Alegria.
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Un miércoles cualquiera...

Podría decirse "¡Qué pequeña historia!"

-Suspiros alargados cargados de colores-

y aun así comencé a escucharte.
aun así, comence a soñarte.

Aun así, te suspiré en mis sueños;
destellos de sonrisas repletas de secretos...

Aromas tan silvestres en el brillo de tus ojos, historias infinitas contadas al oído, sombras deslumbrantes que se borran como el viento y aparecen con tu eco.

-El aroma de tu sombra se posa en mí nariz-

De suspiros alargados empecé yo a quererte,
y un miércoles cualquiera me atrevo yo a escribirte, y un miércoles cualquiera te abrazo aquí en mi mente.

-Rebelde y sonriente-

Rebelde y sonriente te repites en mis cuentos;
atrevida y valiente te atreves tú a quererme.
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Olvidado mío

'Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir'...
me versaba el eco del lobo
tocando a la puerta
y en alguna nocturna pasarela
mi olvidado
llamaba 'amor' al azar
mientras yo no jugaba
a las muñecas...

Su niña bonita va al autoservicio
con la lista y la tristeza
apretada en las manos,
la cabeza baja
y una lágrima en la mejilla.

Galletas de soledad
para contar las quimeras.
Gominolas, café, mostaza
y un sueño vestido de pecas
guardado en la cartera...

¿Dónde estás esta noche fría?
Aquí tejo un jersey azul
para cobijarnos
en la ilusión perdida
y la chimenea de una cabaña
que no existe aún
pero huele a su madera
y a la quinta carta
que me jugué pa' que me quisieras.

Y rota la maldición de mayo
marchando
en la fila del supermercado
tu mensaje me guiña
y tarareo en mi cabeza:

'Oh Jah está sobre la mesa,
el destino y la pasión,
ten cuidado lo que deseas
pues puede suceder hoy'.


La niña bonita,
el lindo chico,
hacen una promesa
de su primera noche
un baile sin fin
de su pequeña cajita musical...
Se les oye murmurarse al oído
el colmo de un cariño
y transformando
pocos cientos
de minutos
en toda su eternidad.

Suena su canción
en voz de ella:

Olvidado mío
de la guitarra y las estepas.
Soy aquella oculta
nota improvisada
cierta y tuya.
"Escucho el viento
y te envuelvo
en mi corazón..."


Dejemos de sólo contar verdades
y cantemos las locas mañanas.
Besemos con ternura
el hastío
que nos impone la noria
de la lejanía
y ven a corear
en medio de un karaoke
y mis madrugadas.
Tiremos piedras
al río
para llamarnos en clave
y supliquemos
tres veces quedarnos
aunque se esté haciendo tarde...

Que me amas;
que amarme hago,
como el uno que siempre fuimos.
Que me sabes,
que te sé...

Que el resto de mis días
quiero morir al mundo,

para vivirlos contigo.


Yamel Murillo


Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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Estaciones

Falsas mañanas,
que me confunden,
que desenredan
tirabuzones de dudas,
e ilusionan mi estancia momificada,
como un hilo, que se pierde
con Ariadna
en un soplo de Cupido.

Estaciones llenas de intensos vacíos,
donde habitan ojos marchitos, confundidos,
ojos que expenden máquinas
de cavernas llenas de maletas
que suben y bajan.

Estaciones completadas,
con cada paso,
con cada pisada,
andenes que agotan
el reloj de arena,
con cada rienda perdida.

Memorias recurrentes
de historias no contadas,
que se pierden en asideros
de compartimentos,
dejando asientos calientes,
vaho que me abraza
e invade mi espacio,
alimentado de móviles
de risueños teclados,
el corazón se pierde
en nubes de voces ignoradas,
llamas en labios no besados,
marchitas miradas de fuelles
en tristes caras desvastadas.

Estaciones frías, sin calor humano
donde juegan miradas,
evadiendo su dirección
de trayectos olvidados.

Vagones diseñados
de asientos adulterados,
direcciones que se eligen
sin saber hacia donde vamos,
al final, un número somos,
que se evapora de las manos.

Viajes que marcan hitos
del destino,
vagones desmelenados
de furor de himen deramado,
fluidos corporales de ayer y de hoy,
ilusiones perecederas
de libros no leídos,
de bolsas de compra
llenas de vacías cuitas
insatisfechas, de manidos anuncios
que mueven la vida
y despersonalizan un mundo
que se ahoga en la nada.

Angeles Torres
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Lágrimas

No sabemos cómo fue la primera vez que lloramos,
nos lo han contado,
son historias de braseros cuando los hogares olían a humo de verdad,
a tabaco de padre, a madres paridas para ser madres,
donde los cuentos se asomaban a la noche
y éramos fuego de una niñez absoluta.
La última vez que lloremos tampoco lo sabemos,
lo imaginamos,
hemos aprendido la asignatura de la muerte
y la hemos suspendido leyendo páginas de libros caros,
todos lloramos igual porque hemos leído los mismos libros,
somos bestsellers de lágrimas de mercado.
No lo sabemos y eso lleva implícito nuestro fracaso.
Tal vez la lluvia sea por nosotros,

para recordarnos algo.
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Yo

Yo,
que nunca pude conjugar
contigo el verbo amar.

Yo,
que tuve tres horas al día
para pensar en tu partida
y otras tres
para soñar que te veía
en tu regreso.

Yo,
que recorría la quinta acera
mirando huellas que no eran
tus pies en el jardín.

Yo,
que vi tu sombra en el andén,
cerré los ojos y conté hasta cien
esperando verte al terminar la cuenta
y, al fin
fue solo la silueta
del árbol que siempre ha estado allí.



Felipe García.
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"Bosques púrpura"

Nunca pude creer lo que vi,
en aquel jardín.

¡Qué belleza!
Intensas sutilezas,
se contaban sin fin.

A menudo soñé
lugares así,
mas al llegar,
supe
- con extraña
e intuida certeza -
que ( de alguna manera )
no eran para mí.

No más;
dejaré de vagar,
lo encontré al fin.

Parece
que este sí.

Cierto;
pocos encajan aquí.

Un consuelo;
que la vida
no esté prohibida
sólo para mí.

Mis ojos, ciegos;
tras ver los cielos
color carmín.

Bosques púrpura,
senderos surrealistas,
en los que me perdí.

Raro fue,
cuando te conocí.

Tu profunda mirada
centrada en mí.

Mi corazón se despertaba,
a la vez que se paraba;
yo luchaba por huir...

Moría,
por ti.

Cataratas y ríos de cristal;
conducen a un lugar
que no puedo demostrar.

Estorninos
caotizaban mi moral.
- con sus vuelos -

Mientras,
dejaba
que me arrastrasen hacia el mal.

Allí,
en aquel jardín,
te conocí.

Tendida en la hierba,
desnuda,
esperabas por mí.

La más depravada
de las princesas.
La piel del rostro,
carmesí.

De melena y mirada
sin rival;
una belleza digna
de morir,
de capitular.

Una de esas perfecciones
que nunca
aprenderán amar.

Y que aún así,
no te dejan
escapar.

Traviesas.

Siempre
tendrán a alguien
que las quiera idolatrar.
Que como a diosas,
las quiera
venerar.

No pude resistirlo,
y mordí el fruto
sin pensar.

Venció en mí
el instinto animal.

Ahora,
soy enamorado,
presa,
esclavo...

Esclavo
de mi debilidad.

Presa de ella.

Y enamorado.
de esa deidad.


Rheinn

"Bosques púrpura"
Todos los derechos reservados.
RheinnPoetry®

- caos bajo la lluvia-
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La medalla

Aún sigo esperando la llamada
para poder desfibrilar mi alma.

Aún sigo en este islote de silencio
rezando a escondidas
purgando mi sensatez
con fotogramas trucados.

"Miré hacia otro lado
cuando el destino
se llevó del cajón
la medalla que portaba tu nombre,
cerré fuerte los ojos
haciéndome a la idea
que tan sólo sería
otra de mis pesadillas
y que al despertar
todo estaría en su lugar".

-Estaba equivocado-.

La espera,
la espera,
los escuálidos recursos se agotan
contemplando como los principios básicos
resignados se alejan.

La muerte hace muecas,
ya me ha perdonado dos veces
y me indulta en esta tercera visita
apiadándose de mi sobredosis de tristeza.

Aún sigo esperando la llamada
mientras mis ojos vacíos
se pierden contando
las cuerdas verdes de los tendederos.

El bosque de las historias vividas
se extingue entre acuarelas inacabadas
condensando derrotas
en una lógica informal
que no entiende de reglas.

Aún sigo esperando la llamada
para poder desfibrilar mi alma.
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Los invito

Los invito a fracasar
a perder el miedo frío
a sentir la piel ajena.

A llenarse de coraje
a volar sin instrumentos.

A contar alguna historia
a llenarse de momentos.

Los invito a ser ustedes
en la forma que eso sea.
A evadir la mala vibra
a gritar una canción.

A ser parte de algo grande
a mirarnos con amor.
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4comentarios 85 lecturas versoclasico karma: 106

Es más sencillo

Es más sencillo
equilibrar los dones
en una soledad poco entusiasta.

Que te lleve a contar el tiempo
buscando pretextos
sin estar enfermo, sin esperanzas.

Respirando congojas
sin la voluntad que dure para siempre
por llorar a solas.

Hasta que el silencio oculto
marque la frente
para no vivir de rumores.

Es preferible guardar los dolores
que morirse de viejo
por un triste recuerdo.

Olvidar a esa rutina cercana
sin sonrisas y muerte
sin orgullo triste por la nostalgia.

Hazlo hasta que el viento frío
seque tus lagrimas
sin tener que bajar nuevamente la mirada.

¿Cuando dejarán de inconformarse
cada vez que ambiciono curiosear
con la promesa de seguir por un futuro?.

Dejame vivir por los rincones humildes de un pensamiento
que nunca volará del todo del nido
es más sencillo.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
29/01/2018.
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Tres tañidos

Tres días...
tres días de amor
desgarrando nuestras vidas,
sangrando emociones
por cada poro
de nuestros sentidos,
tres días de latidos
hermanados
en un solo tañido.

Tres días mojándome
en la playa de tu mirada,
dos almas fundidas,
dos bocas abrazadas,
una única piel amalgamada.

Pero las nubes
inundaron tus oídos,
te contaron
que tenía efectos secundarios,
que no existía horizonte.

Partí vagabundo, sin luchar,
como perro abandonado.


Pasada una vida,
me cuentan que te apagas,
que tu aliento enmudece,
corrí, escapando
del perro vagabundo,
para sostener tu mirada,
aferrándo nuestras manos
a la brevedad de tus tañidos.

Acercando tu boca,
exhalaste a mis cinco sentidos,
un te amo,
desgarrando entrañas,
triturando latidos.

Tu vida en mi pecho,
la mía en tu despido.


Tres tañidos
que en soledad no olvido.

Amén
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El cuento del lobo que murió por insomnio crónico

Érase una vez un lobo que intentaba dormirse contando ovejitas.

FIN

Susana Pamies Salinas
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Humanidad

Llegas a mí con tu bolsa de sufrimientos,
desde aquel lugar que alguna vez
albergó tus mejores sueños,
y era tuyo.

Llegas sin haber contado tus pasos,
sin bolsa de viaje y pasaje de retorno,
sin itinerario de museos,
sin visa schengen.

Llegas, como se llega a emergencias,
con una larga pesadilla a cuestas,
un niño perdido en la niebla
y tus manos asiendo la nada.

Y yo no me animo a mirarte,
a levantar las manos para tocarte,
a entregarte una sonrisa siquiera.
Y sigues de largo, a otro país,
a otra espera de nunca acabar.
Mientras mi humanidad se regocija
de no andar sobre tus calzas,
sin apenas darme cuenta que
no podría disfrutar de este día
si no hubiese amanecido
sobre tu ausencia,
sobre tu hijo muerto,
sobre tu país destruido.

Si alguna vez te hablan
de la humanidad,
diles que es un lugar
donde se esfuman los temores
y una mano amiga se extiende
para entregarte su protección.
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