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La sonrisa de la Tierra

Reconozco que casi siempre he vivido como un cobarde. Recostado en las arenas finas de un reloj. Tiempo sucio, enfangado, ese vivir sin darse cuenta, por automático, por resignado, por no elegido y porque solo pasa por encima como río fangoso, ensuciándonos, pero sin arrastrarnos por la vida.

Nada crece en los suelos arenosos, drenan con demasiada facilidad, la vida no se detiene en ellos, pasa por sus gránulos reteniendo solo tiempo. Tiempo sucio. Vivo con la obsesión de vivir y acumular historias, pero mi naturaleza no es la de vivirlas, sino contarlas. Contar historias no vividas. Escuchar, observar y acumular memorias de otros. Me sorprendo con ésta idea cabalgando sobre mi duermevela cuando abro un ojo perezoso y observo los bulbos en flor que se han abierto estos últimos días sobre el alféizar de la ventana.

La sonrisa de la Tierra, así es como una expresión china denomina a las flores.
Su belleza radica en que carecen de esperanza.
La esperanza crece con el mañana,
y el mañana nunca existe para las flores.
El presente es su esencia.
Deseo ser flor.
Flor efímera.
Presente.
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Helada

Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
Y que te bebo en un café,
Porque en la distancia hace frío, Y aquí,
donde dejaste mis huesos sepultados
a veces te respiro.

Tu olor se derrite y entibia mi alma
Le ayuda a deslizarse sobre riscos,
a escapar de la niebla.
Por más alto que llegue
Tratando de quemarme en el sol,
Cuando se acaba tu esencia, me congelo.

Sigo aquí, como me dejaste
Gélida al tacto, de semblante entumecido
Con la piel hecha nieve, los labios quebrados
Y todo el cuerpo estremecido.

No estás, ni siquiera
Para contarme cómo lo has hecho
Cómo he de romper este hechizo
O si será mi destino perecer en el hielo.
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Su boca

De una nube me he colgado
para algún rato mecerme
y dormido me he quedado.
Soñé que mi amor llegaba
em su concha como Venus
entre las espumas blancas.

Hemos corrido a jugar
Como chiquillos traviesos
en bolas la blancura lanzar.
Cuando estaba distraido
me recordó el primer beso
ese que nunca se olvida
con un besazo tremendo

Aunque yo ya estaba preso
Cuando la quise abrazar
jugando a que la apresara
ella se escapó riendo.
Cuando la pude alcanzar
casi me la como a besos
sin dejarla respirar.

Se removió en los brazos,
me consiguió despertar
y que curioso allí estaba
besándome sin parar.

Al notarme sorprendido
picarón ¿en que soñabas?
preguntó con picardía.
Y cuando se lo conté
me volvió a besar con ganas
y por su boca otra vez
muy gozoso me perdía
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Roma Victor

Aurelio y Antonio, entraron en el campamento al galope. Sus rostros desencajados, tensos y polvorientos reflejaban ansiedad y temor, como si estuvieran huyendo de la mismísima Parca; y para ellos así era. Se dirigieron sin perder un segundo a la tienda del Tribuno, y allí, cuadrándose ante él, y después de saludarlo, hablaron.

- ¡Señor!- dijo Aurelio con la respiración entrecortada.-El enemigo se encuentra a un día escaso de camino y es muy numeroso.

- ¿Hacia dónde se dirigen exactamente soldado?- preguntó el Tribuno.

- Vienen directamente hacia nosotros señor-contestó Aurelio.- Creo que su intención es atacar nuestra posición.

- Bien hecho soldados. Reuniros con vuestros compañeros y estad listos para entrar en combate. Podéis retiraros.

Después de esta inesperada noticia, el Tribuno, Aurelio Cornelio Glabrio se dirigió preocupado a su lugarteniente, el cual se encontraba también en la tienda.

- Marco, la situación es preocupante. Según los exploradores, el enemigo nos supera en número, y solo puedo contar con una legión. Debemos enviar un mensaje al Legado Salinator para que nos venga a ayudar lo antes posible con sus tres legiones. Envía a tu hombre más de confianza. Manda tocar formación en orden de batalla. Quiero a todos los hombres listos en veinte minutos. Puedes retirarte.

- ¡Si señor!- y después de cuadrarse y realizar el saludo romano, se retiró.

Tal y como había mandado, veinte minutos después, todos los soldados de la legión que guardaban el campamento en la frontera del Danubio formaban en orden de batalla. La visión era marcialmente magnífica. Hombres robustos y curtidos, la mayoría, en cientos de batallas, vestían la armadura del glorioso ejército romano. Los débiles rayos del sol que escapaban del cielo gris de la región de Panonia, refulgían en los cascos y las puntas de las lanzas de los legionarios, dándoles un aspecto de semidioses. El Tribuno los miraba con admiración, con el orgullo de un padre cuando contempla a su hijo, con el respeto de un legionario romano. Después de pensar unos segundos sobre la suerte que correrán algunos, o la mayoría de esos pobres valientes, se dirigió a sus hombres para intentar infundirles valor para la batalla.

- ¡Soldados de la gloriosa Roma! Un enemigo mucho más numeroso se dirige hacia nosotros. Su objetivo es destruirnos, pero no dejaremos que lo consigan- los vítores y gritos guerreros empezaron a escucharse por todo el campamento.- Un mensaje ha sido enviado al Legado Salinator para que venga a apoyarnos. Pero....,¡Decidme! ¿Dejaremos que la historia hable, de que nuestra gloriosa legión tuvo que recibir ayuda para vencer a unos malditos y desorganizados salvajes barbaros?

- ¡No!- se escuchaban gritos entre los soldados- ¡Cerdos del infierno! ¡Bastardos!

- Es por eso soldados -continuó hablando el Tribuno.-Que saldremos a defender nuestro honor y el de Roma demostrando al mundo entero y a la historia que nuestra legión está compuesta por valientes soldados del Imperio. Demostremos a los dioses nuestro valor, y volvamos a nuestra patria con honores. ¡Un soldado de Roma vale por 100 malditos bárbaros! Así que…,¿Qué debemos temer? Roguemos al padre Júpiter su protección en la batalla, y a su hijo, nuestro compañero en batalla, el divino Marte, que nos de toda la fuerza para derrotar a nuestros enemigos. ¡Salgamos allá fuera, y cojamos nosotros mismo la Nike! Que cuando llegue Salinator, solo pueda quedar perplejo por nuestra fuerza y nuestro valor. Si estáis conmigo, la victoria es nuestra. ¿Estáis conmigo, soldados de Roma?

- ¡Siiiiiii!- gritaron todos al unísono.

Los soldados gritaban y chocaban sus escudos contra sus lanzas, produciendo un sonido aterrador que se podía escuchar a cientos de estadios de distancia. Tan aterrador fueron los vítores por el éxtasis de entrar en batalla que el ejército visigodo que se proponía atacar el campamento romano, se detuvo unos minutos angustiado por tan fantasmal sonido. Después de esto, todo estaba listo para el choque mortal entre romanos y visigodos.
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Romeos sin Julietas y Julietas sin Romeos

La primera vez que la vi, sentí algo que jamás había experimentado. Una sensación ajena a mí; era como si no pudiera controlar mi propio pensamiento. Pasó por mi lado levantando una suave brisa perfumada del más dulce aroma. Se sentó justó detrás de mi pupitre, al lado de Ester. Parecía un ángel, y desde ese mismo instante no pude quitármela de la cabeza. En clase estábamos empezando a leer a Shakespeare, y más concretamente a Romeo y Julieta, y la atmosfera embriagadora de la obra comenzaba a proyectarse en mi cabeza. ¡Oh Julieta! ¡Mi Julieta! Pensaba torciendo disimuladamente la cabeza hacia atrás para contemplar su divino rostro. Pasaron los días, pero no me atrevía a hablar con ella. A las pocas semanas Ester nos presentó, ya que ella sospechaba algo, pues me conocía muy bien, ya que nuestros padres eran vecinos de toda la vida, y ella y yo nos habíamos criado prácticamente como hermanos. Se llamaba Valeria. Era fácil perderse en sus verdes ojos, que reflejaban la inmensidad de los mágicos océanos de hierba de las tierras mitológicas del Este. Su mirada era hipnótica, al menos para mí. Sus cabellos dorados resplandecían como el Sol estival, y su rostro parecía esculpido con una perfección milimétrica. Todo en ella era sensualidad y elegancia.
Continuaron las clases, y día tras día la relación con Valeria fue a más. Al principio mantenía las distancias, pero gracias a Ester nuestra amistad fue en aumento. En pocos meses los tres nos hicimos inseparables. Todo parecía ir bien, hasta el día en que me declaré. Yo confiaba en Ester, a la cual le contaba todo lo que sentía por Valeria, y ella parecía entenderme, aunque solo lo aparentaba. Ese día, salimos los tres al Stikers Bar, local donde nos juntábamos la mayoría de estudiantes y jóvenes de la zona. Buen ambiente, buena música y mejores precios. Mike y Daniel, mis dos mejores amigos frecuentaban el local, ya que el garito era propiedad del tío de Mike, y cada semana ayudaban a limpiar después de cerrar a cambio de un pequeño sueldo. Nos saludaron y se sentaron con nosotros. Ellos sabían lo que sentía por Valeria, así que intentaban alagarme con cumplidos, que de otra manera jamás me hubieran dicho. Pasado un rato le dije a Valeria que quería hablar tranquilamente con ella. Salimos fuera. Allí le confesé lo que sentía, y su expresión cambió completamente. Parecía no entender nada. ¿Y todo lo que me decía Ester? ¿Acaso no ha hablado con ella? Mi cabeza se quedó helada. Valeria me explicó que Ester estaba enamorada de mí, y entonces todo mi mundo dio un vuelco. ¿Quién lo iba a decir? ¿Ester enamorada de mi? Nunca lo hubiese imaginado.
Fue en ese preciso momento cuando una inoportuna llamada interrumpió la conversación. Era Ismael, el desconocido novio de Valeria. Un tipo cinco años mayor que nosotros. Esa noche llegaba de viaje, y Valeria quería presentárnoslo. Fue entonces cuando decidimos hacer como si esto no hubiera pasado y seguir adelante. La noche no fue como esperaba. Después de esto, mi relación con Valeria y Ester fue poco a poco desgastándose. Ya no éramos ese inseparable trío que hacía todo junto. Al año siguiente nos marchamos a la universidad sin coincidir ninguno. Valeria se fue al Norte, cerca de Ismael, Ester se quedó en la ciudad, gracias a una buena beca, y yo marché a Europa. Necesitaba un cambio de aires. Años después encontré la obra de Romeo y Julieta en unas cajas que guardaba en mi apartamento de Verona, ciudad llena de encanto, y en la que resido desde hace años gracias a mi trabajo como guía turístico. Todavía hoy, me siento delante del balcón de Julieta, atestado de turistas disparando con sus cámaras fotográficas rememorando aquel primer instante en que vi aparecer a Valeria.
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Bambú

El bambú creció
queriendo solo llegar al cielo,
expandió sus horizontes
hasta donde alcanzo su propios versos
llenando con su follaje el universo.

Hoy absorbe la luz que oscurece a otras plantas
no le importa que el viento y el frío sacuden sus ramas
el bambú crece echando sus raíces profundas
ocultándose de los ojos que solo quieren
ver más allá de las hojas que reverdecen en calma.

El bambú vivirá por muchas generaciones futuras
será el escondite perfecto para huir de las llamas
el sol no penetrara ya más allá de sus fuertes y flexibles brazos y si es preciso aguanta con calma
la nieve que escurre por sus hojas largas.

El bambú nunca dará fruto
ni caerá presa de las plagas
es fuerte su legado y extenso
así que nada le roba el placer de existir
en donde no crece nada.

El bambú tiene historias
que algún día serán contadas
su amor crecerá
conforme encuentre el equilibrio de vivir
sin importarle ya nada.

Yo quiero ser como el bambú que canta acariciando
a él firmamento en una noche estrellada,
yo quiero como él extender con el viento su lira impregnada de bellas palabras.

Yo quiero ser como el bambú
cuando el tiempo tenga que pasarse de largo
y se detenga a escuchar esas historias
que alguna vez salieron sin prisa
de un mundo seco sin habla.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
18/11/2017.
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La ciudad desde el tobogán

Algunos calcaron su eco y derrumbaron hojas perennes,
era demasiado temprano para ofrecer un juicio razonable y ella
había soñado tanto en la ciudad —donde todo son jirones—
que, solidarios a las hojas, hasta corazones cayeron hechos pedazos,
a las ocho de la tarde.
Desde su tobogán siempre hubo una tregua, un tiempo,
un momento y una ocasión para todo
pero el guión de la urbe sobradamente lo conocía;
era gris, simple, monótono, aburrido, cíclico y repetido.
Y si a las ocho de la tarde
las farolas entienden de naufragios,
todas las soñadoras buscarán luciérnagas
a las que contar escabrosas agonías.
No, desde aquí las calles no entienden de nombres ni de sueños,
ni de hojas perennes ni corazones que caen con responsabilidad.
Unos las deambulan hundiendo la cabeza,
otros —creyendo escapar— las sobrevuelan entre venenos.
Desde su tobogán la ciudad más rara es negra, sórdida, abismal
siempre, siempre a las ocho de la tarde.

**Ilustración; Amanda Cass
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La musa triste

La musa se cansó de vivir,
las letras ahogaron su sentir,
trae pena de versos de amor,
y en rimas llora por temor.

La musa está triste
pues del poeta se enamoró,
Mientras el plasmar dolor insiste,
y sus sentimientos ignoró.

En cada sílaba suspira,
contando la musa camina,
busca acentos con amor,
tratando de disminuir el clamor.

La musa le dice haz conciencia
deja de escribir versos tristes,
¿Porqué vivir en agonía insistes?
mientras yo quiero bailar con cadencia.

Usa tu pluma y escribe de amor,
que muero por besos en versos,
derrocha la tinta en papel,
que seré para siempre tu inspiración fiel.

Las letras de mi alma.
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Los años

Que larga se ve la vida cuando contamos los días
entre los diez y los quince, o somos adolescentes.
Que corta se ve la vida cuando al pasar de los veinte
la juventud se nos va, diciendo adiós para siempre
y sonriendo va viajando dándole paso a los años.

Que largos se ven los años cuando después del otoño
comienza a llegar el invierno y sonriendo va viajando
después que se fue el verano y caen los copos blancos
donde un día fue primavera, cuando las flores hermosas
cubría mi cabellera.

Y sin darnos cuenta un día ya la ancianidad nos llega
dejando atrás el camino del invierno, del otoño
del verano y primavera.
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Corre- buen -Hombre

Corre buen hombre,

corre buen niño,

las bombas caen desde lo más alto

trayendo destrucción y miseria

por desespero del Egoísta.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

En el patio de tu vida

caen bombas desde lo más alto

arrasando con tu habitad,

incordiando tus sueños.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas caen

desde lo más alto

malogrando tu reposo

pero no tu consuelo.



Corre buen hombre,

corre buen niño

Las bombas caen

desde lo más alto

enturbiando el agua que consuela tu sed

y la mano que alimenta tu calma.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas caen

desde lo más alto

y vuestra alma tiembla,

despavorida esgrime su ansia y dolor

¡pero resiste!

Los cuadros pintados que cuelgan en la pared,

los poemas escritos en sangre,

los cantos apagados por la fuerza,

aún ponen policromía a los sueños de la humanidad.

Ellos,los pintores ,los poetas , los cantores

dejaron su sangre esparcida en la historia

por culpa de las bombas caídas desde lo más alto.

Y en algún patio, donde corrían tintas de llanto

el papel intratable ,se convirtió en lienzo de batalla,

las bombas que caían desde lo más alto

no quebrantaron la esperanza,más bien avivó la fuerza de contar en el ayuno

la alegría por vivir

y los sueños por venir.



Corre buen hombre,

corre buen niño.

Las bombas algún día dejaran de caer

en las tierras del hombre de plegaria,

porque el forjara su nuevo destino

por voluntad y conciencia,

y tú buen niño, tendrás el alivio en tus manos

y la sapiencia en tus nuevos pasos para hacer crecer la sabiduría en cada parto.

Corre buen hombre,

corre buen niño y escribe con la tinta del perdón

en el papel vacío de la nueva Historia del hombre

que aguarda impávido e impaciente comenzar a escribir sus capítulos más sublimes

sobre la preservación y la conducción de su especie.

Corre buen hombre ,corre buen niño,asegúrate que las bombas que caen desde lo alto más no detengan la andadura del buen niño ,especie en extinción, que vive en los rincones del planeta olvidado, donde su cielo lo han pintado con bombas, pero que su destino le llevará a nuevos caminos de la vida que el hombre deberá surcar.

Corre buen niño ..Cómo corres niño .. No pares de correr..
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Mi soledad vive en una paloma blanca

I
Compañera,
Aquí los sedimentos,
el hábil transcurrir sudores
por los días,
habitante.

Compañera,
Aquí la cicatriz encarnizada

noches de vela en marea alta,
/una tras otra sombra acechando,
/una tras otra esquina sembrando inviernos.

Tú sabrás compañera,
No me engaña la noche,
Un poema es más una isla que un desierto.


II
Pero el caer al cielo interminable
que llena los pulmones de rocío,
más alla de todo,
Que exista el mar.

Como aquellos ojos de peces habitados,
faro sin intermitencias,
como una corriente viva de savia que resbala por tu espalda,
un puente de lluvia,
así,
que exista el mar.

III
Olvido mío,
amiga,
te he seguido desde antes,
uno tras otro glú glú en el barro
uno tras otro tijeretazo en el vacío

Pequeña ninfa del asombro,
herida en la rodilla izquierda,
mírame ahora,
tratando despertar de este sueño,
aterrizar el vuelo en círculos,

mírame ahora,
adivinar tu vigilia,
agazapado, humo llegando lejos,
mírame desde tus alas transparentes,
pero no termino de escribir
este poema que no termina nunca de contarse.

IV
Hace años vuelvo
Siembro mis pasos como semilla en desierto,
escribo tempestades a mi retorno
pero no importa nada
si es silencio,
y la poesía es un río de colores infinitos.
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Trastorno de despersonalización...

Yo me sentaba en la orilla de la cama, con el rostro entre mis manos, sintiendo como mis dedos se marcaban en mis mejillas y en la frente. Los ojos cerrados sólo percibían pequeños destellos de luz dentro de una obscuridad profunda, colores violetas y verdes, algunos dorados y blancos. Como si viajara por mi propio espacio viendo galaxias luminosas que no existen, así como yo no existo.

La noche me rodeaba y el ruido silencioso de las calles me arrullaba, escuchaba a la lejanía los autos pasar, los pasos de las personas que caminaban por las calles solitarias, los insectos que de vez en vez hacían un pequeño ruido, tan simple que no sabía si lo escuchaba en verdad o sólo era mi mente la que los inventaba para mantenerme consciente. Podía sentir la brisa que cruzaba por mi habitación, como si de una sombra con vida se tratara, percibía claramente su murmullo sereno y frío detrás de mis oídos, hacía que se crispara mi piel, cada bello de mi brazo se levantaba al sentirla como si despertara de un pequeño sueño llamado por la voz de un frío que no hiela, pero si reanima.

El aroma de la habitación medio vacía entraba por mi nariz, podía degustar cada parte de ella, las sábanas destendidas, la ropa en el suelo, el tazón de cereal aún con leche, los zapatos arrojados a cualquier parte, y un leve aroma a comida frita que entraba por la ventana; todo se conjugaba en un intento de la vida por mantenerme en ese lugar y en ese espacio.

La memoria a veces me fallaba imaginando cosas que no me sucedían, pero recordándolas tan vívidas que me era imposible comprender que de verdad nunca ocurrieron; o por el contrario, existían fotos, vídeos, pruebas concretas de sucesos en mi vida, de los cuales no tenía la más mínima idea de que hayan sucedido, la gente me contaba las anécdotas y yo las escuchaba y escuchaba, y cada vez las hallaba como nuevas, ¿y quién dijo eso? preguntaba y todos respondían "TU" con cierta cara de burla e incredulidad.

Me daba por escapar de esta realidad tan jodida de pagar impuestos, de ir al trabajo, de buscar una esposa, de tener una familia, de pagar la renta, de divorciarte, de que los hijos se vayan y todo termine donde empezó, en soledad. Me pregunto a veces cómo puede ser este el plan de Dios, si yo no encuentro ningún trazo por donde camino, ¿acaso es un plan confidencial, de esos "Top Secret" el cual todos conocen menos yo? A veces esa idea me ronda la mente y me causa terror, ser el que vive esta vida sin que sea realmente mía.

Por eso escapo a los campos azules de cielos dorados, donde las libélulas gigantes me llevan a las montañas de lava helada. Donde las sonrisas son sonrisas sin la necesidad de un rostro. Ahí soy feliz, donde me duelen los pies de tanto correr y cuando me detengo descubro que ni siquiera tengo un cuerpo, donde un pensamiento persigue a otro y juegan a que se volvían realidad, me gustan esas ciudades donde los autos no se necesitan porque todos podemos volar. Será que sueño tanto que por eso me cuesta trabajo dormir por las noches.

Sabe, estas ideas no las comparto, porque las personas no las comprenden, me miran raro y me pasan de lado, he decidido vivir ese mundo de color para mí, y usted puede decirme que soy un egoísta, y puede que tenga razón. Pero yo le estoy contando todo esto y usted me mira con el mismo rostro engreído de la sociedad que juzga en lugar de comprender o por lo menos de intentar hacerlo. Si usted me contara que soñó que montaba un águila, yo le preguntaría ¿Y qué se siente? Yo vine aquí porque me han dicho que usted es de los que tratan estas cuestiones dándoles un fin para que uno pueda ser normal, pero... y qué pasa si después de contarle todo esto me he arrepentido y ya no quiero ser normal, no me interesa serlo. La normalidad es el conformismo del abandono de los ideales, y usted es un experto en hacer que se abandonen ¿o me equivoco?, yo lo único que quiero es no sentirme sólo en un mundo tan maravilloso, tanto, que quisiera compartirlo, pero la gente no lo desea.

Dígame usted, señor experto, ¿qué hago para mostrar esta vida tan increíble a una sociedad tan desolada?

El doctor, lo miró fijamente con el ceño fruncido en señal de meditación. "Yo amigo mío le creo todo lo que ha dicho y como bien lo menciona soy parte de una sociedad funcional donde muchas veces lo soñadores como usted no son comprendidos, le prometo que a partir de hoy todo comenzará a funcionar mejor".

Mi rostro sonrió, pero no por el gusto de escuchar sus palabras sino por la ironía de lo que dijo, pues contrastaba con los trazos de la pluma fría y nostálgica a tinta negra sobre el papel blanco carente de consciencia... TRASTORNO DE DESPERSONALIZACIÓN.

...

Gracias doctor, de hecho, comienzo a sentirme mejor.
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Tú Esperando Paciente Trascender

A veces me siento frente a ti,
te miro fijamente,
siento tu mirada
cara de luna blanca
en mis ojos bien clavada
queriendo leer mis sentimientos,
te acaricio delicadamente con mi mano
que suave y despacio recorren
tu níveo cuerpo y contorno.

Observo directamente tu carilla
y me pierdo en esa virgen
profundidad de tu blancura
y te imagino de mi mano
contando un sin fin de historias
que llevan a otros mundos,
a otro tiempo, a otra piel
o sentimientos de un ayer.

Y me lleno de impotencia,
por momentos no poder,
tengo tantas palabras
historias y fantasías atoradas
ansiosa, gritando libertad
esperando espontáneamente
y a perpetuidad ser liberadas.

Y yo deseando ese momento
ese segundo de tiempo
que con fuerza te impulsa
a tomar ese instrumento
pluma, lápiz o teclas
que me permite expresarlas,
y plasmarlas con sencillez.

Y tú!
Tú esperando paciente trascender,
y llevar en tus entrañas un mensaje,
un relato, una historia que encaje
en el corazón o vida de algún ávido lector

Y tú!
Tú esperando paciente trascender
para dejar de ser algo más
que una simple y sencilla
hoja en blanco de papel.

MMM
Malu Mora
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Vida

Mientras nos entretenemos jugando en la calle,
Ilusionados con la llegada de la primavera,
amarrando tallos al cabello,
salvando hormigas en masa,
contando gusanos y
caracoles en el sendero,
girasoles convalecientes,
eso que vemos que permanece
y que finaliza.
Es vida

Tan insignificante como eso.


Canet
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Culpable e inocente

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Yo quiero contar la historia del vodka en
la garganta de los delincuentes, de los días
donde la espalda es de humo, y la
cautela, la última rama de un árbol desolado.

Elaborar la cronología de los incapaces de sostener
sus palabras en medio de la sarracina,
de los que hacen su voluntad tanto en la dimisión
como en las apariencias, del monaguillo que
perdió la batalla contra la madrugada
declarándose a la vez culpable e inocente.

Reseñar la triste biografía de aquel que buscó
alimentarse de felicidad en una fuente no
contaminada, y murió de inanición.

No quiero ser un centinela del principado de
la premura, para poder observar como el
agua se revela en la orilla del mar, y como
la humedad deforma lo impronunciable.

Quiero testimoniar como me salga de la
alopecia del matemático, de los taxis que
derrapan por las calles inundadas de la
palma de mi mano; conjeturar sobre los
que pretenden vivir todas las vidas sin
poder siquiera comprender la suya.

No quiero ser otro mezquino lazarillo preso
del reloj, caminando entre lo innecesario
y el determinismo disfrazado de azar.

Colaborar en la quita de pretextos de los
que se lavan la conciencia en el fandango,
derramar la luna llena en las brasas
de la pena de un pronombre impersonal.

Dejar mis colmillos de vampiro somnoliento en el
congelador, mirar sin parpadear a ese sol
con boca de alambre que alumbra un invierno
de hojalata; ver a los gladiadores de
la llaga y el pantano cumplir su vandálica
promesa de articular un llanto devastado.

Y mientras el otoño sufra sus bisiestos ataques
de pánico, proferiré mis parrafadas sobre el triste
aullido escorbútico de los corazones en recesión.

Quiero ser – si me da el cuero – megáfono de los
exasperados, arrancar con un alicate el 85 % de las
turbulencias desmoralizadoras, y sonreír por
las habladurías que se quedan sin aposiciones.

Continuar negándome a entrar en el redil, seguir
sintiéndome más a gusto a la intemperie; esperar
que llegue el día en que las avenidas
no traigan incorporadas su rutinaria hostilidad, y
ayudar a los fugitivos que logren huir
de la oscuridad de los sueños olvidados.

…Desearía no tener que actualizar cada cierto
tiempo el glosario de los pueblos que se
condenan a sí mismos por su propia inmadurez…
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El chico del Metro...

Ahí estaba ese chico, de
ojos verdes, y pelo castaño.
sentado en ese vagón del metro,
con sus auriculares puestos,
escuchando música. y la mirada
triste y algo perdida.

Su mirada triste, y las lágrimas
a punto de aparecer, y romper a
llorar...
pero intentaba aguantar, esas
lágrimas, ese llanto, que dentro
gritaba sin parar...

Tal vez, porque no quería que
le vieran llorar, no querría
derrumbarse allí mismo.
prefería esperar y llorar
en su soledad...

Se me encogió el corazón,
al verle así...
Tan triste y desolado.

Cuando su móvil sonó, era
una llamada, tal vez, era su
amigo, que estaba preocupado
por él.
porque seguro apenas,
ni ganas tenía de salir.

y al llevar los auriculares puestos,
todo el vagón pudo escuchar
lo que él, le contaba a su amigo...

Y entonces...
Comprendí, esa mirada triste,
y desolada, estaba sufriendo
por un amor...

Le contaba que ella le dejo,
porque decía que ya no sentía
nada...
que el amor que sentía por él,
se esfumo...
Ya no había magia entre
ellos dos.
no le dio más motivos, solo un
¡Qué te vaya bien! y un
amargo adiós...

Una despedida algo amarga,
un amor que nunca olvidara,
porque con ella, descubrió...
Lo que era, amar de verdad...
Había perdido la ilusión de amar,
pues no había amado a nadie
como la amo a ella... Tan
intensamente...

Decía, que no quería volverse
a enamorar,ni saber nada del
amor...
¡Estaba dolido!
sufriendo por este desamor...

Y llego mi parada, y me baje,
y ahí le deje a él, en ese mismo
vagón, con su mirada triste,
y esas lágrimas, que al fin,
terminarían en aparecer.
con dirección a una nueva
vida, para olvidarse
de ese gran amor, que le
había roto el corazón...

© Derechos de autor
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Con nocturnidad

¿Quién en sus labios puede sentir
la plenitud de la noche estelar
si la noche se ha esfumado como la poesía
dejando un mar de viento carmesí?

Nadie. Nadie lo hará.
Nadie te vio partir.

¿Quién ahora podrá escribir
lo que dicta la dama blanca
con su vigilante presencia
sin con sus versos morir?

Nadie. Nadie lo hará.
Nadie te vio morir.

Quiero volver a tu noche juvenil
oscura y marina donde mis ojos
puedan descubrir todas tus estrellas
contando la gran historia sin mí.

No podré. No lo haré.
Tú me hiciste escribir.

Ahora que la noche no quiere existir
ni en tus labios, ni en mis ojos
queda ya luna, flor y aliento
para oponerse al frío que ha de venir.

¿Por qué?¿Por qué no estás?
¿Quién me lo ha de decir?

Los dedos helados, sin gracia ni porvenir
los ojos forzados de tanta luz artificial
que quema, abraza, estorba y espanta
la belleza sublime de la noche sin fin.
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La palabra que falta

Breves son los silencios que caen en mares
que sin saber nadar se ahogan,
y como afiladas lanzas luchan
en túneles de vías muertas.
Asoladas mis ramas, huérfanas
de hojas blancas y vacías,
añoran su última primavera,
y mi silencio
sin nada que contar,
desborda nostalgias en papeleras llenas.
Hoy mi corteza ondea su bandera blanca,
y me despoja de capas que oculto bajo mi alfombra,
percibo a la musa que alcanza mi boca,
y fluye la palabra que falta.
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Escucho

Escucho en las noches
el lamento de mi alma,
que solo conmigo habla
contándome de su dolor,
de sus penas de amor,
y en el fondo también me reclama,
por haberla callado tantas veces,
por no haberla escuchado tantas otras,
por haberle negado su derecho de amar,
y trato inútilmente de justificar,
de que pueda entender mis miedos,
de que quise protegerla
y sin querer la aislé de todo cuanto pretendía tener.
Escucho en las noches como llora mi alma,
asustada y solitaria,
soñando con todas esas cosas que por temor le negué,
porque no quería verla sufrir, y hoy veo cuanto me equivoque.
Porque yo misma al amor tantas veces invoque,
y solo recibía una cruel condena por creer.
Quise proteger a mi alma de estas penas de amor,
y hoy las dos lloramos por no tener a quien querer.
Emma ETPoEmmas
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Siempre encontraremos la manera

Cada minuto es diferente
nada es inútil en esta esfera que rueda inconsciente aunque no sepamos a dónde van todos los días
sencillamente pasaremos.

Nunca dejaremos de fluir con el tiempo
aunque apresuremos los segundos
y les contamos los pasos
ellos caminarán seguros cada vez que quieran ir lento.

Solo tenemos que reconocer en esta vida
cuál es nuestra manera de escuchar viéndonos,
nunca abandonemos
las otras formas de entendernos.

La letra fue muy torpe y borrosa
cuando decidieron insultarnos,
los ojos que nos juzgan siempre
morirán por lo que no tenemos.

Cuando ya no quede un solo árbol
y la ceniza nos cubra con su velo inerte
y el aire sea solo polvo, no desistas
florecerá la vida de ese páramo triste.

No sientas vergüenza al escuchar los gritos de la muerte
ella nos querrá desnudar impaciente
pero ánimo
aparecerá la culpa a la cual le teme.

La palabra de este mundo es solitaria y vacía
pese a todo ello seguiremos iluminados
bajo la sombra que siempre reconforta.

Encuentra la manera de revivir tu fe quebrada
aunque solo tengas para ello
una gota de agua
será suficiente para reverdecer las rosas.

No temas a él mañana triunfará la verdad sobre la codicia, esa que desprecia a un cielo azul y esplendoroso, aunque cada minuto sea diferente
nunca fallará la memoria para poder quererte.

Nunca olvidemos a la amenaza que es oculta
esa que esconde a el verdadero verdugo
que como enemigo nos prefiere ver muertos
que heroicos y heridos pero fuertes.

Encontraremos todas las respuestas
a las preguntas que nacieron
nunca se nos acabará el tiempo será suficiente
para no darles el gusto de llorar por ello.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
12/11/2017.
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