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Esperanza hecha promesas

Huyendo de un futuro,
persigo un instante en el presente,
olvidando lo que ignoro,
recordando el silencio
de pensamientos no dichos.

Como plegaria llena de promesas,
de promesas no hechas,
de promesas no cumplidas,
promesas imposibles de prometer,
imposibles de borrar.

Cada día es idéntico al anterior,
mas distinto al siguiente,
mientras en mi interior
anido la esperanza de no sucumbir
a mis deseos, a mis instintos.

Entonces me invade la bruma,
la más gris y espesa de las brumas,
mi cuerpo pasa a un estado
de inmovilidad sentimental
paralizando toda motivación.

No tengo pies, ni manos
para escapar de mis alientos,
abandonándome a éste torrente,
procurando no chocar contra las rocas,
cierro los ojos en una oración.

Padre tu que conoces las fuentes
de todo sentido y sentimiento,
alumbra en mi oscuridad
los pozos de mi esperanza,
ayúdame a entender el porqué.

Mi cuerpo siendo arrastrado
por esta corriente enfurecida,
abro los ojos, mientras el agua
surca mi rostro enmudecido
por el cansancio y el dolor.

Me invento un futuro imperfecto,
porque tus ojos no requieren
de artificios para mirarme,
tu boca de disfraces para besarme,
devolviéndome la vida,
con tan solo un beso
o tan solo una mirada.

Amén
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Helada

Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
Y que te bebo en un café,
Porque en la distancia hace frío, Y aquí,
donde dejaste mis huesos sepultados
a veces te respiro.

Tu olor se derrite y entibia mi alma
Le ayuda a deslizarse sobre riscos,
a escapar de la niebla.
Por más alto que llegue
Tratando de quemarme en el sol,
Cuando se acaba tu esencia, me congelo.

Sigo aquí, como me dejaste
Gélida al tacto, de semblante entumecido
Con la piel hecha nieve, los labios quebrados
Y todo el cuerpo estremecido.

No estás, ni siquiera
Para contarme cómo lo has hecho
Cómo he de romper este hechizo
O si será mi destino perecer en el hielo.
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12comentarios 63 lecturas versolibre karma: 94

Que sí, te quiero

Apenas conocía de qué forma sucedían las cosas
Intentaba concentrarme sobre cómo todo cogía cuerpo a través de lo que veía
Las preguntas del pasado, las respuestas del futuro, la desmedida sincronía
Reconocí cada pasaje de mi memoria hecho contracorriente, y lancé el ancla sobre tierra firme para resolverlo
Encontré en medio de la multitud y su locura, el lugar más alto, donde el cielo se vuelve un manto y la ciudad duerme tranquila.
Pero las mariposas que me acompañaban volaron a nuestra ventana compartida, atraparon el último rayo del atardecer y encendieron tu cara y tu sonrisa.
Fue cuando despedí al miedo, o deje que me lo quitaras de encima
Me sentí afortunado, me entregué una y otra vez y una y otra vez entendía qué era aquello de la vida
¿Esto puede ser malo? Me hubiese preguntado, pero en serio, que ciegos estamos.
Guardé las palabras para después, me fundí en el lila sobre mis ojos, y en los colores de tu piel que ya sólo podía ver mi piel.
Abrí el lugar que dejaste en mi corazón
Y lo limpiamos un rato
Me sacudí la tristeza
Y me sacudí los problemas que no eran míos.
Me dormí una vez más en medio del humo, de ti y mi embriaguez; y desperté para decirte que siempre hemos estado bien cuidados
Me reí contigo, supe que aquí, o donde fuera, te vería igual de lindo.
Quise decirte que era mejor dejar los recuerdos para gente que no pudo vivirlos
Y que varias buenas historias hicimos.
Agradecerte los buenos deseos, reconocer que te voy a pensar muy bien
Y si te hiciste como quién no quiere la cosa, la pregunta de si te quiero, déjame decirte como quien siempre quiso la cosa que sí, te quiero.
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etiquetas: versolibre, reseña, poesia, amor, ciudad
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piel canela, labios carmesí

Amaneciendo perfumada en labios carmesí, con el viento llega una caricia y en la mirada una sonrisa
Lloviendo de melodías amargas, regando sobre lágrimas serenas esos recuerdos que en la mirada lleva.
Sonetos de dulce pasión escritos están sobre su piel. Llueven estrellas y deseos pide, al universo le dice que larga no sea la espera, que tras la luna llena amanezca, sobre su piel aún fresca, que lirios crezcan en su pecho y corazones amantes en los días relucientes cubiertos de azul pasión.
El perfume de un amanecer dorado, despierta y su boca toca sus labios, pero tan solo es un sueño y ese roce en la piel se ha grabado, pasa por su mente recuerdos aún presentes de vivos colores, de besos y abrazos que no tienen fin.
Soy la que te besa sin tenerte la que te recuerda y te anhela, te espera con el color de Lirio y te acaricia con el viento.
Más siempre algo se pierde con el paso del tiempo, en el silencio del bosque se escuchan los ecos del viento que le llaman, parece un viejo lamento, el bosque late y con dolor recuerda que dos viejos amantes recorrían errantes al son de la dulce melodía del bosque aún encantado, acarician sus manos, abrazan sus almas y las gotas del rocío calman sus ansias.
Bocas de serena melodía de ese latido, sediento lenguaje de amor, sed que en las mañanas calma sus versos, que en sus hojas dejan el rocío de suaves caricias.
Siguen el aroma de sus cuerpos hasta llegar al encuentro a esa aventura que llevan aún en sus labios.
Recogen su alma y se la llevan. Días que llenan de magia, días que solo hay esperanza, días que se escriben para que no se olviden, los amantes siguen, pero las palabras se pierden y vuelan libres.
Rompen los noches, rompen los sueños, rompen lamentos y entre sus recuerdos rompen lágrimas de cielo, como rocío entre sus hojas que beben e impregna su piel canela, bebe de sus lágrimas y tras la tormenta ella le espera, espera en silencio que la noche y su sueño le llegue, para poder soñarle, para que ese sueño le atrape y poder vivir una noche más, un día más con su fiel amante.
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4comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 55

Alas (2015)

No vueles más en mi cielo,
no insistas más en mirarme,
no te acerques para amarme,
no sientas más ese anhelo.
No me dediques desvelo
ni lagrimas cristalinas,
recuerda, mientras caminas,
que a tu vida No convengo,
la flor que en mi interior tengo
tiene filosas espinas...

Te repito vida mía,
No te internes en mi cielo,
detén de una vez tu vuelo,
no aumentes mi fantasía.
Si tu alma también ansía
de repente acariciarme
y en tu lecho haz de soñarme
abrazándome a tu cuerpo,
abre tus alas a tiempo
para contigo Escaparme...

***************************************************
... A solas abre las Alas de tu Interior,
y Escapemos a donde No existan los Instantes...

2015
Transmisor d Sinestesias©
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Retazos - II

Fuerte como un doble latido fue un sueño viviendo lento, atrapando cada momento, surcando el mar con su elegancia, recuerdo el Viento en mi pelo cuando el mar, el barco, el aire y yo eramos uno, sintiendo esas caricias del viento en el océano, rozando y alcanzando el cielo con los labios para así saciar mi sed de aventuras. Naufragando en sus manos me encontré sin remedio en ella me perdí, recorriendo el mapa de su cuerpo, siendo música de agua, sonrisa eterna en la que perderse, escuchando su eterno son al romperse. Desperté los sentidos en mi lucha contra el viento, en la madrugada me perdí en sus pensamientos, siendo furia y calma, sereno y tormenta, brillando siempre en mis ojos cual relampago. Recorrí cada palmo de su alma con mis lamentos.
Sintiendo la bruma que de nuestro mar llega calmada, lenta, pero inexorable alcanzando nuestro mundo, cubriéndonos. Que pase el otoño y se lleve las hojas, que arrastre nuestras almas impías, que el invierno nos acoja, que nos de cobijo en su frío manto y esas nubes negras no sean más que un mal presagio y tras el, un dulce despertar de cuerpos y almas, tras el invierno abramos corazones, sintiendo el aroma que de este nuestro mar llega, sintiendo el peso de esa brisa salada, de ese sol que nos embriaga. Amanecer de primaveras en nuestros corazones. Rompiendo las puertas de nuestro despertar. Rasgando el abrigo para albergar esa brisa esperada de este mar nuestro. Ya llega nuestro despertar en este verano, el sol, dulce sol que saluda hoy resucitamos.
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Hilo (in)visible

Marioneta en escenario imaginario
y los hilos
que se enredan
en mis manos
y desde el pecho
siento un nudo
que me aprieta
que me Inventa
una historia
casi perfecta
Y lo sería si este mundo se moviera
si gobernaran más las almas
que los cuerpos
si las manos se vacían
y se limpian
estoy segura
que hasta pétalos
de rosas
lloverían
pero es que el cielo
lo dirigen unos pocos
y en su doctrina
el respirar
pasó a la historia
ahora la moda
es llevar contigo
siempre la soga
pero que sean los fieles
los que practiquen
su teoría
Mientras ellos
bien que se adornan
sus Olimpos
con mis flores
y se inhalan los Rosales
a millares
y es que
es curioso
el poder de sus pulmones
que aunque lo busques
no encontrarás
en su exhalar
aroma a rosas


-Y yo -
( una de tantas
y de pocas otras muchas
marioneta atea
en escenario
imaginario
Que alguien me explique
siendo invisibles
cómo aún existen ...

@rebktd
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Retazos

El roce ansiado de tu voz en mi oído que ya no volveré a escuchar, sobre nuestra ventana mi cabeza descansa mirando anochecer. Quiebra la noche si no te veo, susurra la noche en un velo de nostalgia, cierro los ojos y al despertar una sonrisa que me ilumina ¿Eres tú quien me mira? ¿Quien en triste ausencia me hiela mi alma y quema por dentro? Siento el peso de tu mirada. Miro al cielo. Es un sueño.
Vivo momentos que no llegan. Rezo silencios que gritan tu nombre y ensordecen mi alma.
Te miro, dentro muy dentro de mi y ahí te veo. Tu sombrero de ala ancha, un velo que cubre tu cara, mirando al suelo. Tan solo tus ojos verdes rasgan el cielo, corrompen el negro. Negro amanecer, negro cielo, negro futuro, negro vestido y negro tu pelo.
No existe distancia que separe mis pensamientos de tu cuerpo, detengo futuros si retengo pasados en mis recuerdos. El tiempo se detiene en cada suspiro, en cada momento, con cada susurro de almas y besos. Rozando mi pecho tus dedos, rozando mi alma silencios, besos que erizan mi piel.
Caricias que apenas me tocan y me hacen vibrar. Ruego en silencio volverte a mirar. Volverte a ver ese es mi deseo, noto tu presencia en este cuarto, en esta noche que se vuelve eterna, extiendo la mano, apenas te siento te quiero tocar. Tan solo la distancia, el tiempo, el olvido, tengo miedo a ese olvido que poco a poco llega, no quiero olvidarte, es la distancia en mi memoria la que nos separa, nos separa pero alejarnos no puede.
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Yermalis...

En mi boca cerrada
se quedarán para siempre las palabras calladas,
que un día pudieron latir bajo las yemas silentes de tus dedos,
o reverberar sobre el aliento tibio silbado entre tus labios.

En el vacío de mis manos
seguirán prendidas las hebras que crucificaron este destino.
Errado, desatinado... Desmedido en nómadas voces.

En mi cuerpo,
tan herido como hiriente,
fecundrán las semillas que un día el viento trajo
encepadas en sus vuelos de cigüeña.

Con mis lágrimas,
relente agridulce,
derramé tus silencios.
Y seré, serena, sed para ti.
Recuerdo albo de un suspiro.


©ɱağ

Podéis pasaros si deseáis por:
latrastiendadelpecado.blogspot.com.es/2017/11/yerma.html?zx=c477e74e3c
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Oscura y atrayente obsesión

Allí vería llegar el tren y tendría tiempo para tumbarse sobre las vías.
Apareció a lo lejos y se acercó hasta los raíles. El tren tronó a su paso. Todo vibró dentro y fuera de su cuerpo como las cuerdas de una guitarra.
Faltó un paso más. Tal vez mañana.





Publicado en:
www.cincuentapalabras.com/2017/11/oscura-y-atrayente-obsesion.html
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Sin título

Temo por mí, temo por todas las mujeres de mi vida,
No me siento segura ni a la luz ni a oscuras,
Por las calles hay cuerpos inertes que cedieron en la lucha,
otras más que nunca se enteraron que llegaron al final.

¿Qué culpa tenemos de haber nacido con este género?
¿Qué culpa tienen nuestros padres?
¿Por qué me odias a mí monstruo de la noche?
Silencio…no me respondes, entonces que sea Dios el que te juzgue.

Hoy, este llanto quema mi ser como el aguardiente,
Es tanto que hasta el ave matutina esconde su canto.
Ya no quiero ser más el blanco de tus vituperios
Solo quiero la tranquilidad y equidad,
Quiero la bondad y la paz.

Tenemos que alzar nuestro canto al unísono.
Gritar que somos muchas
Somos la vida
Somos amor.
Porque la mujer tiene valor, ¡si!, el mismo que tienes vos.
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Te pusiste roja

¿Ves esa apisonadora
que como sin verme
me acaba de aplastar?

¿A ti que te parece?
Estaba besándote sin parar
y fue y se puso celosa.

Y vaya, menos mal
que me cogió sin cuerpo,
pero tu te pusiste roja.

Te debió de caer fatal.
¿O fue porque no acabé el beso?
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Reset

¡Qué asco de vida! Se repetía una y otra vez Julián mientras caminaba rumbo a la estación de tren. Avanzaba a paso lento, absorto en sus pensamientos. La gente pasaba a su lado como si fueran seres imaginarios, de otro mundo. Julián, ya no sentía la necesidad de continuar en ese lugar; tenía la impresión de haber llegado a su final. Una vez en la estación, se mezcló con el gentío que corría arriba y abajo, siempre con las prisas y el estrés de la gran ciudad. El tren aún no había llegado. Se colocó en el filo del andén, imaginando su cuerpo destrozado y esparcido por las vías debido al impacto contra la locomotora. Después de esperar varios minutos, por fin llegó el tren. Había llegado el gran momento. El hombre tomó aire, respiró profundamente, y se preparó para marcharse definitivamente, para no volver a rendirle cuentas a nadie. Cuando los vagones del tren cerraron nuevamente sus puertas, Julián partió rumbo a lo desconocido, hacia un nuevo mundo, un lugar donde empezar de nuevo.
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Partitura de tu piel en la mía...

Un arrebato nos sumerge en un momentáneo silente
roto por el roce de la carne,
por el sigilo de dos salivas
incrustadas en el hueco entre los labios.

Rugimos como dos fieras,
desatadas por la pasión más salvaje,
comiéndonos la vida en cada aliento,
en cada jadeo que no hacía más del otro.

Manantiales de fuegos exudados entre tus labios,
álgidos al atajo de tu lengua,
entre arreboles de tus manos,
marca justa de tu pertenencia.

Ritmo in crescendo.
Un allegro.

Notas que reptan en los pentagramas de nuestros cuerpos,
sin libre albedrío.
Ritual de carne y saliva,
uñas y dientes…

Partitura de tu piel en la mía...

Yo, letra derramada en tus labios.
Tú, beso líquido de mis entrañas.

Y nos hacemos Melodía…
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Burdo Bardo

Camino por las calles
que callan verdades y
escupen mentiras vestidas de gala.

Canto canciones en prosa o en verso
con más desatino que acierto,
como un burdo bardo.

Prolongo silencios en pos
de historias que solo yo sé,
y solo yo entiendo.

Pero me crezco en el llanto,
me seco las lágrimas
con pañuelos de letras,
y comienzo una danza de
versos, sílabas, estrofas.
Me coso un vestido de
palabras, que se ajuste
como un guante a mi cuerpo.
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Fe

- Arrodillaos ante mí y seré piadoso. Si lo hacéis, os prometo una muerte rápida y digna, pues no existe fuerza en este mundo ni en ningún otro que os pueda salvar de vuestro destino - ordenó el general victorioso a su prisionero, Ergalian Fritz, líder de los rebeldes.

- ¡Solo me arrodillaré ante Dios!- contestó Ergalian Fritz con la cabeza alta y con un brillo desafiante en sus mirada.

- ¿Dios? No veo por aquí a ese al que tanto amáis - le replicó el general, furioso por el desafió de un hombre que apenas podía mantenerse en pie.

- El puede verlo todo, y estoy seguro que me protegerá pase lo que pase. Podéis acabar con mi cuerpo, pero no con mi espíritu.

- En ese caso, no me queda más opción.

Tras hacer llamar a dos guardias, Lord Egmont, general de la caballería Real, se retiró a sus aposentos, desconsolado y cabizbajo. No podía quitarse de la cabeza la mirada de su antiguo compañero de armas, desafiante hasta el final, aún a sabiendas de la horrible muerte que le esperaba. ¿Sería tan fuerte el poder de ese nuevo Dios? Se preguntaba una y otra vez mientras observaba la estatuilla votiva con la imagen de Odín, padre de los dioses.
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Besos de Mariposa

Hace ya 20 años
y todavía te recuerdo
en un trocito de mi corazón,
te guardo, te llevo.

Cuanto pasado en mis versos,
cuanto beso de mariposa,
cuanto me enseñaste a amar,
que las rosas, las caricias,
cogerse de la mano,
y los te quiero al despertar,
son importantes de verdad.

Te recuerdo dormida,
tu melena oro, bruñida,
bella, como Deméter, como afrodita
madre de la tierra, meandros sinuosos
las curvas de tu cuerpo, perfectas.

Tus ojos turquesa,
océano en el que naufragar
mirada de tormenta,
pasión que envenena
tus labios rojo cereza
el jade de tu piel me quema.

¿Por qué pasó el tren?
¿Por qué lo deje pasar?
Era joven, no sabía
que el amor por siempre
es tan difícil de encontrar,
pasó mi oportunidad.

Ahora sólo eres eso, un recuerdo,
papel mojado, tinta y versos
un murmullo en el viento,
un hermoso silencio.
Una quimera, estrella rutilante
Que nunca podré alcanzar.
Eso sí me siento agradecido
porqué me enseñaste a amar.
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Tres mil millones de brutalidad

Cada cierto tiempo me atraviesa un tucán
dejando tras de sí un gorjeo primitivo.
Su voz monótona reverbera
en la vasija que es mi cuerpo,
hasta instalarse en un quebrado.

La fragilidad me define.
Si diese un grito,
me rompería.
Por eso callo.

Es sólo cuestión de tiempo,
sibila alguien tras mi oreja.
Pero nunca hay nadie.
Sólo manchas sobre las pupilas.
Una llama azul sobre la palma de la mano.

A medida que el tucán se distancia de mí,
lo oigo hundiéndose sordamente en un mar verde.
Desaparece,
transformado en una bandada de mariposas.
Decenas, cientos, miles.
Alas nacaradas,
turquesas, verdes blanquecinos,
azules metalizados, destellos,
chispazos naranjas, violáceos,
purpúreos, carmines,
un incendio de colores en la foresta,
ascendiendo,
descendiendo,
el orden dentro del caos,
alzándose entre glaucos,
esmeraldas y frondosos paisajes.

Allí, en ese mundo,
soy tres mil millones de brutalidad.
Tres mil millones de pares de bases enlazadas,
con la finalidad de ordenar lo imposible.
Mi brutalidad pisa una orquídea.
Treinta y cuatro mil millones pares de bases,
reducidas bajo una bota.
Treinta y cuatro mil millones pares de bases,
de información para moldear la belleza.
La mía, la partitura que me compone,
cabe en uno solo de sus cromosomas.
¡Uno!

El mio es un ADN mal zurzido,
una producción rápida
falta de diseño.
Un recorte de genes mal hilvanados.
No hay sublimidad en la forma.
La naturaleza se ha detenido en la belleza,
ha invertido tiempo:
seleccionando,
escogiendo,
filtrando,
hasta dar lugar a la delicadeza de las flores,
la finura de las mariposas,
la graciosidad de las aves,
la magnificencia de los árboles,
la lindeza de las ranas,
la preciosidad de los helechos
y su despliegue esplendoroso,
de una beldad infinita.

Y en medio de tanta hermosura,
mis apenas tres mil millones de brutalidad
alzados sobre sus piernas,
contemplando la inmensa serpiente
de aguas turbias que secciona la selva.
Me sigue la (ci)vilización del necio.
El lenguaje del salvaje.
El bestia se ha armado con regla,
escuadra y compás.
Artilugios rígidos.
Estrictos.
Para tomarle la medida al todo.
Instrumentos incapaces de plasmar
un mundo que se retuerce y se quiebra.
Un mundo en contante transformación.
Uno que se reinventa cuando se le altera.

El punto es incapaz de percibir la línea.
La línea no puede concebir el plano.
El plano nunca entenderá la tridimensionalidad de la esfera.
El continente, el cuerpo nos pone fronteras.
Dicen:
las líneas paralelas no se cruzan.
Nunca,
aseguran.
No sólo se cruzan,
sino que se unen,
cerrándose una sobre la otra,
abarcando el infinito.
En hélices de belleza
con un alfabeto simple:
adenina (A)
citosina (C)
guanina (G)
timina (T)
cuatro bases nitrogenadas,
cuatro anillos químicos,
para escribirlo todo.
Para dar forma a todo.
Incluso a mis tres mil millones de brutalidad.
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Historias Comunes

Una historia tan vieja como el amor, tan común como el sentido.

Lucía es la libertad, su cara risueña digna de los elfos del bosque. Sus ojos sonreían más que su boca, su cuerpo libre de prisiones, su corazón a galope tendido entre la libertad y la inconsciencia de la despreocupación. Su mirada con hado en el infinito, quemando todo presente.

Héctor es el sentimiento, sus ojos mentirosos no engañan a nadie. El aire limpio del soldado de primera línea, apretando los dientes contra la adversidad, incontenible en su decisión. Su meta es alcanzar aquello que se le niega, con la determinación del toro ante aquel trapo encarnado que lo desafía. Su corazón encharcado de Lucía, se acelera ante el rumor del nombre de su elfa libre, de ojos azules como un mar de esperanza, de su cuerpo danzarín. Héctor contiene la respiración por su amor, recogiendo cualquier atisbo de interés, de atención, dándole forma de anhelo, para no desahuciar su esperanza.

María, hermana mayor de Lucía, es la paz del lago al atardecer, sus ojos almendrados dulces como su miel. Su rostro de ángel resplandecía cada vez que Héctor se paraba, la cogía de la mano y clavaba sus ojos mentirosos en el nido de sus sentidos. Su sonrisa encerraba un gramo de tristeza, no quería un amigo, quería que su corazón estallase en serpentinas en los brazos de su soldado.

Mientras Lucía era libre, Héctor, cual domador de caballos, la perseguía con la insistencia con la que el mar se estrella contra las rocas. En tanto, María, recogía su espuma, la contenía en pequeños frascos, cual fragancia etérea de valor incalculable, esperando que su soldado se refugiara en ella…

O quizás Historias no tan comunes…

Lucía y Héctor tienen seis años, María ocho…
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Alberti y el colegio

A ti, Alberti, poeta del sentimiento y no de la razón. Que
dices que el mar no se preocupa de las raíces cuadradas y que
el cielo anda libre de los teoremas y matemáticas.

Se ve, que nunca comprendiste al numérico Pitágoras y nunca
te enrolaste como bucanero del fondo del mar. Nunca lo
hiciste. Aunque dices que eres marinero y hablas de las
sirenas y alguna vez llamas, a esa que dices, que es
hortelana del mar.

Yo si lo sé, Alberti, que tuve que pasar examen en mi trabajo
nocturno; ése que tengo, cuando mi cuerpo dormido queda en la
cama y yo bajo al fondo del mar, o cosa rara, porque todos lo
desean, me mandan de pastor de las estrellas. Me mandan.

Quizá estabas distraído, o no te lo enseñaron, porque en el
cole eras externo. O quizá lo explicaron ese día, que te
fuiste a las dunas de la playa, a mear mirando hacia el
colegio; ese día de rabonas infantiles, ese día.

Fueron esos días de los jesuitas, tiempos duros, de hambres,
caridades y miserias. Eras externo, que duda cabe, eras
externo. Hoy ya no somos externos; hay otras costumbres para
los parias, que también se quedan fuera, no sabes cómo se
quedan…

Se quedan fuera, aunque tengan mucho talento, aunque sepan
sacar la raíz cuadrada o dibujar la circunferencia con un
trazo; y no es que sea hipocresía, eso ocurre siempre,

siempre les ocurre a esos que son parias. Precisamente a
esos, que nunca son de aquí, no son de nuestro mundo. Como
mucho algún día los tenemos como huéspedes; alguno hasta
parece que baja de las nubes.

Y no te preocupes Alberti, que todo pasa, aunque para algunos
se nos venga abajo el cielo.

Pero para esos, que enseñaron un dios tan lúgubre, que nunca
supieron que era Padre, ellos nunca lo fueron; para esos, que
siempre les olía la nariz a azufre, para esos nunca hubo
cielo, no lo hubo, solo hablaban del infierno.

No importa que se nos venga abajo, ese cielo creado para
estáticos. Ese cielo de hieráticos y santos inflamados por el
celo de las iras, ese cielo.

Crece y crece uno mucho más hermoso, un cielo especial, para
esos que saben amar, como tú; para todos los que alguna vez
amaron.
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