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Sin mí

Quédate atrás como las sombras
y vuelve a mí sólo con luz.
No espero de tus labios nuestras sobras
ni obras que edifiquen una cruz.
Quédate atrás que yo te mire.
Quédate,
sin mí,
tú.
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Miradas (Autor: Margarita MedGut)

Las rosas se envían miradas mesuradamente..
Las margaritas se van deshojando con el paso del tiempo..
Al igual que los desamores se van olvidando con el tiempo.
Los claveles rojos que mi madre ha puesto en el jarrón se abrazan unos a otros discretamente.
¿Acaso tú mirada me miente?
No lo sé...
Acaso tú corazón no siente?
No lo sé...
Solo sé que mi corazón te ama y te entiende..
A través de la ventana puedo verte sentado junto al rosal, absorbido por el tiempo, no existe una luz en tu camino solo inventos que la mente te propone. hay un sueño pegado a ti, que si no se lleva a cabo morirás frustrado y sin poder cumplir tu misión.
Sin importar nada lo importante es morir en paz y satisfecho sentado junto a mi rosal.
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Sentimientos Encontrados

También era lluvia, lluvia que salía por sus tristes ojos,
la gente pasa a su lado, nadie voltea, no la miran, mariposas en el estómago
revolotean en ésta tarde de lluvia que a veces hacen estragos,
sentimientos encontrados que a su edad las niñas padecen.
Mariposas tiernas de color azul, nostálgicas vuelan también en el pecho causando dolor,
se entristecen y bajan el ritmo del corazón, se marchitan, se adolecen, agonizan lentamente,
desangrándose, resignadas con lasitud y esperando la muerte, pero guardando la esperanza,
dolorosa dulce espera, de un soplo de amor que de pronto viniera a darles vida.

Entre las oscuras húmedas callejas, cabizbaja camina, nadie la mira, se pierde entre la gente,
nadie ve su llanto, confundido con la lluvia, nadie escucha sus suspiros y quejas,
confundidos con el ruido del tráfico, dulce niña con amor tan puro y tierno, espero que el dolor
y desamor con el tiempo no lo endurezca.
De pronto un repentino relámpago ilumina la calleja,
entre la lluvia ve una cara conocida, unos brazos extendidos,
un vuelco al corazón le vuelve la vida, sus lágrimas ahora de alegría con la fina lluvia se confunden.
El amor salió a su encuentro se besan y como magia, mariposas antes moribundas,
han vuelto a tomar vida, revolotean llenando su pecho de amor y dando resplandor a su sonrisa.

Hacía minutos las mariposas se moría y ahora su corazón late entonando notas musicales,
y mariposas en su estómago revolotean de alegría al ritmo que el corazón les toca.
El primer amor, sentimientos encontrados.

MMM
Malu Mora
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14comentarios 82 lecturas prosapoetica karma: 105

Como si aún no nos quisiéramos

Cómo explicas el hecho de que te he llamado
y has contestado,
si antes odiabas las llamadas
pero esta vez me has hablado.
Así,
como si nunca nos herimos,
como si esperaras que te invitara a mi casa
la tarde de un domingo,
como si quisieras que dijera
que aún sueño contigo.

Jamás admitiría que a veces
(cada noche) te escribo,
que camino y espero encontrarte de frente
con el vaso vacío
para así tener la excusa más tonta;
Invitarte a beber agua
o café
o unas diez cervezas hasta emborracharnos
y terminar enamoradas
compartiendo mis almohadas,
de nuevo.
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Anidar

Puedo anidar bajo tus alas y su calor conducirá
mi sueño al vuelo generoso de tu empeño.
Volar, mirar y desde arriba ver todo tan pequeño...
que el susto llegue a la sangre y la sangre
siga el vuelo de mi cuerpo sin derramarse.
Veloz, que me zarandea el viento y,
desde las alturas, antes de caer,
habría besado el suelo.

Sueño no me despiertes
pues te estoy viviendo, día de suerte,
en la que la noche se invierte y convierte
el vuelo en suelo.
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Entre la niebla

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.

Otras veces es la niebla
la que viene a buscarme
un abrazo blanco llega
y luego, desaparece.
Casi siempre es la niebla la que viene,
para hacerte olvidar quien eres,
con su aliento y con su voz
sobre el valle y en mi pecho,
la niebla vuelve y yo olvido
y ya no me quedan recuerdos
de su magia y de su nombre.

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.
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Marcha

Siempre me voy; siempre permanezco. Estoy y no. Podría ser. No soy... o soy pero termino yéndome. Vuelvo; me quedo en ti y reconstruyo aun sin ruinas. Todo es a partir de un nuevo cimiento o de ninguno. El ciclo es así... el tuyo, el mío. En él estás y estuve ahí antes. Creí que estaría después; no esta vez. Temo que no podrá ser. No seré, no fui. No me voy a pesar de todo, ni permanezco del todo; no podría ser aunque me vaya o aunque vuelva. No me quedaré ni reconstruiré mis paredes con tus rocas vírgenes. No lograré marcharme a sitio alguno, ni fuera ni dentro. Quizá lo haga cuando no sea posible. No podemos habitar la nada, besar el aire o vivir de sobredosis de oxígeno a la deriva del desamor o de la cama que levita. Me iré... No me encontrarán, ni tú, ni tu memoria, ni la mía, ni las culpas o la excitación pura de los días; ni siquiera el aliento que solías decir que yo te era. Debo dirigirme en línea recta, ocupándome de las heridas que sangraran el trayecto entero. Cuando quede vacía del camino, de no quedarme a pesar de esas pupilas ocre que me persiguen a oscuras y proyectan las sombras que me erizan... Cuando reflejen mis hombros el brillo que me dejarían tus incipientes expectativas y tus dientes, romperé el contenedor... se abrirán las suturas.

Desataré los miedos. La sangre seguirá su cauce en picada.
Para no amarte, me negaré el antídoto.

Me perderé y así, perderé intencionalmente todo rastro de ti...

Me iré de mí.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
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5comentarios 61 lecturas prosapoetica karma: 82

Luciano

Líneas perfectas plasmadas en el infinito,
orden intacto, eterno, excedente de los recuerdos.
Conexiones:
ojos, lengua, dedos y piel
miradas, besos, repletos de miel.
Y luego el placer, y luego la hiel.
Infinitos, instantes, recuerdos de ayer
y tiempo después... el amor y el desamor
la excitación y la confusión, la desdicha, la espera:
la eternidad para los dos.
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4comentarios 35 lecturas versoclasico karma: 57

Cierro mis ojos

He venido hablar contigo,
para desnudar la luz
del aura de mi alma,
busco desesperada
las farolas de tus ojos,
esos ojos que escribieron
bellos versos,
en mis páginas.

Sonidos hueros
buscando callejuelas
atrapadas en luces de neón,
aullan a mi alrededor,
izando crestas
salpicadas de teas,
que se asfixian
con un soplo de aliento,
y despiertan mis sentidos
ancestrales, con esa música
de éxtasis, catarsis desierta.

Mientras, la noche cae,
camino sola, pasos solitarios,
que se adormecen,
cierro mis ojos
por un momento,
y noto la respiración del viento,
y me impregno
de esa tristeza insondable,
de sábanas zurcidas
de desamor.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
bañan mi mirada.

Mientras, la noche calla,
cierro mis ojos
por un momento
y se me escapan los sueños,
y no entiendo,
tus cavernas sin deseo,
donde se aloja,
un corazón frío
de cristales de invierno,
y sólo veo oscuridad sin alma.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
cubren mis palabras.

No tengo vida, ni nombre,
ni luz, ni conciencia,
ni materia, ni energía,
ni siquiera desilusión.

Angeles Torres
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12comentarios 71 lecturas versolibre karma: 97

"Desiertos a granel"

Inmensas dunas
inexistentes,
tragan todo
lo que acontece.

Desaparecen
en la arena,
entre los granos dorados
del tiempo.

Lo malo...
Lo bueno...

No queda
nada.

Salvo
desierto.

Un horizonte vago,
sobre un suelo
yermo.

Presentes
llenos de esqueletos.
Recuerdos vivos,
que murieron.

Felicidades,
mentes,
cuerpos;
que amamos,
y se extinguieron.

Succionados,
por las dunas
del tiempo.

La arena
al viento,
se desprende
en ráfagas.

Un desprendimiento,
una erosión,
que trae recuerdos.

Sólo granos dorados
en movimiento

Pepitas de oro;
como segundos
de un instante,
como vidas
de un momento


Paradojas,
perdidas
en el tiempo.
La comprensión
es un lamento.

Adoro el
desconocimiento;
pero soy adicto
a descubrir.
Sufro,
de curiosidad.

Y aunque
no sé por qué,
sigo cavando.
Porque sé,
que hay algo;
aunque no sepa
qué.

Aunque no sepa
lo que saldrá,
aunque me pierda
en este desierto,
antes de acabar.

Si el reloj cesa,
la Gran Duna
me tragará.

Quizás,
bajo la arena,
sufra un nuevo
despertar.

Quizás,
bajo tierra,
se dibuje coloreado,
mi negro final.

Enterrado,
Bajo la nada
Coloreada
De un desierto.



Rheinn

"Desiertos a granel"

RheinnPoetry®

- caos bajo el amanecer -
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10comentarios 162 lecturas versolibre karma: 99

Estado de poesía

Me despido de la poesía
hasta que me toque de nuevo la dicha,
porque ahora, cuando intento crear,
las palabras no me brotan como canto
sino como penoso gemido de dolor.

Y no será tampoco la felicidad total
la que me haga combinar los versos
pues no hay palabra sensata
que pueda brotar de los extremos.

Será el estado de poesía
el que me acerque a las musas
y me devuelva la voz y el canto.
Un momento entre la noche y el día,
un suspiro entre el amor y el desamor.
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Haiku

Gélida noche
Sobre un corazón roto
cae la nieve


Alicia F.
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"Luz escarchada"

La vida
que tuvimos:

Congelada.

Mi ser,
mi cuerpo,
mi mente,
mi corazón:

Escarcha.

El presente:
En evaporación.

Una vida contigo:
Muerta.

Siempre revivida
al ponerse
el Sol.

Nuestras luces,
nuestro amor;
una historia
zanjada.

Para jugar
hacen falta
dos.


###

No he vuelto a sentir
que al tiempo
le robaba.

Tampoco recuerdo cómo
volverlo a hacer.

No he vuelto a perderme
en el mar de tus pupilas.

Siempre dilatadas,
rabiosas
de curiosidad;
siempre excitadas,
rebosando
sensualidad.

Siempre inquietas,
reflejando uno
de los trazos
más fieles
de tu personalidad

Unas pupilas,
que eran sólo para mi;
como mi sonrisa,
que aunque no estés,
se sigue debiendo a ti.

Una canción,
que terminó.
Una melodía,
que perseguí.

La "certeza"
de que me equivocaba;
y aún así,
voluntariamente,
sucumbí.

###

Los recuerdos
de un exiliado.
Mi fragmento
más feliz.
Ria o llore,
suele deberse
a ti.

No ha cambiado,
lo que siento.
Aunque ya
no te lo pueda
decir.

Rheinn

"Luz escarchada"
RheinnPoetry ®
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17comentarios 143 lecturas versolibre karma: 111

Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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5comentarios 154 lecturas versolibre karma: 104

Bruma

Viene uno en el olvido
de la espera inconsolable
y mi cuerpo
danza sensible a su música de oro.

Castiga los murmullos
con desolación de su palabra
mientras mi calle tuerce
siguiendo su voz...

Imploro a la presunción inconmovible
que no soy avara de ternura
si su boca es la que llama.

No conocí el miedo
hasta mirar alejarse sus
espaldas
y el castillo
desmoronado a mis plantas.

Ya no seré su Reina Blanca
ni su Alfil, ni su Princesa...

Dejó acercarse
al humo
ensordecedor,
a la vera del alma.



Yamel Murillo



Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017




Christian Schloe Art©
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6comentarios 59 lecturas versolibre karma: 102

Un silencio

'Incertidumbre del amor mermado que yaces en la fuerza de un rayo'
La muerte perdida en el laberinto©


Un silencio sangra en mis oídos...
el del vacío que nadie entiende.

Uno que habla desde la imagen
desconocida en el frío
de una verdad que presta ignora
a la más real que ninguna.

Un silencio que apaga las marcas
en la piel de lo pronunciado,
y lenta,
la tiniebla decae
buscándole sobre mis ojos.
No hallarán otro camino
que el de aquel sueño roto;
el de las manos heridas
por cristales sin excusas.

La palabra que fue Vida
ahora mata
y su muerte permanece viva con la mía
a costa de sus abiertas entrañas.

Nunca antes más lejos del fuego
ni más cerca de la nada.

Nunca el siempre jamás
de un cielo anverso
ni el alma tan horadada y contraída
de recuerdos asesinos
en los hogares transparentes.

Un adiós innecesario de pronunciarse,
sus grietas, atraviesan el desierto...

Hoy su voz
en medio de la sangre de ese silencio
rompe aquí cada muro suyo,
como yo.
Me rompe los segundos desmoronados
con un eco,
contundente, cercano,
sí, pero
a millares de millas de mi Universo.


Yamel Murillo


Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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13comentarios 85 lecturas versolibre karma: 110

Al Otro Lado De La Lluvia

El desamor se parece
a un bar de esquina
mugriento, desordenado,
grasiento, mal ubicado,
con una negra barra
de mármol inmundo,
que apesta a alcohol y
a fracaso.

Al final del estrecho
pasillo estás tú,
sin maquillar, sin luz,
con un peso en el pecho,
despeinada,
ahogada.

Con lágrimas en el café
preguntándote por qué,
y la mirada incrustada
en el vacío más frío.

Mientras,
la vida pasa
entre cristales rotos
al otro lado de la
lluvia.
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11comentarios 84 lecturas versolibre karma: 102

Eros: Un viejo patriarca

Esto que no es
y nos confunde.

Realidad idealizada
que nos rehúye.

Ideas canonizadas
que no fluyen.

Pasiones que afloran,
en lid perpetua.

En ningún suelo se apoyan,
no logran materializarse
en esta situación incierta.

Antigua devoción,
que, en cambio,
hoy se niega al paroxismo.

Se va de un extremo al otro,
como si no pudiera existir
algo más humano, algo distinto.

Damos por extinto,
lo que en el fondo anhelamos,
o nos lanzamos hacia el abismo,
dejando nuestro cuerpo y nuestra alma
destruidos, hechos pedazos.

Acaso instaurando nuevos ritos,
llenaremos el vacío que nos dejó
ese viejo dios desmoronado.

Reinventemos lo sagrado,
en donde nuestros padres
y nuestras madres fracasaron.
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sin comentarios 93 lecturas versolibre karma: 98

De quién, la rosa

Le llamaba su rosa.
Era suya, sólo suya.
Lo eran
su rocío,
su presencia inmersa
en la implosión de su perfume
al desabotonar
de un murmullo.
No le tuvo noches cerradas.
Suya al Sol
de madrugadas
o a la estrella vespertina,
sin escatimar
ni el aroma, ni la espina.

Era suya, sólo suya.
Suya la rosa y el rocío.
Suyo el perfume,
y el murmullo aventajado
sobre las horas
del placer que se presume.

La rosa suya,
premeditada y cautelosa.
Su voz tímida
le era pasión
complaciente y voluptuosa.

Ella era rosa,
en el inicio,
en el cenit de su pistilo fortuito,
mas para él,
un blanco cerezo
cumplía la fantasía
y el sopor obseso
era reemplazable
por el verdadero beso.

Es la rosa.
Rosa
salmón y nácar,
la misma, la suya
sin ser la nada
siéndolo todo.
Él...hoy,
luce amante del cerezo,
del ideal y de la duda.

Olvidó acaso
el tacto de su alma
al rocío,
al perfume, al murmullo;
a la tímida voz
de la pasión
en el cenit
de su pistilo fortuito,
por buscar el son
del blanco cerezo,
una luna en el rostro
o el sopor obseso...
Olvidó el polen del amor,
del deseo y del botón abierto
de esa rosa,
la rosa suya,
que se abandona
a su ausencia
y se va cerrando
de pronto a la guarda
de quien no busque más
ni en aquel cerezo, ni en ninguno ya,
su mirada de nostalgia,
su beso de verdad,
su pétalo aterciopelado
y la gota cristalina
que convoca su humedad.



Yamel Murillo




Presunciones de un olvido
Caleidoscopio©
D.R. 2016
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Azules

Azules.
De terciopelos azules
el cielo de la noche
que se acerca sibilina
con broche de nácar.

Azules.
De rasos azules
la mañana se viste
y se peina las nubes
con peinecito de oro.

Azules.
Crines azul mar
con bucles blancos,
navegan los barcos
de amores y desamores
con rumbos incierto.

Azules.
Azules tus ojos,
azules mis lágrimas
y azules nuestros sueños.
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