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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Un día te perdí...

Un día te perdí
y atrás quedó el silencio,
arriba las estrellas
lloraron por mis sueños,
también las amapolas,
mecidas por el viento,
sacaron su tristeza
cerrándose sus pétalos,
y en medio de la tarde
sentí que todo aquello
volaba de mis manos
cruzando el universo,
te ibas a otra parte,
un mundo quizás nuevo,
y atrás quedaba el hombre
temblando con sus miedos.

Antes de conocerte
tuve un presentimiento,
quizás era un susurro
llegado de los cielos,
sentí que tú llegabas
viniendo de muy lejos,
quizás de otras ciudades
cruzando los desiertos,
sentí que me mirabas
y algo alteró mi pecho,
mis manos a tus manos
buscaban con anhelo,
y luego, en un abrazo,
fundianse dos besos,
tus labios y los míos,
saciando su deseo.

"...Un día, en un instante,
mis ojos no te vieron,
y un niño se hizo hombre
y allí terminó el cuento..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/02/18
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Besos de sapo

Quisiera volver a nacer sapo,
esperar el ósculo
fertilizante de alas,
de primaveras,
mirar el futuro a los ojos,
certeza de que el vacío
huirá a la ciénaga del pasado.

Beso de sapo sanador de princesas,
que huyen de sonrisas lúcidas,
buscando refugio en la noche trémula,
donde su boca libe el deseo
por el abismo, la necesidad
de saciarse con el légamo del arrebato.

Sanador de triunfadores
escondidos tras el artificio,
madriguera de recelos
por abrir sus entrañas,
descubrir las espumarajos
de obviedades.

Sapo de lo cierto, lo carnal,
tangible de los sentidos
amalgamados con sudor,
muro de esencia sin maquillaje,
fronteras, pasadizos ni atajos,
lo inevitable de escalar
como premio a la constancia.

Ofrendo besos de sapo
suturando la ficción,
abriendo escaparates, vidrieras ,
sin edulcorantes del dolor,
sangrar para sentir vida,
que el viento del albedrío
insufle emancipación
del desasosiego al error,
abriendo calles a los infinitos.

Amén
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A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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Como

Como el reflejo de aquella gota de agua que se desvanece como un grano de arena que no encuentra su lugar.
Como una boca suplicante sin consuelo.
Como un nudo en el estómago que suspira y no suelta.
Como un río que baja de la montaña que sabe que la remontada es casi imposible.
Como un avión en el aeropuerto que nunca despega.
Como una vía oxidada triste y muerta donde el tren no llega.
Como ese autobús que no espera.
Como un campo de fútbol lleno de piedras.
Como ese avestruz que no vuela.
Como esa baldosa hundida que estropea la estética de la cocina.
Como esa herida que sangra y no cura.
Como un corazón vacío de deseos que casi ni late.
Como un barco perdido en el oceano Atlántico.
Como un iceberg que se deja de ver por que deshiela.
Como esa montaña que pierde su figura por que se convirtió en cantera
Como esa carretera cortada y vacia.
Como esa obra paralizada que espera ansiosa en el recuerdo.
Como un parque sin columpios lleno de espinos.
Como una noche sin luna ni estrellas.
Como el universo que dejas de ver por que cierras los ojos.
Como aquella casa obandonada y vieja que se convierte en escombro.
Como un pueblo olvidado y fantasma que no sale en el gps.
Como esa sábana rota y vieja.
Como el descosido del posa brazos de un sofá que quiere jubilarse.
Como un recuerdo tan mío que ni el tiempo se acuerda de él.
Como un ángel sin alas que no sabe donde las pudo perder.
Como un cementerio sin flores ni velas.
Como un bosque sin árboles y parques sin aceras.
Como un amor no correspondido o una vida vacía e incompleta.
Como una melodía en silencio y sin volumen.
Como una carrera sin meta y un primer puesto sin copa ni podium.
Como una moto sin ruedas o un coche sin motor.
Como un submarino averiado en el fondo del mar sin oxígeno.
Como un camión bajando el puerto sin frenos.
Como una playa desierta y sin agua.
Como un refugiado sin refugio.
Como un inmigrante sin papeles.
Como una vida en el mar tragada en una triste patera.
Como un teatro sin función, sin telón, ni guión.
Como un maniquí hueco sin venas, ni sentimientos.
Como esa brisa arrítmica y nocturna, sin rumbo.
Como un tornado en pleno crecimiento que arrasa con todo a su paso.
Como un hotel sin camas, ni sábanas.
Como un hospital sin puertas, ni ventanas.
Como un despertar sin mañana..
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El imitador

El imitador cojea enredando sus alas
no es timidez indolente de abismos lejanos
tampoco es el destierro del griterío amargo,
simula sufrir para acercarse a tu lado.

Siente placer al entregarse a las indecibles obras del mal
que su existencia brumosa desea extinguir
con un fuego sutil que todo lo incendia
con sus vastas tristezas al fingir dolor.

El imitador confunde las palabras a todos
fundiendo la sombra con la noche
sin importarle el vasto color de las praderas
que son hermosas, llenas de amor.

Se ufana corrompiendose sin esperanzas
con pensamientos absurdos
que desnudan al tiempo robando su voz,
goza mentirse ansiando caricias de los besos robados.

El imitador se pasa juzgando la ternura de todos
de fuertes o alegres de puros o intactos,
no le importan las grietas en la carne del poeta
que solo quiere vivir.

El poeta envuelve a el frío
con un rebozo de manta,
cuida sus letras como su amada
ama el aroma del perfume de su última flor.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
El Mute
25/02/2018.
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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Este yo

Cuando ya no me alimente
de las olas del mar,
cuando deje de trasnochar
y mi vida tenga nudos y cadenas...

Cuando ya no tenga tiempo
para leer, para soñar,
para besar, para querer,
para amar el cabaret
un martes,
un miércoles,
el jueves que vendrá...

Cuando deje de bailar
al ritmo del son,
cuando abandone escuchar
las voces más
desgarradas del jazz...

Cuando ya no funcione
el motor de la ilusión,
el deseo y la pasión...

Cuando se apague la luna,
cuando este yo muera
como murieron los otros,
entonces me habré hecho mayor.
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Dulce Castigo (@ARheinn & @Transmisor_d_Sinestesias)

Ardiendo...

Me asalta
la dulce tentación
verte
es beber
de un manantial
de deseos

Muriendo...

es al mismo tiempo
confesión del pecado
y la convicción
de cargar
la penitencia

Cargaría
con cualquier cruz,
si al final del camino,
eres tú,
quien me crucifica.

Ávido de placer,
sangraría,
si son tuyas,
las espinas
que agravan
mis heridas.

Doloroso calvario
desafiante dolor
cada herida
desangrando
mezclándose
en sudor y saliva

soportar la vía
el insulto
la burla
sin doblegar
mientras pende
en el pecho
la fe
de habitar tu cielo

Por ti,
cualquier infierno,
valdría la pena.
Dulce, el castigo;
abrigo, la condena.
Así prenden tus llamas
sobre mis venas, sobre
la pólvora, de mi conciencia.

Inferno

En ninguno
sentiría que ardiera.
En ninguno, como
envuelto en el fulgor
de tu belleza.

Más devoro
ésta melancolía
ofrenda diaria
en el altar
de mi lecho

Ridícula, cualquier pena;
cuando amarte,
en soledad,
es mi propia esquela.

*******************************
Dulce Castigo
Mesa Compartida:
A. Rheinn© & Transmisor d Sinestesias©
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22comentarios 100 lecturas colaboracion karma: 97

Tus ojos son contornos de luz

Son contornos de luz,
tus ojos son vistos porque miran,
ellos te arrastran cuando van solos
por el empedrado helado.

Te llevan por calles que llevan al fin del día
por puertas que se abren para cerrarse
excavando bajo sus sombras
sus vidas de cristal sucio.

Allí se hunden sus carnes en la tuya
cayendo el amor como un animal desnudo
alcanzado por un dardo envenenado,
jadeas por sacudirte el deseo de vivir.

El perro ladra a la esquina visitada
cien veces por rostros olvidados
y el gato sobre el armario maulla la tristeza
mil veces escrita en las vigas del techo.

Bombilla torpe, sin luz, sin rostro
que trae al cuarto el fondo de los abismos
de un sol sumergido en aguas turbias
que ilumina la tristeza de tu rostro.

Tus ojos son contornos de luz
que anuncian la miseria de la noche,
una vida de lápiz sin punta
con miedo a escribir
los ramos de lluvia que te entregan
dedos y labios que te pronuncian.
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Despojos bajo la luna llena (@DanielOPDD & @Pequenho_Ze)

Un camino plagado de circunstancias
para que al final sea la evasión
la que me lea la cartilla.
Baches fueron mentiras,
cambié las piedras por pastillas
ahora siempre amanece en lunes
Da igual como lo mires,
todo lo que no salió de mi boca
fueron mis orígenes.
Se han marchitado princesas,
he deshojado labios
pero todo lo que retuerza la metáfora lo pagaré con intereses.

Sin apenas comprensión,
ni deseos, ni vida, ni muerte,
recorro los caminos más inaccesibles de mi mente
para huir de las redes
que apresan mis piernas.
¿Es posible volar con siete mil cadenas
haciendo rozaduras en la piel?
El viento me quema
los versos tatuados en tu voz
simulando el incendio de una vida obtusa
atorada en un silencio amarrado al corazón.
Recojo las cenizas de todas las sonrisas
para venderlas al mejor postor.

Voy llorando por las esquinas
¿por qué tiene que inspirarme lo que me lastima?
hace un par de copas que te recuerdo
y ni falta que me hacían. Te reitero.

Y a mi lado camina tu sombra
completando mi espacio, mientras tú,
en tu trono de silencios, anestesias
la triste memoria que viste mis horas.

La muerte desnuda con manecillas cose el lienzo,
odiando a viejos dioses y amando a los nuevos,
todo fluye pero el río no cambia es el mismo agujero.
Puedes recordarme como quien casi te conoció
con una sobredosis de tiempo
en tu cerebro regado con la sangre
de las víctimas que no mataste pero que quisiste.
Tu boca en mi oreja diciéndome: esta herida no la cicatrices
metiendo el dedo en mi llaga como en mi ano
pretendiendo sacar oro
como si fuese un tesoro lo que me diste y ahora me has quitado.

Me falta camino
para ir destilando de mis lágrimas
el dolor que necesito para olvidarte.
Que me falta un nuevo dios a quien rogarle.

Y ahí sigues, con mi paso tras tus pasos,
llevando mi propio corazón en el costado
y encumbrando sus latidos en tu mejor sonrisa
mientras permanezco estático y ciego
bajo una losa de temblor y lluvia.
Me han quedado sólo palabras heridas
pintadas en mis manos.
Me sangran los labios si grito tu nombre.
Fui presa fácil de tu propio delirio...
Que esta muerte silenciosa sea el verdugo
de un tiempo enrarecido y monstruoso
que ahora tras tus ojos se descubre.
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Cierro mis ojos

He venido hablar contigo,
para desnudar la luz
del aura de mi alma,
busco desesperada
las farolas de tus ojos,
esos ojos que escribieron
bellos versos,
en mis páginas.

Sonidos hueros
buscando callejuelas
atrapadas en luces de neón,
aullan a mi alrededor,
izando crestas
salpicadas de teas,
que se asfixian
con un soplo de aliento,
y despiertan mis sentidos
ancestrales, con esa música
de éxtasis, catarsis desierta.

Mientras, la noche cae,
camino sola, pasos solitarios,
que se adormecen,
cierro mis ojos
por un momento,
y noto la respiración del viento,
y me impregno
de esa tristeza insondable,
de sábanas zurcidas
de desamor.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
bañan mi mirada.

Mientras, la noche calla,
cierro mis ojos
por un momento
y se me escapan los sueños,
y no entiendo,
tus cavernas sin deseo,
donde se aloja,
un corazón frío
de cristales de invierno,
y sólo veo oscuridad sin alma.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
cubren mis palabras.

No tengo vida, ni nombre,
ni luz, ni conciencia,
ni materia, ni energía,
ni siquiera desilusión.

Angeles Torres
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Con la miel recubriendo la hiel

Con la hiel en manos
y la miel en las caricias.

Intentando un abrazo
que no roce pero caliente.
Buscando un abrigo
en las ganas de querer quererte.
De querernos con los ojos.

Con la miel en los labios
y la hiel en el alma,

desprovista de posibles,
me resigno a buscar
unas pocas migajas
de caricias en un mundo
repleto de arañazos.

Con la hiel en odio
y la miel en las ganas.

Confundiendo querer con tener,
buscar con hallar.
Envolviendo en papel fino
los deseos que no llegan,
y se quedan perdidos
en los escollos del camino.

Con la miel recubriendo la hiel.



Hortensia Márquez


Revisión y ampliación de "Hiel y Miel"
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Escribí

Te escribí
en los libros del colegio
en el pupitre de la clase
en la corteza del patio

Te escribí
en la arena del jardín
en el reverso del otoño
en cada una de sus hojas

Te escribí
en el agua de la fuente
en la nieve del verano
en el sol de invierno

Te escribí
en la espuma de la costa
en la lluvia ascendente
en cada una
de sus gotas transparenentes

Te escribí
en el canto del gorrión
en el trotar de los caballos
en el fluir de la serpiente

Te escribí
en el estanque horadado
en sus peces de colores
en la brisa de los mares

Te escribí
en todos los libros leídos
en las canciones escuchadas
en sus corcheas y pentagramas

Te escribí
en todas las ventanas oteadas
en sus cristales curioseados
en todas las puertas llamadas

Te nombré
ante los espejos
sobre paredes vacías
frente a la esperanza

Te nombré
entre mis amigos
junto al deseo
a la soledad desnuda

Sobre mi piel
[te escribí]
Sobre mis labios
[te escribí]
Entre mis dedos
[te nombré]

Escribí, escribí y escribí
escribí tu nombre
hice de mi vida
ser deseo,
deseo de amar,
sólo eso.

Inventándote
me busco,
inventándome
en el quererte,
en el vício de escribirte
de no librarme de las letras
que te escriben
lo que pudo ser
y querer querer
que fuese diferente.
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18comentarios 83 lecturas versolibre karma: 95

"Leitmotiv"

Cielos bruñidos
En oro
Líquido,
Al despertar
Del día.

Mañanas,
Que se incineran
Con intensidad.

El deseo de existir,
Pintado en los cielos.
Dibujado,
En la dispersa línea
De las nubes.

Cielos bruñidos
En oro
Líquido,
Al despertar
Del día.

Y una inmensidad
Anaranjada,
Que aviva el deseo
De vivir.

Como hace tiempo,
Lo hacía el amor,
Lo hacía el deseo
De tus llamas;
Sobre mi.

Constantes
Cambios...
En la estructura
De un leitmotiv.

@A. Rheinn
#RheinnPoetry
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No Es Un Lastre, Es Mi Hermano ... (Ojalá fuera un Cuento)

Llevamos días de camino, no sabemos cuando llegaremos
el camino es sinuoso es incierto, de peligros no sabemos.
El sol calienta, de día la sed nos asedia, por las noches el frío nos congela,
dando traspiés camino, de tanto caminar se destrozaron mis zapatos
el cansancio me derrumba,
el deseo de llegar me levanta.
Sangran las heridas, duele el pecho
sangra el corazón gotas de dolor y de nostalgia.
Subo la colina con mi carga a cuestas
Regresar? ni se piensa, hay gente
atrás que nos ama y en nosotros confía,
que por nosotros ora no puedo claudicar.
Amanece después de una noche fría
con sus primeros rayos el sol nos abraza,
a lo lejos se ve la frontera entre dos países
uno, el que quedó atrás,el empobrecido por saqueos,
gobiernos corruptos, violencia y mafia, enfrente está el de oportunidades y
sueños, el que promete mejor vida el de la esperanza.

Entre los arbustos alguien sale al paso y con voz baja me pregunta
¿A quién llevas a cuestas? y añade ... Con eso no pasas!
¿No estás cansado, que acaso no te pesa?
¡Mira cuanto has caminado! ya sin zapatos tus pies ensangrentados!
no pensaste en algún punto del camino deshacerte de tan pesado lastre?

Nunca, ni siquiera lo pensé es mi hermano le contesto,
no es un lastre no me pesa y seguiré con mi hermano a cuestas
cruzaría el desierto subiría nuevamente cualquier empinada colina
un río o el océano a nado o a ciegas si así fuera necesario y sin dudarlo
ni un segundo, ni un instante.

¡Pero si es moreno y su cabello rizado
y tú de piel tan blanca!
¡Él no es tu hermano !

Con voz cansada y pausadamente le digo:
Escucha, lo encontré en el camino
en medio de la nada, cansado, herido,
maltrecho, partido por el dolor moral
y ya sin fuerza, no dudé ni un segundo
y lo cargué sobre mi espalda y seguí avanzando.

Cargo a nuestro hermano, él como nosotros
es un ser humano ciudadano de este mundo
¿Que para ser hermanos, importa el idioma o la raza?
Bajó la cabeza avergonzado...

Con respeto y con cuidado, se lo quitó
y sobre su espalda, con él acuestas y con el hombro apoyó al paisano .
Y sin que nadie los viera cautelosos y viendo a todos lados
continuaron lentamente avanzando cruzaron furtivamente la frontera
hacia el otro lado caminando abrazados como hermanos
y en silencio el universo entero se unió a ellos en una sola plegaria
de solidaridad y hermandad.
Hijos de un mismo sol, hijos de nuestra tierra madre .

MMM
Malu Mora
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Buenos días

Podrías haber llegado a casa
con alguna de esas bolsas de papel
llenas de bollería recién horneada,
haber llenado la casa
con aroma de pan
o la dulzura de algún pastel
que celebrase nuestro amor.
Pero trajiste el deseo en la mirada
y la mañana lluviosa
se quedó a las puertas.
Y en ti, encontré el refugio
que pasé la noche buscando,
inútilmente.
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Mi carta de los deseos

Tengo que pedir para todos
pues luego vienen reclamos
y la lista se hace inmensa
pidiendo menos tempestades

Quiero pedir por las musas,
Fuentes de inagotable inspiración,
y por esos poetas/ poetisas
que en letras exponen pasión.

Quiero pedir por sus familias,
que son pilar en contra de rendición,
gotas de fuerza en amor en lluvias,
tolerantes de su incomprensión.

Tengo que pedir por los sueños,
en donde quiero que sean dueños,
que suelten lo que los aterran
y fuerte a ellos se aferren.

Pido por los grupos de poesía,
por qué con su grano de arena,
hacen que corazones en lejanía,
se unan y hagan la pena Serena.

Tengo que pedir por mis amigos,
que se han cruzado en mis caminos,
por qué siempre tengan un grado de locura,
y que la verdad siempre sea su cura.

Tengo que pedir por las mujeres,
que son las musas de mis poesías,
para que saquen a relucir sus placeres,
y dejen salir sus hermosas rebeldías.

Debo pedir por el amor,
nuestra fuerza interna ante el clamor,
para que sea nuestro empuje,
ante cualquier situación.

Feliz navidad
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Lo intenté, Ángel

Había intentado olvidarlo, pero en todos estos años nadie había tatuado tan bien en mi piel su nombre, de nadie recordaba tan bien su aroma. En tantos años jamás supe cómo se quedó tan dentro de mí.
Nadie me dijo cómo olvidarlo, cómo no suspirar entre las letras de su nombre, cómo verlo a la cara mientras me contaba sus locas anécdotas sin ruborizarme, sin que se agitaran mis deseos, sin que mis pensamientos se alborotaran.
No me enseñaste a olvidarte, Ángel mío.
Nadie me advirtió cómo tus gestos vivirían en mi mente, cómo tus caricias recorrerían mi piel y tus palabras resonarían en mis oídos aún cuando tú ya no estés aquí, aún cuando pasen meses, y quizás años, sin verte.
No me avisaste, Ángel mío, que jamás te irías.
Si tan solo hubiera sabido antes que desde aquel día mis suspiros llevarían tu nombre, si hubiera sabido que en mis insomnios me visitarías, si hubiera sabido que ya ni el café sería lo mismo, jamás me habría ido.
No, Ángel mío, no me avisaste.
Intenté convencerme, Ángel, créeme que me repetí un millón de veces por segundo que no debía escribirte, que no debía soñarte, que mis suspiros jamás te llegarían.
Créeme, mi Ángel caído, que sabía que no volverías, se lo repetía mis sueños, lo escribí una y otra vez hasta el cansancio, se lo decía a Morfeo cada noche antes de dormir…
Y, aún así, aquí estoy, Ángel, escribiéndote, pensándote, soñándote, pero, mis suspiros todavía no te llegan.
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120 km/h

Desee tener lo que el mundo me pedía,
hoy vagabundo de mí surco otras etapas,
soñé con imaginar donde me perdería
mientras tú con tu cuerpo me tapabas.

Mi mundo interior está a salvo bajo tus mantas,
aun cuando no subía las persianas pasaban los días
y las noches a los peligros sucumbían,
lucharemos contra lo que haga falta.

Hoy sólo quiero ponerle a la muerte trampas
para que caiga como yo caí en la melancolía
con unos ojos desolados como ante las largas

luces de un coche a 120 km/h en la autovía
que imparable contra la vida empuja y carga
como si al no sentir nada hiciera que no existía.
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