Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 317, tiempo total: 0.009 segundos rss2

Compañero de vida

Quiero un compañero de vida que me haga dormir en sus brazos, mientras yo duermo soñando.
Quiero un compañero de vida que me tome de la mano con orgullo mientras recorremos juntos el sendero de la vida.
Quiero un compañero apasionado que a pesar de los años, no deje de admirar mi belleza,
Que a pesar del tiempo transcurrido, aun sienta placer al tocar mi cuerpo ya desgastado por los años.
Quiero un compañero de vida, que nunca deje de susurrarme al oído «te amo», aun si su voz ya no sea tan aguda como antes.
Quiero un compañero de vida, que aun sin poder tocarnos, hagamos el amor con el simple hecho de acariciar nuestras manos.
Quiero un compañero que sea mi amante toda una vida…
leer más   
5
sin comentarios 48 lecturas prosapoetica karma: 55

Niña Mujer

Niña de mirada triste,
donde quedó tu alegría
quién ha cortado tus alas
dejándote en agonía

Impidiéndote que vueles
perdiste tus ilusiones
niña de tiernas miradas
y corazón de pasiones

Quién se ha atrevido a eclipzarlo
a la deriva en un lugre
en la tempestad ponerlo
y de dolor casi te hundes

Los tiempos fueron difíciles
valiente los enfrentaste
con tu corazón en brazos,
grilletes nunca arropaste

Tus ojos han recobrado
la alegría lo brillante
y tus labios lo sonriente
hoy tu alma al dolor evade

Dejaste atrás el pasado
tus alas antes plegadas
dejando al viento te lleve
se extendieron desplegadas

Encontraste a la mujer,
volviste tu vida a atar
mundo de azul y coral
cuando tu alma volvió a amar

Hoy sueñas con ilusiones
el amor te hizo vencer
alma de niña valiente
hoy con tu futuro duermes.

Malu Mora
MMM
leer más   
18
8comentarios 82 lecturas versoclasico karma: 122

Jaulas de afecto

Tu arrogancia era plural mayestático al cuello.
Las mentiras, tus desayunos, cenas y aperitivos (a cualquier hora).

Despellejar el alma, tu acto reflejo.

Ahogar ilusiones, tu susto favorito.

¿De verdad no te escuece la conciencia? ¿Duermes tranquilo?

Jaulas de afecto, secuestrado y minado.

Ay, amigo, en algún momento, entre los recovecos del duermevela, te llegarán súbitos los desaires ahogados.
8
4comentarios 59 lecturas versolibre karma: 99

Senryu (La luz de tus ojos)

Cuando tú duermes,
le faltan dos luceros
al universo.
leer más   
13
8comentarios 73 lecturas versolibre karma: 109

Cuando Duermo

A veces, al cerrar los ojos
o al quedarme dormida
te encuentro entre mis sueños
sin querer ni poder evitarlo
mis sueños tienen vida.

En otras ocasiones
te encuentro en la música
danzamos entre el mar y cielo,
allí en el horizonte donde no hay fin
donde el azul es eterno,
me dices con el corazón
lo que nunca me dijeron.

Y me siento tan amada
por aquello que no tengo,
lo que tanto he deseado
y sólo conozco en sueños.

Por eso te digo
hay formas de estar contigo
en el mar, en la música,
en el viento, te siento.

Pero más me gusta verte
en mis sueños,donde tus caricias
y susurros se vuelven deseos

Y es por eso que cuando duermo
cuando mi cuerpo parece estar muerto,
es cuando está más vivo es cuando
más vida siento por dentro.

MMM
Malu Mora
leer más   
20
9comentarios 149 lecturas versolibre karma: 111

Solo tus ojos

En la terquedad del cielo
arrojando cascadas diminutas
endulzando mares en celo,
escribo en la arena impoluta.

Nada rompe la aridez del alma
antiguo roble duerme en el pecho,
la soledad hecha raíces en calma
dejándonos bajo el sol deshecho.

Solo tus ojos de amorosa parsimonia
que observan desde una foto tiesa
acompañan el silencio de montaña
en este cuerpo que yase sobre una mesa.
leer más   
11
sin comentarios 68 lecturas prosapoetica karma: 100

Luna aurática

Pude oír la belleza
en esa voz que cruzaba bocas
desde tiempos cosidos
a la tierra en verdes ramas.

Voces de discursos frágiles entre gentes
que se derrumban como puentes
débiles, bajo una luna de aurática luz.

La tiniebla lleva años agazapada
en las esquinas del cielo,
anidada en las ramas del tejo
de piel lacerada por el viento.

Ocho balas para una sola voz, ocho,
la coz de una bestia
y echar tierra a las faldas del tejo
como si con ello desapareciese su esencia.

Sal sobre el suelo, que no crezca nadie
Nadie, nadie, ni nada,
que se duerma su esencia
que se la trague un perro en vela
para que no carie nuestras bocas.

Allá, bajo el tejo ocho balas para una voz
encendida en venas que no duerme
ni descansa ni calla.
Voz bella y perdurable
la esencia pasa de boca en boca
de luna en luna calavera.

No enterraban muertos, no,
enterraban semillas.
leer más   
16
13comentarios 134 lecturas versolibre karma: 108

Tal vez, hoy, vuelva a nacer

La Luna es la que ilumina
nuestras noches frías
huyendo por el mar.
Huyendo de la hambruna,
de la suciedad, de la sed.

Huyendo de las madrugadas
iluminadas por el llanto,
por el fuego y del pitido estridente
causado por las granadas.

Del estruendo, del alambre.
Bombas que destripan
las tripas de la tierra,
y del hambre que desangra
al estómago que aulla.

Aquí la muerte ora en silencio,
se le escucha respirar.
Duerme ,nos acompaña,
y huye con nosotros.

Tal vez, hoy, deje de vestirme
de abandono y luzca de libertad.
Espero que puedas darme tu mano,
aunque la mía tenga tantas cicatrices.

En mis ojos de náufrago
verás el velo que cubre la guerra,
la muerte de mis padres,
y lo que antes era mi hogar.

Tal vez, hoy,
vuelva a nacer...
leer más   
16
8comentarios 85 lecturas versolibre karma: 117

Tránsito

No dejes de mecerme
mar infinito,
que tu vaivén de agua
duerma el transitar loco
de mi destino.

No dejes de arrullarme
campo de flores,
que tu nana de pétalos
calme las negras ansias
de mis temores.

No dejes de besarme
viento del norte,
que tus labios azules
traigan hasta mis labios
su dulce nombre.

No pares de llevarme
río de la vida,
hasta alcanzar contigo
del mar definitivo
la blanca orilla.
10
7comentarios 87 lecturas versolibre karma: 111

Báilame

Ahora que todos duermen,
que -de puntillas-
la noche y su rostro asoman,
báilame,
desátate los límites,
ríeme con tu cuerpo
las tristezas del día caduco;
ofréceme el descanso del vencido.
Y deja que mi alma
acompañe tu pirueta para que,
juntas,
acallen en compases de silencio,
acariciando en un suspiro,
millones de historias sin rostro
que siguen clamando su existencia
ante tu cuerpo y mis ojos,
ante tu vuelo y mis manos sobre el papel.

© Yolanda Gracia
leer más   
10
6comentarios 76 lecturas versolibre karma: 109

Es tiempo todavía

Es tiempo todavía
de leerte entre mis sombras y descifrar tu hastío,
de recordar tu rostro borroso
en una palabra que no se resigna.

Es tiempo todavía
de caminar de puntillas
para no despertar por el odio
del quien nunca te mira.

Es tiempo todavía
porque nunca soñaste con la muerte
solo pediste perdón por los brazos negados
y las ofensas continuas.

Es tiempo todavía
de recordarte esa imagen querida,
entre los años que se duermen
en un antiguo invernadero de rosas marchitas.

Es tiempo todavía
de filtrar las miradas, donde todos caminan
en donde nadie se detiene, porque todos avanzan
hasta el final de sus días.

Es tiempo todavía
de recoger las hojas caídas
de un insólito invierno
de caricias curtidas.

Es tiempo todavía
de consolarte con hechos
y no con mentiras
de desvanecer con besos las cicatrices heridas.

Es tiempo todavía
de amortiguar el peso con menos remordimientos,
de continuar con el paso ahora lento
y detenerme a aceptar lo que verdaderamente siento.

Es tiempo todavía
de sujetar tu mano curtida por tanto sufrimiento anegado
en una oscura soledad infinita
por las escasas sonrisas de tu sequía.

Es tiempo todavía
de arrojarte un manojo de risas
de arañar la pesadumbre
de ignorar las apariencias que engañan malignas.

Es tiempo todavía
de ignorar los rencores
y como con las pequeñas heridas
ponerles saliva.

Nunca será demasiado tarde
para ver los colores pasteles
de un lienzo perfecto
de toda una vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
06/01/2018.

Con cariño a una amiga
que ha luchado con éxito
un montón de batallas
unas ganadas y otras perdidas,
pero que no se raja.

María Luisa(Malulita)
29
25comentarios 359 lecturas versolibre karma: 129

Senryu (el tren)

Ya se ha ido el tren.
Duermen mis sueños blancos
sobre los rieles.


@AljndroPoetry
2018-ene-5
leer más   
13
5comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 126

Ene

N se asoma a esa ventana
melancólica
de un lunes cualquiera.
Su casa huele a vacío y abandono,
a polución nocturna y a angustia;
un gato maúlla en algún rincón,
el frío se cuela por un cristal roto,
y otra vez se quema el café.

Las farolas parecen curiosas estrellas
mientras N echa de menos
lo que fue ayer,
casi tanto como lo que será mañana.
Más que lo que fue, lo que sentía entonces:
aquellas mariposas en el estómago,
la magia en los huesos,
el amor en el alma
el cóctel de hormonas,
la droga del corazón…

N pone un disco de Leonard Cohen
en el viejo tocadiscos,
enciende un canuto
con el viejo zippo de H
y deja flotar sus pensamientos:
a veces sale de su cuerpo,
flota alrededor de la lámpara
y recupera la fe;
otras, siente que su piel
es una madriguera llena de ladrones,
que las canciones y los porros
jamás le traen ya de vuelta
los posos de su risa,
la ilusión de los viernes,
las caricias multiorgásmicas,
la sensación de ser alguien.
Aunque sea por una última vez.

A N le gustaría abrasarse
la piel con otras manos,
la boca con otros labios;
y poder decir, con algo de fortuna,
aquello de que aún no estamos muertos
mientras se acaba
el último sorbo de cerveza
en las entrañas de un tugurio
de mala muerte;
fuera en la calle huele a mar,
a tierra mojada,
a café derramado
o a apocalipsis, ¡qué más da!
En ese efímero instante
un vagabundo muere,
una duda se disipa,
un mimo estornuda,
un nuevo día amanece
y una niña pide un deseo
mientras el agua del lavabo
se lleva su pestaña por el desagüe.

(Luvia)

N aplasta la colilla en la acera
y escucha el blues invisible del agua
inundando el mundo.
Aunque la ciudad nunca duerme,
eso ya lo sabe
desde siempre.
Como esa puñetera cantinela
de mañana será otro día,
de qué ojeras llevas hoy,
de no bebas entre semana,
de un clavo saca otro clavo…
de adiós a tanta tontería.

Juanma
14
11comentarios 188 lecturas versolibre karma: 131

Ametrallada

Haces que crea que alzarás un puente,
que estirarás el brazo para tocarme a la mañana
y yo cerraré los ojos
hasta que el viento susurre 'duerme'.

Pero no eres más que promesa ausente;
humano, cierto y triste, verdad enmarañada.
Indiferencia o despiste
que por no ser agua, duele.

Y sé que es así como funciona, al verte
en tus manos no cabe el vacío y se aclara
cuando caes en mi.
Yo me pierdo en tus redes.

Por ti me dejo llevar, deleble,
erosionando en palabras que siempre callan
entre ojos distantes.
A mi me ametrallan
y en mi
se mueren.
leer más   
10
sin comentarios 53 lecturas versolibre karma: 110

Aún duermes en mis sueños...

Escribo para no atragantarme de tanta miseria que bombea mi inútil corazón esta noche,
espío las imágenes ocultas que guarda mi selectiva memoria, y mira que irónica coincidencia,
sólo aparece tu retrato muy cerquita al mío; respirando suave y susurrando lo que ya no recuerdo.
A mordiscos intento descifrar el rompecabezas de mis sentimientos esta noche, pero olvidé traer la pieza que conduce a las respuestas... Tú.
Poco a poco olvido el fin de nuestras conversaciones y reitero mi gusto infinito por ti. -Un caso desafortunado-
Por ti, que siempre apareces soleada en mis sueños y triste en mis recuerdos.
Por ti, que logras perpetuar tu imagen en mi mente.
Por ti, que aunque imposible, dormirás en mis sueños hasta que olvide...
Y es que te he visto contadas veces y aún así, aún así permaneces intacta aquí; tus ropas, tus sonrisas y tus excusas.
Te he visto en mis sueños y posiblemente recuerde lo que vestías al visitarlos.
-Otro caso desafortunado-
leer más   
14
1comentarios 82 lecturas versolibre karma: 119

Lorca

Dame tu sed
que a las escaleras de tus libros
junto a ella beberé.
Azuzan recorrerte,
como aguas del Darro,
el Albaicín de aljibes.
Dame tu atlas
que con él caminaré
por reencuentros
de un tiempo que perderé.
Crujen agujas de reloj,
de la Alhambra a las bellas Alpujarras
que divagando en ellas veo
tus ventanitas de oro
cuando te leo.
Que hasta el alba triste lloró
por lo que,
quienes hoy te quieren oculto,
te hicieron.
Verdugos del pueblo
que te asesinaron ayer.
Duerme Lorca,
duerme en tu serena
noche del alma,
para siempre oscura
y bella.
12
8comentarios 80 lecturas versolibre karma: 121

Reminiscencia de invierno (parte VI)

En el check-in asistido por computador del aeropuerto, Solomon se siente como pez en el agua. Para Salvatore sin embargo, es como un proceso sin alma, extraña los tiempos en que una señorita amable le atendía en un mostrador; en esto él es todavía chapado a la antigua. El vuelo a Monterrey no toma más de noventa minutos (la última década de avances aeronáuticos no ha pasado en vano). Solomon está tan desvelado luego de una intensa madrugada conquistando reinos en Dota 9, se queda dormido de inmediato y ronca durante todo el camino. Salvatore, también está trasnochado pero no concilia el sueño en su asiento, de hecho nunca ha podido dormir en un avión, incluso cuando viajó a Alemania. Ha sido y sigue asediado por la incertidumbre. ¿Qué encontrará en Monterrey?

Salvatore había investigado ya que esa tarde tenían una presentación comercial (para incentivar las ventas) en el edificio de Remembrance. Mientras tanto, se hospedan en el Holiday Inn Monterrey Valle. Solomon continúa durmiendo el resto de la mañana, hasta pone el rótulo de "no molestar" en su puerta. Salvatore se recuesta, pero sigue pensando en el incidente de su pasaporte extraviado y esa hoja fantasma, digitalizada en la nube, con un sello de Monterrey. Piensa en Alessandra, en sus besos, en su cuello; y por un instante, vuelve a sentir en sus labios, el oasis de su ombligo y ese recorrido por los delicados trazos de sus piernas y por la alucinante curva de su derriere. Su paladar se endulza ante la evocación del sabor de sus pezones. Recuerda sus ojos, esos profundos ojos café oscuro donde él podría perderse el resto de su vida. “¿Qué estará haciendo esa mañana de sábado?” es una pregunta que ronda su mente mientras se queda dormido, aunque no más de media hora.

Solomon y Salvatore tienen un hambre voraz al mediodía. No desayunaron nada en el avión. Bajan al restaurante del hotel y se comen una buena cantidad de tacos al pastor bien enchilados. A Salvatore se le da bien el picante en la comida, Solomon en cambio tiene la cara enrojecida, una lágrima sale por su ojo izquierdo y en su lengua, hay un incendio que tres cervezas corona no son capaces de apagar. ─No bebas más por favor, te necesito sobrio en la presentación ─le dice Salvatore─ creo que hay secretos oscuros en la tecnología que usa esta corporación, seguro que tu agudeza de hacker ha de captar algo que yo jamás podría ver ─Un vaso de agua con hielo, urgente ─le grita Solomon a un mesero que va pasando cerca.

Un taxi verde los lleva velozmente a su destino. Un edificio de unos siete pisos a pocos kilómetros de la zona industrial de Monterrey del parque Fundidora. El taxi es un sedan Nissan que se les antoja pequeño, pero es un auto del año y de verdad se siente como nuevo. El conductor responde un par de llamadas con su auricular bluetooth durante el viaje y no deja de decir cosas como: “güey haz esto”, “¡no seas güey!”, “¿qué te dijo ese güey de mí?”, “te dije que no volvieras a ver a ese güey”. Parece que todo su vocabulario gira alrededor de esa palabra “güey”. Solomon tiene amigos Mexicanos pero no había escuchado que usaran tanto esa muleta al hablar. Entre llamada y llamada les habla de lo que él considera atracciones turísticas en el camino. A Solomon solo le llama la atención lo caprichosa forma del cerro de La Silla, Salvatore está absorto en sus preocupaciones, realmente no ha puesto atención a nada.

El edificio de Remembrance es totalmente asimétrico en todos los sentidos, tiene dos caras revestidas por completo de vidrio que asemeja espejos que reflejan todo a su alrededor. Una cara totalmente tapizada de ladrillos de un café quemado y otra cara que parece un inmenso césped vertical. Una de las caras de espejo, a ratos, según la intensidad de luz, parece esbozar la silueta de una neurona. Allí los reciben anfitrionas sumamente amables y atractivas. En un salón de conferencias les dan una presentación general de los servicios de la corporación en una pantalla que es literalmente de 360º. Una de las anfitrionas toma un grupo (Salvatore incluido) y los lleva a un recorrido por todas las instalaciones del edificio. Las áreas tecnológicamente impresionantes son las que principalmente se muestran, nadie quiere ver las oficinas de contabilidad o de recursos humanos. Otra anfitriona toma otro grupo, donde va Solomon. Los recorridos pretenden mostrar las mismas áreas, pero en orden distinto, en grupos pequeños es más fácil apreciar, comentar, preguntar y responder inquietudes. En noventa minutos concluye todo. Cerca del 20% de los asistentes terminan comprando paquetes de servicio.

Temprano esa noche, Solomon y Salvatore se van a cenar a un lujoso restaurante en el centro de Monterrey. “Allí sirven un cabrito de primera” les dijo el encargado del mostrador del hotel antes de salir. Salvatore sabe que tiene que consentir a Solomon un poquito, que le está pidiendo demasiado, considerando que ni siquiera son amigos y hasta hace muy poco, ni se caían bien. En el restaurante, precisamente piden cabrito para cenar acompañado por unas cuantas cervezas corona. La cena en verdad es deliciosa. ─ ¿Tú en verdad crees ese cuento de que lo que te venden son vacaciones inolvidables? ─dice Salvatore antes de darle una mordida a un taco de cabrito─ Esa tecnología de nanobots capaces de implantar breves instantes memorables de unas vacaciones, es totalmente viable en estos días ─le responde Solomon con la boca llena de cabrito y un poco de la salsa escurriéndole por la comisura de los labios, manchando su roja barba─ Si lo piensas bien, cuando uno recuerda unas vacaciones de unos 5 años atrás, todo lo que queda son unas cuantas instantáneas en la mente de los mejores momentos, casi no tienes diálogos, ni escenas muy elaboradas de lo acontecido ─le sigue diciendo antes de beberse media botellita de corona en breves sorbos ─eso, considerando unas vacaciones promedio, claro está; porque si en esas vacaciones te arrodillaste ante tu novia para pedirla en matrimonio, esa es otra historia; implantar algo así lo veo difícil ─Tú eres el experto en tecnología y ciertamente lo que dices me hace sentido, pero ¿qué piensas del otro tipo de servicios? lo de borrarte momentos y hasta épocas dolorosas de tu vida ─Mira Salvatore, si te soy honesto, yo no creo en eso del alma, el espiritu o de chamanes que escupen demonios en calzoncillos; pero si te puedo decir que los sentimientos y las emociones profundas parecen guardarse en algún lugar más allá de las neuronas y sus interacciones químicas o eléctricas, hay un misterio en eso ─responde Solomon mientras limpia su plato usando pedazos de tortilla con los que recoge los últimos residuos de salsa y carne ─esta carne y esta salsa de verdad son cosa aparte, qué comida tan deliciosa ─no puede Solomon evitar hacer ese paréntesis en la charla─ entonces, pienso yo, qué es viable borrarte los recuerdos, pero en tu esencia ha de permanecer algo de esa etapa de tu vida, algo de las personas y de los sentimientos y emociones que te han borrado ─concluye Solomon─ Necesito averiguar si contraté servicios de esta empresa con anterioridad ─ le dice Salvatore y le cuenta toda la historia del pasaporte perdido y la hoja digitalizada con sello de Monterrey y las extrañas cosas que le han ocurrido al estar con Alessandra, esa sensación de conocerla de antes, de amarla de antes inclusive. Solomon le cuenta que durante el recorrido que le dieron a él, con excusa de ir al baño se escabulló hacia su centro de cómputo y sabe bien en donde es que deben resguardar las copias de respaldo de los expedientes de los clientes. Le asegura que esa misma noche regresa a ese edificio con una identidad falsa de técnico externo de mantenimiento de los servidores y va a obtener su expediente. Le ruega Salvatore que obtenga el expediente de Alessandra también.

Esa noche, Solomon llega a la garita de seguridad de Remembrance y presenta una tarjeta de acceso de la empresa que les da servicio técnico a los servidores de cómputo. Solo él sabe cómo ha podido averiguar el nombre de la empresa, falsificar una tarjeta de acceso e introducir un registro de autorización en la bitácora de visitas programadas en el sistema de seguridad de Remembrance (cosas de hackers, eso es seguro). Dentro de las instalaciones se mueve con una naturalidad escalofriante. Va y viene por los pasillos de los servidores. Revisa una cosa y la otra. Asegura cables conectados. Hace chequeos a los routers, etc. Y asegurándose de estar en un punto ciego ante las tantas cámaras de seguridad, inserta una memoria USB, con un software especial que rastreará los archivos del historial de Salvatore y Alessandra. Deja la memoria conectada y se va por allí a fingir que hace más chequeos de rutina. En menos de treinta minutos concluye todo. Retira la memoria, se asegura que tenga una carpeta de Salvatore y otra de Alessandra. Y se retira de las instalaciones tan naturalmente como llegó. Uno imaginaría que estas cosas conllevan un gran riesgo y que la posibilidad de que lo descubran es sumamente alta. Pero el que sabe, sabe. Y por lo visto, Solomon, sí que sabe de estas cosas. De regreso en su hotel inserta la USB en su notebook y hace una llamada: ─ ¿Salvatore? ¡Lo tengo! Me vas a quedar a deber una muy grande con esto compañero ─ ¿De verdad? ¿No te han descubierto ni nada? Disculpa, pero honestamente nunca pensé que todo ese alarde de tus dotes de hacker iba en serio. Te debo una muy grande de por vida, tenlo por seguro amigo ─ Solomon le continúa contando algunos pormenores de su visita a la corporación y de como obtuvo las dichosas carpetas. Le cuenta que todos los archivos están fuertemente encriptados. Pero que no se preocupe, que va a diseminar (sin riesgo de que alguien más vea el contenido) la tarea de decodificación ante una red de usuarios que permiten acceso a sus computadores mientras ellos duermen, para distribuir tareas que requieren alto volumen de procesamiento y aún entre otros usuarios conectados a redes de juegos de video que no han dado su consentimiento, pero igual, existen pasadizos para lograr que cooperen. “Total, no se les hace ningún daño” le dice también. Solomon se queda dormido monitoreando el avance de la tarea que ha diseminado.

A la mañana siguiente piden el desayuno en la habitación de Salvatore. Solomon se reúne con él allí para ver los archivos en cuestión. Entre varios papeles legales y formularios se encuentra también una amplia variedad de videos. En ellos se documenta a detalle las razones por las cuales Alessandra y Salvatore, primero en pareja y luego en solitario, declaran en su propia voz la justificación y la amplia liberación de responsabilidades hacia Remembrance. En uno de los videos, Alessandra, ahogada en llanto, confiesa lo infeliz que ha llegado a ser con Salvatore, la escasa atención que éste le presta, lo evasivo que se ha vuelto, su frialdad e indiferencia, abundando en anécdotas al respecto. En otro video, Salvatore, con la voz entrecortada, como con un nudo en la garganta confiesa lo posesiva que Alessandra se ha vuelto, lo insistente y controladora que es. Que le pide justificación, minuto a minuto de sus horas en la calle, que espía constantemente toda su actividad en las redes (la cual es tan reducida de todos modos) y todas las apps de su móvil. Y detalla los ataques de histeria de ella, muchos de los cuales han desencadenado en violencia física, quizás superficial en su mayoría, pero con tendencias a empeorar al punto de creer él, que su vida podría correr peligro en algún momento crítico y trágico que aún no se da; pero que no descarta del todo. Entre formularios, contratos y videos queda muy claro que ambos, por voluntad propia, y en pleno uso de sus facultades mentales, han autorizado a Remembrance a borrar de sus vidas todo rastro de que alguna vez fueron pareja y estuvieron enamorados. Lo cual incluye visitar y persuadir por todos los medios a los familiares, amigos y conocidos de ambos, eliminar todo objeto físico y actividades en las redes, y borrar de su cerebro los principales enlaces que activan tales recuerdos, usando la patentada tecnología de nanobots de Remembrance. Salvatore está en shock ante tales videos. A Solomon le parece que todo es muy viable, tecnológica y logísticamente hablando, su pragmatismo se antepone a cualquier emoción que quisiera aflorar al respecto, pero no hay mayor riesgo de emociones; a decir verdad, su personalidad parece estar marcada por una gran falta de empatía. ─Insisto en lo que te dije ayer ─rompe el silencio de quince minutos en que ambos han quedado luego de ver el último video─ si los sentimientos en verdad fueron muy profundos, rastro de ellos debe quedar en algún otro lugar, más allá de la red neuronal de la memoria, y acuérdate que no hablo de infantiles misticismos de ningún tipo─. Luego del desayuno, abandonan Monterrey sin decir más. El silencio reina entre ellos durante el viaje en taxi hacia el aeropuerto y durante el viaje de regreso a casa. Esa noche, sin embargo, Salvatore recibe llamada de Solomon. ─ ¡No vas a creer lo que he descubierto! ─ y Solomon prosigue contándole que en ambas carpetas había unos archivos que parecían basura, residuos de alguna eliminación de archivos, o una especie de archivos temporales incompletos ya inservibles, pero que despertó su curiosidad, alguno que otro patrón que vio en ellos. Más impresionante fue que ninguno de sus medios convencionales para decodificar archivos le había sido útil. Estos tenían algún mecanismo de codificación cuántica con una llave de encriptación tan larga, que le llevaría muchas vidas humanas a la espera de incontables servidores de alta potencia de computación de la época para lograr descifrarlos. Pero que, siendo el reto tan mayúsculo, él no había de quedarse quieto hasta hackearlos, costara lo que costara, aunque su contenido fuera inservible al final. De modo que haciendo acopio de todas sus habilidades tecnológicas y hasta de las que no, pudo acceder a la ultra nube cuántica experimental en el proyecto de aceleración de partículas que hace un par de años arrancó Japón en combinación con la China y algunos países árabes en algún lugar aún secreto de Oceanía. Y luego de un par de horas de batalla campal para derribar sus múltiples sistemas de seguridad de un orden avanzadísimo, logró acceder y descifrar los archivos en cuestión de unos noventa minutos. ─Ya tengo los archivos y he visto su contenido. No tienes idea de la relevancia de ellos para tu caso. Ese contenido lo cambia todo radicalmente. No debo decirte nada más por teléfono. ¡Ven a mi casa cuánto antes! ─Salvatore no responde nada, pero no se lo piensa dos veces. Se pone unos jeans, un suéter y un abrigo, toma las llaves de su automóvil y agarra camino a casa de Solomon. Son las 11:55 de la noche de un domingo de invierno especialmente gélido, la realidad misma parece congelarse y hacerse añicos ante los ojos de Salvatore mientras conduce rumbo a casa de Solomon.


(continuará…)


AljndroPoetry
2018-ene-1
13
28comentarios 183 lecturas relato karma: 109

En los sueños nadie muere

Te quise impresionar nuevamente
con un patético vacío interior,
para que pudieras imaginar lo que siento
y galopar tal vez conmigo
en un segundo sufrido y lento.

Me preguntas si la locura
es una enfermedad
o es un don del cual,
como si fuera posesión se hereda,
me pregunto que sentiras
cuando recitas en silencio
cada uno de mis pensamientos.

Si se hereda la locura,
es como el tono de color de los ojos
que se brinca algunas generaciones
en su capricho para cambiar
su mirada vacilante y fria.

Llegó la inundación llevándoselo todo,
otra vez nadie me creyó y no hicieron nada
cuando vieron que se acercaba la ola con furia y estruendo,
te quedaste inerte muchos segundos
solo pudiste seguir mirando,
era como si a esa maravillosa manifestación
de la naturaleza la deberías contemplar
sin saber si era lo mejor
que correr o cerrar los ojos,
te quedaste a esperar como el lodo de la infamia
inundaba tu baúl de recuerdos presentes.

Me abrazaste con tanto amor
que te desconocí al verte,
el frío nunca a dejado de ser un aliado
en la estrategia de tenerte,
aun me duele el estomago
con tan solo recordar la idea
de cada mañana poder perderte.

Quisiera poder guardar silencio,
pero me traicionaron las ganas
de tener un poco de esa fama vacía
de un bullicioso incipiente,
son solo abrazos vacíos de mi propio inconsciente.

Es cruel decirlo,
tan solo pensarlo se repudia
el saberlo me deja con la sensación
de sentir lo que piensas
con una voz tan baja
que cualquier ruido me atraganta.

Prefieres esconderte
en un closet oscuro,
como si el dormir ahí te protegiera
de un pasado muy presente,
te defiendes muy bien lo reconozco,
pero temo que esos gritos en defensa
solo serán un pretexto más para atacarte,
si tan solo aprendieras a ignorarlos
y pasaras de frente sin mirarlos
no serías carnada de un ataque que duele.

Duerme,
que el dolor en tus ojos
solo será una historia de horror
que quiere tenerte,
nunca más enfermarás de una muerte insegura,
eres joven y la vida es para ti
más que una promesa segura.

Ayer cayó aguanieve
en un cielo estrellado,
y la luna era tan naranja
que simulaba ser un sol de medianoche,
nunca es desanimado tarde
para en la vida no conformarse
con un intento estéril de sentir el rocío
de una sensación desilusionarse.

Me quisiste impresionar como última medida
de una locura desmedida,
pero solo se hereda el calor de un amor sincero,
duerme tranquila
y no te escondas en tus sueños,
que el soñar nunca duele,
nunca dolerán las heridas
cuando el amor crece.

Quisiera poder guardar silencio esta noche
así que dormiré para soñar y cerrar los ojos,
en los sueños nadie muere.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
01/01/2018.
19
5comentarios 205 lecturas versolibre karma: 110

Puedes Ser Tú o Puedo Ser Yo

Puedes ser tú o puedo ser yo
que mira de frente a la vida,
que tiene sueños, ambiciones
metas e ilusiones.

Mujer que veces duerme
llorando de impotencia
pero con el puño cerrado despierta
lista para enfrentarse al mundo.

Entre sueños y añoranzas
a veces taciturna pasa el día
otras riendo caudales de alegría
fantaseando en su futuro.

Puedes ser tú o puedo ser yo

Mujer paloma de la paz
o felina como pantera
mas con los pies en la tierra
que a la vida sabe sacar provecho.

Mujer, madre, hija, amiga
no se rinde y siempre lucha
se llena de fe y esperanza
y cada día trata de ser mejor.

Añora que vengan días mejores,
pero a veces hay zancadillas
muerde el polvo y se levanta
sonríe y espera su tiempo sosegada

De cada flor aprecia los pétalos,
siente el aire, respira profundo
deseosa de saber de su futuro,
tranquila en manos de la vida lo deja.

Pide todos los días a la vida
le regale un remanso de ternura
un oasis de bellas flores
donde su cuerpo y alma descanse.

Por las noches se duerme
mirando las estrellas
rogando a la vida fuerzas
para lograr las cosas que
un día soñó conquistar

Puedes ser tú o puedo ser yo,

Mujer paloma de la paz
a veces aguerrida pantera.

MMM
Malu Mora
leer más   
12
6comentarios 83 lecturas versolibre karma: 99

Agujas

Quisiera creer almohadas benditas
sueños de colores trepando las vidas
milagros aguados de tan benditos
benigno reposo de un mundo perdido.

El tiempo rodea agujas de hiel
la miel amarga que corre con él
relojes acompasando las horas
meciendo su cuna de blancas alforjas.

Duermo en camas que de tan blandas
parecen la espuma de venas saladas
torrente grandioso de rumor y gracia
mezclando ruidos en nuevos mañanas.

Descanso despierto en enredaderas
cerebro tejido en puntos de piedras
reptando las dudas en sus madrigueras
sembrando agujas junto a sus puertas.
leer más   
5
sin comentarios 20 lecturas versoclasico karma: 79
« anterior1234516