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Lo que dejarás

Cuando no estés
quedará el eco de tus palabras
como un eterno invierno
en mis habitaciones vacías,
será tu aroma a despedida
la inquieta brisa que penetre mis caminos
para congelar tus pasos.
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Una emoción inesperada

Por qué nadie me anunció tu mirada
en mi fría estepa, oculto un tesoro.
Un argento oasis en mi erial de oro,
donde blindaré mi piel agrietada.

Dices: tu voz causa una marejada,
viento que descarna, salvaje toro.
Eco con que tu inocencia perforo
impúdica lengua desmesurada.

Nadie me dijo que a veces soy fuego,
que decir lo que siento a veces basta
para sublimar un cruel desapego.

Para encarar el frío que me aplasta,
creer que la vida no es más que un juego
donde seguir las reglas me desgasta.
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Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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Poesía matutina

Te busco en el silencio del aurora,
al salir de mis sueños
y arriesgarme a la vida.

Te esbozo,
con unos trazos grises,
con unos versos lentos...
con emociones tibias.

Tu voz es la del eco de un recuerdo,
nacido en el ayer
y en la nostalgia.
Tu rostro es el destello de un anhelo,
que alumbra mi futuro
y mi esperanza.
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4comentarios 94 lecturas versolibre karma: 104

La eternidad de una madre...

Tal día como hoy hace años
te vi por primera vez,
llenando mis ojos de tierna ilusión
y de paz a mi corazón,
en un día en el que el tiempo
por un momento me dio su absolución,
y allí estabas, entre mis manos, mi niña...
mi ser, mi acoger y mi acontecer,
la cura de mi dolencia
y razón de mi existencia,
fuiste tú, mi pequeña presencia
quien me aportó la creencia
de que el destino duro a veces,
en otras nos llena de decencia,
y su regalo supera con creces
momentos vacíos de esencia,
y su obsequio fuiste tú
mi presente fuiste tú
mi futuro fuiste y serás tú,
pues aquel día que te sentí
una parte de mi te regalé
un resquicio,
por el que por siempre en ti estaré,
y no hay nada más hermoso
que ese lazo que aquel día nos unió
y que nunca nos separó,
pues me colma de orgullo
seguir cobijándote en tus malos momentos
y ser el consuelo de tus lamentos,
ese consuelo que fuiste para mi
aliviando el eco de mis tormentos

En la plenitud del Edén
vivo con satisfacción tu recorrido,
y agradecimiento siento de quien
te resguarda el latir herido,
es entonces cuando fuertemente
a la sonrisa me aferro,
pues veo que no soy solo tus recuerdos,
sino que vivo en tu presente
que sigo siendo ese afecto
de tu cariño confidente,
que me guardas celosamente
en ese corazón latente
que tienes por bandera,
aun a riesgo de que traspasen
tan doliente barrera,
eres... tú y sólo tú
quien me siente
de manera diferente,
quien hizo que aquel día
tuviera orgullo de dar vida,
quien hace... que dé gracias
de que seas mi niña

No hay nada por lo que llorar
mientras tu alma me llame,
no hay lágrimas que derramar
mientras tu espíritu me hable,
no hay soledad mientras quieras abrazar
a quien entre sus brazos te tuvo,
a quien hasta el final junto a ti
el camino anduvo,
no sufras, mi niña, no sufras,
no cedas al dolor
por quien no se lo merece,
pues te enseñé a dar calor
a quien de oscuridad carece,
a quien te iluminará con su luz
cuando en tu alegría sólo anochece,
esa misma luz con la que me alumbraste
cuando necesité de tu guía,
cuando siendo yo noche
fuiste tu mi día

Mientras haya en mi niña,
un solo resquicio de mi
habré conseguido que la dicha se ciña
en esto que siento en mi pecho, aquí,
justo donde me tocaste
aquella primera vez
que dentro de mi te sentí

Me hiciste tan feliz
aquel primer día que te vi,
que volvería a dar mi vida
a cambio de un solo segundo para ti,
ese segundo que ahora te regalo
como presente eterno,
para que hagas de él
mi sentir más tierno
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6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 106

Carnaval, carnaval...

¡Piensa!, busca una idea original,
o ponte una máscara veneciana,
que esta noche nos vamos de jarana,
que esta noche vamos de carnaval.

Siempre triunfa el aspecto fantasmal,
y el típico disfraz de casquivana,
goza alegre de la fiesta pagana,
como doña Cuaresma y Don Carnal.

Llega eco de música pegadiza,
la letra bufa de una chirigota,
y hasta cambiar sardina por ceniza,

no vamos a parar de dar la nota.
Sin vergüenza, sin la cara rojiza,
sin que nadie nos tome por idiota.
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3comentarios 47 lecturas versoclasico karma: 68

Soneto. ¿Tú qué sabes de mí?

En el abismo o cautiverio habita
una sonrisa en el tiempo apagada.
La piel -mi piel- está tosca y cansada
y el amor, no regado, se marchita.

La luz del sol ya nunca resucita
y el dolor del olvido no me agrada.
Mi pensamiento se hace nada en cada
huracán de soledad infinita.

Los atisbos de las miradas dulces
han despertado al eco ya olvidado
y a las ásperas flores de mi seso.

Quiero que vuelvas para que me endulces
el gemir de mi pesar denostado
y el sentido fluido en cada beso.
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Un miércoles cualquiera...

Podría decirse "¡Qué pequeña historia!"

-Suspiros alargados cargados de colores-

y aun así comencé a escucharte.
aun así, comence a soñarte.

Aun así, te suspiré en mis sueños;
destellos de sonrisas repletas de secretos...

Aromas tan silvestres en el brillo de tus ojos, historias infinitas contadas al oído, sombras deslumbrantes que se borran como el viento y aparecen con tu eco.

-El aroma de tu sombra se posa en mí nariz-

De suspiros alargados empecé yo a quererte,
y un miércoles cualquiera me atrevo yo a escribirte, y un miércoles cualquiera te abrazo aquí en mi mente.

-Rebelde y sonriente-

Rebelde y sonriente te repites en mis cuentos;
atrevida y valiente te atreves tú a quererme.
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Olvidado mío

'Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir'...
me versaba el eco del lobo
tocando a la puerta
y en alguna nocturna pasarela
mi olvidado
llamaba 'amor' al azar
mientras yo no jugaba
a las muñecas...

Su niña bonita va al autoservicio
con la lista y la tristeza
apretada en las manos,
la cabeza baja
y una lágrima en la mejilla.

Galletas de soledad
para contar las quimeras.
Gominolas, café, mostaza
y un sueño vestido de pecas
guardado en la cartera...

¿Dónde estás esta noche fría?
Aquí tejo un jersey azul
para cobijarnos
en la ilusión perdida
y la chimenea de una cabaña
que no existe aún
pero huele a su madera
y a la quinta carta
que me jugué pa' que me quisieras.

Y rota la maldición de mayo
marchando
en la fila del supermercado
tu mensaje me guiña
y tarareo en mi cabeza:

'Oh Jah está sobre la mesa,
el destino y la pasión,
ten cuidado lo que deseas
pues puede suceder hoy'.


La niña bonita,
el lindo chico,
hacen una promesa
de su primera noche
un baile sin fin
de su pequeña cajita musical...
Se les oye murmurarse al oído
el colmo de un cariño
y transformando
pocos cientos
de minutos
en toda su eternidad.

Suena su canción
en voz de ella:

Olvidado mío
de la guitarra y las estepas.
Soy aquella oculta
nota improvisada
cierta y tuya.
"Escucho el viento
y te envuelvo
en mi corazón..."


Dejemos de sólo contar verdades
y cantemos las locas mañanas.
Besemos con ternura
el hastío
que nos impone la noria
de la lejanía
y ven a corear
en medio de un karaoke
y mis madrugadas.
Tiremos piedras
al río
para llamarnos en clave
y supliquemos
tres veces quedarnos
aunque se esté haciendo tarde...

Que me amas;
que amarme hago,
como el uno que siempre fuimos.
Que me sabes,
que te sé...

Que el resto de mis días
quiero morir al mundo,

para vivirlos contigo.


Yamel Murillo


Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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6comentarios 68 lecturas versolibre karma: 95

Un silencio

'Incertidumbre del amor mermado que yaces en la fuerza de un rayo'
La muerte perdida en el laberinto©


Un silencio sangra en mis oídos...
el del vacío que nadie entiende.

Uno que habla desde la imagen
desconocida en el frío
de una verdad que presta ignora
a la más real que ninguna.

Un silencio que apaga las marcas
en la piel de lo pronunciado,
y lenta,
la tiniebla decae
buscándole sobre mis ojos.
No hallarán otro camino
que el de aquel sueño roto;
el de las manos heridas
por cristales sin excusas.

La palabra que fue Vida
ahora mata
y su muerte permanece viva con la mía
a costa de sus abiertas entrañas.

Nunca antes más lejos del fuego
ni más cerca de la nada.

Nunca el siempre jamás
de un cielo anverso
ni el alma tan horadada y contraída
de recuerdos asesinos
en los hogares transparentes.

Un adiós innecesario de pronunciarse,
sus grietas, atraviesan el desierto...

Hoy su voz
en medio de la sangre de ese silencio
rompe aquí cada muro suyo,
como yo.
Me rompe los segundos desmoronados
con un eco,
contundente, cercano,
sí, pero
a millares de millas de mi Universo.


Yamel Murillo


Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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¿Qué pasaría, si...?

Entre dos mundos:

Cuando el invierno se recrudece
y sin tregua oscurece el reflejo del sol;
cuando la historia se pudre entre musgos
y se muere con calmada indiferencia...
¿Qué pasaría, si...?

Si el viento feroz dejara de vagar
por los escombros sin dueño, sin luz;
si la noche corroída dejara de patrullar
las almas condenadas, sin destino, al silencio.
¿Qué pasaría?

Si la soledad del tiempo,
si la cantidad de sueños robados
y los recuerdos envueltos en llamas
pudieran hacer eco.
¿Qué pasaría?

Si los minutos abandonados a su suerte
pudieran mirar atrás;
si las vidas partidas en trozos diminutos
esparcidos por el universo

pudieran gritar enloquecidas, palabras,
palabras impregnadas de deseos, de verdades,
de corajes, de esperanzas y de olvidos.
¿Qué pasaría?

Qué pasaría si la historia no les mintiera.
Qué pasaría si los hogares abandonados
se volvieran a llenar de risas, juegos y algarabía.

Qué pasaría si la nostalgia y la añoranza
despojadas de llantos se pudieran borrar de una pluma.

Qué pasaría si los individuos socialmente ignorados,
humillados e incomprendidos proclamaran la verdad, la voz y el lugar.

Qué pasaría si fuese posible formar parte de un mundo
sin posiciones, sin linajes, sin razas,
sin fronteras envenenadas, sin leyes contaminadas,
sin injusticias justificadas; los abrazos rotos;
los padres sin hijos e hijos sin padres;
los cuerpos asesinados sin memoria.

Y después de tanto infortunio y tinieblas, qué pasaría,
qué pasaría si el cielo abriera, por fin, los ojos y dijera: ¡basta!
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8comentarios 131 lecturas versolibre karma: 101

El niño es lo que siempre quiso

Tu enemigo no intenta debilitar tu coraje
Quiere robarte la esperanza
Para dejarte en el vacio,
Pero escucha niña
Estoy aquí para abrazarte
No quiero que llores
Quiero que sientas
Que esta agonía no es permanente.

Algunas palabras te quieren herir
De esas que salen del corazón
De alguien sin valor
Hundido en la desesperación,
Toma de mi lo que quieras
Pero no te dejes morir
Seca tus lágrimas
y no dejes huellas de dolor
Que te pueden seguir
El solo quiere hacerte sentir la peor.

Conserva tu valentía
Conserva tu promesa
Eres lo mejor de lo peor que el pudo crear,
El no quiere dejarte ir
Te obliga verlo despertar
Te golpea cada semana
Y te deja a la orilla de la duda
A la espera de que suba la marea
Para darte a la fuga
En aquella vieja barca
Que se desprenden sus pedazos
Pero prefieres navegar en la inseguridad
Que vivir en la agonía de sus labios
En el castigo de sus palabras
Pero él no tiene la culpa
El tiene miedo de las burlas.

Perdóname te hecho infeliz
Pero me gusta el maquillaje
Me gusta esa imagen femenina
Que refleja el espejo
Y este vestido negro
Me hace sentir tan bella
Pero no es digno de mi parte
Dejarte cada noche
Entre sus palabras
Callando tus comentarios
Vamos niña
Ya no seré esa sombra que muerde tu lengua
Dile
Que el niño que hizo
Siempre quiso ser niña,
Que le gusta el pianista de la esquina
Y las flores amarrillas,
Dile
Que el niño ahora es lo que el siempre quiso
Que las maletas es tan hechas
Ya el no es quien para prohibirte
Que seas bella.

Así que, Vuela al sur
Pasa la frontera
Que solo seré el eco de tu silencio
El que te hizo envejecer
El cobarde que te detuvo
Por un momento en la batalla
Quien hizo de tu ayer
Momentos de angustias
Pero hoy me despido
Y te dejo ser
La niña que siempre quise.

9/03/2014
autor : jhonbellido
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5comentarios 65 lecturas versolibre karma: 108

Tormenta de Enero

Quiero una de esas tormentas… que me colapsan el suelo, que todavía hacen eco.

Si, desgarran el cielo y hacen sangrar, hasta los mismos cimientos. Pero, no la quiero en tus ojos.

Que me agarre… desprevenido, en la confusión, aún dolido.

En el lodo, rojo enfermo, en calles que… no conocemos. Déjame perderme sólo, en tus recuerdos.

En las cenizas del “te quiero”, yacen los intentos. Fuertes madrugadas que, no dejan ni restos.

Empújame, grítame, dime que es real lo nuestro.

Saldremos de este invierno, con el barro hasta el cuello, empapados, delirando, extasiados…

Tranquila, sólo es arte en dos cuerpos; que el amor, jamás sea miedo.

Nunca pasa el tiempo, en esta tormenta de enero.


Sr. Nube
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8comentarios 93 lecturas prosapoetica karma: 109

Dormido

Erotómana de tus versos erectos, calla demonio hostil!
Pues no puedo ser poeta y musa a la vez, así que calla…
Esta vez me visto de musa. Me arranco las alas, desvalida! desmembrada.
Salta, vuela mi alma embriagada....no puedo abrir los ojos,
Partí.
ya no siento nada.

Déjame entonces decirte, poeta de mi vida que desde esa noche que ingrese a tu caja de pandora y a cambio de nada de amor, ladrona de tus versos,
a tus palabras todas me las he robado yo.
Las devoré en la noche, noche a noche cual caníbal!
Las he despedazado, todas en terror.
No supiste cuidarlas ya que en ti todo se marchita…
Histéricas piden salir de ese pecho oscurecido , por lo que debí embarcar
en el océano sincrónico, dejando mi cuerpo gris y tibio.
Te bese tanto tanto! Al llegar, Poeta que mis oídos jamás besaste, yo te fui a buscar.
Te bese tanto tanto que te arranque toda la ropa, y tu allí dormías, en un altar de vacío, abrazado por mujeres de ensueño.
El dulce velo de mis manos acariciaba por primera vez tus parpados…
(Nuestro primer encuentro)
Dormías! y una lágrima broto de mi esencia fantasmal…
Pero que noche de amor tan suprema y exquisita! Yo te amaba mientras tu dormías…
Bostezos en tu rostro y mi corazón abierto quedo a tu ventana.
Me escape, desnuda me estruje entre tus manos ajustadas.
Me deslice en tu sien enojada
y amanecí torpemente en tu risa de burla, muda, enmarañada.

Erotómana de tus versos más erectos, poeta cruel de mi vida,
brillo en tu noche demonio hostil!
Reniegas y te preguntas, donde están las malditas palaras de tu amor?
…Dejame decirte que todo ese derrame estará ausente, pues lo tengo yo.
Advendrá en ti solo eco de tu soledad que crujirá vacía para toda la eternidad
Y yo te robare el silencio para construir un castillo,
Derrumbe..
Mi finita realidad!
Me rio SOLA
A tus espaldas bailo, rio, grito, lloro mientras duermes!
Tejo un himno de amor a tus pies , ante ti abnegada.Rezo.
Luego de tantos gritos rezo, imploro amor, imploro versos.
El cielo es en tus ojos, nubes en tu garganta.
Poeta es esta la última noche que me enciendo derramada en tu cama.
Poeta! Me desgarre el corazón y jamás te diste cuenta de nada!
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2comentarios 69 lecturas prosapoetica karma: 95

Mis sueños

Mis sueños
olfatean tus pisadas.
Huelen el aire
que respiran
tus palabras;
 te persiguen.

 Te persiguen
mis pensamientos.
Gritan una frase
incompleta
y se callan.
Esperan las respuestas
 del eco de tu voz.

 El eco de tu voz
regresa
como un abrazo.
Me aprisiona,
igual que al bosque la niebla;
y duermo.
Me pierdo
 en el sopor de tus recuerdos.
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6comentarios 84 lecturas versolibre karma: 115

Polvo de estrellas

Soy una casualidad en el tiempo,
eco mudo en la negrura espacial,
una pequeña y remota evidencia
de la secreta ley del universo.

Cuando miro las luces en el cielo
puedo ser capaz de reconocerme:
todo lo de fuera lo llevo dentro.

Como el humo de una hoguera que expira
o la huella de una gota en la arena,
como un leve suspiro entre los astros
que ocultan a los dioses y sus vidas.

Cuando escucho el rumor vivo del viento
barriendo la hojarasca lo comprendo:
nada dejaré salvo mi silencio.

Saberme fugaz no puede asustarme,
jamás me preocupe sentirme solo,
que extraviarme durante el recorrido
ya no me acelere el pulso constante.

Cuando el miedo se encarame a mis gestos
me abriré el pecho para recordar:
solo marcho al lugar de donde vengo.
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14comentarios 111 lecturas versoclasico karma: 93

Superlativo

Sabio de cabellos marrón;
de serpentinas líneas
en señas áureas y plata...
me has abrumado de tu
peregrinación solar.
Consumiéndote
te llevo entrampado y mortal;
inmerso y agudo
por vagos seis sentidos.
Te conviertes repentino
en un séptimo.
Ríes y sales de mí...

Bajas...
Delirante, sofocador,
me navegas las venas.
Hundes preciso tu huella
en un camino sin fronteras.
Se asienta tu acantilado
en mis melancólicos bosques
silenciando intercambios
con secretos sonetos,
bebiéndome la sed
a buenos sorbos...

El beso oxigena
una palabra incierta.
Todo es luz al interior fraseo
y mi corazón en llamas
muerde la boca y sangra,
tomando la distancia innecesaria
para amar tu desnudez
colmada de un cuerdo amor
completamente loco.

El viento golpea mi espalda...
Tú no estás frente a mí
y se va.

Tu murmullo de lluvia larga
a través del paisaje desértico
se posa y se estremece
manso ante el deseo...

Deseo que esperará...
Esperaré...

Mientras
que no sólo
el dorso de la marea celeste se piensa,
mío es el polvo
de tus estrellas...
Jamás coraje le falta
y te elige.

Nunca anduve
equívoco el paso,
a pesar
de los dardos venenosos
disparados
al aire cabal,
al argumento tácito
de poseer tu alta verdad.

Tesoro de resguardo vas.

En el iris triste
se te alza apasionada
la dulce corola
redescubriéndome...

Porque lo sé,
iracundo desfallece tu eco
y te ausenta de la idea
de mi pureza
fuera de tu leyenda...
mas caes en cuenta
de tu mayorazgo
hasta el punto álgido
donde entremezclar
tu carne y mi raíz cúprica
en la que tocas
con vapor extenuado
al viento que florece
cual rosa y mandarina.

Soy en tu hilo de fuego
un espejismo muy superior
al mundo entero,
a mí misma...
al desespero consumador
de tu voz tardía,
sesgada en pausas
que estrepitosa acaricia.

Soy inerte paz
hasta que te sientes
rubor acrisolado,
hasta que te miras
tuyo por mío...
superlativo.

Viajo al nivel
del callado rumor
de tus falanges
prestidigitadoras.
Me bautizas verdadera
a tu destino definitivo...
hacia el desembarque
y el soltar de mis amarras.
La caída contundente
de tu ancla,
te arroja hasta allí...
tan adentro del sur
de toda mi existencia.



Yamel Murillo



Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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12comentarios 126 lecturas versolibre karma: 108

Quizás ya no te vuelva a ver...

Quizás ya no te vuelva a ver,
y en realidad lo siento,
pero la vida pasa y continúa
y nos lleva por caminos diferentes.

Podríamos decir que es el destino,
que lo que tuvo que pasar atrás quedó,
con nuestros sueños,
y en mi caso con cristales olvidados
y esparcidos por el suelo.

Es posible que allí queden los recuerdos,
las imágenes sagradas de un instante
y un momento que se añora,
que te arranca mil suspiros
cuando vuelves hacia el mismo
tu memoria,
y hasta sientes el latido enamorado
de tu pecho,
en ese acto inolvidable,
que regresa hasta tu lado,
como llegan las resacas a la playa.

Pero como ellas,
son los ecos desgranados
de una orquesta de la vida
los que llaman a la puerta,
los que vuelven del pasado
con nostalgia,
los que dejan el susurro
de tu nombre,
los que vienen con el humo y el olor
de aquel cigarro que fumabas,
los que muestran ese faro reluciente
de tus ojos,
los que emiten aquel verso, de tus labios,
que sabías me gustaba,
los que dictan ese adiós
en tu partida "sin palabras"...

...Y ese eco, en la resaca que me llega,
en un algo que se apaga
y que se aleja,
porque siento que marchaste
y que marché,
que cambiamos de estación,
y que tomamos nuevos trenes
que enfilaron un destino diferente,
y ninguno quiso hablar
ni compartir aquel momento
y hasta fue muy convincente
la mentira posterior
que me ofreciste por teléfono
al decir que no me amabas.

Yo te pude revocar esas palabras
y hasta incluso demostrar
que me mentías
porque había conservado tus escritos
en el alma,
porque escucho tus palabras
cada día,
(aunque ahora ya no sé
si me mentiste desde siempre).

"Quizás ya no te vuelva a ver",
tú me dijiste,
"y en realidad lo siento mucho",
te contesto en el poema,
porque, a pesar de nuestras diferencias,
tenía la esperanza de decirte
todo esto cara a cara..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/02/18
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Camino

Un gesto del camino
amable, cruel.

¿Ya lo ha dicho todo el cuerpo?
Porque sujetas lo constante, imperceptible,
y caminas hacía ti, cristal de viento, espejo de humo,
todo es verdad entre el eco de piel y la primera gota de lluvia,
después
es un refugio el después
y será amable y será cruel.

Lloverá
como los pétalos del sol y la imprudencia de ahora,
charcos, ramas desnudas, frío habitable.

¿Ya lo ha dicho todo el cuerpo?
Porque hay una solicitud impresa en el vacío que sujetas
con la espalda, velas desplegadas, remolinos de espacios
y no hay nadie más que tú entre las sombras de las rosas,
no hay nadie más que tú, amable y cruel.
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Guerrero en la Edad Media

He bregado
en campos de mutilados
con yelmo ensangrentado,
almas clamando piedad
en medio de la nubosidad
sin saber que a hurtadillas
se disipó su vida.
Estigmatizados en una tierra
que es una mísera vereda
en parangón
con la verdadera esfera
imploran clemencia;
pues piensan
¡Que podrán fosilizarse en la luna llena!
Argucia perecedera…

El sediento acude a saciar su ansia
en las aguas cristalinas
sin ver la toxina que habita.

No bebí de aquellas aguas malditas,
sentí el arrullo del espíritu que me aguarda,
una voz cándida y femenina me susurró al oído:
<<Eres el caucho
que en agua aflora
y en vano puede aferrarse al lodo que añora
¡aún te espera la Gloria!>>

Recuerdo que ese tono de voz era de mi abuela Carmen.
¡Ay! Jamás te olvido
¡Ser divino
donde acude el peregrino
tras el aguacero impío!
Así que continuaré
en este páramo que me agota
y mi alma trastoca.

------------------------

Estoy en un sueño,
la siento, la veo,
inhalo el aire del cielo.
Alcanzo su mano
y sólo me embriaga el deseo
de hablar con el ángel más bello.
Y entonces resuena mi propio eco:

<<—El guerrero está en el intelecto,
insigne bosquejo te lleva a su encuentro.
¡Fuiste el primogénito
en llevar el yelmo!
Creo en la fuerza del alma
y esa firmeza
la recibí por ti
en mi infancia.
Pero camino sobre un lago helado,
las grietas acongojan mis pasos.
Tretas
que aguardan tras
falacias teñidas de aforismos
y vapulean mi espíritu.

Mi mirada se extiende la tierra que amaste
y con lágrimas dejaste.
Allí gravito en la noche;
es el espacio más noble pero inmisericorde….
Te espero en el cielo: En el Cielo de los Perros>>.


Poema dedicado a mi abuela Carmen: mi guerrero predilecto.

Marisa Béjar, 20/01/2018.
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