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Deja

Déjame verte,
pero no como se mira lo banal o simple.
Permite que te observe y en ese trayecto,
déjame aspirarte, poseerte.
Hoy te quiero para mí,
para agrandar el silencio de no tener algo que decir.
Deja que los besos, los castos y sucios,
hagan renacer la Nada y el Mundo…
Deja que sea el viento,
que arranca las notas más bellas del saxo.
Porque hoy te escribo,
como cada tarde, como cada noche,
tras línea y espacio, entre punto y coma,
tú mi gran novela,
entre verso y beso…
Deja que mis labios reciten tus poros,
quiero susurrarte las palabras mudas que llaman deseo.
Y seremos libro,
ensayo de un cuento,
y seremos rima, sueño y mariposa,
seremos el todo, en una mirada, cómplice y hermosa,
seremos así el genuino orgasmo, devora-palabras,
un canto, una oda, una carcajada.
Por último deja,
que el tenue suspiro, nos cubra de amor,
en el gran milagro de ser uno mismo.
Y cuando tu nombre celebre mi boca,
brotará un perfume puro, inmaculado, desde el corazón.

© Deja | EPadrón | México
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utopía

I

Me provoca arrancarte la ropa,

Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,

Huelo tu miedo,

¿Puedo?

Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,

Juntar tus pensamientos con los míos,

Y quedarnos así por la eternidad,

Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío

De nuestras almas en pena.

II

Lentamente aboco mis labios carnosos a tu cuello…

Tu pelo se desliza por mi cuerpo.

El deseo vorágine nos incita a seguir…

Eres un universo.

¡Quiero conocer tu alma!

III

Nos arrojamos al abismo y…

Desfilé en tus curvas.

En medio del silencio gemimos hasta el cansancio.

Nuestros cuerpos se combinaron,

¡Soy una víctima de tu sexo!

IV

En la mañana un epitafio en el espejo:

Esta noche no me esperes,

¡Ya todo se acabó!

Me gusta lo sublime pero fugaz…

¡Soy como la libertad!

Anhelada por todos pero una utopía,

Voy a ser la utopía de tu recuerdo…
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Esplendente

El bálsamo para todo es agua salada:
sudor, lágrimas o mar…
Isak Dinesen

…igual a las mareas que por ella suben
como a un acantilado.
Charles Baudelaire


Aquí va tu agradecimiento al mar.
Por acá, dejas tus solubles joyas:
lágrimas del crepúsculo nublado.
Allá, la marea menor de zapatos
trazo de estelas inimaginables.
La ropa: parda bruma, grises olas;
tu sostén, desleído en esta orilla.

Todos los mundos de nuestras edades
juventud y vejez se arremolinan.
De ajenas latitudes llega el bálsamo:
con su bajamar de lunas congrega
esta claridad de tu ser perfecto… 
torrente cual cresta de marejada
y estuario tibio de los días solares:
resuello contenido entre tus senos.

Desnudas al cenit horizontal.
Desnudos, somos nocturno bestiario.

De entre las mareas a la luz de luna
la plenitud deviene con tu olor:
retumbo de corrientes abisales
y ese resabio es la otra saliva.
En comunión de las aguas saladas,
oceánico es el origen del mundo;
entre los muslos ceñida humedad
y el jadeo, nuestra agridulce arena.

No es nicho ni espuma en busca de ahogo:
es un suave soplo al plexo solar.
¿Ave Fénix, tal vez, que se repite
en ajenas riberas de los otros
y en nosotros es única y puntual?
¿Dónde están los límites de los cuerpos
que se diferenciaban por caricias
en temeridad y timidez pródigas?

Al amparo de tu ardiente templanza
no olvides los esplendentes momentos.

Aquietado el pecho con la penumbra
en algún arrecife de estas sábanas
mi humanidad, zozobra demudada.

Alejandro Sandoval Ávila
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Señor del cielo

SEÑOR DEL CIELO

Dignatario de tu espuma,
almendrado en tu ser,
originario de tu lecho,
amante de tu poder.
Yazco tendido en tu poro,
rezumo la sed de la sed,
la codicia de tenerlo todo
en tus labios, a tu merced.
Las raíces de esta tierra
puestas en tu piel,
piernas que me entregas,
esclavo luego a tus pies.
Como una soberana, diosa,
cambio climático en tu tez,
te sonrojas, te ruborizas,
y de pronto, el paraíso ves.
Hoy te deseo, mañana,
no sé lo que haré,
pero el beso que nos espera,
será más apoteósico que ayer.
Uno de gozosa joya,
hacia la boca que me dejo caer,
y la obra maestra se hizo en ti:
la Última Cena, Da Vinci del placer.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Antología poética de una neurótica

Soy una mujer etérea que vuela de vez en cuando, se oculta bajo la caverna de un vestido elegante. Me gusta la calma y tranquilidad, pero a veces el ruido esta en mi cabeza. Hay una voz que me habla ¿Será mi consciencia? O estoy loca.



Melancolía

1.
El inconmensurable silencio de la noche perturba mi sueño,
La perenne somnolencia ataca mi cuerpo,
¿Dónde estoy?
Un suspiro eterno se escucha en la habitación,
Mis manos sudan, pero no hay temor,
¡Soy un ser melancólico!
¿Todo está en mi cabeza?
De repente me encuentro en ataraxia,
¡Bienvenido!
¿Quién eres?
Yo soy tu.

2.
En aquel lugar de los sueños…
Una pequeña pluma se balanceaba de un lado para otro…
El viento la arrastró sublimemente…
Las partículas de luz se dibujaron en el mapa…
El mapa de la vida…
Con el tiempo sus fibras se hilacharon…
La plumita no pudo volar más.

3.
Anochece y la indeleble marca del deseo me permite otro vuelo al pasado,
Un suspiro etéreo se escucha en algún lado,
¿Quién es?
La habitación se llena de luz inefablemente,
Al parecer ya salió la luna,
El escalofrió que parecía eterno desaparece,
La melancolía aún persiste.

4.
En medio de la melancolía,
Un chillido me llama,
¿De dónde procede?
Emerge de una nube,
¡Debo atender el llamado!
Creo que es el cosmos de mi mente,
Me requieren.

5.
Esta noche no me esperes,
¡Ya todo se acabó!
Me gusta lo sublime pero fugaz ,
¿Por qué lloras?
Susurro….
¡Soy como la libertad!
Anhelada por todos pero una utopía,
Voy a ser la utopía de tu recuerdo.



6.
Un alma en pena soy,
Aún no he pagado la condena,
¿En cuántas vidas he fallado?
¿Si son mis manos?
O solo es un recuerdo,
¿Si son mis memorias?
O hacen parte del castigo.

7.
La luna se fue…
Todos se van,
El sol se fue con ella…
Un leve aroma a café
Me invita a soñar
¡No sufras más!
Siempre hay solución,
Te esperamos al otro lado del umbral,
Donde los sueños persisten y la eternidad abraza.

8.
Quiero mudarme de planeta,
Donde las personas no me estorben,
Quiero mudarme de planeta,
Donde el ruido no perturbe mis oídos,
¿Este es mi planeta?
Quiero mudarme de planeta,
A uno más verde y sano,
¿Dónde está ese planeta?
Más allá del cosmos
Junto al silencio y la utopía.

9.
Si me llaman no estoy.
Voy volando…
Sobre la tierra donde el mañana huele a limón,
Allí no hay dolor ni abismos.
Sus prados son de color verde intenso,
Sus mares tienen los peces más sublimes,
La maldad solo existe en sus pesadillas.

10.
Quiero morir…
Antes que se extinga el último animal,
Aquellos monstruos humanos no tienen compasión
¡Que sigan viviendo en su zurullo!
Ojala algún día se haga justicia.



11.
No encuentro amor en mis palabras,
La mirada llena de mierda
Los suspiros vacíos
El silencio dormido
¿Hay alguien allí?
¿Alguien para mí?
el nocturno preludio de su vida
La cama vacía
La nevera llena
una cosa lleva a la otra

12.
Recuerdo las caricias que me diste un día…
La punzada en el alma es cada vez más fuerte…
¿Qué paso?
¿A dónde van los besos eternos? Marcados por la noche sofocante
La ansiedad me invita al vacío…
Hago catarsis y la melancolía me invita a dormir eternamente.

13.
Hay un lugar donde la llama no se apaga,
¿Allí puedo volar?
¡Mis ansias no aguardan!
¿Puedo hacer arder este mundo?
¡No!
Debes vivir en desgracia,
Pronto renacerás como el fénix
¿Cuándo es hora de renacer?
Cuando las ansias se calmen,
Los sueños aterricen,
y…
¡El corazón deje de latir!


Erotismo

14.

Con una mirada penetré la tuya…
Huelo la dulzura de tu ser a kilómetros…
Su cuerpo es un fugaz manjar…
¿Puedo tocarte?
Quiero que me fatigues con tu perenne majestuosidad…
¿Podemos mezclar humedades?
¡Aquí estoy!
Danzaré en tu cuerpo para que no me olvides…
Solo si quieres.

15.

Un impulso me domina. Aproximo mis manos a su cintura,
¿Puedo hacer el amor con la silueta?
Necesito una mirada, no la encuentro. Solo es una silueta.
Quiero más, un movimiento delicado pero placentero,
Una piel ardiente pero suave,
Un erotismo sincero.


16.

Estoy parada a dos pasos de tu cama,

Un calor me invade,

¿Cuánto demoraría mi boca en rozar la tuya?

Mi piel te desea, Mi mente te desnuda,

Quiero caer en el abismo de tu sexo,

Imagino mi lengua recorriendo tus piernas,

Escucho un susurro de la luna,

¡Vete ya!, la efervescencia desaparece

Salgo de la habitación con tu imagen tatuada en mi recuerdo.


17.
En medio de la noche puedo ver tus sueños.
En medio del sudor, puedo oler tu piel.
Tus labios carnosos recorren mi cuerpo.
La luminiscencia deja perpleja la habitación.
¿Puedo verter tus ansias?

Amanezco tendida a tu cuerpo
Eres mi océano de pasión.

18.

Una mano recorre tu cuerpo…
Una mano acaricia tus labios…
La pasión brota de nuestra piel.
Escucho un leve gemido,
Se vuelve melodía para mis oídos
Lentamente bajo mis manos por tu espalda…
Toco suavemente tu parte más carnosa
¡Me gusta!
¡Te gusta!

19.

Me provoca arrancarte la ropa,
Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,
Huelo tu miedo,
¿Puedo?
Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,
Juntar tus pensamientos con los míos,
Y quedarnos así por la eternidad,
Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío
De nuestras almas en pena.

20.

Quiero desfilar en tus curvas,
Dominar tus sentidos…
Mis labios arden.
Tu cuerpo está tan frio
Podemos fusionarnos con la noche,
Arrojémonos al abismo,
Allí nadie nos encontrará,
Y en silencio gemiremos hasta el cansancio.



21.

Me gusta cuando te jalo lentamente por el cabello,
Eres una diosa,
Quiero subir nuevamente a tu trono
Y hacerte mía por unas cuantas horas.
Eres como una cereza,
Pequeña pero dulce,
Pequeña pero sabrosa,
Si me miras me derrito,
Si me tocas suspiro,
Haz temblar nuevamente mi mundo.

22.

Me gusta el sexo en las mañanas,
Puedo verte como realmente eres,
Sin adornos ni maquillaje,
Eres humana,
Llena de imperfecciones.
En tus ojos puedo ver el océano
En tu cuerpo la dulzura de las frutas.

23.

Me declaro una víctima de vos,
Con tu aliento caigo en el deseo…
Con tus manos caigo en el pecado…
Tu pelo se desliza por mi cuerpo.
Nuestros cuerpos se combinan y luego te vas….
Soy una víctima de tu sexo.




24.

Dejarme rastros de saliva en esta mi piel esta seca y agrietada por el dolor…
Sofócame con tus ansias y derrite me con tu mirar…
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.


25.

Quiero sentir tu piel...
Dormir en el Crepúsculo de tu pecho...
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar....

26.

En la lejanía mi mente te desnuda
Tienes un olor embriagante!
Eres un mundo de claveles rojos.
Fruta dulce…
Me gusta tu cuerpo, me gusta tu alma
Tu piel es un sendero de caricias…
1...2...3 lunares
¿Puedo seguir contando?
No tengo mucho para ofrecer…
¡Puedo regalarte mis mañanas!
17.
Un beso marcado por el deseo…
Un momento incandescente, inefable
Tu boca suave y dulce,
Vuelo…vuelo…vuelo
Me aproximo a tu alma…
¡Estoy en limerencia!
Me gusta tu elocuencia
Este sentimiento inmarcesible
¿Tendrá un desenlace?

27.

Hoy sentí tu mirada penetrante en medio de la oquedad
Los olores llenaron mi habitación
Peregrino rápidamente a aquel día…
Su seductor cuerpo parecía una galaxia…
Delgada silueta que te acompaña y luego se desviste ante mí ser
Tus manos ardientes me llevaron al infinito
¡No dejo de suspirar!

28.

Quiero sentir tu piel…
Dormir en el crepúsculo de tu pecho.
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar…

29.

Déjame rastros de tu saliva en mi piel que esta seca y agrietada por el dolor.
Sofócame con tus ansias y derríteme con tu mirar.
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.
En mi boca puedes sembrar el deseo,
Cultivaremos sueños y en la penumbra del olvido volaremos.

30.

Aquella piel sin sombra era un sendero de pasión
Las mariposas revoloteaban en la alfombra
Compartíamos la habitación con dos cadáveres sin rostro
Huele a sangre....
Huele a humedad...
Ese momento inmarcesible en medio de la muerte
Nos lleva a un laberinto sin salida
dos almas unidad por el sexo
Dos almas unidas por la adversidad


Poemario: Tatiana Lopera



Dibujo: Ludwing Escandon
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ᑭEᖇᖴEᑕTO

Tienes el nombre perfecto. Eres perfecto. Tus manos poseen fuerza, fuerza que invita al deseo de ser tocada por ellas. Firmes, tensas a puños cerrados entre brazos cruzados; arduas, vitales; dominantes de la debilidad de los míos...

Mis rodillas flaquean ante tu postura lejana y maldigo mi subordinada cobardía. Te escribo líneas blancas entre muslos, sin dedicatorias expresas; con tu nombre cerrado al calce, sobrio e inquietante pero abiertos al temor de descubrirte por entero a mi merced dentro de mis besos.
Al llegar el turno de tomar el trono, lanzas a mí tu pan como a espectadora de la Roma de tu circo. Apenas esconde la túnica de mi hambre el pezón erguido despierto en mi suspiro.

En el comedimento,
a la zafiedad
le apetece la extrañeza
de dos pieles que se inhalan,
con premura y sin olvido...




Yamel Murillo


Confesionario II
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Cautivo de

SERÁ por su cuerpo dormido
bajo la leve prenda

o tal vez por la compañía
de su perfume de Anaïs
de Cacharel fuerte y tónico
como el anís
que embriaga a tu frío
como una ofrenda

deja que la luz del alba
a su lado te sorprenda
como una mujer desnuda en un balcón
de París

no sabes qué hay en ella
que te tiene cautivo:
de ella bebes el remedio y te da sed
de envenenado

será para bien o para mal:
nada es definitivo

pero buscas

como un animal en un rincón caliente
sentir con sus caricias
mitigarse en tu costado
aquella soledad herida
que callejeaste entre la gente.
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Piel dormida

Profeta y mago
que predices el dominio
de tu encanto
sobre esta piel dormida...

Con tu beso
asaltas la noche
y del relámpago de tu boca
se quiebran la sombras;
penetras ahora
la trémula estrella
víctima de tu sigiloso paso;
la que sabes tuya
y le reclamas pertenencia.

En el insomne palpitar
al fin obtiene recompensa
el desfallecer de tus anhelos.
Somos como aquellos desesperados
que se llamaban en silencio;
que se encuentran hoy
en el laberinto de sus cuerpos;
que se dicen todas las palabras
que por deuda se arraigaron...
Aquellos palpos serenos
a los que en sus sueños de fuego
y su lecho de rosas,
el deseo en descaro
presto les aflora
y en los secretos tácitos
de Lunas pasadas
encuentran tiernas sus razones perdidas...
y se pierden en las caricias
que desde siglos
les aguardaban.

Arribas y descubres
que el letargo de la tímida zarza
se devora
al sonido de tu voz...
que las cuerdas del arpa
se tensan
para interpretar
infinitas melodías de tus manos.

Ves que el paso
de mis columnas
pretende ser, solo por ti andado...
Que la hiedra del olvido
es en realidad
dulce miel
destilada de mí
al libar de tus labios.

Serás siempre
permisiva y voraz ansia
que consuma mis remansos,
cada vez que al ocaso
te disfraces de alba
y asaltes de nuevo
la nocturna alcoba
de esta, tu trémula estrella
que por ti solloza;
que por ti espera,
al palidecer del día;
al palpitar de tus dedos,
al roce de tu abrazo...




Yamel Murillo



La muerte perdida en el laberinto©
Caleidoscopio©
D.R. 2013
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8comentarios 80 lecturas versolibre karma: 117

Junto a la vereda

Este poema 2 – Curva es el primero de las parejas que componen el poemario Mixtilíneas que se inicia desbordando sensualidad.


Junto a la vereda que abraza el río

nuestros cuerpos desnudos,

ebrios de pasión,

unidos a la hierba fresca,

a la tierra fértil,

al bosque, a las flores,

al rumor de la burbujeante agua,

a la fragilidad de las rocas,

al curso del río serpenteante,

sucumben al estar y al ser

uno solo.


Es el tiempo de entregar y recibir,

de dar la vuelta a la piel

para mostrar aquello que se esconde

en cada poro,

en cada pliegue imperceptible del silencio.


El viento frío eriza el vello,

los pezones enhiestos,

se enciende el fuego bajo el vientre,

y rezuma la miel

y se vierte el néctar entre mis labios y los tuyos.


Una alfombra de deseo bajo la sombra de los árboles,

posturas imposibles,

dedos expertos recorren el contorno

definiendo discursos

y conceptos etéreos.

Con la sibilina lengua

atraviesas defensas,

cicatrizas heridas,

borras con saliva los tatuajes, las marcas,

las imperfecciones del tiempo.


Poco a poco se difumina el entorno

hasta que asoma la plenitud

de ser en el otro,

de estar en el otro

siendo uno mismo

y estando desde dentro.


Es, después, cuando llega el vacío,

el cansancio, el sopor,

y te veo,

brillante y sudoroso,

con un halo de luz en todo el cuerpo,

con un fulgor resplandeciente en los ojos.

Es, entonces, cuando pienso:

Morirse tiene que ser como esto.
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ᏢᏒᎬᏞuᎠᎥᎾ

Esta noche,
es la misma
en el espacio de dos ciudades:
la tuya y la mía.

La primera la recorro
sin tiempo ni medida...
Viajas discordante
y al arrimarse
tu temblor inminente,
te dejo pacer
como presa
en mis mejillas,
y como miel
descender
para acercarte a mi boca,
dulce cazadora
sin coartada perfecta
ante el suave muro húmedo
de tu respirar...

Eres el hombre-niño
que curioso de lo que supone,
abre para sí
dedicado y salvaje,
estas dos incógnitas
donde le aguarda
una respuesta llorada
y quieta
a punto de ser desvelada...
Chiquillo travieso
que se goza del juego
de la madurez
mirando mi gozo
sobre el brillo
de sus ojos
en esa convergencia
de su día,
y mi noche.

Y me fluyes
como el mar bravío
en el que me has convertido,
a riesgo de contener
todas tus mañanas
y mis movimientos
sobre tu tierra lúdica y sonámbula;
para que me habites
soborno a la encrucijada
de los picos enaltecidos
por las rutas lluviosas,
para que vengas
y tejas sobre mi cuerpo
los colores del tuyo;
para que me seas el rojo abrigo
de los besos perdidos
por el lino de tu piel...

Y al mirarte desnudo
vuelve a mí
el aliento y tu descanso;
mi compañía callada...
mi amante de escritura;
autor de mis notas altas
garabateando mis paredes
con el acorde de tus manos...

Silencio sonoro
que te deleitas
en el doblez de mi carne;
en la rigidez del fuego
y el rigor de su golpe,
que me jura
adolescerse de mí...

Una canción que se toca sola
en nuestra habitación
cuando tu visita se extiende
y este deseo que muerde,
te la arrebata
para hacerme pasión
todas las horas contigo;
solo mías,
diluidas en el café...




Yamel Murillo




Hasta el último baile®
ᏞᎪs ᏒᎾᏟᎪs ᎠᎬᏞ ᏟᎪsᏆᎥᏞᏞᎾ©
D.R. 2017
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Tormentas

Cuando las tormentas dejan de rugir
y sus rayos no incendian cuerpos
ni sus truenos gritan suspiros
todo es quietud
de relojes que marcan su hora
y miradas que pintan paisajes
de cielos y mares callados
como desiertos de infinitas dunas
empapados de soles sin oasis

Tormentas que azuzan alientos
alertan con luces rojas las pieles
queman pupilas de sangre
y las bocas, ávidas de sabores
recorren todos los espacios
saciando de vida sus hambres

Tormentas caprichosas, impetuosas
van y vienen con los tiempos
no habitan perpetuas
pero brillan fugaces en las retinas
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ʍí ղօʍҍɾҽ

Nunca tan plena
como si ningún eclipse;
nunca tan colmada
como si ninguna tormenta;
como ahora
vestida de ti
y del jade de tu cuerpo;
de tu fosforescencia nocturna
y purpurina.
Es el retorno
de tu boca tibia,
tu torso gallardo
y tu esmerado resplandor
lo que me devuelve la vida...

Va en pos de ti
mi joven canto nocturno;
el agua clara
y la orquídea
que me florece
en tu lecho
cubierto de oscura obsidiana...

Vuelvo a tus olas...
a la esencia de tus corrientes
uniendo lo que me descubres
y lo que eres,
para sernos uno sólo
cuando asciendes y me besas.

En ti;
por ti;
para ti,
sea menguante;
creciente;
nueva;
de ti,
tan llena...



Tú, me has puesto nombre.



Yamel Murillo


Confesionario®
El Diario de Paloma©
D.R. 2017
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14comentarios 73 lecturas versolibre karma: 96

Desnudez

Deshojas con ternura cada prenda
como si fuesen pétalos de rosas
caricias hambrientas de besos, bocas
que de tu libertad se encuentran presas

Desnudos en el lecho de la luna
que nos llama a la puerta cada noche
para viajar al mundo de los goces
envueltos en suspiros de locura

Sábanas en los talles enredadas
testigo de secretos y gemidos
que danzan asumidas en delirios
pintando de pasiones nuestra cama

Miradas que delatan sentimientos
brotando como fuente de agua clara
donde bebe el lenguaje sin palabras
y se inundan de jugos nuestros cuerpos

Almas que en su cobijo están desnudas
mostrando sus miedos, sueños y llantos
donde el amor anida en su regazo
libre de los cerrojos y ataduras
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En el centro de mi universo

En el centro de mi universo
brota
vestigio de otro mundo
cicatriz del seno materno
curiosos tus ojos
ávidos tus dedos
su contorno masajean
al filo del precipicio
descienden tus labios
hasta llegar a su encuentro
indagas misterios
en la profundidad de la sima
mientras tu instinto
ahogado
entre suspiros y pálpitos
aspira su aliento

En el centro de mi universo
saboreas
el manantial de la vida
hallas tu hogar
cobijo de los engaños y el ruido
te despojas de máscaras
y desnundo
en mi vientre te sumerges
como el feto en su útero
invitando al plácido sueño
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4comentarios 36 lecturas versolibre karma: 66

ᎪNᏩᎬᏞ ᎠᎬᏞᎪᎢᏫᎡ

Un silencio sega... El tuyo, por propio derecho. Secciona. Me recorre leve y discreto; diáfano en su aroma pero profundo y ardiente como aguardan los adentros de mi líquido anhelo.

Extenuada de ayeres, no he traído a ti las estrellas besadas con las que te recibo en mi portal; ni el azul, apenas celeste reflejo del marco en tu boca de luna.

Se agotaron las margaritas deshojadas por mis manos donde sonaba un 'me ama'... el ave calló y mi voz se quebró en el estremecer de la noche continua... en esa deliciosa fricción queda y ocurrente de dos locuras rompiendo el minuto de la nada...
Quedaron los labios henchidos latiendo el pundonor extraviado en el último desafío.

Te recibo tibia... expectante. Presurosa atravieso el pulso que agitas con mi nombre entrecortado al roce de tu boca.

En esta hora acudí a ti, así, circunspecta... sin estrellas; ni azul celeste; ni margaritas en las manos...
Fui por un instante, un alma en desnudez. Piel buscando en lo eterno de la tuya el abrigo ante la ignorancia de sus magnitudes.
No está mi flor dispuesta a sacrificar por retraerse,
la saeta amada que le perturba la razón...

Desciendes Ángel a desenvainar tu espada en el monte de tu templo... Moras en su Edén...Tú, su dios, su amo...

Ángel que sublimas. Venerado mago de palabras... poderoso ingenuo; expones mis coordenadas replicando y arribando a dominar los renglones de una partitura que sólo reconoce tus dedos...

Vengo a ti al tiempo de tu venida. Me miro ya, rodeada del centelleo de estrellas nuevas; de claves de Sol, azules cielos y blancos pétalos; todo reflejo de mí,
inmaculada de perlas,
en el espejo de tu cuerpo...




Yamel Murillo



Intimísimos
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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6comentarios 91 lecturas prosapoetica karma: 110

C͟͞A͟͞T͟͞A͟͞R͟͞S͟͞I͟͞S͟͞

Llueve esta noche.
No hay azoro... le amo aunque me quema.
Soy una tonta al convocarle;
llega sólo si le place.
Ella conoció de mis altos secretos
y el sabor de todas las bocas
que le precedieron.
Me humedece los ojos
pero ¡qué más da!
no puedo aborrecerle.

Sin su sal que me escoza;
Sin su frío que pretende amedrentarme,
aunque bien sé de su frío imposible
muero de sed en medio del fuego
de su azaroso beso que me abrasa.

Lluvia, eres mía. No puedes cambiar eso.
No puedes evadir el hacerme tuya
cuando me he secado
sobre tu cuerpo...
Resbalo de tus alicaídas gotas.
El cielo de tus nubes apóstatas de grises,
amenaza aquel 'amor a voces'
que me niegan tus andanzas.

Sigues cayendo
intermitente;
interminable, dudosa.
Cargas el miedo
en los algodones suaves
y mullidos de tus paradigmas.

Tú eres quien odia.
Eres el hielo del encono
y me colocas en la pira
inmovilizando el tiempo marcado
por tu necia manera de quererme.

Rivales.
Amantes.
Locos...
por qué no, cuerdos,
de una historia corta de palabras largas.

Te guardo en un frasquito...

¡Te evaporarás, no mientas!
y en tu agua
ascenderás 'gran amor', al sol,
empapándome alguna vez.

Descenderás opuesto.

Te evaporarás tú...
Yo,
en ti,
hasta mi catarsis
o la consumación del mar de los silencios.



Yamel Murillo



Postdatas sin remitente©
Caleidoscopio©
D. R. 2016
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Dime

Necesito escribirte antes del éxtasis lunar...
Escribirle a tus manos para que raudas
vengan a despertarme
o llevarme al sueño
de tu cuerpo escondido.

Hace tanto
que duermo cerrando
el reloj de arena
y sólo tu húmedo recuerdo
me hace la segunda voz...

No más rosas
que las de mi perfume;
no más tibieza
que la del sol que recién se va callando.

Escribirle a tu boca para que
acuda en socorro de ésta
solitaria,
desesperada y sedienta
desde tus noches antiguas.
Escribirle a tu razón para que
me piense tan solo tres segundos
de un beso que me construye
y me deja tendida en el lecho
que te espera, turbulenta,
cegada por tus presuntas causas
o los pretextos de alguna consecuencia.

Escribirte.
Preguntar a las horas por venir
si no basta amarte para amarte.
Escribir sobre el sepia
de tu piel temblorosa
las formas tuyas
donde cumplir mi utopía
y agonizar contigo
la muerte de todas nuestras batallas...

Escribirte. Oír.
Morder. Un grito... Morir. Vivir. Poseer.
Deseo, ¿Vendrás?
Bésame.
Me iré a ti, quizá. Sí, no. Dime...


Yamel Murillo


Antología de una pasión©
D.R. 2016
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Cordones

Con los cordones de tus zapatos
ata mis manos a tu onírico cielo.
El nudo en el extremo, quedará blindado
a tus caprichos y los delirios que queman
mi frente por la recurrente fiebre,
mármol en mis sienes, atajo para el miedo y el
vértigo, presagio del suicidio, postergará
la clandestinidad de mis sentidos
colapsando la sangre de muertos espíritus.
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ᏟᎪNᎢᎾ ᎠᎬ ᎻᎾᎡᎪ ᏚᎬXᎢᎪ

Le temo,
pero mi piel
por él moriría.
Mi deseo
le busca ahora
más devotamente
que yo.

Es él, rincón...
Pensamiento
extraviado
que va al encuentro
de la misma ola
que golpea sus besos
contra mis riscos
erizos
por sus dedos.

Es roca.
Cimenta en mí.
Rompe la serenidad.
Es tempestad.
Me arrastra
por el alabastro
de su cuerpo,
fiel sendero
hacia mi carne espía.

Es silencio
a voz en grito.
Callado va,
quemándome
la estera...

y me tocan sus ojos;
y me besan sus manos;
y me habla su vientre
en lenguas de ritos extraños.

Me canta
con la precisión
del murmullo del ave
en la aurora
y me dirijo a su centro
con grácil y ágil
vuelo de águila real,
en busca
de alimento
para la dulce
entraña,
que no es otra
que la suya y la mía
mimetizando
su alborada de arena
con la ostra de mi lluvia...

Mía es
la esencia que porta;
es la mía, su abrevadero.

Somos fuentes
donde brotan
néctares de dioses
y bebemos
del mutuo cáliz.

Al sonar
de cada hora sexta,
nos perdemos
en el Olimpo
a cambio de obtener
segundos de lo tangible...
del fuego de unos labios
lejanos;
amantes y críos
de un éxtasis no consumado.



Yamel Murillo



CANTO DE HORA SEXTA©
Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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Vuelas

Vuela, ta alto como tus brazos arqueas
cuando me abres la puerta.
Como remos remontando un mar en celo.
Vuelas y te acercas al multicolor de las cometas,
inquietas por el ímpetu del viento
en turbulencias.
Regresa, aprendiz de vuelos en rasante descenso al perímetro de mi cuerpo,
contorno que agradece el ritmo de los remos
mientras el mar se agita en oleaje intrépido,
muerto de celos.
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