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Antología poética de una neurótica

Soy una mujer etérea que vuela de vez en cuando, se oculta bajo la caverna de un vestido elegante. Me gusta la calma y tranquilidad, pero a veces el ruido esta en mi cabeza. Hay una voz que me habla ¿Será mi consciencia? O estoy loca.



Melancolía

1.
El inconmensurable silencio de la noche perturba mi sueño,
La perenne somnolencia ataca mi cuerpo,
¿Dónde estoy?
Un suspiro eterno se escucha en la habitación,
Mis manos sudan, pero no hay temor,
¡Soy un ser melancólico!
¿Todo está en mi cabeza?
De repente me encuentro en ataraxia,
¡Bienvenido!
¿Quién eres?
Yo soy tu.

2.
En aquel lugar de los sueños…
Una pequeña pluma se balanceaba de un lado para otro…
El viento la arrastró sublimemente…
Las partículas de luz se dibujaron en el mapa…
El mapa de la vida…
Con el tiempo sus fibras se hilacharon…
La plumita no pudo volar más.

3.
Anochece y la indeleble marca del deseo me permite otro vuelo al pasado,
Un suspiro etéreo se escucha en algún lado,
¿Quién es?
La habitación se llena de luz inefablemente,
Al parecer ya salió la luna,
El escalofrió que parecía eterno desaparece,
La melancolía aún persiste.

4.
En medio de la melancolía,
Un chillido me llama,
¿De dónde procede?
Emerge de una nube,
¡Debo atender el llamado!
Creo que es el cosmos de mi mente,
Me requieren.

5.
Esta noche no me esperes,
¡Ya todo se acabó!
Me gusta lo sublime pero fugaz ,
¿Por qué lloras?
Susurro….
¡Soy como la libertad!
Anhelada por todos pero una utopía,
Voy a ser la utopía de tu recuerdo.



6.
Un alma en pena soy,
Aún no he pagado la condena,
¿En cuántas vidas he fallado?
¿Si son mis manos?
O solo es un recuerdo,
¿Si son mis memorias?
O hacen parte del castigo.

7.
La luna se fue…
Todos se van,
El sol se fue con ella…
Un leve aroma a café
Me invita a soñar
¡No sufras más!
Siempre hay solución,
Te esperamos al otro lado del umbral,
Donde los sueños persisten y la eternidad abraza.

8.
Quiero mudarme de planeta,
Donde las personas no me estorben,
Quiero mudarme de planeta,
Donde el ruido no perturbe mis oídos,
¿Este es mi planeta?
Quiero mudarme de planeta,
A uno más verde y sano,
¿Dónde está ese planeta?
Más allá del cosmos
Junto al silencio y la utopía.

9.
Si me llaman no estoy.
Voy volando…
Sobre la tierra donde el mañana huele a limón,
Allí no hay dolor ni abismos.
Sus prados son de color verde intenso,
Sus mares tienen los peces más sublimes,
La maldad solo existe en sus pesadillas.

10.
Quiero morir…
Antes que se extinga el último animal,
Aquellos monstruos humanos no tienen compasión
¡Que sigan viviendo en su zurullo!
Ojala algún día se haga justicia.



11.
No encuentro amor en mis palabras,
La mirada llena de mierda
Los suspiros vacíos
El silencio dormido
¿Hay alguien allí?
¿Alguien para mí?
el nocturno preludio de su vida
La cama vacía
La nevera llena
una cosa lleva a la otra

12.
Recuerdo las caricias que me diste un día…
La punzada en el alma es cada vez más fuerte…
¿Qué paso?
¿A dónde van los besos eternos? Marcados por la noche sofocante
La ansiedad me invita al vacío…
Hago catarsis y la melancolía me invita a dormir eternamente.

13.
Hay un lugar donde la llama no se apaga,
¿Allí puedo volar?
¡Mis ansias no aguardan!
¿Puedo hacer arder este mundo?
¡No!
Debes vivir en desgracia,
Pronto renacerás como el fénix
¿Cuándo es hora de renacer?
Cuando las ansias se calmen,
Los sueños aterricen,
y…
¡El corazón deje de latir!


Erotismo

14.

Con una mirada penetré la tuya…
Huelo la dulzura de tu ser a kilómetros…
Su cuerpo es un fugaz manjar…
¿Puedo tocarte?
Quiero que me fatigues con tu perenne majestuosidad…
¿Podemos mezclar humedades?
¡Aquí estoy!
Danzaré en tu cuerpo para que no me olvides…
Solo si quieres.

15.

Un impulso me domina. Aproximo mis manos a su cintura,
¿Puedo hacer el amor con la silueta?
Necesito una mirada, no la encuentro. Solo es una silueta.
Quiero más, un movimiento delicado pero placentero,
Una piel ardiente pero suave,
Un erotismo sincero.


16.

Estoy parada a dos pasos de tu cama,

Un calor me invade,

¿Cuánto demoraría mi boca en rozar la tuya?

Mi piel te desea, Mi mente te desnuda,

Quiero caer en el abismo de tu sexo,

Imagino mi lengua recorriendo tus piernas,

Escucho un susurro de la luna,

¡Vete ya!, la efervescencia desaparece

Salgo de la habitación con tu imagen tatuada en mi recuerdo.


17.
En medio de la noche puedo ver tus sueños.
En medio del sudor, puedo oler tu piel.
Tus labios carnosos recorren mi cuerpo.
La luminiscencia deja perpleja la habitación.
¿Puedo verter tus ansias?

Amanezco tendida a tu cuerpo
Eres mi océano de pasión.

18.

Una mano recorre tu cuerpo…
Una mano acaricia tus labios…
La pasión brota de nuestra piel.
Escucho un leve gemido,
Se vuelve melodía para mis oídos
Lentamente bajo mis manos por tu espalda…
Toco suavemente tu parte más carnosa
¡Me gusta!
¡Te gusta!

19.

Me provoca arrancarte la ropa,
Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,
Huelo tu miedo,
¿Puedo?
Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,
Juntar tus pensamientos con los míos,
Y quedarnos así por la eternidad,
Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío
De nuestras almas en pena.

20.

Quiero desfilar en tus curvas,
Dominar tus sentidos…
Mis labios arden.
Tu cuerpo está tan frio
Podemos fusionarnos con la noche,
Arrojémonos al abismo,
Allí nadie nos encontrará,
Y en silencio gemiremos hasta el cansancio.



21.

Me gusta cuando te jalo lentamente por el cabello,
Eres una diosa,
Quiero subir nuevamente a tu trono
Y hacerte mía por unas cuantas horas.
Eres como una cereza,
Pequeña pero dulce,
Pequeña pero sabrosa,
Si me miras me derrito,
Si me tocas suspiro,
Haz temblar nuevamente mi mundo.

22.

Me gusta el sexo en las mañanas,
Puedo verte como realmente eres,
Sin adornos ni maquillaje,
Eres humana,
Llena de imperfecciones.
En tus ojos puedo ver el océano
En tu cuerpo la dulzura de las frutas.

23.

Me declaro una víctima de vos,
Con tu aliento caigo en el deseo…
Con tus manos caigo en el pecado…
Tu pelo se desliza por mi cuerpo.
Nuestros cuerpos se combinan y luego te vas….
Soy una víctima de tu sexo.




24.

Dejarme rastros de saliva en esta mi piel esta seca y agrietada por el dolor…
Sofócame con tus ansias y derrite me con tu mirar…
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.


25.

Quiero sentir tu piel...
Dormir en el Crepúsculo de tu pecho...
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar....

26.

En la lejanía mi mente te desnuda
Tienes un olor embriagante!
Eres un mundo de claveles rojos.
Fruta dulce…
Me gusta tu cuerpo, me gusta tu alma
Tu piel es un sendero de caricias…
1...2...3 lunares
¿Puedo seguir contando?
No tengo mucho para ofrecer…
¡Puedo regalarte mis mañanas!
17.
Un beso marcado por el deseo…
Un momento incandescente, inefable
Tu boca suave y dulce,
Vuelo…vuelo…vuelo
Me aproximo a tu alma…
¡Estoy en limerencia!
Me gusta tu elocuencia
Este sentimiento inmarcesible
¿Tendrá un desenlace?

27.

Hoy sentí tu mirada penetrante en medio de la oquedad
Los olores llenaron mi habitación
Peregrino rápidamente a aquel día…
Su seductor cuerpo parecía una galaxia…
Delgada silueta que te acompaña y luego se desviste ante mí ser
Tus manos ardientes me llevaron al infinito
¡No dejo de suspirar!

28.

Quiero sentir tu piel…
Dormir en el crepúsculo de tu pecho.
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar…

29.

Déjame rastros de tu saliva en mi piel que esta seca y agrietada por el dolor.
Sofócame con tus ansias y derríteme con tu mirar.
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.
En mi boca puedes sembrar el deseo,
Cultivaremos sueños y en la penumbra del olvido volaremos.

30.

Aquella piel sin sombra era un sendero de pasión
Las mariposas revoloteaban en la alfombra
Compartíamos la habitación con dos cadáveres sin rostro
Huele a sangre....
Huele a humedad...
Ese momento inmarcesible en medio de la muerte
Nos lleva a un laberinto sin salida
dos almas unidad por el sexo
Dos almas unidas por la adversidad


Poemario: Tatiana Lopera



Dibujo: Ludwing Escandon
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ᑭEᖇᖴEᑕTO

Tienes el nombre perfecto. Eres perfecto. Tus manos poseen fuerza, fuerza que invita al deseo de ser tocada por ellas. Firmes, tensas a puños cerrados entre brazos cruzados; arduas, vitales; dominantes de la debilidad de los míos...

Mis rodillas flaquean ante tu postura lejana y maldigo mi subordinada cobardía. Te escribo líneas blancas entre muslos, sin dedicatorias expresas; con tu nombre cerrado al calce, sobrio e inquietante pero abiertos al temor de descubrirte por entero a mi merced dentro de mis besos.
Al llegar el turno de tomar el trono, lanzas a mí tu pan como a espectadora de la Roma de tu circo. Apenas esconde la túnica de mi hambre el pezón erguido despierto en mi suspiro.

En el comedimento,
a la zafiedad
le apetece la extrañeza
de dos pieles que se inhalan,
con premura y sin olvido...




Yamel Murillo


Confesionario II
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Cautivo de

SERÁ por su cuerpo dormido
bajo la leve prenda

o tal vez por la compañía
de su perfume de Anaïs
de Cacharel fuerte y tónico
como el anís
que embriaga a tu frío
como una ofrenda

deja que la luz del alba
a su lado te sorprenda
como una mujer desnuda en un balcón
de París

no sabes qué hay en ella
que te tiene cautivo:
de ella bebes el remedio y te da sed
de envenenado

será para bien o para mal:
nada es definitivo

pero buscas

como un animal en un rincón caliente
sentir con sus caricias
mitigarse en tu costado
aquella soledad herida
que callejeaste entre la gente.
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Crucifixión horizontal

Estaba ahí
como las meras meras
cuadrada de las que no se rajan
agarrándose a lo del filo del colchón
aguantando el castigo
dejándose crucificar
mordiendo en su labio el grito.
Y tú...
cual locomotora, empeñado
clavando el clavo en el mismo sitio
... agrandando el agujero.-


@ChaneGarcia
...
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Piel dormida

Profeta y mago
que predices el dominio
de tu encanto
sobre esta piel dormida...

Con tu beso
asaltas la noche
y del relámpago de tu boca
se quiebran la sombras;
penetras ahora
la trémula estrella
víctima de tu sigiloso paso;
la que sabes tuya
y le reclamas pertenencia.

En el insomne palpitar
al fin obtiene recompensa
el desfallecer de tus anhelos.
Somos como aquellos desesperados
que se llamaban en silencio;
que se encuentran hoy
en el laberinto de sus cuerpos;
que se dicen todas las palabras
que por deuda se arraigaron...
Aquellos palpos serenos
a los que en sus sueños de fuego
y su lecho de rosas,
el deseo en descaro
presto les aflora
y en los secretos tácitos
de Lunas pasadas
encuentran tiernas sus razones perdidas...
y se pierden en las caricias
que desde siglos
les aguardaban.

Arribas y descubres
que el letargo de la tímida zarza
se devora
al sonido de tu voz...
que las cuerdas del arpa
se tensan
para interpretar
infinitas melodías de tus manos.

Ves que el paso
de mis columnas
pretende ser, solo por ti andado...
Que la hiedra del olvido
es en realidad
dulce miel
destilada de mí
al libar de tus labios.

Serás siempre
permisiva y voraz ansia
que consuma mis remansos,
cada vez que al ocaso
te disfraces de alba
y asaltes de nuevo
la nocturna alcoba
de esta, tu trémula estrella
que por ti solloza;
que por ti espera,
al palidecer del día;
al palpitar de tus dedos,
al roce de tu abrazo...




Yamel Murillo



La muerte perdida en el laberinto©
Caleidoscopio©
D.R. 2013
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8comentarios 74 lecturas versolibre karma: 117

Como una santa Teresa

¡¡¡Dios!!!
¡Ese placer era insoportable!
se siente diferente a 'tocarse'
cuando se da el amor a uno mismo.
Aquello era una braza
un clavo caliente y vivo
mordiendo allí la entraña
buscando a lo bruto
el útero que en mi no existe.-


@ChaneGarcia
...
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Junto a la vereda

Este poema 2 – Curva es el primero de las parejas que componen el poemario Mixtilíneas que se inicia desbordando sensualidad.


Junto a la vereda que abraza el río

nuestros cuerpos desnudos,

ebrios de pasión,

unidos a la hierba fresca,

a la tierra fértil,

al bosque, a las flores,

al rumor de la burbujeante agua,

a la fragilidad de las rocas,

al curso del río serpenteante,

sucumben al estar y al ser

uno solo.


Es el tiempo de entregar y recibir,

de dar la vuelta a la piel

para mostrar aquello que se esconde

en cada poro,

en cada pliegue imperceptible del silencio.


El viento frío eriza el vello,

los pezones enhiestos,

se enciende el fuego bajo el vientre,

y rezuma la miel

y se vierte el néctar entre mis labios y los tuyos.


Una alfombra de deseo bajo la sombra de los árboles,

posturas imposibles,

dedos expertos recorren el contorno

definiendo discursos

y conceptos etéreos.

Con la sibilina lengua

atraviesas defensas,

cicatrizas heridas,

borras con saliva los tatuajes, las marcas,

las imperfecciones del tiempo.


Poco a poco se difumina el entorno

hasta que asoma la plenitud

de ser en el otro,

de estar en el otro

siendo uno mismo

y estando desde dentro.


Es, después, cuando llega el vacío,

el cansancio, el sopor,

y te veo,

brillante y sudoroso,

con un halo de luz en todo el cuerpo,

con un fulgor resplandeciente en los ojos.

Es, entonces, cuando pienso:

Morirse tiene que ser como esto.
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ᏢᏒᎬᏞuᎠᎥᎾ

Esta noche,
es la misma
en el espacio de dos ciudades:
la tuya y la mía.

La primera la recorro
sin tiempo ni medida...
Viajas discordante
y al arrimarse
tu temblor inminente,
te dejo pacer
como presa
en mis mejillas,
y como miel
descender
para acercarte a mi boca,
dulce cazadora
sin coartada perfecta
ante el suave muro húmedo
de tu respirar...

Eres el hombre-niño
que curioso de lo que supone,
abre para sí
dedicado y salvaje,
estas dos incógnitas
donde le aguarda
una respuesta llorada
y quieta
a punto de ser desvelada...
Chiquillo travieso
que se goza del juego
de la madurez
mirando mi gozo
sobre el brillo
de sus ojos
en esa convergencia
de su día,
y mi noche.

Y me fluyes
como el mar bravío
en el que me has convertido,
a riesgo de contener
todas tus mañanas
y mis movimientos
sobre tu tierra lúdica y sonámbula;
para que me habites
soborno a la encrucijada
de los picos enaltecidos
por las rutas lluviosas,
para que vengas
y tejas sobre mi cuerpo
los colores del tuyo;
para que me seas el rojo abrigo
de los besos perdidos
por el lino de tu piel...

Y al mirarte desnudo
vuelve a mí
el aliento y tu descanso;
mi compañía callada...
mi amante de escritura;
autor de mis notas altas
garabateando mis paredes
con el acorde de tus manos...

Silencio sonoro
que te deleitas
en el doblez de mi carne;
en la rigidez del fuego
y el rigor de su golpe,
que me jura
adolescerse de mí...

Una canción que se toca sola
en nuestra habitación
cuando tu visita se extiende
y este deseo que muerde,
te la arrebata
para hacerme pasión
todas las horas contigo;
solo mías,
diluidas en el café...




Yamel Murillo




Hasta el último baile®
ᏞᎪs ᏒᎾᏟᎪs ᎠᎬᏞ ᏟᎪsᏆᎥᏞᏞᎾ©
D.R. 2017
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16comentarios 128 lecturas versolibre karma: 107

ʍí ղօʍҍɾҽ

Nunca tan plena
como si ningún eclipse;
nunca tan colmada
como si ninguna tormenta;
como ahora
vestida de ti
y del jade de tu cuerpo;
de tu fosforescencia nocturna
y purpurina.
Es el retorno
de tu boca tibia,
tu torso gallardo
y tu esmerado resplandor
lo que me devuelve la vida...

Va en pos de ti
mi joven canto nocturno;
el agua clara
y la orquídea
que me florece
en tu lecho
cubierto de oscura obsidiana...

Vuelvo a tus olas...
a la esencia de tus corrientes
uniendo lo que me descubres
y lo que eres,
para sernos uno sólo
cuando asciendes y me besas.

En ti;
por ti;
para ti,
sea menguante;
creciente;
nueva;
de ti,
tan llena...



Tú, me has puesto nombre.



Yamel Murillo


Confesionario®
El Diario de Paloma©
D.R. 2017
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14comentarios 68 lecturas versolibre karma: 96

ᎪNᏩᎬᏞ ᎠᎬᏞᎪᎢᏫᎡ

Un silencio sega... El tuyo, por propio derecho. Secciona. Me recorre leve y discreto; diáfano en su aroma pero profundo y ardiente como aguardan los adentros de mi líquido anhelo.

Extenuada de ayeres, no he traído a ti las estrellas besadas con las que te recibo en mi portal; ni el azul, apenas celeste reflejo del marco en tu boca de luna.

Se agotaron las margaritas deshojadas por mis manos donde sonaba un 'me ama'... el ave calló y mi voz se quebró en el estremecer de la noche continua... en esa deliciosa fricción queda y ocurrente de dos locuras rompiendo el minuto de la nada...
Quedaron los labios henchidos latiendo el pundonor extraviado en el último desafío.

Te recibo tibia... expectante. Presurosa atravieso el pulso que agitas con mi nombre entrecortado al roce de tu boca.

En esta hora acudí a ti, así, circunspecta... sin estrellas; ni azul celeste; ni margaritas en las manos...
Fui por un instante, un alma en desnudez. Piel buscando en lo eterno de la tuya el abrigo ante la ignorancia de sus magnitudes.
No está mi flor dispuesta a sacrificar por retraerse,
la saeta amada que le perturba la razón...

Desciendes Ángel a desenvainar tu espada en el monte de tu templo... Moras en su Edén...Tú, su dios, su amo...

Ángel que sublimas. Venerado mago de palabras... poderoso ingenuo; expones mis coordenadas replicando y arribando a dominar los renglones de una partitura que sólo reconoce tus dedos...

Vengo a ti al tiempo de tu venida. Me miro ya, rodeada del centelleo de estrellas nuevas; de claves de Sol, azules cielos y blancos pétalos; todo reflejo de mí,
inmaculada de perlas,
en el espejo de tu cuerpo...




Yamel Murillo



Intimísimos
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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6comentarios 87 lecturas prosapoetica karma: 110

C͟͞A͟͞T͟͞A͟͞R͟͞S͟͞I͟͞S͟͞

Llueve esta noche.
No hay azoro... le amo aunque me quema.
Soy una tonta al convocarle;
llega sólo si le place.
Ella conoció de mis altos secretos
y el sabor de todas las bocas
que le precedieron.
Me humedece los ojos
pero ¡qué más da!
no puedo aborrecerle.

Sin su sal que me escoza;
Sin su frío que pretende amedrentarme,
aunque bien sé de su frío imposible
muero de sed en medio del fuego
de su azaroso beso que me abrasa.

Lluvia, eres mía. No puedes cambiar eso.
No puedes evadir el hacerme tuya
cuando me he secado
sobre tu cuerpo...
Resbalo de tus alicaídas gotas.
El cielo de tus nubes apóstatas de grises,
amenaza aquel 'amor a voces'
que me niegan tus andanzas.

Sigues cayendo
intermitente;
interminable, dudosa.
Cargas el miedo
en los algodones suaves
y mullidos de tus paradigmas.

Tú eres quien odia.
Eres el hielo del encono
y me colocas en la pira
inmovilizando el tiempo marcado
por tu necia manera de quererme.

Rivales.
Amantes.
Locos...
por qué no, cuerdos,
de una historia corta de palabras largas.

Te guardo en un frasquito...

¡Te evaporarás, no mientas!
y en tu agua
ascenderás 'gran amor', al sol,
empapándome alguna vez.

Descenderás opuesto.

Te evaporarás tú...
Yo,
en ti,
hasta mi catarsis
o la consumación del mar de los silencios.



Yamel Murillo



Postdatas sin remitente©
Caleidoscopio©
D. R. 2016
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11comentarios 130 lecturas versolibre karma: 99

Dime

Necesito escribirte antes del éxtasis lunar...
Escribirle a tus manos para que raudas
vengan a despertarme
o llevarme al sueño
de tu cuerpo escondido.

Hace tanto
que duermo cerrando
el reloj de arena
y sólo tu húmedo recuerdo
me hace la segunda voz...

No más rosas
que las de mi perfume;
no más tibieza
que la del sol que recién se va callando.

Escribirle a tu boca para que
acuda en socorro de ésta
solitaria,
desesperada y sedienta
desde tus noches antiguas.
Escribirle a tu razón para que
me piense tan solo tres segundos
de un beso que me construye
y me deja tendida en el lecho
que te espera, turbulenta,
cegada por tus presuntas causas
o los pretextos de alguna consecuencia.

Escribirte.
Preguntar a las horas por venir
si no basta amarte para amarte.
Escribir sobre el sepia
de tu piel temblorosa
las formas tuyas
donde cumplir mi utopía
y agonizar contigo
la muerte de todas nuestras batallas...

Escribirte. Oír.
Morder. Un grito... Morir. Vivir. Poseer.
Deseo, ¿Vendrás?
Bésame.
Me iré a ti, quizá. Sí, no. Dime...


Yamel Murillo


Antología de una pasión©
D.R. 2016
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22comentarios 285 lecturas versolibre karma: 90

Cordones

Con los cordones de tus zapatos
ata mis manos a tu onírico cielo.
El nudo en el extremo, quedará blindado
a tus caprichos y los delirios que queman
mi frente por la recurrente fiebre,
mármol en mis sienes, atajo para el miedo y el
vértigo, presagio del suicidio, postergará
la clandestinidad de mis sentidos
colapsando la sangre de muertos espíritus.
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1comentarios 66 lecturas versolibre karma: 85

ᏟᎪNᎢᎾ ᎠᎬ ᎻᎾᎡᎪ ᏚᎬXᎢᎪ

Le temo,
pero mi piel
por él moriría.
Mi deseo
le busca ahora
más devotamente
que yo.

Es él, rincón...
Pensamiento
extraviado
que va al encuentro
de la misma ola
que golpea sus besos
contra mis riscos
erizos
por sus dedos.

Es roca.
Cimenta en mí.
Rompe la serenidad.
Es tempestad.
Me arrastra
por el alabastro
de su cuerpo,
fiel sendero
hacia mi carne espía.

Es silencio
a voz en grito.
Callado va,
quemándome
la estera...

y me tocan sus ojos;
y me besan sus manos;
y me habla su vientre
en lenguas de ritos extraños.

Me canta
con la precisión
del murmullo del ave
en la aurora
y me dirijo a su centro
con grácil y ágil
vuelo de águila real,
en busca
de alimento
para la dulce
entraña,
que no es otra
que la suya y la mía
mimetizando
su alborada de arena
con la ostra de mi lluvia...

Mía es
la esencia que porta;
es la mía, su abrevadero.

Somos fuentes
donde brotan
néctares de dioses
y bebemos
del mutuo cáliz.

Al sonar
de cada hora sexta,
nos perdemos
en el Olimpo
a cambio de obtener
segundos de lo tangible...
del fuego de unos labios
lejanos;
amantes y críos
de un éxtasis no consumado.



Yamel Murillo



CANTO DE HORA SEXTA©
Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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13
13comentarios 91 lecturas versolibre karma: 95

Vuelas

Vuela, ta alto como tus brazos arqueas
cuando me abres la puerta.
Como remos remontando un mar en celo.
Vuelas y te acercas al multicolor de las cometas,
inquietas por el ímpetu del viento
en turbulencias.
Regresa, aprendiz de vuelos en rasante descenso al perímetro de mi cuerpo,
contorno que agradece el ritmo de los remos
mientras el mar se agita en oleaje intrépido,
muerto de celos.
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4comentarios 60 lecturas versolibre karma: 90

Tedio

Tedio,
Aburrimiento,
Miradas de soslayo,
A una ventana ficticia,
La huida utópica,
De lo terrenal,
La erótica,
De escapar,
De las cadenas,
Que tu mismo te anudaste,
Aquí estoy atado a la nada,
Intentando volar,
Ventanas tapiadas,
Cortadas las alas,
Necesito oxigenar,
Y no mi mente,
Demasiado oxigenada,
Pero tan solo,
Entre tanta gente,
Ata,
A una soledad adscrita,
Por una decisión,
Dictada por el progreso...
Quiero...
Un regreso a lo animal,
Al amor carnal,
Caer ante el deseo,
Dejar de ser reo,
De una sociedad,
Donde la inutilidad,
Suele ser premio...
Me puede el tedio,
Y ni puedo,
Ni quiero escapar,
Ponme otra copa camarero,
Coma etílico intelectual,
Rodeado de borregos,
Solamente ruego,
Que este falso progreso,
Les haga dilucidar,
Que a veces lo bueno,
Es lo que escapa de la realidad,
Ilustrado de lo banal,
Maestro de la nada,
Intentando filosofar,
Sobre lo que no entiendo...
Quizás soy un borrego más,
Quizás un genio...
O quizás todo esto es culpa del tedio...
Este aburrimiento me va a acabar de matar,
O de volver necio.
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2comentarios 62 lecturas versolibre karma: 101

Hogar

Me he peinado al alba
con rayos de tu fuego...

Bajas sobre mi cuerpo
y derramas tus dulces almendras.
Cercas mis senos
pese a las súplicas,
advirtiendo al sol tu acercamiento.

El espejo breve nos imita.
Amanece la luz naranja y firme
de tu viril belleza
y tu boca yace
a punto de ser mi noche.
Versas de obsidiana
moldeando el cristal
y sus coyunturas...

Beberás de mi cerviz
con el fulgor de tu ingravidez,
cuando me prolongue
hasta ungirme
en tus húmedos óleos
y dibujar en los secretos lienzos...

Rebelde inconexo
del que hago propiedad
por abandonarse...
Mío.
Abductor impaciente
del remolino
de mis placeres:
¡no ignores
el amor
que escribo
sobre tu pañuelo apasionado!

Heme aquí
con toda mi blancura...
que eres mi palabra;
que me perteneces.

Acaríciame la sangre;
enloquece el silencio
para que huya extraviado.
Reconócete
en el murmurar ensordecedor
y el súbito pulso
que me invade
de tu cuerpo,

al mirarte así...
dentro de mi cuerpo.




Yamel Murillo



Confesionario II
Lunas de mayo©
D.R. 2017
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8
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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Supernova

Solo tú,
bronce eterno
del secreto cerrojo
a quien reservo
el giro
de la sola
llave.

Eres agua...
del dulce río
y de la quina;
elixir cuántico
de un sistema único,
capaz de devolver
el pasivo motivo
a las piezas
de un planeta corazón
desordenado
que no sabe
ser ni estar,
estar sin ser,
ni en ti
aun en traslación,
si no es contigo...

De ese abismo mundano
donde me llevas
hasta el mismo infinito
del desahogo
al que me elevas,
tu palabra
levanta estelas en la millar galaxia
o destruye
algún pedestal endeble
del alma...
aunque en medio
de tal destrucción
el ciclo vuelva
a empezar
y jure jurando
que por ti
cada parte
de su plenitud
poseerá,
el jamás gélido
del solsticio tuyo
o el cataclismo
del siempre
lunático
que nos arroja
fuera de su justa
rotación...


Serpentea
tu año luz
por mi núcleo estacional,
dual y nocturno...
Ve consumirse
mi atmósfera calma
y gira en derredor
renaciéndome
de tu verbo conjugado.


Surgirás
sobrepuesto y altivo;
poderoso segundero
efecto de tu báculo
sobre mi ángulo
de tiempo en el torrente,
a marcar
exacto,
con escrupulosa precisión,

tu vida definitiva...
o mi absoluta muerte
.



Yamel Murillo



Del cosmos y otras hogueras.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2016
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