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Feminidad (TonosMenores)

"... Nada más dulce que el deseo en cadenas..."

No lo busco a usted,

Busco el hombre que otra ama.

Busco sus brazos fuertes y sabios como raíces

alrededor de mi cintura prieta,

construyéndome con sus torsiones

sacándome hojas en brotes-gemidos.

Quiero encontrar sus labios

en la oscuridad de mi noche,

perfumados con su barba madura y ceniza;

para que me defina con sus besos,

para que me afirme las carnes

con los susurros de su voz...

Busco las huellas que ella deja,

es esa la llama que consume lo sembrado,

los trazos en la arcilla que otra moldea de día

y que se deshacen en mi lecho de noche,

huellas que borro con mis lluvias.

Quiero encontrar los olores;

aromas embriagantes de hembra en macho,

seducción perversa del deshacer,

del morir en el instante de borrar las lineas,

del borrarme desde adentro también,

de eliminar por un instante la ley

volviéndome loca rompiendo los sellos;

no lo busco a usted,

busco emulsionarme entre ella y usted

y deshacerme como el humo

en los deseos rotos de los tres.
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Poesía incompleta

... y entretanto...
me miras con sutileza...
media sonrisa y de una pieza,
arrimas tus versos entre mis piernas.

Y a rimas contesto, caricias con letras...
cosquillas a besos me dan tus poemas,
estrofas de sexo que frotan mis yemas,
excito el pretexto que fluye y me quema.
Y el resto, ya es nuestro... poesía incompleta...
los niños acuesto y te espero en la mesa.
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Me voy...

Me voy
con tu gesto en mis ojos
tu boca en mis labios

los sabores mezclados,
tus dedos
tus manos,
deseosos explorando...

Tu Sexo en mi,
entrando,

Temblando los cuerpos,

la sangre caliente latiendo,

el instinto suelto,
salvaje, gozando… Lola
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Últimamente

ÚLTIMAMENTE

Últimamente soy el que censa nimiedades
plácido que espera ver aparecer el aura,
líneas refulgentes que irradian a vecindades
cuando su cercanía cálida en mi se instaura.

Vórtice de efluvios contagiado me energizo
túnica de entusiasmo, placer y sensual gozo
místico saberme benefactor que atesora
hasta los reflejos de los rocíos en gotas.

Pasas rauda como hálito de sueño expirado
nubes de perfúmenes de una fémina bella
que me hacen mugir como cimarrón enjaulado
súbdito escondido tras el disfraz que me apena.

Sólo después de quedarte sin los atavíos,
grácil, auténtica, imantada, en penumbras
yazgo inmóvil entre las brumas de tu regazo
filtro haciendo vacío por entre comisuras.

Siento los aledaños de tu cálido roce
siempre con el aroma que adornan en tus sienes
ansias retóricas de insinuaciones profanas
ven mas allá del presente hasta el futuro eterno.

Vaho que acaricia la imaginación conspicua,
cósmicos pasados que no tienen un recuerdo
códigos innatos que dejan nada al mas tarde,
Príaco que navega en estímulos pudendos.

Cómplice espalda en las que dos guedejas rasguean
llenos de erotismos cuando sigo los canales,
múltiples acequias que ufana sábana cubre,
raíces embebidas de los vapores que emanas.

Óleo nativo de efluvios enceguecedores
sismo cual ebulle desde el Dios de tus adentros;
pura lava torrente para enarcar mis temples
ante paradisíaco oasis de tus reinos.

Son algazaras de mudeces en grácil vuelo
porque son esclavas de un solo y único dueño,
céfiro luchando contra enceguecido sueño
para sustituir los suyos por brazos míos.

Súplicas y engaños piden conspicuas zalemas
río de embustes lujuriosos que son lisonjas,
cartel de verdades solicitan que despiertes,
chispas refulgentes pretenden de tí contactos.

Estos mis palpos serosos no quieren despidos,
sólo bullen cíclicos remolinos de encuentros
plácidos suspiros por la natura de leyes,
pésimos venablos que rebotan en tus sueños.

Cuando de pronto, oigo palabras inesperadas,
beso suave, húmedo medianero me consuela,
grúa de preámbulos de lo que menos quiero
entre colofones, ¡Buenas noches amor mío!.
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Prosa Íntima

Soy el que censa nimiedades
en la espera de ver el aura
refulgente que irradia vecindades
cuando tu cercanía en mi se instaura.

Contagiado me energizo
de entusiasmo, placer y gozo
al saberme benefactor que atesora
hasta los reflejos de los rocíos en gotas.

Pasas y te huelo
los perfúmenes de bella fémina
que me hacen mugir como cimarrón
escondido en el disfraz que me apena.

Después de quedarte sin atavíos
ni maquillajes, solamente auténtica,
me acuesto inmóvil entre brumas
absorbo todo, haciendo vacío.

Siento la cercanía de tu roce
por el aroma que adornan tus sienes
que refulgen las mía en ansias
y no ven más allá del presente.

Hálito que acaricia la imaginación,
pasados que no tienen recuerdos
y dejan nada al mas tarde,
el ahora de estímulos pudendos.

Espalda en las que guedejas son cómplices
de erotismos cuando sigo canales
que la ufana sábana cubre
atizando los vapores que emanas.

Vahos enceguecedores
que ebullen desde el Dios de tus adentros
para enarcar mis temples
al simular rizar tus vellocinos.

Algazara de mudeces revolotean
porque son esclavos de un solo dueño,
que luchan contra Morfeo
al sustituir los suyos por brazos míos.

Engaños que piden zalemas
embustes que son solo lisonjas,
verdades que solicitan que despiertes,
chispas que pretenden de ti contactos.

Mis palpos no quieren despidos,
sólo bullen en remolinos de encuentros
que lamentan la naturaleza de las leyes,
flechas que rebotan en tus sueños.

Todo enervado heme resignado
cuando volviendo tu cara sin ojos,
emites tenues brisas,
opérculos que anuncian calideces.

Convecciones que inhalo largamente
hasta el requiebro de mis alvéolos
para propasar con suspiros huidos
desde labios proyectos.

Mensajes suplicantes
piden relajar tus pestañas foscas,
y permitas a los ases del velamen
liberar las sombras grises de los dos.

Cuando de repente, lo inesperado,
un beso suave y húmedo me consuela,
preámbulo de lo que menos quiero;
despedida, buena noches mi amor.

Mi peso hace centenas en la almohada
ocultando las orejas a los sonidos,
entre pliegues de inodoros lienzos
aunque a mi lado te creo lejos.

La fantasía deja de ser tal
cuando me siento un octópodo,
tus miembros me envuelven
invitando a sumarlos con los míos.

Realidad suprema que brota
al estrecharnos entre pezones
que paralizan los tiempos
cuando las caricias son el verbo.

Erizamientos que enrojecen al inicio
y pronto palidecen labios resecos,
anunciando el clímax cercano
al alcanzar en horcajadas tu olimpo.

No hay peligro que me aceche
que pueda relajar mi atención
de la fijación en tus humedales,
arenas movedizas que me engullen.

Pretendo prolongar mis ahogamientos
pero sumiso sin conciencia
doblego mis fuerzas ante las tuyas
para burbujear magmas hasta el firmamento.

Siempre entre furtivas ayes
los humores obligan suspiros
en mutuos agradecimientos
que a flor de piel bullen como incienso.

De juramentos sin fines de tiempo
que hacemos en pergaminos del pensamiento,
que entre tú, el cielo, y yo, la tierra,
siempre abra la simiente del universo.

Tal naciente emana esmegma
que tañen belfos frugales
como pétalos de rosas,
invitándome a producir mieles.

Mucinas coloidales que imantan
atrayendo todo mi ser hacia la vereda
asombrada en pelos púbicos
y la hez nubla tu ara.

Cáliz escondido en previo cenáculo
contentiva de lo que yo quiero,
persigo, reclamo, en pleno vorágine
razón de mi almizcle, venero de tu esencia.

No hay fuerza por celestial que fuese
que apacigüe el candor fluyente,
ni doblegue mi enhiesta presencia
hacia la hostia derretida en el altar vaginal.

Todo poderoso, humilde te invoco
a que algún pretendido humano
reniegue que al pacerse en su amada,
perjure, olvide cualquier plural.

Porque entre el nosotros,
ungidos en la plenitud del orgasmo,
no hay tiempo, solos entre la nada
somos uno, el ahora, el todo.

Cuando los efluvios se resequen
el futuro empieza sus recuentos,
acortando la relatividad de los momentos
que conducen no solo a sensuales acercamientos.

No hay visión ni prodigiosa memoria
que recuerde los detalles íntimos
de la última efervescencia
que sustituya la esperada próxima avenencia.

Declarado he de vocear
que no existirá envidia mundana
que altere la prora de miramientos
al único puerto que son los ojos de mi amada.

Ella habrá de ser el manto sagrado
que veraz absorberá mis figura,
ideas, querencias y anhelos
existentes entre nuestras mentes y cuerpos.

No halla bajo cielo, sino solo yo
entre sensualidad y sexualidad,
pasado y futuro, exista otra verdad
que la necesidad de sentirte cerca.

Para solazarme, como un molde
he de transformarme en odre
que lleno de continuo en tu presencia
con la marisma de tu cuerpo.

Con mi boca he de susurrar
palabras inentendibles, solo hiatos,
que me unan a tus comisuras
en preludio a los sones de tus pálpitos.

En círculos concéntricos hago giros,
circundando las periferias de tus senos
para enviar misivas a otros lugares
deseando por milímetros escrutarlos.

Cuando papilas curiosas hacen diana
en oráculos que cambiaron los colores,
no hay frenillo que impida reptar
a la cima y la abandere con un lamido.

Esa montaña que hace temblar
produce en la espalda requiebros
al conducir por laderas a bajíos
caricias que en manos cabalgan.

Pulpejos adivinan las fronteras
de los tensos afluentes
que en avalancha indican el cause
hacia donde hállese el remanso.

Tibiezas se hacen calenturas
transformando jugos en melazas,
dulzuras aleteadas por intuición
en la paila que reverbera la pasión.

Eres el continente que me redescubre
cuando navego surcando oleadas
de mimos que sobreponen encrespada
la quilla en que se ha trucado mi navío.

Alegría toda, sopores hacen neblinas
para sostener en filigrana lo acontecido,
regodeándose las sonrisas cómplices
que evaporaron las soledades.

Viendo la carpa del firmamento
tendidos juntos nos halagamos,
alisándolos la epidermis, otrora hirsuta,
con ensalmo de falanges.

Endorfinas que premian la seducción
ensombrecen nuestras pupilas con telones
que pestañean pidiendo sosiego
a los amantes que en paz mueren en sueño.

Muerte corta de horas noctámbulas
pregonan en el naciente los brillos
que el irradiante encandece
anunciando plena a mi cupida.

Al ver tu desnudez izada a la mía
nos damos la bienvenida por renacer
entre nosotros la gracia de la vida
que hasta la lontananza hemos de tener.

Recicladas libinidades afloran
por los poros que rebozan escancias,
que se llenaron en el estanque del descanso,
para buscar de nuevo las huellas de mis besos.

Sin memoria como un núbil
me desplumo en miles de ojos
como galante pavo real danzante
cortejando con delicadezas y sin abrojos.

Al dar fe que nuestra comunión
la cantamos a cuatro vientos,
no somos unos, sino cientos
como espejos enfrentados en infinita unión.
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Otros versos

Escribo versos en tus carnes
cuando arde mi piel
esa fiebre que enloquece
con sus pupilas dilatadas
y los colmillos sedientos de tu boca
solo de tu boca

Versos embriagados de tu aliento
que penetran por las venas
avivando la quietud de mi sangre
y la danza de mis huesos
hasta desfallecer en tu cintura
solo en tu cintura

Recito versos en tu alma
en noches con aullidos de lobos
en días pintados de truenos
es cuando lloro tu ausencia
solo tu ausencia

Versos que me llevan a ti
que me recuerdan a ti
que me hablan de ti
solo de ti
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2comentarios 57 lecturas versolibre karma: 98

Sabor

Sabor,
a la menta de tus besos,
a ginebra y mil excesos,
al dulzor de tu saliva,
tu piel aceituna, a oliva,
y a intenso sabor a mar…
cítrico, almeja y sal.

Tus ojos, aroma a ron,
que vierten lágrimas de licor,
calmantes de la áspera sed
en los bares de mi embriaguez.

Sabor,
tu cuerpo excelso, a vainilla,
a picante tu mirada
que quema como guindilla,
todo el sexo a mermelada,
y tu lengua, a piperina,
o a una ácida mandarina.

Tus pechos, las uvas de la ira,
flanes glaseados de mentira,
y queda un postre que se espesa,
con la nata sobre tu fresa.

Sabor,
tu cuello, a afrodisiaca canela,
los pezones, a tiernas cerezas,
tu boca, a carnosa ciruela,
y no verte…, regusto a tristeza.

Tus labios me saben miel,
tu olvido…, a amarga hiel.
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Adivina

Adivina el color
que viste tu pasión
hambrienta de carne
de bocas que buscan
cómplices de miradas
preludios
de silencios con susurros

Con celo y delicadeza
cubren
el secreto de tus delicias
y la intimidad de mi cuerpo

Sean rojas, verdes o negras
tu mente
las dibuja seductoras
entre mis piernas
deslizadas por tus dedos
con el roce de la caricia
aromas, humedades
fluyen
como gotas de rocío
y tu instinto aprisiona
con ansia adictiva
perfume
que te embriaga
entre el deseo y la locura

Cierra los ojos
esculpe mi figura
y adivina el color
que viste tu pasión
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3comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 94

Erótica

¿Y si intento fundir tu alma entre mis manos?
Como una nube piroclástica,
atraparte en un abrazo
que nos fusione como estatuas,
talladas en la misma piedra.
Con nuestros cuerpos enlazados,
en una espiral de erotismo eterno.
¿Y si te beso?



@asteropea
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6comentarios 52 lecturas versolibre karma: 104

Ahora

Ahora quiero que sepas
quiero que sientas
quiero que veas
quiero quererte
quiero tenerte
sentirme viva
y vibres
quiero tenerme en vos…

Ahora que nada es ruido
que todo calla
que está oscura la noche
que de envidia se fue la luna


Ahora es nuestra hora
sin tiempo y desnuda…

Ahora
que todavía somos deseos
que nos sentimos
que nos buscamos
que nos sabemos
que nos gustamos
que nos tocamos,
en nuestros cuerpos
en nuestras bocas…

Ahora
que los besos nos mojan la boca
que las manos inquietas
nos llaman a deshoras
por eso amor, es ahora…


Ahora que mañana es futuro
y que ayer se fue sin gloria
ven y hagamos que los cuerpos
sin pudores se besen
se toquen y se mojen…

Ahora que ya sabes
que el deseo nos desborda
y me piensas todo el día como yo, ven
y ámame, como última vez amor
ahora y toda la noche (Lol@)
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10comentarios 119 lecturas versolibre karma: 105

Un momento en ti

Si por un segundo me dieras tu cuerpo, me dieras tu mundo y lo que en él existe, si me dieras tu desnudez y lo profundo donde habita tu ser, si me entregaras tu espalda y tu abdomen, tu cuello y tus senos, haría de ello un sublime suceso, y entre besos y cómo un destello penetraría tu alma, y con calma, agarrado de tu cabello, sintiendo en mis muslos tus nalgas, cómo quien cabalga en el alba, cómo quien desbocó el río y abrió tus fronteras, cómo un soplo de paz verdadera, me desvío sin rumbo hasta perderme en tus praderas, y como tormenta de invierno, cuando ya tu ser sea mío, mojaría tu cuerpo con lo impío, ahí, en la tranquilidad del evento, miraría a través de tus lentes, y viviría un momento...
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2comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 110

Deja

Déjame verte,
pero no como se mira lo banal o simple.
Permite que te observe y en ese trayecto,
déjame aspirarte, poseerte.
Hoy te quiero para mí,
para agrandar el silencio de no tener algo que decir.
Deja que los besos, los castos y sucios,
hagan renacer la Nada y el Mundo…
Deja que sea el viento,
que arranca las notas más bellas del saxo.
Porque hoy te escribo,
como cada tarde, como cada noche,
tras línea y espacio, entre punto y coma,
tú mi gran novela,
entre verso y beso…
Deja que mis labios reciten tus poros,
quiero susurrarte las palabras mudas que llaman deseo.
Y seremos libro,
ensayo de un cuento,
y seremos rima, sueño y mariposa,
seremos el todo, en una mirada, cómplice y hermosa,
seremos así el genuino orgasmo, devora-palabras,
un canto, una oda, una carcajada.
Por último deja,
que el tenue suspiro, nos cubra de amor,
en el gran milagro de ser uno mismo.
Y cuando tu nombre celebre mi boca,
brotará un perfume puro, inmaculado, desde el corazón.

© Deja | EPadrón | México
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16comentarios 95 lecturas versolibre karma: 86

utopía

I

Me provoca arrancarte la ropa,

Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,

Huelo tu miedo,

¿Puedo?

Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,

Juntar tus pensamientos con los míos,

Y quedarnos así por la eternidad,

Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío

De nuestras almas en pena.

II

Lentamente aboco mis labios carnosos a tu cuello…

Tu pelo se desliza por mi cuerpo.

El deseo vorágine nos incita a seguir…

Eres un universo.

¡Quiero conocer tu alma!

III

Nos arrojamos al abismo y…

Desfilé en tus curvas.

En medio del silencio gemimos hasta el cansancio.

Nuestros cuerpos se combinaron,

¡Soy una víctima de tu sexo!

IV

En la mañana un epitafio en el espejo:

Esta noche no me esperes,

¡Ya todo se acabó!

Me gusta lo sublime pero fugaz…

¡Soy como la libertad!

Anhelada por todos pero una utopía,

Voy a ser la utopía de tu recuerdo…
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Notas eróticas

Mi ser está lleno y tiene tu nombre.
Cada parte de ti se hace deliciosa cuando se mezcla conmigo.
Me gusta que me toques y que me mires.
Me gusta verte a los ojos
Me gustan tus ojos, son la puerta de entrada para mis deseos.
Me gusta sentirte cuando estoy arriba, sentirte a ti adentro mío
Sentir como chocan nuestras piernas cuando la velocidad acelera
Me gusta sentirte y que me abraces
Abrázame mucho, no me sueltes.
Fóllame mucho, que me gusta.
Fóllame y mírame a los ojos, fóllame y bésame.
¿Te gusta? Está llegado el final y el sol va a esconderse
Quiero sentir tu caliente y jugoso semen en mi, quiero sentirte y saber que conmigo estás feliz.
Te quiero a ti.
Fóllame, que el tiempo es corto y contigo no tengo reloj.

2018
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Esplendente

El bálsamo para todo es agua salada:
sudor, lágrimas o mar…
Isak Dinesen

…igual a las mareas que por ella suben
como a un acantilado.
Charles Baudelaire


Aquí va tu agradecimiento al mar.
Por acá, dejas tus solubles joyas:
lágrimas del crepúsculo nublado.
Allá, la marea menor de zapatos
trazo de estelas inimaginables.
La ropa: parda bruma, grises olas;
tu sostén, desleído en esta orilla.

Todos los mundos de nuestras edades
juventud y vejez se arremolinan.
De ajenas latitudes llega el bálsamo:
con su bajamar de lunas congrega
esta claridad de tu ser perfecto… 
torrente cual cresta de marejada
y estuario tibio de los días solares:
resuello contenido entre tus senos.

Desnudas al cenit horizontal.
Desnudos, somos nocturno bestiario.

De entre las mareas a la luz de luna
la plenitud deviene con tu olor:
retumbo de corrientes abisales
y ese resabio es la otra saliva.
En comunión de las aguas saladas,
oceánico es el origen del mundo;
entre los muslos ceñida humedad
y el jadeo, nuestra agridulce arena.

No es nicho ni espuma en busca de ahogo:
es un suave soplo al plexo solar.
¿Ave Fénix, tal vez, que se repite
en ajenas riberas de los otros
y en nosotros es única y puntual?
¿Dónde están los límites de los cuerpos
que se diferenciaban por caricias
en temeridad y timidez pródigas?

Al amparo de tu ardiente templanza
no olvides los esplendentes momentos.

Aquietado el pecho con la penumbra
en algún arrecife de estas sábanas
mi humanidad, zozobra demudada.

Alejandro Sandoval Ávila
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Erótica

¿Dónde quedó tu mustia sonrisa plasmada?
Lo efímero de tus ojos vacilantes,
del manantial de tus rosas naturales,
el bosquejo de tu fascinante retrato.
Ya me imaginaba que mis dedos se quebrantarían.
¿Cuál artista ha de poder plasmar tu mustia sonrisa?
Deseo esforzarme hasta la muerte,
para regalarle a este lienzo tu fiel imagen.

Erótica hallo tu mirada, tus ojos,
tu cabello, la forma en que tú vestido,
rosa tu piel, al moldearlo a tu antojo,
la seda se inunda en tu aroma y tu paz.

Tus labios recorren sin sentido mi mente,
unas marismas de sensaciones se arrastran en ella.
Mi corazón lamenta no poder beber de tu sangre,
para alimentar mi seco espíritu con tu estela.

Tu terca sonrisa me recobra el pensamiento,
en una duda eterna: ¿por qué tus labios no adornan,
y tu rostro no acompaña ese gesto,
casi fingido, partido en mil pedazos?

Tus manos repletas de añorados roses,
inexplicables caricias, mundanos deseos.
De desear algo tan puro, casi divino,
debería de ser un dios, quien te amara locamente.

Erótica hallo tu figura disimulada,
que parece la clave de tu existir entero,
o el suave posar de una reina.
Pero, ¿de dónde puede nacer ese silencio?

Mientras fijo cada trazo sigo imaginando,
¿Cómo copiar una obra de arte como tú?
Obra de arte en carne y hueso, ¿Quién pudiera?
¿Quién pudiera imaginar tan bella simetría?

Teniendo noches enteras para lamentarme,
que cada minuto que corre siento más dolor.
Viendo tu silencio, escuchando tu silueta,
tornando todo del color de tu piel.

Erótica, tu certera y escondida tristeza,
que cual artista que soy noto disimulada,
en tu frente amplia al tornarse sombría,
tus cejas finas al mirar hacia arriba, la luz.

¿Seré fiel a tu dolor o desistiré?
Tu mustia sonrisa me enferma,
entre tu cabello color café,
femenina extensión elegante.

Y hoy no puedo decir si estoy enamorado.
Temor me da admitirlo a mi mismo.
Te he conocido desde niña,
a través de cada retrato, y hoy ya eres una mujer.

Siempre he podido retratarte, mas no hoy,
que mi mano tiembla al ver tu victoria,
sobre tus caderas bajar hasta el suelo,
y entre salir una de tus piernas de terciopelo.

Erótica, tu cuello de cisne,
adornado con ese collar de tus quince primaveras,
que duerme acostado sobre tu amado septiembre,
bendito mes en que la luz viste.

Hasta opacas la rosa que adorna,
tu cabellera soñada, calor en el invierno,
dulce néctar de tulipanes,
en la crudeza del frío invierno.

Y como tal meces tu belleza sobre mis ojos.
Mis ansias se ciernen sobre tu cuerpo,
pero cada vez que deslizo mi pincel,
siento no ir a la par con tu cuerpo, que me ofende.

Pero es tu tristeza la que me intriga,
mirándome fijamente, solemnemente.
Sé que mañana te irás a casar con el mejor postor.
Déjame plasmarte por última vez a solas.

Déjame hacer mi último recorrido,
déjame buscar mis últimos suspiros en tu cuerpo.
Deja que este recuerdo no quede solo en la memoria,
Permíteme navegar por última vez tu alma.

Erótica te levantas sobre mí,
inclinas mi formidable talento envidiado,
lo haces trizas sobre ti,
y satisfaces lentamente mi último deseo.

Sabes pues que este día,
me invade una profunda ira,
repleto de recuerdos contigo,
me deberé ahogar en tus retratos.
Y cada día que pase tendré,
tus dulces rostros en la galería de mi corazón,
pasearé y dormiré con ellos la vida entera,
pero esa mirada tuya la guardaré en este lienzo,
como una prueba de tu verdadera ambición,
y tu mustia sonrisa, como la tristeza por tu equivocación.
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Hagamos el incendio

Hagamos el incendio
Espantemos a todos los ciervos
Usa tus ojos fogosos en mi cuerpo desnudo y puro como una pradera virgen
Mira a todos corriendo despavoridos y apresurados en irse.

Haz que todas las flores queden calcinadas por el deseo y gemidos,
No temas en prenderte, ya por aquí no hay fluidos
Las chispas van saltando poco a poco,
No tengas miedo, quiero que tus manos y pies se pongan furiosos

Pirómano mío, baila esta humilde serenata al son de mi volcán.
Cuando estás junto a mí, cálido y blando es el metal
Deja que los árboles colapsen y suenen los crujidos de mis ramas derrumbarse.
Pido más y más dinamita dentro de la mina, explota como si de pólvora se tratase

Besa cada margarita en llamas y cada lunar perdido por esta llanura,
Deja en la ciudad tus pensamientos y cosas absurdas
Te cuido para que no te consumas, mis llamaradas te usan cual oxígeno,
Tienes a mi cuerpo en esta humilde selva tendido

No escuches lo que digan, esto no es peligroso,
Otros juegan con amor y no dicen nada,
Otros juegan con mujeres y nadie al final paga
Así que concéntrate en el meneo de mis ondas rojas, puras como mi melena llena de secas hojas
Ya tu cuerpo comienza a ser ígneo, empieza el danzar de estas dos almas en el infierno
No te sofoques, me gusta verte activo en esta gran hecatombe,
Salvaje y apuntador mi tenaz hombre

En el vaivén de nuestro cuerpo, apresurado y acalorado sueltas ascuas, hagamos este bosque nuestro
Humo y desastre se ve desde la lejanía, ellos no entienden nuestro paraíso,
Buscan deshacerse de lo que tanto hemos destruido

Tus ascuas se convierten en llamas y tus llamas en llamaradas,
Veo tus ojos rojos y la gasolina no tarda en llegar
Incendiándome más, no me quejo de haber jugado y quemado el bosque contigo, mi eterno divino

Seguiré en tu cuerpo como un fatuo fuego, aunque intentes apagarme con un diluvio, el humo seguirá a tu memoria hasta que vuelvas a encenderlo, este es un momento único y etéreo.
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Antología poética de una neurótica

Soy una mujer etérea que vuela de vez en cuando, se oculta bajo la caverna de un vestido elegante. Me gusta la calma y tranquilidad, pero a veces el ruido esta en mi cabeza. Hay una voz que me habla ¿Será mi consciencia? O estoy loca.



Melancolía

1.
El inconmensurable silencio de la noche perturba mi sueño,
La perenne somnolencia ataca mi cuerpo,
¿Dónde estoy?
Un suspiro eterno se escucha en la habitación,
Mis manos sudan, pero no hay temor,
¡Soy un ser melancólico!
¿Todo está en mi cabeza?
De repente me encuentro en ataraxia,
¡Bienvenido!
¿Quién eres?
Yo soy tu.

2.
En aquel lugar de los sueños…
Una pequeña pluma se balanceaba de un lado para otro…
El viento la arrastró sublimemente…
Las partículas de luz se dibujaron en el mapa…
El mapa de la vida…
Con el tiempo sus fibras se hilacharon…
La plumita no pudo volar más.

3.
Anochece y la indeleble marca del deseo me permite otro vuelo al pasado,
Un suspiro etéreo se escucha en algún lado,
¿Quién es?
La habitación se llena de luz inefablemente,
Al parecer ya salió la luna,
El escalofrió que parecía eterno desaparece,
La melancolía aún persiste.

4.
En medio de la melancolía,
Un chillido me llama,
¿De dónde procede?
Emerge de una nube,
¡Debo atender el llamado!
Creo que es el cosmos de mi mente,
Me requieren.

5.
Esta noche no me esperes,
¡Ya todo se acabó!
Me gusta lo sublime pero fugaz ,
¿Por qué lloras?
Susurro….
¡Soy como la libertad!
Anhelada por todos pero una utopía,
Voy a ser la utopía de tu recuerdo.



6.
Un alma en pena soy,
Aún no he pagado la condena,
¿En cuántas vidas he fallado?
¿Si son mis manos?
O solo es un recuerdo,
¿Si son mis memorias?
O hacen parte del castigo.

7.
La luna se fue…
Todos se van,
El sol se fue con ella…
Un leve aroma a café
Me invita a soñar
¡No sufras más!
Siempre hay solución,
Te esperamos al otro lado del umbral,
Donde los sueños persisten y la eternidad abraza.

8.
Quiero mudarme de planeta,
Donde las personas no me estorben,
Quiero mudarme de planeta,
Donde el ruido no perturbe mis oídos,
¿Este es mi planeta?
Quiero mudarme de planeta,
A uno más verde y sano,
¿Dónde está ese planeta?
Más allá del cosmos
Junto al silencio y la utopía.

9.
Si me llaman no estoy.
Voy volando…
Sobre la tierra donde el mañana huele a limón,
Allí no hay dolor ni abismos.
Sus prados son de color verde intenso,
Sus mares tienen los peces más sublimes,
La maldad solo existe en sus pesadillas.

10.
Quiero morir…
Antes que se extinga el último animal,
Aquellos monstruos humanos no tienen compasión
¡Que sigan viviendo en su zurullo!
Ojala algún día se haga justicia.



11.
No encuentro amor en mis palabras,
La mirada llena de mierda
Los suspiros vacíos
El silencio dormido
¿Hay alguien allí?
¿Alguien para mí?
el nocturno preludio de su vida
La cama vacía
La nevera llena
una cosa lleva a la otra

12.
Recuerdo las caricias que me diste un día…
La punzada en el alma es cada vez más fuerte…
¿Qué paso?
¿A dónde van los besos eternos? Marcados por la noche sofocante
La ansiedad me invita al vacío…
Hago catarsis y la melancolía me invita a dormir eternamente.

13.
Hay un lugar donde la llama no se apaga,
¿Allí puedo volar?
¡Mis ansias no aguardan!
¿Puedo hacer arder este mundo?
¡No!
Debes vivir en desgracia,
Pronto renacerás como el fénix
¿Cuándo es hora de renacer?
Cuando las ansias se calmen,
Los sueños aterricen,
y…
¡El corazón deje de latir!


Erotismo

14.

Con una mirada penetré la tuya…
Huelo la dulzura de tu ser a kilómetros…
Su cuerpo es un fugaz manjar…
¿Puedo tocarte?
Quiero que me fatigues con tu perenne majestuosidad…
¿Podemos mezclar humedades?
¡Aquí estoy!
Danzaré en tu cuerpo para que no me olvides…
Solo si quieres.

15.

Un impulso me domina. Aproximo mis manos a su cintura,
¿Puedo hacer el amor con la silueta?
Necesito una mirada, no la encuentro. Solo es una silueta.
Quiero más, un movimiento delicado pero placentero,
Una piel ardiente pero suave,
Un erotismo sincero.


16.

Estoy parada a dos pasos de tu cama,

Un calor me invade,

¿Cuánto demoraría mi boca en rozar la tuya?

Mi piel te desea, Mi mente te desnuda,

Quiero caer en el abismo de tu sexo,

Imagino mi lengua recorriendo tus piernas,

Escucho un susurro de la luna,

¡Vete ya!, la efervescencia desaparece

Salgo de la habitación con tu imagen tatuada en mi recuerdo.


17.
En medio de la noche puedo ver tus sueños.
En medio del sudor, puedo oler tu piel.
Tus labios carnosos recorren mi cuerpo.
La luminiscencia deja perpleja la habitación.
¿Puedo verter tus ansias?

Amanezco tendida a tu cuerpo
Eres mi océano de pasión.

18.

Una mano recorre tu cuerpo…
Una mano acaricia tus labios…
La pasión brota de nuestra piel.
Escucho un leve gemido,
Se vuelve melodía para mis oídos
Lentamente bajo mis manos por tu espalda…
Toco suavemente tu parte más carnosa
¡Me gusta!
¡Te gusta!

19.

Me provoca arrancarte la ropa,
Pasar suavemente mi lengua por tu cuerpo,
Huelo tu miedo,
¿Puedo?
Quiero que nuestros cuerpos se fusionen,
Juntar tus pensamientos con los míos,
Y quedarnos así por la eternidad,
Para que ya no lamentemos la soledad y el vacío
De nuestras almas en pena.

20.

Quiero desfilar en tus curvas,
Dominar tus sentidos…
Mis labios arden.
Tu cuerpo está tan frio
Podemos fusionarnos con la noche,
Arrojémonos al abismo,
Allí nadie nos encontrará,
Y en silencio gemiremos hasta el cansancio.



21.

Me gusta cuando te jalo lentamente por el cabello,
Eres una diosa,
Quiero subir nuevamente a tu trono
Y hacerte mía por unas cuantas horas.
Eres como una cereza,
Pequeña pero dulce,
Pequeña pero sabrosa,
Si me miras me derrito,
Si me tocas suspiro,
Haz temblar nuevamente mi mundo.

22.

Me gusta el sexo en las mañanas,
Puedo verte como realmente eres,
Sin adornos ni maquillaje,
Eres humana,
Llena de imperfecciones.
En tus ojos puedo ver el océano
En tu cuerpo la dulzura de las frutas.

23.

Me declaro una víctima de vos,
Con tu aliento caigo en el deseo…
Con tus manos caigo en el pecado…
Tu pelo se desliza por mi cuerpo.
Nuestros cuerpos se combinan y luego te vas….
Soy una víctima de tu sexo.




24.

Dejarme rastros de saliva en esta mi piel esta seca y agrietada por el dolor…
Sofócame con tus ansias y derrite me con tu mirar…
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.


25.

Quiero sentir tu piel...
Dormir en el Crepúsculo de tu pecho...
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar....

26.

En la lejanía mi mente te desnuda
Tienes un olor embriagante!
Eres un mundo de claveles rojos.
Fruta dulce…
Me gusta tu cuerpo, me gusta tu alma
Tu piel es un sendero de caricias…
1...2...3 lunares
¿Puedo seguir contando?
No tengo mucho para ofrecer…
¡Puedo regalarte mis mañanas!
17.
Un beso marcado por el deseo…
Un momento incandescente, inefable
Tu boca suave y dulce,
Vuelo…vuelo…vuelo
Me aproximo a tu alma…
¡Estoy en limerencia!
Me gusta tu elocuencia
Este sentimiento inmarcesible
¿Tendrá un desenlace?

27.

Hoy sentí tu mirada penetrante en medio de la oquedad
Los olores llenaron mi habitación
Peregrino rápidamente a aquel día…
Su seductor cuerpo parecía una galaxia…
Delgada silueta que te acompaña y luego se desviste ante mí ser
Tus manos ardientes me llevaron al infinito
¡No dejo de suspirar!

28.

Quiero sentir tu piel…
Dormir en el crepúsculo de tu pecho.
Mis manos buscan piel
¿Dónde te encuentro?
Tu sudor huele a campo
Tus ojos me incitan a lo perverso
Si me permites puedo continuar…

29.

Déjame rastros de tu saliva en mi piel que esta seca y agrietada por el dolor.
Sofócame con tus ansias y derríteme con tu mirar.
Mientras ardemos en pasión repite mi nombre más de cien veces para que no se borre nunca de tu ser.
En mi boca puedes sembrar el deseo,
Cultivaremos sueños y en la penumbra del olvido volaremos.

30.

Aquella piel sin sombra era un sendero de pasión
Las mariposas revoloteaban en la alfombra
Compartíamos la habitación con dos cadáveres sin rostro
Huele a sangre....
Huele a humedad...
Ese momento inmarcesible en medio de la muerte
Nos lleva a un laberinto sin salida
dos almas unidad por el sexo
Dos almas unidas por la adversidad


Poemario: Tatiana Lopera



Dibujo: Ludwing Escandon
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ᑭEᖇᖴEᑕTO

Tienes el nombre perfecto. Eres perfecto. Tus manos poseen fuerza, fuerza que invita al deseo de ser tocada por ellas. Firmes, tensas a puños cerrados entre brazos cruzados; arduas, vitales; dominantes de la debilidad de los míos...

Mis rodillas flaquean ante tu postura lejana y maldigo mi subordinada cobardía. Te escribo líneas blancas entre muslos, sin dedicatorias expresas; con tu nombre cerrado al calce, sobrio e inquietante pero abiertos al temor de descubrirte por entero a mi merced dentro de mis besos.
Al llegar el turno de tomar el trono, lanzas a mí tu pan como a espectadora de la Roma de tu circo. Apenas esconde la túnica de mi hambre el pezón erguido despierto en mi suspiro.

En el comedimento,
a la zafiedad
le apetece la extrañeza
de dos pieles que se inhalan,
con premura y sin olvido...




Yamel Murillo


Confesionario II
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Cautivo de

SERÁ por su cuerpo dormido
bajo la leve prenda

o tal vez por la compañía
de su perfume de Anaïs
de Cacharel fuerte y tónico
como el anís
que embriaga a tu frío
como una ofrenda

deja que la luz del alba
a su lado te sorprenda
como una mujer desnuda en un balcón
de París

no sabes qué hay en ella
que te tiene cautivo:
de ella bebes el remedio y te da sed
de envenenado

será para bien o para mal:
nada es definitivo

pero buscas

como un animal en un rincón caliente
sentir con sus caricias
mitigarse en tu costado
aquella soledad herida
que callejeaste entre la gente.
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