Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 19, tiempo total: 0.021 segundos rss2

120 km/h

Desee tener lo que el mundo me pedía,
hoy vagabundo de mí surco otras etapas,
soñé con imaginar donde me perdería
mientras tú con tu cuerpo me tapabas.

Mi mundo interior está a salvo bajo tus mantas,
aun cuando no subía las persianas pasaban los días
y las noches a los peligros sucumbían,
lucharemos contra lo que haga falta.

Hoy sólo quiero ponerle a la muerte trampas
para que caiga como yo caí en la melancolía
con unos ojos desolados como ante las largas

luces de un coche a 120 km/h en la autovía
que imparable contra la vida empuja y carga
como si al no sentir nada hiciera que no existía.
8
sin comentarios 32 lecturas versoclasico karma: 83

Reminiscencia de invierno (parte VI)

En el check-in asistido por computador del aeropuerto, Solomon se siente como pez en el agua. Para Salvatore sin embargo, es como un proceso sin alma, extraña los tiempos en que una señorita amable le atendía en un mostrador; en esto él es todavía chapado a la antigua. El vuelo a Monterrey no toma más de noventa minutos (la última década de avances aeronáuticos no ha pasado en vano). Solomon está tan desvelado luego de una intensa madrugada conquistando reinos en Dota 9, se queda dormido de inmediato y ronca durante todo el camino. Salvatore, también está trasnochado pero no concilia el sueño en su asiento, de hecho nunca ha podido dormir en un avión, incluso cuando viajó a Alemania. Ha sido y sigue asediado por la incertidumbre. ¿Qué encontrará en Monterrey?

Salvatore había investigado ya que esa tarde tenían una presentación comercial (para incentivar las ventas) en el edificio de Remembrance. Mientras tanto, se hospedan en el Holiday Inn Monterrey Valle. Solomon continúa durmiendo el resto de la mañana, hasta pone el rótulo de "no molestar" en su puerta. Salvatore se recuesta, pero sigue pensando en el incidente de su pasaporte extraviado y esa hoja fantasma, digitalizada en la nube, con un sello de Monterrey. Piensa en Alessandra, en sus besos, en su cuello; y por un instante, vuelve a sentir en sus labios, el oasis de su ombligo y ese recorrido por los delicados trazos de sus piernas y por la alucinante curva de su derriere. Su paladar se endulza ante la evocación del sabor de sus pezones. Recuerda sus ojos, esos profundos ojos café oscuro donde él podría perderse el resto de su vida. “¿Qué estará haciendo esa mañana de sábado?” es una pregunta que ronda su mente mientras se queda dormido, aunque no más de media hora.

Solomon y Salvatore tienen un hambre voraz al mediodía. No desayunaron nada en el avión. Bajan al restaurante del hotel y se comen una buena cantidad de tacos al pastor bien enchilados. A Salvatore se le da bien el picante en la comida, Solomon en cambio tiene la cara enrojecida, una lágrima sale por su ojo izquierdo y en su lengua, hay un incendio que tres cervezas corona no son capaces de apagar. ─No bebas más por favor, te necesito sobrio en la presentación ─le dice Salvatore─ creo que hay secretos oscuros en la tecnología que usa esta corporación, seguro que tu agudeza de hacker ha de captar algo que yo jamás podría ver ─Un vaso de agua con hielo, urgente ─le grita Solomon a un mesero que va pasando cerca.

Un taxi verde los lleva velozmente a su destino. Un edificio de unos siete pisos a pocos kilómetros de la zona industrial de Monterrey del parque Fundidora. El taxi es un sedan Nissan que se les antoja pequeño, pero es un auto del año y de verdad se siente como nuevo. El conductor responde un par de llamadas con su auricular bluetooth durante el viaje y no deja de decir cosas como: “güey haz esto”, “¡no seas güey!”, “¿qué te dijo ese güey de mí?”, “te dije que no volvieras a ver a ese güey”. Parece que todo su vocabulario gira alrededor de esa palabra “güey”. Solomon tiene amigos Mexicanos pero no había escuchado que usaran tanto esa muleta al hablar. Entre llamada y llamada les habla de lo que él considera atracciones turísticas en el camino. A Solomon solo le llama la atención lo caprichosa forma del cerro de La Silla, Salvatore está absorto en sus preocupaciones, realmente no ha puesto atención a nada.

El edificio de Remembrance es totalmente asimétrico en todos los sentidos, tiene dos caras revestidas por completo de vidrio que asemeja espejos que reflejan todo a su alrededor. Una cara totalmente tapizada de ladrillos de un café quemado y otra cara que parece un inmenso césped vertical. Una de las caras de espejo, a ratos, según la intensidad de luz, parece esbozar la silueta de una neurona. Allí los reciben anfitrionas sumamente amables y atractivas. En un salón de conferencias les dan una presentación general de los servicios de la corporación en una pantalla que es literalmente de 360º. Una de las anfitrionas toma un grupo (Salvatore incluido) y los lleva a un recorrido por todas las instalaciones del edificio. Las áreas tecnológicamente impresionantes son las que principalmente se muestran, nadie quiere ver las oficinas de contabilidad o de recursos humanos. Otra anfitriona toma otro grupo, donde va Solomon. Los recorridos pretenden mostrar las mismas áreas, pero en orden distinto, en grupos pequeños es más fácil apreciar, comentar, preguntar y responder inquietudes. En noventa minutos concluye todo. Cerca del 20% de los asistentes terminan comprando paquetes de servicio.

Temprano esa noche, Solomon y Salvatore se van a cenar a un lujoso restaurante en el centro de Monterrey. “Allí sirven un cabrito de primera” les dijo el encargado del mostrador del hotel antes de salir. Salvatore sabe que tiene que consentir a Solomon un poquito, que le está pidiendo demasiado, considerando que ni siquiera son amigos y hasta hace muy poco, ni se caían bien. En el restaurante, precisamente piden cabrito para cenar acompañado por unas cuantas cervezas corona. La cena en verdad es deliciosa. ─ ¿Tú en verdad crees ese cuento de que lo que te venden son vacaciones inolvidables? ─dice Salvatore antes de darle una mordida a un taco de cabrito─ Esa tecnología de nanobots capaces de implantar breves instantes memorables de unas vacaciones, es totalmente viable en estos días ─le responde Solomon con la boca llena de cabrito y un poco de la salsa escurriéndole por la comisura de los labios, manchando su roja barba─ Si lo piensas bien, cuando uno recuerda unas vacaciones de unos 5 años atrás, todo lo que queda son unas cuantas instantáneas en la mente de los mejores momentos, casi no tienes diálogos, ni escenas muy elaboradas de lo acontecido ─le sigue diciendo antes de beberse media botellita de corona en breves sorbos ─eso, considerando unas vacaciones promedio, claro está; porque si en esas vacaciones te arrodillaste ante tu novia para pedirla en matrimonio, esa es otra historia; implantar algo así lo veo difícil ─Tú eres el experto en tecnología y ciertamente lo que dices me hace sentido, pero ¿qué piensas del otro tipo de servicios? lo de borrarte momentos y hasta épocas dolorosas de tu vida ─Mira Salvatore, si te soy honesto, yo no creo en eso del alma, el espiritu o de chamanes que escupen demonios en calzoncillos; pero si te puedo decir que los sentimientos y las emociones profundas parecen guardarse en algún lugar más allá de las neuronas y sus interacciones químicas o eléctricas, hay un misterio en eso ─responde Solomon mientras limpia su plato usando pedazos de tortilla con los que recoge los últimos residuos de salsa y carne ─esta carne y esta salsa de verdad son cosa aparte, qué comida tan deliciosa ─no puede Solomon evitar hacer ese paréntesis en la charla─ entonces, pienso yo, qué es viable borrarte los recuerdos, pero en tu esencia ha de permanecer algo de esa etapa de tu vida, algo de las personas y de los sentimientos y emociones que te han borrado ─concluye Solomon─ Necesito averiguar si contraté servicios de esta empresa con anterioridad ─ le dice Salvatore y le cuenta toda la historia del pasaporte perdido y la hoja digitalizada con sello de Monterrey y las extrañas cosas que le han ocurrido al estar con Alessandra, esa sensación de conocerla de antes, de amarla de antes inclusive. Solomon le cuenta que durante el recorrido que le dieron a él, con excusa de ir al baño se escabulló hacia su centro de cómputo y sabe bien en donde es que deben resguardar las copias de respaldo de los expedientes de los clientes. Le asegura que esa misma noche regresa a ese edificio con una identidad falsa de técnico externo de mantenimiento de los servidores y va a obtener su expediente. Le ruega Salvatore que obtenga el expediente de Alessandra también.

Esa noche, Solomon llega a la garita de seguridad de Remembrance y presenta una tarjeta de acceso de la empresa que les da servicio técnico a los servidores de cómputo. Solo él sabe cómo ha podido averiguar el nombre de la empresa, falsificar una tarjeta de acceso e introducir un registro de autorización en la bitácora de visitas programadas en el sistema de seguridad de Remembrance (cosas de hackers, eso es seguro). Dentro de las instalaciones se mueve con una naturalidad escalofriante. Va y viene por los pasillos de los servidores. Revisa una cosa y la otra. Asegura cables conectados. Hace chequeos a los routers, etc. Y asegurándose de estar en un punto ciego ante las tantas cámaras de seguridad, inserta una memoria USB, con un software especial que rastreará los archivos del historial de Salvatore y Alessandra. Deja la memoria conectada y se va por allí a fingir que hace más chequeos de rutina. En menos de treinta minutos concluye todo. Retira la memoria, se asegura que tenga una carpeta de Salvatore y otra de Alessandra. Y se retira de las instalaciones tan naturalmente como llegó. Uno imaginaría que estas cosas conllevan un gran riesgo y que la posibilidad de que lo descubran es sumamente alta. Pero el que sabe, sabe. Y por lo visto, Solomon, sí que sabe de estas cosas. De regreso en su hotel inserta la USB en su notebook y hace una llamada: ─ ¿Salvatore? ¡Lo tengo! Me vas a quedar a deber una muy grande con esto compañero ─ ¿De verdad? ¿No te han descubierto ni nada? Disculpa, pero honestamente nunca pensé que todo ese alarde de tus dotes de hacker iba en serio. Te debo una muy grande de por vida, tenlo por seguro amigo ─ Solomon le continúa contando algunos pormenores de su visita a la corporación y de como obtuvo las dichosas carpetas. Le cuenta que todos los archivos están fuertemente encriptados. Pero que no se preocupe, que va a diseminar (sin riesgo de que alguien más vea el contenido) la tarea de decodificación ante una red de usuarios que permiten acceso a sus computadores mientras ellos duermen, para distribuir tareas que requieren alto volumen de procesamiento y aún entre otros usuarios conectados a redes de juegos de video que no han dado su consentimiento, pero igual, existen pasadizos para lograr que cooperen. “Total, no se les hace ningún daño” le dice también. Solomon se queda dormido monitoreando el avance de la tarea que ha diseminado.

A la mañana siguiente piden el desayuno en la habitación de Salvatore. Solomon se reúne con él allí para ver los archivos en cuestión. Entre varios papeles legales y formularios se encuentra también una amplia variedad de videos. En ellos se documenta a detalle las razones por las cuales Alessandra y Salvatore, primero en pareja y luego en solitario, declaran en su propia voz la justificación y la amplia liberación de responsabilidades hacia Remembrance. En uno de los videos, Alessandra, ahogada en llanto, confiesa lo infeliz que ha llegado a ser con Salvatore, la escasa atención que éste le presta, lo evasivo que se ha vuelto, su frialdad e indiferencia, abundando en anécdotas al respecto. En otro video, Salvatore, con la voz entrecortada, como con un nudo en la garganta confiesa lo posesiva que Alessandra se ha vuelto, lo insistente y controladora que es. Que le pide justificación, minuto a minuto de sus horas en la calle, que espía constantemente toda su actividad en las redes (la cual es tan reducida de todos modos) y todas las apps de su móvil. Y detalla los ataques de histeria de ella, muchos de los cuales han desencadenado en violencia física, quizás superficial en su mayoría, pero con tendencias a empeorar al punto de creer él, que su vida podría correr peligro en algún momento crítico y trágico que aún no se da; pero que no descarta del todo. Entre formularios, contratos y videos queda muy claro que ambos, por voluntad propia, y en pleno uso de sus facultades mentales, han autorizado a Remembrance a borrar de sus vidas todo rastro de que alguna vez fueron pareja y estuvieron enamorados. Lo cual incluye visitar y persuadir por todos los medios a los familiares, amigos y conocidos de ambos, eliminar todo objeto físico y actividades en las redes, y borrar de su cerebro los principales enlaces que activan tales recuerdos, usando la patentada tecnología de nanobots de Remembrance. Salvatore está en shock ante tales videos. A Solomon le parece que todo es muy viable, tecnológica y logísticamente hablando, su pragmatismo se antepone a cualquier emoción que quisiera aflorar al respecto, pero no hay mayor riesgo de emociones; a decir verdad, su personalidad parece estar marcada por una gran falta de empatía. ─Insisto en lo que te dije ayer ─rompe el silencio de quince minutos en que ambos han quedado luego de ver el último video─ si los sentimientos en verdad fueron muy profundos, rastro de ellos debe quedar en algún otro lugar, más allá de la red neuronal de la memoria, y acuérdate que no hablo de infantiles misticismos de ningún tipo─. Luego del desayuno, abandonan Monterrey sin decir más. El silencio reina entre ellos durante el viaje en taxi hacia el aeropuerto y durante el viaje de regreso a casa. Esa noche, sin embargo, Salvatore recibe llamada de Solomon. ─ ¡No vas a creer lo que he descubierto! ─ y Solomon prosigue contándole que en ambas carpetas había unos archivos que parecían basura, residuos de alguna eliminación de archivos, o una especie de archivos temporales incompletos ya inservibles, pero que despertó su curiosidad, alguno que otro patrón que vio en ellos. Más impresionante fue que ninguno de sus medios convencionales para decodificar archivos le había sido útil. Estos tenían algún mecanismo de codificación cuántica con una llave de encriptación tan larga, que le llevaría muchas vidas humanas a la espera de incontables servidores de alta potencia de computación de la época para lograr descifrarlos. Pero que, siendo el reto tan mayúsculo, él no había de quedarse quieto hasta hackearlos, costara lo que costara, aunque su contenido fuera inservible al final. De modo que haciendo acopio de todas sus habilidades tecnológicas y hasta de las que no, pudo acceder a la ultra nube cuántica experimental en el proyecto de aceleración de partículas que hace un par de años arrancó Japón en combinación con la China y algunos países árabes en algún lugar aún secreto de Oceanía. Y luego de un par de horas de batalla campal para derribar sus múltiples sistemas de seguridad de un orden avanzadísimo, logró acceder y descifrar los archivos en cuestión de unos noventa minutos. ─Ya tengo los archivos y he visto su contenido. No tienes idea de la relevancia de ellos para tu caso. Ese contenido lo cambia todo radicalmente. No debo decirte nada más por teléfono. ¡Ven a mi casa cuánto antes! ─Salvatore no responde nada, pero no se lo piensa dos veces. Se pone unos jeans, un suéter y un abrigo, toma las llaves de su automóvil y agarra camino a casa de Solomon. Son las 11:55 de la noche de un domingo de invierno especialmente gélido, la realidad misma parece congelarse y hacerse añicos ante los ojos de Salvatore mientras conduce rumbo a casa de Solomon.


(continuará…)


AljndroPoetry
2018-ene-1
13
28comentarios 182 lecturas relato karma: 109

Ha días ya

Vienen a poner otro sueño,
tenían preparados monumentos
de todos los innombrables
Con embargo de las masas
vienen a pedir perdón al pueblo
en nombre del Estado

Cada cual que se adueñe de sus palabras,
el país es una etapa,
un ciclo para el final
Si hubieran sido otros
ni en nombre del Estado
seríamos nosotros

Bajan los cuadros,
con embargo de las masas
suben de nuevo
Debería ser obligatorio, religioso
en la formación militar,
en la educación policial

Leer Santoro, escuchar Víctor Jara,
en un tambor de grasa relleno con cemento
memorizar Francisco Urondo
Sin tantas reglas para el subterfugio
Sin tantas distancias a las partes
Como los consejos de Vargas

Zíngaro con gafas patas de sol
Enfoques múltiples para un mismo enfoque
con la cultura toda en una estatuilla
Para ganar paz y premios sin querer,
taller documental de alambres:
escribir y correr, después del poema
9
4comentarios 93 lecturas versolibre karma: 115

Lantana

Lantana es la flor rejuvenecida
Que se deslumbra frente al rio
Ese espejo ante su cuerpo cavío
Benditos tiempos tal flor ávida

El primor con que se.desvestía
La dulzura como.conquistaba
Paso a ser mito que aborría
Mas el rocío que cargaba

Las etapas de ser duraderas
Se pueden trastornar,ser pungentes
En camino sollozo consiente
No aceptar lo que uno no quiera

Enfrentó la naturaleza entumecid0
Su resignación ante aquel desvío
Destallò su olor bravío
Reconociendose frágil. alarido

Y que pudo su ímpetu sobrenatural?
Marchitar sus pétalos delicados !
Onservando el.cielo de otro lado
Prevalecía bello reflejo al cristal.
leer más   
12
2comentarios 62 lecturas versoclasico karma: 110

El nuevo aviador

Tira del hilo,
¡ves!
aún continúo aquí,
sólo ha sido que me asusté
del graznido
de un ave con uñas encorvadas.

¿Recuerdas cuando siempre caminaba
por millones de pendientes microscópicas?.

Eso se acabó,
ahora me embutido en un traje
de aviador con destino.

He divisado puerto,
mi cabeza está limpia
y lo recuerdo todo
de principio a fin.

Pedí azúcar de vida
para paliar la hipoglucemia
de mis pasos perdidos.

¡En fin!
he logrado unir todos los fragmentos,
eso sí, sólo los de los días buenos,
los salados, los picantes,...
los que se se puedan relamer
cuando abra el cajón de los recuerdos.

No pido nada,
sé que viví ensimismado
creando monstruos y tumbas
embadurnándome con química y alcohol,
eso quedó en el camino .

He plantado un árbol, no sé,
recordé un dicho de alguna etapa de mi vida
que había que hacerlo,
supongo que era para cerrar
algún tipo de círculo.

Bueno,
¡lo he hecho y ya está!,
estreno alas nuevas
y salgo a volar.
leer más   
12
4comentarios 90 lecturas versolibre karma: 95

Reminiscencia de invierno (parte IV)

En medio de parajes tan vívidos, los héroes formidables avanzan cruzando bosques y ríos, sorteando batallas con espeluznantes hechiceros y héroes de poderes alucinantes de otras tribus. Unas batallas más sangrientas que otras. El objetivo de su victoria está muy lejos todavía y su tribu se encuentra diezmada. El sonido característico de llamada entrante en su iPhone suena insistente. La sensación de estar inmerso en ese mundo fantástico se difumina con rapidez y da paso al lúgubre sótano de la casa de su madre, donde vive. Paredes oscuras que apenas se notan al fondo de la infinidad de monitores anchísimos que se observan por doquier. Abundan los teclados, los joystick, y los ratones de distintos conjuntos de computadores que se encuentran encendidos al unísono. ─Pensé que lo había dejado en vibrador ─grita Solomon mientras pone pausa a Dota 9, el juego con virtualidad aumentada que salió el pasado 2029 pero que aún se encuentra muy en vigencia durante este invierno del 2030. La verdad, no habría dejado el juego por nada, excepto que de reojo pudo notar que le marcaba Salvatore, de la oficina. Apenas si habla con él lo escasamente necesario para cuestiones de trabajo. Y allí está, llamándole cerca de la media noche. Deja el joystick sobre una mesita, cerca de una sobras de pizza fría, se rasca la cabeza calva, más bien recién rapada ese día, se pasa los dedos entre la abundante barba pelirroja que usa desde el año pasado (es extraña esa tonalidad de su barba, ya que su cabello es más bien rubio, o lo era antes de empezar a caer en abundancia hace unos cinco años, cuando apenas cumplía los veinte). Pasa un dedo por el lector de huella digital de su móvil y responde a la llamada. Le sorprende el tema con que Salvatore le asalta casi sin saludar y sin preludios. Las palabras clave que menciona parecen hacer un clic en la mente de Solomon, le dice que cree haber visto algo sobre archivos clasificados de un tema similar, pero que le dé unos días para zambullirse en la Dark Internet y darle "datos duros", así se lo dice literalmente. Cuelga la llamada, toma el joystick de la mesita y sin querer lo embarra con un poco de salsa y queso ya casi secos de la pizza, lo limpia rápidamente sobre sus calzoncillos boxer, y vuelve en menos de un segundo a estar inmerso en su épico juego electrónico.

Salvatore va al baño, se cepilla los dientes casi en automático, mientras vuelve a revivir una y otra vez las escenas de su encuentro con Alessandra: la cara tan redonda de doña Juana, la exquisitez del café guatemalteco, la impertinencia en el comentario de Tony, la conversación interminable con Alessandra; sus ojos, sus labios, sus abundantes pechos, la tibieza de sus blancas manos, y ese misterio insondable de una tristeza que no es obvia a la vista pero es tan evidente cuando te sumerges en las profundidades del alma de alguien y él parece poder hacer eso exactamente en el alma de ella. En su lecho de muerte, Salvatore, rodeado de sus cinco nietos, sus dos hijos, las esposas de ellos y su esposa Catalina; parece poder ver en su mente, en sus últimas horas, la película de su vida entera. Ve a Catalina entrar en el altar, toda vestida de blanco, radiante; ve a su primer hijo, Fernando, nacer en esa sala de partos, donde le hacen la cesárea a su esposa; ve a su segundo hijo, Giulio, montando en bicicleta por vez primera. ¡Cuántas veces se cae! Pero no cesa en su objetivo de aprender esa misma tarde. Ve a Fernando recibir su título de Ingeniero en Sistemas de Oxígeno para las colonias marcianas y lo ve partir en esa nave espacial sin boleto de regreso, con una lágrima recorriendo una de sus mejillas y un adiós atravesado como nudo en la garganta. Ve a Giulio recibir ese premio Nobel al descubrir esa nueva especie subacuática al fondo del océano bajo el Triángulo de las Bermudas. Una serie interminable de cortos memorables de una vida de ciento veintisiete años (pues la esperanza de vida a nivel mundial había rebasado los ciento diez años a partir del 2050), las más hermosas veladas románticas vividas con Catalina, las más notables riñas que casi los llevan al divorcio en tantas ocasiones. Y de pronto, como una rama extraña injertada hábilmente en el tronco de un árbol de una especie muy distinta, empiezan a saltar flashes de una vida que él nunca vivió, otra vida entera, unas hijas, otros nietos, otras profesiones, otros logros que le son extraños y a la vez familiares. Una vida entera vivida con Alessandra. ─¡Alessandra! ─grita mientras despierta bañado en sudor. Son las 4:44 de la mañana otra vez. El sueño ha cambiado.

Las dos semanas siguientes se hacen intensas en su relación (que no va a ningun lado al parecer) con Alessandra. Se hablan por teléfono casi diez veces al día (aunque son llamadas breves). La primera semana es ella quien le llama en cada respiro que tiene en la tienda de pastelillos. La segunda semana es él quien la llama en punto de cada hora (siempre que no esté en una presentación de campaña publicitaria con algún cliente). El WhatsApp entre ellos está abarrotado de mensajes cortos en un lenguaje que inventan entre ellos. Ella le pide discreción por si Salvador llega a verle el celular incidentalmente (aunque él es muy respetuoso de su privacidad). Hacen coincidir su hora de almuerzo más de una vez y los alargan hasta noventa o ciento veinte minutos, inventado las más creativas excusas cuando llegan de vuelta a su trabajo. Pero Claudia, la socia y mejor amiga de Alessandra, empieza a sospechar algo y con tenaz insistencia le saca una confesión. El supervisor de Salvatore es menos perspicaz, pero algo intuye, su empleo podría peligrar a futuro si sigue así. El viernes de la segunda semana, ambos inventan una indigestión repentina después del almuerzo, un marisco en mal estado; y se dan una escapada de toda la tarde y parte de la noche a casa de Salvatore. Afortunadamente, los lunes, miércoles y viernes llega la señora de medio tiempo que le hace aseo profundo a su casa. Así que todo está en perfecto orden e higiene. Salvatore enciende rápidamente la fogata en su sala. Trae una botella de Malbec de veinte años de añejamiento que su gerente de oficina le regaló el año pasado por haber cumplido sus metas de ventas con creces. ─Este lo tenía reservado para una ocasión muy especial, no sabía cual, pero ahora que te veo aquí, sentada en la alfombra, frente a mi chimenea, supe de inmediato que esta botella traía tu nombre ─le dice─ Ella se pone de pie, se cuelga a su cuello y le da un beso muy profundo, como ninguno de los besos breves que él le había robado en los restaurantes en las citas previas. La abundante ropa de invierno que los separa empieza a desprenderse pieza por pieza de sus cuerpos: ella se quita la bufanda y el gorro y de un tirón le quita la bufanda a él. Salvatore besa su cuello tibio con cierta delicadeza al principio y luego sube a una intensidad que se hace insoportable, mientras una de sus manos palpa sus pechos por encima del sueter; se lo quita junto con la blusa y él se abre la camisa de un tirón y unos cuantos botones van a rodar al suelo. En un instante, la desnudez imaginada por cada uno de ellos, en todo su esplendor es iluminada por la fogata de la chimenea; que arde con inusual intensidad al igual que sus pieles que claman por ser recorridas por los labios del otro, por las yemas de sus dedos, por el filo de sus lenguas. La alfombra de la sala parece estremecerse ante el ritmo tan fiero con que Salvatore le hace el amor y luego ante el galope pertinaz con que Alessandra lo cabalga. El frío acumulado de todo el invierno se derrite en ese instante y se evapora hasta los cielos. Son ya las nueve de la noche, ella sale apresurada, terminando de ponerse el abrigo, los guantes y el gorro mientras corre a subirse al Uber que la espera. Hace media hora que Salvador le está marcando para tener noticias de ella. Saber si llega tarde nuevamente, y a qué hora cierra la pastelería, etc.

Salvatore se queda dormido en el sofa de la sala. Una tarde y parte de su noche nadando en las dulces aguas de su romance, lo han dejado exhausto. Son las 11:45 de la noche. Entra llamada de Solomon. ─Te tengo interesantes noticias sobre el Oblivion ─le dice─ Gracias por investigarlo tan rápido ─responde─ Entre los años 2022 y 2025, la armada de Estados Unidos desarrolló un método basado en nanotecnología que permitía buscar selectivamente los recuerdos de los soldados traumatizados por la guerra y eliminarlos con un 99% de certeza. El proyecto al parecer fue cancelado por un consejo independiente de ética y derechos humanos y quedó clasificado como top secret con el código "Oblivion", aunque durante su desarrollo le llamaban el proyecto "Lette Anón"─ Solomon continúa con detalles exhaustivos de todo lo encontrado, la cantidad de soldados que quedaron en estado de demencia en las primeras etapas experimentales, y los tantos que fallecieron; cuyas autopsias misteriosamente indicaban que habían muerto por causa de un parásito particular que les comía porciones específicas del cerebro y que lo habían contraido en el último conato de guerra mundial en algunos desiertos del África a principios de la década de los 2020. Salvatore queda perplejo ante toda la información, pero le asusta más enterarse que una organización de salud, privada y muy poderosa, había comprado los derechos del proyecto al gobierno estadounidense por una suma billonaria y que ofrecía servicios privados de borrado selectivo de memoria (por una suma no tan exorbitante pero tampoco al alcance de las masas). Le da coordenadas de geolocalización de las clínicas en varios puntos del planeta, que no incluyen ciudad alguna de Estados Unidos, seguramente para evitar su jurisdicción legal. Y entre las ciudades extranjeras cercanas está Toronto, Canadá; y Monterrey, México.

(continuará...)


@AljndroPoetry / xii-17
11
13comentarios 119 lecturas relato karma: 99

Hipermnesia

Ya no busco unos ojos azules
ni un cabello de oro,
ya pasé la etapa gris,
por lo de Cris
casi ya ni lloro.
Casi ya no me encasillo en el pasado
pero los castillos que construimos
ya se han derrumbado.
Te juro que no volveré a echar de menos
todos nuestros momentos felices
pero es que estoy echando de menos
hasta los que fueron más tristes.
No puedo sacarte de la memoria
y créeme que lo he intentado,
en mi apareces como Soria
en los poemas de Machado.
40
3comentarios 101 lecturas versolibre karma: 85

En memoria de lo que fue

Suelen decirte que las cosas mejorarán, que pese a lo mal que lo pasaste no merece la pena ahogarte en tus penas… que todo basta con tener la frente en alto y seguir adelante.

Pero no se imaginan la lucha diaria por salir de tu propio infierno y de lidiar con tus propios pensamientos. ¿Y el dolor? Es inevitable no recordar las palabras bonitas que decía cuando la chispa aún no se había apagado. Los «siempre juntos» que retumbaban en los oídos después de una pelea o en un momento de silencio.

No entiendo esa manía de aparecer cuando ya estaba todo estable. ¡Qué manera de descolocar! ¿Por qué tiene que volver todo lo que ya estaba enterrado? Puede que – sin querer – hayas esbozado una media sonrisa al acodarte de mí y de todo aquello que parecía no terminar nunca. O, quizás, te haya dado por borrar esos momentos al compartir tus latidos con alguien más.

Ya no te he pedido nada. Hasta escondí tus obsequios para no tener que acordarme de ti, no he vuelto a usar tu camiseta porque sueño contigo cuando se esconde el sol. Me ha costado superar esa etapa tan llena de dolor y noches sin poder dormir por las lágrimas acumuladas en mis pupilas… hasta borré de mi alma la promesa de un futuro juntos.

Te lo pido como el regalo de cumpleaños que tenías pendiente: no te atrevas a regresar.
leer más   
5
sin comentarios 38 lecturas prosapoetica karma: 31

Pesadilla, sueño y Gran Final

Mil pájaros y tostadas quemadas.
Para eso es mejor no soñar nada.
O beber mucha agua y cenar ligero.
O quedarse en vela y no tener sueño.
Dejando atrás pesadillas y sueños,
Se muestra una segunda etapa de arte.
Y al instante, al instante, alguien se marche
Para nunca volver, volver a vernos.
Algunas montañas nos han dejado
En mitad del camino.
Algunas cigarras hanse quedado
Sin ser cúyo el destino.
El núcleo que en el barro se quedó
Se moldeará y transformará sin límite.
El alma que en un tiempo aquí moró
Va en busca de su amada ninfa Eurídice.
Y las grandes maestras que aquí habitan,
Por completo habitarán cada día
Para moldear y transformar arte
En un Arte mayor: Artes del arte.
Cerraremos ya con una canción.
Cada cual que elija la que prefiera.
Yo elijo la que eligió una maestra
El primer día de etapa anterior.

youtu.be/rY0WxgSXdEE
leer más   
6
sin comentarios 31 lecturas versoclasico karma: 75

Camino de Santiago

Última etapa, cercano el destino,
en la mochila bonitas vivencias,
atestan mi cuerpo gratas dolencias,
y en la boca un deseo: ¡Buen camino!

Llego a Santiago como un peregrino,
quedan atrás amigos, experiencias,
amenas charlas en las residencias,
y una enorme paz bajo el Baldaquino.

La suave lluvia que cae con calma,
que cala y empapa hasta las entrañas,
la que te despierta cada mañana.

Gotas que mojan, que limpian el alma,
te anegan de sensaciones extrañas
cuando recoges...la compostelana.
12
9comentarios 54 lecturas versoclasico karma: 88

Más allá... voy a jurarte (Lira)

Me dicen que te has ido
que debería dejarte partir,
porque ya todo ha sido,
no hay nada por venir;
sólo queda saberte despedir.

Es que no entienden que huyo
por pasar solo una noche contigo.
Abandonada fluyo;
y sin miedo maldigo
muriendo por mil días a tu abrigo.

Por ti agonizaría
mil primaveras nacientes y hermosas.
Todas regalaría
sabiéndolas gozosas,
por volver a nuestras vidas dichosas.

Dicen que hay que seguir.
Dejarte atrás para andar mi camino.
¡Sabrán mi sinvivir!
Desgastada en mi sino,
marcharía por ti en tu cruel destino.

Si no puedo volver,
por ser tu muerte la que a mí me atrapa,
yo te querría ver
bajo una misma capa,
que nos cubra en esta maltrecha etapa.

Mil veces moriría
por otras tantas que te habré llorado,
pensando en si cabría
sin tu adiós ahogado,
que tal vez nada hubiera terminado.

Y es que ellos no lo entienden;
no va a haber muerte que de mí te aparte.
Nuestras vidas trascienden
y estaré para amarte.
También en la muerte... Voy a jurarte.
8
10comentarios 45 lecturas versoclasico karma: 72

Metamorfosis

Casi un año después puedo decir que he acabado
(casi casi) mi metamorfosis.

Este año ha sido una etapa de transición,
de centrarme en mí,
de ser egoísta,
de dejar de hacer las cosas para el resto,
de mirarme al ombligo.

Si miro a mi yo de hace un año
casi no lo reconozco.
No he cambiado tanto en la forma exterior,
puede que nadie note mi transformación,
pero lo que a mí YO (egoísta) se refiere...
he cambiado mogollón.

Sobre todo, el cambio más importante,
ha sido aprender a quererme
desenterrando mi ego,
siendo capaz de mirar un objetivo
fijamente a sus ojos amenazantes
y lanzarme
creyendo que puedo conseguirlo.

Porque siempre quiero más,
veinteañera inconformista,
insaciable, demasiado exigente.

Creer que puedo conseguir
cualquier cosa que se pase
por mi mente furiosa.

Querer mucho al mundo
pero a mí misma el doble.
Valorarme.

Todos deberíamos tener una etapa de transición,
lenta, larga y completa.

Para querernos antes intentar que nos quieran.
Para ser felices antes de buscar la felicidad.
Para conocernos antes de intentar que nos conozcan.

Casi un año después de una época complicada
puedo decir que he tenido muy pocos días malos
desde que llegué al 50% del cambio,
que ha sido difícil a veces,
pero que ha merecido la pena
y la merecerá más aún (si puede).

Casi un año después de una época complicada puedo gritarle al mundo
que soy feliz,
que estoy (casi casi) completa,
que me conozco al 89%
y que se prepare,
porque me quiero un montón
y no me va a parar nadie.
9
sin comentarios 60 lecturas prosapoetica karma: 75

Andares burlones de lo fatídico

Vida, ¡cuán rápido haz cambiado y que tanto me haz enseñado!
Sobre Marilyn todos los días me reflejo y me observo,
Villanueva me hizo caminar más de la cuenta para maravillarme con su obra,
Simón Bolívar colaboró en ello al ceder sus bellas tierras y espelucar mi cuerpo al sentir ese escalofrío,
A Benito Peréz Galdós le dí los buenos días por siete meses durante aquella experiencia,
A Channel, Roy Raymond y Mouawad todos los días me encomiendo,
La voz de María Callas con su canto de Casta Diva aún suena en mi cabeza,
Algún día Oscar Wilde me cautivó con su "De profundis",
Algún otro día una bella hermana llamada Nora me dijo que sonriera porque ¡la vida es bella!.

Algún tiempo estuve ocupado y hasta estresado, ahora estoy holgazaneando,
Gracias a tí emigre y dejé casa, adquirí experiencias, piernas adoloridas, malos tratos y hasta indecentes propuestas,
Durante una época estuve fuera asilado, en olor a tierra y pisares que se deslizaban sobre el polvo
Cuando identificaba mis vivencias con las que leía en el diario de Ana Frank
Un tiempo que volverá estuve aprendiendo teóricos formularios para hacerlos prácticos,
Ahora aprendo tangibles métodos, autodidactas a veces, útiles en lo cotidiano,
Mi padre quizás no supo enseñarme cómo martillar pero ahora yo aprendo como es mejor errar.

A San Lázaro y a Convit les pedí curarán mi acné, no lo cumplieron pero me dieron la paciencia para entender que tus tiempos deben ser respetados,
El Cristo Esperanzador me desvelaba contemplandome hasta que me llevó a garabatear borradores y luego a teclearlos para hacerlos públicos,
Vivien Leigh siendo una Katie Scarlett O'Hara me enseñó como ser calculador y manipulador cuando me convenga aunque no quiera, inconforme, caprichoso y malcriado por lo que ambiciono,
Ya no importa que al escribir no me entiendan, alguna lengua buscaré para que me comprendan, Miranda en ello me ayudará,
Diana me ayudó a entenderla con el inglés, Juana de Arco y María Antonieta me motivaron en el Francés, Gianni me consoló con el café italiano y Anastasia desde que la conocí me conmovió con su ruso en el imperial San Petersburgo.

En los días de inseguridad y frustración Freddie Mercury me recordaba a mamá con Bohemian Rhapsody y evitó que cometiera una locura,
Ha habido muchos que no lo merecieron, Gaye, Jobs, Jackson, Lennon, Serra, Spear o Warhol.
Ya no importan muchas cosas, la desnudez, los pies descalzos, el color púrpura, el cabello rizado; no hay identidad más certera y verdadera que esa,
La escasez, las ausencias y muchas otras cosas han pasado a otro plano,
Cosas que tendré tiempo de sobra para explicarle a Grace Gisele
Cuando le diga como Antonio José de Sucre me dió otra oportunidad.
Ahora mismo sigo exiliado voluntariamente y me pregunto -¿que importancia tiene eso?-.
Tú eres tan sabia que sabes cuando lo relevante debe hacerse relevante.

Esto no es una versión moderna, actual o literaria de VOGUE; esto es puro amor.
4
3comentarios 60 lecturas versolibre karma: 67

Nubes en el recuerdo

Eclipsó todo su pelo la luz de su mirada,
desde entonces no hubo soles que pudieran calentarme.
Era como ver arder Troya cualquier noche helada,
intenté escapar como Ulises pero ya era tarde.

Pasado el tiempo me recordó a ella la forma de una nube
llevada por el viento a lugares que no quiero,
lugares que me recuerdan que en el fondo no la tuve,
se disipará en el desierto del olvido o eso espero.

Pasa la vida y vuelve la tormenta que me grita
dejando mis oídos inservibles a otras voces
que den calma a este barullo que tanto necesita

de otro cuerpo junto al suyo disfrutando de los roces,
convirtiendo horas en minutos, santiguando esta maldita
etapa de mi vida en la que dices que no me conoces.
leer más   
3
sin comentarios 86 lecturas versoclasico karma: 29

Prólogo de "El niño"

De entre la infinitud de recuerdos que atiborran los estantes de mi memoria –prodigiosa–, hay uno que ocupa el centro de la escena. No debo ser el único que conserva cada palabra de aquel cuento corto, por cierto, ya que semejante obra fue capaz de engendrar toda una generación de literatos, de estilos dispares, de otras obras maestras que tuvieron en común el mismo origen: El niño, de Joaquín Gandulia Fernández, más conocido como Gandulio Fernández.
Yo fui testigo de la creación en aquel atardecer otoñal. El desorden de su pequeña habitación era poco visible a causa de la creciente oscuridad (el sol, en tonos dorados, comenzaba a ocultarse con pereza tras los árboles, carcomiendo las delgadas siluetas de ramas y hojas). Ni Gandulio ni yo nos dirigíamos la palabra, ya que reflexionar en compañía implicaba un pacto de silencio. Pero aquella quietud reinante se rompió de forma súbita cuando se levantó de la silla en la que se encontraba sentado, tomó su libreta y bosquejó el que sería el padre de la generación excelsa. Le bastaron minutos a aquel genio desgreñado para corregir el manuscrito entre tachaduras y huellas de tinta; que no se malinterprete la partición temporal: una lluvia de críticas recayó luego de que esto se sepa. Cito una de ellas: <<Que un cuento se componga en pocos minutos no me sorprende; pero que se lo sobrevalore hasta el hartazgo es síntoma de la crisis de valores que domina nuestra época. Esta obra, execrable en lo literario, fue puesta en el pedestal por los ridículos que no saben apreciar el esfuerzo y la constancia>>. Tomando sus palabras, juicios execrables de este tipo son claros síntomas de envidia. Y digo esto porque El niño de Gandulio fue celebrado no sólo por las masas plebeyas, sino también por el mundo literario e incluso académico.
Es que la calidad literaria del autor se hace presente desde el comienzo mismo del cuento. La prosa exquisita, la aliteración perfecta –es un placer para la lengua y los oídos recitarlo en voz alta–, las metáforas utilizadas, las vívidas descripciones y la profundidad metafísica, siempre compleja, envuelta tras una superficial capa de simplicidad. Que todos estos elementos puedan congeniar con perfección es producto de una imaginación e inteligencia superiores al promedio, algo comprobable en las opiniones que emitió en entrevistas postreras.
Considero necesario que el lector, para comprender en mayor profundidad una obra que per se lo es, debe tener en cuenta la definición de relativismo subjetivo; esto es, en tanto uno de los pilares de nuestro paradigma actual, aquella idea que desprende de verdad absoluta cualquier afirmación, adjudicándola al sujeto y su idiosincrasia. Como ejemplo, puede tomarse este pasaje del cuento en cuestión, que resume en pocas y sencillas palabras (por qué no, de forma hermosa) la idea filosófica subyacente:

hay mucho calor en un dia caluroso. Papa dio una idea y nos mojamos y elermano y yo nos mojamos y refrescamos.

Romper con la narrativa tradicional, aparentando la simplicidad de un niño en etapa de aprendizaje de lectoescritura, y aun así lograr fundir literariamente uno de los pilares del pensamiento contemporáneo –el que niega la validez universal de los juicios– son sólo fragmentos de una genialidad justamente reconocida. Sólo así, ateniéndose a estos parámetros e ideas, se podrá comprender la magnum opus de Gandulio Fernández.
2
sin comentarios 55 lecturas relato karma: 16

Fragmento

Cristales ahumados,
verdades compuestas
entre versos
y competencias erróneas,
sin fuerzas.

Se desmorona el alma,
cuando las palabras se desgarran,
el cuerpo se asfixia
y los colores se empañan.

Pedazos de piel
se filtran en el filamento del caparazón,
entonces comienza la brama,
lo primitivo se posiciona como prioridad,
flamante entrada
de la culpa
y una que otra falsa velada.

Lágrimas que fingen felicidad,
han desecho las etapas del año,
las han convertido,
en un ramo de flores de antaño.

Mis párpados pesan de recuerdos inválidos,
cuentos inventados
y frases de historias
en tintas extintas.
leer más   
3
sin comentarios 58 lecturas versolibre karma: 23

"Mi sueño hecho realidad"

No siempre en mi vida camine un camino de rosas,
ese camino a veces fueron espinas clavadas en mi ser
pero yo los supere.
No siempre estaba alegre, pues también a veces lloraba
y mi cielo se volvía gris y fríos inviernos aparecían en mi.
Aún así, algo dentro de mí, me decía, "jamás te rindas"...

He tropezado mil veces y otras tantas me he levantado con
fuerza y valentía he apostado por mí.
Me he secado mis lágrimas y he superado obstáculos,
he cerrado etapas de mi vida y he perdonado a gente
que no se merecia.
me han decepcionado mil veces y aún así, aquí estoy,
viviendo en armonia.

Nunca he agachado la cabeza, nunca me han podido vencer
aquellos que solo querían hundirme.
nunca me detuve para hacer realidades mis sueños,
unos lo conseguí, otros tardarán un poco más pero
tengo claro, de una cosa...
nunca me rendire

Soñadora, pero con los pies en la tierra,
con paso firme miró al frente y veo esa luz brillante
al final del túnel, y avanzo una vez más sin dudar,
porque nada le temo ya.
en verdad, nunca me ha dado miedo a perder,
me ha dado miedo a no intentarlo una y otra vez,
pero he decir, que si no lo intento probablemente estos
sueños que tengo en mente, queden en nada...

Se, que tengo mucho que ganar, y que
errores aún he de cometer, pero aquí estoy,
dispuesta a todo.
A luchar y no rendirme, como siempre he hecho.
y yo se, que al fin esos frutos crecerán, y un día lo
lograré, y podré decir al fin...

Mi sueño se ha hecho realidad...


© Derechos de autor
leer más   
6
1comentarios 39 lecturas prosapoetica karma: 63

Repaso

Repaso, paso a paso,
el ir y venir del tiempo
de la vida que he vivido.

Repaso y no me paso si te digo
que aún no empecé a vivir
la vida que yo creí seria para mí.

Repaso y me paso cuando digo
que tengo las fuerzas bajo pies.
que me duele lo que no fue.

Repaso, con el paso firme
de la convencida intención
de que algo cambiará.

Repaso y doy un paso
para empezar un nuevo
ciclo de etapa de vida.

Repaso, y aquí desfaso
cuando aseguro que ya
nada será lo mismo.
7
sin comentarios 26 lecturas versolibre karma: 53